Joaquín
Mª Aguirre (UCM)
Todos
compiten por nuestra atención. El argumento dado por Felipe González para no
convocar una moción de censura es, por ejemplo, que nos distraería de lo que
está pasando. Y lo que está pasando es un mezcla de todos los ruidos en esta
cacofonía que llamamos actualidad.
Cuando
no es Trump es un ayatola; cuando no es Sánchez es Núñez Feijoo; cuando no un
accidente mortal es un apagón. A todos ellos les puede tapar un divorcio, un
embarazo, un mundial de Fútbol, una Champions... o una conexión en directo para
mostrarnos la violencia en el aeropuerto de Bilbao.
Pero la
mayor parte de estas cosas forman parte de un maquiavélico juego por conseguir
los puestos de cabeza de la información o, por contra, conseguir que la
atención descienda y algo se olvide o pase desapercibido.
Pero
hay titulares que no deberían ignorarse porque nos revelan realmente lo que es
importante, los problemas reales más allá del escándalo personal o político o
una mezcla de ambos. Quien más se expone a los medios, está en mayor riesgo de
titular negativo.
Hay un
titular que no quiero que se pierda en este maremágnum: "El año llega a su
ecuador con el doble de mujeres asesinadas que en 2025: "El nivel de
beligerancia en redes es elevadísimo""* Nos lo ofrece, casi perdido,
20minutos, Tras él se nos cuenta:
A golpes,
asfixiada, por un tiro en la sien, acuchillada delante de sus hijos pequeños,
arrojada por un barranco, a machetazos, o tras prender fuego a su casa. Así
murieron algunas de las 22 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en
lo que llevamos de 2026; el doble de víctimas mortales por violencia de
género que las que había registradas a estas alturas del año pasado. La
virulencia con la que se están cometiendo estos crímenes machistas y el hecho
de que en cuatro de cada diez casos existieran denuncias previas contra el
agresor han hecho saltar las alarmas y puesto el foco en un sistema que sigue
mostrando lagunas a la hora de proteger a las víctimas.
No hay una única
explicación que dé respuesta a este incremento, pues cada feminicidio saca a
relucir un factor de riesgo distinto. Medidas ineficaces de prevención,
valoraciones del riesgo que se quedan cortas, llamadas de auxilio no atendidas,
el llamado "efecto imitación" o un descenso de la concienciación
social son algunas de las mencionadas por los expertos consultados por 20minutos.
Todo ello con el telón de fondo de un clima social y mediático en ebullición
que cuestiona cada vez más la utilidad de las medidas contra la violencia
machista.
"El nivel de
violencia y beligerancia que hay ahora mismo en las redes sociales, en la
política y en todos los espacios sobre la violencia de género y el feminismo es
elevadísimo. También se ha potenciado mucho el discurso de las denuncias
falsas. Entonces, claro, cuando tú ves que ese argumento lo dice alguien
con cierta autoridad, el nivel de identificación con esa postura de que los
hombres son los grandes perjudicados, lo que hace es subirle esa
violencia", señala a este periódico el forense y ex delegado del Gobierno
contra la Violencia de Género, Miguel Lorente. *
Nos advierte en los medios que los meses de mayor violencia
son los que tenemos por delante, aquellos en que las vacaciones fuerzan el
contacto, más horas de difícil convivencia.
El hecho de que se haya duplicado el número de víctimas es
señal de que algo (o muchas cosas) falla, que no se produce lo esperado. ¿Hemos
convertido la violencia de género en una rutina, en algo que se combate porque no hay más remedio? ¿Es algo para lo que
hay que elaborar protocolos, medidas, etc. para que no te acusen de no
tenerlas, pero sin demasiada fe en ello?
¿Por qué adquieren peso esas corrientes de opinión que
hablan de que hay cierta exageración
en lo de la violencia contra las mujeres, que los casos de denuncias falsas son
para conseguir privilegios? ¿Hemos llegado a un nivel de inoperancia en la que
se acumulan los problemas por abandono, por falta de fe, por
"normalización"?
En el texto se recoge que
El último caso
confirmado ha sido el del crimen machista de la mujer de 32 años asesinada el
martes de varias puñaladas en plena calle en Figueras (Gerona) por su expareja,
a la que, en las grabaciones del crimen, se le ve lavándose las manos
ensangrentadas tranquilamente justo después. En las últimas 72 horas, la
víctima había acudido hasta tres veces al hospital para recoger el parte
de lesiones y llevarlo al juzgado. Según Igualdad, en este último caso
existían denuncias previas por violencia de género contra el presunto
asesino, al igual que en otros 8 casos de los 22 registrados en lo que va de
año, es decir, en el 40,9%, cuando la media del año pasado era del 22%
con denuncias previas.
Lorente sostiene
que el sistema continúa actuando demasiado tarde. "Seguimos diferenciando
entre riesgo y peligro. Solo reaccionamos cuando el peligro es
inmediato", explica, poniendo como ejemplo casos recientes en los que
las víctimas habían denunciado, existían antecedentes y aun así no se activaron
medidas suficientes de protección. Uno de los datos que más preocupan este año
es precisamente ese: el aumento de mujeres asesinadas que sí habían tenido
contacto previo con las instituciones. Para Lorente, existe una
"normalización" del riesgo y una falta de evaluaciones forenses
profundas en sede judicial. "Las valoraciones de riesgo no se están
haciendo", denuncia.
Esas cifras lo que demuestran es la falta de eficacia y un
abandono. Por más que se intenten usar expresiones menos rotundas es a lo que
nos lleva. La saturación, el aburrimiento institucional... hace que las cosas
no funcionen como debieran. Duplicar las víctimas a esta altura del año es algo
más que un imprevisto; es un falló rotundo que cuesta muchas vidas y que
debería estar en el centro de nuestra mirada crítica. Sin embargo, se nos lleva
hacia otros puntos del tablero.
Sí, la corrupción es algo grave. Pero lo es más la falta de
acierto en el tratamiento de la violencia de género y de otras formas. Una
sociedad más crispada, tocada por diferentes lugares, es también una sociedad
más violenta y siempre lo pagan los más débiles.
Se insiste muchas veces en que no hay un "perfil"
claro de agresor; se insiste como excusa de la dificultad, pero el hecho de que
una mujer no logre en 72 horas que le hagan el "parte de lesiones" de
la violencia ejercida contra ella, que no pueda presentarlo y finalmente sea
asesinada por su expareja de la que se nos dice que se limpió con tranquilidad
la sangre de sus manos, dice mucho sobre el conjunto del sistema.
Una parte creciente de España no funciona, cuando no son los
baches de las carreteras (de lo que nos informaban ayer) son los apagones, las
soldaduras y cuando no otra cosa. Esto es aplicable a algo tan terrible como es
la violencia asesina contra las mujeres y (se nos habla de crecimiento) los
hijos, de la llamada violencia vicaria.
No cambia el fondo patriarcal, machista, de la sociedad. Y
no solo eso: se construyen cada vez más discursos negacionistas que prenden en
una juventud que justifica el uso de la violencia en la pareja. Se forma un
círculo vicioso entre violencia y justificación, entre hechos y fallos del
sistema que lo permiten.
El hecho que llevemos el doble de muertes que el año pasado
en estas fechas no es un buen augurio. Necesitamos más recursos, más dinamismo,
más eficacia y más información.
* Elena Omedes "El año llega a su ecuador con el doble
de mujeres asesinadas que en 2025: "El nivel de beligerancia en redes es
elevadísimo"" 20minutos 25/05/2026
https://www.20minutos.es/nacional/ano-llega-su-ecuador-con-doble-mujeres-asesinadas-que-2025-nivel-beligerancia-redes-es-elevadisimo_6973904_0.html