sábado, 6 de junio de 2026

Del líder al "One"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez se le hace más difícil a Pedro Sánchez ofrecernos a los ciudadanos una explicación de lo que ha ocurrido en el PSOE. Sánchez se encuentra en ese delicado punto en el que se trata de decidir si "no se entera" y "no se ha querido enterar", es decir, si es tonto o se lo hace.

En su versión cándida, Sánchez dice no enterarse, no saber, no participar, etc. en cosas que afecta de su número dos para abajo. Indudablemente el "dos" puede haber puesto al "tres", pero, por la misma lógica, el dos tiene que haber sido puesto por el "one".

Lo del "one" refleja una cierta forma moderna, a la americana, de referirse al que está arriba. La hipótesis defensiva es que se usaba así para no tener que decir el "nombre" del jefe (boss, chief...), del líder. Que la trama usara lo del "one" era una forma discreta de sentirse organización con cierto secretismo lúdico. Ese que ya sabes, sería la fórmula mientras se señala con el dedo hacia arriba. El otro asiente, "ya entiendo".

Pero lo cierto es que esta trama que está saliendo es una mezcla de la corrupción de toda la vida, del amiguismo, del enchufe, los sobornos, las mordidas, los pelotazos ¡qué cutre lo de la chistorra! Pero todo esto tiene un límite que cada vez tiene menos defensas.

En 20minutos, escribe Marta Moreno bajo el titular " La estrategia de Sánchez ante el caso Leire hace aguas entre contradicciones, rectificaciones y cambios de versión ":

El caso de las presuntas cloacas del PSOE no solo ha abierto un nuevo frente judicial para el partido y el Gobierno. También ha dejado al descubierto las dificultades de Ferraz y Moncloa para mantener un relato coherente sobre Leire Díez. En apenas unos meses, los socialistas han pasado de presentarla como una militante "friki" a admitir vínculos previos con el partido; de prometer acciones contundentes e inmediatas contra quienes perjudicaran al PSOE a seguir sin querellarse contra ella pese al contenido del sumario; o de negar reuniones entre la exmilitante y la directora de la Guardia Civil a terminar reconociéndolas horas después para asegurar que carecían de relevancia. Una sucesión de matices, rectificaciones y cambios de versión que ha acabado socavando la estrategia de Pedro Sánchez ante el caso Leire.* 

Lo malo de las hemerotecas es que basta con seguirles el hilo. La memoria activa hace que las cortinas de humo fabricadas con la esperanza de que cada una sea la última sea una más en el historial de contradicciones.

Sánchez no tiene que elegir entre la inocencia y la culpabilidad, sino entre el líder que no se entera (la estupidez) y el "one" que lidera una trama corrupta de amplio abanico, ya que no solo hay una parte económica sino un amplio abanico de jugarretas políticas para deshacerse de algunos molestos, incluidos la Guardia Civil, los jueces, etc.

Las concesiones de créditos, los rescates injustificados, las empresas tapadera para blanquear el dinero, etc. son la parte de siempre de la corrupción. La otra parte les va a traer más complicaciones, por mucho que digan que la "fontanera" quedaba con la gente para tomar café. Hasta Grande Marlaska, un especialista en vivir en el filo, se ha visto comprometido con juegos de palabras realmente impresentables.

El riesgo de Sánchez —además de otros serios— es de parecer tonto o considerarnos tontos a los demás, a la ciudadanía en su conjunto y a la militancia de su propio partido. El problema de la militancia es serio, como lo es el del conjunto de los partidos, dirigidos por líderes poco capaces y, peor, poco fiables.

Hace mucho tiempo que el modelo comunicativo ha sustituido al liderazgo político real. Los partidos deberían ser espacios de debate crítico y no lo son. Hay pocas ideas y mucha retórica polarizada, que se ha confundido con la verdadera política. Se seleccionan ingeniosos del insulto, pues se considera que en este sistema comunicativo lo esencial es la erosión del contrario. Los dirigentes de los partidos no exponen ideas, sino que hacen chascarrillo contra el otro buscando hacer las delicias del seguidor que se ha acostumbrado a este comportamiento.

Nada habla con más claridad de nuestra crisis de liderazgo que la falsificación de títulos universitarios por parte de los políticos. La generación que lideró la Transición se había curtido durante la dictadura, figuras de primera línea se habían jugado mucho y en los escaños había gente de mucha valía en todas las bancadas. La falsificación de títulos para llenar el currículum, la ausencia de textos "políticos" en los que exponer y debatir ideas, etc. es el escenario de la política actual. Con pocas excepciones, este es el triste panorama y las "tramas" su consecuencia.

Lo ocurrido en Valencia es un ejemplo más allá del PSOE. Nadie se libra de la mediocridad, de la falta de visión política en su más noble sentido, de una idea de mejora de la cultura, de la economía real, etc. Las crisis en los sectores básicos —educación, en la sanidad, en la vivienda, por solo citar algunos— entra en contradicción con la felicidad estadística que airean mientras trata de silenciar las protestas. Esta distancia entre la realidad de la gente y la felicidad de las cifras, envidia del mundo, es la que diferencia a los políticos de los aprovechados.

Sánchez se tambalea y arrastra un modelo de sistema que hace aguas y cuyos escándalos eran cuestión de tiempo. Entre ineptos, sordos y corruptos están haciendo daño al sistema democrático generando un peligroso populismo radicalizado y un vale todo fraudulento.

No sabemos qué ingeniosas explicaciones dará para justificar que no se enteraba de los "ruidos" en el piso de abajo, ocupado por los que él puso, sus "manos derechas". 

 

* Marta Moreno "La estrategia de Sánchez ante el caso Leire hace aguas entre contradicciones, rectificaciones y cambios de versión" 20minutos 6/06/2026 https://www.20minutos.es/nacional/estrategia-sanchez-ante-caso-leire-hace-aguas-entre-contradicciones-rectificaciones-cambios-version_6979564_0.html

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