domingo, 12 de abril de 2020

Crónica egipcia en tiempos del COVID-19

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De Egipto siguen llegando noticias de la expansión del COVID-19. Los primeros casos se encajaron como algo que les llegaba de fuera, algo que no podía ocurrir en Egipto. El caso del crucero del Nilo, el barco contaminado con tripulación y turistas, que fueron sacados de encima para que dieran el positivo fuera del país y así tratar de preservar la "limpieza" del país se acabó con el artículo de The Washington Post que rastreaba una serie de casos hasta llegar al mismo crucero del Nilo, un foco de infección que no se pudo negar. La ilusión de preservar el turismo se vino abajo cuando se empezó a entender que el fenómeno frenaba el turismo y no lo desviaba. Los cierres de aeropuertos y las clausuras de vuelos en prácticamente todo el mundo eliminaban la fantasía de un Egipto "limpio", de un oasis turístico mundial. La fantasía se acabó y los casos empezaron a aparecer.
Recordemos los ataques contra el epidemiólogo canadiense que había "ofendido" a Egipto al realizar un estudio del que resultaba un cálculo de entre 5.000 y 19.000 casos posibles a la luz de los datos del momento, el aislamiento de aldeas y pequeñas ciudades alejadas de los focos turísticos. La publicación fue contestada con una campaña contra el investigador, pidiendo su expulsión de la Universidad por haber levantado "calumnias" contra Egipto, en un ejercicio insólito de manipulación del gobierno, que buscó firmas en distintos sectores. Solo conozco el caso de Egipto en que un estudio epidemiológico haya suscitado una reacción así. Hay que entenderla en el marco de las campañas internas y externas de propaganda del régimen egipcio previas a la epidemia, en las que se trata de evitar cualquier información que "manche" Egipto ante los inversores y turistas, sectores que se verían afectados por el dato oficial de casos en el país que ha sido puesto en entredicho desde el principio. Esta desconfianza ha llevado a países de la zona a cerrar los vuelos a y desde Egipto, como también recogimos aquí, como ocurrió con Kuwait.
Los ataques fueron más allá del investigador canadiense —insultado por decenas en su cuenta de Twitter—. Egypt Today recogía poco después los ataques a la prensa que había recogido el estudio:

CAIRO - 16 March 2020: A lawsuit was filed to the Egyptian Attorney General Office against chief of the New York Times Cairo bureau Declan Walsh and the Guardian correspondent in Cairo Ruth Michaelson over reporting misinformation about the coronavirus cases in Egypt, al-Maal newspaper reported on Monday.
The lawsuit, which was filed by Lawyer Amr Abdel-Salam, called on Attorney General Hamada al-Sawy to prevent both reporters from traveling outside Egypt, accusing them of publishing information aimed at destabilizing the public order.
Walsh tweeted on Monday a study that estimated the number of infections in Egypt as more than 19,000 but later deleted it, while Michaelson reported about the study in her article at the Guardian.
After consulting with the Ministry of Health and Population, the Egyptian cabinet denied on Monday news circulating about the infection of 19,000 citizens with Coronavirus.*


Los ataques furibundos contra cualquiera que dentro y fuera del país desafíen la verdad oficial, la única posible, acaban —otra tradición muy egipcia— en los tribunales. Cualquiera que desafíe la propaganda oficial, se verá ante los tribunales. La libertad de información restringida y con la vigilancia en los medios tradicionales y las redes sociales hace que cualquier información que no guste sea lanzada desde el gobierno y jaleada por los miles de adeptos del régimen, cuya supervivencia les hace aceptar y promover de forma entusiasta muchas veces estas reacciones autoritarias.
En este contexto debemos comprender la siguiente noticia, aparecida en Egypt Independent con el titular "Chinese ambassador to Cairo slams calls for Chinese compensation over coronavirus":

The Chinese ambassador to Cairo Liao Liqiang on Friday slammed calls for China to bear the responsibility of the coronavirus pandemic, describing the sentiment as “ridiculous” and “anti-China”.
“We have noticed that some anti-China forces in the international community have recently claimed that China must bear responsibility for the outbreak of the new coronavirus, and demanded compensations from China. A few people from Egypt also made similar false accusations against China on their websites. These ridiculous sayings are baseless,” Liao said in a statement.
An Egyptian lawyer from Gharbiya Governorate filed a lawsuit earlier in April against China, demanding compensation of US$10 trillion for the damages caused to Egypt by the coronavirus.
[...]
 “The fact that some have drawn attention by demanding this so-called ‘compensation from China’ raises only irony and mockery, without any impact on the deep traditional friendship that unites China and Egypt,” Liao stressed.
“We are sure that China and Egypt can overcome the virus as soon as possible and contribute to safeguarding public health in the whole world,” he added.
The roots of friendship between China and Egypt run deep in history, he said, adding that the government and people can work in solidarity to tackle this outbreak.
“Some anti-China forces are currently taking advantage of the new coronavirus issue to stigmatize China and mislead public opinion by fabricating and promoting rumors, which only undermines international cooperation and undermines global confidence in fighting the emerging coronavirus,” Liao added.**


Este tipo de demandas en Egipto —donde florecen toda una serie de personajes dedicados a ganar protagonismo social y político— son frecuentes, pero tienen que tener cuidada pues en estos momentos Egipto depende de China, que entre otras cosas les está haciendo la nueva y lujosa capital en la que podrán aislarse los privilegiados que se lo puedan permitir. No creo que los que pensaron en sacar el aparato del Estado de El Cairo se imaginarían que podría llegar a ser un lujoso espacio de confinamiento en el futuro.
El embajador chino, con buen juicio, no ha dado importancia a la demanda, pero lo deja claro. Es un aviso a aquellos que quieran hacer lo mismo que la política de Trump, buscar un chivo expiatorio en China.
La denuncia, una vez más, hay que interpretarla en clave interna, como una forma de desviar las responsabilidades ahora que los números egipcios —sorprendentemente bajos— empiezan a crecer ante la opinión pública. Ya parece haber pasado la etapa en la que todos los enfermos eran de fuera, turistas contaminantes a los que se devolvía a sus países. También la etapa en la que se consideraba especiales a los egipcios por su baja infección, algo que adula el ego popular incidiendo en su consideración entrenada de excepcionalidad. La teoría de que los egipcios contaban pocos casos debido a las vacunaciones contra la tuberculosis también ha dejado de funcionar ya.
Los casos que van saliendo a la superficie son significativos más allá de los números. Hay unos casos que son especialmente reveladores, como es el caso del fallecimiento o contagio de personal médico, un sector que mantiene un contencioso con la administración y que planteó subidas salariales en concepto de asumir mayores riesgos. Con el titular "Three doctors died from coronavirus, 43 infected: Egyptian Medical Syndicate", Ahram Online nos informa:

Three Egyptian doctors have so far been recorded dead from the coronavirus and 43 others infected, the Egyptian Medical Syndicate said on Saturday, adding that it is still in the tallying process and that the numbers are "likely to increase."
Only one of the deceased doctors contracted the virus during work, the syndicate added.
The syndicate called on the Ministry of Health to announce the health status of doctors and medical staff, and renewed its call for the “regular disclosure of data on infected doctors in order to assist their families.”
The syndicate called on the competent authorities to ensure that preventive supplies are made available to all medical facilities, and urged doctors not to work unless they are wearing the necessary protection gear.
It also stressed the importance of the rapid testing of those who have been in contact with positive cases.
The medical syndicate asked the cabinet again to include the infected and deceased medical personnel in Law 16/2018 on “honouring the martyrs and the injured.”
In April there have been several reports of medics, workers and patients who have contracted the virus in prominent Egyptian health facilities.
On Thursday, Egypt’s non-profit Magdi Yacoub Heart Foundation said four coronavirus cases were detected at its heart surgery centre in Aswan, including one patient and three security staff members.
Egypt’s Heart Institute announced on Wednesday the shutdown of the institute’s admission department after a nurse tested positive for COVID-19.
Last Saturday, at least 17 doctors and nurses at Egypt’s National Cancer Institute (NCI) tested positive for the coronavirus, according to Cairo University, which manages the country’s main cancer hospital.
A nurse at Al-Khanka hospital for mental health in Qalioubiya governorate and six medical workers in Upper Egypt’s Aswan governorate also tested positive for the virus.
Friday saw the highest daily death toll in Egypt with 17 new reported fatalities, bringing the total number of deaths to 135, while the number of positive cases has reached 1,794.***



La noticia tiene varios elementos relevantes y produce algunas dudas, especialmente la referida a los varios médicos que no se han infectado en el trabajo. El sentido de esta indicación no queda muy claro, pero algún sentido tiene el discriminar. También lo abierto de los casos en las instituciones, en diferentes localizaciones e instituciones. Igualmente, conectado con la distinción anterior, llama la atención la instrucción de no trabajar si no reciben el material médico de protección y finalmente la petición de ser incluidos en la lista de "mártires y heridos" conforme a la ley 16/2018, lo que conllevaría algún tipo de beneficio o pensión. Teniendo en cuenta (salvo error) que esa ley se hizo para blindar a los militares y asegurarles beneficios tras la retirada o un posible atentado, lo que piden los médicos es apuntar alto. Los médicos piden el mismo estatus que los militares o policías muertos o inválidos.
La tención puesta en los contagios en las instalaciones sanitarias es un recordatorio de lo arriesgado de su trabajo, sí, pero también una muestra de que los casos fuera se desconocen en su cantidad y alcance.


Mucho nos tememos que las cifras egipcias estén topando con un factor social que ya se ha manifestado en varios sentidos. El pasado día 7 de abril, Ahram Online publicaba un interesante artículo con el titular "Mideastern burial traditions clash with fears of contagion"****. En él se señalaban los problemas que se estaban dando entra las tradiciones de enterramiento islámicas y las necesidades del enterramiento en tiempos del COVID-19, manifestando el choque. «Across the Middle East and parts of South Asia, bereaved families have faced traumatic restrictions on burying their dead amid the pandemic. Religion and customs that require speedy burials in the largely Muslim region have clashed with fears of COVID-19, the illness caused by the virus, and government-mandated lockdowns»****, se señalaba en el texto. Ya dimos anteriormente cuenta de algunos de estos problemas socioculturales en la zona, concretamente en Egipto, donde ya se habían producido algunos conflictos por la forma en que habían sido "señaladas" las poblaciones aisladas por la Policía, personal militar y médico, lugares cerrados a cal y canto.
La cuestión se vuelve a complicar en un caso que une los enterramientos y los médicos, precisamente. Ahram Online titulaba ayer "Egypt police disperse crowd attempting to prevent burial of coronavirus victim, 23 arrested" y explicaba:

Egyptian police fired tear gas and arrested 23 people in a Daqahliya village on Saturday after protesters attempted to prevent the burial of a doctor killed by the coronavirus out of fear that the burial would allow the virus to spread.
"Some outlaws in the cemetery area of Shobra El-Bahw village tried to prevent the burial of a woman who died as a result of being infected by coronavirus… Those elements were dealt with and 23 of them were arrested," the interior ministry said in a statement on Saturday.
"This was caused by rumors and incitement promoted by the electronic committees of the terrorist Muslim Brotherhood group under the pretext of preventing the spread of the disease," the statement added.
The 64-year-old doctor, who tested positive for the virus upon her return from Saudi Arabia, passed away last week in an Ismailia isolation hospital.
A video shared on social media shows authorities firing tear gas to disperse protesters in the village, with a number of the protesters arrested during the skirmish.
Her interment finally came after authorities intervened to allow the burial in the hometown of the doctor’s husband under strict security measures, after failing to convince local residents to clear the road to the cemetery.
Authorities had first tried to bury the doctor in her hometown, also in Aga, but residents in the area did not allow the burial.
This is not the first time in recent days that people have opposed the burial of coronavirus victims over the misconception that this would allow the virus to spread.*****


El caso reúne los condicionamientos de la política y la sociedad egipcia. El intento de impedir el entierro de la doctora fallecida muestra varias cosas, entre ellas que serán difíciles los enterramientos etiquetados como de víctimas del coronavirus Habría por parte de las familias un doble interés en no comunicar los casos de fallecimiento. El rechazo a enterrar a la doctora representa´, por un lado, el miedo a las consecuencias de contagio que imaginan que podrían tener, pero también el estigma por la enfermedad para la propia familia que hubiera estado en contacto con ella. El hecho de que la llevaran a su pueblo indica que nadie reclamó el cadáver tras su fallecimiento aislada. La negativa a que la enterraran junto a su marido también indica esa soledad distanciada, ese rechazo social a quienes mueren por el COVID-19. Ya sea por el temor a ser enterrado con medidas de prevención, sin los rituales islámicos, o por temor a que se contagien las personas del pueblo, el hecho es lamentable en sí. Ya no se trata solo de la soledad del aislamiento en vida, sino de la propia muerte. El propio Gran Muftí ha tenido que publicar una fatwa en contra de los que niegan el entierro a los que han muerto por el COVID-19, señalando la falta de humanidad que supone; igualmente se ha manifestado sobre la cuestión de la celebración de los enterramientos, primando la seguridad.******


Es interesante el papel que se atribuye a la Hermandad Musulmana, interfiriendo para crear un clima social de discordia que lance contra el gobierno. Es muy del estilo de los islamistas este tipo de actividad subterránea destinada a minar al régimen. Ya los islamistas dieron aviso cuando se pidió a los infectados que fueran a contagiar a todos los que pudieran afectos al régimen. Aquí dimos cuenta de ello. La orden era "¡no mueras solo!". Cuantos más se contagien mejor. También hay que tener en cuenta que cualquier descontento social, el régimen lo atribuirá a los Hermanos, lo que le permitirá considerarlo como "terrorismo".
El caso de la muerte de la doctora y los hechos consiguientes explican mejor la petición de que los fallecidos en acto de servicio médico sean considerados como "mártires", es decir, no se sientan estigmatizados socialmente sino que tengan un reconocimiento. No en todas partes salen a las ocho a aplaudir en las ventanas y terrazas, por lo que parece.
En el texto de Ahram Online se explicaba: «The burials of coronavirus victims are often being held in secret in Egypt under police supervision with the attendance of only close family members.»***** El hecho de que se estén celebrando de forma clandestina, incluso con la Policía, abre la puerta a la especulación anterior sobre los casos de los que no se tenga aviso debidos a la pandemia.
Conferir el estatus de "mártires" a los médicos y demás personal sanitario tendría una función reivindicativa ante el estado de lo que la sociedad niega. El estigma social en un mundo que sigue pensando que enfermas porque Dios lo quiere es demasiado dañino para el honor de las familias.
En este sentido de la identificación social, se nos cuenta otro caso revelador de las diferencias de mentalidades. Esta vez lo encontramos en la publicación independiente Mada Masr y nos muestra cómo los conflictos sanitarios, sociales y políticos se enfrentan de nuevo. Ocurre en el ciudad de Hayatem, sometida a cuarentena, que saltó a los medios por las manifestaciones de protesta que se produjeron, mostradas por medio de vídeos en las redes sociales. Nos explican en Mada Masr:

“We are a village, but there are large families here. We have doctors, engineers and people in all fields. And we also have construction workers and farmers, who work outside the village. This latter group is the most affected by the lockdown. What we have done in Hayatem is to give to those most in need at a neighborhood level,” he says.
Self-organization in the village kicked off with the formation of emergency committees that drew large numbers of volunteers from university students and graduates, according to Bassam Abou al-Hassan, a resident in the village and a sanitation worker. The committees were divided along various needs: one for food collection, one for delivery and one for medical assistance.
“We have police permission to deliver donations after curfew, silently,” Hassan says. “We leave food boxes on house steps so as not to harm the dignity of impacted families.”
The medical committee was formed of doctors from the community. “They go house to house daily to check on the village residents. If they find someone who is feeling ill, they review the precautionary instructions with them,” Hassan adds.  “Some of the village youth have also helped the committee by distributing face masks, gloves and disinfectants to homes and pedestrians on the street.”
Residents also moved to sterilize and clean the village’s streets. “When we first learned of the infections, everyone came together to spray and sterilize the streets,” said village resident Hassan al-Zayat. “We got a megaphone and went around asking people to stay home and telling them the quarantine is in our best interest. Officials from the preventative medicine sector came to clean the streets as well, after us. ”
Life in the village was going smoothly until April 1, when two cars arrived in the village. The cars were loaded with food provisions bearing labels indicating they had been sent by the pro-government Nation’s Future Party and the Tahya Masr Fund, the government fund set up by President Abdel Fattah al-Sisi in 2014.
Residents took to the street in protest, chanting “We don’t want cartons. Hayatem does not have corona.”
According to Zayat, the residents’ rancour was tied to how the government handled the situation.
“The cars were draped in The Nation’s Future Future and Tahya Masr banners and arrived after the 7 pm curfew. Then they stopped in a public place and started calling on people to come pick up the cartons,” Zayat says, adding that residents were offended by the way the cartons were distributed.
“I don’t approve of the protest, but, if the state wants to distribute food, it should bring it to people’s homes,” just like the committee does, Zayat says. “We’ve been helping each other since the start of the quarantine, but we do it in a dignified manner.”
Video of the residents protesting went viral, creating a backlash on social media, where users criticized Hayatem for not abiding by the lockdown and endangering the rest of the country.
However, Hayatem residents responded with a Facebook campaign under the hashtag: “I am from Hayatem village. I am committed to the quarantine.”
“Only a few dozen people went to protest out of the 70,000 people in Hayatem, who continued to respect the quarantine,” Zayat says. “Before criticizing us, you should know that what has happened has hurt the dignity of the community.”*******


Creo que es difícil encontrar un retrato más revelador de lo que está ocurriendo allí, al menos en determinadas zonas. La narración de lo ocurrido en Hayatem tiene varios niveles de lectura, como refleja bien el título dado por Basma Mostafa a su texto, "For locked-down village near Mahalla, solidarity and dignity are keys to surviving quarantine".
Hay una primera parte que es la auto organización de la comunidad para tratar de no atentar contra algo importante: el honor familiar y de la propia ciudad. De ahí esa idea inicial de que, aunque sean una población, son sobre todo una red familiar en la que lo que afecta a uno afecta a todos y no solo en el plano de la salud, sino en el del nombre. Ese es el objetivo de los repartos nocturnos a los necesitados, de hacerlo tras el toque de queda, como se nos dice, en silencio. Hacerlo a plena luz del día sería atentar contra el honor de las familias ("not to harm the dignity of impacted families"). El honor familiar lo es todo y afecta a todos, por eso lo protegen. Determina el respeto a esa familia, algo que cuenta en los matrimonios, por ejemplo. El nombre de la familia es el capital más importante. Los habitantes de Hayatem quieren preservarlo con la discreción protectora.


Eso es lo que permite entender la segunda parte, digna de ser descrita por un García Márquez. La llegada a la ciudad de los vehículos engalanados con las banderas del partido del gobierno repartiendo cajas con alimentos, haciendo que la gente necesitada quede en evidencia todo el pueblo. Nadie quiere parecer "necesitado" por más que lo "necesite", de la misma manera que nadie quiere ser enterrado como enfermo del COVID-19. En un mundo en el que la imagen social y familiar lo es todo, los prepotentes miembros del partido del régimen van a vender su propia imagen, la que siempre ha tratado de mantener el régimen: las de colas ante sus camiones, la de gente mostrando que les deben el pan.
La reacción orgullosa al grito de "¡no tenemos el coronavirus!" no deja de ser una forma de preservar la propia "dignidad" ante quienes quieren que les deban el pan que comen, que ya se lo cobrarán después. Son las miserias de la política egipcia, siempre comprando voluntades, sin ideas.
La narración de lo que ocurre en Hayatem, los médicos sin poder enterrarse bajo el estigma de coronavirus, la declaración de los mártires, las luchas políticas de la Hermandad y el régimen, los camiones que reparten humillando, las demandas contra China reclamando indemnizaciones, etc. son profundamente de coherentes con una sociedad compleja, dividida, atada por sus propias tradiciones, para bien y para mal.
Desgraciadamente, el cuadro general, por unas cosas y otras, empeorará más allá de las cifras. Una cosa es la publicación de datos y otra las muertes reales, ya se produzcan en hospitales o en la clandestinidad, con la familia o en soledad.  



* "NYTimes, Guardian reporters in Cairo sued for publishing misinformation on Covid-19 cases in Egypt" Egypt Today 16/03/2020 https://www.egypttoday.com/Article/2/82682/NYTimes-Guardian-reporters-in-Cairo-sued-for-publishing-misinformation-on
** "Chinese ambassador to Cairo slams calls for Chinese compensation over coronavirus" Egypt Independent 11/04/2020 https://www.egyptindependent.com/chinese-ambassador-to-cairo-slams-calls-for-china-to-compensate-world-over-virus/
*** "Three doctors died from coronavirus, 43 infected: Egyptian Medical Syndicate" Ahram Online 11/04/2020 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/367032/Egypt/Politics-/Three-doctors-died-from-coronavirus,--infected-Egy.aspx
**** "Mideastern burial traditions clash with fears of contagion" Ahram Online 7/04/2020 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/0/366765/World/0/Mideastern-burial-traditions-clash-with-fears-of-c.aspx
***** "UPDATED: Egypt police disperse crowd attempting to prevent burial of coronavirus victim, 23 arrested" Ahram Online 11/04/2020 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/367050/Egypt/Politics-/UPDATED-Egypt-police-disperse-crowd-attempting-to-.aspx
****** "Egypt’s Grand Mufti: Refusal of burying deceased COVID-19 patients forbidden religiously" Egypt Today 11/04/2020 https://www.egypttoday.com/Article/1/84570/Egypt%E2%80%99s-Grand-Mufti-Refusal-of-burying-deceased-COVID-19-patients
******* Basma Mostafa "For locked-down village near Mahalla, solidarity and dignity are keys to surviving quarantine" Mada Masr 8/04/2020 https://madamasr.com/en/2020/04/08/feature/society/for-locked-down-village-near-mahalla-social-solidarity-and-dignity-are-keys-to-surviving-quarantine/


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