lunes, 8 de febrero de 2016

Giulio Regeni en Egipto: repercusiones de un crimen (III)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La muerte de Giulio Regeni supone un nuevo listón en Egipto para la violencia. Como anticipábamos, la muerte del joven estudiante italiano —haciendo su doctorado en la Universidad de Cambridge y acogido en estancia investigadora en la Universidad Americana de El Cairo— va a complicar mucho la vida del régimen egipcio. Los frentes que se le abren desde dos países, Gran Bretaña e Italia, le afectarán en dos niveles que le preocupan intensamente: las relaciones bilaterales y la imagen exterior. Italia es un socio importante y no le bastará a la opinión pública un par de llamadas entre los ministros de asuntos exteriores para dejar zanjada la cuestión. La imagen pública afecta a los intentos de convencer al mundo de que Egipto es un lugar seguro para inversores y turistas.
Las voces en Italia se siguen levantando desde la prensa exigiendo que se llame a las cosas por su nombre, un crimen político, un crimen de Estado. El diario italiano La Stampa titula «“Il governo racconta solo bugie, quello di Regeni è un omicidio di Stato”» (El gobierno solo cuenta mentiras, lo de Regeni es un crimen de estado) para señalar a continuación "Colleghi e conoscenti: il regime sta perdendo il controllo".


La idea de que la Policía está trabajando por su cuenta, sin control alguno, la hemos barajado como hipótesis desde hace tiempo por muchos otros signos. Los choques de la Policía son constantes creando altercados con los médicos en los hospitales, de tal forma que se anuncian reuniones de los sindicatos. Los conflictos son tanto por exigir falsos partes de heridas por parte de los agentes, presumiblemente para justificar muertes y agresiones en comisaría, como por impedir la entrada a los médicos en los recintos a su cargo para evitar que se vean muestras de tortura y maltrato o para dejar sin asistencia a presos enfermos o heridos. Hoy mismo, la prensa egipcia da cuenta de otro posible caso, si bien es todavía confuso.
Il Corriere della Sera tampoco se anda con demasiadas sutilezas en el tratamiento ya que todo el mundo da por descontado que se trata de un crimen y da cuenta de los intentos por encubrirlo. Los empeños de la Policía egipcia de hacer ver que se trataba de un "accidente automovilístico" ha logrado el descrédito absoluto por parte de las autoridades. Nadie puede creer ya nada después de esto; no con los signos evidentes de tortura en el cadáver abandonado. Señala Il Corriere estos intentos oficiales de encubrir la verdad del crimen:

Il depistaggio
L’ultimo tentativo per depistare la ricerca della verità risale a ieri mattina quando il quotidiano filogovernativo Al Ahram, rilanciato dall’agenzia Ansa, scrive: «Le indagini degli uomini della Sicurezza hanno analizzato gli ultimi momenti prima della scomparsa della vittima e si è constatato che egli era a una festa in compagnia di un certo numero di suoi amici e dopo è scomparso il 25 gennaio». È la bugia che serve ad accreditare la tesi di un delitto maturato nell’ambiente degli attivisti, il tentativo maldestro di smentire quello che appare ormai assodato: Giulio è stato ucciso da una squadra dei servizi di sicurezza locali.*


Siempre que ocurre un asesinato es la misma historia: son los compañeros de la víctima los culpables. Hicieron lo mismo con el asesinato a sangre fría de Shaimaa al-Sabbagh. Aunque los vídeos mostraban cómo un agente de Policía le disparaba a corta distancia, se detuvo a sus compañeros socialistas como sospechosos. El sistema policial egipcio, además de brutal, carece de imaginación. Cada aniversario de la Revolución —Giulio Regeni desapareció el 25 de enero— se tiñe de mentiras, sangre y vergüenza.
Il Corriere supone que la aparición del cadáver se debió a la presión italiana y al temor a meterse en un conflicto internacional serio.

In realtà la convinzione è che il piano originario prevedesse la sparizione di Regeni e che sia stato deciso di consegnare il cadavere soltanto quando il presidente Al Sisi, che aveva incontrato Massari e la ministra Federica Guidi, ha capito che si rischiava una crisi senza precedenti nei rapporti tra i due Stati.*


Ya solo falta que salga el prepotente ministro de Asuntos Exteriores a dar sus condolencias y a decir que se investigará lo ocurrido, como ya han hecho. Cualquier esperanza de que se pueda alcanzar una verdad o una aproximación es casi nula. Es lo que dice la experiencia continua.
El mismo diario señala que la embajada italiana ha avisado a los amigos y compañeros de Regeni para que mantengan la "máxima prudencia" e incluso a alguno de ellos se le ha recomendado que abandone Egipto por lo que pudiera ocurrir.
Nadie, absolutamente nadie cree ya al gobierno egipcio. Ni los rusos con los atentados al avión de pasajeros, ni los italianos ahora con la muerte de Giulio Regeni. Solo la parte de la población que quiere creer, cree. Ya sea por la propaganda oficial, por el "síndrome de Estocolmo" o por cualquier otra circunstancia que los explique, incluso el deseo de vivir en la fantasía, hay una parte que quiere creer. Otra, en cambio, vive con el miedo de tener que ajustarse a la farsa oficial.


Ha levantado una profunda indignación el tuit de la Universidad Americana de El Cairo en el que muestra sus condolencias. En Mada Masr podemos leer el artículo de Khaled Fahmy. Tras señalar las complicaciones que les trae esta muerte el régimen egipcio para sus relaciones con Italia, Fahmy recoge esa indignación hacia la institución universitaria en la que se encontraba acogido y tutelado en su investigación y aprovecha para criticar la situación de las universidades egipcias:

Amid the lack of defenders of academic freedom, the American University in Cairo, where Giulio was a visiting scholar, posted a shameful statement to extend its condolences for his “passing away recently” — Security forces have tightened their grip on all aspects of academic life. We can see how security personnel at all Egyptian universities have extended their authority over university campuses through approving faculty appointments, deciding whether conferences, seminars and public lectures are to be held or not, and granting faculty members travel permits. As we all know, anyone conducting social science research that requires fieldwork must get permission from the Central Agency for Public Mobilization and Statistics (CAPMAS). As is evident by its name, CAPMAS reflects a vision of information as a war effort. These restrictions apply to Egyptian researchers, even those employed in public universities. We can imagine then how state security must have viewed a foreign researcher who spoke Arabic fluently, was present in the street without a permit, and, when questioned, revealed that he was conducting research on the state of workers and their syndicates following the January 25 revolution.
We are not certain of the events surrounding the death of Giulio Regeni, but we know for sure that his murder is a tragic manifestation of how students and researchers have absolutely no rights in Egypt. It is true that the Egyptian constitution stipulates the freedom of universities (article 21), and the freedom of scientific research (article 23), but the reality is that the over-riding powers of state security forces have led to the systematic violation of constitutional rights. Researchers and academics have at best fallen suspect to the whims of security officers, and at worse fallen prey to their brutality.**


Los controles a las investigaciones sociales no son algo nuevo en Egipto. Como señala Fahmy, cualquier investigación que implique encuestas debe ser autorizada por la comisión señalada. La obsesión por la imagen pública es una constante de los gobiernos egipcios, que siempre venden que la información negativa es una forma de conspiración. Si la investigación es financiada exteriormente, pasa a ser considerada poco menos que espionaje.
La combinación del espionaje con la de expandir noticias "falsas" o que "perjudiquen" al Estado egipcio son frecuentes y no solo afectan a los encuestadores o investigadores sociales, sino especialmente a la prensa. "Mentir" o "expandir noticias falsas" significa simplemente que la versión que se da por "verdadera" —por decreto explícito— es la oficial. Solo el régimen es capaz de decidir qué es verdad y qué no. Hay una ley que así lo dice.


Se entiende la preocupación de Fahmy por el estado del mundo académico, por las presiones y por la autocensura que lleva al miedo real cuando se plantea cualquier investigación. Los cambios en la situación del país en estos últimos años han dado lugar a sucesivos cambios en los objetos de investigación en tesis doctorales y proyectos de investigación. El temor a estar mal visto por las autoridades o colegas en función de aquello que se investigue hace que la vida académica sea un foco de miedos y de insulsos temas en el campo de la Humanidades y Ciencias Sociales, campos en los que se investigan las ideas y su concreción social. Los que difieren del mundo idílico que el régimen pretende, de ilusorias mejoras constantes, democracia y deseo de paz, los que tratan de escarbar un poco en él y describirlo, ya saben a lo que se arriesgan.


Reclamar la posibilidad de investigar libremente no es solo una cuestión académica, como comprenderán pronto los investigadores italianos desplazados a Egipto. Es una necesidad vital para la sociedad egipcia. Muchos se han acostumbrado a vivir en la fantasía maniquea que el régimen mantiene; otros no pueden vivir bajo ella. Y a muchos les sale muy caro.
En el diario italiano en el que Giulio Regeni publicaba artículos sobre la situación sindical y política de Egipto, se ha publicado una "carta abierta" firmada por su directora de la tesis y otra colega, que ha sido enviada a la prensa.

Open letter of protest over the death of Giulio Regeni, forced disappearances and torture in Egypt
Open letter to Egyptian President Abdelfattah al-Sisi
To be offered to The Guardian and the Italian media for publication and sent to the Egyptian authorities via the embassies in London and Rome.

As members of the wider academic community of which Giulio Regeni was a part, we were deeply saddened to learn of his death. Our community has been enriched by his presence. We are diminished by the loss of a young researcher whose work tackled questions which are vitally important to our understanding of contemporary Egyptian society. Our thoughts go out first of all to his family and friends at this acutely painful moment.
We are appalled to hear prosecutors in Egypt report that there were extensive signs of torture on his body. Those of us who knew of Giulio’s disappearance before the discovery of his body were desperately concerned for his safety because he vanished in the midst of a security campaign which has resulted in mass arbitrary arrests, a dramatic increase in reports of torture within police stations, and other cases of disappearances, according to documentation by local and international human rights organisations. While we welcome the statement by Egyptian Ambassador to Italy, Amr Helmy, that the Egyptian authorities will fully investigate Giulio’s death, we note that according to Amnesty International, bodies reporting to the Egyptian Ministry of the Interior and the Egyptian Ministry of Defence routinely practice the same kinds of torture that Giulio is reported to have suffered against hundreds of Egyptian citizens each year.
We therefore call on the Egyptian authorities to cooperate with an independent and impartial investigation into all instances of forced disappearances, cases of torture and deaths in detention during January and February 2016, alongside any ongoing investigations by criminal prosecutors into Giulio’s death, in order that those responsible for these crimes can be identified and brought to justice.

Dr. Anne Alexander (University of Cambridge)
Dr. Maha Abdelrahman (University of Cambridge)***


No sabemos hasta dónde lograrán llegar las investigaciones sobre la muerte del joven investigador italiano, pero nadie tiene demasiadas dudas sobre el origen. Es interesante hasta qué punto la comunidad académica internacional y la egipcia en particular hace suya esta víctima. La primera está dando muestras en Italia y Gran Bretaña de apoyo. La Universidad Americana de El Cairo la que acogió a Giulio Regeni, por el contrario, ha levantado irritación con sus condolencias. Su tutora allí ya dijo claramente que no acogería más alumnos extranjeros, interesante declaración.
Giulio Regeni era un admirador de la obra del novelista español Javier Cercas. De él había aprendido, decía, su interés por la complejidad de la vida social y política. Escriben en Il Corriere della Sera:

Dalla tesina su Cercas emerge l’apprezzamento di Regeni per l’umiltà dello scrittore «nei confronti del comportamento umano che richiede capacità di autocritica e sacrificio al fine di valorizzare i traguardi raggiunti dalla società spagnola... La complessa evoluzione delle vicende storiche (la guerra civile, le riforme di Adolfo Suarez, il colpo di Stato del 1981) è in parte vincolata dall’irrazionalità dell’animo umano... Non c’è una ragione per la quale personaggi legati ai repubblicani piuttosto che ai nazionalisti si aiutino tra loro, eppure ciò avviene». In «Libertà e disuguaglianze» conclude con l’auspicio della creazione di «una Carta costituzionale europea che possa essere al tempo stesso locale e sovranazionale, in modo che i cittadini possano sentire il progetto europeo come il loro, con i temi dell’uguaglianza e della libertà al centro». Infine la tesina «Venti dal Mediterraneo» (in parte uscita sul Corriere) in cui Giulio torna all’Egitto e alla primavera araba. Primavera diventata per lui, di colpo, inverno.****


Todos le definen como un joven brillante y comprometido con sus ideas. Fue su intento de comprensión y su pasión por el mundo que quiso conocer y describir lo que le llevó a Egipto y hablar el árabe. Sus valores eran democráticos y, lejos de la comodidad, el deseo de que otros lo compartieran. Con 28 años estaba comprendiendo el mundo. Poco podía imaginar que su interés por conocer y por difundir lo que aprendía cada día le iban a llevar a una muerte lenta, con torturas, y a que su cuerpo fuera abandonado en una polvoriento cuneta varios días después de muerto.
Javier Cercas, sabedor del interés de Guilio Regeni por su obra, ha tenido a bien escribir un artículo sobre él reproducido por la prensa italiana:

Il mio posto è scrivere, ma ammiro moltissimo i giovani che mettono in pericolo la loro vita per offrire una testimonianza, per descrivere l’orrore. Ci raccontano quando gli Stati diventano criminali e calpestano il concetto di civiltà. Giulio è un eroe, come altri insieme a lui.*****


Tras ello, Cercas equipara a El-Sisi con Hosni Mubarak y Gadafi. Y pide que se proteja a los jóvenes que, como Regeni, tratan de contar las verdades del mundo. Si el propósito de la muerte de Giulio Regeni era silenciarlo, se ha conseguido lo contrario. La indignación crece en paralelo a los intentos por encubrir la verdad del crimen.
Egipto se sigue complicando la vida.



* "Dalla festa al «ritrovamento» Tutti i depistaggi degli egiziani" Corriere della Sera 8/02/216 http://www.corriere.it/esteri/16_febbraio_08/dalla-festa-ritrovamento-8daa4c5c-ce2d-11e5-8ee6-9deb6cd21d82.shtml
** "Giulio and the tragic loss of academic freedom" Mada Masr 7/02/2016 http://www.madamasr.com/opinion/politics/giulio-and-tragic-loss-academic-freedom
*** "Open letter of protest over the death of Giulio Regeni, forced disappearances and torture in Egypt" Il Manifesto http://ilmanifesto.info/open-letter-of-protest-over-the-death-of-giulio-regeni/
**** "Sindacati, Europa, Javier Cercas. Nei suoi scritti le passioni di Giulio. Il primo articolo su «il manifesto»" Il Corriere della Sera 6/02/2016 http://www.corriere.it/cronache/16_febbraio_07/scritti-articoli-giuglio-generi-866a797a-cd16-11e5-a5a3-6d487a548e4e.shtml
***** "«Difendere i giovani eroi che offrono la vita per descrivere l’orrore»" Il Corriere della Sera 7/02/2016 http://www.corriere.it/esteri/16_febbraio_07/difendere-giovani-eroi-che-offrono-vita-descrivere-l-orrore-giulio-regeni-javier-cercas-ccdb98ce-cddb-11e5-9bb8-c57cba20e8ac.shtml


domingo, 7 de febrero de 2016

John Kerry y los amigos teócratas o cuidado con la semántica

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los conflictos en el mundo musulmán están haciendo que haya que medir mucho las diferencias entre las palabras y en los múltiples sentidos que puedan tener para unos y otros. Las guerras se dan también a través de los conceptos y el control del lenguaje es esencial desde el principio de los conflictos, pues muchas veces son la traducción a actos violentos de lo que anteriormente han sido debates y críticas. Las palabras importan. Y las palabras y sus sentidos son en gran medida el resultado de las interpretaciones interesadas que hacemos de ellas. A veces, los grupos en conflictos no luchan tanto por un territorio como por imponer un determinado sentido ante los demás.
Kerry se ha metido él solo en un asunto muy delicado cuando ha usado una de las palabras claves desde hace siglos en el mundo musulmán: "apostasía". La publicación Alwababa titula " Kerry called Daesh apostates: Here's what real ex-Muslims had to say about that" y así nos los contaba:

The US secretary of state, John Kerry, sparked controversy on Tuesday after referring to Daesh as “apostates” while speaking in Rome. His unusual word choice did not go unnoticed, and it was not long before both Muslims and non-Muslim scholars, journalists and political commentators were voicing their opinions on why it was problematic.
“Daesh is in fact nothing more than a mixture of killers, of kidnappers, of criminals, of thugs, of adventurers, of smugglers and thieves,”  Kerry said. “And they are also above all apostates, people who have hijacked a great religion and lie about its real meaning and lie about its purpose and deceive people in order to fight for their purposes.”
A senior US official accusing a group of people of being “apostates” is pretty much unheard of. An apostate, according to the Merriam-Webster dictionary, is “someone whose beliefs have changed and who no longer belongs to a religious or political group.”
Leaving one’s faith can be a very difficult and dangerous decision, especially in the Islamic world where laws concerning apostasy can be particularly harsh, with some countries imposing the death penalty as punishment for the crime.
Charges of apostasy are often used by Daesh—the very group Kerry was referring to in his comments—to justify the killing of those who disagree with them.
Some have argued that Kerry ought to stay away from the word as it is used often by extremists, while others have suggested that he may have called them “apostates” in order to justify US military action against them—so as not to be accused of killing Muslims.
However there is another group of people very critical of Kerry for calling the extremist group apostates: Real ex-Muslims.*


John Kerry es víctima de lo que podríamos llamar la "teoría excluyente de Estado Islámico". Dicha teoría sostiene que el Estado Islámico no tiene nada que ver con la "religión musulmana" y, por ello, aplicar el calificativo de "apóstatas" a sus militantes tiene su lógica. Esta teoría es completamente absurda; no tiene nada que ver con la realidad, sino con el deseo y la diplomacia. Por desgracia las cosas no son como nos gustaría que fueran, sino como son dentro de nuestros límites y condicionamientos interpretativos. Pero lo cierto es que ningún conflicto se ha solucionado de esta manera.
Desgraciadamente y por poco que le guste a John Kerry, el Estado Islámico es una consecuencia religiosa de una doctrina llevada al extremo. Un apóstata es otra cosa, alguien que abandona una religión y no alguien que acusa a los otros de pervertirla. El Estado Islámico es un hecho cien por cien religioso. Perverso, si se quiere, pero religioso.


Es una consecuencia de la "evolución hacia atrás", de la involución hacia posturas "puristas" que rechazan la vida moderna, la convivencia con otras religiones y tratan de vivir como en los primeros siglos del Islam. La base de estos movimientos involucionista es el pensamiento "salafistas", que significa "antepasados", a los que se tiene por modelos a los que se debe imitar y seguir. Esto no es apostasía, que es lo que se ha considerado siempre el mayor peligro y a los que se ha perseguido con saña por unos y otros, por las doctrinas oficiales imperantes.
El Estado Islámico, Boko Haram, Al-Sabaabh (los "jóvenes muyahidines"), etc. no son apóstatas, sino todo lo contrario. Precisamente son ellos los que consideran fuera de la religión verdadera a los que no siguen la vida tal como ellos la entienden. El estado Islámico hace lo mismo que los románticos europeos que idealizaron la edad media o los neoclásico que lo hicieron con el periodo greco-latino. Pero mientras que en Occidente fueron movimientos estéticos, aunque con bastantes connotaciones políticas, no pasaron de ser fenómenos temporales y, especialmente, terrenales. Sí hubo movimientos cristianos integristas, bastante retrógrados en los político, que se rebelaron contra el modernismo y la laicidad que se iba imponiendo. Cada periodo de apertura ha traído en las iglesias movimientos integristas que han tratado de recuperar las formas antiguas, como intentaron los integristas de Monseñor Lefebvre en los años setenta se rebeló contras las modernidades del Concilio Vaticano II, desobedeció a la jerarquía católica de entonces, acabó nombrando obispos y fue finalmente excomulgado, que no es lo mismo que ser "apóstata". Lefebvre reivindicaba la "autenticidad" sus posturas considerándose el depositario de la "verdadera" forma de entender la religión cristiana frente a los otros, que la distorsionaban y llevaban al desastre. También tenía una serie de connotaciones políticas que surgieron cuando fue la extrema derecha reaccionaria la que acogió las propuestas de Monseñor Lefebvre, que casaban bien con sus propuestas anti modernas. Lefebvre y sus seguidores acabaron siendo una secta marginal y diciendo misas privadas en latín.


A nadie se le ocurriría calificar a Lefebvre y a sus seguidores como "apóstatas" y, menos aún, considerarlo como un fenómeno al margen de la religión. El Estado Islámico es el intento de fundar un "estado" —en un espacio físico, real— que siga las enseñanzas básicas del Corán, incluidas la "letra pequeña" y en sentido literal, por decirlo de esta manera.
La "Teoría excluyente" no se sostiene en ningún sentido. Trata de no ofender a los que tienen "otra" visión del islam, que para cada uno los otros son formas heréticas que deben ser combatidas. El islam aspira a una unidad completa por lo que el aspecto interpretativo es crucial. Las escuelas interpretativas legales están contadas y la aparición de nuevos conflictos hermenéuticos no se acepta fácilmente porque es un reprochar continuo a los otros que están equivocados frente a la interpretación verdadera propia. Se trata de que se siga a los verdaderos creyentes y se abandone a los falsos. Esto, como es obvio, es un semillero de conflictos en los que cualquier acercamiento hace surgir grupos de fanáticos e intransigentes que consideran que para los otros no hay más salida que conversión o la muerte.
¿Qué tienen que ver los "apóstatas" en esto? La verdad es que nada. La apostasía es el no estar ni con unos ni con otros, sino fuera de la religión, aunque no necesariamente fuera de la cultura. La apostasía es la del que renuncia, la del que deja de ser "musulmán" y pasa por definición a ser el enemigo de todos simultáneamente. Por eso es lo más temido y lo más difícil de sobrellevar en unas sociedades en donde se miran unos a otros de forma constante.


El mundo islámico tiene dos cuentas pendientes: la convivencia entre grupos sin verse como enemigos históricos y el tratamiento de los apóstatas. Por esos se señala en el artículo que la condena puede ser a muerte en muchos países que se rigen por leyes islámicas. No se concibe que se pueda abandonar la religión musulmana. Es el acto de traición mayor. Por eso es posible que en un país como Egipto el gobierno diga es casi una cuestión salomónica perseguir a los enemigos terroristas y a los ateos, porque ambos quieren destruir el islam. El asunto lo hemos tratado aquí cada vez que se producen las detenciones de personas acusadas de apóstatas por manifestar su libertad de conciencia. Pero eso no existe en la tradición musulmana.
El flaco servicio que ha hecho el ¿error? de John Kerry es permitir que países de gobiernos intransigentes metan en el mismo saco al que abandona la religión y al terrorista del Estado islámico. Y esto tiene sus consecuencias graves.


La queja de los que son perseguidos, encarcelados o ajusticiados por abandonar la religión (y los millones que no se atreven a ello) es justa.

We reached out to some of those former Muslims to see what they had to say about John Kerry’s controversial word choice.
Maryam Namazie is an Iranian-born former Muslim. She is an author, campaigner for human rights and secularism, and spokesperson for the Council of Ex-Muslims of Britain.
“The use of the term [...] legitimises the concept of apostasy that leads to the murder and imprisonment of so many freethinkers (ex-Muslim, Muslim and non-Muslim) not just in Syria and Iraq but also Saudi Arabia, Iran, Afghanistan and elsewhere,” she told Al Bawaba, via email.
“Apostasy from Islam is a “crime” punishable by death in more than ten countries; in many more it’s a prosecutable offence. Even in the west, where apostasy is not deemed a crime, many face threats and intimidation.
“Kerry and western governments would do well to concern themselves with challenging Islamism rather than using the Islamist narrative to defend Islam and their many theocratic friends.”*

Los Estados Unidos no mantienen relaciones con personas o países, sino con gobiernos ("gobiernos amigos" o "enemigos"). Y esto está empezando a ser profundamente preocupante para la propia democratización de estos países de igual forma que para su convivencia interna. El párrafo final encierra la clave de la cuestión. Estados Unidos (no solo ellos) ha dejado fuera a millones de personas que reivindican algo que los norteamericanos y los occidentales disfrutan: la libertad de conciencia y de religión. Se saltan su propia doctrina interna de que creer o no creer es un derecho de la persona y aceptan por sus propios intereses estratégicos la visión de esos regímenes  sus "amigos teocráticos". Eso significa que los que están fuera de esa visión teocrática no tienen a nadie que les defienda y sí sin embargo que todos les persigan.


Llamando "apóstatas" a los terroristas religiosos del Estado Islámico, Kerry ha metido en el mismo saco teocrático a las personas que son perseguidas porque no desean o no tienen la fe musulmana. Estados Unidos ha tenido que alienarse de su propio pensamiento liberal, asumiendo su propio integrismo religioso (que lo tiene), para tener amigos como Arabia Saudí, un régimen oscurantista y retrógrado pero que tiene sus posaderas sobre inmensas bolsas de petróleo. Tiene toda la razón Maryam Namazie al quejarse de error terrible de Kerry y sus efectos.
Hay más quejas:

Imad Iddine Habib is the founder of the Council of Ex-Muslims of Morocco.
“Al-Azhar, the well-known Sunni religious authority, refused to consider them Kuffars/Apostates and for once I agree with them,” he said.
“Calling DEASH (sic) apostates is absurd. We, real apostates, believe in Universal Human Rights, secular democracy and stand up for enlightenment values against the religious-right. Many of us have been jailed and even killed for merely advocating and expressing our views.
“Considering DEASH (sec) as an isolated ideology from other mainstream Islamist ideologies is the elephant in the room. DAESH is part of larger right-wing political movement that instrumentalises violence, Human Rights, Democracy, wars, politics, education and anything else for their own agenda."*

Es realmente peligroso. Gran parte de los excesos que se están viendo en países que persiguen a los que reclaman la democratización de los países árabes se basan en el uso de la doctrina puesta en marcha por George Bush en su momento para justificar la invasión de Iraq y otras medidas que han ido recortando en nombre de la seguridad las libertades. Han hecho bien en Francia en poner límites a los estados de excepción tras los atentados para evitar que se conviertan en recortes de libertades. Lo dicho por John Kerry es un paso más y peor en un mundo que está usando la excusa del Estado Islámico y de la seguridad antiterrorista para hacer limpieza de demócratas dentro de sus países. Los ejemplos son muchos y aquí vemos muchos de ellos en nuestros escritos.


Los regímenes teocráticos usan de la religión para mantener su poder de forma absoluta y alejadas de los mínimos exigibles desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Como bien señala Imad Iddine Habib, son ellos, los "apóstatas", los que están del lado de los derechos y las libertades individuales y generales, no los reaccionarios amigos saudíes o los enemigos del Estado Islámico.
Decir que el Estado Islámico no tiene nada que ver con la religión (la "teoría excluyente") y decir que los del estado Islámico son "apóstatas" son dos teorías complementarias y explosivas. Estamos asistiendo, provocado por el Estado Islámico, a un resurgir de la ortodoxia religiosa que aprovecha el fenómeno para deshacerse de sus críticos y usar la religión como forma de control social. Con la excusa de enseñar las verdaderas caras de la religión, se está avanzando en el totalitarismo. Aquí consideramos a menudo los ejemplos de Egipto, con el uso que el gobierno está haciendo de la religión a través de la universidad de Al-Azhar (que cita Imad Iddine Habib). La creación de unidades de psicólogos para combatir el ateísmo en Egipto es una muestra de esa consideración como enfermedad o delito de las personas que se salen de la religión para vivir su propia vida al margen.


Cuando tratan de explicar cuáles son sus posturas, en cambio, son atacados y censurados dentro y fuera. Está ocurriendo un caso similar al que ocurrió con los intelectuales que escapaban de los países bajo el régimen soviético. Cuando llegaban a Occidente eran acosados y muchas veces silenciados por los que estaba a este lado de las fronteras Es lo que le ha ocurrido a la propia Maryam Namazie cuando intentó dar una conferencia en la Universidad de Warwick, en Reino Unido. Rápidamente se movilizaron las fuerzas contra ella:

A high-profile secularist has been banned from speaking at a university for fears she will offend Muslims.
Activist Maryam Namazie was due to make a presentation to Warwick University's Student Union on October 28, having been by the Warwick Atheists, Secularists and Humanists (WASH) group.
The group was contacted by the union to be told that her speech had been cancelled after 'a number of flags' were raised.
[...]
She was stunned that her talk was cancelled by the student union.
'They're basically labelling me a racist and an extremist for speaking out against Islam and Islamism,' she said.
'If people like me who fled an Islamist regime can't speak out about my opposition to the far-right Islamic movement, if I can't criticise Islam, that leaves very [few] options for me as a dissenter because the only thing I have is my freedom of expression.
'If anyone is inciting hatred, it's the Islamists who are threatening people like me just for deciding we want to be atheist, just because we don't want to toe the line.'
'To try to censor me, does a double disservice to those people who are dissenting by denying people like me the only opportunity we have to speak.'**


La maniobra se repite y se podrían citar muchos ejemplos de personas que han tenido que esconderse una vez que abandonan el Islam como religión y sus países. Que los islamistas les persigan, entra dentro de lo lógico, pero que lo hagan fuera de sus países con la complicidad de los gobiernos occidentales es lo que no tiene más lógica que la del miedo y la hipocresía.

Los países que son insensibles a las queja sobre sus violaciones de los derechos humanos, como Arabia Saudí o Irán, son extremadamente sensibles en cambio a las críticas de aquellos que desde dentro pueden dar una visión diferente a la que los gobiernos como los de Kerry o el Reino Unido se niegan a dar para no enfadar a los amigos y socios petroleros. Si Italia ha sido capaz de tapar su patrimonio histórico, sus señas de identidad, para no molestar los pudorosos ojos del piadoso visitante iraní, qué no ocurrirá con aquellos que llegan hasta nosotros con el único equipaje del dolor de abandonar sus países y la libertad de conciencia.
Mejor haría John Kerry en exigir a los países el ejercicio de la convivencia entre religiones y entre creyentes y no creyentes, reivindicar el fin de las teocracias y las persecuciones religiosas y de ateos. Cuando se habla de la protección de las minorías, se piensa más en las minorías cristianas —que siempre encuentran defensores lógicamente fuera— que en unos desprotegidos apóstatas, palabra que sigue despertando connotaciones negativas aunque en muchos países sean la mayoría. Solo que ya nadie les llama así.
Las personas que han dejado de creer no sienten la necesidad de unirse más que cuando se encuentran en entornos agresivos para su descreimiento. En el caso del islam, la cuestión tiene hondas consecuencias no solo para las personas, sino para legitimación usada por el propio poder y las instituciones para el control social. Cuestionar la religión es cuestionar el poder y a quien lo detenta. No es solo una cuestión de creer o no, sino del efecto dominó que se produce.
Estamos completamente de acuerdo con el consejo que The Washington Post le da a John Kerry desde sus titulares: debería callarse. O saber lo que dice y sus efectos.





* "Kerry called Daesh apostates: Here's what real ex-Muslims had to say about that"  Albawaba 5/02/2016 http://www.albawaba.com/news/kerry-called-daesh-apostates-heres-what-real-ex-muslims-had-say-about-801688
** "Secular activist who fled Iran’s repressive regime banned from speaking at university in case she ‘incites hatred against Muslims’"  Daily Mail 26/09/2015  http://www.dailymail.co.uk/news/article-3250216/Maryam-Namazie-banned-university-talk-case-offends-Muslims.html







sábado, 6 de febrero de 2016

Giulio Regeni en Egipto o muerte de un doctorando (II)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El caso que contábamos ayer, la desaparición y muerte "lenta", debida a torturas, del joven doctorando italiano Giulio Regeni, quien publicaba artículos con pseudónimo en Il Manifesto es un caso de lo peligroso que se está volviendo informar en Egipto, no solo para la prensa local —que desarrolla sus propias estrategias de apoyos, defensas y supervivencias—, sino para cualquiera que lo haga para otros países.
Con información de Reuters, Egypt Independent ofrece la visión "exterior" del caso de la muerte de Regeni:

An Italian student found dead by a roadside in Cairo with cigarette burns and other signs of torture on his body had written articles critical of the Egyptian government, according to the Italian newspaper that published them.
Il Manifesto, a left-wing newspaper based in Rome, published Giulio Regeni's final article on Friday, written by the 28-year-old graduate student before his Jan. 25 disappearance. His body was found on Wednesday.
The article describes the difficulties faced by independent unions in Egypt under President Abdel Fattah al-Sisi. The paper ran it on the front page under the headline "The Witness".
"President Abdel Fattah al-Sisi presides over the Egyptian parliament with the highest number of police and military personnel in the history of the country, and Egypt ranks among the worst offenders with respect to press freedom," Regeni wrote in the first paragraph of the story.
"He feared for his safety," the newspaper said, explaining that Regeni asked to use a pseudonym on this article and on his previous articles, which were also critical of Sisi's government. Regeni did not mention any specific threats.*


Cuando se produjo la denostada Revolución del 25 de enero, los egipcios protegían a los periodistas extranjeros para que pudieran informar de lo que estaba ocurriendo allí y romper el silencio impuesto en el país. Al decir "protegían" es literal. Sabían que podían desaparecer en cualquier momento. Hubo mujeres periodistas violadas como forma de intimidación para hacer que se fueran y dejaran de informar. Recuerdo con emoción el artículo que dediqué a cómo una mujer curó en plena plaza de Tahrir las heridas en la cabeza de el corresponsal de La Vanguardia.
La muerte de Giulio Regeni es una nueva vergüenza para el régimen egipcio. Mientras se libera a los corruptos que se embolsaron millones durante su etapa al frente del ministerio que dirigía la represión y las torturas en el régimen anterior, se están repitiendo los mismos métodos represivos e intimidatorios que durante el régimen de Hosni Mubarak. La enorme diferencia es que entonces la mayoría del pueblo egipcio no se sentía comprometido como lo está ahora por el apoyo dado a una presidencia que sigue sosteniendo que es un régimen democrático en el que viven. El pueblo egipcio es especialista en el autoengaño, en vivir dentro de burbujas en las que tiene que convivir con sus propias fantasías heroicas, que acaban convirtiéndose en delirios que dividen a la sociedad entre despiertos y sonámbulos.


Supone además una nueva prueba sobre las relaciones internacionales en varios sentidos. Hasta el momento el gobierno egipcio sigue diciendo que no sabe nada, lo que puede ser hasta creíble. No es lo mismo que no ser responsable, algo que lo es en grado sumo. Aquí no se puede excusar en los asuntos internos. Probablemente se le esté fabricando alguna historia sórdida al joven italiano que tuvo la mala suerte de elegir la economía egipcia como tema de su tesis doctoral. Los que le animaron en Cambridge y le tutelaban aquí ya han mostrado su consternación, como recogíamos ayer. La tutora egipcia manifestó su voluntad de no volver a aceptar alumnos extranjeros. Quizá Giulio Regeni pensó que por ser italiano quizá estaba a salvo; se equivocó.
Hay otro aspecto en el que su muerte es importante. The Guardian publica un artículo (aparecido en The Conversation y reproducido en múltiples medios) de un compañero de Giulio Regeni. Se resalta lo que supone el crimen desde el punto de vista de las universidades y su responsabilidad al mandar a los jóvenes investigadores a zonas en las que se presuponen que se puede hacer porque así lo establece la comunidad internacional al mirar para otro lado en el caso egipcio (o de cualquier otro país). Señala en el artículo Neil Pyper:

British universities have long fostered an outward-looking and international perspective. This has been evident in the consistent strength of area studies since the middle of the 20th century. The fact that academics from British universities have produced cutting-edge research on so many areas of the world is an important factor in the impact and esteem that the higher education system there enjoys.
In order to carry out this research, generations of scholars have carried out fieldwork in other countries, often with authoritarian political systems or social unrest that made them dangerous places in which to study. I carried out such research in Peru in the 1990s, working there while the country was ruled by the authoritarian government of Alberto Fujimori.
Alongside this research tradition, universities are becoming increasingly international in their outlook and make up. Large numbers of international students attend the classes, and their presence is crucial for making campuses more vibrant and diverse.
Giulio’s murder is a clear and direct challenge to this culture, and it demands a response. If our scholars – especially our social scientists – are to continue producing research with an international perspective, they will need to carry out international fieldwork. By its nature, this will sometimes involve work on challenging issues in volatile and unstable countries.
Universities clearly have a duty of care to their students and staff. This is generally exercised through ethics committees, whose work means that much greater care is taken than in the past to ensure that risks are managed appropriately. However, there is the danger that overly zealous risk management could affect researchers’ ability to carry out their work, making some important and high-impact research simply impossible.**


El problema no es exclusivo de las universidades británicas sino un requisito para todos aquellos que estén investigando sobre casos más allá de sus fronteras y realizan trabajo de campo, entrevistas o encuestas. Regeni estaba haciendo lo que como investigador debía hacer. Además ejerció otro derecho: expresar lo que veía por la vía periodística y contarlo en su país, Italia. Pero eso no le gustó a alguien del sistema. El control y la vigilancia sobre los periodistas es conocido; el corresponsal de El País tuvo que regresar a España hace tiempo. No ha sido el único.
Las universidades, en efecto, tienen una responsabilidad de cuidar de sus estudiantes, pero ¿cómo hacerlo? ¿Habrá que establecer —como en el caso del turismo— una "advertencia" de que no se investigue en Egipto, que es peligroso?


El artículo se cierra con el deseo de que el caso no se pierda en los laberintos egipcios, haciendo que se pudra, como ocurre con cualquier investigación que cuestiones los métodos o fallos de los servicios de seguridad.

The Italian and Egyptian authorities have announced a joint investigation into what happened to Giulio, but the British government also has a responsibility to make representations to this effect. That would send the message that any abuse by authorities of students and researchers from British universities will not be tolerated. A petition will be circulated to this effect, and Giulio’s friends and colleagues will be campaigning on the issue in the days and weeks ahead.
Giulio Regeni’s murder is a direct challenge to the academic freedom that is a pillar of our higher education system. He is only one of many scholars who have been arbitrarily detained, and often abused, in Egypt. As a scholarly community and as a society, we have a duty to strike to protect them and their colleagues who study in dangerous places the world over.**


El joven Regeni quiso informar sobre aquello de lo que los egipcios lo tienen más difícil cada día, de la represión del régimen. Trató de describir la situación de un literalmente régimen policial en sus artículos de Il Manifesto. Los egipcios de buena voluntad le deben eso al menos, el reconocimiento de que trató de dar voz a los que están silenciados. Los habrá, en cambio, que empiecen a decir que nadie debe decirle a los egipcios nada, que ellos se bastan solos, que los extranjeros están mejor en sus países. Es lo que habitualmente se hace. Al egipcio que denuncia se le considera traidor; al extranjero que lo hace, un entrometido.
Il manifesto publica el artículo pendiente de Giulio Regeni. Lo hace en un lugar destacado. Los que han querido callarlo han conseguido que su palabra se escuche más fuerte y más lejos. Pero han sido las últimas.


El mundo ha asistido asombrado al empecinamiento egipcio sobre las causas de la caída del avión ruso de pasajeros, que sigue sin admitir que fue un atentado con bomba. ¿Deberá ahora esperar el mismo empecinamiento con que Giulio Regeni murió en un accidente de tráfico, pese a las quemaduras de cigarrillos y demás signos de tortura? Es posible.
La desaparición, tortura y asesinato de Giulio Regeni pone en muy mal lugar internacionalmente al régimen de El-Sisi, deja ver la cara de la represión descendiendo hasta la paranoia.


* "Italian student killed in Egypt criticised Cairo govt in articles" Egypt Independent
6/22/2016 http://www.egyptindependent.com//news/italian-student-killed-egypt-criticised-cairo-govt-articles
* Neil Pyper  "The murder of my friend Giulio Regeni in Egypt was an attack on academic freedom Neil Pyper" The Guardian 6/02/2016 http://www.theguardian.com/commentisfree/2016/feb/06/murder-giulio-regeni-egypt-academic-freedom-students


viernes, 5 de febrero de 2016

Giulio Regeni en Egipto o muerte de un doctorando

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando las cosas pasan con cierta frecuencia es por algo. Las desapariciones en Egipto son moneda corriente y eso acaba creando una tendencia y una interpretación genérica. La cuestión es que cuando los que desaparecen son de dentro, nadie se considera obligado a dar explicaciones —¡privilegios del poder absolutista, debilidad democrática!—, pero la cuestión cambia cuando los que te exigen explicaciones son de fuera y no les puede dar la callada por respuesta. Entonces comienza el show explicativo.
Ya ocurrió con la muerte de los turistas mejicanos a manos del Ejército egipcio. Fueron bombardeados y ametrallados. Las explicaciones dadas han sido absurdas, tratando de responsabilizar a los muertos, que estaban en manos de guías locales, como es lógico. La prensa egipcia ha interpretado de forma "peculiar" las declaraciones de los "ingenuos" políticos mejicanos, que se contentan con poco, haciendo creer que Méjico asumía una "culpa" imaginaria. Los pobres turistas mejicanos no son culpables de nada más que de haberse dejado llevar. La prensa vino a decir que Méjico asumía la interpretación egipcia, sin saber muy bien lo que quería decir. Aunque fuera por ineptitud de unos y otros, se sabía quién había bombardeado a los turistas mientras hacían un alto en el camino.


Dejamos de lado la cuestión del avión ruso porque todos los países han aceptado que se trató de una bomba del Estado Islámico, menos Egipto. Todos lo han aceptado: Obama, Cameron, Putin... Egipto no. Además de perder vidas, pierde credibilidad que es lo peor que le puede ocurrir a un gobierno, como señalamos en su momento. Ya nadie se fía de los ministros egipcios, ni dentro ni fuera.
Pero el caso que ha tenido estos días preocupados a la prensa egipcia y a la europea, especialmente a la británica y a la italiana, es el de la desaparición el día del aniversario de la Revolución, el 25 de enero pasado, de Giulio Regeni, un estudiante de doctorado italiano matriculado en la Universidad de Cambridge. Regeni estaba en Egipto como parte de su investigación sobre los movimientos sindicales tras el 25 de enero de 2011, la fecha de la Revolución. Salió de su casa y no se supo nada hasta que su cuerpo apareció abandonado, medio desnudo y con signos de tortura.


Así es la versión egipcia del periódico estatal Ahram Online sobre el incidente en su conjunto:

Conflicting media reports and narratives are surrounding the mysterious death of an Italian citizen whose lifeless body was found dumped along a highway in Egypt's Giza governorate on late Wednesday.
According to the Italian foreign ministry and his friends, Giulio Regeni, 28, disappeared on Jan. 25, the five-year anniversary of the 2011 revolution, after leaving his home in a Dokki, an upper middle class area in Cairo, to meet a friend downtown.
Days before his body was discovered, Regeni's disappearance was widely circulated by many social media users on both Facebook and Twitter questioning his whereabouts with a trending hashtag ‘Where is Giulio Regeni?’
Egypt's prosecution said in official statements that there were cigarette burns and signs of torture on Regeni's body, while Reuters quoted Ahmed Nagy, a senior prosecutor in Giza Province, who said that there were also signs of beatings and cuts to the ears.
Regeni’s body was found half-naked and eventually identified by his roommate. Regeni's body is currently in Cairo's Zinhom morgue.
The deputy head of investigations at Giza's police department told several local media outlets that Regeni's death might have occurred as a result of a traffic accident, adding that there is no criminal suspicion in the incident.
Egypt's Foreign Minister Sameh Shoukry met with his Italian counterpart Paolo Gentiloni in Geneva to discuss the causes behind the incident.
The two ministers agreed to work together to determine the cause of the student’s death.
The Italian government has summoned the Egyptian ambassador to demand maximum cooperation in a probe into what happened, as Italy's foreign ministry issued a statement earlier on Thursday saying that it "expects its own experts to be involved in the investigation."*


La gravedad del caso, con Italia exigiendo que apareciese su ciudadano, es grande. Las desapariciones en Egipto están constantemente denunciadas igual que las torturas y las muertes en las cárceles. Muchas quedan en el silencio por el temor a que se aplique la ley antiprotestas a los que pidan explicaciones o significarse demasiado y que puedan ser los siguientes. El caso de estudiante afecta a dos países, Italia y Reino Unido, con los que el gobierno egipcio no se puede crear más problemas de los debidos. Esto es especialmente claro porque, a diferencia de las presiones que los medios egipcios padecen, los europeos no tienen reparo en llamar las cosas por su nombre y exigir a sus propios gobiernos que presionen al egipcio. Si no lo hacen, las oposiciones les sacarán los colores en sus parlamentos democráticos, algo que, en cambio, no parece interesar mucho en el recientemente revivido parlamento egipcio.


La versión que aparece en los periódicos británicos, es, desde luego menos "misteriosa" y con menos "dudas" sobre lo que ha ocurrido. The Guardian lo cuenta así:

Regeni, from Fiumicello, near Udine in Italy’s north-east, had been a member of Girton college, Cambridge, but had been living in Cairo since September to pursue a doctoral thesis on the Egyptian economy. He was described in Italian reports as a passionate and gifted student.
When he initially went missing on 25 January, the fifth anniversary of Egypt’s 2011 revolution, there were suspicions that Regeni could have been caught up in a police raid against demonstrators. One report said he had disappeared after leaving his home in an upper middle-class area to meet a friend.
Anne Alexander, a research fellow at the centre for arts, social science and humanities department at Cambridge and, like Regeni, a fellow specialist in Egyptian labour movements, said she was concerned about what his death could mean for the safety of other researchers on Egypt, particularly those looking at sensitive topics.
“Everyone I’ve spoken about this is shocked by the news coming out about the likely circumstances of his death. If these reports are confirmed we want to do all we can to ensure that those responsible are held accountable,” she said.
Alexander added that concern for Regeni’s welfare had been fuelled in part by reports of forced disappearances and mass arrests that took place before 25 January.
“Hundreds of Egyptian citizens have disappeared over the past few years, often turning up in police custody and frequently having experienced torture. A much smaller number are found dead,” she added.**


Los periódicos italianos, igualmente, lo consideran un "crimen político" y nadie piensa que se trata de un "accidente automovilístico" (es un insulto a la inteligencia) ni de un "secuestro islamista". Apuntan, por pura lógica y tendencia marcada últimamente, hacia el aparato de represión del Estado egipcio. La reciente detención de los médicos que se negaron a certificar las falsas lesiones de unos policía pertenecientes a una comisaría con múltiples casos de torturas y muertes, hacen ver que es más probable que sea un crimen de estado. Los médicos se pusieron en huelga en defensa de sus compañeros y hoy se les ordena que vuelvan al trabajo. la detención de un médico y activista que reivindicaba el derecho de atender a los detenidos en cárceles y comisarías y no dejarlos morir de "forma natural" es otro incidente reciente junto a la desaparición de periodistas o prohibiciones de entradas y salidas del país. Un panorama poco democrático, desde luego. Pensar en un accidente de tráfico es realmente de idiotas prepotentes.
Regeni era un estudiante de doctorado haciendo su trabajo de campo para su tesis. Investigar en Egipto se está empezando a convertir en una actividad peligrosa de la que nadie parece estar a salvo por su nacionalidad. El régimen ha desarrollado los suficientes recursos retóricos para convertir en conspirador o cómplice a cualquiera que cuestione sus versiones, cada vez más difíciles de sostener sobre la economía, la justicia, el orden público, etc.


Da igual que sea un "malentendido" su asesinato —del que no hay dudas por más que la versión oficial hable de accidente automovilístico por dejar abandonado el cuerpo torturado en una cuneta— o forme parte de una crimen organizado para silenciar a alguien que se estaba relacionando con los sindicatos y demás movimientos. 
El hecho de que la Policía egipcia sea ya una maquinaria incontrolable desde los ministerios, un ente autónomo que trabaja por su cuenta para no dejar rastros de responsabilidad, no quita gravedad a un hecho cada vez más frecuente. Separar a los extranjeros asesinados por el Estado y el Estado Islámico y demás grupos afines, como hace The Guardian, de los egipcios desaparecidos, torturados y muertos, no es más que un discutible ejercicio contable. Todos los muertos son muertos y la mayoría por las mismas manos, al menos en lo que en esta modalidad de desapariciones y detenciones clandestinas para torturar se puede ver. Y todos apuntan a los mismos.
Egypt Independent lo recoge con información de AP, que se hace eco de la prensa italiana:

On Thursday, Egyptian media accused "evil hands" of orchestrating Regeni's killing to damage Egyptian-Italian relations. The term is usually used to refer to Islamists, who have been targeted by a ferocious crackdown since the 2013 military ouster of Islamist President Mohammed Morsi. Authorities justify the campaign by pointing to the fight against the militants, who have killed hundreds of policemen and soldiers over the past four years.
The Italian media pointed fingers at the Egyptian security forces.
A business daily, Il Sole 24 Ore, said "the strong suspicion" was that Regeni was "killed by Egypt ... by the system, by the security apparatus."
Regeni had been in Egypt since September conducting research on workers and labor rights — a sensitive topic, since disgruntled workers were among the forces in the 2011 anti-Mubarak uprising and authorities still worry about worker discontent.
The left-wing Italian newspaper il Manifesto said Regeni had been writing for it about labor issues, signing his articles under a pseudonym.
"I imagine it was for security because the articles were about workers and unions," said foreign desk editor Simone Pieranni. "It's clear that when you speak about social rights and workers' rights in Egypt you are implicitly denouncing the lack of freedom."
Pieranni said the newspaper would publish a final piece critical of the lack of press and other freedoms in Egypt under Regeni's own name on Friday.
Regeni was last seen on Jan. 25 heading from his apartment to meet a friend in downtown Cairo. He entered the subway, which was packed with security personnel scanning bags and checking commuter's IDs.
In the days following his disappearance, friends and colleagues launched a search, circulating Regeni's picture widely on social media.
His body was found Wednesday in an empty lot along a highway in the 6th of October suburb on Cairo's western outskirts. He was identified by his Egyptian roommate, said prosecutor Ahmed Nagi, who heads the investigation team in the case.
"All of his body, including his face" had bruises, cuts from stabbings and burns from cigarettes, Nagi said, adding Regeni appeared to have suffered a "slow death."
Later Thursday, Nagi said an autopsy showed the cause of death was a brain hemorrhage. Asked about possible police involvement, he said: "We don't rule out any possibility."***


De nuevo la reacción absurda de los medios progubernamentales es encubrir lo que ocurre en el país, la guerra sucia que se está desarrollando. De nuevo, por enésima vez, la gente desaparece, los aviones caen, los turistas son bombardeados, etc.,  solo por fastidiar la intachable imagen internacional del democrático gobierno de El-Sisi, espejo de virtudes. De nuevo las "manos negras" empeñadas, desde los faraones, en enturbiar la imagen del gobierno egipcio. Pero este caso es algo más que intentar proteger la "imagen turística" para que los turistas extranjeros vayan a disfrutar de las antigüedades a centros turísticos como lo era el atentado contra el avión ruso.
El hecho de que el doctorando Regeni estuviera realizando su investigación sobre temas relacionados con los movimientos laborales y se publicaran artículos en Italia con pseudónimo hacen crecer las sospechas de todos y apuntar hacia el mismo lugar. Si estaba claro que la voladura del avión se debía al primero que lo reivindicó, el Estado Islámico, en este no es fácil echar las culpas a los islamistas de esta desaparición de una persona molesta para el régimen actual.
Parece que al régimen se le han acabado los argumentos. Es el colapso que se produce con el fin de la "hoja de ruta" que había servido de coartada para el gobierno desde el golpe de estado del 30 de junio. Hasta la constitución del parlamento, los egipcios podían autoengañarse o incluso de buena fe pensando que su régimen caminaba hacia una democracia enfrentada a todos los obstáculo que sus enemigos le ponían en su camino. Es una bonita narrativa, pero irreal. 


El régimen egipcio no ha tenido intención en ningún momento de dirigirse hacia una democracia y lo que ha hecho ha sido precisamente lo contrario: a) anteponer las elecciones presidenciales a las parlamentarias, de tal manera que ha sido el presidente el que ha elegido al parlamento y no al revés, por decirlo así; b) hacer un diseño electoral que debilitara a los posibles partidos políticos que introdujeran un discurso alternativo al oficial; c) gobernar por medio de decretos para eliminar a la oposición, como la "ley antiprotestas"; d) ir sacando a los partidarios del antiguo régimen a la calle; e) crear un "movimiento" para articular el aparato político, religioso, económico y militar del estado, que es lo que se ha hecho; f) aumentar la represión mediante presiones, detenciones y demandas contra los reformistas políticos y religiosos, sembrando el miedo entre la sociedad para que nadie levante la voz o cuestiones la decisiones del régimen; g) aumentar el poder de las instituciones religiosas para ofrecer una apariencia virtuosa y detener a los partidarios de la reforma religiosa o del laicismo, para dejar a Al-Azhar el control religioso con la excusa de evitar el "radicalismo". Esta ha sido la verdadera "hoja de ruta" del gobierno egipcio. Cuando se ha terminado la "oficial" con la elección del parlamento, ya solo queda la represión.
Las pocas semanas que el Parlamento lleva en funcionamiento ha sido un escándalo de manipulaciones, con votaciones repetidas cuando al gobierno no le interesaba el resultado. Solo una ley se ha resistido a la revisión (quizá por estrategia), que la de la Función Pública, una espada de Damocles para la ineficaz y apoltronada burocracia egipcia. Asusta pensar en lo que se puede legislar con un parlamento lleno antiguos miembros del  régimen de Mubarak, magnates y padrinos locales. Solo las mujeres son una incógnita por lo que puedan o les dejen decir.
La muerte del estudiante egipcio es un escándalo para un régimen al que ya no le basta con ir vendiendo conspiraciones. Ya no lo cree nadie. La presión del gobierno italiano parece que llegó demasiado tarde. El cuerpo apareció tras varios días muerto. Las señales de tortura son inequívocas y hasta los propios medios egipcios los recogen.


Que la versión oficial pase a ser que ha muerto en accidente de tráfico, convierte en una burla el asesinato de Giulio Regeni. Mada Masr titula "Conflicting reports on death of Italian student Giulio Regeni" y muestra las discrepancias vergonzosas entre lo que han visto unos y lo que otros dicen:

Egyptian officials released conflicting reports as to the cause of Italian PhD candidate Giulio Regeni's death on Thursday, after he went missing in Cairo on the fifth anniverary of the January 25 revolution.
Prosecutor Ahmed Nagi, who is heading the investigation into the case, explained to AP that Regeni's "burned body" was found by the side of a road on the outskirts of Cairo, in the Giza suburb of 6th of October City on Wednesday. "Signs of torture," including cigarette burns, bruises, cuts and multiple stab wounds were found on his body, which was discovered along the Cairo-Alexandria Desert Road and was positively identified by Regeni's roommate, according to Nagi.
Officials from the Interior Ministry's Giza Security Directorate gave different accounts of the possible reasons for Regeni's death. Head of the Giza Investigations Department General Khaled Shalaby told the privately owned Youm 7 newspaper that Regeni died in a road accident, and that there were no signs of torture or foul play on his body.
Giza Security Directorate head General Ahmed Hegazy told the same news outlet that it is too early to determine the exact cause of death, adding that the ministry will explain the circumstances of the fatal incident after the prosecution's investigation is complete.
Interior Ministry spokesperson Abu Bakr Abdel Karim was not available to comment to Mada Masr on these reports.****


¿Demasiado pronto? Las acostumbradas tácticas dilatorias que emplea el gobierno egipcio ya no pueden sostenerse en un caso como este. Todavía es pronto, según el gobierno egipcio, para decir que el avión ruso de pasajeros explotó en el cielo  por una bomba del Estado Islámico en su interior.***
Lo malo de esta situación es que, al perderse absolutamente la credibilidad —eso le pasó al pastor de la historia por tanto gritar que el lobo venía—, digan lo que digan nadie les creerá.
Habría que investigar si alguien realizó algún tipo de gestión para saber quién estaba detrás del pseudónimo con el que Giulio Regeni publicaba en il Manifesto sus artículos críticos con el gobierno egipcio.
La nota de Ahram Online termina con una referencia a los directores y tutores de Giulio Regeni y su tesis, tanto en Cambridge como en Egipto:

Maha Mahfouz Abdel Rahman was his PhD supervisor in Cambridge, and Rabab El-Mahdi was his supervisor in Cairo. El-Mahdi said in a Facebook statement "I will not supervise foreign students anymore. I can't face his parents."*

Como profesor que tiene habitualmente alumnos extranjeros como doctorandos, entiendo la desazón de ambos colegas y me imagino su dolor. Las presiones a los estudiantes egipcios no son una novedad y algún alumno mío las ha padecido. El miedo a investigar en cosas que pudieran hacer parecer críticos es una constante. No necesitan amenazas directas en muchos casos, basta con las advertencias de los compañeros sobre lo peligroso que puede ser analizar críticamente el sistema, ser divergentes, vivir fuera de la ensoñación egipcia. Eso implica quedar marcado académica y personalmente, en el mejor de los casos.
Es una pena que esta muerte sea un signo más del deterioro al que la vida de los egipcios está sometida. Esta vez ha sido un estudiante italiano y no se ha podido esconder. Pero son mucho los que desaparecen. Ante esta muerte con todos los agravantes, un asesinato, no hay excusas de ningún tipo ni se pueden esperar simpatías de nadie. Confirman, por si había dudas, que lo que ocurre en Egipto no es casual ni está provocado desde el exterior. Regeni solo era una amenaza para la versión grandilocuente que el gobierno egipcio tiene, para el retrato falseado que quiere dar al mundo como salvadores del orden en la zona. Es una dictadura a la vieja usanza
Creo que las universidades italiana y británica de las que era doctorando podrían plantearse concederle un "doctorado honorífico". No compensaría el profundo dolor de sus familiares y profesores, pero sería un signo de que murió porque estaba realizando su sueño universitario de ser un investigador.
Ha pagado un precio caro por su interés (y seguramente pasión) por Egipto. 



* "Investigation into Italian student Giulio Regeni killed in Egypt" Ahram Online 4/02/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/186699/Egypt/Politics-/Investigation-into-Italian-student-Giulio-Regeni-k.aspx
** "Italian student Giulio Regeni found dead in Cairo 'with signs of torture'" The Guardian 4/02/2016 http://www.theguardian.com/world/2016/feb/04/italian-student-found-dead-egypt-giulio-regeni-torture
*** "Tortured Italian student died 'slow death': Egypt official" Egypt Independent 5/02/2016  http://www.egyptindependent.com//news/tortured-italian-student-died-slow-death-egypt-official

**** "Update: Conflicting reports on death of Italian student Giulio Regeni" Mada Masr 4/02/2016 http://www.madamasr.com/news/update-conflicting-reports-death-italian-student-giulio-regeni