miércoles, 9 de mayo de 2018

Lo que piensan los jóvenes árabes sobre su futuro


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
A los hipotéticos seguidores de este blog, que comenzó con la Primavera Árabe, el 1 de febrero de 2011, no les pillará por sorpresa el titular de ayer con el que el diario El País recoge los datos de una encuesta realizada entre la juventud de los países árabes: "Rusia es amigo y EE UU, enemigo... al menos para los jóvenes árabes". En su esquematismo, el titular reproduce la simplicidad con la que muchos ven las cosas en esa zona conflictiva del mundo, en donde quizá muchas cosas hayan quedado reducida a la vieja pregunta del centinela en la noche: ¿amigo o enemigo? Lo que encierren esas palabras, la sinceridad o engaño que contengan, es algo más complejo y requerirán sesudos tratados enteros para definir conceptualmente lo que es ahora visceral.
Las épocas en las que Barack Obama era recibido con satisfacción en el auditorio de la Universidad de El Cairo quedaron hace tiempo muy lejos, como un recuerdo que muchos no quieren revivir.
El matiz de que la encuesta se haya realizado entre los jóvenes es de gran importancia porque implica una larga duración de este sentimiento dada la juventud estadística de estos países cuyo crecimiento es grande. Son mayoritariamente jóvenes y esos jóvenes ven a los Estados Unidos como un enemigo, algo con lo que tendrán que lidiar los próximos presidentes norteamericanos durante mucho tiempo.
Nos dicen en el artículo:

La pregunta de la encuesta es la siguiente: ¿quién dirías que es el mayor aliado de tu país? Responden jóvenes árabes de 16 países, con edades de entre 18 y 24 años. La mayoría de los encuestados por la empresa de comunicación ASDA’A Burson-Marsteller coincide en señalar a aliados vecinos hasta que, entre los cinco primeros se cuela un país no árabe. Se llevaba la palma desde 2012 Estados Unidos. Quinto ese año, también en 2013, 2014; en segundo y tercer lugar los años 2015 y 2016, y de nuevo quinto el pasado año. Pero en el último estudio, el de 2018, EE UU ha desaparecido incluso del top ten de aliados. Cae al puesto número 11. Su lugar lo ha ocupado... Rusia. El primero en la lista de amigos es Emiratos Árabes Unidos.
La caída de EE UU y el ascenso de Rusia es uno de los cambios más significativos registrados en la décima Encuesta a los Jóvenes Árabes, para la que se entrevistaron a principios de año a 3.500 hombres y mujeres de Norte de África (Argelia, Egipto, Marruecos, Libia y Túnez), de los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Omán y Bahréin) y de la región levantina (Jordania, Irak, Líbano, Palestina y Yemen). El desplome de EE UU, un año después de que el magnate Donald Trump asumiera la presidencia, se traduce en una caída de 12 puntos en tan solo dos años. Esto es, en 2016, el 25% de jóvenes árabes preguntados creía que la primera potencia mundial era el mejor amigo de su nación. Ahora solo lo hace un 13%.*


Según se nos expone, la reacción sería más "anti Trump" que anti norteamericana, ya que todo se liga a la irrupción de Trump en la vida política nacional e internacional. Sin embargo, hay muchos más factores en juego que han determinado los cambios.
El diario resalta en sus titulares la cuestión del amigo, ahora enemigo, americano. Trump acaba de firmar la retirada del acuerdo nuclear con Irán en medio de amenazas de destruir un país que dice "¡muerte a Estados Unidos!", diciendo proteger las ciudades americanas de las bombas atómicas iraníes, por ahora solo parte de sus enunciados. Lo que ha hecho tendrá consecuencias imprevisibles sobre una zona ya castigada en la que los aliados de Irán acaban de ganar las elecciones en Líbano ante una enorme abstención. Oriente Medio, toda una amplia zona que va de Libia a Yemen y las fronteras mismas de Turquía está de nuevo en el aire.
Pero esta encuesta es anterior, probablemente marcada por otra decisión polémica: el traslado de la embajada norteamericana a Jerusalén, criticada por toda la comunidad internacional. Las decisiones de Trump, que se presentan siempre entre gestos de fuerza, lo único que hacen es debilitar la zona y exponerla a mayores peligros, que es lo que muchos perciben. No tiene nada de particular, pues, que pese a las críticas al papel de los Estados Unidos —los errores de la política exterior de Barack Obama y Hillary Clinton—, sea la llegada de Donald Trump lo que ha hecho desplomarse la percepción de los jóvenes árabes respecto a la "amistad americana".
Pero es necesario ir a la fuente original para comprender el conjunto de lo que se desprende de la encuesta realizada por la agencia de relaciones públicas ASDA’A Burson-Marsteller —cuyo lema es "nadie conoce Oriente Medio mejor que nosotros"— que aborda cuestiones importantes sobre el liderazgo. El resumen de lo detectado lo presentan en los siguientes diez puntos:

1. YOUTH SAY THE PAST DECADE – SHAPED BY THE ARAB SPRING AND DAESH – HAS LEFT THE MIDDLE EAST DRIFTING OFF COURSE
2, TO STEER THE REGION IN THE RIGHT DIRECTION, ACTION IS NEEDED ON JOBS, EDUCATION, GOVERNMENT CORRUPTION AND THE FIGHT AGAINST TERROR
3. YOUNG ARABS SEE SAUDI CROWN PRINCE MOHAMMED BIN SALMAN AS A STRONG LEADER WHO WILL SHAPE THE NEXT DECADE
4. ARAB YOUTH OVERWHELMINGLY WELCOME THE MOVE TO ALLOW WOMEN TO DRIVE IN SAUDI ARABIA, BUT SAY MORE MUST BE DONE TO ADDRESS WOMEN’S RIGHTS THROUGHOUT THE REGION
5. YOUNG ARABS ARE CONVINCED THAT DAESH – AND ITS IDEOLOGY – WILL BE TOTALLY DEFEATED
6. YOUTH ACROSS THE MIDDLE EAST INCREASINGLY VIEW THE US AS AN ADVERSARY, WHILE RUSSIA CEMENTS ITS POSITION AS THE TOP NON-ARAB ALLY
7. THE UAE REMAINS THE TOP COUNTRY ARAB YOUTH WANT TO LIVE IN, AND WANT THEIR OWN COUNTRIES TO EMULATE
8. YOUTH IN THE LEVANT HAVE AN INCREASINGLY BLEAK OUTLOOK COMPARED WITH THEIR PEERS IN NORTH AFRICA AND THE GULF STATES
9. WHILE YOUNG ARABS INCREASINGLY TURN TO SOCIAL MEDIA FOR THEIR NEWS, THEY SEE CNN AS THE MOST TRUSTED AND AL JAZEERA AS THE LEAST TRUSTED NEWS SOURCES
10. INSPIRED BY THE DIGITAL REVOLUTION, FUTURE ARAB ENTREPRENEURS TURN TO THE TECH SECTOR, WHICH OFFERS PLENTIFUL OPPORTUNITIES IN THE REGION**


Los 10 puntos permiten ciertas agrupaciones para una mejor comprensión. Los tres primeros puntos tienen que ver con la percepción de la situación y las oportunidades frustradas. En el primero ven su situación actual como caótica "responsabilizando" a la Primavera árabe y al Estado Islámico. Si tenemos en cuenta que la "Primavera" fue un movimiento esencialmente de "jóvenes" no deja de ser importante que lo vean como un imposible inestable, es decir, unos ideales perdidos por el camino que han generado otro movimiento que también puede ser considerado "joven", el Estado Islámico, la reacción contraria. No estamos acostumbrados a pensar en el Estado Islámico como un "movimiento juvenil", pero creo que lo es. Surge como banderín de enganche de una de las ramas frustradas de la revolución que hizo caer dictadores pero no supo construir democracia. Esa juventud, entiendo, se ramificó en dos sectores, los de la democracia imposible y los del califato improbable. Los primero se han visto atacado desde los "nuevos viejos" poderes como "conspiradores" internacionales, "agentes occidentales", "destructores del islam", etc. mientras que los segundos intentaron convertirse en guerreros del islam pero no pasaron de terroristas. El primer punto da cuenta, pues, de la frustración por las oportunidades perdidas.

El segundo habla del cambio: educación, empleos, etc. Habla de todo lo que los dirigentes de los países no supieron o quisieron lleva a cabo y que causó las revoluciones. ¿Quién debe llevar en la "dirección correcta" a estos países si no consiguen liberarse de su corrupción, que les lleva en dirección contraria? Al ver la democracia como imposible, se cae en un distanciamiento de la posibilidad de soluciones. Educación, justicia social, mejoras económicas, etc. no están normalmente en las agendas de los corruptos o dictadores, que solo avanzan en más corrupción y el crecimiento del autoritarismo para evitar las críticas.
Es entonces cuando los jóvenes árabes miran a su alrededor y se fijan en el único país que parece moverse hacia mejoras positivo, irónicamente Arabia Saudí, el país del wahabismo y desde donde han salido gran parte de las ideas y la financiación del fundamentalismo, cuando no los propios terroristas, como Osama Bin Laden.
Es enorme el deseo de liderazgo dentro de la mentalidad árabe, algo que es también peligroso porque implica que las reformas siempre llegan desde arriba, desde una voluntad que pone a los "elegidos" al frente de las masas. De ahí surge la desconfianza democrática, que atrae el caos y no el orden. Es la versión del "caudillismo". La democracia trae caos, los caudillos orden.
El príncipe heredero de Arabia Saudí ha realizado unas cuantas reformas llamativas (abrir cines o que las mujeres puedan conducir) y eso le convierte en el líder deseado por aquellos que tienen cine o cuyas mujeres no tiene prohibido conducir. Se ve modernidad allí donde existía (y existe) un atroz medievalismo. Pero todo forma parte de esa percepción distorsionada, que convierte en "enviados" a los tímidos reformistas en una de las monarquías más retrógradas del planeta, cuya existencia se debe a la represión (de las patrullas de la policía de la virtud a las decapitaciones) y al petróleo.


Los siguientes puntos se refieren a la derrota del Estado Islámico y a la percepción de la necesidad de los derechos de las mujeres. Ninguno de los dos puntos está demasiado claro. El primero obliga a distinguir entre la derrota militar y la ideología radical, que no ha hecho sino crecer. Los derechos de las mujeres contrastan con otros datos que muestran los intentos de recortarlos por imposición de un machismo que considera que el feminismo y la defensa de los derechos son una forma de destrucción de las familias y el islam. Solo algún país está avanzando en ese sentido, más allá de las buenas intenciones. El diario El País me ofrece como noticia relacionada una cuyo titular es "Los jóvenes árabes son tan machistas como sus padres" y es del 15 de mayo de 2017. Creo que se acerca más a la realidad que lo expresado de forma general.
Los siguientes de la lista de conclusiones abordan temas diferentes, el ya señalado sobre el hundimiento de los Estados Unidos, la idealización de Emiratos, la percepción negativa de algunas zonas (como Yemen), la confianza hacia medios como la CNN o la BBC (que implica desconfianza hacia los propios) y, finalmente, la percepción de un futuro digital como salida de los jóvenes al encierro en el que viven.
La cuestión mediática es interesante en momentos en los que, por ejemplo, Egipto ha llevado al parlamento el cierre de la BBC en su territorio mientras cuatro países reclaman el cierre de la qatarí Al-Jazeera o bloquean cientos de medios digitales o crear su propio Facebook. La batalla por la información lleva a una estrategia de control mediático que hará más débil la libertad y la crítica, herramientas indispensables para la renovación que acabe con los poderes corruptos dentro del sistema. Las restricciones a la información aumentan de Turquía hasta Marruecos. En este panorama, pensar en un futuro digital tiene cierta ironía, pues se están restringiendo las posibilidades de acceder a una sociedad global como forma de control.


Los países árabes son jóvenes. Tener jóvenes en los países implica la responsabilidad del desarrollo para crear oportunidades y no vivir en un estado de frustración permanente que acaba llevando a la gente a las calles entre mareas de protestas. Así está ocurriendo en Túnez, donde se están debilitando los logros de la revolución por la incapacidad de librarse de la corrupción y avanzar por los buenos caminos. Por supuesto,  esto no es exclusivo de los jóvenes árabes.
Lo negativo de esto es la percepción frustrada de la democracia. Que el modelo político de liderazgo sea el príncipe heredero de Arabia Saudí, cuyas reformas son fáciles por ser el país más retrógrado, dice mucho sobre el clima y las posibilidades. La desconfianza en los gobiernos y en las posibilidades de autodecisión se revelan en la encuesta. Otro de los artículos sugeridos señala "Los jóvenes árabes pierden la fe en la democracia", esta vez de 2015. Tampoco hay, como se ve, novedad.
Lo más evidente, creo, es el hundimiento de los Estados Unidos de Trump, al que no solo los árabes han dejado de ver como "amigo", sino la mayor parte de los países del globo, aunque la diplomacia, la buena educación y la esperanza de que estos cuatro años pasen pronto obligan a no decirlo.


* "Rusia es amigo y EE UU, enemigo... al menos para los jóvenes árabes" El País 8/05/2018 https://elpais.com/internacional/2018/05/08/actualidad/1525778697_616560.html
** "TOP 10 FINDINGS. WHAT DO 200 MILLION ARAB YOUTH HAVE TO SAY ABOUT THEIR FUTURE?" http://www.arabyouthsurvey.com/findings.html

martes, 8 de mayo de 2018

Los consejos de expertos sobre las noticias falsas


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En estos últimos tiempos han proliferado los consejos para prevenirse de las denominadas "fake news". Desde todas partes surgen recetarios sobre cómo defenderse al igual que al llegar la primavera nos hablan de las alergias y en veranos de cómo protegernos de los efectos de la exposición excesiva a los rayos solares. En breve: las fake news son ya un clásico de la información. Son ya un tópico, un lugar común. Pero las mentiras más peligrosas son las que se esconden entre verdades, por lo que no son fáciles de detectar. No son noticias increíbles; las buenas fakes news son más fáciles de creer.
El diario El Mundo, por ejemplo, ha consultado con un profesor universitario, que ha dado el siguiente recetario para la prevención:
  1. Desconfía de titulares impactantes, ¿es real o sólo ‘clickbait’?
  2. Consulta la fuente, ¿es de un medio fiable?
  3. Lee el resto del artículo, ¿se corresponde con el titular?
  4. Fíjate bien… ¿puede tratarse de un artículo satírico?
  5. Busca la misma noticia en otras fuentes
  6. Acude a los ‘fact-checkers’ y descubre si es un bulo*

    En realidad, las cinco primeras apenas nos solucionan nada. Hoy casi todos usan "titulares impactantes" o extrañas cuestiones que excitan la curiosidad de los lectores. El hecho de estar consultando un medio fiable o no también es relativo; para algunos,  son completamente fiables ya que creen en ellos. Las fake news se adentran a través de nuestros contactos la mayoría de las veces. Alguien las hace circular porque las da por buena y nosotros damos por bueno al contacto que nos las trae. El consejo de leer los artículos completos es mucho pedir ya que la gente que lo hace no es de la categoría que se señala.
Los consejos dados son los que seguiría una persona que no se dejaría engañar. El engaño, por el contrario, va destinado principalmente a la gente que incumple por norma todos esos principios. La cuestión central es psicológica: ¿te chirría algo en la cabeza cuando lees algo? Si consideras "normal" lo que te están contando, es que ya estás dentro de la trampa. Muchas fake news no buscan tanto "engañar" como reforzar creencias en quien ya considera normal que algo así ocurra. El límite entre lo creíble y lo increíble lo aporta, por tanto, la credulidad del receptor.
¿Por qué nos extraña que la gente sea receptiva a ciertas noticias cuando hay millones que creen que no hemos llegado a la Luna, que la tierra está hueca, etc.? En el fondo, lo que nos cuesta más creer es la inflexibilidad mental de muchas personas, que se aferran a creencias infundadas o que son impermeables a las pruebas y demostraciones de cualquier naturaleza.


Los datos falsos sobre inmigración que se dieron en Italia durante las últimas elecciones, por ejemplo, estaban destinados a reforzar a los populistas y a recoger dudosos, personas temerosas de la llegada de extranjeros. Basta con subir unos cuantos puntos los datos y ya tenemos una situación preocupante. El que quiere creerlo, lo cree.
Por su parte, Facebook, uno de los medios sociales en el ojo del huracán, también los previene sobre las noticias falsas y nos da más consejos:

  1. Desconfía de los titulares. A menudo las noticias falsas tienen titulares llamativos en mayúsculas con signos de exclamación. Si el titular contiene afirmaciones impactantes que resultan inverosímiles, lo más probable es que sean falsas.
  2. Examina la URL. Una URL falsa o que copia una real puede indicar que se trata de una noticia falsa. Muchos de los sitios web de noticias falsas imitan fuentes de noticias auténticas haciendo pequeños cambios en la URL. Puedes ir al sitio web para comparar la URL con las fuentes oficiales.
  3. Investiga la fuente de la noticia. Asegúrate de que la historia provenga de una fuente de confianza, que cuente con una buena reputación por su veracidad. Si la historia procede de una organización desconocida, consulta la sección “Información” de su sitio web para conocer más detalles.
  4. Presta atención al formato. Muchos sitios de noticias falsas tienen faltas de ortografía o un diseño extraño. Si detectas cualquiera de estos indicios, lee con atención.
  5. Presta atención a las fotos. Las noticias falsas suelen contener imágenes o vídeos manipulados. En ocasiones, la foto puede ser auténtica, pero haber sido sacada de contexto. Puedes hacer una búsqueda de la foto o imagen para verificar su procedencia.
  6. Revisa las fechas. Las noticias falsas pueden tener una cronología sin sentido o incluir fechas que han sido alteradas.
  7. Verifica los hechos. Verifica las fuentes del autor para confirmar que son exactas. Si no se aportan pruebas o se confía en expertos cuya identidad no se menciona, es posible que la noticia sea falsa.
  8. Consulta otras noticias. Si ninguna otra fuente de noticias informa de la misma historia, es posible que sea falsa. Si, en cambio, varias de las fuentes en las que confías informan de ella, es más probable que sea cierta.
  9. ¿La historia es una broma? A veces es difícil diferenciar las noticias falsas del humor o la sátira. Comprueba si la fuente de la noticia es conocida por sus parodias, y si los detalles y el tono de la historia sugieren que esta se ha escrito en clave de humor.
  10. Algunas historias son falsas de forma intencionada. Mantén una actitud crítica cuando leas una historia y comparte solo las noticias que pienses que son creíbles.

Como podemos apreciar, las dos listas son prácticamente iguales. También nos piden que desconfiemos de los titulares, que comprobemos que no es un artículo irónico, que vayamos a las fuentes, que comprobemos si está en otras páginas, etc. Finalmente, como nos decía la experta en las noticias falsas rusas que citábamos ayer, Alina Polyakova, hay que ser "críticos". Pero, de nuevo insistimos, las noticias falsas no están pensadas para que se las crea todo el mundo, sino los que están dispuestos a creerlas. 


Cuando Donald Trump dijo en campaña que el cambio climático era un invento de China para frenar el desarrollo norteamericano, unos le creyeron y otros no. Lo dicho es falso, pero muchos lo creyeron con gusto. Cuando Scientific American publicó un editorial rompiendo su neutralidad política a lo largo de su historia centenaria como revista denunciando que lo que se afirmaba en la campaña electoral por parte de Trump les preocupaba profundamente como científicos, unos lo creyeron y otros acusaron a los científicos de ser antiamericanos y liberales. La revista científica tituló "Donald Trump’s Lack of Respect for Science Is Alarming" (había titulado previamente "The Tweets We Hold to Be Self-Evident") y mostraba la preocupación por una campaña centrada en falsedades que se relacionaban con la ciencia, desde los ataques contra las vacunas hasta  el negacionismo del cambio climático. No hacía falta que las noticias falsas llegaran de la Rusia de Putin, estaban ya en el corazón de muchos norteamericanos que llevan décadas consumiendo su propia basura informativa con agrado y complacencia.
El mayor problema ha sido la deriva de muchos periódicos serios hacia ciertas formas atractivas de periodismo que ahora nos resultan complicadas de distinguir. Me refiero a la selección de "noticias" extravagantes de las propias redes sociales o de las formas de titulación. Lo hicieron ante la pérdida de audiencia y los resultados han sido malos.
De vez en cuando algún informe nos habla del preocupante retroceso de esa actitud "crítica" que ahora se nos pide que tengamos ante las noticias que pueden desestabilizar un país durante un proceso electoral o crear un clima complicado en cualquier otro momento. Ese retroceso es causa y efecto del deterioro que hace posible el funcionamiento de las falsedades. El aumento de la ignorancia facilita la credulidad.


Por muchos listados que los expertos nos den sobre cómo resistir la influencia de las noticias falsas, es difícil que la situación varíe. Nuestra constante exposición a los medios, característica esencial de esta sociedad en la que estamos, nos hace ciudadanos irritados, más que críticos. La irritación es un estado constante de desacuerdo y molestia en el que lo primero que se modifica es la capacidad de creer. La irritación nos lleva a una situación de desequilibrio que nos incita a creer unas cosas más que otras. En vez de resolver las irritaciones, se nos lleva a un punto crítico en un crescendo irritante. En ese estado ya podemos creerlo todo o casi todo. Trump supo mantener irritados a sus adeptos durante toda la campaña y lo sigue haciendo. Por eso es el mayor productor de mentiras, tal como dejan en evidencia los "fact-checks", de los que han ocupado la Casa Blanca.
La irritación es el estado adecuado para la credibilidad. Hay que enfadar al toro para que entre bien al engaño.


* "Guía para identificar las fake news" El Mundo - Impulso Digital abril/2018 http://www.impulsodigital.elmundo.es/seguridad-tecnologica/guia-para-identificar-las-fake-news

lunes, 7 de mayo de 2018

La desinformación y los ciudadanos críticos


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La entrevista a la investigadora de la Brookings Institution, Alina Polyakova, "experta en propaganda rusa", tal como es definida por el diario El País de ayer, tiene dos líneas bien definidas. La una es la tecnológica, sobre los medios sociales y su funcionamiento; la otra es más ideológica y establece una distinción clara entre Occidente y Rusia. El titular del diario une las dos: "“El futuro de la propaganda digital será mucho más terrorífico”. La Brookings Institution es un "Think tank" de orientación liberal, creado hace 102 años para el análisis y propuestas de las políticas norteamericanas.
La parte ideológica de la entrevista, dada la especialidad de la investigadora, se centra en la evolución de Rusia y el poder de Putin, el regreso a la Guerra Fría, etc. Es la otra se centra en lo que ocurrirá con las redes de comunicación. Polyakova habla de los peligros a los que nos veremos sometidos por la presión de Rusia, empeñada en la desestabilización occidental a través de las falsas noticias, el apoyo a los populismos y, en general a todo aquello que favorezca la desunión y siembre la discordia.
La entrevista a Alina Polyakova tiene como fondo la presentación en el Real Instituto Elcano de su informe "Democratic Defense Against Disinformation" una cuestión que preocupa a países e instituciones que se ven confrontadas a una situación compleja, enfrentándose a focos de noticias cuya finalidad es crear desinformación en entornos en los que se respeta la libertad de información.
La cuestión es central y hemos tenido intentos en los que se ha aparcado alguna solución, como ha sucedido con la Comisión Europea y que ya analizamos aquí. La complejidad es enorme como toda cuestión que afecte a las libertades y especialmente a una cuya función es el respeto a la diversidad de opiniones, la de expresión. Sin embargo, las "fake news" no son una cuestión de expresión, sino de mentiras instrumentalizadas para conseguir objetivos de desestabilización.
La cuestión de más interés, desde mi perspectiva, son sus respuestas ante la actitud de las empresas que actúan como portadoras de los virus:

Las redes sociales, ya sea Facebook, Google, Twitter u otras, basan su modelo de ingresos en atraer dinero de anunciantes, así que tienen un incentivo para ofrecer herramientas cada vez más sofisticadas y refinadas a compañías que quieran llegar a sus nichos de audiencia. Estas son exactamente las mismas herramientas que usaron los rusos para tratar de influir en elecciones, exactamente las mismas. Reconocieron el valor de ellas no solo para anunciar productos, sino para difundir ideas. Creo que finalmente estas compañías tendrán que aceptar que mientras estén en este mercado movido por anuncios van a encontrarse siempre con los mismos problemas por muchos pequeños arreglos que hagan. La desilusión del público es tan grande que creo que acabará emergiendo una nueva generación de compañías de redes sociales.*


La respuesta de Polyakova contiene una mezcla de hechos y una profecía. La cuestión del origen de las noticias parece lo suficientemente clara como para ser unánime. Hoy nadie duda —a menos que su política sea esa— de las injerencias exteriores sobre la política en occidente a través de desestabilización minando la confianza en el sistema y apoyando grupos minoritarios, populistas y secesionistas por Europa.
La política rusa es clara: máximo control de los medios en su terreno y máxima desinformación hacia el exterior. Para ello cuenta con las propias redes informativas que Occidente ha creado. Aquello que Al Gore saludó como las "superautopistas de la información" considerándolas como una forma de desarrollo y expansión han sido aprovechadas en sus debilidades para reeditar la guerra fría. Cuanto más crece el negocio, mayor capacidad de subvertirlas. Es el modelo de negocio el que es débil, ya que es abierto y masivo.
Comparto la idea de que este modelo actual es difícil de defender ante agresiones porque no se basa solo en la tecnología, sino en las interacciones que esta permite, es decir: es un modelo psicológico. La base de las redes es la interacción, el contacto entre unos y otros. Ese es realmente, como ya señaló Mark Zuckerberg, el centro del negocio. Es lo que su alto ejecutivo, actuando como abogado del diablo, reconoció: el modelo de Facebook es reunir a la gente aunque sea para mal.
Los retoques de las redes sociales no van a resolver los problemas. Las redes, por decirlo así, están hechas para "tiempos de paz", no para ser campos de batallas en la nueva guerra fría. Como otros sectores (el turismo, por ejemplo), parten del principio de la estabilidad y las buenas relaciones. No es el caso actual, en donde las relaciones se han deteriorado.
La profecía de Alina Polyakova es la aparición de otro tipo de redes sociales. No es la primera vez que esto ocurre, pero tiene varios factores en contra. Igualmente provienen de los aspectos psicológicos y sociales antes que de los tecnológicos. Cambiar de redes es más complejo, por ejemplo, que cambiar de coche. Uno cambia un dispositivo por otro cuando el nuevo le ofrece más ventajas. Pero en las redes hay un factor acumulativo en dos órdenes: actúa como memoria personal (los usuarios dejan recuerdos de sus actos) y es escenario colectivo (una red de vínculos, los "contactos") que ser vería modificado.
Cuanto más tiempo se pasa en una red social, más difícil resulta abandonarla. Los elementos que se acumulan actúan como lastre y la soledad es una amenaza en cuanto a los otros si no nos siguen. Facebook ha intensificado su política de "recuerdos" mandándonos viejas fotos, por ejemplo, de las amistades indicando cuánto tiempo llevamos allí. Es un chantaje emocional contra la tentación de huir y perder lo que tenemos, lo que hemos acumulado allí, recuerdos y contactos. El proceso de migración a nuevas redes, por ello, sería lento y "doloroso".
El problema político actual, en cualquier caso, no se resolverá con nuevas redes si estas siguen el mismo exitoso comportamiento. La solución, nos dice Polyakova está en la gente:

Necesitamos pensar en cómo resolvemos este problema a largo plazo. Por lo tanto, el asunto se centra en cómo formamos a los llamados “ciudadanos digitales críticos”. Es decir, gente protegida por lentes críticas, de modo parecido a las que usaban los estadounidenses y los europeos occidentales en los años de la Guerra Fría para diferenciar entre propaganda soviética e información fiable. No hemos construido un sistema inmune como el que teníamos en la era soviética durante los años de la Guerra Fría.*

"¡Cristo, echo de menos la Guerra Fría!" (Christ, I miss the Cold War), decía Judy Dench en su papel de "M", en Casino Royale. Y hacía bien, porque la Guerra Fría ya no es lo que era. La diferencia es la que va de los medios convencionales, verticales, a los actuales, horizontales. Lo que antes se arreglaba con un buen jefe de redacción, hoy no tiene el mismo arreglo. Nadie actúa como filtro de sentido común, verificación, etc.


La formación de los "ciudadanos digitales críticos" es poco más que una ingenuidad cuando precisamente lo que estamos creando es una sociedad que retrocede en la crítica y se deja llevar por las emociones hábilmente manipuladas gracias a las nuevas técnicas derivadas de las neurociencias aplicadas: neuropublicidad, neuromárketing, neuropedagogía, neuroeconomía, etc. Todas ellas se basan en la comprensión del cerebro para poder superar las barreras de defensa, las resistencias.
Lo que Polyakova describe en el primer párrafo es lo que dificulta la realización de lo que propone en el segundo párrafo. Precisamente lo que se anula es la capacidad crítica de los ciudadanos ofreciéndoles una mentira a su medida, que es lo que hizo Cambridge Analytica con los datos ofrecidos por el neurocientífico de la Universidad de Cambridge que burló las defensas de Facebook en cuanto a contrataciones dejando al descubierto la forma en la que se manipuló el Brexit y las elecciones que le dieron el triunfo a Donald Trump.
El énfasis puesto en Rusia es acertado, pero no es el único problema. Lo es el sistema en sí, ya que todos —de la política a las empresas— usan los mismos medios aunque sea con distintos objetivos. ¿Deben los "ciudadanos críticos digitales" defenderse de todos o solo de unos?
La cuestión se agrava con la desconexión alternativa, mecanismo que estamos viendo apuntar en distintos países con regímenes autoritarios. Es la creación de nuevos "muros de Berlín" digitales fraccionando el espacio informativo global. En efecto, si no se puede controlar los contenidos y no se puede evitar la manipulación individual ni colectiva, la solución es la cirugía, cortar el miembro, o desconectarse del sistema general.
El primero en hacerlo fue China, que tiene su "great firewall", viviendo prácticamente en una red paralela a la del resto del mundo. Pero se está empezando a producir como fenómeno de desconexión del conjunto en países que abogan por tener sus propias redes sociales lo que les permite dos cosas: no ser afectados desde el exterior y controlar los datos de sus propios ciudadanos, que quedan sometidos a vigilancia constante. Aquí hemos mencionado en ocasiones el caso del "facebook egipcio" que están intentando introducir.
Son los primeros intentos, pero ya ha habido otros países que ven las redes sociales como una forma de penetración informativa incontrolada e incontrolable, por lo que les resulta más fácil la desconexión. Esta implica un control mucho mayor de los datos circulante. La vigilancia aumenta.
El día 3 del pasado abril, Expansión recogía la preocupación de la Comisión Europea:

Julian King, el comisario europeo de Seguridad, exige un “plan de juego claro” para que las redes sociales operen durante periodos electorales sensibles, empezando por las elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2019. Una carta de King a Mariya Gabriel, comisaria de Economía Digital, pide más transparencia sobre los algoritmos internos que utilizan las plataformas de Internet para destacar historias, límites a la “recopilación” de información personal para fines políticos, y que las tecnológicas hagan público quién financia los “contenido patrocinados”.
King propone una “estrategia más vinculante” que la regulación interna, que incluya “indicadores de rendimiento definidos con claridad y minuciosidad”. Sus propuestas cuentan con el respaldo de otros comisarios que están diseñando la primera política de la Unión Europea contra la “desinformación online” que se publicará este mes.
Las revelaciones sobre Cambridge Analytica han acelerado el debate y las autoridades de la UE presionan para que se establezcan directrices más firmes sobre el comportamiento que deberían seguir las plataformas para proteger la democracia. Los “métodos psicométricos” como los empleados por Cambridge Analytica son sólo un “anticipo de los efectos profundamente perturbadores que podría tener esa información sobre el funcionamiento de las democracias liberales”, escribía King en la carta con fecha del 19 marzo. “Está claro que la amenaza para la ciberseguridad que afrontamos está pasando de afectar a los sistemas a utilizar cada vez más cibermedios para manipular el comportamiento, agravar las divisiones sociales, subvertir nuestros sistemas democráticos y plantear dudas sobre nuestras instituciones democráticas”.**


El Comisario de Seguridad frente a la Comisaria de Economía, un debate interesante. La precisión imposible que Julian King pide a su colega de Economía se basa en el control de lo incontrolable en un mundo en el que todos se creen con derecho a revender tus datos a terceros, a inspeccionar tu ordenador cada vez que entras en cualquier página o en el que estás recibiendo publicidad durante meses sobre una consulta que hiciste. Estar en las redes tiene un precio... y cada vez más elevado en términos muy distintos.
Mis derechos como ciudadano no son los mismos que los que me han dejado como usuario de redes o simple navegante de página en página. No se me deja acceder a información si no activo mi geolocalizador o acepto su política de cookies, etc. Vivo como universal lo que es un servicio privado con unas condiciones que debo aceptar sí o sí para poder desarrollar la vida social, acceder a servicios, etc. Las noticias falsas se producen por una debilidad del sistema y una intención clara de subvertir.
En la sociedad digital todo está interconectado. Las redes son de unos, los contenidos de otros. Nosotros somos de todos. La preocupación ha surgido en los políticos cuando han visto que se pueden modificar elecciones. Han hecho bien, desde luego, pero la cuestión va más allá.
Sería perfecto que hubiera ciudadanos críticos (no solo digitales), un bien para todos. Pero precisamente la manipulación convence a muchos de que lo son. La lucha es muy compleja, larga y no siempre clara. Por supuesto, hay que hacerlo desde la democracia y defendiéndola contra los que buscan un mayor autoritarismo.



* Entrevista Alina Polyakova "“El futuro de la propaganda digital será mucho más terrorífico”" El País 6/05/2018 https://elpais.com/internacional/2018/05/04/actualidad/1525433704_371730.html
** "Bruselas toma medidas contra las noticias falsas en las redes" Expansión 3/04/2018 http://rsocial.expansionpro.orbyt.es/epaper/xml_epaper/Expansi%C3%B3n/03_04_2018/pla_3633_Primera_ED/xml_arts/art_15943921.xml


Alina Polyakova


domingo, 6 de mayo de 2018

Bang, bang o el arte de la ofensa constante


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La visita de Donald Trump a la Asociación Nacional del Rifle (NRA) ha tenido efectos internacionales. Trump se empeña, desde su ignorancia y torpeza, en convertirse en traductor e intérprete de la realidad del mundo a los auditorios que gozan con sus payasadas, pues no pueden describirse de otra manera sus actuaciones públicas. Más todavía si el público con el que contaba era proclive a reírle las gracias al presidente.
Los titulares generados son claros: "Francia indignada con Donald Trump" (Euronews), "Amid Knife Crimes, Trump Compares London Hospital to ‘a War Zone’" (The New York Times), "La indignación del gobierno de Francia por los gestos que Donald Trump hizo sobre los ataques de París de 2015" (BBC), "Les propos de Trump provoquent la colère des rescapés du 13-Novembre et des politiques" (Le Figaro) o "La France outrée par les propos de Trump sur les attentats du 13 novembre 2015" (Le Monde).
Es difícil comprender cómo un mandatario de un país puede ofender de tal manera a sus aliados. La respuesta puede ser obvia: Trump no tiene más aliados que él mismo. Lo máximo a lo que puede aspirar es a "compañeros de foto". La incapacidad de controlar sus ofensas revela un profundo defecto de comportamiento social. En su mente no existe diferencia entre poder y ofensa o insulto. El poder lo es todo y eso implica no tener que preocuparse por los otros. Ya lo manifestó hace años cuando dijo que la ventaja de ser rico es que puedes cambiar de mujer cuando la tuya es molesta o ha dejado de interesarte. El poder (dinero, política, sexo... todo es lo mismo para él) tiene la doble cara de hacer y la impunidad por lo hecho. La tormenta de reacciones en su contra le provoca también un sentimiento de poder, como es característico de un narcisista.
¿Qué ha sido esta vez? Durante su discurso a uno de los grupos más controvertidos en estos momentos por las matanzas recientes, la Asociación Nacional del Rifle, Trump ha criticado a Francia y a Reino Unido por tener una legislación restrictiva respecto a la compra y posesión de armas. Más lejos: se ha burlado de ellos haciendo gestos de disparos y apuñalamientos mientras reforzaba su teoría sobre lo bueno de ir armado a todas partes. Si ya había suscitado el rechazo en los Estados Unidos por su propuesta de que los profesores vayan armados a clase como forma de frenar las matanzas escolares, ahora le toca a Francia y Reino Unido tener que aguantar sus conflictivas propuestas.


A Trump le gustan —lo necesita— este tipo de confrontaciones. Le permiten, además, controlar las agendas de los medios descolocándolas con sus nuevas provocaciones. Unas palabras suyas y ya está en los titulares de medio mundo. ¿Hay mayor poder que ese?
The New York Times da cuenta de las reacciones en ambos países ante las palabras y gestos de Donald Trump ante la NRA:

LONDON — If anyone had any hope that President Trump would adopt a more conciliatory tone toward Britain before his visit in July, it was dashed on Friday, when he appeared before a National Rifle Association conference in Dallas and took a jab at London’s crime rate.
“Knives, knives, knives, knives,” he said, mimicking a stabbing motion as he defended gun ownership in the United States.
Saying that Americans’ rights to carry guns were “under siege,” he said: “I recently read a story that in London, which has unbelievably tough gun laws, a once very prestigious hospital right in the middle is like a war zone for horrible stabbing wounds.”
Appearing to link the wave of knife crimes in London to a ban on guns, he added: “They don’t have guns. They have knives, and instead there’s blood all over the floors of this hospital.”
He also drew sharp rebukes in France for using his hand in a gun gesture during the speech to mime how a gunman had killed hostages during a terrorist attack in Paris in 2015.
The reaction in Britain was weary humor and bewilderment, with many in the news and on social media questioning where the president got his information.
The writer and performer Robert Webb wrote on Twitter: “Well, it’s a beautiful day here in Trump’s war zone. I’ve been to the shop and didn’t get even mildly stabbed.”*


 A esto le sigue la indagación a de dónde ha sacado esa información Trump, cuál era esa historia que ha leído. Cuando se ven sus fuentes, se comprende su forma de "leer", unas distorsiones siguen a otras. Trump no lee, manipula los textos para adecuarlos a su performance ante el público. Es pura manipulación.
Trump sigue argumentando que la solución a la violencia es más violencia. Esta se ha convertido, además, en el eje de su política exterior de amenaza constante. La fuerza ya no es el último recurso, sino que pasa a ser el primero, del que se alardea en los discursos, como hizo en Siria con la bombas (they will be coming, nice and new and "smart"! 11/4/2018 Twitter). Es un comportamiento infantiloide, inmaduro, que convierte una vez más los actos de muerte en exhibicionismo de gallo de corral.
La BBC recoge sus palabras y gestos en el discurso:

El presidente de Estados Unidos sugirió el viernes pasado que los atentados de París de 2015 pudieron haberse evitado si la gente hubiese estado armada.
Luego imitó a los atacantes cuando dispararon a las víctimas.
"¡Boom! Ven aquí", dijo varias veces seguidas, apuntando al aire con su dedo índice como si fuera un arma.
Sus comentarios estuvieron seguidos de rondas de aplausos de los asistentes a la convención de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés).**


 Esta vez ha ido más lejos ridiculizando a las víctimas con sus gestos de disparos y apuñalamientos, creando una corriente de indignación. No han sido los únicos en sentirse humillados. La humillación va con el carácter prepotente de Trump. Las armas, les ha dicho, son necesarias cuando los demás países (esos a los que llamó "pozos de mierda"), "envían lo peor" a los Estados Unidos. La maquinaria de ofender es constante en alguien que está acostumbrado a que solo exista un punto de vista, el suyo.
Es difícil entender está retórica de la amenaza y el insulto constante entre países que mantienen relaciones diplomáticas o son aliados, como ocurre con Reino Unido y Francia. Trump mantiene la misma falta de empatía con las personas que con los países.  
Las reacciones de los líderes políticos franceses y del gobierno han sido muy duras mostrando con claridad el distanciamiento de sus palabras y el rechazo de su actitud y propuesta de que un país seguro es un país armado. Los Estados Unidos son un país armado hasta las cejas y no es seguro, con 30.000 muertos por arma de fuego el año pasado.
Le Figaro recoge el rechazo de los políticos franceses:

«La France exprime sa ferme désapprobation des propos du président Trump au sujet des attentats du 13 novembre 2015 et demande le respect à la mémoire des victimes», a répliqué le gouvernement, sous la plume du porte-parole du Quai d'Orsay dans un communiqué publié samedi 5 mai, défendant la réglementation française en matière de port d'armes. «La France est fière d'être un pays sûr où l'acquisition et la détention d'armes à feu sont strictement réglementées. Les statistiques de victimes par armes à feu ne nous conduisent pas à remettre en cause le choix de la France en la matière.»
«La libre circulation d'armes au sein de la société ne constitue pas un rempart contre les attaques terroristes, elle peut au contraire faciliter la planification de ce type d'attaque», insiste le ministère dirigé par Jean-Yves Le Drian.
«Les propos honteux et les simagrées obscènes de Donald Trump en disent long sur ce qu'il pense de la France et de ses valeurs», a également estimé François Hollande dans un communiqué. «L'amitié entre nos deux peuples ne sera pas entachée par l'irrespect et l'outrance. Toutes mes pensées vont aux victimes du 13 novembre», a-t-il ajouté.
«Indécent et incompétent. Que dire de plus?» a tweeté Manuel Valls, en accompagnement d'une dépêche sur les propos de Donald Trump. «La mise en scène des attentats de 2015 par le Président Trump est méprisante et indigne. Fluctuat nec mergitur», a quant à elle posté la maire de Paris, Anne Hidalgo.***


Se rechaza todo lo que se ha aplaudido en la asamblea de la NRA: las palabras, las ideas, los gestos y las propuestas. "Indecente", "incompetente", "despreciable", "indigno", "vergonzoso", "obsceno", "irrespetuoso", "exagerado", etc. son los calificativos que Donald Trump ha cosechado en la Francia de François Macron, que tendrá que reconducir la política de gestos amables después de la oleada de indignación.
No es fácil ser "amigo" de Trump, aunque se sea "amigo de foto". Parece empeñado en crear conflictos a aquellos a los que define como "nice guy", como al presidente egipcio con la decisión de cambiar la embajada a Israel. Le siguieron los conflictos con la que iba a ser su pareja política emulando a Reagan y Thatcher, Theresa May, amistad duró poco, poquísimo. Hoy Trump ha sido declarado persona non grata en Londres, el Parlamento no quiere recibirle y la reina tampoco.  Los piropos a Macron se han saldado pocos días después con un conflicto. ¿Intencionado o simplemente zafiedad?



* "Amid Knife Crimes, Trump Compares London Hospital to ‘a War Zone’" The New York Times 5/05/5/2018 https://www.nytimes.com/2018/05/05/world/europe/uk-trump-london-knife-crime.html
** "La indignación del gobierno de Francia por los gestos que Donald Trump hizo sobre los ataques de París de 2015" BBC Mundo 6/05/2018 http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-44020568
*** "Attentat du Bataclan : La France condamne vivement les propos de Donald Trump" Le Figaro 6/05/2018 http://www.lefigaro.fr/international/2018/05/05/01003-20180505ARTFIG00095-politiques-et-rescapes-repondent-a-donald-trump-selon-qui-un-client-arme-aurait-pu-sauver-des-vies-le-13-novembre.php





sábado, 5 de mayo de 2018

Aulas marcadas


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De las diferentes maniobras políticas del secesionismo a la que vamos teniendo acceso, la más nauseabunda y demagógica es la manipulación de los niños para convertirlos en imagen propagandística e irlos metiendo en la "lucha" independentista, enseñándoles ya a odiar al servicio de sus mayores. Todos los discursos que hacemos sobre la manipulación de los niños en guerras, al servicio del fundamentalismo, etc. se acaban cuando el fundamentalismo es el propio y la guerra la de "nuestros padres". Leyendo las noticias del diario El País sobre lo acontecido en algunas escuelas e institutos catalanes en lo que se aprovechó para manipular a unos y estigmatizar a otros.
La pedagogía moderna siempre ha sido consciente de su poder para dar forma a las mentes. Esa es su función; la cuestión está en lo que se mete en la cabeza. De ahí el temor por las herramientas con base en las neurociencias; mayor eficacia, pero mayor riesgo de que se estén programando a las personas y no convirtiéndolas en independientes. Aquí no se trata de convertirlas en independientes sino en independentistas mediante un proceso de adiestramiento casi pauloviano, asociando lo español, con la policía incluida, con el miedo y la ira. Son los "Dos minutos de la Ira" orwellianos, aquellos en los que se aprende a odiar, a crear un miedo cuya tensión se liberará después.
Tras contarnos parte de lo ocurrido en las aulas catalanas, con el titular "La Generalitat alentó protestas de alumnos tras el referéndum ilegal", El País cierra así su artículo:

La denuncia del fiscal está en manos de los juzgados de Martorell. Uno de ellos ha abierto diligencias contra uno de los profesores que, el 20 de octubre, pidió a los alumnos hijos de guardias civiles que “levantaran la mano” en clase. Otro juez está pendiente de admitir a trámite la denuncia contra los ocho profesores que, el día 2, presuntamente “humillaron” a esos alumnos con comentarios despectivos sobre la Guardia Civil.
El fiscal de delitos de odio de Barcelona ha recogido el testimonio de los padres de los alumnos y también ha tomado declaración, como investigados, a los profesores. En sus declaraciones, los docentes negaron haber criticado la actuación policial ni haber señalado a los alumnos. Acudieron arropados por Vallduriola. La directora de servicios territoriales aseguró entonces que los debates sobre el 1-O en clase partieron “de forma espontánea” de los alumnos y justificó que eran necesarios: “Estamos educando a estas personas, que han de ser personas democráticas”. Vallduriola criticó a los padres por haber acudido a la vía penal y no haber resuelto el conflicto en los cauces educativos.
En su denuncia, el fiscal recoge la versión trasladada por los menores que vivieron la jornada. “Estarás contento con lo que hizo tu padre ayer”, espetó una de las profesoras, Lucía, a un menor de 12 años que rompió a llorar, según su testimonio. En otros comentarios, los docentes tildaron supuestamente de “animales” y “bestias” a los guardias por haber tratado de evitar, por la fuerza, el referéndum.*


Las palabras de la Directora de Servicios Territoriales son un auténtico sarcasmo. ¿Cree que esto es un problema del "sistema educativo", algo que sus inspectores van decidir? Fue precisamente —ese es el eje de la información del diario— un correo suyo el que hizo sacar a los niños y niñas a los patios de los colegios como forma de protesta. Fueron esos correos los que crearon el "victimismo acusatorio": te presentas como "víctima" (los oprimidos), pero te conviertes en "acusador". Es un signo característico de todo el "procés", tirar la piedra y ponerse el parche.
Vuelvo a las palabras y la estrategia del propio Carlos Puigdemont la tarde del referéndum, tras haber promovido desde el aparato catalán los conflictos: la idea de que Cataluña se había ganado el "respeto" en la "lucha" callejera, falacia absurda y que nadie le ha reprochado en lo que tenía de riesgo. Era el enfrentamiento en la desobediencia lo que se buscaba, y sus efectos mediáticos. Es lo mismo que hizo sacar a los niños a la calle. Puigdemont y los suyos usan a los que haga falta y de lo demás se encarga el aparato mediático con sus apoyos internacionales.


El uso de las aulas no es nuevo. Basta con repasar las hemerotecas para comprobar las quejas constantes del incumplimiento durante muchos años de los compromisos de la educación. Los profesores señalando a los hijos de los guardias civiles o de aquellos padres que protestaban anteriormente forma parte de esa vocación de tribunales populares que a tantos gusta.
En enero, el diario El País titulaba "El Consejo de Europa destaca el “modelo” español de protección de lenguas como el catalán" y señalaba:

España es, para el Consejo de Europa, un modelo en cuanto a la protección de lenguas regionales o minoritarias, específicamente por el cuidado que pone con la educación en catalán en la enseñanza superior, según un informe presentado en Estrasburgo y que también ensalza a Finlandia en este campo.
La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) tenía este martes en agenda la discusión sobre la importancia de defender las lenguas regionales o minoritarias como una de las "bases de la identidad individual y colectiva" de los pueblos. En este contexto, se presentó el informe "protección y promoción de lenguas regionales o minoritarias en Europa" elaborado por la húngara Rózsa Hoffmann. El estudio afirma que "la diversidad lingüística forma parte del legado cultural europeo" y que por tanto "la protección y promoción de esos idiomas" es un "valor europeo fundamental" que debería ser "un componente esencial de las políticas respetuosas con la dignidad humana y los derechos fundamentales".**


El llamado "modelo" español ha funcionado sobre el papel y en la realidad. Lo que no ha funcionado ha sido la forma política que ha seguido pues la lengua aquí no ha sido un objetivo sino un medio. En su inocencia, el Consejo de Europa no contempla que una de las lenguas expulse a la otra de su ámbito para separarse políticamente. Se podía mantener y enriquecer una lengua, pero no se trataba de eso sino de usarla como herramienta del secesionismo, para lo cual se han utilizado las instituciones educativas, las políticas de inmigración, la ocupación de plazas en la administración, etc. para hacerla monolingüe e idológica. Cuando se han planteado conflictos, el victimismo entraba en acción.
Los hijos de los guardias civiles hablarán catalán, pero no se trata ya de la lengua, un campo ya segado, se trata de hacer la vida imposible a las personas, hacer que se vayan, como hicieron en las puertas de los hoteles donde se alojaban los policías desplazados a Cataluña. Se trata de criminalizar a las personas non gratas en una fantasmal república catalana, construida pieza a pieza desde el poder, proclamada durante segundos, y puesta como excusa para negociar de tú a tú con el estado.


Son muchos —incluso dentro del independentismo— los que señalan que la sociedad está dividida por la mitad y que en esas condiciones es imposible hacer algo. Los independentistas, que afirman la existencia de lo inexistente, en cambio niegan la existencia de España, el obstáculo para construir la utopía que una al rico burgués catalán con el "musulmán y el chino catalanes", como dijo en su discurso Ana Gabriel, la señora de la CUP ahora por tierras lejanas. Los antisistemas metidos en la piel de la más añeja, la más caduca de las visiones políticas decimonónicas, el nacionalismo romántico, de la sangre y la tierra, el más tonto de todos los mitos, el más falso y manipulador.
Los que pidieron que se levantaran los hijos de los guardias civiles, sabían lo que hacía. Era la forma de marcarlos, de arrinconarlos. Así se le evitaba la tentación de hablar con ellos. Así se metía el miedo en las familias, el temor a que les pudiera ocurrir algo en el futuro. Sabemos quiénes sois, quién es tu familia. Orwell y la mafia.
Las herramientas del nacionalismo (de cualquier tamaño) siempre han sido las mismas: literatos y filólogos, historiadores y pedagogos. Son los fabricantes de identidades. La interacción entre estas tres áreas es peligrosa cuando se pone al servicio de la manipulación de las personas y se las enseña a odiar.
El cinco de octubre pasado, El País daba cuenta de la concentración de alumnos a las puertas de un instituto en defensa de sus compañeros marcados por los profesores:

Unos 200 alumnos del Instituto de Educación Secundaria (IES) El Palau, de Sant Andreu de la Barca (Barcelona), se han concentrado la mañana de este jueves a las puertas del centro para pedir respeto hacia sus compañeros hijos de guardias civiles, que en los últimos días han expresado su malestar por el trato recibido por parte de algunos profesores. El IES El Palau es el centro en el que el pasado lunes, durante la primera clase, dos profesores reprocharon a hijos de agentes del instituto armado los incidentes ocurridos el domingo.
La concentración ha comenzado a las ocho a las puertas del instituto, situado muy cerca del cuartel de la Guardia Civil, y los participantes se han mantenido en la puerta, sin entrar a clase. En las paredes del centro educativo se pueden ver pintadas en defensa de la Guardia Civil y proclamas como 'Stop adoctrinamiento'.***


Ahora Europa, que ponderó el modelo español, quiere ver qué pasa en las aulas catalanas. Tendrá que mirar más allá de las aulas para entenderlo. La señora Directora de Servicios Territoriales que se queja de que no se siguen los cauces escolares  debería transmitir esa pauta a sus jefes y autoridades. La cuestión ya no está en la protección de las lenguas débiles dentro de un estado, sino la secesión de ese estado después de haberse convertido en dominante y obstaculizado la propia lengua oficial del conjunto.
La cuestión lingüística ha quedado desbordada y es ahora a la instituciones educativas catalanas a las que hay que llevar para que los derechos de los castellano hablantes sean reconocidos. Eso es señal de que la democracia funcionó bien, por un lado, pero que por otro se pecó de inocencia pensando que varias décadas de cuidadoso diseño de una hoja de ruta iba a quedar en cuestión de palabras. Lo ocurrido en las aulas, marcando a los chicos y chicas, es muy grave y muestra un claro talante autoritario. No hay ya romanticismo; solo los "dos minutos de odio" orwellianos. Han conseguido dividir radicalmente a la sociedad. Los padres han ido a denunciar ante las instituciones que consideran que garantizan sus derechos, no ante los que no les ofrecen las más mínimas garantías por sus actuaciones anteriores.




* "La Generalitat alentó protestas de alumnos tras el referéndum ilegal" El País 4/05/2018 https://elpais.com/ccaa/2018/05/04/catalunya/1525457637_679906.html
** "El Consejo de Europa destaca el “modelo” español de protección de lenguas como el catalán" El País 23/01/2018 https://politica.elpais.com/politica/2018/01/23/actualidad/1516728923_009588.html
*** "200 alumnos de un instituto piden respeto para los hijos de guardias civiles" El País 5/10/2017 https://elpais.com/ccaa/2017/10/05/catalunya/1507202302_358755.html