domingo, 26 de mayo de 2013

Observar y comprender, mostrar y explicar

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Umberto Eco ha estado en Burgos recibiendo un doctorado Honoris causa y en la entrevista que el diario El País le ha realizado señala:

Los periódicos han perdido muchísimas funciones. Por la mañana lo hojeo rápidamente porque las noticias principales ya me las ha contado la televisión, pero continúa siendo importante por los editoriales, por los análisis, y es fundamental no leer uno, sino al menos dos cada día. Se debería enseñar a leer periódicos a la gente, dos o tres, para ver la diferencia entre las opiniones, no para conocer las noticias, eso ya nos lo dice la tele.*

Crecí en una casa en la que lo primero que se hacía cada día era recoger del felpudo de la entrada tres ejemplares de periódicos. La puerta se abría para dar entrada a las noticias del día. Entiendo lo que quiere decir Eco. En aquella época, además, la televisión era única y oficial. La única forma de acceder a cierta diversidad informativa era a través de los periódicos. Allí tenía las mismas noticias pero con opiniones y valoraciones distintas, interpretadas de diferente forma muchas de ellas. Valoras la opinión, lo importante de sus diferencias, no la rechazas.

Valorar los análisis y los editoriales es una sutileza que, me temo, se ha perdido en estos tiempos de Twitter y videoblogs, tiempos en que los medios se autolimitan por temor a que el exceso de información, aburra, sature a los receptores. Tremendo error.
Muchos periódicos han ido perdiendo ese deseo de diferencia explicativa frente a unos medios audiovisuales que han enseñado a primar la brevedad, concisión y emocionalidad de la imagen. Aumentan el tamaño de sus fotografías y reducen el número de sus palabras. La palabra escrita es la que nos permite un análisis pausado pues somos nosotros los que seleccionamos el ritmo de la propia lectura, algo que no ocurre con la escucha y la visión, en las que dependemos del tiempo asignado por otros, que también es una forma de valoración. ¿Pero es eso lo que interesa hoy, "lo pausado"?
Eco apunta a las necesidades y consideraciones lógicas de un "hombre mediático ilustrado". Hoy se aboga, por el contrario, por un "romanticismo emocional" de los medios, por el impacto de la imagen, alrededor de la cual se "construye" la noticia. El núcleo es muchas veces la imagen, la foto, el vídeo, el sonido. Todo aquello que tenga el mayor impacto emocional. La palabra gira como un satélite a su alrededor, como comentario, o desaparece, como ocurre en secciones como "No comment" (Euronews) o en "On off" (RTVE).
Euronews explica así su espacio No comment:

En euronews, creemos en la inteligencia del espectador y pensamos que el papel de una cadena informativa consiste en proporcionar la materia suficiente, a cada individuo, para que se haga su propia opinión del mundo.
Nosotros consideramos también que en ocasiones las imágenes no tienen necesidad de explicación o de comentario. Por eso creamos No Comment y después No Comment TV: con el objetivo de mostrar el mundo desde un ángulo diferente.


No son demasiado convincentes los argumentos: ¿puedo "entender" lo que ocurre y formarme una "opinión del mundo" con la simple contemplación? Quizá es demasiado inocente pensarlo así, aunque nos pueda adular pensarlo. Necesitamos de una contextualización, de informaciones previas que nos ayuden. El mundo profesional de la información surge precisamente porque no somos capaces de crearnos esa opinión desde los materiales en bruto que la realidad nos trae y los medios captan y registran. Ver no es suficiente. "Comprender" es un proceso complejo que requiere de la palabra para formarse.
Quizá por eso, la sección "On off" de Televisión Española ofrezca comentarios en su página web explicando el sentido de las imágenes, de aquellas que son ofrecidas inicialmente con un mero título, algo que ya es una forma de orientar sobre el "sentido". Euronews solo ofrece lugar y fecha en la emisión, pero también las contextualiza posteriormente explicándolas en su web. 

La simple visión de las imágenes, sin un contexto informativo adecuado, no ayuda demasiado a la "comprensión del mundo". Comprender es un proceso, no un acto. Solo en los casos en los que tenemos un conocimiento previo suficiente —y no siempre— podemos comprender ese material en bruto. Pero no siempre lo tenemos porque se han ampliado los focos de información en un mundo global y complejo. La prensa surgió precisamente por la necesidad de tener noticias de más allá de nuestros espacios habituales, con la expansión del mundo comercial y los intereses distantes. De repente comenzamos a necesitar información de lo que ocurría en otros lugares, que alguien nos lo contara. Los focos de interés se multiplicaban y con ellos nuestras necesidades informativas.
Hoy el mundo produce millones de imágenes por minuto a través de teléfonos móviles, cámaras fotográficas, vídeos caseros, etc., relegando a los medios impresos a competir en una batalla generacional perdida. La imagen sin tratamiento informativo se convierte en una especie de ritual vacío, en el que el esteticismo, lo truculento, lo curioso, lo anómalo, lo extravagante, etc., se consumen sin explicación. Es la imagen por la imagen. Necesitan tenernos mirando y cualquier medio es bueno.


La deformación del "gusto informativo" que implica un mundo sin explicaciones es el de un mundo sin necesidad de ser explicado. La "explicación" y sus diferencias es un nivel superior. Por eso es esencial la profesionalidad de los informadores, porque son los que dirigirán la interpretación en un sentido u otro, contextualizando o complementando todos aquellos vacíos que la imagen —que ha captado solo una parte de un continuo vital, de un proceso en el tiempo— no puede aportar.


La imagen a secas no es necesariamente "objetividad". La "objetividad" no es un valor de las cosas, sino de las personas al tratar los acontecimientos, al mostrarlos, al describirlos. Cuando Umberto Eco señala que él se entera de las noticias por la televisión, pero las analiza a través de la prensa, está indicando esos dos momentos complementarios: el observar y el comprender. El primero nos los ofrece el mundo captado, a veces casualmente; el segundo, la complejidad de cualquier acto humano relevante, lleno de conexiones históricas, económicas, sociales, políticas, etc., lleno de consecuencias.
Si todos los actos humanos fueran triviales o fruto del azar no necesitaríamos explicaciones ni opiniones. Afortunadamente no es así.

* Umberto Eco “La cultura no está en crisis; es crisis” El País 23/05/2013 http://cultura.elpais.com/cultura/2013/05/23/actualidad/1369333134_264650.html






sábado, 25 de mayo de 2013

Refundaciones

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿No ha sentido usted la tentación de "refundarse"? Pues debe ser el único. "Refundarse" es casi una moda, una tendencia, un "trending topic", que dicen en twitter. Si no lo ha hecho todavía, hágalo cuanto antes porque "el que se refunda primero, da dos veces", que dice el refrán actualizado. Algunos lo escriben en la agenda: "miércoles, 12 h.  - refundación".
Con el titular «En busca de la 'refundación'», el diario El Mundo nos cuenta:

Un grupo de militantes del PSOE ha creado la plataforma Socialismo y Ciudadanía, que aspira a la "refundación" del partido, su regeneración ética y un cambio de proyecto político y modelo organizativo mediante una especie de 'Suresnes del siglo XXI'.
La plataforma será presentada oficialmente hoy en Segovia y entre sus promotores se encuentran el exsenador por Granada Luis Salvador y el exdiputado por Sevilla Luis Ángel Hierro, que quiso presentarse a dirigir el PSOE en el último congreso federal aunque no logró los avales necesarios para hacerlo.*


Creo yo que no es tanto un problema ideológico —lo tienen todos los partidos—,  sino de comportamientos y actitudes. A uno no lo llevan a los tribunales por "problemas ideológicos"; a uno lo llevan por robar, prevaricar, corrupción, tráfico de influencias, etc., que son cosas que no se discuten en los congresos sino en los tribunales.
Yo sigo con mi teoría de que hay que "salvar la política y condenar al delincuente". Lo contrario es malo y arriesgado. Hay que distinguir los "errores políticos" de los "delitos cometidos por políticos". Incluso se podría precisar más: los delitos cometidos desde sus puestos y responsabilidades políticos. Los políticos, los partidos, son falibles, se equivocan en sus decisiones y lo pagan en las urnas, perdiendo apoyo popular. Para eso están preparadas las democracias. Los sistemas democráticos —con daños variables— sobreviven a los malos gobernantes y a sus malas decisiones. 

El fundamento democrático es la alternancia entre partidos y la posibilidad de que aparezcan otros, si los existentes no cumplen las expectativas de los votantes. La democracia se fundamenta en la existencia del error, no lo niega, lo asume como natural de la condición humana. Es un sistema pragmático, que establece la forma de librarse pacíficamente de los malos gobernantes. Incluso obliga a librarse de los buenos, regulando el número de mandatos. Las crecientes burlas de la limitación de mandatos en muchas partes del mundo, ya sea modificando la constitución o creando ingeniosos relevos entre matrimonios, padres e hijos o a la rusa, acaba generando corrupción por inmovilismo. La renovación es saludable per se; evita muchos males.
Los partidos —los mayoritarios principalmente, pero no son los únicos— han acabado como estructuras monolíticas precisamente por su falta de debate y control internos. "Debate" y "control" son dos instancias distintas, pero en la medida en que el debate es también sobre la idoneidad de las personas para cumplir los objetivos y compromisos, el control aumenta. Cuando uno debe estar dando cuenta de lo que hace, tiene más cuidado.


La ley del silencio ante los errores o delitos no ha sido una buena política para nadie; ni para los partidos, ni obviamente para los electorados. Desde que se decidió que lo importante era la "imagen" y no los "hechos", que los actos se tapan con los escándalos de otros y se olvidan en el tiempo, la política inició su declive. El resultado es el actual: una explosión de escándalos en cadena.
El Mundo recoge algunas de las propuestas de los "refundadores":

Entre otras medidas, apuestan porque la selección de cargos internos y candidatos se realice mediante el voto directo de la militancia sin avales previos e incluso, donde proceda, acompañado también por el voto de los simpatizantes. Aplicar de manera efectiva la no acumulación de cargos y salarios, la limitación de mandatos o la transparencia de las cuentas del partido son otros de sus planteamientos.*

Todas estas cosas son obvias y es penoso que la refundación tenga que llegar a estos niveles. Mas que una "refundación" es una "desconstrucción" del modelo actual, de todas sus cortapisas defensivas para evitar la fluidez y los debates. Pero hay que ir más allá de la selección interna, que es esencial. Hay que ir a las propuestas "externas".
Muchos de los problemas de nuestro país son causados por la mala selección de las personas que los partidos han colocado en los puestos decisorios. No han cumplido con algo esencial: atraer a las personas adecuadas a la política. Los partidos han espantado a mucha gente capaz y honesta por sus propias prácticas y mecanismos selectivos internos para colocar a los "fieles sectarios". Nuestra situación de crisis no se debe a problemas ideológicos, sino a que muchas de las personas situadas en las instituciones han sido ineficaces —no tenían la capacidad de resolver los problemas—, apáticas —no tenían la voluntad de resolverlos— o delictivas —han abusado de sus cargos—. Ya sean inútiles, indiferentes o delincuentes, estaban puestos ahí por la maquinaria de sus partidos o el dedo de sus dirigentes. Prescindo de hablar de aquellos que cumplieron con sus cargos eficaz y  honestamente, que también los hay. Muchos probablemente.


Los debates ideológicos son una parte, pero no garantizan las actuaciones posteriores de las personas. Los candidatos a ciertos puestos debieran pasar por revisiones más estrictas y escrupulosas que la mera elección en un congreso o asamblea. Mientras los partidos sean maquinarias, las únicas luchas, por mucho que se disfracen de ideológicas, son luchas por el control del "aparato", que es quien tiene el poder de "colocar" las piezas en los tableros locales. Lo que está muy claro es que no han sido capaces de proponer a las personas adecuadas. Esto no es especulación, sino primera plana. Los escándalos actuales son sus obras o su responsabilidad. También hay que "recapacitar", no tapar los desconchones con dos brochazos.
"Refúndense" cuanto quieran todos los partidos, cambien los discursos y caras, pero si no se "rediseñan" para que las personas que proponen a la sociedad sean más eficaces y honestas, servirá de muy poco. Eficacia y honestidad son dos cosas distintas, pero en la política deben ir juntas. Hay eficaces deshonestos y honestos inútiles. Tratemos de reunir y garantizar ambas virtudes. Y los amigos para el mús.

* "En busca de la 'refundación'" El Mundo 25/05/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/23/espana/1369297399.html

 


viernes, 24 de mayo de 2013

El bostezo / Angela, ¡el mono!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Todavía sobrecogido, destrozado, por la noticia del secuestro del mono de Justin Bieber por parte de la potencia hegemónica Alemania,  —¡Angela, devuélvele el mono!—, leo con estupefacción gracias a ese automatismo editor llamado "¡otras noticias que te pueden interesar...!" con que el diario ABC nos anima a la lectura, el siguiente titular: "El antidepresivo que provocaba orgasmos al bostezar"*. Debo confesar que me temo lo peor. Me veo una España, ¡qué digo!, Europa entera entre gemidos, escuchando discursos políticos, reuniones en Bruselas, en Ferraz, en Génova, etc. y experimentando sacudidas, no de ira, sino espasmos amorosos de origen incierto. ¿Qué me pasa?
En un círculo infernal, diabólico, me deprimo (motivos de sobra), me tomo el antidepresivo (a ver si no lo quitan de la Seguridad Social), bostezo (porque todo me viene al pairo), y ¡zas...! Que haya medicamentos cuyos efectos secundarios sean los orgasmos, lo puedo entender. Pero me choca el proceso explicativo en su conjunto. Dicen en ABC: "Extrañados por este inusual fenómeno que, además, afectaba a personas de ambos sexos, varios científicos estudiaron los diferentes casos."* ¡Cuántos secretos se esconden tras ese "además" en este "inusual fenómeno"! ¡Qué riesgo para el gasto farmacéutico!


Pero no corran a las farmacias. Cuando leo el segundo párrafo, el diario ABC nos cuenta que esto venía reproducido en un "artículo publicado en una revista científica en 1995 y que recoge Ian Crofton en el libro «Historia de la ciencia sin los trozos aburridos»"*. Pero,  agárrense —se supone que uno lee las noticias del día— cita como fuente un enlace en algo llamado "Xataka Ciencia (La ciencia de forma sencilla)", una publicación digital del 11 de abril de 2013 (hace más de un mes) en el que se dice lo siguiente:

Estos días se estrena en España una película sobre un fármaco antidepresivo que tiene unos efectos secundarios nada agradables, precisamente bajo el título de Efectos secundarios. Viéndola, sin embargo, me acordé de un antidepresivo que apareció en 1981 cuyos efectos secundarios, por el contrario, eran mucho más agradables. Quizá demasiado.
Y es que muchas de las personas que lo tomaban experimentaban orgasmos incontrolables cuando bostezaban.
Dichos efectos fueron informados por tres psiquiatras del Hospital Regional de Saint John, en New Brunswick, en el Canadian Journal of Psychiatry, tal y como explica Ian Crofton en Historia de la ciencia sin los trozos aburridos.**



Lo de la fecha de 1995 no aparece por ningún lado, pero quizá les pareció demasiado rancia la noticia de 1981 y decidieron quitarle unos cuantos años para que se justificara la información más allá del recuerdo que un señor ha recuperado con motivo de una película que se estrenó ese fin de semana. No es otro el caso. ¿A cuento de qué trae esto ahora el periódico?


Yo les estoy contando algo que ABC contó hace una semana, que ya había contado en un blog un señor, que se acordó que había leído un libro de otro señor, que lo leyó en un diario canadiense que publicó algo que había ocurrido en 1981. ¡Noticias frescas! ¿Y quieren que la gente compre periódicos para enterarse de lo que ocurre cada día?

—¡No nos hemos olvidado, Angela; devuélvele el mono a Justin!

Pero picado por la curiosidad de qué se esconde tras un título como el de Crofton, Historia de la ciencia sin los trozos aburridos, decido avanzar en el artículo de "Xatakaciencia", lo de los orgasmos pero sin trozos aburridos:

Cada vez que bostezaban, dijeron dichos pacientes, tenían un orgasmo. Una mujer “admitió tímidamente que esperaba seguir tomando el medicamento con un tratamiento a largo plazo”, mientras que un hombre se vio obligado a llevar permanentemente un condón, en caso de que en el autobús encontrara a un pelmazo que lo hiciera bostezar. Una mujer de edad mediana que fue hospitalizada solicitó que se le quitara la medicación, porque en el ambiente hospitalario no había manera satisfactoria de resolver sus “ansias sexuales irresistibles”. Un cuarto paciente, un hombre casado, informó de una experiencia bastante distinta del medicamento: cada vez que bostezaba “experimentaba una sensación tan intensa de agotamiento y debilidad que tenía que tenderse durante diez a quince minutos."

¡Asombroso! ¡Hay que ver cómo gana la Ciencia sin todas esas tonterías que le ponen! Con casos como estos, no hay fracaso escolar, no hay sociedad que se resista al avance de la Ilustración. Tienen razón los editores: si además de quitarles el IVA, les quitan a los libros trozos aburridos que les sobran, se vendería un montón, se apasionarían muchos más con las lecturas y seríamos todos como el Doncel de Sigüenza, tumbados y con un libro en las manos.
¡Te la estás jugando, Angela! El mono,¡ ya!




Ahora que, gracias a la difusión de la Ciencia sin trozos aburridos, todos estamos más cerca de la verdad, sospechamos que Angela Merkel puede querer quedarse con el mono para experimentos científicos y mantener la vanguardia investigadora de su país. Por eso el ministro alemán Peter Altmaier ha ido a visitar al mono, a hacerse fotos con la celebridad retenida —¡los políticos siempre chupando cámara!— y ver las posibilidades de futuro. Y en Alemania el futuro es otra cosa.
No contentos con explotar al pulpo Paul, ahora le toca el turno al mono de Justin. Preveo más disturbios juveniles; es demasiada provocación.
Alemania, ¿cuándo pararás?

* "El antidepresivo que provocaba orgasmos al bostezar" ABC 16/05/2013 http://cordoba-origin.abc.es/tecnologia/redes/20130516/abci-antidepresivo-orgasmos-bostezar-201305152330.html?utm_source=abc.es&utm_medium=modulo-sugerido&utm_content=noticia-AB&utm_campaign=outbrain=obinsite

** "El antidepresivo que provocaba orgasmos cuando bostezabas" Xataka Ciencia 11/04/2013 http://www.xatakaciencia.com/medicina/el-antidepresivo-que-provocaba-orgasmos-cuando-bostezabas







jueves, 23 de mayo de 2013

La gran evasión (de impuestos)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La persecución del fraude fiscal obedece a principios pragmáticos más que ideológicos. Se persigue porque hace falta dinero. Se persigue después de haber dado facilidades durante años para el fraude. Las cifras que se nos dan ahora de los contactos de las grandes empresas con los paraísos fiscales escandalizan porque toca escandalizarse. Son las mismas cifras de ayer, pero toca cambiar la cara y mostrar asombro e indignación.
El editorial de hoy del diario El País señala:

El Consejo Europeo lanzó una señal política contra esas prácticas. Más aún, impulsó un paquete de cinco medidas, para las que fijó calendario preciso. Tiempo habrá de señalar las limitaciones que la dinámica común imponga a dichos acuerdos, sus posibles retrasos y los obstáculos imprevistos a su desarrollo. Porque seguro que habrá de todo ello en la cosecha final. Es hábito inveterado de la UE señalar horizontes ambiciosos y alcanzar desarrollos siempre por debajo de ellos, amén de tardíos. Sobre todo en una materia, la fiscalidad, que convencionalmente requiere de la unanimidad de los 27, aunque el Tratado de Lisboa ofrezca alternativas indirectas para lograr decisiones también en este ámbito.*


Los motivos escépticos del diario oscilan entre la ineficacia comunitaria y el desinterés de algunos. Y es que, efectivamente, algunos viven de esto y, lo que es peor, no es una práctica externa sino de aquellos a los que se ha favorecido durante décadas y que han perdido cualquier sentido de responsabilidad social o nacional. La claudicación política ha sido grande ante estos que han conseguido hacer de la ignorancia fiscal un signo del éxito. Los mecanismos de la globalización les permitían repartirse por el planeta y, en lo fiscal, vivir en tierras de nadie. Los beneficios son cosa mía.



La voluntad política de acabar con estas "prácticas" está condicionada por la presencia de este entramado de grandes empresas y fortunas derivadas que se han introducido en los nidos del poder político y legislativo, que han dictado políticas económicas y fiscales a su medida para crecer hasta hacerse intocables. A mayor tamaño, más poder y menos condicionamientos.
Durante décadas se ha debilitado lo político en beneficio de unos principios que fomentaban no ya el individualismo —eso es terminología del siglo XIX— sino unas formas tecnocráticas, anónimas, con movimientos de grandes cantidades de capital que se mueve por el mundo a través del sistema financiero, que invierte allí donde se le dan más facilidades y se les retiran más obstáculos, plegando el mundo a sus deseos. Tanto las formas financieras como las empresariales, cuando llegan a ciertos niveles de poder, pasan a estar por encima del bien y del mal.


Finaliza El País su editorial:

Otras medidas —acerca del fraude en el IVA, las transferencias de beneficios entre compañías matrices y sus filiales y el lavado de dinero— completan el paquete. Si se aplica con presteza, muchas cosas cambiarán en Europa. A mejor.*

Lo penoso del asunto es la concepción de que el estado natural del sistema es el fraude, que hay que tomar medidas porque las leyes se burlan diariamente ante la impotencia y la pasividad de las instituciones, que han de tomar nuevas medidas para que lo que se tenía que cumplir se cumpla. La honradez es solo un ítem evaluable. 
La pregunta ahora es si las medidas son suficientes y, sobre todo, si serán respaldadas más allá de su enunciación. ¿Hay voluntad de que se cumplan? Probablemente sí. Pero la cuestión es extensible a aquellos cuya voluntad de fraude está en el centro de su forma de concebir los negocios y, por extensión, el mundo.
The Economist ilustra a través de un sencillo gráfico la relación entre el beneficio de las empresas y su tributación.

THE pressure on tax-avoiders is mounting. In the latest episode Tim Cook, Apple’s boss, was called before a Senate subcommittee to explain why the tech giant had paid no tax on $74 billion of its profits over the past four years—though it has done nothing illegal. This comes at a time when America's corporate profits are at a record high, thanks to the swift sacking of workers at the start of the recession, lower interest expenses, and the fact that cheap labour in emerging markets has eroded union power, allowing firms to move production offshore and defy demands for pay rises. Meanwhile corporation tax, which makes up 10% of the taxman’s total haul (down from about a third in the 1950s) has plummeted. An increase in businesses structuring themselves as partnerships and "S" corporations, which subject profits to individual rather than corporate income tax, is in part to blame. But tax havens are also culprits, as they lower their tax levels to lure in bigger firms.*


Que Estados Unidos esté comprometido con estas formas de fraude es esencial. Pero es más importante la pregunta que se les hace a esos gigantes empresariales, como se le hace al responsable de Apple: ¿por qué no han tributado en los últimos cuatro años? Apple se defiende diciendo que no es la única y que el sistema no lo ha diseñado ella. Y eso es cierto, para mal de todos. 
Solo enfrentándose a esa pregunta sobre su falta de compromiso —eso son los impuestos, un compromiso con la comunidad— ante los representantes de aquellos que asumen las cargas, que padecen las consecuencias de las evasiones —recortes, despidos, bajadas de sueldos, aumentos de impuestos, etc.— podrá crearse un cierto estado de conciencia. Habrá muchos que piensen que "conciencia" es una palabra reñida con este mundo egoísta e insolidario, depredador e irresponsable que anida en la cima de las grandes empresas. Puede ser cierto, pero hay que intentarlo. Por si acaso les cuesta, las campañas de denuncia se multiplican por todo el mundo.

* "Contra la evasión fiscal" El País 23/05/2013 http://elpais.com/elpais/2013/05/22/opinion/1369250677_765664.html
** "Taxing for some" The Economist 22/05/2013 http://www.economist.com/blogs/graphicdetail/2013/05/daily-chart-14




miércoles, 22 de mayo de 2013

La vieja guardia no baja la guardia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La política española está cada vez más rara. Yo sé que a algunos les parecerá difícil, pero lo cierto es que no hay día que no tengamos alguna sorpresa. La entrevista a José María Aznar ayer tiene algo de esa rareza, no porque lo entrevisten, sino por las cosas que se dicen y los momentos y contextos en los que se hacen.
Cuando la gente está mandando a los partidos políticos mayoritarios un mensaje clamoroso sobre la necesidad de renovación, se abren los arcones y resucita la vieja guardia, que nunca muere. Es como si la alternativa a la renovación del PSOE fuera Felipe González, por ejemplo. A este paso, quién sabe, todo puede llegar.
Las retiradas en el PP son también un poco extrañas más allá de Aznar. En algunos casos, la gente se retira y sigue dale que dale, con más intensidad incluso que cuando estaban en activo. Es evidente que José María Aznar puede decir lo que quiera, ir y volver a la política, o quedarse en medio, si así lo desea. Pero en política casi nunca hay nada gratuito ni fortuito. Todo tiene su propia lógica
Lo que sí sorprende, en cambio, es ese tono de "justiciero" que, situado en las azoteas de Gotham, estuviera pensando intervenir ante el crecimiento del crimen en las calles de la ciudad. Pero a él siempre le fue ese papel de cruzado juramentado contra el crimen que asume su destino por el bien de los demás sin necesidad de preguntarles. Va con su personaje.


El papel de la "vieja guardia" suele ser apoyar desde el pasado, desde su experiencia histórica, en los momentos de debilidad o crisis a gobiernos y partidos. A los norteamericanos les gusta juntar a sus ex presidentes para dar señales de unidad al país. Eso suele ser lo normal. Aquí, cuando sale algún ex presidente, es motivo de nuevos fisuras. En la medida en que el "pasado" está siendo removido y traído al presente como arma, la "vieja guardia" reacciona.


La entrevista a Aznar es una mezcla de cuestiones de pasado, presente y futuro. El pasado es cuestionado a través de las investigaciones sobre el funcionamiento del Partido Popular y las diferentes causas abiertas hoy; el presente entra a través de qué acciones se deben emprender —y no se emprenden— con un mandato de mayoría absoluta, y que a él, como "votante del Partido Popular", le gustaría ver realizadas; y entra el futuro en la medida en que plantea su "visión" del camino que hay que tomar. Hasta presentó un "programa" de cinco puntos, que son los dedos de una mano.
El más perjudicado con las declaraciones es, sin duda, el gobierno y en especial su presidente, Mariano Rajoy, con el que confiesa haber mantenido tan solo un "larga conversación" desde que accedió al gobierno. Lo que Aznar deja entrever es el desbordamiento gubernamental en muchos temas en los que, al contrario de lo que a él le gustaba, parece ir a remolque o estar a la defensiva. Allí donde el presidente Rajoy dice "haremos lo que tengamos que hacer" y los demás se quedan con la duda, José María Aznar dice: " Cumpliré con mi responsabilidad, mi conciencia, mi partido y mi país". Y lo hace mirando fijamente a los ojos al que se lo dice con un tono como si tuviera la Constitución o la Biblia bajo su mano. Las dos frases no descubren nada —en eso sí se parecen—, pero la segunda suena a "destino manifiesto", a firmeza, a visionario. Y a estar dispuesto a hacerlo, porque Aznar no amaga.


Aznar recuerda sus éxitos —de los que dice que espera que "no dude nadie"—, pero no recuerda que también fueron sus errores, entre otras cosas, los que llevaron al Partido a la oposición cuando tenía ganadas unas elecciones. Y esos errores fueron "políticos" y "personales", fruto de su forma de ser. Aznar no reconoce errores "nunca", no se arrepiente de sus decisiones; es una de sus grandes debilidades porque errores cometemos todos, políticos incluidos. Esa soberbia tiene su transcendencia política. En momentos en los que la gente —harta de una política beligerante, ruidosa e inútil— quiere ver acuerdos sobre grandes cuestiones, él los niega. Según recoge El Mundo: «"Un pacto sustitutorio de esa mayoría sería un error estratégico garrafal", ha subrayado Aznar, quien ha considerado que el PP tiene que defender esa mayoría hasta el final de la legislatura.»* Aznar es un guerrero; también es parte de su personaje.


Aznar se ha defendido y ha atacado a unos y otros. Se ha defendido de los que echan responsabilidades hacia un pasado y le afectan directamente; y se ha defendido de los que le atacan personalmente, especialmente del grupo Prisa, al que ha citado expresamente como fuente de una campaña contra él y el Partido. El grupo se los devuelve con creces, a través de sus artilleros, con entre otras cosas fotos de Berlusconi y Bárcenas en la famosa boda de su hija, que habrá deseado en varios momentos de su vida haberse casado por el rito balinés en alguna playa perdida..


Los "momentos" son importantes en política; permiten entrar en los motivos. La entrevista con José María Aznar tiene un objetivo doble, personal y político. El primero se entiende perfectamente por el tipo de ataques recibidos. El segundo está por ver. La mayor parte de los titulares juegan con la posibilidad del "regreso" a la política ante la "lánguida resignación" que percibe. Lo que está claro es que la vieja guardia no baja la guardia. Es fajadora, no tiene mucho que perder y puede soltar algún mal golpe. La cuestión es a quién.


* "Aznar no descarta volver: 'Cumpliré con mi responsabilidad, mi conciencia, mi partido y mi país'" El Mundo 22/05/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/21/espana/1369163437.html