jueves, 5 de marzo de 2015

Hormiga nueva en la oficina o el horario feliz

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Debe ser que se hace uno mayor o que se siente uno extraterrestre o que los extraterrestres nos han invadido como en aquella película de los bodysnatchers, los ladrones de cuerpos, y ellos pasan de ser los raros a que lo seas tú. Desatiendes las señales, desoyes los avisos, pero finalmente tú estás entre ellos.
El filósofo francés Henri Bergson decía que la Naturaleza había producido dos obras maestras, la libertad de los humanos y los insectos sociales, que representaban lo contrario de la libertad, pero funcionaban perfectamente. Los unos y los otros nos hemos buscado la supervivencia por vías distintas, ¡hasta el momento!
Leo en el diario El País, en ese espacio con el que dicen que experimentan en comunicación, llamado Verne —no sé si por el De la Tierra a la Luna, 5 semanas en globo o La isla misteriosa— lo siguiente:

Imagina una ciudad española (Madrid, Barcelona o Zaragoza) en la que los restaurantes no sirven comida más allá de las 3 de la tarde y los bares cierran sus puertas a las 10 de la noche. Una ciudad sin menú del día y donde los oficinistas ya no paran una hora para comer. Un lugar donde se empiece a trabajar a las 9 de la mañana (ya desayunados) y se salga antes de las 6 de la tarde. El telediario y la cena son a las 20.00, y a las 23.00 se terminan los programas estrella de las televisiones. A las 23.30 queda poca gente por las calles y la mayoría de los españoles ya están en la cama para poder dormir ocho horas, casi una más al día de lo que lo hacemos actualmente.
Es un escenario difícil de imaginar pero que se parecería mucho a la llamada “racionalización de horarios” y a lo que ocurre en el resto de Europa. Para ello haría falta un gran pacto de Estado. Y no se trata sólo de un acuerdo entre partidos políticos: cambiar los horarios de los españoles necesitaría que se pusieran de acuerdo los empresarios, los trabajadores, los dueños de los bares, los de los pequeños comercios, las cadenas de televisión, los transportes públicos e incluso los turistas. Un gran esfuerzo para conseguir trabajar menos horas, conciliar mejor la vida familiar y laboral y evitar las jornadas interminables typical spanish por las que aún hay gente en las oficinas más allá de las nueve de la noche.*


¿Pero por qué me tengo que imaginar yo esto? Más que imaginarme, me preocupo porque alguien se lo imagine y, peor todavía, porque alguien se lo imagine por mí. Desde que a las masas se les ocurrió tomar La Bastilla, surgió una casta progresiva cuya función era la ingeniería social. Creo que inventaron la Revolución Industrial para tener a la gente entretenida y que lo diera por asaltar palacios o prisiones. Después de que transcurrieran siglos de indiferencia y látigo, cuando la gente empezó a pensar que era libre, surgieron las formas indirectas de control social, apoyándose en nuevas disciplinas, las más obvias, la Sociología y la Psicología intentando descubrir con anticipaciones las "leyes" de la llamada entonces "física social". Las disciplinas se pusieron a su servicio, desde las señaladas antes a la Medicina, la Arquitectura o el Urbanismo empezaban a pensarse desde ese control-orden de la gente. A Michel Foucault se le dio bien explicarlo desde diferentes ángulos sociales.
El mundo se nos ha llenado de diseñadores sociales bajo esa palabra ilustrada de la "racionalización" de la vida para una mayor "eficiencia" o rendimiento. Zygmunt Bauman explicó muy bien los movimientos para llevar a la gente del campo a la ciudad porque eran necesarios para las fábricas de la revolución industrial, las formas indirectas de eliminar los subsidios de los pobres para que no tuvieran más remedio que emigrar a las ciudades y que bajaran los precios de la mano de obra, abaratando los costes de producción.


La insaciable ingeniería social llevó a ocuparse no solo de nuestro trabajo, después de nuestro ocio y ahora de nuestro sueño. Las famosas 8+8+8 horas en las que se dividía el día comenzó por el control laboral para asegurarse la eficiencia productiva. Después se organizó nuestro ocio industrialmente para que resultara productivo para terceros: no trabajábamos para que otros pudieran trabajar, no solo porque haya turnos, sino porque vivimos gracias a que otros no están ocupados todo el tiempo. En España, como país turístico, deberíamos entenderlo muy bien. Entraríamos en una profunda crisis, por ejemplo, si Europa suprimiera las vacaciones por decreto. Vivimos de trabajar el ocio y el entretenimiento de los demás.
Pero ahora se trata de controlar las otras ocho horas, la del descanso o sueño. Gracias a los ingenieros sociales, a los expertos del nuevo hormiguero, se nos dice que se hace por el bien de nuestra salud y de nuestro trabajo. A todos les encanta que estemos sanos y descansados. No les importamos un bledo, pero sanos hacemos menos gasto sanitario y las empresas pierden menos en absentismo, y si estamos descansados, nos dicen, trabajamos mejor, es decir, damos a ganar más dinero. También descansados aprendemos mejor, por lo que rendiremos mejor en el futuro y gastaremos menos en malos estudiantes, porque el fracaso escolar, como el fracaso en salud se traducen en cantidades con las que evaluar la eficiencia del sistema.


La auténtica ciencia del siglo XX y que sigue en XXI no han sido ni la Física Cuántica ni la Biología: ha sido la contabilidad social, la estimación del gasto por respirar, bostezar o por un dolor de cabeza. Hemos desarrollado máquinas y programas para saber lo que cuesta cada acción, cada instante, cada suspiro. Y sobre eso decidimos quién sigue, quién se baja del carro, a quién abandona la caravana en el desierto, a quién nos comemos en la balsa de los náufragos. Todo lo demás se queda en nada sin la Ciencia de los Costes, la reina de las ciencias. No importamos a nadie; solo lo que costamos. Y a esto lo llaman "progreso".
Reclama la firmante de este canto entre Orwell y Huxley, entre Wells y Kubrick, un "gran pacto de Estado". ¡Lo que hay que oír! Aquí, que no logramos ponernos de acuerdo en banderas, himnos o forma de Estado, en creencias religiosas o modalidad de ateísmo, sí, aquí, tendría gracia que lográramos esa unanimidad en la hora de mandarnos a la cama, cerrarnos la tele o darnos de comer. Mientras se reclama la libertad de horarios para vender, se exige el control absoluto de los horarios laborales por decreto. La incongruencia es que unos y otros deberían tener algo que ver. Y lo tienen: de hecho se reclaman horarios extensos y festivos de trabajo para que los que trabajan puedan hacer en los días de descanso lo que su horario laboral no les permite. Así llamamos "descanso" a ir de compras los fines de semana para poder comer durante la semana y no desfallecer en nuestro puesto de trabajo, algo del todo imperdonable.


Como solo se admite que el cliente siempre tiene la razón y no se le puede racionalizar su horario (¡qué osadía!) los países clientelares, como el nuestro, es decir que viven de los clientes que nos llegan en diferentes estadios y formas, pero dispuestos a gastar en lo que sea y podamos venderles, estamos condenados a esa anarquía horaria en la que debemos estar dispuestos a horarios irregulares para estar a disposición del que le apetezca comprar en cualquier momento. A los españoles los mandamos a la cama y a los turistas los tenemos de jarana hasta las tantas para ser un destino turístico más competitivo. ¡Luego se extrañan de que haya conflictos cuando los ruidosos turistas molestan a los madrugadores trabajadores locales, los que viven encima del chiringuito! ¡A nosotros nos proponen los horarios europeos para trabajar, mientras que a los europeos les venden nuestra anarquía horaria para las vacaciones!


El País recurre en su reportaje a la opinión de los expertos sociales, personas dedicadas a decirnos lo felices que seríamos si todos fuésemos iguales y funcionáramos como máquinas. ¡Es raro que la reina del hormiguero no sea "psicóloga" o "socióloga"! Quizá lo sea y nosotros no seamos capaces de saberlo. Me entristece leer a tantos expertos en tantos campos dispuestos a mandarnos a dormir; me entristece ver tanto colega investigador al servicio de este empeño en convertirnos en hormigueros en nombre de la razón, que es lo que está ausente allí. Cada vez que decimos que racionalizamos perdemos libertad. ¡Traten de que seamos más felices y no solo más descansados! Dediquen su ciencia a ello.
Me declaro insumiso del sueño. Reclamo el derecho a estar despierto y aprovechar mi vida como adulto sin que me mande nadie a la cama directa o indirectamente. Y, especialmente, estoy en contra de un "pacto de Estado" que daría con nuestros horarios en algún artículo de la Constitución. Mi bostezo es mío.



* "Cómo sería nuestra vida si España tuviera horarios sensatos" El País - Verne 3/03/2015 http://verne.elpais.com/verne/2015/03/02/articulo/1425325826_493179.html






miércoles, 4 de marzo de 2015

Espacios fronterizos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Desde la perspectiva de Yuri Lotman, el semiólogo ruso y cabeza de la Escuela de Tartu, la cultura es un sistema abierto en cuyo interior existen una variedad de lenguajes que producen textos, en un sentido semiótico amplio. El texto es lo que tiene sentido precisamente porque es la concreción de un lenguaje, está gramaticalizado. Para Lotman esos sistemas en los que las cosas tienen sentido son las "semiosferas", universos semióticos que se relacionan con lo exterior a través de unas "fronteras", que son las líneas de transformación a los lenguajes propios, los comprensibles para los que conviven en él. Fuera del espacio con sentido está lo que no tiene sentido, el espacio alosemiótico, y lo que tiene otro sentido, es decir, otras semiosferas o culturas con las que se pueden establecer diálogos mediante esos procesos de "traducción" que se producen en los límites fronterizos.
Esas fronteras son espacios físicos de encuentro, lugares en los que se producen los contactos entre culturas, espacios de convivencia o conflicto. Pero fronteras son también las semióticas, las que afectan a la organización de lo textual y sus sentidos. La frontera simbólica es el proceso de paso de un sistema semiótico a otro.

No se ha estudiado suficiente o con suficiente profundidad la existencia de manifestaciones de ese proceso semiótico fronterizo, de transformación. La visión imperante es economicista y esta no entiende de semiosferas o culturas, sino de mercados y sus posibilidades. Los fabricantes de cualquier producto, por ejemplo, saben que deben "adaptarlo" para que sea aceptado por el nuevo mercado receptor. Esto es en sí un proceso de traducción en el sentido de Lotman: hay una transformación en el paso de un espacio cultural a otro. Los cambios se entienden como una forma adaptativa al nuevo espacio.
Un ejemplo claro es el de la comida. Probablemente nada define mejor una cultura que sus sabores, fruto de una depuración milenaria del gusto. La alimentación forma parte de nuestra vida y constituye una memoria colectiva que se ha ido formando como tradición culinaria. Nos educamos en los sabores y en los colores que les acompañan. Hemos desarrollado técnicas y rituales para la elaboración de los alimentos, instrumentos específicos para su preparación. Las comidas configuran nuestro gusto, pero también muchos otros elementos, como el calendario social, pues hay platos específicos que la tradición reserva para determinadas fechas.
La globalización ha traído la posibilidad de intercambiar alimentos con los que nos enfrentamos a las texturas y sabores, a colores y formas que son desconocidas en nuestras culturas. Los supermercados suelen tener unos estantes especiales en los que se ofrecen algunos productos traídos expresamente para satisfacer el gusto de los residentes de otras culturas. Hay versiones nacionales de esos productos, pero suelen ser adaptaciones destinadas al gusto de los residentes. Los nativos de otras culturas suelen rechazar esos productos adaptados porque están alejados de sus sabores originales; están hechos para ser aceptados por el nuevo mercado, no para ellos.


En ocasiones, mis alumnos extranjeros cuando regresan de sus vacaciones o estancias familiares, me traen algún alimento de sus zonas para que lo pruebe. Te enfrentas a sabores que nunca has apreciado antes. Esa primera experiencia es única y tratas de que sea consciente. Tu cerebro percibe con intensidad las diferencias respecto a tu base de recuerdos de los sabores para intentar encontrar una experiencia aproximada. En ese momento eres la frontera, el límite en el que se está produciendo ese proceso de incorporación a tu espacio personal. Esa experiencia podría, por ejemplo, pasar a la memoria colectiva mediante la producción de textos que irían desde la reproducción del plato (su adaptación o imitación) que otros podrían degustar, la publicación de su receta, un reportaje, un libro de cocina, etc. Ese elemento externo quedaría así convertido en diversos textos circulantes que formarían parte de nuestra memoria colectiva, de nuestra cultura. Aunque lo calificara como "plato exótico", ya formaría parte de nuestro sistema dentro de una categoría.


Hablamos de comida, pero podríamos hablar de relatos que nos llegaron de la India, Persia o China y que se convirtieron en parte de nuestra tradición textual, en partes de obras de Cervantes o de Chaucer; en colores que nos llegaron de lugares en los que sabían fabricar tintes; en especias que se trajeron de muy lejos u acabaron siendo nuestras; en bailes y cantos que salieron con emigrantes y se convirtieron en típicos. El chotis o chotís madrileño, como dice los castizos, tan típico de nuestra capital, nos dicen que vino de Bohemia, que los vieneses pensaban  que venía de Escocia (Schottisch) y que se hizo popular por toda Europa, pasando a América. El castizo que lo reivindica como negación de lo foráneo se equivoca ingenuamente. Ocurre con muchas cosas que una vez las investigamos, aparecen sus raíces llegadas de lugares distantes.

El hecho de tener alumnos extranjeros es una energía para ampliar tus propias fronteras. El mero diálogo con ellos ya es un proceso de adaptación constante. Explicar a un público tan distinto y a veces heterogéneo es una de los mayores ejercicios mentales que se pueden realiza, en ocasiones agotador, pero un ejercicio imaginativo estimulante. ¿Cómo explicar simultáneamente a personas de tres culturas totalmente distintas algo?  Se crea así un espacio fronterizo fecundo de intercambio de ideas e informaciones en las que se puede percibir el efecto que los medios de comunicación y el avance de los transportes han creado para facilitar el encuentro y el diálogo con los otros.
Lo que distingue hoy a los países —y también a las personas— es su voluntad de adaptación a un mundo cambiante por su propia aceleración, pero también por la multiplicación de los espacios de encuentro. Hemos hablado de la comida, pero podríamos hacerlo de todos los actos en los que ampliamos nuestra experiencia cultural mediante el acceso a personas y textos. Eso implica ver otro cine, leer literatura, medios de comunicación, etc. en los que se dan esas situaciones de diferencia que nos estimula.
Pero allí donde algunos ven estímulo, otros, en cambio ven agresión y peligro. La multiplicación de las posibilidades de encuentro, el aumento de las fronteras y sus mecanismos de traducción, lleva también a un refuerzo defensivo, a un intento de encastillamiento, es decir, al surgimiento del casticismo. El rechazo de lo exterior por ser distinto es uno de los males que nos alejan de nuestra capacidad de evolucionar.


Nada hay más negativo que el aislamiento. Asistimos en los últimos tiempos a campañas desde ciertos gobiernos contra Internet como una forma de agresión no ya por contenidos "censurables" sino porque perciben que es un acelerador de los cambios. Esa idea de cambio es una transformación de la semiosfera, de nuestro espacio de significación. Se modifican nuestros códigos sociales y personales.
El conocimiento nos cambia. Como sostienen las teorías de base evolutiva, las culturas que están alejadas evolucionan de forma distante; crean sistemas que se hacen ilegibles para las más alejadas. Los tiempos en los que se podían construir murallas o decretar la prohibición del desembarco de extranjeros, como hizo Japón en el siglo XIX, por ejemplo, ya han pasado. Por eso se recrudecen las medidas de censura y vigilancia. Como ocurrió con el surgimiento de la imprenta, se han desarrollado técnicas de prevención contra los nuevos medios, que son los que ponen hoy en contacto a las culturas, convirtiéndose en los espacios fronterizos, aquellos en los que se llevan a cabo los procesos de diálogos interculturales.


Queremos que sea posible parcelar las culturas filtrando los textos que nos interesan y dejar fuera los nocivos para nuestros sistemas de control. Una semiosfera no son solo textos: son formas de ordenamiento, de inclusión y exclusión. Tras el sentido, está el poder. Como memoria colectiva, no es automática. Una parte de su contenido está sujeto a restricciones y controles. El ser sociales implica siempre unas relaciones de orden que aseguren la permanencia y se resista a los cambios. Pero el cambio es consustancial a la vida y también a la dimensión intelectual de las sociedades. El cambio se produce precisamente por la constante introducción de elementos nuevos, estimulantes dentro del sistema. Una sociedad rica es una sociedad abierta, dinámica y receptiva. Una sociedad cerrada, por el contrario, se vuelve retrógrada, convierte su identidad en una parodia autoritaria de sí misma; se vuelve castiza. Muchos de los conflictos que percibimos hoy son resistencias a los cambios porque existe una relación entre identidad (fijada) y poder. Se impone el ser identitario, limitando a las personas, a las sociedades sus posibilidades de evolucionar a través de los intercambios. La tentación del aislamiento está cada vez más presente en ultranacionalismos e integrismos religiosos, que tienen sus propios diseños identitarios fuertes y tratan de evitar los desvíos de sus modelos mediante el cierre de los espacios fronterizos, físicos o de información, como ocurre con las censuras.

Como docente y como persona me siento gratificado cada día por poder encontrarme en las aulas y fuera de ella con personas de otras culturas, de otros países. Son puertas de entrada gratificantes a toda aquella inmensidad que me es desconocida y a la que trato de acercarme para que deje de serlo. Exponernos a lo diferente es cambiar y el cambio es la base de la vida. Hay gente que tiene especial interés en no cambiar nunca porque valora su ego sobremanera. No es mi problema, desde luego.




martes, 3 de marzo de 2015

Elecciones, ¿para qué?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La suspensión de las elecciones generales en Egipto introduce una nueva circunstancia en la azarosa vida de la hoja de ruta hacia una extraña democracia. Mientras Egipto sigue sacudido por las bombas diarias, la suspensión dictada por el Tribunal Constitucional, aceptando una de las cuatro reclamaciones no parece que vaya a tener un efecto de shock entre los votantes o las fuerzas políticas.
En un momento en el que la mayor parte de los partidos políticos y coaliciones se planteaban si acudir o no a estas elecciones, la suspensión no causa una conmoción, como podría esperarse.
Tan extraño es el asunto que hasta el diario Ahram hace sorprendentes suposiciones:

In response to one claim, the SCC ruled the Elections Constituency Division Law to be unconstitutional, but rejected another claim against a specific part of the text, deciding it was constitutional. It did not accept two other claims due to procedural flaws.
These two lawsuits could be filed again, without procedural shortcomings, experts told Ahram Online, give reason to disband a new parliament after elections.
A lawyer who filed one of the lawsuits, Mohamed Abdel-Wahab, said he would still file a case against the rest of the laws "because the country cannot afford to spend billions on a parliament that could be disbanded in the easiest legal way.”
Some even questioned whether the legal loopholes in the elections laws were kept as a contingency plan to disband the parliament for political reasons.
"The question is, if they had the serious desire to form a well-established parliament, why leave loopholes in the law that could open up doors for further complaints and cases?” Abdel-Wahab said.
One of the rejected claims was against the Parliamentary Election Law, which allows female MPs to change their political party affiliation after being elected, while male deputies need first to garner the approval of two thirds of the parliament to do so.
"This is basic and obvious," Abdel-Wahab said. "If you have a constitution that states that men and women are equal, then this kind of discrimination has to be unconstitutional."
"We are repeating the mistakes of the past with a deformed, unconstitutional parliament," he said.
During Hosni Mubarak’s 30-year rule, the parliament was disbanded in 1984, 1987 and 1990, after the SCC found the election laws on which they were based to be unconstitutional.*


Sí, lo han  entendido bien: se aprueba una ley electoral que contiene fallos "programados" por si a alguien se le ocurre que es mejor disolverlo. ¿Les parece raro? Esto sí que es conspirar y no lo de Tsipras con el eje ibérico del mal. Los cuatro precedentes de disolución del parlamento por declararlo inconstitucional hacen ver que no se trata de hilar fino, sino de seguir hilando. Aquí sí que es cierto que el que hace la ley hace la trampa, según el dicho. Ya la elecciones generales previstas bajo el gobierno de Morsi fueron suspendidas por los tribunales en 2013.

An Egyptian court on Wednesday ordered the suspension of parliamentary elections scheduled to begin in April, opening a legal battle likely to delay the vote and deepening the political crisis between the Islamist president and his opponents that has polarized the nation for months.
The new confusion surrounding the election underlined the paralysis gripping Egypt, between political deadlock, infighting among state institutions, a faltering economy and a wave of protests, strikes and clashes against Morsi and his Muslim Brotherhood that has spiralled for months around the country.**


Mal precedente, desde luego. Nada tranquilizador de lo que pueda ocurrir, aunque la situación no es la misma. Pero eso no significa que lo que pueda ocurrir sea mejor; solo será diferente. El final de Mohamed Morsi lo conocemos todos. Está en la cárcel, declarado él y los suyos terroristas.
Lo cierto es que estas elecciones de 2015 no han tenido mucho convencimiento en su convocatoria. El tercer paso de la hoja de ruta tras la defenestración de Morsi es la que cierra el sistema egipcio. Los pasos anteriores, constitución y presidente, han sido hechos a medida de Al-Sisi, el punto clave, pero ¿qué hacer con un parlamento si se ha apostado por la sisimanía como fórmula básica? La tercera pata cojea.
Hasta el momento las leyes se han aprobado a golpe de decreto. Con un parlamento nuevo, no debería funcionar de este modo. Sin embargo, la ley misma es una ley que debilita a los partidos, que está hecha para el presidencialismo, con una cámara de una gran debilidad política, que comienza, antes de nacer, a ser cuestionada o de la que se recela.
Lo interesante del argumento expuesto anteriormente por el demandante contra la Ley Electoral es que presentó su demanda ante el temor de que alguien la presentara con el parlamento ya elegido, algo que, según él, el país no se puede permitir. Hay que reconocer que, tanto si es cierto como si no, presenta un atractivo maquiavélico que hace empalidecer a todo tipo de paranoias. Tiene además el precedente de los casos ya ocurridos, por lo que el plan no tiene que ser ni original.
Señala Ahram Online que no es el único:

The election laws "held suspicion of unconstitutionality from the very beginning,” Judge Abdel-Rahman El-Garhy told Ahram Online.
Even the Elections Constituency Division Law, which was on Sunday ruled unconstitutional in parts of its text, could again be contested in front of the court from different aspects, he said.
He suggested that the laws be presented to the SCC before being issued, to skip the high risk of the parliament being disbanded after its election.
When the laws were still in draft stage, many parties voiced opposition to the Parliamentary Elections Law, which allocated over 70 percent of all seats to individual candidates.
According to the law, the parliament is comprised of 567 seats. Up to 420 are elected as individuals, while 120 are reserved for party lists. Five percent, or 27, of these seats are appointed by the president upon recommendations from respective state councils and professional syndicates.
At the time, critics said that the system would weaken the influence of political parties, but allow wealthy businessmen and influential local figures to use local patronage networks to find their way into parliament.
“Parties and political forces challenged the laws and all the arguments were presented, but the authorities seem to have insisted on their point of view,” lawyer and constitutional expert Essam El-Islambolli said.
Once a parliament is elected, its members will have to vote on all laws issued by El-Sisi and his predecessor, interim president Adly Mansour.*


Las denuncias realizadas por alguna prensa sobre irregularidades en las listas electorales, que van desde antiguos miembros del régimen de Mubarak hasta el uso del nombre del presidente en alguna lista, la extraña forma de realizar las circunscripciones (que ha sido la reclamación aceptada), etc., hacen que solo haya una conclusión posible: la Ley Electoral egipcia es mala. Pero es mala según se mire. Mala, ¿para quién?, se preguntarán algunos. Y eso es lo que no queda claro después de lo expuesto.
Me da la impresión que los partidos políticos se han dado cuenta que en Egipto se está consolidando una especie de "movimiento", que es la única forma en la que los militares entienden la política. Transfieren su mentalidad al país, al que le exigen que responda bajo una fórmula unánime, como el que asiste a un desfile. El sistema es presidencialista (podría haber sido de otra manera) y esto implica que el Parlamento tiene unas funciones supeditadas a aquel sobre el que se ha construido la imagen del país. Sisi es Egipto y Egipto es una unidad. No hay otra opción porque el discurso nacionalista que se ha elaborado en torno al militar supone que se controlan todos los recursos del Estado dentro de esta versión absolutista de la política.


La fragmentación del parlamento se logra mediante la peculiar división de los escaños. Y la dominación surge de forma natural. De los 567 escaños, 420 son "individuales", es decir, no de los partidos. Para estos se reservan solo 120 que, teniendo en cuenta la cantidad de políticos deseosos de ocupar un escaño, supone una lucha a muerte dentro de las coaliciones. Esos 120 son para "todos"  los partidos. El presidente se reserva 27 de designación propia, que hará que muchos sueñen con conseguirlo por esa vía si no lo consiguen por las otras. Es decir, es más rentable ser sumiso que lo contrario. Le basta al presidente con tener la capacidad de nombrar directamente para que aquello se convierta en una competición de afectos.
El analista político Amr El-Shobaki, en esta línea, señalaba hace unos días en su artículo de Egypt Independent, titulado "Deferred questions about Parliament":

As to the lists, it is impossible to include all candidates in one list. It is healthier if they compete against one another and if the lists truly reflect the political diversity of society, especially of the forces that support the great uprising of 30 June. 
And the political parties are weak, as they could not come up with competitive lists and surrendered to the “In Love For Egypt” list that is said to be backed by the government. This caused coalitions to collapse, others were not able to collect enough candidates for their lists and yet others were left with no choice but to join the “In Love For Egypt” list that they think will win.**


Todo esto se veía venir desde el principio, pero en esa debilidad va también la incapacidad de ejercer una crítica que sirva para algo. Quizá la idea de que se han señalado los fallos de la ley electoral para evitar que el parlamento pudiera ser disuelto más tarde no sea tan descabellada como parece a primera vista parecía.

No debemos olvidar que desde la época de Nasser, Egipto ha vivido en unos simulacros de democracia mantenidos con este tipo de argucias. Mubarak se pasó gobernando treinta años con una ley de excepción provisional. En este caso, la excepción era la regla. No ha habido nunca una verdadera voluntad democracia, sino de apariencia democrática. Ni los militares ni la Hermandad han tenido un verdadero deseo de democracia o el deseo de una democracia verdadera. El que estaba en el poder lo usaba para garantizarse este tipo de situaciones si hacían falta. Así es difícil lograr algo positivo para todos.
Lo que cabe preguntarse —sin demasiadas perspectivas de aclaración— es si todo esto es real —lo ha sido en el pasado, se ha disuelto cuatro veces el parlamento— o forma parte de una ilusión sospechosa generalizada.
En mi modesta opinión, no hay un verdadero deseo de autenticidad democrática, sino más bien de una formalidad democrática. Eso hace que se cometa el error de diseñar un sistema débil y manipulable fácilmente, en vez de fortalecer la democracia. Como bien se señalaba en Ahram Online, el nuevo parlamento elegido debería ratificar las leyes sacadas por decreto y esos es siempre peligroso si no se tiene un parlamento absolutamente adicto, fiel a la causa presidencial. El diseño hecho es para garantizar esa sumisión.


Lo triste de todo esto que se siguen perdiendo ocasiones de mejorar el sistema. El gobierno se siente, desgraciadamente, más a gusto en las situaciones de conflicto, ya sea contra el terrorismo o contra los traidores que intentando dar espacio a la diversidad social, que hoy por hoy se disuelve en los límites de la sisimanía. Es difícil que haya una sociedad democrática cuando todos los movimientos se dirigen hacia una sociedad unánime, dejando fuera a todo el que no participe de ese sentimiento.
Hay demasiados malentendidos en la construcción de la democracia egipcia como para que pueda funcionar a la larga. No hay perspectivas de pacificación social y sí de lo contrario, de que la agitación irá en aumento. Los movimientos islamistas, excluidos del proceso, no están dispuestos a dejar que se construya nada que pueda cimentar la fortaleza del régimen. Saben que cuanto menos se parezca el resultado a lo prometido, será mayor la erosión del sistema, algo por lo que han apostado claramente. La cuestión para el país es ¿a dónde lleva esto? A un bucle entre agresión y represión en donde ambos se justifican en el otro. Es decir, lo que Egipto ha tenido durante décadas y que no le ha servido para nada.
Se avecinan tiempos de melancolía.



* "The Egyptian parliament: Always on edge" Ahram Online 2/03/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/124328/Egypt/Politics-/The-Egyptian-parliament-Always-on-edge.aspx
** "Court suspends Egypt's parliament election" CBC News (Canadá) 06/03/2013 http://www.cbc.ca/news/world/court-suspends-egypt-s-parliament-election-1.1305844

*** "Deferred questions about Parliament" Egypt Independent 26/02/2015  http://www.egyptindependent.com//opinion/deferred-questions-about-parliament



lunes, 2 de marzo de 2015

Lo fácil

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es sorprendente la alegría con la que se anuncian conspiraciones para gusto de todos en el diario El Mundo tras el asesinato frente al Kremlin, a 200 metros escasos de sus muros, del opositor ruso Boris Nemtsov. Es cierto que no se hace otra cosa que hablar de conspiraciones, pero creo que hay que tener cierto cuidado con lo que se lanza porque no todas tienen la misma probabilidad de ser ciertas y, lo que es peor, muchas de ellas son interesadas. Una cosa son los que hablan de conspiraciones, como Tsipras contra él, que se califican solas, y otra cosa que dejes caer toda una serie de posibilidades en rango de igualdad. Tal como se está poniendo de conspirador el mundo, hay que tener un poquito de cuidado no sea que te salga un sarpullido por la intoxicación.
Señalan en el diario El Mundo:

Boris Nemtsov representaba a esa Rusia abiertamente occidental y sin representación parlamentaria que se curtió en los convulsos años 90. Cuatro tiros a quemarropa le han convertido en un héroe para la oposición. ¿A quién beneficia su muerte? Lo fácil sería decir que detrás está el mismísimo Kremlin, pero ¿qué ventaja saca el presidente Vladimir Putin eliminando a este político liberal? Otra teoría conspirativa sostiene que el asesinato por encargo fue obra de la propia oposición, tan perseguida y desunida, que necesitaría un mártir para recuperar fuerzas y aglutinar su proclamas políticas. Nemtsov habría sido el elegido por sus propios compañeros. Otros apuestan por la pista yihadista pues la víctima había recibido recientes amenazas a raíz de su postura respecto al atentado contra el semanario francés 'Charlie Hebdo'. Otros apuntan a "elementos sin control" en los dos bandos del conflicto en el este de Ucrania. Algunos hablan hasta de un lío de faldas.
Independientemente de la intriga que rodea al autor intelectual del crimen, lo que está bien claro es que éste se ha perpetrado para desestabilizar la situación interna, ya de por sí muy delicada por la crisis económica y la guerra en Ucrania. Parece repetirse una trágica página de la historia reciente de Rusia, vivida sin ir más lejos bajo la Administración del difunto presidente Boris Yeltsin, cuando los asesinatos azotaban la vida política, minando la imagen internacional de este gran país que entonces buscaba una salida tras décadas de totalitarismo.*


La conclusión que supone el segundo párrafo respecto al primero es sorprendente. ¿"Independientemente"? ¿Es posible prescindir de la autoría del crimen en un crimen? ¿Por qué no plantear que el asesinado se suicidó por fastidiar? El Kremlin barajó la hipótesis de que el avión de pasajeros derribado sobre Ucrania pudo ser un intento de asesinato contra Putin, cuyo avión regresaba a Moscú. ¿Por qué no?
¿"Lo fácil"? Sí, lo fácil es ver a Adolf Hitler detrás del Holocausto. Pero con todo y con eso hay personas que se dedican a negarlo o a quitarle importancia. Sí, es lo fácil. Pero esa facilidad es la de quienes están interesado en "facilitar" hipótesis alternativas que mantengan abierto lo que les interesa que esté abierto y cerrar lo que les interese cerrar. Si me encuentro con alguien que me dice que los judíos se mataban entre ellos para echar la culpa a Hitler, sé con quién me encuentro. No es solo lo fácil.

No, no es lo fácil pensar que es la oposición la que ha matado a uno de sus miembros para echar la culpa a Putin. Es lo que ha ocurrido en Egipto con el asesinato por parte de la Policía de la activista Shaimaa al-Sabbagh. Tras pegarle un tiro en la cabeza, detuvieron a uno de los compañeros del partido socialista al que pertenecía. Lo tuvieron que soltar pocas horas después. Pero se trataba de hacer correr la hipótesis de que habían sido los compañeros que iban a depositar flores en Tahrir en recuerdo de los caídos en la revolución de 2011. También lo fácil sería pensar que fue la Policía. Fácil y probable.
En los tiempos en los que se busca la intoxicación informativa, es tarea del periodista saber discriminar lo fácil de lo probable. También discriminar lo que es una afirmación fundada de lo que es un disparate. Y sobre todo: dejar perfectamente claro al lector que las hipótesis que circulan no son avaladas por el informador o su propia especulación. Si es así, debe decirlo con claridad suficiente. 
Compárense los dos párrafos anteriores con los dos siguientes, escritos por Pilar Bonet en el diario El País:

Las teorías de la conspiración, de distinto nivel de complejidad, son parte de la cultura política rusa y, en ese contexto, hay base para afirmar que el Kremlin está detrás de la muerte de Nemtsov, que criticaba al presidente Vladímir Putin y se disponía a revelar datos sobre la ayuda militar de Moscú a la guerra en Ucrania. En este contexto, también cabe decir que Putin era el menos interesado en que su oponente cayera abatido junto al Kremlin. Tras la muerte de Politkóvskaya, los amantes de la conspiración se dividieron, siguiendo esa lógica, en dos grupos: para unos, Putin era el menos interesado en que Politkóvskaya fuera acribillada justamente el día de su cumpleaños, el 7 de octubre; y para otros, la fecha había sido elegida adrede por quienes querían ofrecerle un regalo-sacrificio.
Conspiraciones al margen, la cuestión clave es si se dan hoy en Rusia las condiciones institucionales y políticas para descubrir la verdad o si las pistas del terror se extraviarán de nuevo en expedientes y archivos. Lo que sí es posible afirmar ya es que el Kremlin, como mínimo, tiene responsabilidad moral y política por el clima reinante en Rusia de agresividad hacia Occidente y hacia los políticos de corte occidental, como era Nemtsov. Este clima es aventado por las televisiones estatales, con su vitriólica propaganda que presenta a Occidente como el portador de todas las lacras y que siembra el odio en las mentes ofuscadas, es un caldo de cultivo que propicia la violencia y muertes como la de Nemtsov. Si esto continúa, no hay que descartar la aparición de formas locales de violencia a la usanza del Estado Islámico.**


Se barajan hipótesis parecidas pero el tono es completamente distinto, concediendo diferentes niveles de credibilidad en función de los precedentes. Unas expresiones clarificadoras: "hay base para afirmar" y "lo que sí es posible afirmar". Ambas marcan las posibilidades de la afirmación diferenciándola de la pura especulación interesada.
Una cosa es la "autoría" y otra la "responsabilidad moral", algo que es importante distinguir. No sabemos quiénes son los autores materiales del crimen, pero sí sabemos quién está creando el clima de animadversión contra las personas. Sobre eso no hay que especular; es un hecho.


El aparato propagandístico ruso es impensable en términos de los estándares informativos occidentales. Sobrepasa cualquier noción de mesura informativa. Cuando toca dirigirlo contra los propios ciudadanos, contra la oposición, se hace con la misma virulencia con la que se ataca a los países occidentales.
Señala Pilar Bonet:

Las autoridades rusas tratan de unir a sus ciudadanos en nombre de una idea del Estado que parece arcaica en Occidente. El Kremlin adopta actitudes de defensa y ataque, pero no sabe conectar con la sociedad entendida como un conjunto de ciudadanos individuales portadores de derechos.**

Esa estrategia primaria supone la intensificación emocional de la información, son esas actitudes de "defensa y ataque" a las que se refiere. La información se encuentra en estado de propaganda, es decir, un desequilibrio constante que divide lo propio y lo ajeno de forma tajante. Todo lo propio es bueno y está justificado en la defensa, mientras que lo de los demás es siempre ataque injustificado, pura agresión.


El "arcaísmo" señalado en el artículo se está extendiendo en determinados países, por lo que abundan las teorías de la conspiración contra el poder, que siempre se presentan como teorías contra el pueblo y la Historia. Señala Pilar Bonet:

Ante el aluvión de mentiras generado por la política oficial, las promesas oficiales de impulsar una investigación seria son recibidas con escepticismo por quienes desearían que el Kremlin deje de cultivar las bajas pasiones de la sociedad.**

Son esas "bajas pasiones" las que crean el clima como para que el asesinato de un opositor se produzca. La demonización, mostrando a la oposición como enemigos, traidores, etc., tiene estos efectos. Putin controla los mecanismos de la propaganda y eso es un termostato emocional social. Le interesa presentar sus acciones como protección del pueblo ruso. Las Pussy Riot eran una amenaza a la venerable iglesia y a los creyentes rusos, entre los que se encuentra el piadoso Putin. La campaña homofóbica trataba de proteger a los niños rusos convirtiendo a los homosexuales en perseguidores de menores, como si esto no fuera posible entre heterosexuales. Las campañas del Kremlin sirvieron para ir dando palizas en nombre de la patria. Había que hacer caso al padrecito Putin.


El oficial "Comité de Investigaciones" no descarta nada: asesinato para desestabilizar el país, perjudicar la imagen de Rusia, actividades comerciales, antipatía personal, el "sacrificio" (lo llaman "víctima sagrada") para lograr objetivos políticos (es decir, los suyos lo mataron) y hasta la hipótesis yihadista por haber criticado Nemtsov los ataques a Charlie Hebdo. La Comisión oficial no incluye, claro está, la fácil. ¿Demasiado fácil?
"Lo fácil", dirían algunos, era echarle la culpa a Putin. Lo difícil es no hacerlo.


* "El regreso de la política del miedo" El Mundo 02/03/2015 http://www.elmundo.es/internacional/2015/03/02/54f3627dca47416f358b457a.html
** "La responsabilidad moral de Putin" El País 28/02/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/28/actualidad/1425163105_501907.html






domingo, 1 de marzo de 2015

El muro de la realidad y la fantasía política

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Regresaba del cine, de ver una estupenda película de ciencia-ficción, Ex Machina, y lo que me encontré en los titulares de la prensa no pasaba de mediocre fantasía. La diferencia entre la Ciencia-Ficción y la Fantasía es que la primera se basa en principios tomados de la Ciencia, posibilidades especulativas que desarrollan una teoría y la llevan a su extremo, mientras que la segunda se dirige hacia el fondo de los mitos, que entroncan con los miedos primarios y los deseos nocturnos. Resaltaba El País en su edición digital "Tsipras acusa al Gobierno de Rajoy de querer derribarlo" y El Mundo insistía en los suyos, "El Gobierno griego acusa a España de intentar 'derribarle' para evitar un 'riesgo político interno'": hasta el ABC anunciaba "Tsipras acusa a España de intentar «derribar su gobierno»", añadiendo un comentario " Samarás, sobre las críticas de Tsipras: «Debería darle vergüenza»". ¿No había terminado mi película? En un mundo de pantallas es difícil saberlo y algunos viven su realidad virtual como si fuera realidad a secas, van por el mundo con las gafas 3D puestas sin saber si son el centro de su propio videojuego.


Después de haberse paseado por Europa sin corbata, Alexis Tsipras y su ministro decidieron que ya estaba bien de euroturismo y regresar, como Ulises, a casa. Euronews, tras los acuerdos alcanzados, titulaba el día 21: "Le queda lo peor, convencer a la opinión pública griega que han obtenido algo de Europa". Y tenía razón. Cuando volvió a casa diciendo "Hemos ganado una batalla, pero no la guerra", según otro titular de Euronews, lo que no esperaba es que sus ilusionados ciudadanos y recién recuperada dignidad, le iban a estar esperando ya con los cócteles molotov, acusándolo de traidor. La sana costumbre de dar cien días antes de lanzarse al cuello se ha perdido, como tantas otras buenas costumbres. La respuesta de Tsipras es la introducción, como en las tragedias griegas de un deus ex machina, un agente exterior que le explique los sucesos que no le cuadran. Y le ha tocado a Mariano Rajoy.


Hasta el momento, la política europea de buena vecindad ha hecho que los frenazos y rapapolvos que se han dado mancomunadamente a los socios, siempre estuvieran envuelto en palabras amigables y sonrisas. No se trataba casi nunca de hacer daño, porque al fin y al cabo todos somos Europa. Pero el señor Tsipras tenía el papelón de regresar a casa a contarle a los griegos su videojuego y una cosa son las campañas electorales, en las que se promete de todo, y otra salir a Europa, donde la gente también ha ganado sus elecciones respectivas y no se dejan impresionar por superhéroes sin corbata.
Decía ayer The New York Times, que ve las cosas desde la distancia:

Mr. Tsipras, 40, is maintaining solidarity among his party’s 149 members of Parliament, yet he is facing pockets of rebellion among disillusioned supporters. Yiannis Milios, an economic policy strategist for Syriza, co-wrote a critique of the bailout deal, posted Thursday on his Facebook page, in which he blamed the prime minister for surrendering too much. On Thursday night, a crowd of far-left, anti-establishment protesters held a demonstration against the deal that turned violent, with some cars burned and stores vandalized.
“They are full of ideological obsessions that derive from the fact that they have historically been a left-protest party,” said Mr. Lygeros, describing the different blocs of Syriza supporters. “Now reality has hit them like a truck. They will be forced to grow up, rapidly. The question is whether they can do it in time.”*


Y creo que tiene razón el señor Lygeros en su observación. La realidad se ha encontrado con Tsipras como un camión contra un muro. La pared no se ha movido, pero él, héroe de su videojuego, ha quedado estampado. Es lo que suele ocurrir cuando planteas mal un problema y calculas mal tus fuerzas. La realidad no se mueve y sus gafas 3D han saltado hechas añicos.
Tsipras es responsable —y no es el único— de vender recetas globales cuando su poder es simplemente local. Y además el "local" se encuentra en penosas condiciones. Lo que queda por determinar es de dónde sacas Tsipras esas ideas tan peregrinas, aunque no es difícil de imaginar. La manía de algunos por estos lares de equiparar a España con Grecia tienes estos patinazos de realidad que hacen estrellarse contra el muro. Lo volvemos a repetir: la situación de Grecia no tiene nada que ver con la española, afortunadamente. Y da vergüenza que haya que decirlo porque es síntoma de que se prefiere vivir en un mundo de fantasías, de dragones y mazmorras.


Parte del trabajo político consiste en entender la realidad para poder controlarla. El realismo es una cualidad necesaria en un político. No se deben confundir los ideales con las fantasías. El problema es cuando generas, como Tsipras, una expectativas fantasiosas sobre la realidad y arrastras a todos seductoramente hacia un vívido mundo irreal en el que te interesa que los demás crean. Lo que acabas generando es una alucinación, no una ilusión colectiva. Los griegos han creído que con elegir a Tsipras su mundo fantasioso se iba a hacer realidad. La alucinación ha durado poco y el despertar ha sido violento.
The New York Time introduce una variable interesante sobre lo que se dice a los griegos:

“If we cannot change economic policy through elections, then elections are irrelevant,” said Georgos Katrougalos, the administrative reform minister in the newly elected Greek government. “Elections are irrelevant and it is useless to vote.”*


El señor Katrougalos, recién llegado al gobierno, se equivoca. Las elecciones son irrelevantes cuando, gobierno tras gobierno, Grecia no ha conseguido plantar cara a sus auténticos problemas, que derivan precisamente de la inoperancia política griega. Las elecciones en Grecia han dado como resultado el triunfo de la demagogia populista, xenófoba y nacionalista, que son los partidos que han acaparado sus votos. Los populistas, los xenófobos-racistas y los nacionalistas tienen una cosa en común: le suelen echar la culpa a otros, ya sea porque el pueblo es bueno o porque los extranjeros son malos. Han decidido que la culpa de todo la tiene Europa y no los errores acumulados y en los que los políticos no se atreven a entrar. Mientras sea más rentable para conseguir los votos actuar así, Europa tendrá problemas porque se hará difícil la convivencia.


Pero ahora el señor Tsipras, cuyas jugadas llegado al gobierno han sido coquetear con la Rusia de Putin, exigir el pago de la deuda nazi a Grecia y echar una mano a Pablo Iglesias, se encuentra no entre la espada y la pared, sino, como dicen en The New York Times, estampado contra ella. Y la solución, no deseando enfadar más a Alemania, ni desamigarse con Italia y Francia, es arremeter contra España y Portugal, conspiradoras contra su gobierno.
Por si tuviéramos que aguantar pocas tonterías locales, poca demagogia, el señor Alexis Tsipras se nos cuela en la campaña española acusando a Mariano Rajoy (supongo que habrá sido él personalmente o a lo mejor fue Soraya) de intentar derribar al gobierno griego. La película fantástica de Tsipras es la siguiente, según el diario El Mundo:

En la primera reunión del Comité Central de Syriza tras el triunfo electoral del pasado 25 de enero, Tsipras aseguró que aún antes de empezar las negociaciones las "fuerzas conservadoras en Europa, en cooperación con el Gobierno de Samarás, nos habían tendido una trampa", con el fin de que la izquierda fracasara nada más asumir el gobierno.
Con ello aludió a que el conservador Andonis Samarás había firmado una prórroga de tan solo dos meses del rescate para lograr que un Gobierno de Syriza fracasara.
Según Tsipras, el objetivo era causar una crisis financiera y el colapso inmediato del Gobierno.
Lo que no habían previsto estas fuerzas, añadió, era que Syriza acabaría logrando casi la mayoría absoluta en las elecciones, que se iba a formar un Gobierno en tiempo récord y que iba a obtener semejante respaldo ciudadano en las negociaciones.
El líder de Syriza sostuvo que el temor manifestado por Francia, China y Estados Unidos ante la inestabilidad política que podría haber generado una caída del nuevo Gobierno sirvió de ayuda para sacar adelante unas negociaciones.
Según el primer ministro, en las negociaciones España y Portugal, "por razones políticas obvias, trataron de llevar a Grecia al abismo, asumiendo el riesgo de una evolución incontrolada, con el fin de evitar un riesgo político interno".**


Y esto es demasiada película, incluso para un Comité Central. Las tonterías de Tsipras hacen dudar de que realmente alguien con una imaginación como la suya sea la persona más adecuada para sacar a Grecia del desastre en el que se encuentra. A los anteriores gobiernos griegos, incapaces de afrontar sus problemas, se suma ahora el de Tsipras que esparce su demagogia más allá de las fronteras, hasta los confines ibéricos de Europa. La hipótesis de Tsipras se basa en que si él triunfa en Grecia (sí, he querido decir "él"), Mariano Rajoy caería del gobierno; si fracasa, en cambio, Mariano Rajoy tendría más oportunidades de sobrevivir al hermano gemelo de Tsipras, Pablo Iglesias. Esta especie de entrelazamiento cuántico entre Iglesias y Tsipras es un extraño fenómeno de la naturaleza. Si los griegos se quejan de que lo que ocurre en Grecia se cuece fuera, nosotros, los españolitos, deberíamos quejarnos de que nuestro destino está ligado al de un señor como Tsipras. Yo, al menos, me niego. Por mí, como si se tira de la Acrópolis. Si a los aburridos discursos de por aquí hay que incluir ahora al señor Tsipras, apañados estamos.


A diferencia de la fantasía de dragones y mazmorras, los que parten de la Historia o de la Ciencia para sus interpretaciones de la realidad tienen más posibilidades de hacer diagnósticos realistas. El columnista de The Financial Times, Gideon Rachman titulaba su artículo del día 29 de enero, hace hoy un mes, "Syriza and woodoo economics", en el que tras explicar que los economistas de Syriza son una versión izquierdista de los economistas de Reagan con sus creencias sobre la inversión y vaticinar su fracaso por la debilidad griega, cerraba su artículo así:

Unfortunately, much of the European left seems to have temporarily lost the ability to reason – amidst the excitement of seeing the radical left take power in Athens. (Read this article, by Owen Jones, for example) Alexis Tsipras, the new Greek prime minister, is being written about as if he is a cross between Salvador Allende and Rosa Luxemburg. If and when the Syriza experiment fails, the left will be ready with a new “stab-in-the-back” theory. It will be the fault of the Germans, or the bankers, or (inevitably) the CIA. Nothing to do with the “rat-a-tat efficiency” with which Syriza has set off down the path of financial ruin.***


Según parece nos ha tocado a nosotros, los españoles, ser los autores de la puñalada, actuar como sacerdotes voodoo y clavar alfileres en el muñecote de Tsipras. Somos su deus ex machina mal que nos pese. Tsipras no tiene intención de sacarse los ojos como Edipo; prefiere sacárselos a los demás, tengan culpa o no.
A la división norte-sur, católica-protestante, soleada-fría, etc. habrá que añadir otra relevante: la fantasiosa-realista. Europa se debe fundamentar en la solidaridad, pero también en la inteligencia. Solo la inteligencia y el sentido común pueden hacer que vivir juntos sea una meta y una posibilidad. Pero señores como Tsipras y unos cuantos más, empeñados en hacernos saltar por los aires a todos, nos lo ponen difícil.
Mientras, en una sórdida y oscura cueva, rodeado de frascos, pócimas y agujas alguien se ríe.


* "Lawmakers (Just Not Greece’s) Approve a Bailout Extension" The New York Times 27/02/2015 http://www.nytimes.com/2015/02/28/world/lawmakers-just-not-greeces-approve-a-bailout-extension.html?ref=world&_r=0
** "El Gobierno griego acusa a España de intentar 'derribarle' para evitar un 'riesgo político interno'" El Mundo 28/02/2015 http://www.elmundo.es/internacional/2015/02/28/54f1b8cc22601d9e778b457b.html
*** Gideon Rachman "Syriza and voodoo economics" Financial Times - Blog The World  http://blogs.ft.com/the-world/2015/01/syriza-and-voodoo-economics/