jueves, 4 de septiembre de 2014

Tres libros detenidos en espera de juicio o la fila equivocada

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Después de observar un vídeo casero en el que se muestra como la Policía de la Virtud y la Prevención del Vicio saudí (la "policía" es la "saudí", no el "vicio", aclaro) en el que cuatro piadosos agentes se lanzan sobre un pobre converso cuyas pintas despistaron un poco y que cometió la osadía de ponerse en cola específica para la ventanilla de mujeres*. Los diligentes agentes se lanzaron sobre él sin tener en cuenta que la mujer árabe que estaba a su lado era su esposa. Ponerte en la cola de las mujeres se considera poco "virtuoso" y una antesala a la depravación. Las autoridades han tenido que pedir disculpas por el exceso de celo de los agentes por mantener las colas separadas. Al varón le está permitido acompañar a la esposa la que va a pagar en la cola femenina. Un error de apreciación lo tiene cualquiera. ¿Cómo iban a saber los pobrecitos que era un "converso", residente allí de toda la vida y que ella era su esposa? No hay que juzgar los libros por las portadas, que señala el dicho, a menos que ese sea tu trabajo. En ese caso, ante la duda —algo que siempre acaba mal desde Descartes—, se sacude y ya está. A los agentes los han mandado fuera de la ciudad, a ventanillas provincianas, algo que en términos saudíes significa, al menos, algo más de calor y arena.


Después de esta impactante experiencia, sigo mi repaso la prensa egipcia y cuál no es mi sorpresa cuando el titular de Egypt Daily News me salta a la cara: "Censorship authorities confiscate three books on arrival". ¿Tres?
Dada la campaña contra el "terror" y los islamistas emprendida por el gobierno egipcio actual pensé que se trataría de obras proclives al yihadismo, obras que incitaran a una versión poco tolerante de la religión y que pudieran ser usadas en sermones clandestinos o en provocativas sentadas de barbudos. Pero el comienzo del artículo me dejó perplejo:

Censorship authorities have confiscated three books published by Al-Tanweer Publishing, which were part of a delivery of books entering Egypt on Saturday. The confiscated books include “Introduction to Semiotics” by the Egyptian academic writer Nasr Hamed Abu Zayd, “Al-Mabrouma” by Lebanese novelist Rabei Gaber and the French philosopher Alain Badiou’s “In Praise of Love”.
The confiscation is one of the “extreme violations to human rights and freedoms” which occurred on Saturday, according to a statement by the Arab Network for Human Rights Information (ANHRI). All the other books shipped from Beirut were allowed into the country.
Al-Tanweer prints its books in Beirut, Lebanon, for reasons that are related to printing quality and costs, according to a statement issued by the publishers.**


Los títulos me dejan boquiabierto. ¿Se puede bloquear por censura un libro llamado "Introducción a la semiótica"? No digo yo que no se dejara a algún semiólogo pesado un rato de penitencia, pero ¿censurarlo? ¡Pobre semiótica! ¡No creo que sea para tanto!
Lo primero que hago es ir a comprobar qué editorial es esta tan peligrosa como para que le requisen los libros y pasen a manos de los ilustrados censores, hombres generalmente de amplio espectro, capaces de dictaminar sobre todo tipo de enfermedades morales, creadoras de epidemias sociales. Pero mi sorpresa es mayor. Esta editorial se dedica a sacar libros de autores —literatos y ensayistas— de distintos países árabes y traducciones de León Tolstoi, Aldous Huxley, Roberto Bolaño y hasta !Stephen Hawkins! y otros similares que no me resultan demasiado "yihadistas" ni "barbudos".


Una vez resueltas mis dudas globales sobre la editorial Al-Tanweer, que descarto como sospechosa de "islamismo", peligro oficial del régimen, me dedico a revisar los tres libros, en apariencia inocentes, cuyas páginas han sido retenidas en la aduana con mayor eficacia que las armas que pasan de Libia, Palestina y Siria a Egipto y viceversa. ¿Habrá túneles para libros?, me pregunto. Me lanzo a buscar información sobre los tres autores para intentar esclarecer su nivel de peligrosidad.
Comenzamos con la Introducción a la semiótica, del académico Nasr Hamed Abu Zayd. Inmediatamente recuerdo el caso, muy sonado. La primera vez que escuché hablar de él fue en una entrevista, al principio de la revolución, en la que un joven intelectual decía que su Islam era el de Nasr Hamed Abu Zayd. Me intrigó y me dediqué a buscar documentación sobre su obra.


Nasr Hamed Abu Zayd fue un intelectual dedicado, efectivamente, a tareas teóricas sobre la hermenéutica y la crítica, es decir, sobre la interpretación de los textos, de ahí su trabajo con la Semiótica, una posibilidad teórica y metodológica de abordar esta cuestión. Un perfil estándar como mtivo de su fallecimiento por una enfermedad vírica en 2010 señala que se tuvo que exiliar por "his innovative approaches to Quranic studies -- promoting a human-centered hermeneutics and applying methods derived from semiotics, literary theory & criticism to the study of the Islamic scripture". Leí la base de su doctrina, que se deriva, entre otras cosas, de la historicidad de la lectura, tal como está plenamente recogido de Nietzsche en adelante por las diferentes escuelas que fueron saliendo desde que Friecrich Schleiemacher se planteara la cuestión a finales del siglo XVIII.

Que leemos desde el condicionamiento de nuestro presente y que, por mucho que nos empeñemos, no podemos evitar el paso de la historia que el texto acumula por esa historicidad que le es consustancial. Eso quiere decir, como se ha ido incorporando a las escuelas que atienden a la "recepción", es decir, a la lectura como momento crucial y variable de la actualización del texto. ¿Contra qué va esto? Pues contra lo que se ha dado en llamar el texto "esencialista", un texto considerado inmutable, con un sentido único al margen de quien lo lee, considerado una "desviación" cualquier otra posible interpretación.
La primera conferencia que di en la Universidad de El Cairo fue sobre hermenéutica, que es mi campo de trabajo (al menos uno de ellos). Y me sorprendió la reacción de algunos responsables académicos que vinieron a hablar conmigo (me perdí la siguiente intervención) para interesarse sobre cuestiones de la hermenéutica gadameriana que era de lo que había hablado en parte y del aspecto de "encuentro" en el texto que tiene el hecho de la lectura, es decir, un enfoque digamos existencial del hecho textual. La siguiente conferencia que di en mi siguiente viaje fue ya específicamente sobre hermenéutica y traducción, con algunos ejemplos tomados de poesía árabe y del gran escritor egipcio Yusuf Idris.
Nasr Hamed Abu Zayd desarrolló una hermenéutica desde la historicidad del texto y de cómo cada lectura se ajusta a su propio contexto histórico, que es desde el que leemos, por más que pensemos que estamos comprendiendo el texto tal como fue inicialmente pensado. Hoy la teoría esencialista del texto es naif, tan naif como el que piensa que lo que sus ojos ven y su cerebro interpreta son la "realidad" misma y desconoce que es la interpretación de su cerebro con lo que su aparato sensorial le filtra. También es "realidad" la de la mosca, la vaca o cualquier otro ser vivo que reconstruye lo que le rodea con su capacidad sensorial y de procesar esas señales que le llegan al cerebro.


Me imagino que ya habrán captado de dónde viene la peligrosidad de Nasr Hamed Abu Zayd: todo eso implica que no hay una única lectura verdadera del texto, sino que este se adapta al momento de la lectura. Con algunos pequeños giros se convierte en una teoría peligrosa para los que conciben el "texto" como una unidad de sentido cerrado.
En un mundo como el islámico, se cae en la herejía rápidamente. Y eso fue lo que le ocurrió a Nasr Hamed Abu Zayd. Fue denunciado en 1993 por sus exégesis del Corán, denunciado por sus propios colegas académicos, pues los integristas islámicos no estaban dispuestos a renunciar a la "verdad" de su interpretación acusando de apostasía a todo el que se sale del guión escrito. Y se tuvo que ir a Holanda a vivir en 1995, amenazado y perseguido. Le "divorciaron" de su esposa al considerarle apóstata, es decir, que había abandonado la religión islámica, en cuyo caso no puede estar casado con una musulmana y la Corte Suprema de Egipto, aunque no lo condenó por evitar un escándalo mayor, sí los divorció motu propio, declarando nulo el matrimonio, que era una forma indirecta de condenarlo al reconocer oficialmente su apostasía.
El integrismo islámico exige la interpretación literal del Corán, en donde "literal" es cuestión de grandes fisuras o de desavenencias mayores o menores entre las distintas escuelas interpretativas que constituyen el conjunto del Islam. Casi todas las divisiones del mundo islámico obedecen a diferencias interpretativas, tal como ocurrió en el mundo cristiano con los sucesivos cismas (oriente y occidente, primero; católicos y protestantes después) ante las diferencias acumuladas y sustanciales  en  la forma de entender el mensaje evangélico y la doctrina consecuente. Todos sostienen la pureza y verdad de su lectura, por eso las luchas son irreconciliables entre grupos.


Lo sorprendente de la censura de Nasr Hamed Abu Zayd en la frontera es que ahora quienes detienen su obra son los que proclaman su lucha contra los islamistas, es decir, los que ya le censuraron antes. Esto confirmaría lo que llevamos diciendo desde hace tiempo: no se renuncia al arma religiosa para mantener el control, que es lo que importa. Defenestrados del poder los Hermanos Musulmanes, no se cierra el negocio; solo se traspasa. Detener los libros de Nasr Hamed Abu Zayd es un ejercicio de censura que contradice una y otra vez las palabras lanzadas a los cuatro vientos. Confirman que se trata de mantener el control por cualquier medio. Egipto es un país en el que ha habido dos revoluciones, cuatro gobiernos, tres constituciones (la antigua, la islamista y la actual) en cuatro años y no ha cambiado todavía la estructura policial. Puede que los censores tampoco, con muchísimo trabajo últimamente.
El segundo caso, el del novelista libanés Rabie Gaber —fallecido en 2010—, es bastante extraño. ¿Les habrá sonado "Rabie" sospechosamente a "Rabaa", una referencia a la sentada islamista? Las referencias al autor son mínimas. He localizado una rarísima crítica que le hicieron en la época de Mubarak en Ahram Weekly. El argumento de la obra le parecía al crítico de entonces demasiado esotérico y un autor peligrosamente prolífico. Decían entonces:

Beirutius: madina taht al-ard (Beirutius: an Underground City), Rabie Gaber, Beirut: Dar al-Adab, 2005. pp239
Between 1992 and 2003 Lebanese novelist Rabie Gaber published ten novels, on average a novel a year. Gaber is thus a remarkably prolific author, but most of his work amounts to little more than musings, which are both divorced from reality and maintain an unbridgeable distance from the reader. However, his latest novel is different from those that preceded it in that it is immersed in reality rather than divorced from it. In the book, the narrator meets a cinema security officer who addresses him as Rabie Gaber, editor at the newspaper Al-Hayat, and goes on to recount the story of an underground city, Beirutius, built entirely beneath the surface of modern Beirut and to some extent modeled on it. How the city survives, or even came into being, is unclear, yet Gaber uses it to draw connections between the subterranean life of Beirutius and life during the civil war in its terrestrial counterpart Beirut.***


La forma de enjuiciarlo es claramente prepotente y lo único de lo que se le acusa es de escribir "demasiado" y de estar alejado de la realidad, algo de lo que, tal como está la realidad, tampoco se le puede echar demasiado en cara a nadie. Eso de que el narrador se llame como el autor siempre ha sido un poco sospechoso y si hay un Beirut subterráneo debajo del Beirut visible, por menos que eso te bombardean en Gaza. Quizá el censor había leído aquella novela del prolífico Gaber pero del que no hay más pistas. No sabemos de qué trata "Al-Mabrouka", pero seguro que el aduanero tampoco. Habrá mandado la lista de libros desde la frontera al ministerio y le habrá llegado con tres tachones. Y le ha tocado al pobre Gaber.
El tercer caso es más sorprendente o menos, según se mire. Lo primero que llama la atención es que tampoco es un islamista, sino más bien al contrario es un althuseriano y maoísta filósofo francés, miembro de la izquierda que se echó a la calle en los 60, que llegó a alcalde de Tolouse durante 12 años. Conocido por "El ser y el acontecimiento", es un filósofo nada sospechoso de islamista. Pero a alguien le habrá parecido sospechoso porque tiene una tendencia que no se le pasó en el 68 por aquello de las masas. Creo haber encontrado alguna posible causas de esa ignominiosa detención de su aparentemente inocente. Encuentro la obra retenida en Amazon y la nota editorial dice:

In a world rife with consumerism, where online dating promises risk-free romance and love is all too often seen only as a variant of desire and hedonism, Alain Badiou believes that love is under threat. Taking to heart Rimbaud’s famous line “love needs reinventing,” In Praise of Love is the celebrated French philosopher’s passionate treatise in defense of love. 
For Badiou, love is an existential project, a constantly unfolding quest for truth. This quest begins with the chance encounter, an event that forever changes two individuals, challenging them “to see the world from the point of view of two rather than one.” This, Badiou believes, is love’s most essential transforming power.

¿Qué habrán visto esta vez? ¿Qué habrán pensado al ver este libro? No se me ocurre una respuesta que no nos lleve al absurdo. ¿Les parece mal lo de marxista-leninista, lo de maoísta, lo de Althusser, lo de Lacan, los del partido marxista-leninista, lo de la alcaldía..., no sé... simplemente el amor quizás?
No me rindo a que el amor quede detenido entre Líbano y Egipto, que se prohiba su importación. Sigo buscando y buscando y, finalmente, encuentro algo: la traducción de un artículo de Badiou en Le Monde cuando las revoluciones de 2011. Aparece en reproducido en un blog español con el explícito título de "La hipótesis comunista" y el título del artículo es "El alcance universal de los levantamientos populares". Allí hay varias referencias a Egipto que puede que, con tanta historicidad, que diría un hermeneuta, es decir, tanta distancia entre lo que ocurrió entonces y cómo lo interpretamos hoy, haya molestado a más de uno. Escribía Badiou:

La palabra "democracia" apenas es pronunciada en Egipto. Se escucha hablar de "un nuevo Egipto", de "el verdadero pueblo Egipcio", de una asamblea constituyente, de cambios radicales en la vida de todos los días, de posibilidades inauditas y previamente desconocidas. Hay un nuevo llano que sucederá al que ya no existe, el que ha sido incendiado por la chispa del levantamiento. Este llano se interpone entre la declaración de una alteración en el equilibrio de fuerzas y la realización de nuevas tareas. Entre el grito de un joven tunecino: "Nosotros, hijos de trabajadores y campesinos, somos más fuertes que los criminales", y lo que dijo un joven egipcio: "desde hoy, 25 de Enero, tomo los asuntos de mi país en mis propias manos".
El pueblo, sólo el pueblo es el creador de la Historia Universal
Es sorprendente que en nuestro Occidente los gobiernos y los medios consideren a los insurgentes de El Cairo "el pueblo egipcio". ¿Cómo es posible? ¿Acaso el pueblo no es para ellos la gente razonable, legal, que usualmente se reduce a la mayoría en una encuesta, o la mayoría en una elección? ¿Cómo es que de repente cientos de rebeldes son representativos de una población de ochenta millones? Es una lección que no debe olvidarse, que no se olvidará. Después de cierto umbral de determinación, de intransigencia y coraje, la gente, de hecho, puede concentrar su existencia en una plaza, una avenida, algunas fábricas o una universidad... El mundo entero será testigo del coraje, y especialmente, de las maravillosas creaciones que surgen de él. Estas creaciones prueban que hay un Pueblo. Como un rebelde egipcio dijo con firmeza: "antes yo miraba televisión, ahora la televisión me mira a mí".****


Bien. La pregunta es: ¿cómo se lee esto en 2014? ¿Quién es "hoy" la "gente razonable" y quién es "el pueblo", según el razonamiento de Alain Badiou en su momento? ¡Vaya problema! Con revolucionarios de 2011 en la cárcel y con defensores del orden proclamando su segunda revolución, la cosa se complica, como ya le parecía complicado a Badiou distinguir entre lo que Occidente llamaba "pueblo", gente de orden, y la ordenadísima sociedad actual. Lo de la quién mira o es mirado por la televisión está un poco más complicado. Me imagino que los libros retenidos en la aduana lo son en nombre del pueblo y como enemigos del pueblo. Señalaba en el texto citado Badiou:

Desde hace dos siglos el único problema político ha sido la forma de establecer en forma perdurable los inventos del comunismo en movimiento. Y la única declaración reaccionaria afirma: "Es imposible, e incluso perjudicial. Confiemos en el Estado..." Gloria a los pueblos de Túnez y Egipto porque nos recuerdan la verdadera y única tarea política: enfrenta el estado la fidelidad organizada al comunismo en movimiento.****

¡Pobre Badiou! ¡Cómo lo ha tenido que pasar después de escribir esto! Hoy el Estado es la fuerza mayor. ¡Y ahora viene a hablar del amor? ¿Del amor a qué? La gente no escarmienta. Ha dado tantas vueltas la situación egipcia que no es fácil seguirle la pista, con todos clamando por la revolución, como Badiou, y casi todos haciendo lo contrario, amando loca y apasionadamente a un Estado que saca músculo en cuanto que tiene ocasión.
Leo el enfado de un rapero egipcio, que está que se sube por las paredes con todo el mundo. Dice:

One of these tracks, Antom ‘Abeed (You are slaves), condemns supporters both of the MB and the Army. The track is political agitation showing deep concern of repeating the cycle from a religious authoritarian rule to a military dictatorship.
However maintaining such radical rhetoric is not easy, the unit members explain, as they suffer suppression and censorship from cultural centres and venues.
“There was definitely more freedom of speech during the times of Mubarak, SCAF, and Morsi than now. Now if you say no, you get arrested. If you protest, you might risk being shot,” Sherif said.*****

¡Pobre rapero también! Ese es el triste destino de muchos de los que se partieron la cara el 25 de enero y que se la siguen partiendo desde entonces. Ahora tenemos a tres libros penitentes, ¡pobrecitos!, esperando a que decidan su destino en el ministerio.
En resumen: un egipcio acusado de apostasía por los fundamentalistas, divorciado a la brava de su amante esposa y mandado a Holanda; un libanés que escribe mucho pero que no gusta demasiado a los críticos oficiales, que tiene delirios sobre peligrosas ciudades subterráneas, y de nombre sospechoso; y un filósofo francés althusseriano, lacaniano y demás cosas de difícil comprensión para el común de los mortales, que va predicando el amor después de que le ha fallado todo lo demás.


Quizá se trate de un error, como en Arabia Saudí, que ante la duda te dan un porrazo, que alguien pensara que estaban en la fila equivocada. En Egipto, el comité censor —al que no paran de dar trabajo— se llama algo así como Comité para la Preservación  de la Creatividad, es decir, para asegurarse que va por el camino correcto. ¿Quién ha dicho que los censores no tienen imaginación? Tanta que hacen la competencia a los artistas de todos los sectores, que están en general bastante enfadados —no son solo los raperos—. Periodistas, escritores, cineastas, dibujantes, dramaturgos... están empezando a hartarse de esta mordaza constante, de tanta tijera y parón aduanero. El chiste del estupendo caricaturista Andeel, reproducido el 1 de julio en Daily News Egypt, es muy claro: «And he who does not love Papa Sisi, where does he go?” The children answer, “To prison, miss.”»****** Creo que la gente está empezando a darse cuenta (los que quieren), que hay demasiada prevención para muchas cosas. Que no es solo a los terroristas islamistas de diverso pelaje, sino que se está metiendo en el mismo bote a todo el que molesta demasiado. Y las artes son las primeras —como siempre— en pagar esta nueva virtud y ortodoxia, pues son molestas enseguida.


No sé si se convertirán en lecturas clandestinas de culto solo por haber sido retenidas en la aduana, o qué ocurrirá con estos libros peligrosos. Ante la duda, es mejor que nadie lea nada que luego pasa lo que pasa.
Aprovecho para felicitar al editor, que ha conseguido que tres libros tan distintos estén en el punto de mira. A lo mejor, quién sabe, el aviso va para él. El ministerio siempre tiene razón. Lo ocupe quien lo ocupe, que eso es lo de menos.



* "Saudi religious police in rare apology after Briton beating" Ahram Online 3/09/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/109890/World/Region/Saudi-religious-police-in-rare-apology-after-Brito.aspx
** "Censorship authorities confiscate three books on arrival" Daily News Egypt 3/09/2014 http://www.dailynewsegypt.com/2014/09/03/censorship-authorities-confiscate-three-books-arrival/
*** "At a glance" Ahram Weekly Online 21-27/07/2005 http://weekly.ahram.org.eg/2005/752/bo14.htm
**** "El alcance universal de los levantamientos populares - Alain Badiou" La hipótesis comunista - blog 1/03/2011 http://lahipotesiscomunista.blogspot.com.es/2011/03/el-alcance-universal-de-los.html
***** "On selling out, censorship, and nostalgia: Rappers reflect on society" Daily News Egypt 31/08/2014 http://www.dailynewsegypt.com/2014/08/31/selling-censorship-nostalgia-rappers-reflect-society/

****** "Young political cartoonists use symbols to fight ‘red lines’" Daily News Egypt 1/07/2014 http://www.dailynewsegypt.com/2014/07/01/young-political-cartoonists-use-symbols-fight-red-lines/





miércoles, 3 de septiembre de 2014

Muere la información y matan al mensajero

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La casi certeza de que se haya producido una nueva decapitación de un periodista en ese frente monstruoso de batalla en que se ha convertido la zona de Siria e Irak hace preguntarse sobre el objetivo de esos desalmados. Dentro de sus crímenes constantes contra todo aquel al que se encuentra y se les oponga, contradiga o simplemente le apetezca, los crímenes contra los periodistas que se encuentran informando de los conflictos desde el terreno mismo suelen ser impactantes. Todas las vidas son importantes, pero así como desprecian profundamente la vida de todos los que no siguen sus consignas matando sin compasión, decapitando, fusilando o enterrando vivas a cientos de personas a su paso, a las muertes de periodistas les conceden cierta notoriedad pues en ellos están castigando al mundo y haciendo exhibición de una fuerza cobarde con la que su correligionarios se crecen. No ven lo que es, un crimen cobarde, sino que lo viven como si derribaran nuevas torres en el skyline de Occidente al completo. Dentro de su mentalidad criminal y megalómana, cortar cabezas de occidentales es un acto de demostración de fuerza, además del desprecio y alimento para la soberbia fanática que les guía en el resto de sus crímenes.


Con los secuestros de los periodistas, fotógrafos, etc. cumplen varios objetivos. En primer lugar, la intimidación de los medios que informan sobre lo que ocurre. Como buenos fanáticos religiosos están obsesionados con el "mensaje". Se consideran portadores del único mensaje verdadero, por lo que todos los que propagan otras ideas o versiones sobre lo que son y lo que hacen distinta a la idea absurda y narcisista que tienen de sí mismo se convierte en algo que hay que silenciar y tratar de aprovechar para difundir su propio mensaje.
Creo que no se ha estudiado convenientemente el papel que los nuevos medios, surgidos al hilo de las tecnologías de la información, tienen no tanto en la expansión —que es obvia e importante— sino en la configuración de estas mentes enfermas de notoriedad y profundamente vanidosas y narcisistas. Necesitan del espectáculo y los periodistas son para ellos como críticos que les castigan pervirtiendo lo que ellos consideran una acción de santidad en el mundo, su higiene. El periodista escribe y a ellos no les gusta lo que escriben. "Mentir" sobre sus actos les parece un crimen deleznable.


Este fenómeno no es exclusivo de los yihadistas y lo podemos ver como característico de la mente monolítica que no admite más versión que la suya de lo que ocurre en el mundo. Es importante este hecho de la unicidad del mensaje que proclaman porque sitúa directamente en el punto de mira a los medios y a los periodistas, que son versiones alternativas y rivales. No se trata de considerarlo como parte natural del juego de la propaganda, sino de algo más sutil y perverso que tiene que ver con esa mentalidad totalitaria que solo quiere sumisión y reconocimiento. Ellos son "mensajeros" divinos y una decapitación es una "advertencia", dicen, para los enemigos de la verdad, que es lo que ellos encarnan.

Hay objetivos más pragmáticos. Mientras los periodistas están secuestrados, prisioneros en cualquier lugar de ese laberinto sin fronteras es Oriente Medio, pueden realizar presión sobre los medios que tienden a moderar su lenguaje crítico —cuando no a retirar a sus corresponsales— con la esperanza de que no ejecuten sus amenazas. Está también la cuestión del dinero de los rescates. Estos "mensajeros divinos" son ladrones y delincuentes, que viven de lo que roban y extorsionan. Su mentalidad teocrática exacerbada les hace ver todo ello como parte de un plan justo, para el que siempre encuentran precedentes, citas e interpretaciones. Todo lo que se quite a los infieles o apóstatas es obra de un Dios que está siempre en su boca mientras degüellan, roban o torturan. Para ello les basta hacer una sencilla operación mental, que es colocarse del lado de la verdad y colocar todo lo demás en el otro lado. Les han prometido el paraíso aunque para ello haya que convertir el mundo en un infierno. No les importa nada ni nadie, incluidos los suyos, a los que miran con desprecio cuando muestran debilidad. No hay más que pensar en los suicidas y en las actitudes de las familias para ver que se trata de un extremo en el que se han desprendido de cualquier humanidad. Todo está justificado porque Dios está de su lado. Es el fin y aquello que justifica todo. No hay otra obra, no hay otro fin. Y si lo hay, debe ser destruido.


Para mantener este tipo de convencimiento entre sus seguidores y aumentar su número, las demostraciones de fuerza son necesarias porque además de sembrar el terror, refuerzan al convencido, que ve en ellas más muestras de verdad y poder. La notoriedad que alcanzan estas infames ejecuciones de periodistas le llena de gozo porque ven en ellas la extensión de su mensaje. Rechazan muchas modernidades, con la clara excepción de las tecnologías de las comunicaciones, que les sirven para propagarse, comunicarse, articularse y mandar las exhibiciones de su fuerza al mundo. La fama de la espada precede a la espada.
Es importante entender que no se está ante una cuestión que tenga algún límite. La base del yihadismo es la expansión y la destrucción de todo lo que se oponga a su interpretación del mundo. Por lo tanto no hay negociación porque no hay nada que negociar. Hacerlo sería traicionar la causa. Hay ejemplos de cómo acaban con los miembros que consideran que pueden traicionarlos. Desear la paz es ya una traición gravísima, merecedora de la muerte. No hay retroceso. Les han convencido de que el fin último es la conquista del mundo y que no hay honor mayor que morir o matar por ello.


Pero hay también algo que no puede dejar de ser dicho, que es la situación de los periodistas en estas zonas peligrosas y en otras. Muchos de ellos son periodistas "autónomos". Trabajan para que les acaben comprando (o no) los reportajes que realizan. Para conseguirlo tienen que arriesgar más con menos recursos. Es el mercado. Van donde pueden a conseguir noticias y caen muchas veces en trampas de las que ya no salen o desaparecen hasta que alguien consigue pagar el rescate, si es que hay alguien dispuesto a hacerlo.
La profesión periodística no busca lo heroicidad, solo llenar de sentido el sencillo gesto cotidiano de abrir un periódico o consultar una página, de encender la radio. Esos minutos que dedicamos distraídamente, con un café en la mano, a realizar un rápido recorrido por lo que pasa en el mundo son el resultado del esfuerzo, muchas veces arriesgado, de personas de las que no nos molestamos en saber su nombre. Parece que el espejo stendhaliano se paseara solo por el azaroso camino. Y no es así.


La notoriedad y el buen sueldo se lo suelen llevar los que buscan ser el centro de la noticia o producirla, los que aman más ser mirados que hacer ver. Pero los verdaderos sostenedores, los sacrificados peones de la partida, son siempre personas como estos dos periodistas, degollados para convertirlos en espectáculo macabro que sus compañeros se ven obligados a repetir, haciendo unos de tripas corazón y otros simplemente pensando que es su trabajo y algunos su negocio.
Todas las vidas son importantes. Las de los periodistas no son más importantes que las de los demás. Lo importante es que nos demos cuenta del sentido de sus muertes y de por qué y para qué están donde están: para que nosotros estemos mejor informados. Los periodistas no solo mueren a manos de los criminales psicópatas religiosos, como estos del Estado Islámico o cualquier grupo, secta o estado en el que no se acepte más de una "verdad". Mueren también de indiferencia, de apatía general, de la codicia y del gusto por el cotilleo y la trivialidad que inunda los medios. Por eso muchos de ellos eligen jugarse la vida por una vocación que les saca de despachos, ruedas de prensa sin preguntas y demás comodidades para ganarse el pan con una profesión que aman, mal pagada y precaria; llena de lamentos cuando las desgracias ocurren, pero que no mueve muchos dedos para evitar que ocurran.


No son locos ni héroes. No buscan ser aplaudidos, sino dar las gracias por poder comenzar otro día para cargar con grabadoras, cámaras y ordenadores y poder contarnos algo que merezca la pena escuchar o que simplemente nos saque del ruido y sopor en el que vivimos.
Me han venido ahora a la mente las cadenas humanas para proteger a los periodistas durante los dieciocho días de la Revolución egipcia del 25 de enero de 2011. Como les atacaban para evitar que informaran al mundo lo que estaba pasando allí, la gente los rodeaba para protegerlos. Me han venido a la mente las imágenes del corresponsal de La Vanguardia atendido por una mujer de sus heridas en la cabeza. La mujer le besó en las heridas al saber que era un periodista. Era su forma de reconocimiento porque sabía que estaba allí, jugándose la vida, para informar de lo que ocurría en las calles de El Cairo.
Hoy no hay nadie allí que les proteja. Nadie les besa como agradecimiento las heridas que les han causado por contar la verdad al mundo. Hoy son los criminales los que alardean a través de las redes sociales de su barbarie. En su simpleza teocrática creen que cortar cabezas es callar voces e imponer la verdad. ¡Imponente necedad! Lo único que pregonan es su monstruosidad arrogante.


Hay guerra a la prensa y guerra a los periodistas. La primera es una cuestión de libertades, que se traduce en presiones reales y censura limitando el derecho a informar y a expresarse; a estos monstruos cavernarios no les importa ni las entienden. La segunda es siempre concreta, centrada en personas a las que se persigue, secuestra y asesina. Muere la información y matan al mensajero.

Con la muerte de cada periodista que realiza la labor de informarnos, morimos también todos un poco; ellos alimentan nuestra libertad y defienden a aquellos de los que informan contando al mundo su estado. Su presencia es nuestra mirada; sin ellos estamos ciegos.
Descanse en paz Steven Sotloff. La redacción del otro mundo va ampliando su plantilla con buenos profesionales. 






martes, 2 de septiembre de 2014

"Mr. Putin is not rational" o ¿arde Ucrania?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El artículo que publicó hace dos días en las columnas de opinión de The New York Times Ben Judah, autor del libro “Fragile Empire: How Russia Fell In and Out of Love With Vladimir Putin”, que no tengo el gusto de haber leído, es bastante preocupante, tanto si se lee en clave norteamericana como europea. Incluso, se me apura, en casi cualquier clave.
Aquí se empezó invadiendo Crimea y tomando el pelo descaradamente al resto del planeta —menos a Cuba y los bolivarianos y afines— con teoría sobre soldados que no lo eran, uso de la población para desarmar a los soldados, toma de arsenales y lo que faltaba llegaba desde Moscú por paquete exprés. Aquí, para desviar la atención, se alentó el movimiento de desmembramiento de un país al que se tenía colonizado políticamente e infiltrado. Se ha montado una guerra civil con 2.000 muertos y lo que se avecina. Aquí se caen solos los aviones civiles con cientos de muertos cuando sobrevuelan las zonas que ocupan rusos y requeterrusos. Se sigue haciendo alarde de prepotencia, cinismo e hipocresía diciendo cada día cosas distintas, según convenga y amenazando descaradamente con invadir un país porque no ha querido formar parte del chiringuito que los nostálgicos de la URSS siguen manteniendo.
La tesis de Ben Judah es muy sencilla y se reduce a una frase que tiene algunas delante y otras muchas detrás: "Mr. Putin is not rational"*. En un ejercicio de análisis escolar del texto, diríamos que todo gira sobre esa premisa. El problema es que después de casi cualquier otro análisis se llega a la misma conclusión. Después del análisis que realiza, el señor Judah cierra su texto así:

Russia would have triumphed over the world order imposed by the West after the Soviet Union lost the Cold War. This would mean the destruction of American geopolitical deterrence. America’s enemies, from China to Iran, would see this as an invitation to establish their own spheres of influence amid the wreckage.
Russia would not stop there. Mr. Putin wants to undermine NATO, and the smell of weakness would tempt him further. It would be merely a matter of time before Moscow exploited the Russians in the Baltic States to manufacture new “frozen conflicts.” Poland would feel compelled to act as though NATO did not exist, creating a defensive military alliance of its own with the Baltics; it might even establish a buffer zone in western Ukraine.
There is no easy way out now. But we must not let thousands of Ukrainians die because we dithered. We must be honest with them if we are not willing to fight a new Cold War with Russia over Ukrainians’ independence. But if we force Ukraine to surrender, rather than sacrifice lives in a fight for which we have no stomach, then we must accept that it is a surrender, too, for NATO, for Europe and liberal democracy, and for American global leadership. That is the choice before us.*


La retórica apocalíptica del artículo solo es superada por la increíble retórica que los medios rusos llevan usando meses en contra de Occidente, Estados Unidos principalmente, pero también contra todo el que les lleva la contraria. La maquinaria propagandística es increíble. Aquí la hemos analizado, incrédulos, en varias ocasiones pero daría para comentario diario. No quiero ni pensar cómo será la retórica a través de los medios rusos para el interior.
Putin ya está amenazando directamente y hablando de su arsenal nuclear, mientras que lo que parece preocupar al señor Judah, en última instancia, es que se cuestione el liderazgo global norteamericano. Todo esto forma parte de la retórica republicana contra Obama, al que se acusa de debilidad. De ahí la alusión al "olor del miedo" como una señal peligrosa que se envía. Rusia hará lo que quiere si huele miedo en los Estados Unidos y la OTAN.


Lo que estamos e3scuchando y viendo estos días es la creación de una fuerza de asalto de la OTAN, la entrega de armamento a los países que se sienten amenazados por el regreso —insisto: regreso— de Rusia a sus territorios a recuperar a los rusos que se dejó olvidados en la última retirada del territorio.
Putin no puede ceder, lo dijimos, porque lo que está vendiendo desde el principio es la emergencia de Rusia como superpotencia por encima de los demás. Eso le obliga, como "macho alfa" a no retroceder, pues en el momento en que lo haga la ilusión que ha creado alrededor de su persona y la misma Rusia se deshará.
La tesis del "imperio frágil" viene a decir Rusia necesita demostrar una fuerza que no tiene, pero ¿a quién y por qué? El resumen del editor de la obra señala:

Vladimir Putin sees his regime as a triumph - one that has turned a bankrupt state into an energy superpower, built a new middle class out of post-Soviet wreckage, and defeated NATO expansion, while Russian incomes boomed more than 140 per cent. However, in this riveting new analysis, Ben Judah argues that Russia's leader is not the strongman he appears. Putin may be victorious as a politician, but he has utterly failed to build a modern state. Once loved for its forcefulness and the spreading of new consumer lifestyles, Putin's regime is now increasingly loathed for incompetence and corruption. Rather than modernizing Russia's institutions, Putin has enthroned a predatory bureaucracy, leaving the regions a patchwork of fragmented and feudalized entities - some ruthlessly technocratic, others almost lawless.


Esto es peligroso, de ser cierto, porque lleva a la tentación de probar si el otro va de farol. Y verlo puede ser una gran tragedia, como está ocurriendo ya. Putin está fundiendo los estereotipos de la Rusia zarista con los de la URSS, frente al internacionalismo comunista, ahora es un nacionalismo histérico del que está haciendo gala. Rusia no invade; Rusia "recupera" territorios. La teoría de la recuperación es esencial y es, efectivamente, parte de la retórica hitleriana y su pangermanismo. La idea de "Novarrusia" no es más que un movimiento del mismo tipo que busca que allí donde haya un ruso se extienda el poder de Rusia.
No me gusta ni tranquiliza el fondo del artículo de Ben Judah, escrito desde Moscú. No porque no pueda tener razón, sino por lo que implica para el futuro. Está escrito antes de la crisis con Ucrania y supone que la escalada no tendrá fin y empezar a armarse.
No se puede convertir esto en un duelo de egos por el liderazgo mundial y menos en el escenario europeo. Lo que importa realmente es que Putin sienta la firmeza de Europa al lado de Ucrania y menos dudas. De no hacerse así, si la Unión Europea se muestra dubitativa, debería deshacerse pues habrá demostrado que no es un intento de unión solidaria y real, sino simplemente una especie de unión aduanera, acomplejada y achacosa.


Las consecuencias de esto son que Europa tendrá que pensar más allá de sus políticas turísticas y comerciales respecto a Rusia y que la cuestión de las frutas de temporada, carne y demás productos no deja de ser una anécdota ante los problemas que se pueden avecinar.
Quejarse está bien, pero si se hace algo más mejor. Es indudable que las relaciones entre Rusia y la Unión Europea —no me molesto en hablar de los Estados Unidos, que tiene un océano a cada lado— tendrán que ser muy distinta por los intereses de todos los europeos y por compartir un espacio contiguo con Rusia.
Si esto se intensifica dando un salto más, como ya advertíamos hace unos días, y las cosas ya no pueden ser disfrazadas por los eufemismos, debemos irnos preparando a que el estado actual concebido desde la buena vecindad, se ha terminado. Eso afectará a ambas economías y a cada uno en lo suyo. Si Rusia comete el error histórico de dar un paso más en el interior de Ucrania, es decir, de Europa, imposibilitará cualquier tipo de contacto y no tendrá bastante con ir ofreciendo armamento por África, gas por Asia y comprando limones por América del Sur. Todas esas economías que juegan a dos barajas y que sacan pecho, se pueden venir abajo, y Rusia no tiene bastante para seguir sosteniendo o perdonando economías fantasmas como la cubana por todo el continente. Necesitará menos energía y materias primas si no tiene quien le compre.


Rusia ha elegido un camino "irracional" —y en esto estoy de acuerdo con el autor del artículo— porque piensa que puede engañar a todos todo el tiempo, es decir, hacer lo que quiera pensando que los demás se van acabar conformando, dar diez pasos para luego negociar la paz retrocediendo tres con generosidad. El momento es muy serio y Vladimir Putin sigue aumentando presión como si se tratara de un juego en el que él ha marcado todas las cartas. ¿Qué quiere, llegar hasta París? ¿Arde Ucrania?

La tesis final del señor Ben Judah es que sí. Entiendo que a todos les pueda parecer excesivo. Pero la historia está llena de gente excesiva y los libros repletos de lamentaciones de gente que no creía lo que tenía delante de los ojos. La irracionalidad de Putin se va acrecentando en la medida en que su respuesta a las sanciones no es moderar sus acciones sino aumentarlas en intensidad y peligrosidad, creando una espiral imprevisible. Es irracional si piensa que sus acciones no le traen consecuencias —es lo que caracteriza la mentalidad infantil e inmadura— y es irracional si piensa que no deberían tenerla. Es irracional por la falta de sentido de realidad y el predomino del principio del placer, es decir, ha hecho una definición del planeta no negociada con los demás que habitan en él al decidir que Ucrania está bajo su albedrío. Y es finalmente irracional porque cree que lo que pueda ocurrir después de despertar de esta pesadilla —dure lo que dure, ocurra lo que ocurra— seguirá siendo lo mismo.
Lo decíamos hace un par de días y lo volvemos a repetir. El irracional "Mr Putin" ha cambiado el orden complejo del mundo más allá de lo que puede realmente controlar. No se trata ya del "efecto mariposa", sino de que esta vez la mariposa tiene forma de vuelo MH17; tiene forma de convoyes y tropas cruzando fronteras a su antojo; tiene forma de Crimea y de varios miles de muertos, cuyo aleteo están produciendo mucho caos por todas partes. El irracional "Mr Putin" cree que en cualquier momento puede aposentar su trasero de superpotencia marcial sobre la tapa de la caja de Pandora y parar el desastre. En eso consiste su irracionalidad. Y eso hace que sea poco fiable. La idea de Ben Judah es que el imperio ruso es frágil bajo su apariencia y que Putin ha fallado en su idea de lo que una superpotencia debe ser hoy. Siempre hay que temer más al que necesita demostrar su fortaleza encubriendo su debilidad, que al realmente fuerte.



* Ben Judah "Arm Ukraine or Surrender" The New York Times 31/08/2014 http://www.nytimes.com/2014/09/01/opinion/arm-ukraine-or-surrender.html?hp&action=click&pgtype=Homepage&module=c-column-top-span-region&region=c-column-top-span-region&WT.nav=c-column-top-span-region&_r=0




lunes, 1 de septiembre de 2014

Enseñanzas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Para terminar, después de hablar de máquinas e inteligencia, de genética y de ordenadores, del cambio climático y de hombres biónicos, el periodista del diario El País, Joseba Elola, le pregunta a Marvin Minsky, uno de los considerados padres de la inteligencia artificial:
P. Profesor, una última pregunta: ¿A usted la vida qué le ha enseñado?
R. Tienes que quedarte en la acera y no echarte a la carretera.
P. ¿De verdad?
R. Es una broma.
P. ¿Y en serio?
R. Que uno solo se puede creer las bromas. Bueno, y he aprendido que la gente tiene buenas ideas y luego se para: si continuaran un poco más, conseguirían mucho más. No sé por qué se paran y pasan a otra cosa. La gente trata de hacer demasiadas cosas.*

Quizá porque no se espera uno que le hagan esa pregunta nunca, la(s) respuesta(s) de Marvin Minsky, de quien se cita al inicio del texto unas palabras de Isaac Asimov considerándolo junto a Carl Sagan como el hombre más inteligente del mundo, sean tan espontáneas. Lo primero que se sale ante la contundente pregunta es algo que oscila entre el sufismo y Woody Allen, después su consideración de que es en broma, otra broma más medio en serio y, finalmente, una pregunta entreverada con sus propias respuestas. Todo esto para eludir la respuesta a la pregunta sobre lo que la vida le ha enseñado. Al menos que la vida le ha enseñado a esquivar preguntas comprometedoras.
Si volvemos a leer sus respuestas veremos que son solo bromas porque él las ha calificado así ante el escepticismo del entrevistador, figura siempre expuesta a la burla de quien responde con la cara suficientemente seria. No tenemos indicadores de los gestos que acompañaron a las palabras, pero es de suponer que la pregunta sobre si era "de verdad" surgió ante la duda que le suscito la discordancia entre lo que decía y lo que su cara mostrara. Si Minsky hubiera contestado con una carcajada, el periodista no hubiera preguntada "¿de verdad?".


Eso nos lleva a considerar por qué una respuesta tan sensata como la que le ofrece —camina por la acera o te atropellarán— es puesta en duda: "¿de verdad?". Es cierto que si hacemos una pregunta trascendente como "¿a usted la vida qué le ha enseñado?" corremos riesgos, pero es entendible que ante una persona con fama de tan inteligente y padre de la "inteligencia artificial" uno lance una pregunta para tratar de ganar posiciones antes de que nos llegue el final.
En realidad no sabemos si nos vamos de la vida más listos o más tontos, porque aunque la vida nos dé lecciones, nadie tiene garantías de que nosotros las aprendamos con provecho o a tiempo. Realmente la vida, como tal, a lo que nos enseña es a lo que dice Minsky, a caminar por la acera porque admite más errores que el descender a la carretera en donde solo tienes una posibilidad de aprender, la del último suspiro antes de que te atropellen.


Ante la desilusión que su gran aprendizaje de la vida causa en su interlocutor, Minsky intenta defenderla con una paradoja, que "solo se puede creer las bromas", tratando de sembrar la confusión por de los recursos del lenguaje. Tú crees que las bromas por ser bromas son falsas, pero yo afirmo lo contrario: solo hay enseñanza en las bromas. Es como volver a afirmar que la cuestión de ir por la acera sigue siendo lo que la vida le ha enseñado y lo que ahora, Marvin Minsky, uno de los hombres más listos del mundo, pretende transmitirle al periodista que le interroga. Pero no estamos en un ágora y aquí el discípulo es más escéptico de lo que el maestro pensaba, cuestionando el fondo y la forma de la verdad que se le ofrece.
Finalmente, Minsky ve la luz. Pero esa luz es la constatación de un fenómeno y la confirmación de que no sabe porqué ocurre, es decir, de la oscuridad. "La gente tiene buenas ideas y luego se para." ¿Es eso una verdad? ¿Toda la vida para esto?


Aunque quien lo lea creerá que Marvin Minsky ha castigado a su entrevistador y le ha privado de las muchas y buenas ideas ocultas que seguro —es uno de los hombres más inteligentes del planeta— que tiene almacenadas por tantos años de genialidad, creo que ha sido sincero en todo momento.
Lo que le ha dicho, al fin y al cabo, es que vaya por senda segura y persevere en lo que hace, que es un consejo que cualquiera puede dar, pero solo valora quien lo sabe percibir. Probablemente es el mismo consejo que su abuela dio a Minsky cuando esté estrenó pantalones largos. Y si no fue su abuela, da igual; sería un tendero del barrio o un sargento de la Armada.
Suponemos que las personas inteligentes tienen mejores ideas que el resto para las cosas de la vida, que es sobre lo que le preguntaron. Sin embargo, esas verdades suelen estar al alcance de todos. El que va buscando grandes respuestas se equivoca; solo el pretencioso cree que la vida se aclara en un tratado o se consigue la felicidad con un libro de autoayuda o similar. El mundo antiguo, sin tantos ordenadores ni experiencias convertidas en bestsellers, daba consejos del tipo "conócete a ti mismo" o "solo sé que no sé nada", "sed como niños", etc. Pero estamos tan acostumbrados ya a lo contrario, que todo nos parece poco y flojo. Necesitamos charlatanes.
Haga caso a Minsky, aunque sea en broma: sea sensato y constante. No ha dicho otra cosa y vale para todo.



* "Marvin Minsky (entrevista) “Nadie está al frente del planeta”" El País 31/08/2014 http://cultura.elpais.com/cultura/2014/08/29/actualidad/1409308709_665686.html