lunes, 26 de marzo de 2018

Los egipcios comienzan a votar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tras los egipcios en el extranjero, les toca ahora a los que viven en el país comenzar a votar. Hoy es el primero de los tres días de votaciones y solo hay un dato incierto, el único que preocupa: la participación. En su artículo titulado "President Sisi remains unruffled ahead of Egypt's presidential poll"*, el estatal Ahram Online lo reserva para la última línea del texto: "He said he expects 60 percent of eligible voters to head to the polls, far more than the 47 percent turnout in the 2014 vote that brought El-Sisi to office." Pero quien habla para ofrecer este dato y expectativas no es el presidente al-Sisi sino su rival de última hora, el agradecido Moussa Mostafa Moussa. A él le ha tocado decir las cosas que el distanciamiento olímpico del presidente no le ha permitido.
De Moussa se dice en el texto del diario estatal que "has been a figure of fun on social media". Era el papel que le tocaba, pero no es muy elegante que se lo recuerden aquellos que son los grandes favorecidos. Al fin y al cabo, está haciendo un gran favor al régimen. Sin embargo, no ha logrado el reconocimiento ni de ellos. Es difícil que, tras todo esto, se le pueda recompensar debidamente. Si aspiraba a unas migajas del poder, me parece que no le van a dejar nada. Pasará a la Historia como el vasallo fiel. El apartado dedicado a Moussa es titulado por Ahram Online, "Not a Puppet", aunque no dedique una palabra a argumentarlo, colocándole unas infamantes comillas que quieren decir que esa opinión no es del diario sino tan solo una cita del interesado. "In numerous TV and newspaper interviews, Moussa, El-Sisi’s only competitor, has made the same assertion, namely that he’s not a “puppet” of the current regime"*, se recoge más adelante. Ni una palabra de consuelo, apoyo o disculpa.


El tonto útil ha cumplido un papel que acaba hoy, con las papeletas entrando en las urnas. No había otro dispuesto para ese ingrato, poco lucido papel en la farsa electoral. Dice que lo escogió por deber patriótico, pero eso no importará en el futuro, que se centrará en aspectos menos elevados de su personalidad. El breve retrato que le han hecho con la urnas abiertas anticipa lo que le espera:

El-Sisi's only rival in the election is Moussa Mostafa Moussa, the head of the Ghad Party, and a man who has publicly declared himself a supporter of El-Sisi's policies.
A last-minute entrant to the race, Moussa submitted his application to register as a candidate just an hour before the deadline for registration. Several weeks earlier, Moussa had been collecting endorsements for El-Sisi to run for a second term.
He has said that he entered the race after other prospective candidates dropped out, with the aim of avoiding a one-name election.
Many of the capital’s streets and public places boast banners advertising local business or residents’ support for El-Sisi, while the president’s official campaign billboards are on display in major squares.
By contrast, pro-Moussa banners have been harder to spot in Cairo, apart from around his party headquarters in the downtown area.*


No es un diario de la oposición; es Ahram Online, el periódico estatal, el que debería cantar el éxito de las elecciones, que haya dos candidatos. Sin embargo, la descripción de lo que ocurre es otra. Lo que se celebra es la diferencia apabullante con al-Sisi y se desprecia el servilismo demostrado aunque fuera ante el jefe. Si Roma no pagaba a los traidores, Egipto no alaba a los tontos. Y mucho me temo que, una vez utilizado, el destino de Moussa Mostafa Moussa sea la basura y el chiste.
Si en Ahram Online se canta la cara gloriosa del presidente y la nimiedad de su oponente, me ha sorprendido el artículo publicado en Daily News Egypt, con el título "From Al-Gammalia to Al-Ittihadiya: Who is Al-Sisi?", haciendo referencia a su lugar natal y al palacio presidencial que ahora ocupa. Digo que me ha sorprendido porque Daily News Egypt tuvo un fuerte cambio en la línea informativa, pasando de ser un diario independiente y moderadamente crítico a ser un diario anodino, centrado en lo económico. En mayo de 2017, Mada Masr daba cuenta de su bloqueo por las autoridades y eso ha debido hacer "daño".


El diario ha esperado al día de las elecciones —bien pensado— para publicar su retrato del presidente, no exento de datos críticos o poco frecuentes, como el recordatorio de su llegada al gobierno islamista:

In August 2012, Islamist former president Mohamed Morsi, who was Egypt’s first elected president following the revolution, appointed Al-Sisi as minister of defence and commander-in-chief of the Egyptian Armed Forces, as a successor to former military leader Mohamed Hussein Tantawi. He was also promoted to general in 2012.
During his tenure as minister of defence, Al-Sisi faced a lot of criticism from Egyptian political parties and movements that opposed Morsi’s rule. At the time, the Freedom and Justice Party, representing the Muslim Brotherhood (MB) supported Al-Sisi, describing him as a “minister of defence with a revolutionary flavour.” The opposition, on the other hand, accused Al-Sisi of belonging to the Muslim Brotherhood and working to appoint MB members to leading positions in the armed forces. The accusations were denied by the military spokesperson at that time, who asserted that the military has no political ideology.**


No está mal recordarlo de vez en cuando. La cuestión final, que los militares no tienen ideología, no está tan clara como se afirma. La ideología militar se ha configurado como una forma de nacionalismo patriótico militarista y autoritario. La idea principal es la fusión entre "pueblo" y "ejército". Cualquiera que la cuestione o rechace es considerado un enemigo de ambos y por ello del "estado", abstracción que constituye la esencia del orden egipcio. Sin estado, solo es posible el caos: es el mensaje que se ha enviado en todo este tiempo. La Revolución trajo debilidad y desorden; el Ejército la rectificó para cumplir la voluntad del pueblo de forma eficaz. La democracia es un error, algo no adecuado para la realidad egipcia. Ese es el mensaje final.

Los mensajes han buscado el contraste ofreciendo a los egipcios la alternativa de la seguridad frente a otras dos negativas posibles, Siria y Libia. A al-Sisi hay que agradecer, dicen, no haber acabado como algunos de esos dos países, desmoronado o divido por una guerra civil. Esa es la línea argumental que justifica el  política del miedo seguida en este tiempo. No hay salvación fuera de los militares, los verdaderos hijos del pueblo egipcio.
La infame "presentadora patriótica", Riham Saeed, mostraba a sus atónitos espectadores imágenes grabadas desde un camión lanzando comida a los refugiados sirios. Mientras mostraba el triste espectáculo de la lucha por la comida, preguntaba si querían acabar de aquella manera. Gracias a al-Sisi se había evitado aquel destino. No ha sido la única en mostrar esa política del miedo. El presidente es la garantía de la protección.
La campaña antiterrorista Sinaí 2018, con el Ejército recorriendo la península en busca de terroristas ha sido un golpe de efecto para poder meter más imágenes del Ejército y convencer a los egipcios que es el "partido" con futuro, el que no falla.
Se observa últimamente en el régimen una insistencia en lo militar. Cuando al-Sisi derrocó a Mohamed Morsi, la insistencia era hablar de la "hoja de ruta hacia la democracia" e insistir en que los militares no tenían ninguna apetencia de poder. Hoy la cuestión ha cambiado. Nos dicen en Daily News Egypt:

Following Morsi’s ouster, Al-Sisi became a popular hero, with his photos everywhere in Egyptian streets and squares, and the Egyptian media began to support him, comparing the army leader to former president Gamal Abdel Nasser. Egypt’s private media promoted Al-Sisi as the only person who can counter terrorism and lead the country to stability and prosperity.**

Este discurso personalizado sobre el poder es profundamente antidemocrático, ya que no se basa en la igualdad de oportunidades sino en una afirmación clara: solo el Ejército puede mantener el orden en Egipto. Por eso, en lugar de mantener un discreto distanciamiento con lo militar, por el contrario, ha ido creciendo el discurso militarista y se ha debilitado el de la oposición, que está constituido por un atomizado grupo de partidos si capacidad de poder.


En el plano práctico significa que en cuanto que pasen estas elecciones, se iniciará —con toda probabilidad, si todo sale según lo previsto— un proceso de cambio con la finalidad de establecer la figura de al-Sisi como más próxima al Ejército, o simplemente más visible, si se prefiere. El discurso de la seguridad así lo permite y los cantos al Ejército y sus héroes, a la Policía, muestran un papel mayor en el control del país que, una vez más, tratará de atraer el apoyo ilusionado de los egipcios.
Como bien señalaban en Daily News Egypt, se trataba de promocionar primero al presidente alejándolo del Ejército para poder mostrarlo como una cuestión política, alejada de los intereses de los militares. Pero ahora me da la impresión de que eso ha cambiado tras las denuncias de fraude por parte de toda la oposición democrática, la prensa exterior y las instituciones internacionales. Las maniobras de aislamiento mediático llevan a un régimen de propaganda constante y hay que ampliar la sisimanía, ya muy gastada, a un al-Sisi miembro del Ejército, institución perenne.
Ahram Online cuenta: "Over the weekend, major television and radio stations have been playing patriotic songs that call on Egyptians to participate in the elections, as well as the national anthem, and a song sung by the Egyptian army’s shock troops."* Más allá del temor a la abstención, las elecciones se asocian con el Ejército y no con los partidos. Moussa es una pulga frente a un gigante que no necesita partido sino "un "movimiento", una fuerza nacional que se presenta como salvadora. Al-Sisi es la cabeza visible del Ejército, como el papa lo es de la Iglesia. Ejército y pueblo, una sola mano.


Hemos analizado estos días pasado un artículo criticando a los medios occidentales y definiendo el modelo egipcio. No es más que un régimen autoritario, con una filosofía patriótico militarista, basado en el miedo a la agresión constante y a la disolución del estado como objetivo de una serie no especificada de enemigos mortales que buscan su destrucción. Como necesario hay que añadir la creación de un sistema de vigilancia nacional, policial y ciudadano, que advierta y elimine los peligros y descubra las mentiras, las fake news con las que se pretende descalificar a Egipto.
Desde este discurso, el elemento que imposibilita una democracia "sana" y saludable para Egipto son esos enemigos envidiosos de la excepcionalidad egipcia, que pasa a tener en la mejor tradición norteamericana un "destino manifiesto", liderando el mundo musulmán desde Al-Azhar y el mundo árabe. Ese es el "egyptian dream". No se cumplirá, evidentemente.
El mensaje electoral ha sido claro: los partidos políticos no tienen fuerza. Esta solo reside en el Ejército, única institución capaz de frenar a los Hermanos Musulmanes y al terrorismo. Ahram Online cita las palabras de al-Sisi al respecto de la ausencia de candidatos: «"It's not my fault," he said. "I swear to God, I wish there had been ... 10 of the best [candidates] and [for people to] choose. But we are not ready yet. Isn't it a shame?" he said.» * ¿"Preparados"?
Las críticas del presidente a los partidos políticos egipcios tienen algo de sarcasmo. El sistema egipcio fue diseñado por sus "ingenieros" para que fueran débiles en el parlamento, para que carecieran de fuerza. Lo que se facilitaban eran alianzas a la sombra del presidente para su control del parlamento, algo que tiene de forma absoluta. Bajo la batuta de un Aal, el presidente del parlamento, que se lo tiene bien cuidado, la institución le da las leyes que necesita para dejar a unos dentro y otros fuera del sistema.
La cuestión central sigue siendo la abstención. Es la que, eliminado todo lo demás, dará la perspectivas de los apoyos. Sin embargo, salvo una catástrofe en la participación (y eso dado las tradicionales habilidades electorales egipcias), el modelo parece ya preparado.


En la reciente Feria del Libro de El Cairo, un pabellón dedicado a cantar las glorias del Ejército iba más allá de los habituales documentales o noticiarios que daban cuenta de las incursiones en Libia o la Operación Sinaí 2018. El Ejército está dispuesto a meterse en la vida de los egipcios como un refugio frente a las tormentas. Suyos son los camiones que reparten todo aquello que falta, del azúcar a la leche maternizada. Suyos son edificios y puentes, canales e iglesias cuando son destruidas. Es lo que los egipcios ven. Y la idea es que lo sigan viendo por mucho tiempo.
Desde los medios pro régimen, como hemos visto, es cada vez frecuente escuchar discursos antidemocráticos, considerando la democracia como una perversa forma occidental para destruirles. En la democracia se incluyen de los "derechos humanos" al "feminismo" pasando por la "libertad de expresión". Se puede prescindir de ello; los egipcios están por encima de esas modernidades con su presidente fuerte al frente del país. "Thus Spoke Sisi" titula hoy Mada Masr con ironía nietzscheana de fondo. Así habló Sisi. El eterno retorno de los viejos profetas autoritarios.


Con un silenciamiento casi absoluto de los medios, con una campaña de desprestigio de los medios exteriores y de las instituciones (de la ONU al Parlamento Europeo), aprobando leyes restrictivas en cada sesión parlamentaria, etc. Egipto trata de decirle al mundo que esto es su normalidad, que no hay problemas y que todo son malentendidos. Una vez certificado que es la democracia la que produce turbulencias y establecido que el país tiene lo que desea, lo demás es accesorio.


Pero la realidad es muy persistente y le gusta llevar la contraria a aquellos que se alejan de ella. Y Egipto se está maquillando demasiado para poder ser reconocible tras la máscara. La idea de que los inversores, turistas y demás regresarán si el país se convierte en un silencioso cuartel es demasiado ingenua y fácilmente dejada en evidencia con hechos. Las noticias de hoy nos hablan de la retirada de la condena a Mubarak por la responsabilidad del corte de comunicaciones durante el levantamiento de 2011. Lo hizo por seguridad nacional y evitar el terrorismo y no para desmantelar las protestas. También nos hablan de la denegación de suplicatorios para el enjuiciamiento de tres diputados. El sistema se protege. Como pidió un patriótico diputado, ya va siendo tiempo de hacer le un monumento al patriótico Mubarak. Las condiciones ya se dan.
Los egipcios han comenzado hoy a depositar votos en las urnas. La cuestión ahora es qué hacer para evitar que sea escandaloso y a la vez supere ese pobre 47% por ciento de la elección anterior. La última vez se "amplió" el plazo.



* "President Sisi remains unruffled ahead of Egypt's presidential poll" Ahram Online 25/03/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/1187/293376/Egypt/-Presidential-Elections--/President-Sisi-remains-unruffled-ahead-of-Egypts-p.aspx
** "From Al-Gammalia to Al-Ittihadiya: Who is Al-Sisi?" Daily News Egypt 25/03/2018 https://dailynewsegypt.com/2018/03/25/al-gammalia-al-ittihadiya-al-sisi/





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