Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El
titular no puede ser más claro, "Las tasas de psicosis aumentan en
las generaciones más jóvenes, según un estudio canadiense", procede de Grecia y nos lo trae la
sección "Una mirada europea", de RTVE.es, en la que se recogen
noticias de interés aparecidas en la Unión.
El
hecho de que en Grecia se hagan eco de un estudio realizado en Canadá es un
intento de mostrarnos la preocupación por un problema que empieza a dejar de
ser local. Son los riesgos de vivir en un mundo globalizado, hay ciertas cosas
que empezamos a compartir, aunque no nos gusten. Que se haga el
estudio en Canadá, por ello, no supone que sea un "problema canadiense",
sino un problema que también se
detecta en Canadá.
Nos
dicen al inicio del texto griego:
A las generaciones más jóvenes se les diagnostican con más frecuencia y a una edad más temprana trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, en comparación con las personas nacidas en décadas anteriores, según un amplio estudio poblacional publicado en la revista Canadian Medical Association Journal (CMAJ).
La investigación se suma a la preocupación de la comunidad científica por la salud mental de adolescentes y adultos jóvenes, con un claro aumento de nuevos diagnósticos en los últimos años.*
Como se nos indica, se dan coincidencias en los resultados entre los estudios realizados en Canadá y otros países, como los realizados en Australia, que no está precisamente al lado. Este problema es global en una sociedad global.
Como ocurre en otros estudios realizados sobre las generaciones más jóvenes, se produce un equívoco peligroso. Se trata de pensar que el problema es de los niños y jóvenes. Es una distorsión cultural que arrastramos en Occidente, es decir, la creencia normalizada de que jóvenes y adultos son "distintos" y no una "continuación" el uno del otro. Por expresarlo con un ejemplo, llegamos a pensar que es como el acné, algo que se pasa con la edad. Nada más erróneo. Ayer citábamos en otro contexto el verso de William Wordsworth "Child is Father of Man", del poema —escrito en 1802— "My Heart Leaps Up", una gran verdad que sigue siéndolo pasados más de dos siglos.
Hemos acumulado históricamente toda una serie de tópicos sobre la infancia y juventud, un periodo del que se sale. Sí, pero no es más que una división cultural humana: salimos, pero salimos los mismos que entramos. Y las enfermedades mentales. la inestabilidad emocional, la ansiedad, etc. pueden seguir toda la vida con nosotros con nefastas consecuencias para nosotros y para los demás.
Parte del problema es que la sociedad que hemos construido a nuestro alrededor acumula una serie de problemas que recaen sobre niños y jóvenes; parte de ellos nos seguirán toda la vida, pues son los que nos han (de)formado. Borramos los datos de los jóvenes por un falso sentido de protección. ¿Qué protegemos? Lo hacemos bajo el principio del cambio absoluto, de que será radicalmente otro. Sin embargo, sabemos que esto no es cierto, es solo un prejuicio, un tópico.
Los grados de maldad se han multiplicado en el periodo de infancia y adolescencia, en los que ya se manifiestan algo más que problemas. La maldad ambiental está presente y crea problemas que llevan a unos a agredir, a otros a suicidarse, etc. Basta con ver las noticias que nos llegan cada día. Nos hablan de que descienden las edades de agresión y de los agredidos, de los que sufren esta violencia en escuelas, familias, etc.
A veces utilizamos el argumento de que la maldad no crece, solo se hace más visible. Pero también la visibilidad tiene su función. Eso es lo que se está dilucidando ahora sobre lo ocurrido con las redes sociales y la propuesta de avanzar las edades de acceso, que tan airadas respuestas tiene por parte de la industria de la información.
En la medida en que se han convertido en nuestro "entorno social" tienen indudable incidencia en nuestra forma de percibir el mundo, a los otros y a nosotros mismos. Una parte importante del acoso se produce gracias a las redes. Muchas crisis personales provienen de esa exposición a los demás que destruye la idea de intimidad e impulsan a exponernos a miradas y crueldades.
El cierre del artículo que nos cuenta el estudio canadiense expresa:
Los investigadores señalan que es probable que el aumento de casos se deba a una combinación de factores, entre ellos la mayor edad de los padres, estrés socioeconómico, experiencias negativas en la infancia, así como un mayor consumo de sustancias, como cannabis, estimulantes, alucinógenos y drogas sintéticas, sobre todo en las dos últimas décadas.
Los expertos subrayan la necesidad del diagnóstico precoz, la prevención y el refuerzo de los servicios de salud mental, especialmente para niños, adolescentes y adultos jóvenes.*
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| artículo original griego |
Si este es nuestro mundo "normal" es lógico que se produzca ese "aumento de casos". Las expresiones técnicas no logran ocultar el fondo de problemas y la maldad social que se genera. Lo terrible es que gran parte de ella se produce para la consecución de beneficios económicos dentro de este llamado "capitalismo informativo". Los efectos negativos se dejan de lado y se concentran en el beneficio. Los insultos de Elon Musk a Pedro Sánchez por plantear elevar las edades de acceso a las redes solo responden a ese criterio.
Las redes han movido también mucha solidaridad, esto es indudable, pero esto no es una cuestión de equilibrios o porcentajes, sino de una realidad en la que los débiles son cada vez más víctimas y los poderosos cada vez más crueles.
Todas esas causas enunciadas en el estudio canadiense son parte de lo que estamos construyendo, de nuestra sociedad. Muchos sufren, algunos no lo resisten y otros quedan marcados de por vida. Las nuevas herramientas actúan en malas manos. Descienden las edades de las víctimas y también de los agresores; aumenta la exposición a este mal que apenas controlamos. Nos lo dicen desde la Educación, desde la Psicología, desde la Sociología, pero no es fácil contener esto. Hay demasiada resistencia.
Son muchos factores y muy distintos. Sobre unos es más fácil actuar que sobre otros. Pero si apenas se actúa o se ignoran, solo se irá empeorando.

* Una mirada europea "Las tasas de psicosis aumentan en las generaciones más jóvenes, según un estudio canadiense" RTVE.es / EPT news (Grecia) 2/02/2026






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