martes, 27 de marzo de 2018

El misterio del hombre intranquilo


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las autoridades egipcias no sueltan prenda de la participación en el primer día de la elecciones, que serán —salvo sorpresa— tres. Dado que a Moussa Mostafa Moussa le entrecomillan como "rival" en la propia prensa, la cuestión se reduce a la aprobación del presidente con la participación. ¿Logrará superar el 47% de participación, sobre el que sacó un 97%? A eso se reduce la "fiesta de la democracia" egipcia.
La presión estos días sobre los egipcios es abrumadora. Desde todas las instancias se les señala que votar es un "deber nacional". Esto es lo que les dicen desde los periódicos, las televisiones, los carteles callejeros que inundan el país y desde las instituciones y autoridades.
Ahram Online lo ha ejemplificado al máximo al recoger las palabras de Mahmoud El-Sherif, portavoz del equivalente a una Junta Electoral Central, el organismo encargado de velar por las elecciones y ofrecer resultados e incidencias. El diario estatal recoge sus palabras: «"The Egyptian citizen will not abandon his country, his duty, and God willing, tomorrow and after we will update you with more," El-Sherif concluded.»* Es difícil no ir a votar después de esto. Son demasiados abandonos —país, deber, Dios— para quien no vaya a dejar su voto —a ser posible por al-Sisi— en la urna.


No hay muchas pistas sobre la participación. En la página en la que se van recogiendo las incidencias se cierra el día con la siguiente afirmación:

No figures for today’s turnout have been released; however National Elections Authority officials said at a press conference this afternoon that it had initial indicators showing a high turnout, with the highest participation registered in Cairo, Alexandria, Giza, Qalioubiya, Assiut and Aswan.**

Esto no es mucho en una votación en tres días. En un solo día, hay lo que hay. En tres, puede que se vaya desinflando tras ir el primer día los más entusiastas. También puede que los entusiastas dediquen su tiempo en los dos días restantes a "comunicar su entusiasmo" a los que son menos entusiastas.
Convertido en deber "patriótico" y "voluntad de Dios", es difícil decir no o mantener una postura distante de las elecciones. El sistema de vigilancia social es eficaz cuando además tienes un censo en las manos. Es preocupante lo que nos dice el propio blog de Ahram Online:

16:00 In Qena governorate in the country's south, hundreds of volunteers from a pro-Sisi campaign (“We Are All With You”) have been stationed outside more than 400 polling stations to help voters through the balloting process, municipal campaign coordinator Osama El-Hawary told an Al-Ahram Arabic reporter.**


La superposición del candidato, el estado y el país hace que estos "voluntarios" vayan más allá de lo recomendable para la apariencia democrática. Su generosa "ayuda" para los votantes puede considerarse como una forma de presión. La falta de sentido de la neutralidad hace que se celebre como un gran logro de participación, cuando puede ser valorado de muy diferentes formas, algunas muy negativas.
Egypt Independent habla de una participación "moderada" tras la primera jornada, si bien con algunos puntos de elevada participación:

Chief of the Egyptian cabinet’s operations room Ali Haridi said on Monday that the presidential elections have so far witnessed a moderate turnout.
However, in South Sinai, Luxor and Monofia governorates strong turnout was recorded.***


Tampoco la idea de una participación moderada nos dice demasiado. Lo que sí sabemos es que el régimen va a poner en el asador toda la carne. El primer día marcará si se cumplen las expectativas.
Hoy, segundo día, es decisivo porque marcará la tendencia, que puede ser ascendente o descendente. Lo normal es que sea descendente, por lo que la idea de una participación moderada puede ser interpretada en varios sentidos. Puede ser un intento de promover mayor participación señalando que no ha votado demasiada gente o sencillamente es lo que hay. Por ello, lo que ocurra hoy es decisivo en función de la tendencia y decidirá qué ocurre mañana. Unas elecciones en tres días son más complejas que en uno, por más que el candidato ganador sea un hecho claro. Es precisamente este hecho el que determina la importancia de la participación y de los apoyos. Sobre este aspecto añade alguna información Egypt Independent:

Meanwhile, the al-Nour party in Alexandria mobilized their members notably in al-Montaza and East Alexandria to vote for sitting President Abdel Fattah al-Sisi, with the party offering voters free of charge transport to the polling stations.
Pope of the Coptic Orthodox Cathedral of Alexandria Pope Tawadros II cast his vote in al-Sarayat Intermediary School in al-Wiley district of Cairo, urging Egyptians to participate in the elections. “Participation in the elections means defending the homeland,” he pointed out.***

Salafistas y cristianos coptos parecen entender que su supervivencia pasa por el presidente. Los salafistas, los más radicales de los tolerados por el régimen, le sirven de coartada hacia los más piadosos. Astutos, como siempre, los salafistas siguen trabajando su base social, despejada de los Hermanos, y mantienen una cierta distancia parlamentaria, no prestando los apoyos directos en el parlamento para la candidatura, como hicieron la mayoría de los grupos, con la excepción del Bloc y alguno más. Pero ahora se movilizan porque no tienen mucho que ganar pero sí mucho que perder. Estar a bien en el parlamento significa que se pase por alto y se dé por buena su descripción de "partido no religioso", prohibido por la ley. Mientras no se destapen haciendo oposición, pueden permanecer ahí. No tiene mucho de particular, pues, que hayan dado su apoyo a al-Sisi, por más contradictorio que sea, ya que el salafismo es la ideología más retrógrada y la base ideológica de muchos terroristas y radicales. Sin embargo, han elegido la vía pragmática hasta que llegue el momento del despegue en la medida en que noten débil al régimen.


Estas elecciones, su pre campaña, se han caracterizado sobre todo por el miedo. En las anteriores, al-Sisi jugó también a la seguridad como baza fundamental. Esta vez se ha ido más allá con las amenazas de destrucción del estado y la necesidad de unión de los egipcios. Una y otra vez se ha jugado la baza del miedo, buscando un enfrentamiento más allá de la Hermandad Musulmana y del terrorismo. Es aquí donde el régimen ha buscado expandir el miedo declarando que todos los que critican a Egipto desde el exterior forman parte de una conspiración mundial para destruir el país. Los mensajes proteccionistas se han multiplicado, pero también lo han hecho las acusaciones que trataban de justificar las críticas internacionales o de instituciones como Naciones Unidas, el Parlamento Europeo, los comités de las cámaras norteamericanas o Amnistía Internacional y Human Rights Watch, entre otras muchas. Egipto ha tenido fuera al embajador italiano por el caso Regeni y abierto contenciosos con los principales medios. Solo la situación complicada de Siria ha evitado que las críticas fueran a más desde los países.


La actitud internacional ante las elecciones es de gran indiferencia. La mayoría la califican de "farsa", sin más. Un ejemplo, para encontrar una noticia sobre Egipto en The New York Times hay que irse al 23 de marzo para encontrar algo sobre el país. El artículo se pregunta precisamente por la intranquilidad del régimen si todo está "atado". Es la pregunta que se hacen muchos:

CAIRO — Days before Egypt’s presidential election, President Abdel Fattah el-Sisi’s beaming visage adorns billboards across Egypt. His rivals are in jail, the news media is in his pocket and his sole challenger — a politician so obscure many Egyptians would struggle to name him — hasn’t bothered to campaign.
With the Irish bookmaker Paddy Power putting Mr. Sisi’s odds of losing at 1 in 500, most Egypt watchers are already looking past the vote that starts Monday to his next challenge: whether he can change the Constitution to extend his rule beyond the current eight-year limit.
The mystery, then, is why Mr. Sisi is acting like a man with something to lose.****


En Estados Unidos están más preocupados por Stormy Daniels o por un fraude en el criquet que por Al-Sisi y Egipto. Debe ser duro para un régimen con tantas pretensiones de admiración universal, verse reducido a una anécdota previsible en la que la única pregunta que todos se hacen sea por qué está preocupado el que tiene todo controlado.
Pero "todo" es una palabra demasiado vaga cuando se ha tenido un pre campaña en la que entre jueces y militares se han deshecho de tus posibles adversarios, la oposición democrática ha pedido el boicot y te has tenido que buscar un pelele de última hora para que se "enfrente".


¿Hay lugar para la preocupación? ¿Han tocado quizá demasiadas teclas al-Sisi como para estar preocupado o es que es quizás él el único que no lo ve tan claro? Pudiera ser. Allí donde los demás vemos inmovilismo, él sabe el esfuerzo real que eso le cuesta. No me refiero al esfuerzo militar contra los terroristas del Sinaí o de cualquier otro lugar, sino el esfuerzo social y político, al desgaste. Abdel Fattah al-Sisi sabe que está donde está no porque él lo quiera, sino porque hay de momento un consenso en el Ejército sobre él. Es un producto militar que ha ido escalando puestos en un mundo en el que no se asciende por lo que tienes o eres sino por lo que ven en ti. A lo mejor no todos ven ya lo mismo.
El "misterio", como lo llama The New York Times, ha sorprendido a muchos.


* "Egypt's NEA says hopes for greater turnout over next two days of voting" Ahram Online 26/03/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/293521/Egypt/Politics-/Egypts-NEA-says-hopes-for-greater-turnout-over-nex.aspx
** "RELIVE: Egyptians cast ballots on first day of 2018 presidential elections" Ahram Online 26/03/2018 http://english.ahram.org.eg/News/293437.aspx
*** "Voter turnout on first day of presidential elections so far ‘moderate’: official monitor" Egypt Independent 26/08/2018 http://www.egyptindependent.com/voter-turnout-on-first-day-of-presidential-elections-so-far-moderate-official-monitor/
**** "Egypt’s Election Should Be a Lock. So Why Is President Sisi Worried?" The New York Times 23/03/2018 https://www.nytimes.com/2018/03/23/world/middleeast/egypt-election-sisi.html





lunes, 26 de marzo de 2018

Los egipcios comienzan a votar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tras los egipcios en el extranjero, les toca ahora a los que viven en el país comenzar a votar. Hoy es el primero de los tres días de votaciones y solo hay un dato incierto, el único que preocupa: la participación. En su artículo titulado "President Sisi remains unruffled ahead of Egypt's presidential poll"*, el estatal Ahram Online lo reserva para la última línea del texto: "He said he expects 60 percent of eligible voters to head to the polls, far more than the 47 percent turnout in the 2014 vote that brought El-Sisi to office." Pero quien habla para ofrecer este dato y expectativas no es el presidente al-Sisi sino su rival de última hora, el agradecido Moussa Mostafa Moussa. A él le ha tocado decir las cosas que el distanciamiento olímpico del presidente no le ha permitido.
De Moussa se dice en el texto del diario estatal que "has been a figure of fun on social media". Era el papel que le tocaba, pero no es muy elegante que se lo recuerden aquellos que son los grandes favorecidos. Al fin y al cabo, está haciendo un gran favor al régimen. Sin embargo, no ha logrado el reconocimiento ni de ellos. Es difícil que, tras todo esto, se le pueda recompensar debidamente. Si aspiraba a unas migajas del poder, me parece que no le van a dejar nada. Pasará a la Historia como el vasallo fiel. El apartado dedicado a Moussa es titulado por Ahram Online, "Not a Puppet", aunque no dedique una palabra a argumentarlo, colocándole unas infamantes comillas que quieren decir que esa opinión no es del diario sino tan solo una cita del interesado. "In numerous TV and newspaper interviews, Moussa, El-Sisi’s only competitor, has made the same assertion, namely that he’s not a “puppet” of the current regime"*, se recoge más adelante. Ni una palabra de consuelo, apoyo o disculpa.


El tonto útil ha cumplido un papel que acaba hoy, con las papeletas entrando en las urnas. No había otro dispuesto para ese ingrato, poco lucido papel en la farsa electoral. Dice que lo escogió por deber patriótico, pero eso no importará en el futuro, que se centrará en aspectos menos elevados de su personalidad. El breve retrato que le han hecho con la urnas abiertas anticipa lo que le espera:

El-Sisi's only rival in the election is Moussa Mostafa Moussa, the head of the Ghad Party, and a man who has publicly declared himself a supporter of El-Sisi's policies.
A last-minute entrant to the race, Moussa submitted his application to register as a candidate just an hour before the deadline for registration. Several weeks earlier, Moussa had been collecting endorsements for El-Sisi to run for a second term.
He has said that he entered the race after other prospective candidates dropped out, with the aim of avoiding a one-name election.
Many of the capital’s streets and public places boast banners advertising local business or residents’ support for El-Sisi, while the president’s official campaign billboards are on display in major squares.
By contrast, pro-Moussa banners have been harder to spot in Cairo, apart from around his party headquarters in the downtown area.*


No es un diario de la oposición; es Ahram Online, el periódico estatal, el que debería cantar el éxito de las elecciones, que haya dos candidatos. Sin embargo, la descripción de lo que ocurre es otra. Lo que se celebra es la diferencia apabullante con al-Sisi y se desprecia el servilismo demostrado aunque fuera ante el jefe. Si Roma no pagaba a los traidores, Egipto no alaba a los tontos. Y mucho me temo que, una vez utilizado, el destino de Moussa Mostafa Moussa sea la basura y el chiste.
Si en Ahram Online se canta la cara gloriosa del presidente y la nimiedad de su oponente, me ha sorprendido el artículo publicado en Daily News Egypt, con el título "From Al-Gammalia to Al-Ittihadiya: Who is Al-Sisi?", haciendo referencia a su lugar natal y al palacio presidencial que ahora ocupa. Digo que me ha sorprendido porque Daily News Egypt tuvo un fuerte cambio en la línea informativa, pasando de ser un diario independiente y moderadamente crítico a ser un diario anodino, centrado en lo económico. En mayo de 2017, Mada Masr daba cuenta de su bloqueo por las autoridades y eso ha debido hacer "daño".


El diario ha esperado al día de las elecciones —bien pensado— para publicar su retrato del presidente, no exento de datos críticos o poco frecuentes, como el recordatorio de su llegada al gobierno islamista:

In August 2012, Islamist former president Mohamed Morsi, who was Egypt’s first elected president following the revolution, appointed Al-Sisi as minister of defence and commander-in-chief of the Egyptian Armed Forces, as a successor to former military leader Mohamed Hussein Tantawi. He was also promoted to general in 2012.
During his tenure as minister of defence, Al-Sisi faced a lot of criticism from Egyptian political parties and movements that opposed Morsi’s rule. At the time, the Freedom and Justice Party, representing the Muslim Brotherhood (MB) supported Al-Sisi, describing him as a “minister of defence with a revolutionary flavour.” The opposition, on the other hand, accused Al-Sisi of belonging to the Muslim Brotherhood and working to appoint MB members to leading positions in the armed forces. The accusations were denied by the military spokesperson at that time, who asserted that the military has no political ideology.**


No está mal recordarlo de vez en cuando. La cuestión final, que los militares no tienen ideología, no está tan clara como se afirma. La ideología militar se ha configurado como una forma de nacionalismo patriótico militarista y autoritario. La idea principal es la fusión entre "pueblo" y "ejército". Cualquiera que la cuestione o rechace es considerado un enemigo de ambos y por ello del "estado", abstracción que constituye la esencia del orden egipcio. Sin estado, solo es posible el caos: es el mensaje que se ha enviado en todo este tiempo. La Revolución trajo debilidad y desorden; el Ejército la rectificó para cumplir la voluntad del pueblo de forma eficaz. La democracia es un error, algo no adecuado para la realidad egipcia. Ese es el mensaje final.

Los mensajes han buscado el contraste ofreciendo a los egipcios la alternativa de la seguridad frente a otras dos negativas posibles, Siria y Libia. A al-Sisi hay que agradecer, dicen, no haber acabado como algunos de esos dos países, desmoronado o divido por una guerra civil. Esa es la línea argumental que justifica el  política del miedo seguida en este tiempo. No hay salvación fuera de los militares, los verdaderos hijos del pueblo egipcio.
La infame "presentadora patriótica", Riham Saeed, mostraba a sus atónitos espectadores imágenes grabadas desde un camión lanzando comida a los refugiados sirios. Mientras mostraba el triste espectáculo de la lucha por la comida, preguntaba si querían acabar de aquella manera. Gracias a al-Sisi se había evitado aquel destino. No ha sido la única en mostrar esa política del miedo. El presidente es la garantía de la protección.
La campaña antiterrorista Sinaí 2018, con el Ejército recorriendo la península en busca de terroristas ha sido un golpe de efecto para poder meter más imágenes del Ejército y convencer a los egipcios que es el "partido" con futuro, el que no falla.
Se observa últimamente en el régimen una insistencia en lo militar. Cuando al-Sisi derrocó a Mohamed Morsi, la insistencia era hablar de la "hoja de ruta hacia la democracia" e insistir en que los militares no tenían ninguna apetencia de poder. Hoy la cuestión ha cambiado. Nos dicen en Daily News Egypt:

Following Morsi’s ouster, Al-Sisi became a popular hero, with his photos everywhere in Egyptian streets and squares, and the Egyptian media began to support him, comparing the army leader to former president Gamal Abdel Nasser. Egypt’s private media promoted Al-Sisi as the only person who can counter terrorism and lead the country to stability and prosperity.**

Este discurso personalizado sobre el poder es profundamente antidemocrático, ya que no se basa en la igualdad de oportunidades sino en una afirmación clara: solo el Ejército puede mantener el orden en Egipto. Por eso, en lugar de mantener un discreto distanciamiento con lo militar, por el contrario, ha ido creciendo el discurso militarista y se ha debilitado el de la oposición, que está constituido por un atomizado grupo de partidos si capacidad de poder.


En el plano práctico significa que en cuanto que pasen estas elecciones, se iniciará —con toda probabilidad, si todo sale según lo previsto— un proceso de cambio con la finalidad de establecer la figura de al-Sisi como más próxima al Ejército, o simplemente más visible, si se prefiere. El discurso de la seguridad así lo permite y los cantos al Ejército y sus héroes, a la Policía, muestran un papel mayor en el control del país que, una vez más, tratará de atraer el apoyo ilusionado de los egipcios.
Como bien señalaban en Daily News Egypt, se trataba de promocionar primero al presidente alejándolo del Ejército para poder mostrarlo como una cuestión política, alejada de los intereses de los militares. Pero ahora me da la impresión de que eso ha cambiado tras las denuncias de fraude por parte de toda la oposición democrática, la prensa exterior y las instituciones internacionales. Las maniobras de aislamiento mediático llevan a un régimen de propaganda constante y hay que ampliar la sisimanía, ya muy gastada, a un al-Sisi miembro del Ejército, institución perenne.
Ahram Online cuenta: "Over the weekend, major television and radio stations have been playing patriotic songs that call on Egyptians to participate in the elections, as well as the national anthem, and a song sung by the Egyptian army’s shock troops."* Más allá del temor a la abstención, las elecciones se asocian con el Ejército y no con los partidos. Moussa es una pulga frente a un gigante que no necesita partido sino "un "movimiento", una fuerza nacional que se presenta como salvadora. Al-Sisi es la cabeza visible del Ejército, como el papa lo es de la Iglesia. Ejército y pueblo, una sola mano.


Hemos analizado estos días pasado un artículo criticando a los medios occidentales y definiendo el modelo egipcio. No es más que un régimen autoritario, con una filosofía patriótico militarista, basado en el miedo a la agresión constante y a la disolución del estado como objetivo de una serie no especificada de enemigos mortales que buscan su destrucción. Como necesario hay que añadir la creación de un sistema de vigilancia nacional, policial y ciudadano, que advierta y elimine los peligros y descubra las mentiras, las fake news con las que se pretende descalificar a Egipto.
Desde este discurso, el elemento que imposibilita una democracia "sana" y saludable para Egipto son esos enemigos envidiosos de la excepcionalidad egipcia, que pasa a tener en la mejor tradición norteamericana un "destino manifiesto", liderando el mundo musulmán desde Al-Azhar y el mundo árabe. Ese es el "egyptian dream". No se cumplirá, evidentemente.
El mensaje electoral ha sido claro: los partidos políticos no tienen fuerza. Esta solo reside en el Ejército, única institución capaz de frenar a los Hermanos Musulmanes y al terrorismo. Ahram Online cita las palabras de al-Sisi al respecto de la ausencia de candidatos: «"It's not my fault," he said. "I swear to God, I wish there had been ... 10 of the best [candidates] and [for people to] choose. But we are not ready yet. Isn't it a shame?" he said.» * ¿"Preparados"?
Las críticas del presidente a los partidos políticos egipcios tienen algo de sarcasmo. El sistema egipcio fue diseñado por sus "ingenieros" para que fueran débiles en el parlamento, para que carecieran de fuerza. Lo que se facilitaban eran alianzas a la sombra del presidente para su control del parlamento, algo que tiene de forma absoluta. Bajo la batuta de un Aal, el presidente del parlamento, que se lo tiene bien cuidado, la institución le da las leyes que necesita para dejar a unos dentro y otros fuera del sistema.
La cuestión central sigue siendo la abstención. Es la que, eliminado todo lo demás, dará la perspectivas de los apoyos. Sin embargo, salvo una catástrofe en la participación (y eso dado las tradicionales habilidades electorales egipcias), el modelo parece ya preparado.


En la reciente Feria del Libro de El Cairo, un pabellón dedicado a cantar las glorias del Ejército iba más allá de los habituales documentales o noticiarios que daban cuenta de las incursiones en Libia o la Operación Sinaí 2018. El Ejército está dispuesto a meterse en la vida de los egipcios como un refugio frente a las tormentas. Suyos son los camiones que reparten todo aquello que falta, del azúcar a la leche maternizada. Suyos son edificios y puentes, canales e iglesias cuando son destruidas. Es lo que los egipcios ven. Y la idea es que lo sigan viendo por mucho tiempo.
Desde los medios pro régimen, como hemos visto, es cada vez frecuente escuchar discursos antidemocráticos, considerando la democracia como una perversa forma occidental para destruirles. En la democracia se incluyen de los "derechos humanos" al "feminismo" pasando por la "libertad de expresión". Se puede prescindir de ello; los egipcios están por encima de esas modernidades con su presidente fuerte al frente del país. "Thus Spoke Sisi" titula hoy Mada Masr con ironía nietzscheana de fondo. Así habló Sisi. El eterno retorno de los viejos profetas autoritarios.


Con un silenciamiento casi absoluto de los medios, con una campaña de desprestigio de los medios exteriores y de las instituciones (de la ONU al Parlamento Europeo), aprobando leyes restrictivas en cada sesión parlamentaria, etc. Egipto trata de decirle al mundo que esto es su normalidad, que no hay problemas y que todo son malentendidos. Una vez certificado que es la democracia la que produce turbulencias y establecido que el país tiene lo que desea, lo demás es accesorio.


Pero la realidad es muy persistente y le gusta llevar la contraria a aquellos que se alejan de ella. Y Egipto se está maquillando demasiado para poder ser reconocible tras la máscara. La idea de que los inversores, turistas y demás regresarán si el país se convierte en un silencioso cuartel es demasiado ingenua y fácilmente dejada en evidencia con hechos. Las noticias de hoy nos hablan de la retirada de la condena a Mubarak por la responsabilidad del corte de comunicaciones durante el levantamiento de 2011. Lo hizo por seguridad nacional y evitar el terrorismo y no para desmantelar las protestas. También nos hablan de la denegación de suplicatorios para el enjuiciamiento de tres diputados. El sistema se protege. Como pidió un patriótico diputado, ya va siendo tiempo de hacer le un monumento al patriótico Mubarak. Las condiciones ya se dan.
Los egipcios han comenzado hoy a depositar votos en las urnas. La cuestión ahora es qué hacer para evitar que sea escandaloso y a la vez supere ese pobre 47% por ciento de la elección anterior. La última vez se "amplió" el plazo.



* "President Sisi remains unruffled ahead of Egypt's presidential poll" Ahram Online 25/03/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/1187/293376/Egypt/-Presidential-Elections--/President-Sisi-remains-unruffled-ahead-of-Egypts-p.aspx
** "From Al-Gammalia to Al-Ittihadiya: Who is Al-Sisi?" Daily News Egypt 25/03/2018 https://dailynewsegypt.com/2018/03/25/al-gammalia-al-ittihadiya-al-sisi/





domingo, 25 de marzo de 2018

Ser o no ser de los datos


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Prácticamente no hay diario que no traiga en estos días algún tipo de reflexión o comentario, entrevista o columna, que no trate de datos, redes, inteligencia artificial, etc. Muchas de las cosas que se dicen no son nuevas, pero sí se escuchan con otra atención respecto a los últimos años.
Es, sin duda, la revelación —muchas veces mal explicada— de lo ocurrido con los datos sacados de Facebook lo que ha disparado la sensibilidad hacia diferentes objetivos en lo que podemos llamar la vida digital. Ha llovido mucho desde que el pequeño mucho digital de los ochenta, convertido en refugio de los que abominaban del sistema en la vida real, consideraban la publicidad como una blasfemia intolerable. Pero a mediados de los noventa la invasión era imparable y el pistoletazo de salida se dio cuando las entidades de crédito decidieron asumir el riesgo del pago y con ello crear un cibermercado.
El bello "Manifiesto por la independencia del Ciberespacio", firmado por el recientemente fallecido John Parry Barlow (ciberactivista y letrista del grupo norteamericano de rock Greateful Dead) el 8 de febrero de 1996, en Davos, cuyos párrafos finales anticipan los valores del futuro:

Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que reclamen su posesión de la palabra por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, menos noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita ser realizado por vuestras fábricas. Estas medidas cada vez más hostiles y colonialistas nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros "yo" virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos.
Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes.


Lo que no podía suponer John Parry Barlow es que los hijos digitales copiarían las prácticas de sus padres materiales y hasta crearían monedas virtuales, como el bitcoin. La guerra entre el mundo material y el idílico del ciberespacio la perdió el mundo digital cuando fue absorbido por la codicia, cuando millones de personas se preguntaban una a otras por todo el mundo: ¿cómo se le puede sacar dinero a esto?
"Esto" eran, por supuesto, las amplias estepas digitales que se abrían ante ellos. Y necesitaban las promesas del oro para avanzar. Los profetas del ciberespacio se transformaron pronto en los gurús del cibernegocio. Miles de empresarios se reunían en todas las partes del mundo para escucharles explicar las riquezas que les esperaban al otro lado de la pantalla de sus ordenadores.
Pronto se dieron cuenta que el dinero estaba en el comercio electrónico, que permitía ampliar el mercado a todo el mundo, en la desmaterialización de objetos (los medios digitales, por ejemplo, abandonando el papel) y en reunir usuarios alrededor de algún tipo de espacio virtual (las redes sociales). Hay otras fórmulas, pero estas fueron las principales.
Los espacios sociales han ido transformándose por la deriva masiva hacia la vida social digital. Al igual que muchas cosas que antes se hacían físicamente y ahora se hacen digitalmente (las propias administraciones nos obligan a ello), la vida social se ha transformado por la presencia de los distintos tipos de redes sociales, que han  buscado acercarse a nuestra necesidades e incluso crearlas.


Vivimos en ellas. Pero tienen como contrapartida la pérdida de la intimidad en dos sentidos, uno horizontal (estamos expuestos a los ojos de los demás), que da lugar a fenómenos negativos, como el acoso o la falsificación de identidades; el otro es vertical: somos observados, estudiados por aquellos que nos crean la pecera en la que vivimos.
En realidad les importa muy poco nuestra vida, pero sí nuestros hábitos y costumbres, nuestros gustos y aficiones, nuestra forma de relacionarnos, etc. Somos un campo de observación al servicio de intereses comerciales (vendernos algo) y políticos (manipularnos políticamente).
Los avances tecnológicos y las mejoras en la computación permiten extraer informaciones valiosas de nuestros "datos", es decir, todas las huellas que producimos con nuestras acciones. Ha sido un giro estratégico. Los datos han pasado de ser un problema a ser una importante materia de investigación. El giro, como muchas otras grandes ideas, es sencillo, una epifanía luminosa en la que se comprende el sentido de lo que se tiene delante.
 El diario ABC entrevista a Byung Chul-Han y titula «Estamos inmersos en una masa de datos que nos controla totalmente»:

Antes de que Facebook se convirtiese en el centro de todas las miradas y de que algunos usuarios empezasen a plantearse seriamente la conveniencia de eliminar sus cuentas, el pensador surcoreano Byung Chul-Han (Seúl, 1959), gurú del pensamiento contemporáneo y azote del llamado capitalismo digital, ya había advertido de que, en realidad, somos poco más que un puñado de datos fluyendo sin control por el ciberespacio. Somos, asegura, el producto final que se trocea, se comparte y, finalmente, se vende al mejor postor. «Se supone que un e-book, por ejemplo, está para que yo lo lea, pero luego resulta que el e-book me lee a mí e interpreta mis hábitos a través de algoritmos», señala el filósofo para sintetizar lo que él mismo denonima «dataísmo». O, dicho de otro modo, la sumisión del «sujeto soberano» a la avalancha de macrodatos que nos envuelve.*


El ejemplo del ebook es muy claro. El dispositivo de lectura está construido con una capacidad de conectarse a la red. Cuando nosotros descargamos libros para el e-book eso queda registrado, convirtiéndose en un indicador de nuestros gustos. Permitirá que nos ofrezcan pronto otras lecturas acordes con nuestros gustos. Pueden usar una estrategia de sugerencia diciéndome que otras personas que han leído lo mismo que yo se han decantado posteriormente por los que me ofrecen. Hasta aquí, la cuestión queda en los libros.
Pero las lecturas son una forma más profunda de conocimiento de las personas, ya que revelan muchos de sus aspectos, como los son muchos de nuestros gusto. La empresa que dispone de nuestros gustos lectores decide rentabilizar esos datos y —¿por qué no?— los vende a terceros. Esa nueva empresa se dedica a comprar los datos de otros campos también interesantes para describir nuestros hábitos, costumbres, gustos, preferencias... De todo ello, tras el tratamiento de los datos, van surgiendo perfiles, patrones de comportamiento que conectan unas cosas con otras y permiten dos cosas: que nos conozcan mejor (el conocimiento es poder) y poder manipularnos (el poder es poder).
Los datos se pueden seguir vendiendo pues no se agotan. Puede haber un momento en que haya un cambio social y haya que renovarlos, pero son eficaces para muchas cosas. Y sobre todo: son muy rentables para quienes no tienen límites en su uso.

Ahora se recuerda la intervención del despedido CEO de Cambridge Analytica, Alexander Nix, en la Web Summit de Lisboa en noviembre pasado. Sus palabras son analizadas con lupa:

¿Dijo la verdad cuando se dirigió a los cientos de asistentes que llenaban el patio de butacas? ¿O eran medias verdades? ¿Qué ocultaba bajo sus gafas? ¿Era consciente de que sus maniobras podían provocar un terremoto en el sector?
«La ciencia de los datos no es la panacea. Es imposible convertir a un mal candidato en un gran candidato de la noche a la mañana», señaló en una conversación con Matthew Freud, responsable de la influyente agencia de relaciones públicas Freud Communications y descendiente directo del mismísimo padre del psicoanálisis, Sigmund Freud.
El prestigioso diario digital portugués ‘Observador’ ha puesto el dedo en la llaga rememorando de forma exhaustiva su intervención en la capital del país vecino. Por ejemplo, ni se inmutó al ser cuestionado: ¿Traspasó usted alguna línea durante su trabajo para la campaña de Trump?
Su respuesta: «Creo que estas elecciones van a ser recordadas por muchas razones, algunas más controvertidas que otras. Prefiero pensar que la gente se va a acordar de ellas porque fueron las primeras verdaderamente orientadas por los datos. Fueron las primeras elecciones en las que el poder del análisis y de la previsión del ‘big data’ se usó para tomar decisiones como nunca antes había sucedido».**


En eso sí acertó plenamente: las elecciones van a ser recordadas. Él, la primera víctima, será quien mejor las recuerde. Pero no ha sido castigado por lo que ha hecho, sino por bocazas, por incontinencia verbal y presumir demasiado de lo que podía hacer.
De no ser por la importancia de su uso en el campo electoral norteamericano y la posibilidad de deslegitimar a Donald Trump por sus sucios trucos y connivencias, no estaríamos discutiendo esto. Por el contrario, se estarían cantando como cada día las excelencias del Big Data como motor de la economía.
La cuestión es compleja. Lo es porque las redes producen de forma natural los datos en cada etapa de cualquier proceso. La mayoría de esos datos eran obviados. Hoy han surgido empresas que, como Cambridge Analytica, se especializan en el tratamiento de los datos y en la extracción de información que sirve posteriormente para tomar decisiones y en la reducción de riesgos e incertidumbres.
El problema es que nuestra vida se ha digitalizado rápidamente y probablemente en exceso, aunque esto es una valoración. No hay duda de que hay grandes aspectos positivos, pero nos hemos convertido en más vulnerables precisamente porque no somos conscientes, por los automatismos desarrollados, de sus efectos.
Hasta hace unos días lo que se criticaba de las redes era el exceso de atención que recababan de nosotros, especialmente de los más jóvenes, que crecen inmersos en un mundo desconectado de otras realidades formativas. O nos preocupaba el almacenamiento de nuestros datos personales o el etiquetado de nuestras caras. Son aspectos muy evidentes para los que se desarrollan mecanismos legales. Pero cuando se incumplen las leyes o se violan los acuerdos comerciales, nos damos cuenta de lo expuestos que estamos y de los riesgos de la vida digital.


Lo cotidiano de nuestra vida digital tiene el agravante de la "normalidad", especialmente en aquellos que han nacido en estas formas de espacio social. Byung Chul-Han hablaba de que yo leo el libro, pero es el libro el que está sacando información de mí. Lo mismo ocurre cuando navego, exploro un periódico, hago compras online (o pago con mi tarjeta en la tienda), cuando juegas con tus amigos una partida,  buscas en Google, etc. De todo queda huella. Las mejoras en el almacenamiento y en el procesamiento, con unas velocidades mayores y unos algoritmos más precisos hacen que sea rentable para las empresas. Los datos se envían a las empresas dedicadas a este negocio y se dan los resultados para elegir las estrategias más eficaces en función del tipo de negocio. Y así acaban en la política.
Lo escandaloso del asunto es que es la política. Cambridge Analytica accedió de forma fraudulenta, gracias a la laxitud de los controles de Facebook (que sacó su parte), a información que daba información en el nivel macro (tendencias) y en el micro (personas), creando líneas de campaña y haciendo llegar a las personas contenidos que modificaran sus opiniones al encontrarlos predispuestos o dubitativos. Los indecisos son el blanco que puede padecer la presión mayor en cada elección, personas que reciben aquello que les hará inclinarse hacia un lado y otro.
Parte del problema es que nuestros perfiles se pueden reconstruir desde muy diferentes tipos de datos. Facebook es muy cómodo porque ofrece datos muy variados, pero podrían extraerse de otras fuentes o combinar varias.
Lo cotidiano se vuelve transparente. Muchos de los periódicos que se quejan de lo ocurrido con Facebook hacen lo mismo usando la información de nuestros accesos, que usan para la publicidad (o cualquier otra cosa). Sus departamentos comerciales pueden usarlos o, por qué no, venderlos a terceros. Leer un periódico deja huellas y son aprovechables.


El problema de las elecciones norteamericanas es solo uno. Otros son más peligrosos, como los países que están desarrollando sus propias plataformas digitales vendiendo que así no tendrán los occidentales sus datos. Es una maniobra de aislamiento y de control gubernamental que nos acerca a un totalitarismo digital de corte orwelliano.
Los etiquetados dan información de millones y millones de personas: dónde estás, a quiénes conoces, con quién te relacionas... Los sistemas de reconocimiento facial al final de los millones de cámaras instaladas en las calles nos identifican con solo caminar por las calles, ya no hace falta actividad digital; es el mundo el que está digitalizado. Todos nos obligan a descargarnos aplicaciones en los teléfonos para facilitarles la tarea, de tu banco a tu cine del barrio. Quieren saber cómo somos, dónde estamos, que hacemos... quiénes somos.
Al filósofo surcoreano le preocupa que seamos un flujo de datos. Nos empujan a serlo. La ingenuidad romántica de John Parry Barlow en su Manifiesto fue enorme: "Debemos declarar nuestros "yo" virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos", decía. Nuestro "yo" digital está hoy más vigilado que el corporal; tiene menos soberanía y sus derechos son difusos en un mundo global y retorcido. 


El ciberespacio se colonizó a mediados de los 90 y desde entonces todas las fuerzas han intentado meternos dentro. No es malo en sí, pero sí peligroso si se convierte en parte de un observador Gran Hermano estatal o comercial y no se toman medidas de control más serias y eficaces. Sería un error pensar que solo es cosa de Facebook. Todos recogen datos de nosotros y desde hace mucho. La cuestión es quiénes y que hacen con ellos.
Muchas veces nos cuentan que gracias a estos procedimientos se podrán curar enfermedades, mejorar muchas cosas, etc. Y es verdad, son fuente de investigaciones que pueden tener hermosos y útiles fines. Pero el problema no son ellos, sino los otros, aquellos que los piden para una cosa (como el psicólogo de Cambridge) y luego los usan para otra. O los que simplemente no sabemos que los tienen y los usan, venden y revenden sin escrúpulo alguno.
El mandato del escrito en el templo de Apolo en Delfos decía "¡Conócete a ti mismo!". Hoy, nos dicen, nadie nos conoce mejor que quienes acceden a nuestros datos, mejor que nosotros mismos. Y eso tampoco es bueno.


* Byung Chul-Han «Estamos inmersos en una masa de datos que nos controla totalmente» ABC 25/03/2018 http://www.abc.es/tecnologia/abci-estamos-inmersos-masa-datos-controla-totalmente-201803250339_noticia.html
** "Alexander Nix, CEO de Cambridge Analytica: «Los datos que poseemos son benignos»" ABC 22/03/2018 http://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-alexander-cambridge-analytica-datos-poseemos-benignos-201803222235_noticia.html




sábado, 24 de marzo de 2018

Esperando el escándalo definitivo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo ocurrido con y en Facebook tiene un tinte especial. Ha estallado por ser una cuestión "política" y como parte de una pieza más grande: la cuestión rusa y la Donald Trump. Muchos norteamericanos no están dispuestos a considerar que Trump pudiera llegar a la Casa Blanca sin ayudas especiales. Para ellos es importante porque, de alguna forma, liberaría sus conciencias y permitiría explicarlo como una manipulación del sistema y no como una consecuencia normal del sistema.
La distinción es muy importante por sus consecuencias morales e históricas. Estados Unidos ha tenido buenos, mediocres y malos presidentes, pero creo que ninguno como Donald Trump. El sueño norteamericano de que cualquier niño podría llegar a ser el presidente de los Estados Unidos, visto desde fuera, excluye a ciertas personas que han dado evidentes pruebas de no ser las más adecuadas para el cargo. No eres tú quien decide ser presidente, sino el pueblo americano. Nadie tiene interés en Trump, pero sí en un país que queda traumatizado por haber llevado a la Casa Blanca con sus votos a una persona poco edificante en múltiples sentidos.
El diario El País publicaba ayer una entrevista con John Dean, uno de los testigos clave en el caso Watergate en 1975, probablemente, el testimonio que le hizo renunciar y salir de la Casa Blanca. La entrevista gira inevitablemente sobre las comparaciones entre el caso Nixon y Trump. Richard Nixon era un político profesional; Trump, no.
La cuestión con Nixon no afectaba a su elección, sino a lo que hizo después. Los Estados Unidos han visto en el Watergate el veneno y el antídoto; el sistema funcionó para lavar la suciedad producida por el presidente. Pero aquí, creo, el sistema democrático se encuentra en cuestión desde el momento en que puede ser manipulado en favor de alguien y mucho más si sospecha que la manipulación ha sido realizada desde el exterior y por un país rival, Rusia. Aquí se despiertan las peores angustias y recelos.
La última pregunta realizada a John Dean resume algunas ideas hacia el futuro:

P. En general, llegados a este punto, ¿cree que hay posibilidad de una salida digna para Trump o ya siempre estará manchado por esta investigación, pase lo que pase?
R. Creo que Donald Trump estaba manchado antes de ser presidente. Creo que es un accidente como presidente. Tuvo suerte. Una combinación de cosas en el último minuto le dio el Colegio Electoral. Creo que a nadie le sorprendió más su victoria que al propio Donald Trump. Él había planeado pasarse los siguientes cuatro años dedicado a hacerle la vida imposible a Hillary Clinton. Y ahora tiene que gobernar y no tiene ni idea de cómo hacerlo. No creo que su reputación se vaya a ver afectada en general. Será visto como el peor presidente de la historia de Estados Unidos. Esa será su marca. La pregunta es si puede durar cuatro años y si puede, Dios no lo quiera, ser reelegido. Yo creo que lo que puede ser más efectivo y más peligroso contra él que la investigación rusa es todo lo de su actitud con las mujeres que está saliendo ahora. Tiene la estrella porno, la modelo de Playboy y las mujeres a las que ha asaltado sexualmente. Eso son cosas muy simples. La gente las entiende, en particular las mujeres. Creo que eso puede dañarle más que la investigación rusa. Aunque la conspiración para amañar las elecciones es mucho más preocupante, no tiene tanto impacto en el público como las aventuras sexuales.*


No le falta razón. Hay más probabilidades que el pez muera por la boca que de un disparo. Y la boca de Trump es muy grande respecto al sexo. Si la gente está hoy preocupada por sus huellas digitales, Trump lo está por las sexuales. Por ellas cayó Bill Clinton, no lo olvidemos, siendo un presidente bien valorado.
Trump lleva dejando huellas sexuales toda su vida porque como buen narcisista necesitaba alardear de sus conquistas. Ya hemos comentado su propia teoría: el poder lo permite todo. La tenía ya basada en el dinero; ahora se ha ampliado con el poder político. Pero la debilidad que ofrece el narcisismo es precisamente la falta de discreción.
Trump necesita alardear. De lo que sea, pero de alardear. Los propios servicios de inteligencia no podían dar crédito al escuchar a Trump en sus encuentros con autoridades de otros países —ocurrió con los rusos— cuando empezó a hablar más de la cuenta con sus alardeos. Los afectados entonces —mayo de 2017— por la locuacidad vanidosa fueron los israelíes, que se vieron comprometidos por las indiscreciones del presidente.


Para Trump las mujeres han sido objetos que lucir y demostraciones vivas de su poder. Habría algo de justicia poética en que cayera finalmente por sus manejos sexuales. Lo señalado por John Dean no es trivial. Trump ha usado hasta el momento su personalidad escandalosa como una forma de atracción, de mostrarse anti sistema político, "sincero", etc. pero ahora está en un juego distinto: lo aceptable en la presidencia. Y eso ya no depende de él, sino que tiene que ver con los límites de la gente. Y estos no se sabe cuánto van a tardar en desbordarse.
La CNN incluye una noticia sobre una misteriosa foto unida a un tuit y las declaraciones de la actriz porno silenciada mediante acuerdo de confidencialidad:

The lawyer representing the porn star suing President Donald Trump called a tweet he posted of an apparent data disc a "warning shot" to the President.
On Thursday night, Michael Avenatti tweeted an image of what looked like a CD or DVD, with the caption: "If a picture is worth a thousand words, how many words is this worth???? #60minutes #pleasedenyit #basta."
Avenatti said in an interview with CNN's Wolf Blitzer that the disc contains evidence proving the porn star's claims about her alleged affair with Trump.
"I want to be really clear about this: It is a warning shot. And it's a warning shot to Michael Cohen and anyone else associated with President Trump that they better be very, very careful after Sunday night relating to what they say about my client and what spin or lies they attempt to tell the American people," Avenatti said.
Avenatti is representing Stephanie Clifford, otherwise known as Stormy Daniels, who is suing Trump over a nondisclosure agreement she argues is void.
In the court filing, Clifford alleges she and Trump had an affair more than a decade ago, but just before the 2016 election, Trump's personal lawyer, Michael Cohen, paid her $130,000 through a private LLC.**


La cuestión es el tamaño del escándalo que Trump necesitaría para caer (o que le tiraran). Eso es lo que se debate, en última instancia. Mientras tanto, Trump sigue haciendo lo que mejor sabe hacer, despedir gente. Otros se despiden ellos mismos, como ha hecho su abogado, harto de que no le hagan caso. No le servirá de consuelo saber que él no hace caso a nadie, un motivo más por el que se encuentra en el estado en que se encuentra.
Lo que ofrecen los medios y de las declaraciones de las mujeres que están apretando al presidente van subiendo de tono. El espectáculo de una ex playmate,  Karen McDougal, diciendo que lo siente a Melania Trump, esposa del presidente, o que una actriz porno declare con un polígrafo las condiciones del sexo con Trump, no es el más edificante.
Que un país quede a la espera de que algún escándalo se lleve por delante a su presidente es una situación un tanto insólita, pero no lo es tanto si se piensa en el personaje. No se sabe cuándo llegará, pero quizá sí que llegará. Eso crea una tensión de espera, especialmente en los que le apoyan, cuya fidelidad se complica al no saber a qué se enfrentan.
Por eso ya algunos desean el momento de ser despedidos y librarse de participar en un espectáculo bochornoso.



* John Dean (Entrevista) "“Trump no puede ganar una pelea contra el espionaje de Estados Unidos”" El País  23/03/2018 https://elpais.com/internacional/2018/03/22/actualidad/1521751834_570516.html
** "Stormy Daniels' lawyer: Disc tweet is 'warning shot' to Trump" CNN 24/03/2018 https://edition.cnn.com/2018/03/23/politics/stormy-daniels-lawyer-dvd-tweet/index.html