martes, 2 de junio de 2026

Los acuerdos efímeros y amistades peligrosas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dicen que la última conversación entre Trump y Netanyahu termino a gritos. Tiempo ha tardado y vidas ha costado. La resistencia de Irán y su vinculación de la paz (o como la queramos llamar) con los ataques en Líbano por parte de Israel hacen imposible cualquier acuerdo, pues Netanyahu los boicotea. La atención de esta guerra no declarada se ha puesto indebidamente en Irán y su supuesto peligro nuclear. Se debería haber puesto la atención en el expansionismo imperialista de Israel, que es quien tiene unos objetivos claros. Mientras dure el conflicto, Israel sigue ocupando espacio en Gaza y Líbano, se expande y coloniza con radicales, que se aseguran de quedarse con la tierra.

Ormuz ha sido la causa de que el mundo, afectado económicamente, se revuelva contra la cara visible, la de los Estados Unidos, cuando el problema real, era su manipulación por parte de Netanyahu, quien pronto comprendió cómo podía alagar el ego de Trump para conseguir hacer crecer a Israel en contra de todos los acuerdos internacionales, ignorados y pisoteados.

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Israel tenía excusa para todo. Lo hemos visto en cada una de sus acciones de guerra contra sus vecinos. Debajo de cada escuela u hospital, había siempre un refugio de Hamás; en cada muerte de periodistas, siempre estaban donde no debían; en cada muerte de cascos azules, había un error en los avisos. Israel ha hecho lo que ha querido con el beneplácito de los Estados Unidos hasta que todos se han vuelto contra él.

Podemos leer esta misma mañana en RTVE.es sobre un nuevo amago de acuerdo:

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este lunes que ha logrado el compromiso de Israel, y también de Hizbulá, de cesar los ataques en el Líbano. Se trata de un anuncio que contribuye a desbloquear las negociaciones entre Irán y EE.UU., en jaque por parte de Irán tras la escalada de la ofensiva israelí en territorio libanés.

Así lo ha publicado en la red Truth Social, donde ha prometido que, tras hablar con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, no habrá más tropas hacia Beirut y que "todas las que se encontraban en camino han vuelto a su origen". Además, aclara que también ha tenido una llamada con el grupo paramilitar chií Hizbulá, que han acordado con el mandatario de la Casa Blanca que cesará la violencia: "Israel no los atacará y ellos no atacarán a Israel", explica. La oficina del presidente del Líbano, Joseph Aoun, ha anunciado que las autoridades libanesas han recibido el consentimiento de Hizbulá a la propuesta estadounidense para un alto el fuego mutuo.

 "Veamos cuánto dura esto... ¡Ojalá sea para SIEMPRE!", ha escrito Trump en un post publicado horas más tarde, donde repetía el anuncio. Además, el presidente estadounidense cree que la próxima semana podría alcanzarse un acuerdo para poner fin a la guerra de Irán y desbloquear el estrecho de Ormuz, a pesar de que Teherán afirma haber suspendido el diálogo con Washington.*

 

La guerra que se prometía meteórica —con el precedente venezolano— no lo ha sido tanto. La resistencia iraní ha usado fuerza, pero sobre todo, astucia, colocarse en aquel espacio crítico, Ormuz, y responsabilizar a Estados Unidos e Israel del desastre económico creado en medio mundo.

Ya tiene bastante Trump con hacer creer en su victoria como para que Netanyahu se la boicotee con los ataques y su expansión territorial. Los efectos de Ormuz son sobre todo indirectos, sobre las economías, pero los ataques en Gaza y Líbano saltan a las primeras planas convertidos en niños, en civiles muertos, hospitales destruidos, protestas en muchos países... se traducen finalmente en anti americanismo. Lo que Trump pensó que le iba a servir para aunar a los norteamericanos, se ha traducido en intensificación de las protestas dentro y fuera. Trump no ha ganado nada y ha perdido mucho en esta aventura fomentada desde Tel Aviv. Ya no se trata de ganar la guerra, sino de vender la paz, que en términos propagandísticos cree que le funcionará. Trump confía en el aparato de propaganda para presentarla como una victoria, aunque el mundo se haya dado cuenta de su debilidad, que es su propia fuerza al no poderla utilizar.

¿Seguirá Netanyahu con su política expansionista cubriéndose con los Estados Unidos? Es probable. No creo que se pare o, menos, que retroceda. Será más fácil alegar conflictos defensivos y, como ha hecho hasta ahora, vender que es el agredido. Su propia política sionista del "pueblo elegido" y la "tierra prometida" se vuelve contra él, pues lo convierte en traidor a los ojos de los radicales fundamentalistas en que se ha apoyado.

Por su parte, Trump se encuentra condicionado por el peso de los grupos de apoyo a Israel, de los que no podrá prescindir. ¿Qué puede hacer? Quizá que sean otros los que frenen a Israel. Parece que los gritos no son muy eficaces. Veremos.

* Alex Mateos "Trump logra un compromiso de Israel y Hizbulá de cesar los ataques en Líbano para salvar el acuerdo con Irán" RTVE.es 02/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260601/trump-logra-compromiso-israel-cesar-ataques-libano-salvar-acuerdo-iran/17095276.shtml

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