sábado, 28 de marzo de 2026

Menos pan y más circo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las crisis mediáticas se pueden intentar resolver de diferentes formas, unas mejores y otras peores. Una de ellas —una vieja estrategia— es el sensacionalismo, una distorsión informativa de la realidad. Mientras unos tratan de movilizar la curiosidad, otros eligen el camino contrario, el del exceso y alentar lo peor de los receptores mediante el abuso de las emociones enfocando la información desde el exceso.

El sensacionalismo no tiene límites, debe superarse en cada acción informativa, ya que trabaja con la atracción del exceso, con el enfoque capaz de llevarnos en cada momento un poco más allá.

En un mundo lleno de cámaras, de redes sociales, de programas personales, etc. no es difícil sentarse a elegir situaciones de morbo, conflictivas, personales y alentar así el espíritu voyeur de las audiencias. Se trata de escoger algo que conmueva y llevarlo más allá, otra vuelta de tuerca.

Estos días, con las noticias de la guerra, los medios compiten por sacar a los receptores de las preocupaciones bélicas, de sus consecuencias económicas y humanas, y llevarlos a sus terrenos.

Esto es lo que ha ocurrido con un caso que tenía solo el límite ético para ser explotado mediáticamente, algo que finalmente ha ocurrido. Me refiero a un caso trágico de conflicto entre unos padres que trataban de impedir la eutanasia solicitada por la hija, un caso triste, muy triste, pasado por los tribunales y finalmente en el foco mediático.

En 20minutos tenemos el titular "Oleada de críticas a 'Y ahora Sonsoles' por su cobertura del caso de Noelia Castillo: "No se puede consentir"", en el artículo firmado por María del Mar López Barrionuevo. En el texto se señala el malestar y las críticas por el tratamiento dado al hecho: 

Esta última semana, la joven Noelia Castillo ha ocupado el foco mediático a la espera de que este jueves recibiera la eutanasia por la que llevaba luchando dos años. A raíz de este caso, Y ahora Sonsoles está recibiendo una oleada de críticas por el tratamiento que han dado al caso, que muchos han calificado de sensacionalista. 

Una de las personas que se han pronunciado en contra del formato de Sonsoles Ónega ha sido Patricia Ramírez, la madre de Gabriel Cruz: "Espectáculo, dolor, horror, falta de análisis y profundidad… Se puede ofrecer un testimonio pero explotarlo y espectacularizarlo, por todos, es un horror". 

"¿Hacia dónde vamos? ¿Todo se vende? ¿Opinamos de todo? ¿Es ético? Es inaudito. Creo que no soy de este planeta", ha añadido la madre del pequeño Gabriel en su perfil de X. Pero ella no ha sido la única en cargar contra el programa de Antena 3. 

"Esto es vomitivo. No se puede consentir semejante circo mediático cuando estamos hablando de una vida humana y una familia rota por el dolor. Es un acto de decencia moral apagar la televisión", ha expresado un usuario de la red social. "Morbo y sensacionalismo disfrazados de información y periodismo", ha escrito otro. * 

Convertir el mundo en una pista de circo, en un escaparate malsano, es uno de los peligros que el mundo de la información ha corrido siempre. Vivimos ahora en un sistema mediático que necesita ser alimentado constantemente. Los hechos no le bastan. Se desarrolló la idea de "economía de la atención" como una forma de explicar este funcionamiento. Se trata de conseguir a cualquier precio la atención continuada de los que reciben las informaciones, de los que alimentan su mundo vacio con estos golpes emocionales, con estos impactos que nos hacen cambiar de canal, pasar a otra página o emisora.

Existen dos grandes problemas en el mundo informativo: el efecto de las noticias falsas, de los rumores, de las fotografías y vídeos trucados, que subvierten nuestra capacidad de discernir lo verdadero de lo falso; y, en segundo lugar, la adicción emocional a los medios, que fuerza el qué y el cómo de la información.

Contra el primero, los medios honestos se defienden mediante los chequeos de las noticias, de las fotos, etc. para saber si son reales o falsas, si son una forma de manipular a la opinión. Muchos tienen consciencia de este problema y saben que va en ello su credibilidad, que son objetivo de los manipuladores, que les usan para divulgar noticias falsas.

Pero contra el segundo, producido desde los mismos medios, es más difícil luchar pues, presionados por la necesidad de audiencias elevadas, son ellos los que dan ese tratamiento sensacionalista, los que eligen el tono y el enfoque llamativo.

Es importante conocer que muchos medios tienen en cuenta de forma prioritaria los efectos atractivos de las noticias, su carácter emocional, y no su carácter noticioso, su importancia. La atracción no es ya un elemento positivo, sino numérico; es la cantidad como se mide. La calidad es un elemento que queda indefinido frente a la cantidad.

Es evidente que el caso del que se habla pertenece al ámbito de lo privado, de un dolor familiar. No tiene trascendencia más allá... hasta que se decide convertirlo en un día a día emocional, en un culebrón efectista al que le importa muy poco el dolor que pueda estar causando a una familia, sino cómo explotar ese dolor para conseguir más espectadores.

El problema es que esto ya no se considera una práctica negativa, sino que se enseña y teoriza en nuestras facultades y escuelas de Comunicación o Periodismo. Jugar con las emociones, intensificarlas, explotarlas, etc. forma parte de nuestra "nueva normalidad" informativa.

Es tal la competencia por la atención de los receptores que se considera bueno cualquier método empleado. Las quejas de los afectados, de muchos espectadores que se ven dentro de unos casos mediante los cuales se manipulan sentimientos y principios crecen. Pero siempre serán más los que se dejan arrastrar que los que se resisten. A ello contribuyen los baños diarios de trivialidad, el descenso de la cultura y el cultivo del impulso en vez de la reflexión que nos invaden. Van rompiendo las fronteras en la información, el "infotainment" y la trivialidad descarada y manipuladora.

Han hecho daño a las personas, sí, pero también contribuyen a dañar al sistema mediático y al concepto básico de informar e información, básicos en una democracia.

A lo mejor hay que preguntarse sobre cómo ha llegado a presidente de los Estados Unidos su actual presidente, cuál ha sido el papel de los medios afectos a su persona, y qué papel juega la manipulación informativa.

El caso señalado es importante para los que se han visto expuesto a la luz lo que era un doloroso conflicto dentro de una familia. Lo hemos convertido en parte del show que necesitamos todos los días para conseguir las audiencias necesarias para sobrevivir. Esto tiene consecuencias socio culturales importantes y nos va degradando, embruteciendo. Es nuestro circo romano.

Cada vez hay más personas en puestos mediáticos clave a los que se les elige por ser capaces de elevar el listón del sensacionalismo un poco más alto. Poco pan y mucho circo.

 

* María del Mar López Barrionuevo "Oleada de críticas a 'Y ahora Sonsoles' por su cobertura del caso de Noelia Castillo: "No se puede consentir"" 20minutos 27/03/2026 https://www.20minutos.es/television/oleada-criticas-ahora-sonsoles-por-su-cobertura-caso-noelia-castillo-no-se-puede-consentir_6951850_0.html

viernes, 27 de marzo de 2026

Guerra de titulares

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras aumenta la sospecha de que alguien (alguien más) se está beneficiando con avisos privilegiadas sobre la guerra que afectan a los precios de los carburantes, continúa el baile del "poli bueno y el poli malo", interpretado desde las declaraciones triunfalistas de Trump y las afirmaciones sobre la invasión del Líbano por parte del Israel de Netanyahu. El mundo asiste cada vez más incrédulo a las afirmaciones de uno y otros sobre su propia defensa "existencial" y lo que hay detrás de esta guerra que amenaza con extenderse temporal y geográficamente.

Lo que es cierto es la pérdida de credibilidad de ambos mandatarios y su creciente aislamiento al no seguir ni sus pautas ni sus argumentos. En 20minutos se informa de algo que ya no se sabe cómo calificar sobre las actuaciones y declaraciones con las que Donald Trump trata de convencernos de esa extraña victoria que nadie ve más que él: 

Desde el inicio de la tregua el pasado lunes, Trump ha asegurado reiteradamente que la ofensiva conjunta de EEUU e Israel ha eliminado al liderazgo de la República Islámica y neutralizado sus capacidades militares. "Prácticamente no queda nada a lo que disparar", exponía el presidente estadounidense este martes. El mandatario ha llegado a asegurar que los dirigentes iraníes están "suplicando llegar a un acuerdo", pero lo niegan por temor a "ser asesinados por su propia gente" o por Estados Unidos. Sin embargo, Washington no ha identificado aún al "hombre respetado" con el que Trump ha asegurado estar hablando, y que no se trataría del líder supremo del país, Mojtaba Jamenei. 

Por su parte, el régimen iraní ha reiterado a través de portavoces de sus diferentes estamentos que la voluntad negociadora de EEUU es un "proyecto de engaño" para "presentarse como pacíficos", "mantener bajos los precios del petróleo" y "ganar tiempo para preparar nuevas acciones agresivas en el sur de Irán a través de una invasión terrestre", según el comunicado difundido por la agencia Tasnim. Teherán acusa a Estados Unidos y a Trump de "negociar consigo mismos" y de empeñarse en hacer pasar por "'acuerdo' a una derrota". *


La distancia de la realidad solo ellos lo saben, pero las sucesivas dilaciones de Trump y su triunfalismo siembran cada vez más dudas, más incertidumbre sobre la situación actual y sus consecuencias. Sin una información fidedigna, nadando en mitad del mar de la propaganda, las orillas tranquilizadoras —aunque sean solo para saber a qué atenernos los demás— parecen muy lejanas.

¿Qué pretende la presidencia de Trump al decir que está negociando y que todo va muy bien, que la guerra ya se ganó hace días y que solo queda el miedo a ser descubiertos los que quieren la paz en Irán? No es fácil decirlo con ciertas probabilidades de acierto, pero lo que sí resulta más fácil es estimar que está sucediendo exactamente lo contrario, que la realidad va en dirección contraria a las palabras presidenciales.

En sus horas más bajas de popularidad en su país, con el riesgo de una cruenta guerra abierta con un elevado coste en vidas de soldados norteamericanos (que parece que son las únicas que cuentan, responsabilizado de apoyar un genocidio en Gaza y otro en marcha en Líbano, tras continuas declaraciones triunfalistas, a Trump solo le quedan dos posibilidades: a) seguir dando plazos que Irán no acepte y afirmando que la guerra se ha ganado ya; y b) lanzarse a la batalla con todas sus consecuencias, con muertes, crisis política, crisis energética y un distanciamiento cada vez mayor de los llamados "aliados", que ya han dejado de serlo hace tiempo y han tratado de evitar que les asocien con el desastre.

Si miramos con atención las palabras reseñadas anteriormente, parece confirmarse el error de pensar en Irán como una nueva Venezuela. Pero entre el régimen de Maduro y el de los ayatolás existen enormes diferencias en sus reacciones. Quizá se pensó en que lo ocurrido en Venezuela iba a asustar a los fanáticos del régimen, que este se iba a desmoronar y que iban a salir "voluntarios" para hacerse con el poder pactando con los Estados Unidos. Estos controlarían las posibles reacciones populares después de haber alentado las protestas en las calles y el consiguiente número de muertos como consecuencia. Sin embargo, nada de esto ha funcionado. Por el contrario, se ha radicalizado el discurso con la importante variable del martirio como objetivo para ganarse la vida eterna en el paraíso.

En Venezuela no existía un discurso sobre la muerte; en Irán sí, es lo que ha alentado los atentados suicidas entre otras cosas. No hay un nacionalismo, sino algo peor, un radicalismo religioso que se enfrenta a ese pragmatismo bárbaro norteamericano o al sionismo profético, herético sionista, y a la traición del Islam de los suníes. Son demasiadas cosas como para haber un pacto que te exigen desconectar de tus seguidores repartidos por distintas zonas.

No, no han calculado bien las relaciones entre las facciones repartidas por la zona y desconocen absolutamente cuáles son sus fines reales, de la misma forma que no acaban de entender a lo que aspira Netanyahu y su idea místico belicista del "pueblo elegido".

Es probable que algún asesor presidencial o alguien de fuera haya advertido a Trump de dónde se está metiendo y de lo que puede suponer todo esto. Los iraníes saben que el tiempo juega a su favor cuando se ha prometido una guerra rápida y se suponía que todos iban a actuar sincronizados con Estados Unidos. Lo que ha ocurrido es exactamente lo contrario.

Los iraníes le han dado la vuelta a las declaraciones y lo interpretan como una señal de victoria, algo que tampoco tiene por qué ser cierto, pero que forma parte de esa otra guerra que se libra en pantallas y titulares. Saben que a los norteamericanos se les ha prometido una guerra fácil y que se irán convenciendo de lo contrario a golpe de contratiempo y de féretro descargado envuelto en la bandera de las barras y estrellas.

Lo sabe también algún asesor sensato (aunque Trump ha hecho todo lo posible por rodearse de insensatos e inútiles), algunos miembros del Pentágono y miembros de la Bolsa.  A todos los que podían darle una visión crítica, se les despachó en el segundo mandato.

Ahora Trump pretende que se decida a través de los titulares, que los que él ofrece tengan más impacto que los que pueda ofrecer la realidad que se esconde tras ellos. 

* Nacho Jiménez "Trump amplía su ultimátum a Irán hasta el 6 de abril y el Pentágono prepara un "golpe final" al régimen si no acepta sus condiciones" 20minutos 27/03/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-amplia-su-ultimatum-iran-hasta-6-abril-pentagono-prepara-un-golpe-final-regimen-si-no-acepta-sus-condiciones_6951258_0.html

jueves, 26 de marzo de 2026

Crear adicción

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hemos tratado aquí muchas veces el problema del crecimiento de problemas mentales, de las adicciones a las redes sociales y los efectos sociales que implican. En los últimos años aumentan los informes negativos de los efectos sobre los niños y jóvenes en los que se fomenta una relación absorbente con las redes. Son muchos los países —algunos ya lo han hecho— que buscan diversas formas legales para restringir el uso de la telefonía móvil y el acceso a las redes hasta llegar a ciertas edades, de los 14 a los 16 y algunos apuntan más lejos.

Me recuerda los problemas hasta que se reconoció que el consumo del tabaco tenía consecuencias para la salud. También entonces se intensificaron las mezclas para crear adicción por parte de las empresas, hasta que fue imposible negar los efectos nocivos del tabaco.

Hoy los medios nos informan sobre cómo se va estrechando el cerco legal sobre las grandes tecnológicas que controlan el mundo de las redes sociales y fomentan las adicciones. Citamos en extenso la información que nos ofrecen en RTVE.es: 

Un jurado en Los Ángeles, Estados Unidos, condenó este miércoles a Google —propietaria de YouTube— y a Meta —matriz de Instagram, Facebook y WhatsApp— a pagar tres millones de dólares en daños compensatorios y tres millones en daños punitivos en una histórica demanda por adicción a las redes sociales. Meta será responsable del 70% de esta cuantía y Google, del 30% restante.

La sentencia sienta precedente y podría influir en miles de casos similares contra las tecnológicas presentados por ‌padres y madres de menores, fiscales generales y distritos escolares en el país. El tribunal considera que sus aplicaciones y redes sociales fueron diseñadas para enganchar a los adolescentes, obviando el posible impacto en su salud mental

El caso de Los Ángeles se refiere a una joven de 20 años que afirma haberse vuelto adicta a aplicaciones como Instagram o YouTube en su adolescencia debido a su diseño llamativo. Los demandantes se han centrado en el diseño de las plataformas más que en el contenido, lo que ha dificultado a las empresas eludir su responsabilidad en este caso.

TikTok y Snapchat evitan la condena

La demanda de la joven, identificada como K.G.M., incluía a las herramientas TikTok y Snapchat, pero estas lograron alcanzar un acuerdo cuyos términos no han sido revelados para evitar el primero de una serie de juicios históricos contra las plataformas de redes sociales.

Esta resolución se suma a la sentencia dictaminada el martes por un jurado de Nuevo México que también encontró culpable a Meta de ocultar información sobre deficiencias en sus plataformas y prácticas comerciales que facilitaban la explotación sexual infantil y fue condenado a una multa de 375 millones de dólares (324 millones de euros).

Estos litigios forman parte de una ola más amplia de casos que cuestionan las prácticas de la industria tecnológica y podrían sentar precedentes sobre los límites de responsabilidad de las redes sociales en EE.UU.*

¿Cómo van a digerir y gestionar las grandes empresas estas sentencias que apuntan a su línea de flotación? El éxito de su negocio está precisamente en la adicción, que las convierte en un productivo escaparate para todo tipo de productos, en un espejo en el que reflejarse individual y colectivamente. Al igual que él tabaco, ¿son posibles unas redes "light"?

Nunca en la Historia se había dado una herramienta tan poderosa por su capacidad de influir, nunca hubo un medio tan capaz de manipular y deformar mentes, de aislarnos del mundo y hacer que nuestros ojos miren fijos lo que aparece en las pantallas. Hace unos días hablamos de este efecto del canal que destruye todos los otros, el teléfono móvil, algo con lo que caminamos, que nos acompaña noche y día y por lo que nos llegan un mundo polarizado, intenso y trivial, que nos convierte en receptores 24/7 y 365, como se expresa hoy en día. Es el medio que nos absorbe, que nos educa deformándonos, alejándonos de cualquier otro valor cultural que vemos como desaparece en prácticamente una generación.

Si anteriormente se planteaban que la lectura excesiva, como en el Quijote o Emma Bovary, podía hacernos falsear el mundo, si la televisión podía tenernos sentados en casa más tiempo del debido, etc. la combinación de redes y telefonía crean un entorno absoluto que dinamita muchas cosas, de la cultura a las relaciones de personas, familiares, laborales, etc.

Ayer nos daban en los medios las cifras de atropellos de personas por cruzar las calles mirando el teléfono. Usted, como yo, hará tenido que apartarse por personas que caminan mirando las pantallas, incapaces de desconectar.

No son solo los contenidos, como bien señala la sentencia. Es el diseño hipnótico, adictivo, lo que nos atrapa y modela. Son esas niñas que nos mostraban hace unos días grabando con sus teléfonos una feroz pelea entre compañeras. No es solo lo que vemos, es el deseo de sumarnos al proceso, la creación de una cultura que pasa por las pantallas, que se centra en ver y ser visto perdiendo valor lo que ocurre fuera de ellas y donde el deseo se sumarse a las imágenes nos lleva a esa mirada perversa. Un chiste gráfico me viene a la memoria: la cruz del Calvario rodeada de manos con teléfonos móviles captando la crucifixión.

¿Puede cambiar algo que ya nos ha cambiado? ¿Podemos intentar salir de la adicción masiva en la que nos encontramos? ¿Podrán reaccionar inteligentemente aquellos a los que se ha arrastrado hacia la estupidez del automatismo? ¿Podremos reconducir esta colosal herramienta? ¿Podremos alejarla de una concepción mercantil del mundo donde cualquier método es bueno para asegurar su eficacia y rentabilidad? 


* "Meta y Google, condenadas por fomentar la adicción a las redes sociales en una histórica sentencia" RTVE.es / AGENCIAS 25/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260325/meta-google-condenadas-adiccion-redes-historica-sentencia/16997413.shtml

miércoles, 25 de marzo de 2026

Frontera tras frontera

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La idea de ampliar las fronteras tiene un problema: una frontera es siempre una frontera, un límite con algo al otro lado. Pensar en una relación de "buena vecindad" se convierte en imposible, pues no se alcanza seguridad sino que se traslada la inseguridad de sitio. Es esta política la que lleva a las invasiones de Rusia de aquello que le rodea, a crear gobiernos títeres a su alrededor que actúen como espacios de protección que eviten fronteras conflictivas.

La llamada "Europa del Este" servía de barrera para la Unión Soviética, controlada desde Rusia. De esta forma, su espacio controlado llegaba desde la mitad de Alemania hasta el estrecho de Bering. La compra de Alaska por los Estados Unidos sacó a Rusia de América. Su frontera llegaba hasta el Canadá.

Las políticas emprendida por Israel le debe mucho a Rusia de donde emigraron muchos judíos hasta Israel. Esta mentalidad se basa en el mismo principio, el de una política de miedo, agresiva, respecto a los vecinos. Israel, como hace Rusia, invade, expulsa y coloniza mediante asentamientos de nuevas colonias a las que después dice necesita proteger. Son los equivalentes a las zonas "rusófonas" a las que Rusia dice proteger tras repoblar con colonos y desplazar a los que estaban antes en el lugar. De esta forma, el proceso va haciendo que se expanda el país, que crezca, a la vez que convierte sus fronteras en zonas conflictivas.

La política de Israel se basa en esas estrategias de ocupación. El argumento es doble, el político y el mítico religioso que se funden en la idea justificadora de "la tierra prometida". Dios está al final del proceso de justificación y se debe aceptar, con ellos, que son el "pueblo elegido", lo que les da derechos a realizar la "promesa". Es necesaria la auto radicalización para ver con naturalidad que invadir a los demás sea un proceso legítimo.

También en Rusia se hablaba de la "santa Rusia" e iban juntas la cruz y la espada, que con las obvias diferencias, es la política del sionismo. A estos no les interesa una paz con sus vecinos, pues se interpretaría como un "rechazo" de lo que Dios les ha destinado.

Y ahora le toca al Líbano. En RTVE.es leemos:

La ofensiva iniciada por el Ejército israelí sobre supuestos objetivos de la milicia Hizbulá en el Líbano pasa por establecer una "zona de seguridad" entre el río Litani y la frontera israelí, como ha confirmado este martes el ministro de Defensa, Israel Katz, al dar cuenta de una voluntad de "controlar" un amplio territorio del que han huido ya cientos de miles de civiles atrapados en el fuego cruzado entre las partes.

El frente libanés se ha reabierto al calor de la guerra en Irán, desatada el pasado 28 de febrero con el inicio de los bombardeos israelíes y estadounidenses. Hizbulá salió en apoyo de Teherán, su principal aliado político y económico, en lo que Katz ha descrito como "un grave error". "Pagará un alto precio", ha advertido en una reunión con mandos militares en el que ha abogado por endurecer los ataques contra esa "herramienta del régimen terrorista iraní".

Así, las fuerzas israelíes "seguirán operando en Líbano con toda su fuerza", ya que considera que el Gobierno libanés "no ha hecho nada" para garantizar el desarme de la milicia y, por extensión, los compromisos suscritos en el alto el fuego que ha saltado por los aires esta semana y que, a tenor de las declaraciones de todas las partes, parece difícil de recuperar a corto plazo.*


Con estas justificaciones, Israel irá ocupando el espacio de Líbano. Mientras Líbano sea Líbano, piensan, Israel no puede crecer ni estar seguro, que son las dos caras de la misma moneda.

De la misma forma, con el genocidio en Gaza se trata de despejar el territorio para que sea ocupado primero por el ejército y después por los colonos que acaban rematando la faena del exterminio.

A nadie se le escapa que esto es condenarse a una guerra interminable, que lleva al exterminio de uno y otros; que para que Israel pueda seguirla tiene que tener el respaldo de Estados Unidos y que esto, con un Trump en su cabeza, nos ha llevado a una crisis mundial. Las conjunciones de los presidentes norteamericano e israelí son un elemento importante, pero no el único. Empiezan a manifestarse tensiones en las estrategias para intentar conseguir un resultado que salve la cara de los Estados Unidos, algo que ya ha costado una fuerte crisis con sus aliados mundiales y, en especial, en la OTAN, algo que con la crisis abierta en Ucrania mantiene abierta dos guerras —más el conflicto venezolano o la promesa del de Cuba— mucho más de lo que se puede sostener sin afrontar una crisis política interior.

¿Cómo acabará la crisis empezada por Netanyahu y a la que Trump, con su "optimismo" narcisista ha querido subirse? ¿Podrá bajarse cuando se dé cuenta de que Israel no puede alcanzar sus objetivos sin provocar una crisis mundial como la que se ha iniciado ya? Como hemos podido apreciar, las estrategias son más oscuras de lo que parecen. Esta crisis está interfiriendo en el mercado mundial y responsabilizarán a Trump de ella. Lo que iba a ser rápido solo puede intentar serlo con un desgaste brutal que costaría a Trump la presidencia o el control de las cámaras en las próximas elecciones, en las que se le pasará factura.

Asentarse en parte del Líbano tendrá un coste que puede ser más de lo que se pueda permitir uno y otro. Israel tiene aliados porque estos quedaban bajo un paraguas protector, pero esto puede cambiar y ser demasiado elevado el precio en el momento en que Irán empiece a actuar sobre ellos, como ya está haciendo.

Han puesto en marcha un conflicto cuyos límites son amplios y catastróficos conforme crece, algo que seguirá haciendo. ¿Quién engañó o se engañó en el cálculo? Un futuro oscuro y peligroso, de coste alto. La protección norteamericana ha engendrado un monstruo que es difícil de frenar, que ha despertado la antipatía mundial por su política genocida y cruel expansión devastando y desplazando a cientos de miles, millones de personas.

En el titular de RTVE.es han puesto entrecomillado "controlar". El término queda demasiado abierto a la interpretación sobre lo que Israel entiende por esto, aunque cada día está más claro. También lo están sus consecuencias futuras. Algunos medios hablan de la repetición de lo ocurrido en Gaza. Es la imposición del genocidio como estilo y la garantía de que no habrá paz para Israel, la condena a la guerra perpetua. 

* Daniel Herrero "Israel confiesa su deseo de "controlar" todo el sur del Líbano hasta el río Litani" RTVE.es 24/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260324/israel-controlar-sur-libano-rio-litani/16994621.shtml

martes, 24 de marzo de 2026

La violencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM) 

Los datos de la violencia de género están produciendo preocupación a los expertos, nos dicen. La sociedad no lo está menos porque no le salen las cuentas sobre los efectos que tienen ciertas acciones sobre el sistema.

Parece evidente que algo falla en los cálculos y quizá también en los enfoques y en las perspectivas que manejamos. Es evidente que se está produciendo una intensificación en el número y en la crueldad que se manifiesta.

En RTVE.es se nos habla de este aumento:

En lo que va de año, 14 mujeres han sido asesinadas en España a manos de sus parejas o exparejas, un repunte en los casos mortales de violencia de género que preocupa a los expertos. Aumentan los crímenes y también la violencia, que sufren en muchas ocasiones los hijos. En menos de tres meses de 2026, han sido asesinados tres menores con el fin de hacer daño a sus madres, lo que se conoce como violencia vicaria. Es el mismo número que en todo 2025.

Los datos son alarmantes. De media en 2026 una mujer está siendo asesinada cada cinco días. Las víctimas no son homogéneas: vienen de entornos diferentes, tienen trabajos distintos y son de todas las clases sociales. Lo mismo ocurre con sus agresores, no hay un perfil de maltratador o de asesino, ya que se trata de un problema estructural de la sociedad.

"Podemos hablar de un repunte" de los casos de violencia de género, explica al Telediario de TVE Miguel Llorente, forense experto en violencia de género. Según expone, uno de los elementos que pueden influir es "el refuerzo que muchos agresores perciben cuando otro ya ha conseguido lo que ellos van buscando", que es asesinar a sus parejas o exparejas.

Pone el foco además en la violencia extrema con la que actúan los agresores, cada vez mayor. Este mismo sábado, un hombre ahorcó presuntamente a su hija de tres años en su domicilio y se suicidó de la misma forma. La madre, una mujer de 36 años, había dado aviso a la Guardia Civil de que llevaba horas sin hablar con su exmarido, que estaba al cuidado de la menor, y de que temía por la vida de la pequeña. Cuando llegaron los agentes, encontraron los dos cuerpos sin vida.*


Sorprenden algunos conceptos como los de "repunte" o "perfiles", también el uso de las estadísticas y la búsqueda de patrones, que se dice que no existe entre ni entre los maltratadores ni entre las víctimas. No hay un patrón, señalan, ni en unos ni en otras. ¿Qué tenemos entonces? Muy poco para lo realmente importante: evitar las muertes y la violencia.

Es muy propio de esta "sociedad de expertos" creer que la creación de un léxico, la creación de términos nuevos (es reciente el uso de "violencia vicaria", por ejemplo) implica un control de lo descrito. Como ejemplos, la economía o la meteorología nos ilustran en este tipo de falso control.

Pero en todo esto solo hay una cosa cierta: la violencia aumenta y las explicaciones a posteriori solo es manejo de datos que poco o nada explican. Decir que una mujer es asesinada cada cinco días es solo saber contar.

La idea de que no hay un perfil es una evidencia de lo mal que funciona el reduccionismo que se busca, algo que explique de forma general algo que se manifiesta de forma particular.

Muchas veces nos inquietan con informaciones en las que determinados expertos (psicólogos, jueces, policiales, etc.) "no consideraron peligrosa" una determinada situación que acabó con la muerte de la mujer o que la víctima estaba en el sistema de protección pero le sirvió de poco porque acabaron matándola. No sabemos cómo piensa un asesino ni cuánto le duran sus obsesiones. Y si lo sabemos, no significa que se pueda aplicar ese conocimiento a otros casos.

Lo que vemos tampoco somos capaces de explicarlo o encontrarle una motivación. Sí parece que hay una forma de imitación de ciertas formas criminales que sirven para realizar los nuevos actos violentos. Los asesinatos de hijos, por ejemplo ¿son sugeridos por los casos recientes? ¿Llama el crimen al crimen?

¿Es tal el grado de violencia que no podemos creer que sea posible y, por ello, sucede? No sé qué camino es el bueno. Quizá vivimos en el autoengaño de una sociedad feliz, sin problemas, donde todo tiene arreglo y eso mismo nos impide comprender sus grietas.

Los patrones son individuales o colectivos, pero puede haber interacciones que desencadenen, de forma imprevisible, la violencia. Puede que la violencia sea la traducción personal, el estallido, de otras formas latentes de violencia que nos rodean. Sin embargo, cuando se producen los hechos adquieren su propia lógica, la que no pudimos ver hasta que se manifiesta como estallido.

Nuestras leyes y sistemas no están hechos para anticipar, sino para castigar. Fallan estrepitosamente en su capacidad  previsora. Solo los hechos cuentan y cuando se manifiestan ya es demasiado tarde. Si la violencia es la respuesta particular a lo general, a la violencia latente en el sistema, nos vemos condenados su aumento.

Los políticos se sienten incómodos con este aumento que deja de manifiesto su incapacidad para frenar esto. Los expertos se reúnen más como un gesto que como un intento de impedir nuevos casos. Esta violencia es altamente personal, con un objetivo directo que se revela tras las muertes. Poco tiene que hacer, solo aparentar que pueden hacer algo.

La violencia de este tipo requiere proximidad para ser evitada. Pero eso solo la pospone y no se puede condenar a nadie por lo que desea y no manifiesta. Cuando lo hace ya es demasiado tarde.

Ayer, recupero un texto de Hans Magnus Enzensberger, titulado El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror, publicado en 2006 en su versión alemana y aquí en 2007, en el que leo:

Los padres, vecinos o maestros no han notado nada. Es cierto que el chico ha tenido alguna mala calificación en su expediente escolar y que acusaba un carácter levemente retraído; no hablaba mucho. Pero ésa no es razón para ametrallar a una docena de compañeros de clase. Los peritos emiten sus dictámenes, los especialistas en crítica cultural desempolvan sus argumentos. Y tampoco puede faltar la alusión al debate de los valores. Pero la investigación de las causas queda en agua de borrajas. Los políticos manifiestan su conmoción, y finalmente se decide que se trata de un caso singular.

La conclusión es correcta, porque los autores de tales crímenes son personas aisladas que no han logrado relacionarse con ningún colectivo. Y al mismo tiempo es errónea, porque a la vista está que existen cada vez más casos singulares de ese tipo. El hecho de que se multipliquen permite concluir que hay cada vez más perdedores radicales. Esto se debe a las llamadas condiciones objetivas, muletilla que puede referirse al mercado mundial, al reglamento de evaluaciones o a la compañía de seguros que no quiere pagar.** 

El autor trata de definir lo que llama el "perdedor radical", a la vez destructivo y autodestructivo. Se vuelve contra otros y contra sí mismo. Su violencia es precisamente, como el lanzamiento de un boomerang, ida y vuelta. Mata y muere, Enzensberger la conceptúa como el resultado de esta sociedad en la que vivimos que genera este tipo de personalidades.

El perdedor radical puede estallar en cualquier momento. La única solución imaginable para su problema consiste en acrecentar el mal que le hace sufrir. Cada semana salta a los periódicos: el padre de familia que primero mata a su esposa, luego a sus dos hijos y finalmente acaba con su propia vida. «No se entiende», «tragedia familiar», rezan las crónicas de sucesos. Otro caso conocido es el del hombre que de buenas a primeras se atrinchera en su piso después de haber tomado como rehén al arrendador que venía a cobrar el alquiler. Cuando por fin aparece la policía, empieza a pegar tiros a diestro y siniestro y mata a uno de los agentes antes de caer desplomado en el tiroteo. Se habla entonces de amok, un término malayo utilizado para designar esos ataques de locura homicida. El motivo que provoca el estallido suele ser del todo insignificante. Resulta que el violento es extremadamente susceptible en lo que se refiere a sus propias emociones. Una mirada o un chiste son suficientes para herirle. No es capaz de respetar los sentimientos de los demás, mientras que los suyos son sagrados para él. Basta con una queja de la esposa, la música demasiado alta del vecino, una discusión en el bar o la cancelación del crédito bancario; basta con que uno de sus superiores haga un comentario despectivo para que el hombre se suba a una torre y ponga en el punto de mira todo lo que se mueve frente al supermercado.**

Es una forma más de intentar comprender lo que consideramos irracional. Pero si estamos produciendo esta clase de personalidad como resultas de nuestro comportamiento social, difícilmente podremos pararlo. No sabemos dónde empieza, solo cómo acaba. Nos queda contar muertes, establecer estadísticas, consultar a expertos y reunir gabinetes de crisis. Pero no hay mucho más que se haga. 

Vivimos en la sociedad perfecta y llena de oportunidades. La idea de un "perdedor radical" nos resulta extraña, incomprensible. Tampoco entendemos los tipos de muertes, aunque la idea del ensayista alemán es que no se trata de lo que nosotros entendamos, sino de lo que está en la mente del asesino, de cómo entiende que se ha producido su destino de perdedor.

Los asesinos vuelven a las escuelas para matar. Los padres asesinan a esposas e hijos, que es lo que tienen más cerca y les recuerda su propio fracaso. Matan lo que han querido y lo que han perdido. Por eso Enzensberger habla de un "perdedor radical" incompatible con nuestra sociedad del éxito.

Lamentablemente todo esto —o cualquier otra idea— no evitará la próxima muerte. Y seguiremos preguntando, formulando ideas al respecto. Aquí no hay "Minority Report", visionarios que permitan detener el crimen antes de que se cometa. Aquí solo nos queda el minuto de silencio. 


*  "El repunte de la violencia de género preocupa a los expertos: una asesinada cada cinco días en lo que va de año" RTVE.es 22/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260322/repunte-violencia-genero-preocupa-expertos-una-asesinada-cada-cinco-dias-ano/16992134.shtml

** Enzensberger, Hans Magnus (2007). El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror, Anagrama, Madrid, 72 pp. Trad. Richard Gross. ISBN: 978-84-339-6258-4