sábado, 9 de mayo de 2020

¿Qué es mejor?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El artículo publicado en el diario El País titulado "¿Qué es mejor: ir a clase todos los días pocas horas o en semanas alternas?"*, firmado por Ignacio Zafra, evidencia una serie de problemas más allá de los estrictamente educativos. 
El principal de ellos, una obviedad, es que cualquier "problema" implica una serie de perspectivas, de enfoques, partiendo de presupuestos y mentalidades distintas. Quizá sea un efecto extremo de una sociedad acostumbrada a fraccionarlo todo y a la visión del especialista, que, en el fondo, es un recortador de una realidad que es multidimensional. Un especialista es, por definición, una persona que ve el mundo desde un punto de vista y deja a otros especialistas el resto. El problema es cuando descubrimos que la realidad es compleja y comprobamos que las visiones tienden a ser unilaterales y se resuelven muchas veces mediante juegos de poder, es decir, un especialista que se impone a otros especialistas de otros campos.
Lo que la crisis del COVID-19 nos muestra es una realidad de una complejidad inusitada porque deja al descubierto las debilidades de nuestros planteamientos unilaterales y cómo hemos enmascarado nuestra complejidad reduciéndola hasta la simpleza más extrema, hasta hacerla "tratable" descomponiéndola en ítems simplificadores. Pero hay puntos —como nos muestra el artículo— en los que las visiones chocan porque las situaciones no se pueden reducir o, para ser más precisos, los intereses en un modo de percepción no logran situarse por encima de otros.


Nuestra complejidad ha sido controlada por siglos de encaje, de irse puliendo y adaptándose a los cambios, que tienen una velocidad determinada y tratamos de hacer asimilables por medio de reajustes. Hemos pasado de sociedades agrícolas a urbanas, de artesanales a industriales, de usar carros y caballos a reajustar el urbanismo para adaptarlas a los coches y el tráfico; hemos canalizado la información de los medios orales a los impresos y de estos a los digitales y globales. Hemos pulverizado las distancias y hoy hay niños que recorren más kilómetros para ir a su escuela que los que recorrían sus antepasados en toda su vida; pueden tener una beca Erasmus para estudiar en otro país cuando sus abuelos iban, como gran novedad, a Palma de Mallorca en viaje de novios.
En resumen, el mundo ha cambiado constantemente pero con unas velocidades en continua aceleración, como mostró en los años 60 Alvin Toffler en su obra El shock del futuro. Pero el problema ahora no es el del shock que experimentamos por la velocidad. El futuro ha invadido el presente al desmoronarse en pocos días. No creo que haya habido un cambio tan radical del mundo en tan poco tiempo. El gran problema no es la adaptación sino la supervivencia, ya que los cambios deben ser inmediatos y de todo en todas partes.
El fenómeno de lo que está ocurriendo en Estados Unidos, el negacionismo del COVID-19 en diversas formas, desde la que lo negaba directamente hasta la que se resiste a cambiar la forma de vida, tendrá unos efectos devastadores en la sociedad norteamericana lastrando su recuperación o, peor, arrastrándola hacia el fondo de un abismo del que no será fácil salir. Los optimistas piensan que todo cambiará en un momento —el descubrimiento de una vacuna— pero no es tan sencillo, ya que la velocidad de retorno no es la misma que la de cambio. La historia es un río que nos arrastra y cuyas aguas cambian; nosotros también. Vencer al coronavirus no significa volver al pasado, que está definitivamente perdido. Por eso la única discusión real es sobre cómo hacer el futuro. Y para eso tenemos que cambiar las mentalidades viejas, las del mundo pasado.


Nuestra racionalidad industrial y postindustrial no es suficiente para adentrarse en este futuro sin tiempo de reacción. Todo se nos muestra como conflicto porque todo es ahora como una partida de ajedrez con el tiempo limitado a pocos segundos para pensar el movimiento siguiente ante los del rival, que no solo es el coronavirus sino nosotros mismos.
En varias ocasiones hemos señalado que hay un nivel micro, que es el biológico, pero que después existen una serie de niveles que se van haciendo más humanos, sociales y culturales. Hemos dejado a los científicos el nivel biológico. El nivel sanitario es otro nivel, pero ya depende de algo más que la biología. Más allá están los niveles sociales y, más allá, los culturales. Epidemia es un concepto que une lo biológico con lo social, ya que implica la transmisión. Una cosa son los mecanismos biológicos de transmisión o de contagio y otra los mecanismos sociales mediante los cuales se extiende.
La CNN titula hace poco más de una hora "All Seoul bars ordered to shut after spike in coronavirus cases linked to nightclubs". Para los coronavirus el hecho de que el contagio se produzca en un funeral, en una escuela, en una boda o en un night-club es irrelevante, no es su dimensión, no pertenece al nivel micro. No es personal, diría un bromista, aunque luego te envían mensajes sobre el contagio de Boris Johnson: "¡karma!" No, no hay karma ni otras formas de justicia poética.


Los debates y preguntas que se hacen muchas veces a los expertos no buscan más que una justificación para seguir realizando la misma actividad que se hacía de la forma más aproximada a como se realizaba. No hay que engañarse en esto. Es la resistencia al cambio, muchas veces dramática porque implica muchos elementos que cambian radicalmente nuestra forma de vida. Por eso es esencial ser realista y no empeñarse en que nos digan lo que queremos escuchar. Hay que atender a lo que van a ser nuestros cambios reales porque de no ser así corremos el riesgo de que ocurra como en Seúl, que tengan que cerrar los nightclubs porque se habían convertido —haciendo lo mismo que antes— en unos potentes focos de infección y transmisión.

All bars in Seoul have been ordered to close until further notice after a spike in coronavirus cases linked to nightclubs in the South Korean capital.
At a briefing Saturday, Seoul Mayor Park Won-soon said that clubs and bars would all need to shut, effective immediately.
A spike in cases: The order follows a surge in cases connected with nightclubs in Itaewon, a popular nightlife district in Seoul.
On Thursday, a 29-year-old man from the city of Yongin -- on the outskirts of Seoul -- tested positive for the virus. The person visited several clubs in Itaewon on the night of May 1 and the early hours of May 2, according to the Korea Centers for Disease Control and Prevention (KCDC).
Since then, 40 others believed to be connected to the case have tested positive. Of those, 27 are from Seoul.
Tracking partygoers: South Korea has not introduced a nationwide lockdown, but has brought in additional measures to control the coronavirus outbreak. At nightclubs, for instance, people must provide their full name and phone number before entry.
According to Park, 1,946 names were listed on the registry books of the three clubs the 29-year-old visited. Only 647 of those people have been identified.
More cases possible: Kwon Joon-wook, deputy director of the KCDC, also said there may have been more than one source of infection behind the nightclub outbreak. Some of the people who have been confirmed positive visited clubs on different nights from the 29-year-old.
“We’ve put in much efforts and made a lot of sacrifices," Park added Saturday. "Are we just to let this all go to waste because of few people’s carelessness?”**


"Esfuerzos" o "sacrificios", tal como señala el alcalde de Seúl, son conceptos que pertenecen al nivel social. No hay diferencia entre el aula y el night-club; no la hay en el nivel micro o biológico y sí la hay en el social, en donde la importancia de una y otra actividad se percibe claramente.
Los conflictos entre expertos e implicados en el proceso educativo son manifiestos, de los padres (que deben conciliar su trabajo con lo que hagan las instituciones), los médicos y epidemiólogos, los centros educativos (con intereses diversos, de los profesores a los limpiadores, pasando por los administrativos o los autobuses escolares) y las propias instituciones (del Ayuntamiento a la Comunidad y el Ministerio).
Los problemas que se plantean entonces, desplegados sobre la mesa, son muy distintos. Desde la organización del espacio (aulas y demás espacios disponibles, como patios, talleres, gimnasios, pasillos, despachos) y el tiempo (cuántas clases, cuántos días, cuántas horas), hasta las materias impartibles (¿agruparlas?). Se plantea la dimensión tecnológica de las clases presenciales y las online, lo que lleva a problemas que van de la formación (del profesorado y del alumnado), los materiales virtuales (vídeos, publicaciones digitalizadas, etc.), las formas de evaluar (tipo de exámenes, lugar, formas de control), las llamadas brechas tecnológicas que afectan al acceso a las redes, lo que lleva el problema a la calidad, accesibilidad, número de usuarios posibles, mantenimiento, programas, etc.


En dos párrafos del artículo en el diario El País se concentran una parte de las pugnas desatadas en el caso educativo con vistas al próximo curso:

La fórmula concreta se adoptará centro a centro atendiendo a sus características. Los de zonas rurales con pocos alumnos no necesitarán recurrir a la enseñanza online para cumplir las normas de distancia, a menos que la pandemia fuerce un nuevo periodo de confinamiento. Pero en general pedagogos, directores de centros y profesores coinciden en que desde el punto de vista educativo es mejor que vayan todos los días. Mantener una exposición continua a la escuela es crucial para los alumnos más vulnerables y es beneficioso para prácticamente todos, aseguran.
Los epidemiólogos y también los directores y los profesores advierten, en cambio, de que el hecho de que todos los alumnos (y quienes con frecuencia les acompañan) vayan a diario al centro eleva el riesgo sanitario y entraña un desafío logístico superior al que implicaría un sistema de días alternos. Las familias señalan, por su parte, que ni una ni otra opción soluciona por sí misma el grave problema de conciliación que se les viene encima si la escuela mantiene tiempos excepcionales mientras la mayoría de padres tiene que volver a trabajar.*



La reciente crisis en la Comunidad de Madrid evidencia que algunos piensan de la misma forma que los night-clubs de Seúl: la economía primero. El riesgo es evidente y no han tardado mucho en darse cuenta. Unos pocos clientes y unas pocas horas pueden servir para contagiar a una población en pocas semanas.
Hay que superar las diferencias de perspectiva y empezar a reordenarlas para poder conjugar los puntos desde la prioridad. La prioridad debe ser la seguridad. Una escuela es un espacio de concentración y de dispersión, un punto clave, como lo es una estación de metro y ferrocarril o un aeropuerto. Son lugares a los que se va, en donde se entra en contacto con otros y se regresa. La familia es, a la vez, un centro con diversos niveles de contactos laborales, amistades, otros miembros de la familia. Cada uno aporta a la unidad todo aquello por lo que ha pasado cada día... y los demás lo llevan a sus propios recorridos y estancias. Los comportamientos de las familias —su convivencia bajo un mismo techo y grados de contacto— ha sido un factor en la dimensión norte sur de la pandemia en Europa. Habrá que realizar más estudios en esta línea, pero fue uno de los parámetros que algunos usaron para explicar la menor incidencia en países como Alemania o los nórdicos. Todo cuenta en la extensión del COVID-19, las costumbres, los espacios, los ritos sociales, las formas de los hábitats, el tipo de fiestas... Todo.
Mucho me temo que necesitamos un nuevo tipo de expertos. La visión cerrada en una dimensión no va a servir de mucho si las disputas se resuelven ganando una de ellas en sus propuestas, basadas en una falsa dicotomía, seguridad o economía.


La complejidad que percibimos ahora es porque permanecía oculta tras rutinas y hábitos de años. Cualquier alteración hace que se produzcan conflictos. Pero el COVID-19 difícilmente puede ser considerado como "cualquier alteración". Es mucho más y nos obliga a pensar con todo sobre la mesa. De no hacerlo las soluciones a las que se llegue tendrán poco valor o, lo que es peor, puede ser contraproducente, como muestra lo ocurrido en Seúl.
Hay que pensar de otra manera, identificando la realidad, sus conexiones en toda su complejidad. Solo así habrá algo más que soluciones parciales, llenas de conflictos. No hay que preguntarse tanto sobre cómo hacer lo viejo, sino cómo construir lo nuevo más seguro desde lo que ya conocemos y afrontar ese futuro que nos llega y al que llegamos.
Tenemos que empezar a cambiar las preguntas para construir sólidamente y no solo parchear. La incertidumbre sobre cuánto va a durar estos procede de verlo como una tormenta, tras la que llegará la calma. Pero puede que el panorama tras la tormenta no sea el que esperábamos ver.
Algunos campos se están readaptando rápidamente y creciendo. Son pocos todavía, pero han visto la oportunidad. Otros se empeñan en vivir de la manera anterior, esperar a que regrese. Pero ha sido tan fuerte el impacto que requiere la adaptación imaginativa de casi todo. Puede que obsesionarnos en elegir entre lo ya conocido nos impida ver que que quizá la mejor está por encontrarse.
La creciente publicidad que recibimos desde ciertos sectores nos marca las direcciones que algunos ya toman en vez de sentarse a esperar a que escampe. La gente, por mucho que nos empeñemos, decidirá desde su propia seguridad, por lo que se le deberá ofrecer esta y, sobre ella, construir el futuro mejor, menos. Esto es más que una pandemia, algo para lo que habrá que encontrar un término que le haga justicia.


Preguntarse qué es mejor solo tiene sentido si sabemos adónde vamos, algo que necesita más del futuro que diseñemos que de añoranzas del pasado. Hay campos que se tendrán que transformar y eso va de la enseñanza  a los bares de Seúl, del trabajo al ocio, del comercio al turismo o el deporte. La CNN se pregunta si habrá que hacer reservas en las playas. El caso que comenta no es de California, sino de nuestra Galicia. Los británicos ya han dicho que el que se vaya de vacaciones fuera deberá pasar dos semanas de cuarentena al regresar. ¿Lo tendremos en cuenta a la hora de discutir sobre las improbables playas llenas de turistas? Los alemanes han dicho que nada de salir por ahí a ponerse morenos, que se compren lámparas para tostarse. Ante esto, ¿qué es lo mejor? Sin duda: darse cuenta de dónde están los problemas.
Cualquier decisión que tomemos tendrá sus consecuencias, por eso lo mejor es mirar lejos, controlar  y meditar lo que vayamos a hacer. Puede que muchas cosas sea mejor cambiarlas que parchearlas. Necesitamos claridad y visión de futuro, tantear líneas posibles. Hay que asegurarse que cuando nos preguntamos "¿qué es mejor?", algo que tendremos que hacer muy frecuentemente, incluyamos entre las opciones las que sean posibles y no solo lo que nos gustaría. Es puro realismo.
Lo demás es complicado y arriesgado, fuente de nuevos problemas y conflictos de todo orden y en todos los niveles. Es mejor buscar lo nuevo, diseñado desde la seguridad, que lo viejo que ha quedado tocado o hundido.



* Ignacio Zafra "¿Qué es mejor: ir a clase todos los días pocas horas o en semanas alternas?" El País 9/05/2020 https://elpais.com/sociedad/2020-05-09/que-es-mejor-ir-a-clase-todos-los-dias-pocas-horas-o-en-semanas-alternas.html
** "All Seoul bars ordered to shut after spike in coronavirus cases linked to nightclubs" CNN 9/05/2020 https://edition.cnn.com/world/live-news/coronavirus-pandemic-05-09-20-intl/index.html

viernes, 8 de mayo de 2020

La muerte llega a Michigan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Donald Trump puede estar ya satisfecho, quizá hasta orgulloso. Sus palabras sobre la "liberación de los estados" ya se han hecho realidad, una realidad sangrienta. Los "warriors" que reclamaba hace un par de días ya han tomado las armas y se disponen a la lucha, a conquistar la libertad que la constitución les concede y los gobiernos les quieren quitar, según rezan sus pancartas y expresan sus gritos.
Y tenía que pasar. Escribimos hace unos días que era cuestión de tiempo que se derramara sangre, que no es bueno ir a las manifestaciones exhibiendo las armas, otro "derecho" que muchos norteamericanos consideran como parte esencial de su "libertad" y, tenía que pasar, las libertades hay que ejercerlas.
Algo así es lo que ha ocurrido en Michigan. El lugar es importante porque fue hacia ese estado donde Trump apuntó su dedo profético, acusador. "La mujer de Michigan", dijo en equilibrio entre su machismo irreductible y su percepción de que la gobernadora, Gretchen Whitmer, podría acompañar a Joe Biden en su carrera por la presidencia en otoño. Michigan, sí, debía ser el sitio que recalentar, allí donde los manifestantes actuaran de forma contundente y ruidosa, visible, para que se percibiera el estado como un lugar de ataque a las libertades civiles, un espacio de tiranía y opresión contra el que los verdaderos americanos debían salir a luchar por sus derechos pisoteados por los izquierdistas demócratas.


La CNN ayer titulaba "Three family members charged in shooting death of security guard who told a customer to put on a face mask" y nos contaba el triste y previsible caso:

Three family members have been charged in the killing of a security guard who told a customer at a Michigan Family Dollar store to wear a state-mandated face mask, officials said on Monday.
Calvin Munerlyn, 43, died at a Flint hospital after he was shot in the head Friday, said Michigan State Police Lt. David Kaiser.
Ramonyea Travon Bishop, 23, Larry Edward Teague, 44, and Sharmel Lashe Teague, 45, have been charged with first-degree premeditated murder, along with other charges, the Genesee County Prosecutor's Office said in a statement on Monday.
Sharmel and Larry Teague are married, and Bishop is Sharmel's son, according to the prosecutor's office.
"From all indications, Mr. Munerlyn was simply doing his job in upholding the Governor's Executive Order related to the COVID-19 pandemic for the safety of store employees and customers," Genesee County Prosecutor David Leyton said in the statement.
Munerlyn got into a verbal altercation with Sharmel Teague after telling Teague's daughter she needed a mask, according to the prosecutor's office. Surveillance video confirms the incident, Leyton said.
Sharmel Teague's daughter left the store, but "Teague began yelling at Munerlyn who then told her to leave the store and instructed a cashier not to serve her," the prosecutor's office said.
Under an executive order from Michigan Gov. Gretchen Whitmer, all retail employees and customers have to wear a mask.
Footage also shows that immediately after the altercation, the woman left in an SUV. But about 20 minutes later, the SUV returned.
Two men -- identified as Bishop and Larry Teague -- entered the store, according to the statement. One of them yelled at Munerlyn about disrespecting his wife, Leyton said. The other man, later identified as Bishop, then allegedly shot the security guard, the statement said.
"This is senseless. Over a mask. Over a mask?" Munerlyn's cousin, Tina James, told CNN affiliate WJRT. "This is not the way to do things right now. We need to come together."*


Sí, un sinsentido que hay que entender en su frialdad superior, la provocación, la incitación desde la presidencia de los Estados Unidos a "liberar" los estados de gobernadores opresores. Desde el momento en que Trump escribió en sus tuits, "liberad los estados" se hizo responsable de lo que comenzó a ocurrir, la violencia contra las instituciones y las personas.
La violencia ha ido creciendo. Las denuncias de días pasados, incluso entre los republicanos, por la exhibición de banderas con esvásticas ante las instituciones estatales. La imagen del personal sanitario, con ropa de faena y mascarilla, en silencio, frente a unos vociferantes manifestantes que les gritan a pocos centímetros de sus caras simplemente para demostrar que no respetan las distancias de seguridad ni las normas. La "sensatez" ha sido declarada antiamericana. Es muy significativo.
Lo que no tiene sentido no es previsible, pero esto sí lo era, lo que muestra que es parte de una secuencia, es una consecuencia. Y el origen nos lleva hasta Trump y los que repiten sus máximas desintegradoras de la sociedad americana. Esa unidad que se reclama desde el sentido común, es también "antiamericana".


Hace unos días escribían sobre cómo la mascarilla se había convertido en un símbolo político. Llevarla implica que eres un enemigo de las libertades, antiamericano, izquierdista. No llevarla, por el contrario, te convierte en un héroe americano, en un patriota que acepta que Dios está de nuestro lado, que Dios bendice a América, hogar del valor y el orgullo. Tomar las armas y dejar claro que no  aceptas las normas antiamericanas es un gesto de "americanidad" que excluye y niega a los otros el derecho a ser "americanos". La parafernalia absorbente de las banderas, de los colores e himnos no es más que un mecanismo fascista y faccioso de negación de los otros, de su realidad y derecho.
La muerte del guarda jurado que dijo que era obligatorio usar máscara en el reciento ha sido lo que causó su muerte. Regresaron armados y le mataron. No es necesario preguntarse "¿por qué?" por más que la respuesta sea clara. Pero es su propia simpleza absurda lo que hace que lo entendamos pero nos resistamos a considerar que se pueda acabar con la vida de otro por esto. Por eso hay que dirigirse al fondo del proceso que te hace pensar en que eso es un acto heroico. El que no lo entiende no lo va a entender nunca; el que lo hace, en cambio, lo ve con claridad cristalina.


Pero la CNN nos deja también otro incidente en Michigan. El titular es "A Dollar Tree worker told a man he needed a mask, so he wiped his face on her shirt, police say". Esta vez tenemos las imágenes captadas por las cámaras del Dollar Tree, de nuevo en el estado marcado por Trump:

Police in Holly, Michigan, have arrested a 68-year-old man on assault charges after he entered a Dollar Tree on Saturday and wiped his face on an employee's shirt.
Holly Police Chief Jerry Narsh said the man entered the store at around 1:30 p.m. Saturday without a mask, despite an executive order in the state requiring patrons in enclosed public spaces to wear one at all times.
Rex Howard Gomoll of Linden faces misdemeanor charges of assault and battery, Jessica Cooper, the Oakland County prosecutor, told CNN.
Security camera footage inside the store released by police shows a man wiping his face on an employee's shirt. According to police, the employee had told the man he needed to wear a face mask to remain in the store.
He responded by saying, "Here, I'll just use this as a mask," before wiping his nose and face on the shirt, leaving behind "bodily fluids," Narsh said.
The employee was the only person the man came in contact with while at the Dollar Tree, Narsh said, who also said the man made other comments and was loud and disruptive until leaving.**



La soberbia y el machismo humillante del agresor muestran un estado mental de desafío que es revelador. Los dos casos son variantes con distinto grado de violencia física pero con el mismo fondo desafiante. Están "liberando" su estado. En ambos casos lo que se muestra es la rebelión contra la autoridad —un guardia de un establecimiento, una dependiente— por cotidiana que esta sea. Se trata de demostrar que son irreductibles, que las órdenes no van con ellos, que la fuerza es su ley. Es volver al espíritu de la ciudad sin ley, a la pradera, a la ley del más fuerte. Lo que se opone es la ley a la anarquía violenta que rechaza cualquier autoridad. No están reclamando "derechos"; están imponiendo su voluntad mediante la fuerza.
Es el efecto Trump. Es la reproducción de lo que Donald Trump lleva haciendo desde hace tres largos años en los Estados Unidos y en el mundo, ignorando los acuerdos e imponiendo su propia voluntad en los foros internacionales, demostrando que el orden no es suyo, sino que es él quien impone el orden a su voluntad.


Matar al vigilante, limpiarse la cara con la camiseta de la dependienta son dos gestos reveladores en su prepotencia y en su desprecio de personas, instituciones y normas sociales o legales. Es el desprecio, la negación del otro y de los otros, de lo común.
La viuda del vigilante asesinado por esa familia tan celosa de su derecho a incumplir las normas lo ha expresado a Don Lemon en CNN: «"That was senseless and stupid. And now my babies (are) without a father for the rest of their life," Latryna Munerlyn said.»***


Sí, es la triste realidad hacia la que van los Estados Unidos de Trump. Estúpido y sinsentido. Mientras, en la Casa Blanca el empático presidente ve sus programas favoritos en la televisón, envuelto en su bata blanca.
¿Podrá el país despertar? ¿Podrá superar las profundas brechas que el mandato de Trump ha hecho aflorar y que aprovecha para sus estrategias de división, de creación del odio y el enfrentamiento? No es la primera vez que las palabras de incitación al odio o a la violencia de Trump causan muertes. Ya hubo quien bajo a El Paso a "matar mejicanos", para contribuir patrióticamente a la eliminación de los enemigos. Ahora los enemigos están en casa, "disfrazados" de americanos, de vecinos, de empleados.
Michigan es el punto elegido para exacerbar la violencia encrespando los ánimos, produciendo el enfrentamiento con las instituciones o cualquiera que represente las normas de la forma más humilde.  De la gobernadora Whitmer a la humilde dependienta, estos armados de banderas y armas, sin más razón que sus gritos, amenazas e insultos, van convirtiendo en "frontera" el espacio cívico. Habrá que agradecérselo al presidente.



* "Three family members charged in shooting death of security guard who told a customer to put on a face mask" CNN 5/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/04/us/michigan-security-guard-mask-killing-trnd/index.html
** "A Dollar Tree worker told a man he needed a mask, so he wiped his face on her shirt, police say" CNN 5/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/05/us/dollar-tree-wiping-face-trnd/index.html
*** "A security guard was shot after telling a customer to wear a face mask, officials say. His widow calls the killing 'senseless and stupid'" CNN 6/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/06/us/security-guard-shot-mask-wife/index.html




jueves, 7 de mayo de 2020

La muerte de un trago

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es difícil robarle protagonismo al COVID-19 en estos tiempos, pero el régimen egipcio lo ha conseguido de nuevo. Y lo ha hecho con un caso que ha saltado a los periódicos de todo el mundo consiguiendo lo que al régimen molesta más: quedar en evidencia, la publicidad negativa. Por cada museo, nuevo tramo del canal, por cada tumba que tumba que se descubre o momia que se desentierra con lo que se quiere exportar una imagen positiva, la fatalidad o el cántaro que va mucho a la fuente quieren que los titulares periodísticos vuelvan a poner en entredicho al régimen derrumbando como un castillo de naipes lo que con tanta sangre, sudor y lágrimas se intenta alcanzar. La imagen sonriente de Egipto, personalizada hasta la saciedad en su presidente adquiere tonos trágicos que se vuelven en contra.
Esta vez Egipto está en los titulares por una nueva muerte en sus cárceles, la de otro encarcelado por molestar al régimen y ejercer eso que los egipcios han desarrollado de forma defensiva y como estilo de supervivencia, la ironía y el humor amargo.


La muerte es la de Shady Habash, un joven director de cine que pensó hace dos años que podía sobrevivir a los chistes y bromas contra su presidente, el siempre sonriente al-Sisi. The Guardian recoge así la noticia y explica los antecedentes:

Shady Habash died inside Cairo’s Tora prison complex on 2 May. He had been held for more than two years without trial, accused of membership of a terrorist group and “spreading false news” after he produced a music video critical of Egypt’s president Abdel Fatah al-Sisi.
The 24-year-old was the latest in a number of high-profile people to die in custody in Egypt, particularly inside Tora prison. For months observers have been sounding the alarm about the denial of medical treatment to prisoners of conscience, including the deaths in custody of the US citizen Mustafa Kassem and the former president Mohamed Morsi.
The Cairo Institute for Human Rights Studies said Habash’s death was the third in 10 months among prisoners of conscience in Tora prison’s cell block number four. “For over several hours, Shady’s cellmates desperately tried to summon medical help but were ignored by prison officials,” it said. “Such wanton cruelty is hardly exceptional – prisoners of conscience are often left to die in prison without trial or due process, in appalling conditions that include the deliberate withholding of healthcare.”*


En un país religioso por naturaleza, como observó una de sus máximas autoridades religiosas, es fácil morir porque Dios lo quiere. Casi todo en Egipto pasa, según la versión oficial, porque así lo quiere Dios y que se explica teológicamente con un encogimiento de hombros. En Egipto las esperas de juicio se dilatan hasta el infinito pero se acortan por la piadosa muerte que libra de esta triste espera, digna de una obra de Samuel Beckett.
Menos los condenados por sus delitos durante el régimen de Mubarak, incluido el propio Hosni Mubarak y sus hijos, los condenados durante el reinado de al-Sisi suelen tener peor destino y tienden a entrar por causas absurdas y a morir por lo causas igualmente absurdas, como en el caso de Shady, por beberse dos botellas de gel alcohólico pensado que era agua. O el gel era muy líquido e insípido o el agua en la cárcel es muy espesa. Una cosa es darse un trago y otra beberse el contenido de dos botellas.
La versión dada en el estatal Ahram Online introduce algunas variantes interesantes:

The prosecutors questioned three inmates. One of them said the deceased told him he had drunk “by mistake” alcohol used by a detainee as a protective measure against the coronavirus, and that his cell mates then found two 100-millilitre bottles of hand sanitiser of the same type used by the deceased in a trash bin.
Two other cell-mates were questioned, with one giving a similar account and the other claiming Habash told him he mixed liquid sanitiser with a soft drink to get the same effect of hard drinks.**



Algunos pensaran que no hay mucha diferencia entre beberse dos botellitas de gel desinfectante o prepararse una especie de gin-tonic carcelario, pero sí la hay. La información acepta la del agua, pero repite la del preparado alcohólico, que se podrían haber ahorrado. Sin embargo, la versión absurda del agua nos lleva a escoger la otra, la del preparado alcohólico que tiene un sentido específico en el contexto, del de la falta de religiosidad del joven director, bebiendo alcohol (un "hard drink") y en pleno periodo de ramadán.
De las diversas posibilidades, está la no barajada del suicidio, que se volvería contra el sistema; la de la confusión del agua, la más piadosa para con la familia, y finalmente la del "lingotazo", que se deja sobre la mesa como el que no quiere la cosa.
Sea cual sea la verdad, no puede ocultar los hechos y las acusaciones. La realización de un vídeo satírico sobre el presidente ha llevado a dos años de cárcel, sin juicio, a un joven y finalmente, como a muchos otros, a la condena a muerte sin juicio, dejando que la desesperación, las enfermedades o el azar acaben con su vida. Dios lo quiere.


El régimen de Abdel Fattah ha acumulado la suficiente represión de las críticas, chistes y bromas como para que la cara sonriente engañe a alguien a estas alturas. Al-Sisi ha acabado con el periodismo, con la discrepancia, la crítica o sencillamente el humor, que es una parte de la supervivencia del pueblo egipcio. Al-Sisi es un ejemplo de absolutismo moderno, de concentración de poder, de modelado de un régimen basado en tener su retrato sonriente en cada esquina, en cada espacio, en cada institución, cruzando de lado a lado las calles en pancartas, desde lo alto de los edificios. Al-Sisi es el hombre que convoca elecciones presidenciales y encierra a todos los candidatos que se presentan, teniendo que buscar un candidato amigo improvisado en el último minuto para no hacer el ridículo. Sin embargo, al-Sisi ha logrado superar a Mubarak en esto. No deja de ser una señal que muchos consideran que al-Sisi ha superado la dictadura de Mubarak, por supuesto, siempre con una buena explicación que una parte importante del pueblo acepta y aplaude. A esto contribuye la reducción de los medios de comunicación a unas comparsas laudatorias que besan por donde pisa y que le liberan de cualquier crítica magnificando cualquier gesto, presentándolo como la brújula que consultan todos los dirigentes de los demás grandes países, el centro de todos los aplausos mundiales, la envidia de todos los pueblos.


En Egipto la gente se cae desde las ventanas de las comisarías o se envenena confundiendo desinfectantes con agua o usándolo como ginebra. Cosas que pasan. Si hubiera sido en los Estados Unidos, no habría extrañado a nadie que alguien se bebiera el desinfectante, pensarían que era un fiel seguidor de Trump y de sus consejos sobre cómo acabar con el coronavirus con un par de tragos.
Pero insisto en que las circunstancias son lo de menos. Lo importante es que en esas cárceles infames hay mucha gente encerrada por publicar un meme, por hacer un chiste o una canción satírica, todo ello considerado "terrorismo" y "diseminar noticias falsas". Los juicios no les llegan y la muerte se anticipa. Es terrible la ironía, pero al-Sisi se considera una alternativa moderada al radicalismo y como tal lo vende a los egipcios y al mundo. Es por lo que su amigo Donald Trump le felicita cada cierto tiempo y le llama un "gran tipo" que hace un "gran trabajo", pero ya sabemos que el criterio del presidente norteamericano es peculiar.


Otra vida perdida en el absurdo egipcio, otra muerte absurda. Otro joven muerto inútilmente. Egipto sigue deshaciéndose de todo el que no secunde el poder militar, que es la única realidad en un país en el que siempre se escoge entre lo malo y lo peor. 
En Egipto las personas valiosas desaparecen en las cárceles mientras los aduladores escalan puestos. El gran pecado de Shady Habash fue reírse del poder, un acto terrorista en el país en el que nada ocurre sin que dios lo quiera. 



* "Egypt says film-maker died in cell after drinking hand sanitiser" The Guardian 6/05/2020 https://www.theguardian.com/world/2020/may/06/egypt-film-maker-shady-habash-died-after-drinking-hand-sanitiser
** "Egyptian director Shady Habash died in prison after drinking antiseptic alcohol: Prosecutor" Ahram Online 6/05/2020 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/368742/Egypt/Politics-/Egyptian-director-Shady-Habash-died-in-prison-afte.aspx

diciembre de 2015



miércoles, 6 de mayo de 2020

La fallida imagen del héroe

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay muchas personas que no son capaces de interpretar la capacidad afirmativa de los científicos. Cuando un científico dice que "no hay evidencias" de algo, lo interpretan como que no se desestima y que existen probabilidades de que sea lo contrario, a lo que se agarran con fuerza. Los científicos han desarrollado un lenguaje preventivo que lleva a este tipo de afirmaciones "débiles" en su expresión, a una retórica. Por poner un ejemplo, en vez de decir "no te amo" dirá "no existen evidencias de que sienta afecto alguno por ti". Alguien intuitivo, captaría rápidamente lo que hay detrás, pero habrá algunos que piensen "entonces ¿todavía tengo esperanzas?". La contestación sería: "ninguna de las pruebas realizadas hasta el momento permiten afirmar que hay amor". A lo que podría seguir un "¿eso significa que las pruebas realizadas en el futuro podrían ser afirmativas?" Y así se podría seguir hasta el infinito. El que quiere seguir manteniendo abiertas sus expectativas lo hará porque el científico no acaba de dar la respuesta taxativa, definitiva. . Los habrá que no lo entiendan nunca..., si no lo quieren entender y sigan pensando que la ausencia de un "no" significa la posibilidad de un "sí".
Una de las características de la llamada "post verdad" es la manipulación de lo que llaman "alternativa", que no es otra cosa que elevar el nivel de probabilidades de lo que queda en ese margen de duda que las respuestas permiten afirmar.
La Ciencia es cautelosa y ha desarrollado ese tipo de expresiones que muchas veces son mal interpretadas. Para decir que alguien está "muerto" se ha acuñado la expresión de "presentar lesiones incompatibles con la vida". Con el COVID-19 se ha extendido la expresión "presenta síntomas compatibles con la infección". Necesitaríamos desarrollar un cierto mecanismo de traducción de estas expresiones, porque algunos las utilizan de una forma extraña para seguir manteniendo su versiones alternativas a las que dan grandes recorridos. Todo lo que no se niegue taxativamente es "posible". Y no es así y menos para dar el salto del campo científico al de la política.


Lo estamos comprobando con el uso manipulador de Donald Trump sobre el origen de la infección por el coronavirus. Hace tiempo señalamos que cuando más dramática fuera la situación en los Estados Unidos y más patente el fracaso de la política seguida por la Casa Blanca, Trump trataría de dirigir la responsabilidad hacia China y esto, en términos de Trump, significa alimentar las teorías conspiratorias sobre el origen en un laboratorio. Así ha sido y sigue en sus discursos ampliándose por parte de la cabecera del aparato a su servicio.
Chris Cillizza titula así su sección The Point, en la CNN:  "Anthony Fauci just crushed Donald Trump's theory on the origins of the coronavirus" y señala:

For weeks now, President Donald Trump has been making the case that the coronavirus originated not in nature but in a lab in Wuhan, China. He said late last week that he had a "high degree of confidence" that was what happened (although he didn't specify why he felt that way) and on Sunday night in a Fox town hall offered cryptically "something happened."
Enter Anthony Fauci, the head of the National Institute of Allergy and Infectious Disease and perhaps the single most prominent doctor in the world at the moment. In an interview with National Geographic posted on Monday night, Fauci was definitive about the origins of the virus which has sickened more than a million Americans and killed more than 68,000:
"If you look at the evolution of the virus in bats and what's out there now, [the scientific evidence] is very, very strongly leaning toward this could not have been artificially or deliberately manipulated ... Everything about the stepwise evolution over time strongly indicates that [this virus] evolved in nature and then jumped species."
Now, before we play the game of "he said, he said" remember this: Only one of these two people is a world-renowned infectious disease expert. And it's not Donald Trump.
In short, Fauci's view on the origins of the disease matters a whole lot more than Trump's opinion about where it came from. Especially because, outside of Trump and his immediate inner circle, most people in a position to know are very, very skeptical of the Trump narrative that the virus came out of a lab -- whether accidentally or on purpose.
Like the intelligence community, which in a statement last week via the Office of the Director of National Intelligence said this: "The Intelligence Community also concurs with the wide scientific consensus that the COVID-19 virus was not manmade or genetically modified."
And like our intelligence partners in the Five Eyes (the US, United Kingdom, Canada, Australia and New Zealand). "We think it's highly unlikely it was an accident," a Western diplomatic official with knowledge of the intelligence told CNN Monday. "It is highly likely it was naturally occurring and that the human infection was from natural human and animal interaction."*


Pero la cuestión, que bastaría para cualquier persona medianamente interesada en saber qué ha ocurrido, no lo es en este caso, pues se trata de una cuestión política. Cuando Cillizza pone en una balanza al "mayor experto mundial", al "experto más reconocido" y en el otro plato pone a Donald Trump, que no lo es, comete el error de creer que a Trump le importa la "verdad" en algún sentido.

Trump se mueve en una esfera diferente, alimentando a los creyentes y no despejando las dudas de nadie. Trump reafirma a los que quieren creer, a los que desean creer en la "culpabilidad" de China y esos ya existían como grupo anteriormente a la misma aparición de la enfermedad. Trump había creado lo que podríamos llamar "el otro negativo", la mano con la que el prestidigitador distrae de sus verdaderas manipulaciones. "China" es un concepto, una categoría en la mente de sus seguidores, como lo son los "hispanos" o los "árabes", categorías en las que encajar sus miedos y fobias, sus odios y cultivar con ellos el sentimiento de superioridad del "hacer América grande".  Otras categorías son los "medios", los "demócratas", a los que redefine como "izquierdistas" o "socialistas". Ese es su arte, el de comprender los puntos de inseguridad y aprovecharlos para crear las categorías negativas en las mentes.
A Trump le da igual lo que diga Anthony Fauci. Tratará de no cometer de nuevo el error de la lejía y los desinfectantes, de la luz interior para matar al virus; al menos tratará de no hacerlo en directo ante millones de personas en una rueda de prensa.
Stephen Collinson, otro de los analistas de la CNN, escribe:

Trump's revival rhetoric is being matched by an increasingly aggressive White House effort to cover up for the erratic federal response to the pandemic and the President's own mistakes early in the crisis, and to thwart oversight pushes by Democrats to expose the administration's failures.
Trump and his secretary of state, Mike Pompeo, are heaping blame on China for the pandemic, despite the President's repeated praise for President Xi Jinping in its early days.
They are mounting a bid to convince the world that the virus emerged from a laboratory -- not a live-animal market in Wuhan -- even if the intelligence may not support their predetermined political narratives.**


Pero Trump no es persona que se achante ante la realidad; su trabajo es, de nuevo, el del ilusionista: convencerte de la ilusión que crea para que está sustituya en tu cerebro a lo que tienes delante. Ese es su arte, el de sembrar y recoger. Es el sembrador de insinuaciones y medias verdades, falsedades si es necesario, y el recolector de sus frutos. En eso consiste el poder. El poder no es hacer que te obedezcan, sino hacer que te crean. Cuando lo has conseguido, ya no hace falta decirles nada. Ellos lo hacen solos. ¿Qué mejor ejemplo que los miles de enloquecidos seguidores convencidos de que los gobernadores de sus estados son enemigos de la libertad, de la constitución, que conspiran por arrebatarles sus derechos, como hemos visto estos días pasados?
Trump ha conseguido tapar su incompetencia con las cortinas de humo del miedo a las conspiraciones. La evidencia de sus errores se cubre con las fantasías que la gente quiere escuchar, las que buscan en otros la respuesta a los males propios. Trump llegó al poder explicando a los norteamericanos que sus propios presidentes o les habían traicionado o eran unos ineptos y que él, el Gran Arreglador, lo repararía todo para devolver orgullo y esplendor. 


Pasado el tiempo, Trump ha puesto el mundo patas arriba, ha reabierto conflictos por medio mundo para ajustarlos a sus planes (y muchas veces a los intereses de los que están detrás) y crear un enorme recelo sobre el papel internacional de los Estados Unidos, convertido en vendedor de "protección" tras avivar problemas, como Irán, Oriente medio o Corea del Norte. ¿Se acuerda alguien de lo que iba a ser "el Acuerdo del Siglo" en Oriente Medio, llevado por su yerno? Solo sirvió, con su simple anuncio, para volver en contra a muchos aliados hasta el momento
Ahora Trump tiene otra tormenta sobre la mesa. Las denuncias de manipulaciones, amiguismo, intereses comerciales, inacción, etc. de un alto funcionario. La noticia solo está empezando, pero las acusaciones van a abrir otra vía bajo la línea de flotación de la administración Trump:

A former top vaccine official removed from his post last month alleged in a whistleblower complaint on Tuesday that he was reassigned to a less prestigious role because he tried to “prioritize science and safety over political expediency” and raised health concerns over a drug repeatedly pushed by President Trump as a possible cure for coronavirus.
Rick Bright, former director of the Biomedical Advanced Research and Development Authority, was removed April 20 after having served as BARDA director for nearly four years. He was reassigned to a narrower role at the National Institutes of Health that the Department of Health and Human Services touted as part of a “bold new plan” to improve testing to defeat covid-19, the disease caused by coronavirus.
Bright portrays himself in the 89-page complaint as an administration health official trying to sound the alarm about the virus beginning in early January. He said he called for the rapid development of treatments and vaccines, as well as the stockpiling of additional N95 face masks and ventilators, at a time when HHS political leadership, including Secretary Alex Azar, appeared to him to be underestimating the threat.
He also notes that he clashed with his boss, assistant secretary for preparedness and response at HHS Robert Kadlec, for at least two years. Bright alleges in the complaint that Kadlec and others pressured him to buy drugs and medical products for the nation’s stockpile of emergency medical equipment from companies that were linked politically to the administration and that he resisted such efforts.***


Si las informaciones sobre el origen del COVID-19 le desmienten constantemente y ahora se le vienen abajo las narrativas y tiempos sobre la falta de información, este caso deja en evidencia que se incurrió en muchos errores, desde ignorar el peligro —pese a los avisos— en un momento temprano, hasta los intereses comerciales de algunas amistades en la recomendación de fármacos sin testar o, peor, en aquellos sobre los que se ha advertido de peligrosos efectos secundarios para la salud que el presidente se ha empeñado en promocionar como alternativas.

Como los toros heridos, Trump es más peligroso bajo presión. El círculo de creencia se está disolviendo porque el peligro real va a necesitar de algo más que de ilusionismo. Conforme el desastre avance y los planes o la ausencia de ellos (la estrategia ahora es responsabilizar a los estados), Trump responderá con más insistencia y puede tomar decisiones peligrosas para desviar la atención. En su caso nada puede excluirse, pues el camino a la Casa Blanca  es la huida hacia adelante. No hay más.
En los próximos días veremos los efectos de esta nueva bomba política que deja en entredicho el discurso trumpista. Los medios norteamericanos hicieron un héroe del médico chino que avisó sobre los peligros del coronavirus en Wuhan, fue acusado de expandir rumores falsos por las autoridades locales, y falleció poco después por el COVID-19. ¿Harán de Rick Bright un "traidor" o un "héroe"?
Lo que parece claro es que el propio Trump encaja cada vez menos en su propia imagen heroica. Las cortinas de humo se acaban dispersando. Si Trump vio en este caso la ocasión para convertirse en el "gran héroe americano" ha desperdiciado la ocasión. No hay biógrafo que lo arregle.


* Chris Cillizza  "Anthony Fauci just crushed Donald Trump's theory on the origins of the coronavirus" CNN 5/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/05/politics/fauci-trump-coronavirus-wuhan-lab/index.html
** Stephen Collinson "Trump pivots hard away from fight against unvanquished pandemic" CNN 6/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/06/politics/donald-trump-coronavirus/index.html
*** Yasmeen Abutaleb & Laurie McGinley "Ousted vaccine official alleges he was demoted for prioritizing ‘science and safety’" The Washington Post 6/05/2020 https://www.washingtonpost.com/health/2020/05/05/rick-bright-hydroxychloroquine-whistleblower-complaint/