miércoles, 5 de junio de 2013

Morsi o los peligros del directo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El presidente Morsi acaba de ofrecer una de las situaciones políticas más surrealistas de las últimas décadas en política internacional. La situación se ha producido con motivo del conflicto entablado con los etíopes que han decido, sin contar con Egipto, construir una presa en la parte del Nilo que les corresponde. Esa acción ha producido inquietudes y malestar entre los egipcios que ven cómo su bien más preciado desde sus mismísimos orígenes, el Nilo, puede verse modificado en su caudal. Se tiende a identificar el Nilo con Egipto, pero ese es solo una parte del recorrido.
El tratamiento de este tipo de conflictos fluviales suele ser diplomático puesto que lo que uno hace en su parte del río le llega a los de más abajo. El Nilo es egipcio en Egipto, pero primero etíope en Etiopía y, en esto de los ríos, "el que da primero, da dos veces", mandando el problema río abajo con la corriente. Etiopía, en la versión egipcia, ha decidido unilateralmente construir su presa y eso ha causado revuelo e indignación.
Como nada parece ir por sus cauces de normalidad en el Egipto de Morsi, al presidente no se le ocurrió otra cosa que crear un "comité nacional" y celebrar con las fuerzas políticas una reunión para hablar de la cuestión. Me imagino que quería transmitir al país la sensación de que algo se estaba haciendo ante la magnitud del problema. La cuestión, en este caso, es que se pasaron de transmitir.

En un exceso de celo propagandístico, a alguien se le ocurrió que un encuentro de tal magnitud, con tanto liderazgo sobre la mesa, debía ser transmitido a los millones de egipcios que piensan que Morsi no da una a derechas y que Egipto vive en el caos gubernamental. Había que mostrar al nuevo "rais" en sus funciones de liderazgo ante la crisis y que el país —el mundo entero— lo viera.
El problema es que eso no lo sabían los intervinientes, que se encontraron después con que aquella reunión había sido pública al ser retransmitida por la televisión en su integridad. Nadie sabía que se estaba dando en directo. 
Lo que nos cuentan los medios egipcios al respecto no tiene desperdicio y es más revelador del mundo de la política egipcia actual que lo que puedan contarnos los políticos tras un curso de liderazgo. En el Daily News - Egypt nos cuentan:

During the meeting Ayman Nour as well as Al-Wasat Party Chairman Abu Elela Mady suggested military action against Ethiopia; others talked about using actors and sports figures to negotiate while Al-Azhar representative Sheikh Hassan Al-Shafei suggested embarrassing Ethiopia through international pressure.*

Hay que reconocer que con unos políticos que oscilan entre la guerra abierta y el envío de artistas y deportistas a solucionar un problema tiene que ser complicado entenderse. No sé si se están sopesando ambas acciones para ver qué decisión tomar y a qué ministerio le corresponde la invasión, si al del Ejército o al de Cultura.


Los detalles que aporta el diario Egypt Independent son, por precisos, todavía peores:

The most controversial contribution was made by Ayman Nour, chairman of Ghad al-Thawra party, who suggested that Egypt disseminate rumors that it is seeking advanced aircrafts. He said this is an intelligence technique of intimidation. “It might not be realistic, but it will bring results on the diplomatic path”. Nour, however, said he believes diplomatic efforts will not yield great outcomes: “Ethiopians have taken the decision, and it is highly difficult for them to backtrack”.
On his part, Mohamed Saad al-Katatny, former parliament speaker and chairman of the Muslim Brotherhood’s Freedom and Justice Party, said all options are available in handling the crisis. He added that a report submitted by a panel of experts on the dam raises concerns.
Younis Makhyoun, chairman of the Salafi Nour Party, said the last chip Egypt has is using its secret services to demolish the dam, describing the project as a declaration of war.
Chairman of the moderate Islamist Wasat Party, Abul Ela Mady, suggested sending army destroyers to the Bab al-Mandab strait and spreading rumors that Egypt is about to strike the dam.**


Creo que si, después de esto, los egipcios siguen creyendo en los partidos políticos, la verdad es que tienen mucho mérito. Me imagino los encendidos debates entre los espectadores en los cafés de El Cairo, Alejandría o cualquier otro punto del país, sobre qué medida era mejor, si la modernidad de la guerra psicológica expandiendo rumores sobre la compra aviones, los comités de expertos, el uso de los servicios secretos pata volar la presa o directamente y a la brava envío de fuerzas militares.


Lo que se intentaba que fuera un acto de liderazgo en directo se ha convertido en un especie de versión política de "The Office", con el presidente Morsi al frente. Cuando se les dijo que habían sido contemplados "al natural" por todo el país, lo intervinientes manifestaron su sorpresa y algunos su indignación, aunque no sabemos muy bien por qué, si fue porque se les quedaban soluciones más imaginativas en el tintero o porque, al contrario, habrían exhibido ideas más moderadas.
Los grandes beneficiados han sido, obviamente, los que se negaron a asistir a ese Comité por entender que era un acto propagandístico del presidente, que ve disminuir su popularidad y aumenta su rechazo mediante la recogida de firmas y una amplia gama de actos. Ni El Baradei ni Sabahy fueron a esa reunión que quedará en los anales de la información televisiva mundial. El Baradei ha pedido disculpas en nombre del pueblo, más que del gobierno:

“Sincere apologies to the people and governments of Ethiopia and Sudan for the irresponsible utterances at the president’s ‘national dialogue’,” said National Salvation Front (NSF) and Al-Dostour Party leader Mohamed ElBaradei via Twitter on Tuesday.


Mientras el Presidente Morsi sigue acumulando buena imagen encarcelando a los miembros de las ONG internacionales que defienden la aplicación de los derechos humanos para aislar el apoyo que puedan darle a sus opositores. Los islamistas de la Hermandad no quieren más presencia que la suya. También, dentro de sus acertadas campañas de imagen, ha salido diciendo que las revueltas en Turquía frente al autoritarismo de Erdogan y la actuación desmesurada de la policía —por las que el mismo Erdogan ha pedido disculpas— no son más que campaña internacionales para desprestigiar los grandes logros del islamismo en el mundo. 
El episodio de la televisión egipcia hay que encuadrarlo en el intento magnificar el gobierno de Morsi y la Hermandad al año de su ascenso al poder. Libros, artículos y documentales ensalzando su figura y liderazgo esperan a los egipcios en los días de aniversario, a finales de mes. Los egipcios, por su parte, buscan reunir quince millones de firmas —a través de la iniciativa "Tamarod"— para decirle que ha ignorado los ideales de la Revolución del 25 de enero, llevando al país hacía el caos en el que vive, y aislándolo internacionalmente por sus medidas regresivas y autoritarias.
La teatralidad del acto y su difusión televisiva convirtió la reunión del Comité en una especie de "Gran Hermano Musulmán", en un "reality" político con el efecto contrario al que se buscaba, a mayor gloria del gobierno islamista y su capacidad de liderazgo. 
Los peligros del directo, que se dice en estos casos. Aunque estos políticos también son un peligro en diferido.

* "Morsi forms committee on dam, meeting mistakenly televised" Daily News Egypt 4/06/2013 http://www.dailynewsegypt.com/2013/06/04/morsi-forms-committee-on-dam-meeting-mistakenly-televised/

** "Morsy’s talks with politicians, Ethiopia “war” broadcast on TV spurs criticism" Egypt Independent 4/06/2013 http://www.egyptindependent.com/news/morsy-s-talks-politicians-ethiopia-%E2%80%9Cwar%E2%80%9D-broadcast-tv-spurs-criticism







martes, 4 de junio de 2013

Las salas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nos cuentan en un reportaje de RTVE* que el 40% de los españoles viven ya en municipios sin salas de cine. Hay ya varias capitales de provincia que no tienen salas, como Soria, y el día que se emite el reportaje cierra el último de Pontevedra. Cuando paran a la gente por la calle para decirles que un cine va a cerrar, todos muestran la misma cara de espanto: «¿qué va a cerrar el Roxy? ¡No me lo puedo creer!» Pues sí, señora, créaselo. A cal y canto.
La sangría de salas de cine es un mal irreparable. Voy todos los fines de semana al cine de mi pueblo para que no cierre y se pueda mantener. Voy aunque las películas sean comerciales, malas incluso, que las buenas ya me las pongo yo después en casa para recuperarme. Es mi granito de arena. 
No entiendo muchas veces la política que les obligan a seguir ahora con la diversificación de las salas con la misma película (normal, digital y 3D), porque desde que lo hacen, en vez de ir dos o tres veces solo puedo ir una. Las distribuidoras presionan para que pongan las películas así, me imagino. O lo tomas o lo dejas. Las distribuidoras recaudan más (teóricamente) con la misma película, que se pone en más salas, pero los exhibidores recaudan menos porque no tiene mayor oferta.


Pronto vamos a hablar de las salas de cine como se habla de los urogallos, de los linces, etc., de todos esos animales en riesgo de extinción, de los que solo van quedando unos poquitos. Hasta que llegue un día en que un dominguero pase con su coche por encima de la última hembra de la especie y se acabe el cuento.
Son muchos los responsables de esto. Lo primero es la diversificación de las formas de ver las películas desde que en los años cincuenta la televisión le hiciera la competencia. Le hacia la competencia no solo con sus propios espectáculos sino con sus propias películas que se podían ver sin necesidad de ir a las salas. El mundo comercial nos quería en casa recibiendo anuncios. Todos los avances tecnológicos posteriores nos alejaban de ellas, de las salas.


Hace mucho que se perdió la magia de la sala a oscuras. Las nuevas generaciones no son de estarse sentados mirando una pantalla, a menos que sea de ordenador o móvil. Están acostumbrados a otro tipo de ocio, un ocio que no incluye al cine y que se les elabora a la carta, para que no puedan escapar de él. La experiencia máxima que tienen algunos es haber ido de pequeños al cine en familia. Luego hay visitas esporádicas, en grupo, a ver algún estreno de esos diseñados para el público juvenil y poco más. Todo lo que ven, se lo descargan. Es su forma natural, el precio de la convergencia digital. La red es el centro de su vida, su fuente de acceso al mundo. Lo que es bueno para unas cosas no puede serlo para todo.
Distingo el "cine" de las "salas de cine". Mientras podemos tener a nuestro alcance todo el cine que seamos capaces de ver por unos cuantos euros a través de DVD y Blue-ray o cualquier otro servicio, la sala se ha convertido ya en un espacio extraño, distante. Ha perdido el encanto que tenía para otras generaciones ir al cine. Rodeado de cines de barrio, para mí las tardes acaban muchas veces en el cine, viendo programas dobles. Llegabas a casa y podías seguir viendo viejas películas por la noche en el televisor. Los veranos eran duros sin cine, hasta que finalmente pusieron en la urbanización una sala de esas con sillas metálicas, suelo de piedra y te llevas tú el cojín por la cuenta que te trae.


En muchas partes del mundo están proliferando los Festivales de Cine Mudo. Los aficionados se pasan el año trabajando en la restauración de viejas películas que serán estrenadas en estos festivales. Uno de sus alicientes son las sesiones con la música interpretada en vivo. Pretenden reproducir las sesiones de la época, con los músicos interpretando las composiciones que acompañaban a los espectadores durante la proyección. Debe ser una gran experiencia.
Cuenta el director Akira Kurosawa en su autobiografía que fue su hermano mayor quien le introdujo en el mundo de las películas en la época del cine mudo siendo el muy niño, con apenas nueve años. Su hermano escribía textos para los programas de las películas extranjeras. Dice el director japonés:

Por esa época mi hermano dio in gran paso. Ya no solo escribía programas de cine, sino que también se convirtió en narrador profesional de cine mudo. El narrador no solo contaba la trama de la película, sino que intensificaba el contenido emocional con la voz y los efectos de sonido, y proporcionaba descripciones evocadoras de los acontecimientos y las imágenes de las películas (como los narradores de las marionetas de Bunraku). Los narradores más famosos eran estrellas por derecho, únicos responsables de la clientela que tenía un cine determinado. Se formó un nuevo movimiento bajo el liderazgo del famoso narrador Tokugawa Musei. Él y un grupo de narradores de ideología pareja hicieron énfasis en la importancia de la buena narración de las películas extranjeras que eran provechosas. Mi hermano se unió a ellos y aceptó el trabajo de jefe de narración de un cine del suburbio de Nakano, aunque se trataba de un cine de tercera categoría (123)**


Kurosawa realiza una larga lista con las películas "que más le impresionaron" (120)** de la década entre 1919 y 1929, casi todas, señala, por recomendación de su hermano. La primera que señala es "El gabinete del Dr. Caligari", la joya del expresionismo alemán, y la lista sigue con los grandes directores. Kurosawa nació en 1910; tenía por lo tanto nueve años cuando comenzó a apasionarse por un cine que no era en absoluto "infantil", sino el cine que se estaba inventando en todos los rincones cultos de mundo, el cine que había interesado a todas las Vanguardias estéticas, del futurismo al surrealismo. Cine, sin más. Creció con un cine que crecía: Lubitsch, Wiene, Chaplin, DeMille, Ford, Griffith, Borzage, Sjostrom. Niblo, Gance... Cine...

Desde que el cine se hace a la carta, ha perdido gran parte de su misterio, que era descubrir, en mitad de una sala oscura, la vida, las miradas hipnóticas de aquellos exagerados actores, las pasiones representadas, el exotismo de los lugares imaginarios. El mundo era ingenuo y creía en las sombras. Hoy la ingenuidad dura poco y, sobre todo, no es por descubrimiento, sino por programación meticulosa.
Quizá lo que el cine necesita es recuperar el consejo del hermano mayor, olvidarse de la tecnología y recuperar la sencillez; transmitir la pasión por su propia historia, por las viejas películas, enseñar a verlas, a dejarse seducir por esas sombras.


* Vídeo. "Continúan desapareciendo salas de cine" RTVE 2/06/2013 http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/continuan-desapareciendo-salas-cine/1851409/

** Akira Kurosawa (1998 2ª) Autobiografía. Fundamentos, Madrid.

 



lunes, 3 de junio de 2013

La carta de Letta o la inmóvil Europa de la movilidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El reciente descubrimiento de la autoridades europeas de que en la Unión existen jóvenes puede concretarse en la sentida carta que el primer ministro italiano, Enrico Letta, ha dirigido a través de la prensa a todos los que han sido ignorados hasta el momento. Es una actitud bien distinta a la esgrimida por el penúltimo primer ministro, Silvio Berlusconi, cuyo interés por la "juventud" se excedía y le ha llevado ante los tribunales. En la carta, publicada en La Stampa y resumida en el diario El País, Letta señala:

"Cuando a generaciones enteras se les arrancan la esperanza y la confianza -no en un arrebato, sino, peor aún, lentamente, día a día- no hay coartada o disociación personal y política que aguante", prosigue.
El primer ministro, jefe de un Gobierno de coalición entre el centroizquierda y el centroderecha, asegura que solo con la unidad del país se puede lograr revertir esta situación y que el error de haber dejado a un lado a los jóvenes en el pasado, obligándoles a emigrar, es "imperdonable".
"Nuestro compromiso es el de poner todo nuestro esfuerzo, intentando hacer lo posible para devolver una esperanza a quien no consigue ya ni siquiera imaginar su propio mañana, una razón para quedarse a quien se siente obligado a marcharse de Italia, un motivo para creer que el esfuerzo será recompensado, el mérito reconocido, las deudas saneadas", asevera.*

Esperemos que la actitud —no hay motivos para dudarlo— sea sincera y que entre en las prioridades de su gobierno estén las de acabar con una de las mayores faltas de sensibilidad mostrada por la Unión Europea. El reconocimiento del "error de haber dejado a un lado a los jóvenes en el pasado" es un paso adelante si los demás se dan en la buena dirección. 
Lo cierto es que la Unión Europea lleva varios años "escandalizándose" por las cifras de desempleo juvenil. Ya lo hizo a principios de 2011, cuando España estaba en el 40%. Ahora, un 16% más después, se escandaliza de nuevo.

Los "escándalos europeos de 2011"

Uno de los argumentos esgrimidos de forma constante en toda Europa ha sido el de la movilidad —un eufemismo para "emigración", término con connotaciones dramáticas—, la posibilidad de desplazamiento por la Unión de sus miembros. Pero existe una gran diferencia entre el desplazamiento voluntario y el obligado por las circunstancias que no se han sabido modificar ni corregir.

La teoría habla siempre de las bondades del desplazamiento, de la libertad de dirigirte a los lugares en los que encontrarás las "mejores ofertas de trabajo". Incluso te cuentan que el hecho de que existan ofertas mejores fuera hará que te realicen contraofertas mejorando tu situación por temor a "perderte". Esa es la "teoría bonita". También existe la fea, la que dice que como no encuentras trabajo en tu lugar habitual lo que te ofrecen fuera va empeorando por el mismo motivo, por tu necesidad de trabajar.
La experiencia muestra cómo se busca la entrada de inmigración precisamente para realizar ofertas peores de trabajo, con peores condiciones. El hecho cierto es que por toda Europa han descendido los ingresos laborales, es decir, se ha empeorado económicamente (menos los políticos y directivos) y se han perdido derechos allí donde los había con la excusa de la "competitividad", que obliga, en última instancia, a muchos trabajadores a equipararse con los de países de mucho menor desarrollo.


El fervor nacionalista y antieuropeo crece con el argumento —como ocurre en Reino Unido y en otros lugares— de que los trabajadores "extranjeros" son la causa del desempleo juvenil. Muchas veces esos "trabajadores extranjeros" son los jóvenes a los que se obliga a abandonar sus países por falta de trabajo y se les habla de las bondades del sistema porque pueden desplazarse por la Unión. Lo que no cuentan es el resto, el clima anti-inmigración, nacionalista, xenófobo, que se está creando cuando en los diferentes países las condiciones empeoran. La crisis económica desemboca en crisis política. Si todos los países tienen cifras elevadas de paro, ¿a dónde desplazarse? ¿En qué queda la movilidad? Tienes derecho a moverte, pero puedes ser muy mal recibido si las cosas empeoran. 
A nuestros jóvenes les han dicho primero que aprendan inglés, luego alemán, después chino (que ya no es de la Unión) y finalmente, como ocurre en Baleares, se apuntan masivamente al ruso para atender a los turistas que, eso sí, siguen llegando ante las gangas que les ofrece un país de saldos.


Las cifras de desempleo "juvenil" son escandalosas pero hay que tener cuidado: no son diferentes de las demás. La aceptación de que la juventud debe recibir un tratamiento económico especial, a la baja, solo ha servido para justificar el empeoramiento del primer empleo (y del segundo y del tercero) y el de extender el concepto de "juventud" hasta más allá de los treinta años para justificar ciertas prácticas. No traducen un problema "de los jóvenes", sino un problema del sistema en su conjunto.

En España estas políticas comenzaron en los ochenta con la idea de que era mejor estar mal pagado que desempleado. No era el "minijob" sino el "minisueldo". Por debajo de ciertas cantidades, el empleo no es "atractivo" y hay resistencia a abandonar los subsidios, que suponen una gran carga con menor cotización. La respuesta, claro, es recortar los subsidios para hacer más atractivos los minisueldos. Por eso se trata ahora de acabar con el salario mínimo, una barrera que debe ser destruida. Es la recomendación del Banco de España para favorecer la contratación, entre otros de los jóvenes. Para el Banco de España los jóvenes son un "colectivo con problemas".
Los justificadores teóricos tienen respuestas para todo y enseguida desarrollan la explicación de porqué eso debe ser así, algo que los demás no entienden muy bien. Una analista de Bloomberg, preguntada ayer por Euronews, en su programa de "negocios", apuntaba a que en los países del Sur, como ocurre en España o Italia, la gente es propietaria de casas. Eso hace que los jóvenes vivan en casa de sus padres hasta edad avanzada y que no quieran desplazarse. La evidencia que pone ante los ojos de todos son esos empleos que Alemania ofrece y que nadie quiere cubrir por irse hasta allí. No es la primera vez que escucho esa teoría. Quizá las familias deberían dejar de dar de comer a sus miembros más jóvenes para animarlos a la emigración y que Alemania, ¡por fin!, pueda cubrir esos empleos vacantes.


La desmoralización de los jóvenes ante las perspectivas de falta de empleo acaban repercutiendo en el sistema educativo. Otro de los argumentos que se señalan con insistencia es la desconexión entre la educación y las empresas. Es otro ejemplo de mala interpretación de la realidad, de negación de la causa de los problemas reales. Creen empleos, financien a las empresas, creen empresas jóvenes (que no es lo mismo que contratar jóvenes en las empresas) y ya verán cómo mejora el sistema educativo. Tendrán estímulos y el mejor es el trabajo con un sueldo digno. La conexión entre sistema educativo y laboral es natural y se basa en las expectativas. No sorprende el abandono escolar. ¡No echen las culpas de la crisis económica a los estudiantes porque es inmoral!


La Unión Europa ha fracasado en su política juvenil porque nunca ha considerado a los jóvenes más que como una fuerza barata de trabajo, repitiendo el error de la mayor parte de los países. Es la consecuencia de un pensamiento puramente económico y no social. 
Hace bien Enrico Letta en pedir perdón por ello. No debe ser el único.


* "El primer ministro italiano pide perdón a los ciudadanos que tienen que emigrar" El País 2/06/2013 http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/02/actualidad/1370187333_660217.html





domingo, 2 de junio de 2013

Kriptonita política

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Me sorprende el artículo que el diario El Mundo saca hoy mismo bajo el título "De profesión, superpolítico", cuyo comienzo es casi de película de Tarantino: «"Las ideologías están en entredicho". Tan sencillo de ver y tan difícil de afrontar, esta realidad se ha convertido en la base sobre la que trabajan tres jóvenes valencianos que, ante la desafección política actual, han visto como su trabajo de asesores políticos ha crecido exponencialmente.»* Después de estudiar las características que los profesionales asesores de políticos apuntan para ser un "superpolítico", llego a la conclusión que a los únicos que favorecen es a los políticos.
La teoría es muy sencilla. Primero decreto la muerte de las "ideologías", después convierto la "supervivencia política" en un fin en sí mismo, y finalmente considero a los votantes como el medio para conseguir el fin. La teoría es perfecta. Como bien señala el primer lector en hacer su comentario: "Es decir, un demagogo populista". Da gusto encontrarse con un lector que sabe leer.


Y todo tiene, claro, su lógica. Son los políticos los que contratan a estos expertos cuya función —como en el caso del "curso de liderazgo" de Alberto Fabra cuyo escándalo saltó hace unos días— es cobrarle a los políticos por decirles estas cosas en esos momentos en que les flaquean las fuerzas y apoyos. Supongo que no es casual que el artículo de El Mundo venga de Valencia, de Levante, la zona de mayor aventurerismo político, en donde proliferan este tipo de asesores, la zona preferida del Instituto Nóos y similares. En Levante y Baleares, parece que el tiempo acompaña para los eventos y hay buena predisposición para acoger iniciativas.

Cuando se termina de leer el artículo, queda uno efectivamente indignado por el mensaje que se nos transmite, desde la muerte de la ideologías hasta la demagogia que la sustituye. La única ideología posible es la "comunicación". "Comunicar" es una obsesión política que está por encima de cualquier otra cosa. Lo que se enseña en estos cursos no es más que a ser consciente de eso, de que la comunicación es "eficaz" cuando cumple tus objetivos de respuesta, es decir, cuando consigues con ella lo que quieres. En el caso de la política, el objetivo es obvio: permanecer en el cargo. La comunicación amplifica los logros y maquilla los fracasos.
Solo a un "comunicólogo" torpe se le ocurre decir lo de las ideologías. Lo que la gente recrimina hoy a los políticos es, precisamente, el abandono del compromiso que implican las ideas más allá de la vallas publicitarias. En beneficio de la comunicación se han reducido tanto los mensajes —que sean cortitos y claros— que ya solo contienen chascarrillos y ocurrencias. Por eso se pondera tanto en el artículo a los políticos "ocurrentes", los que saben atraer la atención de las cámaras y quitar protagonismo a los que tienen más medios, en los dos sentidos de la palabra, económicos y comunicativos, aunque ambos se fundan en muchas ocasiones. Ya saben, quitarse la camisa en los plenos, sacar una pancarta, etc. Podría darse la paradoja de que en pleno discurso del "estado de la nación" —creo es el único caso en que se habla de España como "nación" porque el "estado del Estado" quedaba un poco lioso—, el presidente del gobierno sacara una pancarta o se desabotonara la camisa exhibiendo un lema con, por ejemplo, "¡Váyase, señor Rubalcaba!" o "¡Austeridad, ya!". Pues a todo se llegará si es necesario, mire usted, ¿por qué no?


La política debería ser más eficaz y menos estridente. Pero eficaz en lo que debe serlo: en la escucha y en la acción. Hay demasiadas fotos en la política y, por lo tanto, demasiada demanda de fotogenia. Las ideologías deben existir lógicamente en la medida en que representan soluciones diferentes a los mismos problemas, los de todos. Ideología no debe significar nunca cerrazón. A veces las soluciones son parecidas y se agrandan a efectos de la comunicación. Criticas a los otros por hacer lo mismo que tú harías si estuvieras en su lugar; te esfuerzas en mantener posturas contrarias para encontrar tu hueco comunicativo en los medios. A nadie le interesas si estás de acuerdo.
Cuando no tienen más remedio, muy de tarde en tarde, se ponen de acuerdo. El diario El País, en su editorial de hoy titulado "Pacto indispensable", reclama esa unión de voces casi siempre discordantes:

El clamor por consolidar un clima de pactos políticos es grande, aunque solo sea por los discutibles resultados que ha dado la aplicación de políticas unilaterales. Los sondeos de opinión reflejan la cara factura que el PP paga por ello.**


Los pactos descolocan un poco a los políticos, que tienen que empezar a mover la cabeza en sentido vertical en su escaño, en vez de moverla en sentido horizontal, cuando hablan los otros. No es fácil. Sin embargo, es necesario.
Decía la inspirada redactora de la noticia de El Mundo refiriéndose al "entredicho" de las ideologías, que era algo "tan sencillo de ver y tan difícil de afrontar". Creo que se equivoca. Lo que está en entredicho es la actuación de los políticos actuales porque han hecho de las ideas eslóganes. Las ideas en la política y en los políticos son importantes. No son la causa del desastre que vemos, ni mucho menos. Es justo lo contrario. Ha sido la llegada de gente sin ideas, solo con intereses, egocéntricas y vanidosas, la que ha causado esto, esta desatención de lo principal, esta incapacidad de soluciones. Con un cursillito de fin de semana en algún lugar retirado ya se consideran dirigentes, líderes políticos. Como el que se saca el título de patrón de vela y se pone una gorrita con un ancla.


No necesitamos estos "superpolíticos", para nada. Hay que darles kriptonita. Nos sobran un montón de personas que no deberían estar donde están porque no tienen ni el conocimiento ni el compromiso necesario, porque no han entendido qué es la Administración Pública y porque piensan que los recursos públicos son de su libre disposición. Son estas personas llevabas a la política por la falsa idea de que la política es "mandar" y no "servir" los que se suben sueldos y despilfarran recursos, los que están obsesionados con la prensa, con que les saquen el lado bueno (si es que lo tienen), con que les escriban buenos discursos (muy bien pagados), o por rodearse de muchos asesores porque eso les hace sentirse importantes; son los que cambian muebles y cuadros cuando llegan a sus despachos porque tienen que marcar distancias con los anteriores inquilinos políticos.


Ahí es donde hay que aplicar la "austeridad" y hacerles pasar reválidas. El político que trabaja bien no tiene problemas de comunicación. No hacen falta superpolíticos; con buenos políticos es suficiente.

* "De profesión, 'superpolítico'" El Mundo 2/06/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/31/valencia/1370022449.html

** "Pacto indispensable" El País 2/06/2013 http://elpais.com/elpais/2013/06/01/opinion/1370102075_043922.html

 

sábado, 1 de junio de 2013

Amina, Nadia, la revolución y el coraje

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como si se tratara de una vieja canción de Charles Trenet, la directora de cine y feminista tunecina Nadia El Fani se pregunta desde las páginas del diario El Mundo: "¿Qué queda de nuestra revolución? ¿Qué nos queda de ese coraje increíble que nos hizo sublevarnos para lanzar ese famoso dégage! a Ben Ali? ¿Qué queda de esa euforia vivida solidariamente entre todas las clases sociales que entusiasmó a los pueblos del mundo?"* Todas estas preguntas y algunas más surgen al hilo de la detención de la activista tunecina de Femen, Amina Tyler, y el caso abierto contra ella que puede acabar con varios años de cárcel.
En una entrevista televisiva que le realizaron en 2011, Nadia El Fani rechazaba el concepto de "islamismo moderado". Cualquiera que imponga a otro su visión del mundo, no puede considerarse "moderado", era su postura. El "islamismo" lo hace; impone su postura, efectivamente, sea "moderado" o no. El concepto de "islamismo moderado" es tan peligroso como el de "dictadura moderada" o peor porque sirve de tapadera para camuflar la radicalidad del pensamiento y obtener respaldos. Para ser "moderado" tiene que existir alguien más "radical" que sirva para justificarte como "mal menor". Y eso tiene el peligro de necesitar a los radicales para parecer moderado y los radicales van creciendo.


Las preguntas de Nadia El Fani se cierran con un lamento melancólico de las ocasiones perdidas: "Todos nos miraban con admiración, todos soñaban con un contagio mundial del virus de la revolución. Egipto nos seguía el paso. El mundo hablaba de Primavera Árabe." Este mismo pensamiento ha pasado por la mente de muchos miles de personas que han visto frustradas sus esperanzas de salir del oscurantismo dictatorial para entrar en otro oscurantismo, el fundamentalista, que va cerrando los caminos de libertad emprendidos en todos los países que se lanzaron a las calles a que les pisotearan por unas aspiraciones y sueños. Al menos, algunos tenían sueños de otra forma, de otros caminos.

Nadia El Fani
Los acontecimientos nos han demostrado que la partida que se jugaba no era la de la libertad, sino la de las dos caras del autoritarismo: el laico y el religioso. Cuando se lanza la moneda patriarcal, caiga del lado que caiga, se sale perdiendo. Con unos argumentos u otros, pero se sale perdiendo porque el patriarcado es la negación de la individualidad en el nombre de la tribu, una tribu guiada por mano masculina que puede ser benevolente si se la besa o brutal si se la ignora. Ante el patriarca, solo cabe la sumisión o la huida. La rebeldía se aplasta.
En la novela "El retorno", del marroquí Tahar Ben Jelloun, se analiza con  maestría la personalidad de un emigrado a Francia con la familia y su resistencia ante unos hijos que se dispersan, que no le obedecen ya. Él, por el contrario, permanece aferrado a su forma de vida hasta que la jubilación le devuelve a su mundo agrario, al de su tribu, en el que reina el orden "natural" de la obediencia filial.

Yamila, la hija mayor, sin tener en cuenta la oposición de sus padres, se había casado con un italiano. Mohamed ya no la veía. Fue doloroso que un no musulmán entrase en su familia. Para él, ella ya no era su hija. Al principio intentó convencerla, pero Yamila estaba enamorada, se negaba a cualquier discusión, se enfadaba de un modo inhabitual en ella. Es mi vida, no la tuya, no me vas a impedir que viva, porque seamos musulmanes. Y, además, ¿qué religión es esa que permite a un hombre casarse con una cristiana o una judía y se lo prohíbe  a las chicas? ¿Qué significa eso? ¿Crees que será más feliz con un tipo de nuestra tierra, uno de esos miserables campesinos que me va a encerrar mientras él va a emborracharse con sus amigotes? No, gracias, papá, despierta de una vez, mi vida la decido yo, tú puedes darme tu bendición, si quieres, y, si no estás conforme, no podré hacer nada contra esa estupidez.**


Mohamed es un "patriarca blando", "moderado". No entiende que haya que recurrir a la violencia para imponerse; no entiende por qué se rebelan, si él ha sido benevolente con todos, ¿de qué se quejan? En el orden natural está ser obedecido sin tener que hacer el esfuerzo de castigar a los hijos. Cuando le dicen que su hija está enamorada, se pregunta ¿qué significa eso de estar enamorada? y le pregunta retóricamente a su esposa: "¿Acaso tú, yo, nosotros, estábamos enamorados? (p. 128). Francia se los ha cambiado, esa Francia en la que simplemente está realizando su trabajo hasta que regrese al mundo verdadero, al orden natural, el que Dios quiere.


Amina no está en Francia; está en el territorio tunecino, en un mundo en donde ella no es ella, sino un hilo más en un tejido con un dibujo muy claro. El título del artículo de El Mundo de Nadia El Fani es "¡Desobedezcamos!" y reclama el "derecho a ser" individualmente, no la obligación de "ser parte de":

Amina es insumisa. Lo paga caro porque es una mujer joven en un país de fuerte influencia tradicional. Yo, que soy una vieja insumisa, imploro a las mujeres de mi país y del mundo, y les digo: Hez rassek! (expresión tunecina que significa levanta la cabeza). ¡Levántate, sal! Los lugares públicos son tu territorio, así como las universidades. El cuerpo de las mujeres no puede estar en manos de personas con ideologías contrarias al progreso. Los hombres no son nuestros enemigos, salieron a las calles con nosotras cuando los islamistas intentaron inscribirnos como «complemento de los hombres» en la futura Constitución.
Todo Código Penal o Civil, decreto, decisión o costumbre que encierra a las mujeres y las sitúa en un rango inferior de la sociedad es una ley inicua. ¡DESOBEDEZCAMOS!

Nadia El Fani ha mostrado su solidaridad con Amina escribiendo en árabe en su frente "libertad" y en su pecho desnudo "dignidad". En su brazo, ha escrito "por Amina". La están imitando cientos de mujeres que escriben en su cuerpo lemas similares, como apoyo. La protesta provocativa y radical de las Femen prende más allá de su Ucrania natal y lo seguirá haciendo. La respuesta islamista puede ser brutal. Lo usan como el indicador del futuro "laico" y aumentan la virulencia de sus respuestas. Ella misma lo ha dicho: no hay islamismo "moderado"; responde en función del grado de resistencia que se le muestre.
La llegada al poder de los grupos islamistas ha supuesto un retroceso en la mayoría de los casos en los derechos de las mujeres. El carácter masculino del patriarcado hace que sea la desobediencia que más se teme. El hijo puede rebelarse sin cuestionar el patriarcado; la hija no. Muchas mujeres se encuentran desasistidas entre los partidos tradicionales porque no hay sitio para la mujer, solo un papel que deben representar, el que está fijado como "buenas" hijas, madres y esposas. Más allá no hay nada. 
Ha aumentado la presión sobre las mujeres que deciden organizar su propia vida. La soltería se vuelve un problema y se rebaja la edad de los matrimonios para evitar la disidencia. También —ya lo comentamos aquí— se vuelve a fomentar la poligamia mediante la ayuda económica para las bodas con créditos oficiales o se "compra" a las mujeres jóvenes que huyen de la guerra en Siria por unas pocas monedas y se presenta como un "deber" del buen musulmán, aunque se las repudie poco después.
Es importante comprender que los primeros que padecen esto son los que reciben en sus carnes estas presiones, los que allí desean vivir de otra manera diferente a la que se les impone y la que a través de la educación se va convirtiendo en un auténtico lavado de cerebro. 


Para lograr esto se les van cerrando cada vez más las salidas; se está elevando un muro para impedir que el exterior penetre y haga revivir la rebeldía. Por eso se cierran los medios disidentes, se desconecta al país de Internet, invirtiendo en censura tecnológica, o —como está ocurriendo ahora en Egipto— se sacan adelante leyes para restringir las ONG que pudieran servir de apoyo a los disidentes nacionales en temas de derechos humanos acusándolas de injerencia en los asuntos nacionales. Y hay que evitar los efectos de ese muro, volviendo a dar salida a sus deseos de libertad para que se sientan respaldados.
Hay que recordar cada día la Primavera, lo que quiso ser y no le dejaron. En Egipto hay ahora un movimiento pacífico para recoger millones de firmas pidiendo la dimisión del presidente, el islamista Morsi. Pretenden recoger más firmas que los votos que le llevaron a la presidencia para mostrar así su rechazo a la política islamista seguida, a su fracaso en todos los niveles. Es su forma de resistencia. Hoy, después de tres días de suspensión de sus actividades, la Opera de El Cairo retoma su programa, Aida. Para ellos el arte forma parte de los deseos emancipadores de la Revolución y no les dejan. Todavía queda mucho de ese "coraje" por el que se preguntaba Nadia El Fani.


Al islamismo hay que recordarle cada día que tu cuerpo es tuyo —como Amina—, que tu vida es tuya, que tus ideas son tuyas, que tú eres tú. Tenemos que recordar a los que resisten para evitar que ellos mismos, rodeados de olvido, terminen por olvidarse de que un día quisieron ser libres.

* Nadia El Fani: "¡Desobedezcamos!" El Mundo 31/05/2013 p.30.
** Tahar Ben Jelloun (2011): El retorno. Alianza, Madrid, p. 127.