martes, 4 de septiembre de 2012

Dirty Romney o juego de sillas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
—¿No has escrito nada sobre los mormones? —me pregunta mi compañera en la Facultad con un vaso de café apoyado sobre la parte trasera de un coche aparcado en la sombra.
—¿Los mormones...? —respondo sorprendido, intentando hacer un rápido repaso sobre lo que escrito desde que nos vimos— No... ¿Sobre Romney...?
—Sí...
—Sí... —dudé— ... alguna cosa.
La verdad es que no es fácil escribir sobre Romney. Romney es siempre alguien que aparece de pasada en una frase. Escribí en varias ocasiones sobre Rick Santorum porque era una máquina de provocar ya desde su mismo apellido. Si le dejan, Santorum hubiera invadido el Vaticano. Yo escribí sobre él porque hablaba con Dios y eso me parecía jugar poco limpio en unas primarias. Enfrentándose a Obama, lo hubiera entendido, pero recurrir a la Divinidad para enfrentarse a sus compañeros republicanos me parece que no es jugar limpio. Dios está con todos ellos.


Sí, no es fácil escribir sobre Romney y ha conseguido que la campaña gire sobre grandes ausencias: su declaración de la renta y una silla vacía en la convención republicana.

Los norteamericanos se quejan de que Mitt Romney nunca dirá a nada que no; es como una especie de anguila política que se escurre entre las manos en cualquier situación que no le favorezca. Y es que Romney no es solo un empresario; es un vendedor, que es muy diferente. La revista Time ironiza en la portada que le dedica: "Sure, He looks like a President. But What Does Mitt Romney Really Believe". Romney, que recorrió París de puerta en puerta intentando convencer a los franceses de que se unieran a los mormones o, al menos, abandonaran la bebida, ha aprendido a sobrevivir a los treinta primeros segundos en los que la puerta se puede estrellar contra tu cara. No digas nada que haga que te rechacen; cuando estés dentro, ya les cuentas. Es el abecé del vendedor callejero.
La pobreza asombrosa del discurso republicano tras la era "Bush", que se fumó los argumentos de una década, ha dejado el listón muy bajo, pero ha reducido las discusiones a absurdos que solo la frustración causada por Obama explica pueda causar el entusiasmo de alguien.
El problema no es Romney, ni lo fueron los otros candidatos republicanos, con las extravagancias de Santorum o el libertarismo a la americana de Ron Paul, que casi resulta el más sensato. Todo el mundo estaba de acuerdo en que el nivel era absolutamente mediocre. Las críticas a Romney fueron que su estrategia —¡lo que le costó despegarse del resto!— consistía en no decir nada y dejar que los demás se estrellaran. La prensa se dedicó a intentar pillar las flagrantes contradicciones entre sus actos como empresario y como político, y sus palabras como candidato según le interesara mostrarse ante cada auditorio. Romney era Romney y su contrario; un vendedor que dice a su cliente lo que quiere escuchar en cada momento.


Romney se ha negado a mostrar sus declaraciones de la renta para que se sepa lo que gana y cotiza. Eso le hará ganar votos entre lo que consideran que hacer eso está bien porque los impuestos están mal y confirmará que no lo voten los que no querían votarlo. La declaración se ha convertido en una cortina de humo hacia la que se dirigen los argumentos críticos permitiéndole controlar la dirección de los disparos. El argumento de que en la América de Obama se persigue a los empresarios de éxito se lo han puesto en bandeja, pues muchos de los que le van a votar consideran que los impuestos son un robo que el "gobierno" les hace para pagar los vicios de la pobreza y la enfermedad, asuntos morales tanto sociales como económicos. Hay que escuchar estas cosas en boca de los republicanos para creerlas. Como lo de las violaciones y los embarazos, que ya comentamos.
Los demócratas se han centrado en el documento ausente, como los republicanos se han centrado en una silla vacía, transformando la convención republicana en un show beckettiano en el que Obama se convierte en un Godot que nunca llega.


El show de la silla vacía montado por Clint Eastwood era un extraño número del teatro del absurdo en un programa televisivo de variedades. El actor recrimina a un presidente invisible no haber cumplido sus promesas, justo lo que los republicanos necesitan, no más republicanos, sino captar demócratas desengañados y a los indecisos. Romney no tiene que decir nada o muy poco.

Obama se encuentra en una extraña posición en la que los votantes republicanos le acusan de no haber enderezado la economía, mientras que los demócratas le acusan de no haber enderezado a los republicanos, es decir, las políticas de la era Bush en el campo de las finanzas, que es para lo que le habían elegido, seguros de que era el punto radical que podía cambiar las cosas. Sin embargo —y esa acusación es general— Obama ha mantenido no solo esas políticas respecto a Wall Street, sino que ha ratificado a los responsables del desastre que sacudió la economía mundial desde la norteamericana. Todo el esfuerzo último de Obama ha ido encaminado a convencer a los norteamericanos de que la culpa de la situación la tienen los europeos. Pero eso intranquiliza todavía mucho más a los votantes, que se plantean que el problema es entonces de liderazgo. Los norteamericanos prefieren un presidente que les diga que el problema está delante de ellos, a uno que les diga que no puede hacer nada porque el origen se encuentra en otro lado. En España sabemos algo de esto.
Clint Eastwood puso una silla vacía sobre el escenario. La silla no dio mejores respuestas que las que da un Romney visible. Fue un golpe de efecto en una intervención cuyo sentido no tenían muy claro; un recurso de actor que no quería soltar discursos al auditorio —eso le convertiría en político— sino convertir a los asistentes en espectadores de una "representación". Pero les bastó reírse en los momentos clave o que ellos pensaban que lo eran.


No creo que muchos lo entendieran como tampoco creo que el propio Eastwood entendiera muy bien qué estaba haciendo. A la mitad de los que estaban allí no les habría hecho mucha gracia Gran Torino; se habrían quedado con Harry el sucio o con el pistolero sin nombre de Sergio Leone, cuya imagen —¡ironías de la vida! el Eastwood europeo— le pusieron detrás. Clint se habría tenido que bajar del estrado con su arma para intimidar a los dos republicanos que echaron frutos secos a una reportera negra de la CNN diciéndole "¡Así es como alimentamos a los animales!". ¿Quién dijo que no tienen programas sociales? Clint les habría hecho cagarse en los pantalones mientras le temblaba el ojo izquierdo. Pero estaba haciendo justicia en otra parte, frente a una silla vacía.
Se terminó con el público entregado coreando con el actor el famoso "¡arréglame el día!", "Go ahead, Make my Day" de Harry Callahan, una forma sintética de expresar "arréglame la economía", "arréglame el paro", "arréglame la deuda con China" y un sin fin de arreglos y apaños que, en opinión de aquellos cinéfilos, necesita el país. ¡"Arréglame a Obama!", Mitt!


Quizá no escribí sobre "los mormones", como dice mi compañera, porque me resultaba triste escribir sobre Eastwood. Acabó el número preguntando a su silla vacía si no había llegado el momento de que un "hombre de negocios" se siente en la Casa Blanca. También dijo "los políticos son nuestros empleados", pero eso fue para quedar bien con la otra mitad de su filmografía y con sus asombrados fans de medio mundo. Quizá me recordaba demasiado "Las sillas", de Eugene Ionesco, en la que una pareja de ancianos se dirigen sus invisibles asistentes a los que ofrecen asiento en las sillas del escenario. Ni siquiera me cabía el consuelo de escuchar las palabras del "Viejo" en la obra: "Amigos míos, tengo una pulga. Os visito con la esperanza de dejar la pulga en vuestra casa”. Ese hubiera sido un buen final; una frase digna de Eastwood, más que de Harry.


Escenario de Las sillas, de Ionesco


"Dirty Romney" ya está en la calle, bajo el sol del mediodía. Una música de Morricone resuena por el pueblo, cuyas gentes se retiran asustadas y cierran las ventanas antes de que las balas comiencen a volar. Sobre el escenario vacío queda una silla solitaria.

* "Así es como alimentamos a los animales" Público 29/08/2012 http://www.publico.es/internacional/441525/asi-es-como-alimentamos-a-los-animales






lunes, 3 de septiembre de 2012

El pesimismo de Soros y Europa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La entrevista con George Soros publicada hace un par de días por el diario El País es de gran interés. A veces se complican demasiado las cosas y se dejan deliberadamente en la oscuridad no porque no se conozcan los problemas, sus orígenes y consecuencias, sino porque se teme el riesgo de la predicción ante la imposibilidad probatoria. Por eso se pondera tanto a los economistas que son capaces de vencer su miedo escénico y decirle al mundo lo que ocurre o puede ocurrir. Hace falta valor. 
Soros no tiene ese problema; incluso se ha aventurado a reprochar al mundo académico que siga manteniendo ficciones económicas en clases y manuales sobre cómo funciona el mundo, cuando tenemos delante de nuestros ojos un comportamiento distinto. Soros dice lo que piensa y lo que piensa lo dice.
Hay un par de puntos que creo que se acercan más a la realidad que las distintas versiones que nos ofrecen cada día. Preguntado sobre la crisis europea, tras criticar el papel que Alemania está desempeñando respecto a la deuda y al euro, comenta Soros:

[...] el verdadero peligro es que Europa quedará permanente dividida entre acreedores y deudores. A los primeros siempre les irá mejor que a los segundos porque estos tienen que pagar tipos de interés mucho mayores por el capital y eso se convierte en una desventaja permanente que ampliará las diferencias entre ambos. Así, la llamada periferia estará permanentemente deprimida y dependiente del centro, que acaparará toda la inversión y el talento, y que dejará a la periferia permanentemente en crisis. Ese es el destino que le depara a España y a Italia.*

Hace unos días comentábamos algo muy parecido, el coste político de la crisis económica. Si la crisis se resuelve según el "modelo alemán", esperar a ver quién sale a flote tras el naufragio, la fractura será un hecho porque los políticos serán incapaces de frenar el desarrollo del creciente nacionalismo. Las diferencias entre las dos "Europas" no podrán ser sostenidas en el tiempo, produciéndose una fractura que será difícil que los políticos, en franco descrédito, puedan frenar.
La crisis económica no es solo de la moneda o de la producción; es la crisis de los discursos oficiales que han sostenido que lo que está ocurriendo no podría pasar. De los discursos y de sus oradores. Si los pueblos del sur de Europa se ven abocados a una reducción drástica de sus niveles de vida y el único argumento es "la fábula de la cigarra mediterránea y la hormiga protestante", se habrá producido un ambiente que creará un cisma en poco tiempo. Nuestros políticos confían demasiado en su oratoria y en sus gabinetes de comunicación, en sus dotes de seducción. Pero el euroescepticismo ya no es cosa exclusiva de los británicos.


La idea de que el euro se haya convertido en una trampa a través de la deuda al tener que pagar unos intereses tan altos que se coman las posibilidades de crecimiento mientras que otros países se benefician de unos intereses más bajos para acaparar la producción europea es bastante creíble, fácil de entender y puede seducir a mucha gente. Los políticos que vean peligrar sus escaños comenzarán rápidamente a hablar de las "conspiraciones extranjeras", con el mismo convencimiento de los dictadores árabes caídos o por caer, para los que todos los males les llegan de fuera. Por eso, la predicción pesimista de Soros no puede ser otra que esta:

En ese contexto, las dinámicas políticas llevarán al auge de gobiernos nacionalistas extremistas en buena parte de Europa, lo que resulta terrorífico porque eso provocará reivindicaciones imposibles de unos contra otros y mucho resentimiento y hostilidad. En esa posición Europa estará peor de lo que estaba hasta entonces, pero lo peor es que ese es el escenario más probable.*


Defensor del modelo de "sociedad abierta" explicada por Karl Popper, Soros ve un futuro "cerrado", ultranacionalista y defensivo. Hasta el momento, con alguna excepción, se ha podido frenar parte del nacionalismo proteccionista, que es lo que triunfará por la izquierda y la derecha. La víctima habrá sido la idea de Europa y su convivencia.
Si ayer dedicábamos el comentario al "Elogio literario de Anders Breivik", del escritor y editor francés,  Richard Millet, un miembro de la "inteligencia cultural", reivindicando una Europa alejada del multiculturalismo, una Europa "cruzada", etc., el salto de ahí a los "patriotas nacionales" será solo un paso. [ver entrada] Puestos a dividir, se pasa rápido de los enemigos "culturales" a los enemigos "económicos". En esto nuestra capacidad es muy grande y podemos asumir un amplio abanico de responsables de nuestras desgracias. Si se llama "parásitos" a los del sur, estos responden llamando "buitres carroñeros" a los del norte. Y en las familias nada se olvida.

El discurso confuso de Jose Manuel Durao Barroso, máximo responsable de nuestros destinos europeos, diciendo que los "valores" de Europa deben ser cumplir sus "compromisos", mantener los "acuerdos" y pagar las "deudas", mayormente a Alemania, se queda pobre, romo y chapucero frente a lo que puede salvarla de sus excesos verbales.** Pero hemos de agradecérselo porque es el único que está intentando poner algo de sentido "común", en los dos sentidos del términos, en los discursos europeos que, hasta el momento es el de los intereses nacionales de unos respecto a los otros. Barroso parece más bien un mediador que un presidente de la Comisión.
La ausencia de un verdadero discurso europeísta por los políticos europeos ha hecho que el relevo sea tomado por los antieuropeos nacionalistas (Frentes nacionales, neonazis griegos, "verdaderos ciudadanos" de donde toque, etc.) o por los ultraeuropeos, como Millet, que ven en Europa una unidad combativa contra otras religiones o culturas.
Entre los que solo ven en Europa la moneda única, los que solo la ven como un monstruo devorador, y los que, finalmente, no ven más que una madre devorada por sus enemigos multiculturales, la Europa posible y deseable está por definir.


¿Hay que echarle la culpa a la intransigencia de Alemania, como hacen muchos? No lo sé. Pero lo que sí sé es que el responsable acaba siendo el que lleva la voz cantante, el que va con el estandarte delante del desfile o el que habla más alto en la reunión. Y esa es, hoy por hoy, Alemania, cuyas políticas se están manteniendo a rajatabla en Europa a través del instrumento que ella diseñó, el BCE. ¿Culpables? ¿Responsables? ¿Euroescepticismo o europesimismo? ¿Qué más da si el resultado es el mismo? Hoy tenemos opiniones para todos los gustos: los que quieren una sola zona, los que quieren varias y los que no quieren ninguna. A unos no les gusta la "U", a otros no les gusta la "E" y a otros ninguna de las dos.


Alemania está pagando el precio con el descenso de su exportaciones a la zona euro, que ha sido un auténtico desplome. Los países endeudados han comenzado a apretarse el cinturón siguiendo las indicaciones virtuosas de Merkel, y lo hacen dejando de lado la compra de productos alemanes. ¿Deuda y compras a la vez? Demasiado pedir. ¡Qué se le va a hacer!
A diferencia de las batallas, en las que la Historia suele tener claro quién ganó y quién perdió después del último disparo, el mundo de la Economía es mucho más complicado. Todavía se discute sobre si las decisiones que se tomaron en la "crisis del 29" fueron correctas, así que nuestros "líderes" pueden seguir tranquilos tomando decisiones a sabiendas de que la Historia tardará en juzgarlos por sus incompetencias y errores.
Lo expuesto por George Soros no es trivial. Las dos ideas centrales —la polarización progresiva de Europa en endeudados y deudores, limitando el crecimiento de unos y favoreciendo el de otros, y las consecuencias del aumento del nacionalismo agresivo— tienen que ser tomadas en cuenta. Aunque a nadie le importarán hasta que sea demasiado tarde. Suele ocurrir.

* "Soros: “Soy muy, muy pesimista con el futuro del euro”" El País 29/08/2012 http://economia.elpais.com/economia/2012/08/29/actualidad/1346251983_140396.html
** "Barroso culpa de la crisis a los países que 'no respetan los valores' de Europa" El País 01/09/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/01/economia/1346493003.html
*** "Las exportaciones y el empleo alemán acusan la crisis del euro" El País 30/08/2012 http://economia.elpais.com/economia/2012/08/30/actualidad/1346314726_561032.html







domingo, 2 de septiembre de 2012

Un hombre frente a un pozo (relato)

Joaquín Mª Aguirre

            Un hombre frente a un pozo. Se acerca, pero no demasiado. Un pozo impone. Poco a poco, se va acercando más. La proximidad del pozo le excita. Mira a su alrededor. Nadie. El horizonte está limpio y solo una nube gris en el cielo, justo encima de su cabeza.
            Espera a que la nube se aleje, pero la nube permanece quieta sobre él. Su mirada traza una línea imaginaria entre el pozo y la nube. El hombre ignora si la nube ha salido del pozo o si está esperando a que él se aleje para dejarse caer y perderse en su fondo. La nube parece estar anclada sobre el brocal. Quizá ha estado siempre allí, antes de que él llegara, antes de que él naciera incluso. La nube y el pozo parecen formar una extraña unidad.



            Su manos se apoyan sobre las piedras, que han acumulado el calor del día; se retiran rápidas. Siente un hormigueo por todo su cuerpo. Pasada la primera impresión, un placer le recorre y se va diluyendo poco a poco.
            Busca una piedra. Encuentra una pequeña en las proximidades y se acerca al círculo vacío. La arroja.
            Trata de contar los segundos que trascurren, pero el sonido no regresa. Quizá la piedra era demasiado pequeña. Se aleja algo más y encuentra una de mayor tamaño. La arroja y espera. Escucha su caída rebotando en los laterales, pero el sonido se pierde.
            No hay duda de que el pozo es hondo. Eso le intranquiliza. Si cayera al pozo no tendría forma de salir. Mira de nuevo a su alrededor. Nadie. Solo la nube gris sigue sobre el brocal.
            Nadie.
            Nadie podría ayudarle si cayera. Aquel pozo es un peligro.
            El hombre decide que es un buen lugar para construir su casa. Así, si alguien cayese al pozo, podría ayudarle.


(c) Joaquín Mª Aguirre 2012


El susurro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los periódicos de ayer nos hablaban de la conspiración de cuatro soldados, norteamericanos, entre 19 y 26 años que se enfrentan a la pena de muerte por dos crímenes cometidos por temor a que desvelaran un complot para asesinar al presidente Barack Obama*. Supongo que consideraban, en su sureña ciudad de Savannah, que Obama no debería haber salido de una "plantación" y ellos estaban dispuestos a remediarlo, acumulando armas y explosivos. Detrás hay una pasión criminal nacida de un susurro escuchado, de una "verdad" que llega al oído como una revelación personal y clarifica el mundo fijando objetivos que eliminar.
No es el único lugar donde se escuchan estos susurros de la verdad imperativa que impulsa a devolver al mundo el orden perdido. Se ha desatado en Francia la polémica** por el ensayo del conocido escritor y editor Richard Millet, titulado "Elogio literario de Anders Breivik". Es otro despropósito que, más que "salvar Europa", como pretende, por el contrario la enfrenta con su propia contradicción y miedos.

 De poco sirve que Millet diga rechazar los "crímenes" de Breivik si sostiene la ideas equivocadas que lo han provocado. El "cristianismo" de Breivik no es cristianismo. Si ha estado alguna vez próximo a la cruz ha sido golpeando con el martillo del odio, hundiendo los clavos en la carne un poco más. Cada una de las muertes frías e inmisericordes de Anders Breivik, cada uno de esos jóvenes muertos, son un paso más alejándose del cristianismo y de su esencia, la fraternidad universal, y no el sectarismo. Lo demás es accesorio.
La reivindicación "literaria" de Millet no es más que una cobarde e infame justificación de la idea separándola de la acción. Y no pueden ser nunca "buenas ideas" las que acaban convirtiéndose en crímenes. Millet es otro de esos que escuchan el susurro, el sonido del convencimiento de que Dios está de su lado, de que ellos, con las armas o la palabra, deben sembrar de fuego y odio los campos que les fueron entregados hasta el fin de los tiempos. Estado, nación, cultura... Todo eterno e inmutable, creacionismo político. En el principio era Francia; en el principio era Noruega; en el principio era Europa. ¿Qué día fueron creadas?


La "Europa" de Richard Millet no existe. La Europa que ha existido es la que se ha hecho a sangre y fuego mediante siglos de guerras y horrores, cuya culminación por personas y pueblos que se llamaban "cristianos" fueron las dos guerras mundiales. Europa —una parte de ella— apenas ha vivido unas décadas de paz después de siglos de guerras continuas.

Eso es lo que representa Breivik, la voluntad fratricida. La prueba más evidente de ello es que mató a sus compatriotas, contra los que se dirigía verdaderamente su odio. Breivik odiaba a los que le rodeaban y su "cristianismo" o su islamofobia no fue más que la excusa para justificar la matanza, para dar un sentido a la sinrazón. La maldad, sin merma, también busca la coherencia.
La historia europea está plagada de intelectuales que en vez de abogar por el entendimiento, por encontrar cauces de comprensión para salir de sus tensiones históricas, ofrecer caminos de diálogo, han fabricado una vergonzosa ficción: esa Europa "cruzada" que santifica guerreros. Matar en nombre de ideas o revelaciones no convierte en mejores los crímenes; solo degrada las ideas. Millet debería leer Los justos, de Camus. Pero ya solo escucha susurros.

No ha existido nunca la "otra mejilla" europea, sino la cicatriz en el rostro de todas las naciones, que han guerreado en nombre de la "santidad" de sus pueblos desde hace siglos, desde la "Santa Rusia" hasta la "contrarreforma" española, pasando por Santa Juana, desde una punta a otra, católicos, protestantes y ortodoxos. No nos ha ido mejor cuando hemos abandonado las religiones y guerreado y exterminado igual en nombre del nazismo, fascismo y comunismo o del colonialismo, ideología común a todas las naciones que se lo pudieron permitir, independientemente de su fe. Europa necesita encontrar una idea común, una identidad, pero no basada en odios ni en mitificaciones pasadas, presentes o futuras. Libertad y convivencia.
No se puede convertir a Anders Breivik en un "patriota a la deriva" o un "nacionalista desesperado", como hace el escritor francés: su crimen lo cometió contra las personas que nacieron en la misma "patria" que él, en la misma "nación", con los mismos derechos. Haciéndolo, Millet se convierte en parte de la maquinaria que alimenta el próximo crimen en cualquier lugar del continente. Lo que está potenciando realmente es la continuidad del "susurro", las voces que llaman al odio, los ecos camuflados de las intransigencias humanas.


El diario El Mundo sintetiza algunas de las ideas de las dieciocho páginas dedicadas por Richard Millet a "elogiar" a Breivik:

"Breivik es sin duda lo que se merecía Noruega", escribe Millet. "Un niño producto de una familia en ruinas, nacido de la ruptura ideológica racial que la inmigración ha introducido en Europa desde hace 20 años". A lo largo de estas páginas el autor se esfuerza en explicar las 'razones' del asesino. "Breivik es el producto ejemplar de la decadencia de Occidente", escribe y no hay que declararle como un "loco".
"Las naciones europeas se desmoronan socialmente al tiempo que su esencia cristiana se pierde en beneficio del relativismo general", escribe. Millet denuncia la "pérdida de identidad nacional" de los Estados occidentales, "la islamización de Europa" y se muestra preocupado al constatar como las "raíces cristianas" son cada vez más frágiles.
"No apruebo los actos cometidos por Breivik el 22 de julio de 2011", se defiende Millet al comienzo de este panfleto de 18 páginas. "Sin embargo, me inclinaría ante estos actos, pues su perfección formal, de alguna manera, me ha impresionado, así como su dimensión literaria".**

Las víctimas de Breivik no podrán leer el ensayo de Millet

¿"Se merecía Noruega"? ¿Puede decirse esto? ¿"Su perfección formal"? El escrito, por lo expuesto, no es más que otra colección de tópicos publicados por alguien que tiene la capacidad de publicar y polemizar. Volver a la época de Spengler y hablar de la "decadencia de Occidente" nos lleva a preguntarnos cuál es para Millet la época de esplendor europeo. ¿Las cruzadas, el colonialismo? ¿Es Millet la decadencia y no su remedio?



La creación de un "integrismo cristiano" convergente con el "integrismo islámico" no ayudará a crear un mundo mejor sino un mundo de visionarios que cogerán las armas para eliminar a sus compatriotas por condescendientes, a su presidente por ser negro, o a un emigrante porque camina por las calles de Atenas y piensa que le "roba" su puesto de trabajo. Convertir el mundo en un polvorín no es defender nada sino llevarlo al borde del precipicio. El camino es otro; debe ser otro.
Millet y su "elogiado" Breivik no son cristianos, por más que lo proclamen. Y es lamentable que esto no se deje suficientemente claro por quienes tenían la obligación inmediata de hacerlo.
Millet es hijo de católica y protestante; vivió entre los seis y los catorce años en Beirut. Las confesiones cristianas de sus padres se mataron y persiguieron durante siglos sobre este continente que tanto quiere y defiende su hijo. Habla árabe. Esto va más allá del escritor "terrible", del "iconoclasta", etc. Es más serio. Tiene tanta gracia como las bromas de Lars von Trier sobre Hitler.


No sé en qué momento comenzó a escuchar el susurro. Su defensa de Breivik, su "elogio", no es una defensa de Europa. Puede que Europa tenga que "defenderse" de muchas amenazas, no lo sé. Pero sí sé que de la primera amenaza que debe defenderse, sin duda, es de Breivik y de los que pueden matar y lo hacen como él. Y ante los "elogios" de Millet, dejar claro el desprecio, no quedarse en el silencio. Si Millet tiene el derecho a decir lo que piensa, nosotros también. La historia muestra que los silencios y el mirar hacia otro lado han hecho mucho daño a Europa.
Hace un par de días hablábamos aquí del "huevo de la serpiente". Quizá el susurro que escuchan sea más diabólico que divino. Líbranos de la tentación.

* "La fiscalía pedirá la pena capital para los soldados que quisieron matar a Obama" El País 31/08/2012 http://internacional.elpais.com/internacional/2012/08/31/actualidad/1346435350_990211.html
** "French writer blasted for 'eulogy' to mass killer Breivik" France24 31/08/2012 24 http://www.france24.com/en/20120830-france-literature-richard-millet-essay-elegy-breivik-norway-oslo-utoya-murders-controversy
*** "El 'Elogio literario de Breivik' enciende la polémica en Francia" El Mundo 30/082012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/08/30/internacional/1346325074.html







sábado, 1 de septiembre de 2012

Georgina o dos o tres cosas que sé sobre la riqueza

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
 ¿Pero qué tiene agosto que desata la imaginación furibunda de personas cuya perfección se alcanza en el silencio? Pensábamos hace unos días que podíamos echar el cierre, que apenas quedaban unas horas, que se podía hacer balance final, pero nos equivocábamos. Y es que los bocazas y charlatanes apuran hasta el último segundo de la última hora del último día.
La irritada prensa de medio mundo recoge las expresiones y valoraciones que sobre la riqueza y la pobreza ha expresado la que según la revista Forbes es la mujer más rica del mundo, la australiana Gina Rinehart. Los periódicos del planeta repiten su mensaje evangelizador aunque difieren en cómo definir a la enviada: "la niña de papá más rica del mundo", "millonaria australiana", "magnate de la minería", y en general "la mujer más rica del mundo". El mensaje central que les ha lanzado a los australianos es el siguiente:

"Si tienen envidia de aquellos que tienen más dinero, no se sienten a lamentarse, hagan algo para ganar más dinero por sí mismos, pasen menos tiempo bebiendo, fumando y pasándolo bien, y más trabajando duro"*



Georgina Rinehart —Gina entre sus pocos amigos— puede hablar de la riqueza porque, afortunadamente para ella, sabe muy bien lo que es porque lleva toda su vida disfrutando de ella. Pero hay otras cosas de las que no está tan capacitada para hablar y lo ha hecho: de la pobreza y del trabajo. Nunca ha sido pobre y, según cuenta la prensa que la conoce, nunca ha tenido necesidad de trabajar demasiado. Para ella trabajar es "mandar", aunque se ponga un casco en las fotos y sostenga un trocito de carbón. Ventajas de nacer rica. Esta vez se ha saltado su norma de no conceder nunca entrevistas y ha lanzado un mensaje al mundo en forma de artículo proclama.

Cuando Georgina dice que los pobres no hacen nada, reciben el dinero de otros, se dedican a beber, fumar y pasárselo bien con los amigos —como ha hecho en su resumen balzaquiano—, no está definiendo a los pobres sino a los ricos y, en especial, a los hijos de los ricos. Parece una novela de F.S. Fitzgerald. En realidad, la gente que tiene envidia de los ricos, no la tiene de los que trabajan, sino de los que no tienen que hacerlo porque son ricos por herencia. La expresión "vivir de las rentas" es la que define el rico envidiado y odioso. Georgina Rinehart nunca se encontró con Diógenes.
Creo que eso de la "ética del trabajo" lo inventaron los padres protestantes ricos ante el temor de que sus hijos e hijas, Gina, se pulieran el dinero de sus progenitores sin dar un palo al agua o, en tu caso, una paletada en la mina. Todo lo más, alguna inauguración.


La novela burguesa del siglo XIX nos retrata es degeneración gastona de los hijos de padres que se han forjado una fortuna trabajando. Los novelistas tenían claras algunas distinciones que eran las de la propia sociedad del momento. Había dos clases de pobres: los que trabajaban mucho y les servía de poco, y los que no hacían nada y acababan en alcoholizados en las tabernas y prostíbulos. Había también dos clases de ricos: los que trabajaban y tenían éxito pero no se divertían mucho porque no tenían tiempo, y los ricos que —como lo eran— tenían todo el tiempo libre del mundo, no daban un palo al agua y se emborrachaban y acababan también en los prostíbulos (para ricos) o con sus amantes mantenidas. Estos últimos se convertían en pseudo aristócratas y se les cortaba la cabeza. El temor de los ricos trabajadores era que su hijos se convirtieran en parásitos de sus propias fortunas igual que los pobres se convertían en parásitos de los ricos según su visión.


Y esa es la versión de Georgina Rinehart, que es la de los economistas clásicos. Pero los economistas suelen tener sueldo y procuran decir las cosas con más diplomacia y educación, algo que los millones de Georgina han extirpado de su corazón mineralizado, que no minero. Ella tiene la sutileza del carbón

Wayne Swan, Ministro del Tesoro
Georgina, al fin, ha logrado el protagonismo. Ha tenido la iniciativa —como emprendedora heredera— de escribir un artículo solicitando que se baje el salario mínimo para que vayan los inversores a su país, algo que se escucha en Puerto Banús todos los días sin tanto escándalo o en Berlín. Pero es que Georgina ha conseguido irritar mucho, mucho. Nos cuentan en The Telegraph británico:

She was attacked by the Treasurer, Wayne Swan, as well as union leaders and business people.
A fellow outspoken mining tycoon, Clive Palmer, also said he disagreed with her views on how to become a millionaire.
" I spend a fair bit of time socialising, drinking and going to the football and things like that," he told the Brisbane Times.
"That's her advice. If she doesn't want to do that she can make money all day"**


Conmovedoras las palabras del magnate Clive Palmer desmarcándose del puritanismo extremo de Georgina Rinehart. En el fondo, le viene a decir, eres una aburrida; haz como yo y dedica una parte de tu tiempo a "socializar" (¡ay, la semántica!), échate una birras y desmádrate en el estadio. ¡Eres rica, diablos! Pero a Georgina no le va "socializar". Ella es así, rica distante. Lo que le va a ella es pontificar.


Y a eso vamos. Ni la tontería más grande es sencilla bajo el sol del día. A mediados del mes de junio hubo un gran revuelo en Australia. Georgina Rinehart, la magnate heredera de la minería, la mujer más rica del mundo (o la segunda o tercera, que a los envidiosos nos da igual), se convirtió en la principal accionista de Fairfax Media, un importante grupo mediático australiano de periódicos, emisoras de radio y televisiones. (¿Qué le pasa a Australia con sus magnates de la información?). Y la millonaria entró como un canguro en una cacharrería, eliminando los acuerdos sobre independencia editorial que los medios australianos tenían firmados desde 1988. Rinehart dijo que era la dueña y que allí mandaba ella. The Telegraph recogió el conflicto así:

Australia's treasurer, Wayne Swan, said Mrs Rinehart's push for control of Fairfax Media posed a threat to democracy and urged her to respect the independence of journalists.
The iron ore tycoon, who recently became Fairfax's largest individual shareholder, is reportedly seeking the right to hire and fire editors and wants to take control without abiding by the company's charter of editorial independence.
Mr Swan, the acting prime minister, said Mrs Rinehart's plans have "very big implications for our democracy".
"I think we should all be very concerned at this turn of events," he said.
"She certainly has a commercial right to do what she has done, but it appears to be that she will go a step further, not respect the charter of independence, and reserve her right to direct journalists with instructions that follow her commercial imperatives."***


El conflicto político está servido. El Ministro del Tesoro y viceprimer ministro australiano, Wayne Swan, se lanza al ruedo inmediatamente. La cuestión no está, pues, tanto en lo que ha dicho —un mensaje ya rancio y repetitivo—,  ella no quiere ser la nueva Ayn Rand, sino en cómo, cuándo y dónde lo ha dicho, "sus" periódicos, después de haberlos comprado. 
El titular del diario británico en junio era muy expresivo "Periodistas y políticos australianos unen sus fuerzas contra Gina Rinehart". Lo ven como un problema político y "democrático". Una lucha contra el gobierno laborista, por un lado, pero también contra la libertad de prensa, que es de todos y para todos, porque —lo ha dejado bien claro— sus periódicos dicen lo que ella piensa, y lo que ella piensa ya lo sabemos porque lo ha escrito. Y donde ella paga, nadie piensa.


Pocos días después, el 26 de junio, The Telegraph recogía la respuestas de Georgina Rinehart: amenaza de vender la participación en la empresas si no tiene el control editorial absoluto. Quien paga, manda. Georgina Rinehart, según el diario, estaría siguiendo la senda de su padre rico, que también entendía que los periódicos son para influir:

Mrs Rinehart's foray into the media – she today separately increased her stake in a television network – has been compared with similar moves by her late father and mentor, the West Australian mining pioneer Lang Hancock, who started his own newspaper because he felt the local press was not supportive of his attempt to open new mines.****


La "agenda editorial" de Georgina Rinehart se centra, entre otras cosas, en su "escepticismo" sobre el cambio climático. Tiene la idea de que son los periodistas quienes han metido esas "tonterías" en la cabeza de la gente, "tonterías" que frenan el desarrollo y las iniciativas y ganancias empresariales, y se muestra decidida a cambiarlo comprando el más antiguo grupo mediático australiano y tomando sus riendas editoriales. Por los mismos motivos cree que las opiniones sobre la industria nuclear ha sido manipuladas y hay que cambiarlas. Es manipulación todo lo que los demás opinan y ella no cree.
Llamar envidiosos a los pobres, pedir que se bajen los salarios, etc. no son más que partes del "programa" político y económico más amplio de Georgina Rinehart. Ahora tiene periódicos y radios y televisiones para explicarlo al mundo. 
¿Por qué la gente sin dinero se empeña en tener opiniones?, se pregunta Georgina por las mañanas. El resto del día lo dedica a remediarlo.

* "Una millonaria australiana: "Menos beber y fumar y más trabajar duro"" La vanguardia 31/08/2012 http://www.lavanguardia.com/economia/20120831/54345299467/menos-beber-fumar-mas-trabajar-duro.html
 ** "Gina Rinehart criticised for 'jealous' poor remarks" The Telegraph 331/08/2012 http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/australiaandthepacific/australia/9511505/Gina-Rinehart-criticised-for-jealous-poor-remarks.html#
*** "Australian journalists and politicians join forces against Gina Rinehart" The Telegraph 19/06/2012 http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/australiaandthepacific/australia/9340881/Australian-journalists-and-politicians-join-forces-against-Gina-Rinehart.html
**** "Gina Rinehart threatens to sell stake in Fairfax unless given editorial influence" The Telegraph 26/06/2012 http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/australiaandthepacific/australia/9355965/Gina-Rinehart-threatens-to-sell-stake-in-Fairfax-unless-given-editorial-influence.htm