jueves, 26 de mayo de 2011

Tú no te metas en líos


Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Durante décadas el mejor consejo que salía de las bocas de las familias españolas era “tú no te metas en líos”. Cuando ibas a la universidad te decían “tú no te metas en líos”; cuando te marchabas a la “mili”, el mismo consejo te llevabas en el petate. La obsesión española por no meterse en líos alcanzaba cualquier manifestación de la vida cotidiana en la que hubiera más de dos personas.
El concepto de “lío” pasaba a ser determinante en tu vida, porque todo lo clasificabas en “lo podía llegar a serlo” y “lo que ya lo era”. Fuera de los líos estaba el amplio espacio de la rutina, de la inercia y del siempre ha sido así. Podría decirse que el “lío” era la alteración de lo previsto. Las cosas son como son y si, por desgracia, no lo son, entonces tenemos un lío. Cuando uno llega tarde a casa suele decir que “había mucho lío en la oficina” o que “había un lío de tráfico”. Están los que “tienen un lío” extramatrimonial y están los que te cuentan “la que se lió” en el partido, en la junta de vecinos o en cualquier otro lugar. Luego están los que “la lían” y los que “se lían solos”, que es nuestra definición de ser rematadamente ineptos.
Por ejemplo, las primarias del PSOE son “lo normal”, lo que pone en los estatutos, y un congreso extraordinario es un “lío”. Uno se imagina al presidente del gobierno saliendo de casa por las mañanas y despedido con un “José Luis, no te metas en líos” o recibido en la puerta de la oficina con un “¡cuidado, presidente, que la lías!” a cargo del asesor de turno o del de siempre.

Como el presidente suele tener cierta tendencia a liarla, los que le rodean están preocupados porque una vez dicho que se va y después de haberle dicho los votos del domingo que están de acuerdo con su decisión, los llamados “barones territoriales” le respetan poco y no le hacen caso. El estado actual del presidente del gobierno es el de Bruce Willis en El sexto sentido, está muerto pero todavía no lo sabe. Sigue diciendo cosas como “he llamado a Patxi y le he explicado…”, que demuestran que todavía no se le ha acercado el niño sabihondo a decirle que se encuentra en un estado intermedio y que hay una luz al fondo que le reclama.
La idea de hacer unas primarias con solo un candidato —de una sencillez aplastante—, enunciada por José Blanco es la aspirante al premio democrático “Tú no te metas en líos”. Es una idea de enorme elegancia, que diría un matemático, por su sencillez. Pero aquí la sencillez es simpleza. Tiene un grave problema y es que tienes que haber ganado unas elecciones para que los demás la acepten. Como no es exactamente el caso, a los candidatos a la sucesión, esto más que hacer primarias les parece “hacer el primo” porque uno se tiene que quedar fuera. La otra idea es ya “meterse en líos”: que hagan unas primarias con dos. No deja de ser sorprendente que realizar elecciones con dos candidatos le parezca a alguno mucho riesgo, sobre todo después de haber demostrado una tendencia a meterse en otro tipo de líos permanentemente.
Pero el “lío-lío” (que es ya rizar el rizo) se alcanza con la convocatoria de un Congreso extraordinario. ¡Eso sí que es un lío! Todo el mundo sabe que un congreso extraordinario es un sitio plagado de personas enfadadísimas con ganas de meterse en líos, que te miran mal porque has perdido y que se acuerdan en ese preciso momento de todas las cosas que les dijiste y negaste, que tiran de hemeroteca y te recuerdan tus palabras y las citan fueran de contexto. En fin, un lugar peligroso y del que nunca sale nada bueno porque todos esperan que salga algo nuevo. Y la novedad es siempre un lío.



Todos estos líos internos hacen que los políticos se olviden de los líos externos o, incluso, de los líos que ellos mismos provocan y los demás padecen. La gente que se ha estado concentrando en las plazas españolas ha hecho también su refundación como sociedad y ha decidido lanzar sus quejas, ideas y utopías como enmienda a los líos en que los demás nos meten y no nos sacan. Si ellos no se refundan, nosotros sí.
El mensaje es sencillo, pero no simple. Se concreta de la siguiente forma: por encima de congresos, primarias o cualquier otra forma lotera, endogámica o  estatutaria de repartirse el poder, su obligación es cuidarse de los ciudadanos. Llevan años dirigiendo una sociedad a la que han desprovisto de ideales y han llenado de retórica; no aceptan ustedes ni críticas ni ideas. Salen a las ventanas a saludar y bajan a los mercados a repartir propaganda. Dedican el noventa por ciento de sus energías a descalificarse unos a otros en vez de intentar construir algo que sirva para todos; han sustituido el debate por la trifulca. Lo que hay que refundar es el sentido de la política primero y luego ya se organizan.
Para refundar la clase política tenemos todos que refundar nuestras mentalidades y comprender que esto es el resultado de la atonía que ha supuesto el “tú no te metas en líos” que ha ido calando por aburrimiento en el conjunto de la sociedad
Hay que reivindicar la política como el arte de meterse en líos, es decir, introducir en los debates las ideas que ayuden llegar a mejores soluciones. Las manos españolas dedican demasiado tiempo a aplaudir. Meterse en líos es dejar de hacer tanta casa y ponerse a trabajar en campos innovadores, que puedan emplear doctores y no solo albañiles. Meterse en líos es dejar de montar más bares y apostar por cosas exportables que generen puestos de trabajo más allá del delantal y la bandeja. Meterse en líos es apostar por tener un premio Nobel en algo y no por ser Pichichi europeo. Meterse en líos es buscar una sociedad más humana y solidaria con los que el propio sistema margina y abandona considerándolos improductivos. Meterse en líos es buscar soluciones a los problemas enquistados, pedir que lo que no funciona funcione. No es más que eso. Es no mirar para otro lado, sentir que encontrar soluciones es tu problema también, que es tu responsabilidad.
El día en que cuando salgáis de casa vuestros padres os digan “hijos, meteos en líos porque es la única forma de mejorar esto y que construyáis futuro” se habrá producido un gran cambio en la sociedad española. Es la diferencia entre tener sueños y tener sueño.

miércoles, 25 de mayo de 2011

El auge del sansculottismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Son ya 23.000 personas las han firmado un manifiesto* protestando por las reacciones y declaraciones en las que defender al señor Strauss-Kahn supone atacar a una limpiadora emigrada a los Estados Unidos que se limitaba a ganarse el pan con su trabajo para tener atendidos a los clientes de un hotel de gran lujo. Pero el concepto de "servicio de habitaciones" y lo que incluye tiene un sentido peculiar para el ex director del FMI. El ataque se ha convertido en una ofensa a todas las mujeres y así lo manifiestan muchas.

Protestas en París
Protestas en USA
Esto es lo malo de los casos de violación, que defender a uno siempre supone atacar al otro, y aquí hay poco o ningún margen de maniobra. El que se va dejando el ADN por los rincones y los vestidos de los demás es el señor Strauss-Kahn. En el fondo, a sus defensores les hubiera encantado una trama a lo John LeCarre, con conspiraciones, agente de la CIA infiltrada en Guinea creándose un pasado de mujer esforzada, madre soltera, para desembarcar en USA, conseguir trabajo y esperar pacientemente hasta que Dominique Strauss-Kahn apareciera en aquel hotel lujoso y se lanzara sobre ella para cambiar el destino de Francia. Pero no parece que sea así.
Tienen razón los manifestantes callejeros y los firmantes del manifiesto. Aunque el caso pudiera salvar algo (no sabemos qué) de la trayectoria política e institucional de ex presidente del FMI, su defensa no tardará en arruinarlo. Para intentar salvar al hombre hay que hundir al político: buscar la vía de lo consentido es llegar a la del sin sentido. Cada ataque a su víctima será visto por una parte de su electorado como la bajada de un peldaño más desde la cúspide del progresismo hasta las bases de lo reaccionario. Porque nada hay más reaccionario que la defensa de un caso de ataque sexual con ADN presente por medio. Sin poder argumentar patologías, lo único que queda por argumentar son las relaciones consentidas y nada parece apuntar tampoco en esa dirección. Esto no es una comedia romántica con Jennifer López haciendo de camarera, ni El espía que surgió del frío sino algo mucho más grave. Como bien señalan los carteles de las manifestantes, hemos pasado del glamour del progresismo lujoso de la izquierda divina a los hombres de las cavernas. 


La preocupación francesa por un Dominique sin afeitar contrasta con la ausencia de preocupación por la víctima del ataque. La víctima —¡pobre Dominique!— es él. Y con él Francia, y con Francia Europa, que pierde así un líder. Pero creo que cualquiera que sea un poco sensato preferirá representantes nacionales que utilicen los hoteles para descansar y no como reserva para sus cacerías.
Es menos vergonzoso el silencio que los comentarios bochornosos manifestados por muchos en Francia que nos llegan por la prensa. El retrato de la Francia que surge no es demasiado positivo. El manifiesto —firmado por grupos feministas, intelectuales y miembros destacados de la izquierda francesa que trata de evitar así que el caso DSK les marque— es claro y rotundo:

Nous ne savons pas ce qui s’est passé à New York samedi dernier mais nous savons ce qui se passe en France depuis une semaine. Nous assistons à une fulgurante remontée à la surface de réflexes sexistes et réactionnaires, si prompts à surgir chez une partie des élites françaises.*

Un sansculotte (¿es mi imaginación?)
El caso está arrastrando a muchos hacia ese fondo cavernícola en el que las ideologías se disuelven a favor de los instintos primarios. Empeñados en no reconocer dónde está la raíz del verdadero problema, se embarcan en una aventura de incierto futuro pero probable final. Por el camino, usan las viejas excusas sexistas para justificar lo injustificable. Las mujeres que se han manifestado en Nueva York y en París con carteles con el “No significa no” están unidas por la claridad de la semántica de género y por la indignación consecuente con los principios. No hay que hacer cálculos; hay que estar donde hay que estar.
Uno siempre entendió que los “sans-culottes” —literalmente los “sin calzones”, los revolucionarios que tomaron la Bastilla y pasaron a representar la imagen de la República— eran otra cosa. Aquellos no llevaban los calzones (culottes), característicos de la nobleza, pero vestían pantalones. DSK ha sido más literal, pero parece que afortunadamente no representará a la República.
Tienen razón los grupos feministas en estar preocupados. Con presidentes como Berlusconi y candidatos como Dominique Strauss-Kahn, tan partidarios de la práctica del “sansculottismo”, quizá convenga que siga Angela Merkel en Alemania y que en Bélgica continúen sin presidente. Por lo que pueda pasar. Salut, citoyen!

* Manifiesto “Sexisme : ils se lâchent, les femmes trinquent!”  Osez Le Féminisme! http://www.osezlefeminisme.fr/article/sexisme-ils-se-lachent-les-femmes-trinquent

martes, 24 de mayo de 2011

Corrupción, primarias y otras formas de aburrimiento


Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El diario El País pregunta a expertos en Ciencia Política sobre el peso de la corrupción en los procesos electorales*. Los profesores y expertos encuestados responden —de forma intuitiva, porque son interpretaciones—, que la corrupción no pasa factura. Es una forma curiosa de cuestionar las victorias electorales: para criticar indirectamente a los que han ganado, se echa la responsabilidad sobre el electorado envileciéndolo. No sé si son conscientes del perverso entramado retórico de la afirmación y sus efectos.
Ni los votos lavan la corrupción, como quieren hacer creer algunos políticos, ni los votantes quedan envilecidos. En un sistema democrático los votos no purifican los delitos. Elegimos, pero no exculpamos; votamos, pero no indultamos. Nuestra elección evidentemente está condicionada por toda la información que manejamos, pero existen muchos otros factores en la decisión y, especialmente, los que condicionan y limitan nuestra capacidad de decidir. Sin embargo, siempre es fácil interpretar los votos para algunos interesados.
Anteriormente [ver entrada] nos referimos a que las listas cerradas de nuestro sistema electoral favorecen a los partidos en su conjunto, como aparato, y hacen que algunas personas asociadas con la corrupción se rodeen, como si de escudos humanos se tratara, de otros candidatos para atravesar los procesos de elección.
Para poder combatir la corrupción políticamente —ya que judicialmente son otros los caminos— es necesario poder distinguir con nitidez y separar de las papeletas a los que la practican y el actual sistema no lo permite al ser listas cerradas. Tampoco lo hacen en el interior de los propios partidos, que deberían velar por su limpieza, pero entienden que deben protegerse de esa manera tan española que es confirmar en su cargo al que se acusa. Como siempre se ha dicho, pedir la dimisión de un ministro en España es confirmarlo en su cargo por mucho tiempo.
Nuestros partidos han perdido el debate interno necesario para mantener limpias sus casas. El temor a que los trapos sucios sean exhibidos y utilizados por los otros pesa más que el deseo de sanear la casa propia. Y esto no se refiere ya a casos de corrupción, sino que se ha convertido en una práctica extendida a toda la vida interna de los partidos. Los partidos son las únicas empresas con empleo estable en este país.
La prensa comentaba la posibilidad de que, ante el desastre electoral del Partido Socialista, se suspendiera el proceso de primarias. El Vicesecretario General José Blanco ha salido al quite y, según señala El País, ha apuntado:

“No hay que confundir la convocatoria de primarias, que hay que hacerla porque no hay otra forma de elegir a los candidatos" con que al final se llegue a celebrar una votación. Esta aclaración de Blanco es muy pertinente, ya que, en efecto, una vez que se convoquen las elecciones internas está por ver si habrá más de un aspirante. En el caso de no ser así, no se celebrarían los comicios internos por falta de competición.**

Considerar que hay que hacer elecciones primarias, que implican debates internos, porque no hay otra forma, pero que se puede mantener el formalismo sin debate si solo se presenta un candidato, es una forma de pervertir el sentido de las elecciones internas de los partidos. La invención del debate unipersonal pude ser una gran aportación a la ciencia política. Sustraer el debate interno mediante el acuerdo entre los propios candidatos es una forma de sustraer el debate político a la bases. Una vez más, el aparato se atribuiría el poder de decisión. De nuevo, el despacho frente a las urnas, el acuerdo frente a la votación. El titular del diario El País, en la misma página en la que se anuncia lo señalado por Blanco dice: “Cargos del PSOE piden a Rubalcaba y Chacón  un pacto que evite primarias”. Ellos sabrán.


Las listas protectoras y las falsas renovaciones son variantes de la forma negativa en que han evolucionado los partidos españoles, de la ausencia de debates internos. La sociedad, como los partidos, necesita de la renovación de ideas y personas. Sobran el caudillismo y el liderazgo ciego, el apoyo incondicional, la voluntad unánime. Los partidos confunden la eficacia con la unidad. Están empeñados en que su imagen exterior depende de fabricar una foto de familia idílica. Les parece siempre que el debate les debilita y ofrece los flancos más vulnerables al enemigo.
Esta percepción acaba degenerando en unos partidos carentes de ideas, imposibilitados para desprender de las cargas históricas que van acumulando. Las ofertas que van ofreciendo, elección tras elección, dejan de interesar o se vota por rutina. Eso es malo para cualquier democracia, que debe ser un ejercicio permanente de crítica. «En nuestra época es más probable que la democracia muera de indiferencia que de intolerancia», escribió Christopher Lasch. Con un gran bostezo, diría T.S. Eliot.

* “Los electores ven la corrupción como una cuestión ajena, según los expertos" El País 24/05/2011 http://www.elpais.com/articulo/espana/electores/ven/corrupcion/cuestion/ajena/expertos/elpepiesp/20110524elpepinac_17/Tes

**”El PSOE convocará el sábado las primarias” http://politica.elpais.com/politica/2011/05/23/actualidad/1306136306_691934.html

lunes, 23 de mayo de 2011

La democracia también estaba en la Puerta del Sol


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sé si la proximidad de unas elecciones ha sido el momento más afortunado para las concentraciones de las plazas de toda España. Es indudable que ha sido y es un acontecimiento histórico importante en nuestro país, un movimiento cuyos efectos, más allá del mayor o menor éxito de las concentraciones, se tiene que traducir en un resultado a medio y largo plazo, un cambio de conciencia. El “Movimiento 15-M” no estaba destinado a las urnas, no deseaba traducirse en votos. En eso han sido respetuosos con cualquier intento de politización partidista y un ejemplo de comportamiento. Sin embargo, su sentido es profundamente político puesto que se dirige al sentido de la acción política misma: la muestra de un sentir ciudadano. Han pedido a la gente que confiera tal valor a su voto que no olviden su cuidado tras depositarlo en las urnas.

Hace unos instantes, en la calle Génova de Madrid se coreaba la aparición de los líderes triunfadores con un grito profundamente injusto: “esto es democracia y no lo de Sol”. No hay que dar mucha más importancia al hecho, pero sí revela ese peligro que mencionábamos al principio: el hecho de que el triunfo de cualquiera se viera como una competencia con un movimiento que no ha buscado competir en la arena política sino mandar un mensaje al conjunto de la clase política, por un lado, y a todos los ciudadanos por otro.
Creo que el “Movimiento 15-M” es un impulso del que todos nos podemos aprovechar porque está destinado a las conciencias y es muy simple en su presentación: todos nos beneficiamos si profundizamos en la democracia. Profundizar es no olvidar para qué votamos, sea a quien sea. Durante décadas nos hemos quejado del formalismo del voto, del hecho de pensar que democracia significa ir a votar y volver a hacerlo cuatro años después.¿Eran quejas con la boca chica? Nos hemos quejado de la apatía juvenil, ¿también ahora?
El hecho de que elijamos representantes no significa que abandonemos la política porque la política es algo que se hace en todas las esferas y ámbitos, las veinticuatro horas del día. Hacer política es preocuparse por los ciudadanos y tratar de que su situación sea cada día un poco mejor. Si la tendencia natural de las cosas es al desorden, la política es la forma de evitar el deterioro y la erosión mediante el esfuerzo constante. Nada más. Unos pensarán que un camino es mejor que otro, pero han de esforzarse en buscar el mejor. La democracia es un ejercicio constante de imaginación e inteligencia. Una democracia rutinaria acaba convirtiéndose en la aplicación de las soluciones de siempre a los problemas de hoy. Y eso no funciona demasiado bien, como podemos observar.
Los jóvenes y no tan jóvenes que se han sentado en la calle para ponerse a pensar en soluciones a los problemas no están usurpando las funciones o puestos nadie. Están haciendo lo que les corresponde: pensar soluciones y transmitirlas a sus representantes para que la asuman. Pero sobre todo es un ejemplo que se hace muy mal en denostar o ignorar. Hay demasiada política rutinaria, acomodaticia y falta de vitalidad. Las madres que pedían más guarderías públicas mientras jugaban con sus hijos en la Puerta del Sol no estaban quitando el puesto a nadie; solo recordando sus necesidades. Los jóvenes que debatían fórmulas sobre cómo paliar el desempleo o la explotación que padecen no estaban usurpando funciones; solo hablaban sobre su futuro porque otros no lo hacen o no lo hacen como deben ya que los problemas siguen ahí.

Sí. La democracia también estaba en la Puerta del Sol, por mucho que algunos pensaran o cantaran lo contrario y eso lo saben los dirigentes. No hagan el cálculo de los votos en blanco, por favor. Es absurdo. Muchas de las personas que han estado físicamente o emocionalmente con los acampados les han votado a ustedes.
No hay incompatibilidad alguna entre los deseos de Sol y los deseos manifestados en las urnas. Unos estaban destinados a despertar ideas, conciencias y sentimientos políticos, los otros a cómo distribuir concejalías y consejerías. Lo que ha tratado el Movimiento 15-M es orientar a los que salgan de las urnas hacia dónde les gustaría que se dirigieran, cuáles son los problemas candentes de este país, los que no han sido solucionados en estos años. Escuchar debe ser una obligación del político. Resolver problemas también. La de los ciudadanos recordárselo y exigírselo permanentemente por las vías pacíficas que sean necesarias y eso incluye una carta o una pancarta, un libro o una canción.

domingo, 22 de mayo de 2011

Persona y personaje: los medios y la vida privada de los políticos


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El caso de Dominique Strauss-Kahn, que se va aclarando poco a poco en sus circunstancias, va dejando un viejo problema de las relaciones entre la prensa y los personajes públicos. Desde que se produjeron los acontecimientos de la suite neoyorkina se suceden dos etapas informativas que suelen ser características en estos casos: la etapa del asombro estupefacto en el que lo predominante es la sorpresa, la indignación, el agravio, la conspiración, etc., y una segunda etapa en la que se van desvelando los aspectos del presente y los del pasado. En la segunda etapa, van apareciendo casos, precedentes, pautas de comportamiento que nos hacen ver que lo que ha ocurrido no es tan sorprendente. Que los medios franceses desvelen ahora los casos en los que se había visto involucrado Dominique Strauss-Kahn, que aparezcan ahora los testimonios, las páginas de los libros, los blogs en los que se mencionaban intentos de violación anteriores, como el caso de la periodista Tristane Banon, de abusos de poder con sus subalternas, etc., es sintomático de un estado defectuoso de la opinión pública y de una dejación mediática. Los franceses están viendo un Dominique Strauss-Kahn enfrentado a problemas más allá de su afeitado.

La foto oficial
El diario El País escribe: «Hipnotizados, los franceses se preguntan quién es de verdad el brillante economista y socialista millonario a quien parecían dispuestos a elegir como jefe del Estado.»* Pero esta hipnosis, como la denomina el diario, no es la que se está produciendo ahora, sino la que se había practicado anteriormente con la opinión pública. La hipnosis es la que ocultaba, en una ensoñación fascinante, la realidad de la personalidad de “DSK”. La creación de un personaje irreal, “DSK”, frente a una persona real “Dominique Strauss-Kahn” es el resultado de nuestra concepción mediática de la política. El personaje oculta a la persona. Hemos convertido a los políticos en actores, imágenes prefabricadas por las agencias de comunicación, que nos muestran las facetas, reales o inexistentes, que los votantes convertidos en públicos quieren ver. Cuanto mayor es la distancia entre el personaje y la persona, mayores son las posibilidades de quiebra.
La distinción entre la vida privada y la pública puede estar clara, pero también lo está que es la misma persona, y que el modelo “Jeckill y Hyde” no se manifiesta de forma maniquea y escindida en la realidad, sino que somos unidades de acción. Si existe distinción entre la vida pública y la privada, también es cierto que existe distinción entre una vida privada normal y una depravada. No deja de ser curioso que lo único que parecía haber causado un amago de escándalo en la vida de Strauss-Kahn haya sido su exhibición de un lujoso coche.
Ante la creación de una burbuja de silencio respecto a los aspectos negativos y la ponderación de los aspectos positivos, debemos preguntarnos cuál es el papel de la prensa en todo esto. Con la creación de una personalidad que se ofrece de una forma distorsionada, limando sus aristas peligrosas, nos parece lógico que más del 50% de los franceses pensara que se trataba de una conspiración política. Suponemos que con la revelación de cada nuevo episodio, este porcentaje de creyentes en las teorías de la conspiración irá disminuyendo hasta quedarse en aquellos que no son capaces de ver más allá de su prejuicio, los que no salen de la hipnosis. En una entrada de este blog señalamos que quizá la limpiadora guineana del hotel, sin quererlo, le había hecho un gran servicio a Francia. [ver entrada]

Tras la imagen idílica, la caricatura

Lo que nos revela este caso es la delicada posición de la prensa en este tipo de situaciones. Su función no es actuar como gabinete de prensa de los partidos o de las personalidades. La prensa europea adolece de este defecto en muchas ocasiones. Existe demasiada apuesta por los líderes políticos. El mejor servicio que la prensa puede hacer a los ciudadanos de cada país no es tratar con guante blanco a sus políticos sino, por el contrario, mantener una posición de observación y vigilancia para asegurarse que lo que deba saber cualquiera persona que tenga que depositar su confianza y su voto en un futuro o presente dirigente, lo sepa. El temor a caer en el sensacionalismo o en la difamación es comprensible. Pero lo que es incomprensible son los silencios interesados en que caen en los casos que merecen más credibilidad.
A diferencia de la prensa europea, la estadounidense, que también extrema sus mecanismos para evitar caer en la difamación y arriesgarse a demandas millonarias, actúa cuando considera que existe un caso del que deba informar a la ciudadanía. La tradición de los casos Watergate y Clinton, con las diferencias sustanciales entre los motivos de ambos, nos muestra que van más allá de la teoría.
Lo importante es señalar que la connivencia de los políticos con los medios de comunicación no suele traer buenos resultados para los ciudadanos ni para la política en general. Tampoco a los periodistas ni a los medios, que pierden su credibilidad e independencia. La teoría de la separación de la vida pública y privada solo tiene sentido cuando no encubre los actos delictivos o potencialmente peligrosos que los ciudadanos deban conocer. Es necesario proteger el derecho a la intimidad de cualquier persona, pública o privada, si, pero proteger no es encubrir. No deja de ser irónico que en unos momentos en los que se hace exhibición y comercialización de la vida privada a través de medios como la televisión con sus realities, los periodistas estén actuando como silenciadores o maquilladores de actos que van más allá de lo meramente privado o íntimo. Sirva en su descargo que muchas veces se ven frenados por los intereses empresariales y políticos de los propios medios y de los que los rigen.
Una vez recuperados del choque y de la indignación, los franceses empezarán a pensar en la vergüenza de la que se han librado si un caso como este hubiera ocurrido con Dominique Strauss-Kahn en la presidencia. Como ocurre en Italia actualmente, tendrían que pasar por la vergüenza de tener que salir a la calle pidiendo dignidad nacional. [ver entrada] Los europeos, en general, nos hemos librado también, ya que esto nos afecta a todos si vamos en el mismo barco.

* “Excesivo DSK” El País 22/05/2011 http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Excesivo/DSK/elpepusocdmg/20110522elpdmgrep_6/Tes

De la protección de la imagen a la exhibición negativa