martes, 14 de marzo de 2017

Mubarak, fútbol y jueces

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las noticias egipcias dan la liberación de Hosni Mubarak como el resultado de una fuerza inexorable, como el cumplimiento de un destino, como la moraleja de un cuento, como el ejemplo magistral de cómo el gobernante siempre tiene razón. Con él, Egipto aprende una vez más que el poder es siempre poder y que ellos serán siempre el pueblo, cuya función es servir de fondo irritado a la figura que les haga sufrir. ¡Qué mayor lección de la Historia que terminar el artículo sobre su inmediata liberación con una bonita frase, como hace Ahram Online: "The former autocrat ruled Egypt from 1981 until a popular uprising ousted him on 11 February 2011".* Siempre ha jóvenes imprudentes, inexpertos, olvidadizos, etc. que pueden haber olvidado que todo vuelve a su curso, que el Nilo pasa todos los días y que las pirámides siempre han estado allí para gloria del poderoso y sufrimiento del que le tocó cargar las piedras.
Pero, con todo, la noticia de Mubarak no es la que marca el día. Como tampoco la disolución de la Federación Egipcia de Futbol por mandato judicial. Daily News Egypt nos cuenta: «The court added that elections were not honestly reflecting the will of the general assembly. Thus the EFA’s executive director will remain as the charge d’affaires until a temporary council is assigned or new elections take place.»** El mundo futbolístico egipcio es complicado —a tono con el país— dentro y fuera de los estadios. El punto más grave fue la muerte de 74 personas, seguidores del Al-Ahly, en el estadio de Port Said en febrero de 2012, lo que llevó a jugar los partidos a puerta cerrada hasta 2015. Los incidentes con los Ultras, los seguidores del Al-Ahly, eran reflejo de sus sentimientos antimilitares, contra los que coreaban eslóganes y se producían incidente. Al final, también fue la "mala suerte" la que causó la muerte de los 74. No ha sido el único caso de "mala suerte" en la represión de protestas en los estadios o en sus aledaños. Ahora se disuelve por orden de los jueces la Federación de Futbol aduciendo irregularidades en su composición.


No es el único caso relacionado con los conflictos en los estadios, que tantos quebraderos de cabeza ha dado al poder egipcio. Mada Masr nos da cuenta de la aprobación de una ley para meter en vereda a los que aprovechen el deporte para fines de protesta o queja. Nos dicen que en solo cinco minutos quedó aprobado el proyecto, que se maneja en estos términos de sanciones:

The punitive measures of the draft law include 13 articles addressing “crimes of disorderly conduct in sports fields.” Among them is Article 88, which states that anyone who “by words either spoken or reproduced in signs, defames or insults a natural or legal person, or incites feelings of hatred or racial discrimination by any means of publicity, during or as a result of a sporting activity” can face “imprisonment for a period not less than one year or a fine or both.” The penalty is doubled if “the previous action is taken against a body or authority securing the sporting activity or the activity’s employees.”
The bill also stipulates that anyone entering or attempting to enter the premises of a sporting activity without having the right to do so will be imprisoned for a period of at least six months, which is doubled if the person is found in possession of fireworks or flammable materials or “any means which could be used to harm others or damage buildings or property.”
The law also criminalizes the establishment of sporting associations in contravention of the statutes of sporting authorities, sanctioned by the law. Anyone who founds an illegal sporting association will be subject to imprisonment for a minimum of three years, a fine or both. “Whoever, in any form, incites rioting among spectators or attacks buildings or property or interrupts a sporting activity in any form” may also face jail time, the duration of which is not defined.
The punitive measures targeting fan associations that included in the most recent draft were not present in the draft law published on the website of the Youth and Sports Ministry in September.***


Es dudoso que la medida pueda contener las iras de la gente ahora que está bastante irritada y cualquier concentración puede estallar en unos minutos. Hace unos días se manifestaban por Alejandría personas al grito de "¡Queremos pan!", protestando por los recortes en el pan subvencionado. Mañana puede ser por otra cosa y producirse en un estadio, como ha sido tradición egipcia. Uno de los miembros de la comisión parlamentaria por la que pasó la ley que se aprobó en cinco minutos, la ha calificado como "minefield", explicando que "the punitive measures are not proportional to the crimes and need further study."**
Pero esto no es ninguna sorpresa en Egipto. Gracias a este tipo de definiciones tremendistas de los delitos es posible que se justifique la represión brutal. Y gracias a ello, se podrá producir la liberación de persona como Hosni Mubarak y sus ministros, que siempre podrán decir que los que protestaban incumplían la ley y que ellos se limitaban a respetarlas.


Los regímenes autoritarios lo son precisamente por cosas como estas, es decir, la desproporción entre la falta y la pena. A cualquier persona lance un grito contra el gobierno o exhiba una pancarta, aunque sea pequeñita, se le aplicará una ley que puede tenerle mucho tiempo a la sombra y si le meten un petardo en el bolsillo, no lo ven en mucho más. Cosas que pasan.
Para que todo esto funcione, el gobierno egipcio necesita de una pieza fundamental: los jueces. Recordarán que han sido los jueces los que le dieron el revés al gobierno del fallo sobre las islas de Siran y Tanafir, regaladas a Arabia Saudí. La judicatura egipcia tiene una trayectoria como para no creer que hayan sido atacados por un arrebato de justicia. Quizá todo provenga de la destitución como ministro del que fuera presidente del Club de Jueces, el infame Al-Zind, el cesado por blasfemo mediático, el hombre que implantó garantías económicas para los que venían a llevarse niñas egipcias dentro de los "matrimonios de verano". Las asociaciones de derechos se vieron también soprendidas al escuchar a un ministro de Justicia decir que deseaba la muerte de 10.000 islamistas por cada agente de seguridad o militar muerto. Hasta el presidente Sisi se asustó.


La noticia más relevante está semiescondida y nos la daba ayer Egyptian Streets: "Egypt SJC Rejects Bill Giving the President Right to Appoint Judicial Posts". El tema es trascendente porque el gobierno egipcio está intentando controlar todo el sistema hasta en sus más pequeños detalles, hasta los mínimos resortes. Tanto control implica un temor, una debilidad ante lo que se pueda hacer realidad. El presidente quiere el control total y los jueces lo han rechazado. Nos cuenta Egyptian Streets:

Egypt’s Supreme Judicial Council (SJC) rejected a bill, with the consensus of its seven members, that would give the Egyptian president the power to appoint the heads of Egypt’s judiciary committees.
The Egyptian State Council has previously rejected the same bill. Nonetheless, the House of Representatives will proceed with the bill’s discussion. Moreover, the decision of (SJC) is not binding the parliament.
The currently adopted law of judicial authority stipulates that head of judiciary committees are appointed according to seniority.
The Parliament’s Legislative and Constitutional Committee drafted the bill and submitted it to be reviewed in December. The bill states that the president has the right to choose one candidate out of three, nominated by each council.
Member of SJC Adel Al-Shorbagy said that the council is committed to the current selection system. He further added that SJC will send an official note to the parliament to inform them of their decision.
In December, the Judges club considered the bill as a violation to the Egyptian judicial system for ignoring the seniority among judges.****


Los jueces no lo hacen, evidentemente, por ningún sentido de la "justicia". La insistencia de los jueces en la "antigüedad" lo confirma. La "antigüedad" es lo contrario del "mérito", lo que tampoco significa que la elección por parte del presidente sea una fórmula demasiado buena. Pero defender la independencia de los jueces solo se hace en Egipto cuando son dependientes. No es pues cuestión en independencia sino de enfrentamiento.
Aunque las decisiones del Consejo Judicial no son vinculantes para el parlamento, sí es relevante saber que existe ese enfrentamiento entre poderes. El presidente al-Sisi tiene el control parlamentario y ahora va a por el del poder judicial, un poder cuya autonomía no se ha utilizado tanto para bien de los egipcios como para el gremialismo más acusado.
Recordemos que los ministros de Justicia anteriores causaron escándalo por decir uno que los hijos de los pobres no deberían ser jueces, y por las declaraciones de su sucesor, al-Zind, siendo más preciso al decir que solo los hijos de los jueces deberían ser jueces. Si a esto le añadimos el criterio de antigüedad, nos da una imagen bastante poco presentable de la judicatura y de su corporativismo familiar. Todo esto se ve confirmado por sus actuaciones al frente de los tribunales, sacando a unos y metiendo a otros o repitiendo juicios.
Cada vez que se "limpia" a Mubarak y a los suyos, el régimen actual pierde consistencia. Entre las teorías de la conspiración (la revolución la produjeron agentes extranjeros para destruir Egipto junto con los islamistas), por un lado, y la liberación de toda culpa de los responsables del régimen, por otro, el que presidió durante 30 años Egipto —y contra el que todos protestaban— resulta ser un "víctima".
¡Insólito Egipto! El viejo régimen regresa. Y eso causará incomodidades y algo más.




* "Mubarak ordered released following acquittal in killing protesters case" Ahram Online 13/03/2017  http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/260847/Egypt/Politics-/Mubarak-ordered-released-following-acquittal-in-ki.aspx
** "Egyptian court orders to dissolve Egyptian Football Association" Daily News Egypt 13/03/2017 http://www.dailynewsegypt.com/2017/03/13/egyptian-court-orders-dissolve-egyptian-football-association/
*** "Parliamentary committees approve bill stipulating harsher penalties for sports team fan associations" Mada Masr

**** "Egypt SJC Rejects Bill Giving the P12/03/2017 resident Right to Appoint Judicial Posts" Egyptian Streets 13/03/2017 http://www.madamasr.com/en/2017/03/12/feature/politics/parliamentary-committees-approve-bill-stipulating-harsher-penalties-for-sports-team-fan-associations/https://egyptianstreets.com/2017/03/13/egypt-sjc-rejects-bill-giving-the-president-right-to-appoint-judicial-posts/




lunes, 13 de marzo de 2017

Las amenazas de Erdogan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La palabra "democracia" siempre suena a sarcasmo en boca de Erdogan. Nunca es una propuesta; siempre es una crítica. La usa para camuflar su propio autoritarismo, eso para lo que algunos acuñaron la expresión "la deriva autoritaria de Erdogan". Quedó en una frase hecha, en un destino inevitable, ante la desesperación de los turcos que sí quieren una democracia, que rechazan el autoritarismo beato de Erdogan y los suyos.
Instalado en el poder y con pretensiones de reinar durante siglos, si Dios lo permite, el sultán hace demostración de fuerza. No entendemos muy bien que esta teatralidad forma parte del recetario islamista. Lo llaman "humillar a Occidente", el sueño de la frustración de los imperios caídos. Ante sus miles de seguidores, Erdogan da recitales de democracia comparada. Lo hace con balanzas trucadas en las que la provocación de sus enviados y ministros, rechazos sus mítines en tierra extraña, pesa lo mismo que los encierros de periodistas por decenas o las purgas de miles de personas. Erdogan acaba de llamar "república bananera" a Holanda y lo hace desde el progresismo que supone su rechazo a los principios darwinista de la evolución y la genética y la petición a las mujeres turcas de que tengan muchos hijos por la patria. Luego se repartirán como semillas por el mundo y Erdogan y sus ministros irán a recordarles lo que deben hacer en los países donde se encuentren. Para ellos reclamará América, que —según su visión— ya era musulmana antes de que Colón llegara, uno de los grandes robos culturales de la Historia.
Cuando ya conocía la prohibición, Erdogan ha mandado a sus ministros para que el escándalo fuera mayor. Ha llamado nazis a holandeses y alemanes, pero se enfada mucho cuando le recuerdan el genocidio armenio, que para él y sus turcos nunca existió. A los insultos, en el más puro estilo, siguen las amenazas. Erdogan ha advertido que "lo pagarán caro". Señala el diario El País:

A las medidas tomadas hasta ahora –instar al embajador holandés a que no regrese a Turquía y bloqueo del acceso a las legaciones diplomáticas neerlandesas en territorio turco- se le unirán más, prometió el mandatario islamista: “Aún no hemos comenzado (a tomar represalias)”.
Durante la tarde, en un discurso ante sus seguidores en la localidad de Kocaeli buscó además soliviantar los ánimos de las comunidades turcas en Europa: “Me dirijo a nuestros ciudadanos fuera del país. ¿Sabéis lo que tenéis que hacer contra los enemigos de Turquía, verdad?”. Una táctica peligrosa que pone a los euroturcos entre la espada y la pared de su patria de origen y aquellas de acogida, en las que nunca se les ha puesto fácil la integración. “Me dirijo a vosotros, dirigentes del AKP (el partido islamista que gobierna en Turquía). El espectáculo que habéis montado para conseguir más votos lo terminaremos pagando nosotros”, escribía en Twitter la comentarista alemana de origen turco Emine Arslaner.*


Pero eso no le preocupa a Erdogan; más bien le beneficia. Cualquier reacción la usará como gasolina en sus continuos y multitudinarios mítines. Nadie practica tanto el culto a la personalidad como Recep Tayyip Erdogan; nadie está en ese vis a vis continuo con sus votantes como el presidente turco.
Erdogan es uno de esos políticos que viven y llevan a sus pueblos hasta la línea toja y se acomodan allí. Son años de amenazas y de autoritarismo hasta llegar al punto del golpe de estado del pasado julio. Para muchos fue una maniobra para hacer salir a los que quería ver a la luz y la excusa para hacer una gigantesca purga. Desconocemos si fue un "autogolpe" —en Egipto, que no le son precisamente favorables, lo llamaron "el regalo de Dios"—, pero lo que sí es cierto es que le permitió hacer la jugada que llevaba tiempo intentando. Frenó las críticas occidentales por su comportamiento ante los kurdos y el Estado Islámico —brutal con los primeros, más relajado con los segundos, hasta que las críticas volvieron ante las dimensiones de la purga, que involucró a miles de personas, incluidos maestros.
En el revuelto panorama europeo, las amenazas de Erdogan y su llamamiento a la comunidad turca puede ser aprovechado por algunos para acabar de desencadenar unos incidentes que afecten a las elecciones que se celebran en algunos países de la Unión. Erdogan les hace el favor a los ultraderechistas y xenófobos mostrando la cara agresiva de los islamistas cuando están en el poder.
Erdogan tiene dos formas de hacer daño a Europa y Europa lo sabe: la inmigración que pasa por Turquía y el terrorismo. Con estas dos llaves, Erdogan ha conseguido muchas cosas, pero es implacable. Y lo es porque el centro de su discurso es antidemocrático.


El sentido de los ataques a Europa es porque sabe que es el lugar en el que sus enemigos internos —los laicos y demócratas— van a tener acogida. Su futuro no está en Europa, en donde estaría en conflicto permanente. Pero Europa es la excusa perfecta para poder mantenerse en el poder y que su transformación de Turquía de un estado laico en uno islámico se acoja de una manera diferente. Toda su estrategia se basa, por ello, en el desprestigio de Europa que es para él el desprestigio de la democracia occidental. Por eso sus desafíos constantes y ese fariseo victimismo que practica ante sus enardecidos seguidores que ya piensan que antes muertos que europeos.
Cuando ataca a Europa por no dejar pasar a sus ministros a dar mítines antieuropeos mientras encarcela periodistas llamándolos "terroristas", Erdogan está cumpliendo a sus objetivos. Está tratando de cerrar las puertas a los que mantienen la esperanza de un cambio en Turquía tras las purgas y los exilios.


El verdadero escándalo del ex consejero de defensa de Trump, Michael Flynn, no es el de los contactos con el embajador ruso. El verdadero es el pago de más de medio millón de dólares a Flynn desde el poder turco —una empresa turca con sede en Holanda precisamente— para que presentara a Fethullah Gulen, su bestia negra, como un radical islamista y terrorista. La gravedad del caso se pierde entre la maraña que es ahora mismo la política norteamericana, con un giro escandaloso cada pocas horas. Pero la claridad del caso deja en entredicho al equipo de Trump y especialmente la forma de trabajar del "demócrata" Erdogan.
¿También Erdogan quiere ser llamado "Mr. Brexit"? Mucho me temo que sí, otro más a la lista cansina de personajes que tienen a la Unión Europea en el punto de mira.
La pregunta "¿Sabéis lo que tenéis que hacer contra los enemigos de Turquía, verdad?", recogida por El País, es algo más que retórica. Es un mensaje peligroso que, tal como está el mundo, no conviene repetir demasiado. Erdogan, como todos los dictadores, identifica su voluntad con el destino y su persona con el país. Quedan fuera todos los que no piensan como él y son enemigos todos los que se le oponen o discrepan. Y él los elimina en el nombre de Turquía.



* "Erdogan advierte a Holanda de que “pagará caro” impedir los mítines de los ministros" El País 12/03/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/12/actualidad/1489334036_394958.html




domingo, 12 de marzo de 2017

Ese Sisi

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Este mundo se ha hecho muy pequeño y eso deja pocas posibilidades a poder distanciarse por muy lejos que te vayas. La queja viene de Bassem Youssef, el humorista azote de los gobiernos egipcios. En estos tiempos de propaganda, se lleva mal el humor y Youssef ha sido perseguido e incordiado desde que saltó a la fama en la época de la Revolución del 25 de enero.
Su éxito fue enorme criticando al poder. Y ocurrió algo muy egipcio. Bassem Youssef había criticado a los militares y después criticó a los islamistas de Morsi, que le pusieron en su punto de mira. Youssef se convirtió entonces en el ídolo del humor en Egipto, todo eran buenas palabras.
Tras producirse el "no-coup" que supuso la caída de los islamistas, Youssef se puso tan contento como casi todos y volvió a retomar sus show crítico con el poder. La sisimanía pronto le pareció terreno abonado para el humor y la sátira política, que es su especialidad. Y entonces ocurrió. El que había sido el héroe del humor, el que había sido perseguido por todos los anteriores, que se veían vapuleados con las parodias acertadas que Youssef realizaba, empezaron a considerarlo como un "enemigo del pueblo". Pronto, el idolatrado humorista al que todos habían admirado y con el que todos habían reído empezaron a insultarle, a considerarle un agente extranjero, un traidor, etc., es decir, todo aquello que los egipcios dicen cuando su mito particular se ve tocado por el humor.
El pueblo que presume de tener un enorme sentido del humor, empezó a perseguirle hasta conseguir que su programa fuera cancelado y tener que irse de su país. Conocido como el "Jon Stewart egipcio", Bassem Youssef se fue a hacer las Américas acogido por el país que no entendía que todos los que llegaban al poder se enfrentaran a él y lo vieran como enemigo.

2013

Egyptian Streets se hace eco de un artículo publicado en The New Yorker. Lo hace con el título "Bassem Youssef Accuses Egyptian Government of Paying Hecklers in the US". En él se señala:

Bassem Youssef, once the most watched television personality in Egypt, has accused the Egyptian government of paying “conservative Egyptians” to heckle his performances in the United States.
In a Facebook Post, the doctor-turned-comedian shared an article by The New Yorker that covers an incident in which he was heckled.
“Funny that when I finally made it to be in a story in the New Yorker it would be about that time when hired hecklers by the regime tried to sabotage my show in New York. The New Yorker was there to witness the whole thing,” said Youssef, also known as the Jon Stewart of Egypt, on Facebook.
In the article, Youssef and his manager, Maha Nagy, discuss how there are often several ticket holders at his performances who are there to disrupt his performances.
“These people are paid hecklers,” explains Youssef, describing the hecklers as “older than the rest of the crowd” and “wearing baggy suits and not laughing.”
Nagy adds to this, adding that it happens at every show.*


La persecución a Youssef revela dos cosas. La primera es  el odio a Bassem Youssef, el ídolo caído. En la mentalidad actual, Youssef es un traidor, alguien que se dedica a difamar a Egipto en el exterior. En realidad es un testimonio de la intransigencia, uno de los peores males sociales que explican lo que ocurre en el país, la incapacidad de unos y otros de establecer un sistema de convivencia armonioso. En segundo lugar, es el recordatorio del fracaso en la convivencia.
Bassem Youssef les recordaba cada día que el sistema que aceptaban como "salvación" era el mismo del que huían y por el que se habían levantado. Pero la ceguera es tan grande que prefirieron renegar de la revolución acusando a los revolucionarios de agentes extranjeros pagados para destruir Egipto antes de reconocer el fracaso en la construcción de un sistema político democrático.

2014

Difícilmente alguien podrá acusar  a Bassem Youssef de "islamista" o de "terrorista". Es único egipcio que siempre ha dicho y hecho lo mismo. Incluso cuando le atacaron. El artículo, firmado por Andrew Marantz en The New Yorker, explica a sus lectores quién es Youssef y cuáles son las tribulaciones que le persiguen esté quien esté en el poder:

“Religious fundamentalists and military fundamentalists are basically the same,” he said. “They both want to ignore the truth and replace it with propaganda.” When Morsi was in power, Youssef was arrested for insulting the President, insulting Islam, and disturbing the peace. After six hours of questioning, he was let go with a warning. When Sisi took office, Youssef was forced to cancel his show, and decided to leave the country. He now lives in Los Angeles, with his wife and daughter. Last year, he hosted a show on Fusion, a Tocqueville-meets-“Borat” road trip across the U.S.; his memoir, “Revolution for Dummies,” and a documentary about him, “Tickling Giants,” come out this month. “In theory, I can go back to Egypt anytime,” he said. “The only question is whether they would let me leave.”**

La estancia de Youssef en los Estados Unidos es incómoda para el régimen de al-Sisi, que necesita una mejora de imagen. En sus términos, esto quiere decir el control de toda fuente de desprestigio o crítica. La guerra mediática del régimen implica doblegase a las directrices oficiales, abandonando la crítica, por un lado, y en segundo lugar convencer a todos de que su lucha es contra el terrorismo. En estos dos campos, el control mediático es importante, pero hay un obstáculo: la opinión pública mundial no considera que Egipto sea una democracia sino un régimen surgido de un golpe militar. Bassem Youssef es un recordatorio de que se persigue a los que hablan desde un escenario, a los que realizan el humor y la sátira.


El viejo régimen de Mubarak ha ido regresando poco a poco, instalándose de nuevo en el poder y hasta en el parlamento se le pide un homenaje, una vez que los tribunales le van sacando las espinas de los juicios anteriores. No creo que ningún país haya reconocido tantos "errores judiciales" en la misma persona. Y lo que se dice de Mubarak se dice también de los ministros de la época o de los hombres de negocios encarcelados por corrupción y enriquecimiento ilícito. De nuevo en la calle, dispuestos a seguir sacrificándose por el país.
Los shows de Bassem Youssef son molestos para el poder actual, incluso para la sociedad actual. Recuerdan que existe una versión diferente de la realidad a la que los egipcios han pactado entre ellos para evitar reconocer el fracaso de la convivencia, el fracaso de la revolución. Muchas revoluciones fracasan, pero pocas lo han hecho con el aplauso de los mismos que se levantaron en ella. La terrible verdad solo resuena ya en la boca de Youssef: “Religious fundamentalists and military fundamentalists are basically the same”. Los egipcios se limitan a elegir el tipo de dictadura que mejor les conviene.
Youssef cuenta al reportero de The New Yorker que asiste a su show que en cada puesta en escena, siempre aparecen los enviados pagados a reventarlo. Graban los incidentes con sus teléfonos móviles y luego los trucan para que parezca que el show levanta las iras de todos los asistentes.

“They are conservative Egyptians who live here, but they are hired by the Sisi regime to heckle,” Nagy said. “It happens at every show.”
“I can always spot them,” Youssef said. “They’re older than the rest of the crowd, and they all sit in one row wearing baggy suits and not laughing—”
“And then at some point one of them heckles, his friend films it with a cell phone, and they edit the video to make it seem that audiences are rejecting Bassem’s message,” Nagy said.
“Wow,” the manager said. “This is not the kind of thing we usually deal with.”**


Pues no. Esta es la especificidad egipcia para estas cosas. La presencia de reventadores muestra el peculiar sentido del deber que muchos tienen. Puede que no estén ni pagados, que sean voluntarios para hacer ver que son buenos egipcios y que se diferencias de los malos egipcios, de los traidores como Bassem Youssef. Ya se cobrarán el favor en otro momento.
Conozco la experiencia. Hace unos años, con motivo de la presentación de un número una revista de la que soy editor dedicado a la creación de las mujeres en la Primavera árabe, también tuvimos un par de egipcios sentados. "¡A ver qué vais a decir!", le dijeron en árabe a las editoras egipcias. Pues lo que había que decir, simplemente. No creo que les enviara nadie y es probable que aquella noche se sintieran especialmente bien habiendo cumplido con su deber intransigente.
Nos cuentan en The New Yorker:

Twenty minutes in, a chant went up: “Sisi! Sisi!” It came from a few people sitting in the same row. The women wore hijabs and the men wore baggy suits. “Guys, be quiet and pretend to enjoy the fucking show,” Youssef said, and the audience applauded.
One of the hecklers stood up, pointed a shaking finger at Youssef, and shouted, “Why don’t you show some respect!”
“There will be a Q. and A. at the end,” Youssef said. “Can you wait and curse at me then?”
The heckler kept shouting. A man next to her filmed the scene with his phone.
“O.K., we’ll do it now,” Youssef said. He grabbed a chair and sat down, looking exasperated. “Welcome to my life!” he said.
More interruptions followed. Two and a half hours later, Youssef received a standing ovation, left the stage, and collapsed on a couch in the greenroom. Mason stood nearby, eying the crowd as they filed out. “I don’t know who this Sisi is, but, man, those people were heated,” he said. “I deal with hecklers, too, as a comedian, but never anything like that.”**


El momento decisivo es cuando se preguntan por "ese Sisi", al que dicen desconocer, un auténtico bofetón para quienes lo han convertido en el centro, en el "salvador" alabado. La pregunta se la hacen muchas otras personas, millones, por todo el mundo ante el asombro de los egipcios a los que han convencido de que son el centro y todo es conspiración contra ellos. ¿Quién es ese Sisi? Para muchos egipcios, la envidia del mundo, el presidente al que no había que dejar salir al extranjero porque querrían quedarse con él. Nadie llega al poder en Egipto sin el visto bueno de Dios. Eso hace mucho. Pero para los egipcios, el hecho de que los titulares positivos se los lleve Bassem y no el presidente es una muestra más de la conspiración mundial contra ellos.


Una vez más, el efecto causado es negativo. Bassem Youssef sigue siendo el termómetro de las libertades egipcias y, especialmente, del principio de transigencia, que es la capacidad de asumir las críticas e ideas con las que no se está de acuerdo. Ir a reventar los espectáculos de una persona que ya ha tenido que dejar su país es una forma de obcecación muy ilustrativa. Muestra que la sintonía es grande entre la represión y aquellos que la aplauden.


Bassem es el enemigo del pueblo, aquel que les recuerda que no son capaces de escuchar sin rasgarse las vestiduras, sin gritar con voz impostada "¡vergüenza!". Nada gusta más que esta dignidad hipócrita en la que se experimenta el placer de ser juez de otros. Por supuesto, somos jueces porque Dios así lo quiere; no podemos renunciar. Con cada interrupción del show, hemos impedido que el mal se extienda por la faz de la tierra.
En realidad, lo que han confirmado es la falta de libertades, la intolerancia del régimen y la hipocresía que lo sustenta. Da igual que estén pagados o lo hagan gratis. No es más que un tecnicismo. Con cada interrupción le dan la razón a Bassem Youssef.



* "Bassem Youssef Accuses Egyptian Government of Paying Hecklers in the US" Egyptian Streets
11/03/2017 https://egyptianstreets.com/2017/03/11/bassem-youssef-accuses-egyptian-government-of-paying-hecklers-in-the-us/

** Andrew Marantz "HECKLING THE JON STEWART OF EGYPT" The New Yorker 13/03/2017 http://www.newyorker.com/magazine/2017/03/13/heckling-the-jon-stewart-of-egypt






sábado, 11 de marzo de 2017

Los lazos tóxicos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las revelaciones sobre el contrato que Michael Flynn, el ex militar y despedido tras poco más de 20 días en la Casa Blanca como asesor de Defensa, mantenía con Turquía van a marcar el gobierno de Donald Trump. Flynn recibió más de medio millón de dólares y parece ser que su objeto era suministrar informaciones sobre el clérigo Fethullah Gulen. El clérigo autoexiliado en Estados Unidos es la bestia negra de Erdogan. Estados Unidos no ha encontrado motivos para extraditarle pese a las peticiones insistentes del gobierno antes y después del golpe que sirvió como excusa para limpiar a miles de funcionarios —de maestros y periodistas a jueces y generales— despejándole el camino hacia el absolutismo.
Lo que está sobre la mesa es la incertidumbre de para quién están trabajando realmente las personas que Trump ha seleccionado para su equipo. Esto incluye desde los propios intereses económicos familiares, como la presencia de su hija promocionando sus líneas comerciales de vestidos y complementos o los intereses inmobiliarios por todo el mundo —que era lo esperable—, pero también incluyen especialmente a las personas a las que ha seleccionado para ocupar puestos relevantes y que se ven expuestas a escándalos como el de Flynn.
El primero fue "político", ya que implicaban sus contactos con el embajador ruso y las mentiras sobre ello al vicepresidente Mike Pence. Pero esto es algo más: tiene una dimensión política y también económica.
The Washington Post explica la situación:

Attorneys for Michael Flynn, President Trump’s former national security adviser, informed the incoming White House legal counsel during the transition that Flynn might need to register with the government as a foreign agent — a phone call that raised no alarms within Trump’s team, despite the unusual circumstance of having a top national security post filled by someone whose work may have benefited a foreign government.
The firm Flynn headed, Flynn Intel Group, was hired last year when Flynn was an adviser to the Trump campaign by the Netherlands-based firm ­Inovo BV, which is owned by Turkish businessman Ekim Alptekin. Alptekin has close ties to Turkish President Recep Tay­yip Erdogan.
Although the contract ended after the election, new details about the work Flynn did for Inovo resurrect the controversy over his short tenure as Trump’s top national security aide.
The national security adviser is supposed to be an honest broker within the executive branch, pulling together military and diplomatic options for the president so he can decide what policy to pursue. But Flynn’s work potentially benefiting Turkey meant he was representing the interests of a country other than the United States at the same time he was advising Trump on foreign policy during the election.
Flynn’s firm was paid more than $500,000 by Inovo for public relations and research work, including looking into exiled Turkish cleric Fethullah Gulen, who resides in Pennsylvania. His extradition is being sought by Turkey, which has accused him of fomenting a coup attempt last year.*


La gravedad de que un asesor de defensa esté a sueldo de un país extranjero es enorme y es una muestra del descontrol de Trump en su selección de personas. La excusa puesta, evidentemente, es que no se trata de un "contrato gubernamental", sino con una empresa. Sin embargo, los límites se difuminan cuando hoy estas empresas actúan como parte de la avanzadilla política en distintos países.
Uno de los más graves problemas que tienen hoy los países es el asalto empresarial al poder o si se prefiere los entramados políticos empresariales. No sabemos si son los políticos los que llegan a las empresas o si son las empresas las que se cuelan en la política, probablemente ambos casos sean así. Quizá siempre ha ocurrido y seguirá ocurriendo, pero la extensión mundial del negocio implica disponer de "contactos" útiles en las administraciones. Los políticos, por otra parte, salen de sus cargos y se incorporan a las multinacionales, que los usan por sus contactos dentro de partidos y gobiernos.


El caso de Michael Flynn es de una enorme gravedad porque se trataba de un asesor de defensa, la persona que debería haber guiado al presidente Trump en sus decisiones sobre cuestiones militares.
The New York Times nos informa del proceso y cómo trabajó Flynn:

On behalf of his firm, the Flynn Intel Group, Mr. Flynn signed a contract on Aug. 9 with Inovo, a Dutch firm owned by Ekim Alptekin, the chairman of the Turkish-American Business Council. Mr. Flynn’s firm was to receive $600,000 for 90 days of work. His initial registration as a lobbyist last year indicated he would receive less than $5,000 for lobbying, although that presumably indicates that he did not define most of the services he would provide Mr. Alptekin as lobbying under the law.
Mr. Alptekin has links to the government of Turkey’s president, Recep Tayyip Erdogan, which has engaged in a political crackdown after surviving a military coup attempt in July. In documents disclosed by the anti-secrecy group WikiLeaks, Mr. Alptekin emailed frequently with Egemen Bagis, the former Turkish minister for European Union affairs. In one email in 2013, Mr. Alptekin sent an article from The Wall Street Journal to Mr. Bagis, who then forwarded it to Berat Albayrak, Mr. Erdogan’s son-in-law and now the country’s energy minister.
Mr. Flynn was assigned to investigate Fethullah Gulen, a Turkish cleric who lives in Pennsylvania and was blamed by Mr. Erdogan for helping instigate the failed coup. Mr. Erdogan has demanded the United States extradite Mr. Gulen, which the Obama administration refused to do.
The forms filed this week indicate that Mr. Flynn’s firm was “to perform investigative research” on Mr. Gulen and “develop a short film piece on the results of its investigation.” In the end, the video was never completed, and Mr. Flynn’s firm received $530,000 before the contract terminated in November. But on Election Day, Mr. Flynn published an op-ed article in The Hill, a newspaper serving Congress, calling Mr. Gulen “a shady Islamic mullah” and “radical Islamist.”
“To professionals in the intelligence community, the stamp of terror is all over Mullah Gulen’s statements,” he wrote. “Gulen’s vast global network has all the right markings to fit the description of a dangerous sleeper terror network. From Turkey’s point of view, Washington is harboring Turkey’s Osama bin Laden.”
The forms said Mr. Flynn decided to write the piece “on his own initiative” and not at Inovo’s request, although they said that he shared a draft of it with Inovo before it was published. The Hill appended a note to the online version of the piece after this week’s filing: “Neither General Flynn nor his representatives disclosed this information when the essay was submitted.”
During the course of the work, Mr. Alptekin introduced Mr. Flynn to Foreign Minister Mevlut Cavusoglu and Mr. Albayrak, the president’s son-in-law, in New York on Sept. 19, the forms said.**


Con el artículo publicado en The Hill, Michael Flynn cumplió con creces su objetivo y se ganó esos 600.000 dólares. No se trataba de que investigara nada. Lo que estaba haciendo era declarando "terroristas" a Fethullah Gulen y a sus seguidores, algo mucho más grave. Para reunir información sobre Gulen, los turcos de Erdogan podían haber pagado a cualquier otro más irrelevante; no importaba el nombre. Sin embargo, para firmar un artículo, el nombre es relevante por la trascendencia que pueda tener. ¿No es importante que el futuro asesor presidencial de defensa declarara, en contra de la postura oficial hasta el momento, que Gulen y los suyos eran "terroristas" y que esto sirviera de argumento a los discursos de Erdogan en los que la idea de que Occidente ampara a los terroristas es recurrente?
El caso ya lo había señalado en noviembre The New York Times. Mostraba su extrañeza ante la línea habital de Flynn y su alineamiento con Erdogan tras la publicación en The Hill del artículo. Titulaban entonces "Turkey Cheered by Words of Michael Flynn, Trump’s Security Adviser"***. En efecto, la alineación con los discursos de Recep Tayyip Erdogan era absoluta, un ataque a su peor enemigo.


Si además de los lazos rusos hay que vigilar los turcos, Estados Unidos se enfrenta a una situación insólita. Ya no se trata de vigilar tanto el exterior como el interior, localizar aquellos que han estado trabajando para las administraciones de países con los que se tienen contenciosos más o menos abiertos. El entramado internacional de empresas es una cortina de humo con lo que es fácil esconder quienes son los destinatarios de las informaciones.
El acercamiento de Turquía a Rusia es otro camino peligroso, pues puede hacer encontrarse con lo que anteriormente era un aliado un poco más alejado de la OTAN y de Estados Unidos. Turquía está jugando la baza del distanciamiento de Washington porque ya le ha utilizado bastante: Erdogan ha tenido el amparo de Occidente a sus tropelías islamistas sin que nadie haya podido forzar su deriva. Cuando le ha interesado ha dado el giro hacia Rusia para mantenerse bajo la estrategia rusa en la zona. Los ataques a Europa son muestras de la misma estrategia. La tensión con Alemania es un ejemplo de lo que Erdogan pretende.


Ahora habrá que ver quiénes son sus valedores en la administración Trump. Por lo pronto, el asesor de defensa de Trump dimitió, pero solo por la mitad de lo que se sabía ahora, sus lazos rusos. Ahora salen los turcos. Veremos cuáles son los siguientes lazos tóxicos que salen.
Si la investigación de las conexiones rusas le está creando problemas a Trump, la turcas no lo van a ser menos. La postura de los republicanos puede empezar a resquebrajarse por insostenible ante cada nueva revelación de los lazos tóxicos. Son tóxicos para Estados Unidos, que tiene a un asesor de Defensa pagado por otro país,pero también de form especial para Trump. Su declaración de que tenía el mejor equipo de la historia presidencial tendrá que ser revisada. Ahora dice ignorar que Flynn debía estar registrado como "lobista extranjero". Si Michael Flynn no lo hizo, fue por algo.


El populismo a la norteamericana tiene muchas caras. El "América First" del presidente queda en evidencia. Vice News titula simplemente "Foreign Agent" y nos muestra una reunión de trabajo con un Trump muy serio al teléfono mientras le rodean sus principales asesores, la élite: Bannon, Spicer, Pence, Priebus... y Michael Flynn. Son la cabeza de los Estados Unidos.



* "Flynn told Trump team he might register as a foreign agent" The Washington Post 10/03/2017 https://www.washingtonpost.com/politics/flynn-told-trump-team-he-might-register-as-a-foreign-agent/2017/03/10/7e30713a-05cb-11e7-b9fa-ed727b644a0b_story.html

** "Michael Flynn Was Paid to Represent Turkey’s Interests During Trump Campaign" The New York Times 10/03/2017 https://www.nytimes.com/2017/03/10/us/politics/michael-flynn-turkey.html
*** "Turkey Cheered by Words of Michael Flynn, Trump’s Security Adviser" The New York Times 19/11/2016 https://www.nytimes.com/2016/11/20/world/europe/turkey-flynn-erdogan-gulen.html



viernes, 10 de marzo de 2017

Los enviados

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Estamos en tiempo de profetas, al menos eso nos asegura The New York Times en su artículo titulado "Indonesia’s Sentencing of ‘Son of God’ Adds to Alarm Over Crackdown"*. Como muestra el título, al periódico le preocupa la represión religiosa y hace bien. A mí, en cambio, me perturba la proliferación de profetas y mesías en Indonesia y en cualquier parte del mundo. La visión del diario es desde un país en al que han crecido todo tipo de religiones y sectas bajo el principio de la libertad, teniendo hasta un estado mormón, que es tirando a rarita, o la Cienciología que se codea en la alfombra roja.
En Estados Unidos te puedes sentir profeta, mesías o Dios directamente sin que a nadie le preocupe e incluso que a algunos les parezca normal. Mitt Romney escondía el flanco mormón durante su campaña electoral pues sabía que era un condicionante negativo para los "puristas". Pero nadie le negó su derecho a creer o le impidió presentarse a presidente de los Estados Unidos. Simplemente, le votaron o no le votaron.
Hoy la cuestión es un poco más complicada por la ola de intransigencia que se está produciendo gracias a la campaña del miedo que Donald Trump —¿profeta, mesías o Dios directamente?— ha alentado en los norteamericanos temerosos de Dios. Su apelación en el discurso a que la política es una cuestión entre el pueblo, él y Dios, tiene bastante de prepotente y mesiánica, estableciendo los ecos de una nueva trinidad. Ya nadie viene a gobernar, sino a salvar, lo que implica unos matices bastante peculiares a la política en sí y a la forma de enfocar los problemas y sus causas.
Los "peregrinos" que llegaron a América antes de que fueran los Estados Unidos venías muchos de ellos huyendo de las persecuciones religiosas y la guerra que se habían desencadenado en el viejo continente. A ellas se llegaron después de otras más también por las diferencias religiosas. Que las religiones quieran vivir en paz es casi una novedad, pese a lo que se nos cuenta cada viernes, sábado o domingo. O el día que toque porque desconozco si los grupos que proliferan en Indonesia requieren de algún día libre en exclusiva.


El diario nos cuenta sobre esta preocupación por la libertad religiosa y nos cuenta de este "hijo de Dios" ahora encerrado por blasfemia. El encerrado es Ahmad Mushaddeq:

JAKARTA, Indonesia — Back in his days as a badminton coach with the Indonesian national team, Ahmad Mushaddeq traveled the world on the state’s dime. But after he became the spiritual leader of a back-to-the-land organic farming movement on the island of Borneo, regarded by his followers as the messiah who succeeded Muhammad, the government locked him up for the second time on charges of blasphemy.
This week, an Indonesian court sentenced him to a five-year prison term, and gave two other leading figures of Milah Abraham, the religious sect he established, prison terms as well. The sentences, delivered on Tuesday, were the latest in a continuing crackdown on new religious movements across Indonesia that has alarmed human rights groups.*


La situación en Indonesia con la proliferación de "mesías" es otro indicador de que algo está pasando por todas partes. En 1991, Gilles Kepel publicó "La revancha de Dios". En El choque de civilizaciones, publicado en 1996, se insiste como un elemento capital en que en el futuro (o sea, ahora) los lazos religiosos serán superiores a otros en las alianzas de los países, incluidas sus diásporas, que se integrarán menos en sus nuevos espacios y se sentirán con vínculos más intensos con sus raíces culturales.
Por lo que se dice de Indonesia, ya no basta con tener una idea y hacer un club, cooperativa o cualquier otra forma de agrupación. O te declaras Dios o no eres nadie; no te siguen ni a la esquina. Aquí todo el mundo apuesta a la mayor.
Y es que ser un líder religioso ya no es suficiente. Ahora hay que ir por la divinidad. Esto tiene varias ventajas. La primera y más evidente es que nadie te discute el liderazgo. Los que te siguen es porque creen que realmente "eres Dios" y los que no, se van. Esto ahorra un montón de explicaciones y pérdidas de tiempo.
Lo del "hijo de Dios", "profetas" o "mesías" son variantes expansivas que te permiten hacer proselitismo sobre los que ya creían en Dios. Es la segunda ventaja. Te ahorra entrar demasiado en conflictos teológicos profundos y te centras en los interpretativos. Con un poco de talento, le quitas la clientela.
La desventaja es que si acaban proliferando este tipo de enviados religiosos, la cuestión puede poner complicada. Nos dice el diario norteamericano:

Milah Abraham, also known as Gafatar, is by far the largest religious movement to have emerged in Indonesia over the past few decades, claiming over 50,000 members around the archipelago. More than 25 members have been convicted on blasphemy charges over the last decade, including 11 who spent time in prison.
During that time, numerous other self-proclaimed messiahs have also languished in prison, including Lia Aminuddin, the founder of a sect who claimed that she was the wife of the archangel Gabriel, and Agus Noro, who claimed to be a reincarnation of Sukarno, Indonesia’s first president.*


Un claro problema. El crecimiento incontrolado de enviados a la tierra con misiones espectaculares divinas empieza a producir una tendencia al pintoresquismo, como en el caso de los dos visionarios que cita el periódico. Ser la esposa de arcángel Gabriel puede tener sus ventajas, pero es bajar el listón; ser la reencarnación de Sukarno es ya definitivamente desprestigiar el negocio.
Pero esta explosión pseudo religiosa es peligrosa porque implica un movimiento de radicalización en las religiones establecidas que se ven atacadas en su terreno. En general, estas "nuevas propuestas" tienen un carácter de respuesta a los vacíos de las religiones tradicionales. Los nuevos líderes saben ya de nuevas tecnologías y las utilizan con profusión para mantener sus grupos y expandirse a través de las redes.
Con las redes sociales ya no hay voz que clame en el desierto. Todos tienen sus campanas y minaretes para mantener dispuestos a sus seguidores y molestar a los contrarios.
En estos días, se nos ha dado la noticia del revuelo en el parlamento israelí por la prohibición de la llamada a la oración de la madrugada. Los habitantes que no son musulmanes no quieren ser despertados por las llamadas. Las disputas en el parlamento se han desarrollado entre amenazas y recordatorios de agravios. Nadie está dispuesto a ceder cantos u horas de sueño. Así se va caldeando el terreno —por si no lo estuviera bastante— hasta que se produzca algún incidente grave. Ambas religiones no están hechas para compartir las ondas sonoras o las horas de sueño.


La preocupación por las libertades religiosas debería acompañarse por una reflexión sobre este fenómeno. No es tanto la cuestión legal como la sociológica la que debería preocuparnos. Uno puede considerarse la esposa del arcángel Gabriel y que la ley lo respete o la reencarnación de Sukarno o decir ser el "hijos de dios" o todas las demás afirmaciones que se hayan hecho en Indonesia. Lo preocupante es esta concentración.
En Indonesia, en cambio, ante la llegada de la familia numerosa de Dios, las religiones más tradicionales se distancian. La ley las ampara y define como blasfemia o herejía las novedades, como lo de la reencarnación de Sukarno y demás.

Though the Indonesian Constitution ostensibly guarantees freedom of religion, that freedom does not extend to new religious movements. The state authorizes just six official religions: Islam, Protestantism, Catholicism, Buddhism, Hinduism and Confucianism. Establishing a new faith is virtually impossible. Sects like Milah Abraham are criticized by Muslim councils and targeted by the police for promoting heresies.
“Freedom is guaranteed in Indonesia, but violations of the law are not allowed,” Boy Rafli Amar, a police spokesman, said via the WhatsApp messaging service, writing that Milah Abraham’s teachings contradicted those of Indonesia’s established religions.*

El peligro que tenemos más real es el intercambio de papeles. Las religiones establecidas empiezan a comportarse como "sectas", a radicalizarse, ante la presión de los recién llegados. Lo mismo ocurre en la política: la "nueva" y la "vieja" política. El discurso sectario o populista tiene más garra que el centenario o milenario. Tiene menos reparos, menos tradición y más libertad de diseño a la carta, como muestra el grupo del "hijo de Dios" indonesio.


El autobús "ultra" que recorre España contra los transexuales; el Tea Party y los movimientos que han amparado a Trump en su discurso religioso fundamentalista y su discriminación religiosa; la manía francesa de compararse con Juana de Arco y escuchar voces divinas en vez de las del sentido común; la contradictoria idea de todos los pueblos, de la santa Rusia a Israel, de los Estados Unidos a Egipto, de tener  Dios en nómina, no es un síntoma bueno. El Estado Islámico, por supuesto, es un ejemplo de esta proliferación de puristas modernos que quieren ser genuinos, que atacan a los demás por haberse apartado de la senda. Todos tienen sus enviados que vienen a recordarnos los viejos mensajes o a traernos alguno nuevo que se les olvidó darnos en su momento.
Las nuevas formas de religión se abren paso mezclando el discurso religioso con el político. A los viejos mensajes, oponen otros actualizados que conectan con los desengañados del sistema, sea este cual sea. La descreencia hoy es de los sistemas políticos, de su capacidad para ocuparse realmente de la gente. Las nuevas sociedades crecen con enormes vacíos culturales y desigualdades. Son presa fácil. Los que siembran interesadamente la desconfianza en la Ciencia se están abonando el camino futuro. También el sentido común retrocede ante los dogmas.
Cada día asistimos a nuevas formas de radicalismo religioso, a la intransigencia en el nombre de Dios y a una nueva remesa de profetas y mesías para acabarlo de embrollar. La Historia avanza en unos sentidos y retrocede en otros. Esta es la verdadera brecha, la madre de todas las brechas.



* "Indonesia’s Sentencing of ‘Son of God’ Adds to Alarm Over Crackdown" The New York Times 9/03/2017 https://www.nytimes.com/2017/03/09/world/asia/indonesia-blasphemy-laws.html