lunes, 6 de julio de 2026

Las defensas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los medios ya empiezan a interesarse en la forma de contar el tiempo de José Luis Rodríguez Zapatero para dar información de las joyas de su casa. Sigue sin dar explicaciones. Mientras que sus abogados apuntan a causas técnicas en el procesos (o procesos) y piden la nulidad.

No, no tienen mucha imaginación las defensas o, peor, no tienen otros argumentos para demostrar la inocencia de sus defendidos. Ya hemos insistido en que existe una necesidad imperiosa de ser claramente inocentes. No valen las nulidades por problemas procedimentales. No es un juicio político, sino un juicio con políticos. La diferencia es clara. Como personas, pueden librarse de las condenas con tecnicismos; como políticos se condenan ellos solos y arrastran a toda la maquinaria, historia, credibilidad, etc. de sus partidos, que son los que los encumbraron y bajo cuyas etiquetas nos fueron mostrados y promovidos. Un político es alguien que promete y actúa; un político corrupto es alguien que promete e incumple, que predica algo y hace lo contrario, que va de honrado y delinque, que usa su consideración social —la influencia— para sacar tajada.

Eso individualmente, pero estos políticos tienen eso que se llama "trama", una estructura que usan para conseguir sus objetivos fraudulentos. "Koldo" o "Leire" no son políticos en el mismo sentido que los Ábalos, Sánchez Cerdán o Rodríguez Zapatero, por poner algún caso. Se mueven en la sombra, pero forman parte de mismo equipo, cada uno en su función. Ahora salen a la luz y se va completando el equipo activo de las tramas.

Si los políticos buscan salvar sus cuerpos (no su honra) de los encierros, sus sicarios siguen los tecnicismos como camino que les saque del atolladero. Es, de nuevo, el último recurso ante las claras acciones realizadas.

La prensa también nos señala hacia Leire Díaz con argumentos técnicos para su intento de salir del embolado: 

Según la defensa, la detención de Díez, investigada también por su presunta implicación en operaciones vinculadas a la SEPI y por su presunta injerencia en los casos judiciales que afectan al presidente Pedro Sánchez y su entorno, se basó en indicios genéricos y no en hechos concretos y se produjo cuando no existía riesgo de fuga ni delito flagrante.

Fue por tanto "completamente desproporcionada, injustificada y no ponderada en relación con los derechos de la detenida" y por tanto es "ilegítima" y nula de pleno derecho, ya que vulnera el derecho fundamental a la libertad recogido en el artículo 17 de la Constitución Española.

Se produjo además "de manera sorpresiva" y en una calle plenamente concurrida a medio día, un año después del descubrimiento de los supuestos indicios contra ella, cuando "bastaba con una mera citación" para que compareciera, ya que Díez tiene domicilio conocido en España y es "un personaje público".*


No deja de parecer ridícula la argumentación ante el creciente número de casos en el que "la fontanera" se ve envuelta. No sé la capacidad de la defensa de Leire Díez para encontrar argumentos, pero da la impresión de que le debían haber pedido hora para detenerla, que es lo que se viene a sugerir en el párrafo final. ¡Vaya modales!

Estas "defensas" no son en realidad defensas, sino "ataques", No se defienden de nada, sino que acusan a otros de malas prácticas, abusos, etc. Si esto les falla, ¿qué les queda?

No sé si esto le va a funcionar así, con estos pobres argumentos que hacen recaer el problema en los otros, en los que deben cumplir la ley frente a los que la incumplen y se la pasan por el forro, por decirlo con una clara y habitual expresión popular.

Los casos de corrupción política han llegado a tales niveles que es difícil sostener cualquier duda, más allá de la presunción de inocencia concreta, que no significa que lo sean, sino que pueden serlo. Como casos políticos, están más allá de esa presunción, que es a efectos jurídicos y no de opinión pública, un estado con solo un tipo de condena, sí o no. Como personajes públicos, "políticos", me temo que hay pocas dudas por parte de los directamente afectados, aquellos que creyeron en ellos.

Entiendo que las profesionales defensas intenten librar a sus defendidos de cualquier manera, que ese es su trabajo. Pero la ausencia de argumentos más allá de los tecnicismos tiene una clara interpretación más allá de los juzgados.

Hemos perdido la esperanza en cualquier explicación que libre al sistema en su conjunto. Cuando lleguen las condenas, seremos también culpables por haber creído, por ser inocentes, manipulados, llevados a urnas, mítines, manifestaciones encabezadas por personas que se nos mostrarán muchas ellas como indignas de nuestra confianza, fervor o admiración.

Curioso personaje esta Leire Díez, muy diferente del resto que cuadran mejor en los tradicionales roles de estos casos. Díez está por todas partes, es la pieza que encaja todo. Su actitud es otra ante los medios. Habrá que esperar a su autobiografía, junto con otras obras que la corrijan y complementen.

Las creímos y se aprovecharon de nosotros. Esa es la radicalidad de este tipo de procesos a los que asistimos últimamente.

 

* "La defensa de Leire Díez pide la nulidad del caso y denuncia que su detención y la incautación de su móvil fue "ilegítima"" RTVE.es 4/07/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260704/leire-diez-pide-nulidad-caso-detencion-incautacion-movil-ilegitima/17143736.shtml


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.