jueves, 26 de septiembre de 2013

Multiculturalismo local o al fondo hay razones

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Creo que en los últimos tiempos he comenzado alguna que otra vez estos textos con fórmulas con "¡son tiempos extraños!" o "¡esto es cada vez más raro!". Quizá cuando llego al final de la escritura vuelvo al inicio y la elimino ritualmente, como el que se corta una excrecencia que le surge periódicamente. Creo que es perplejidad crónica, una enfermedad enquistada entre el cerebro y el alma, que irrita al primero y acongoja a la segunda, que se queda sin consuelo.
Leo en el diario El Mundo uno de estos temas que los españoles usamos para picotearnos el hígado nosotros mismos en difícil contorsión espiritual masoquista. Es el caso denominado del "toro de la Vega". Nos cuenta el diario lo siguiente:

Durante el debate en la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Congreso, el diputado 'popular' Ernesto Aguiar ha argumentado que el Ejecutivo "no puede intervenir prohibiendo o regulando espectáculos taurinos, no solo por razones competenciales sino también por razones de fondo", ya que entiende que "deben de ser los ciudadanos de Tordesillas (Valladolid) y sus instituciones quienes decidan sobre la pervivencia de sus tradiciones".
En cualquier caso, Aguiar ha recordado que la competencia es de la comunidad autónoma -en concreto, de Castilla y León- y que, además, las competencias del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente "se limitan al cuidado de animales, a su explotación, transporte, experimentación y sacrificio", excluyendo de su ámbito los espectáculos taurinos.*


¡Menos mal que las tradiciones no son el linchamiento, quemar gente en la hoguera, etc.! ¡Eso sí que eran tradiciones, y no las de ahora!, que diría un personaje de Arniches. El señor Aguiar se muestra como un político de casta, pues domina el arte de decir sinsentidos con apariencia de mesura y enjundia. Lo de las razones "competenciales" (Kant, creo, escribió una célebre "Crítica de la razón competencial") no deja de ser un despropósito a la luz de lo que se explica en el segundo párrafo. Las palabras, nos demuestra el señor Aguiar, están para jugar con ellas, como los columpios del parque están para columpiarse. La verdad es que lo del "Toro de la Vega", si se mira bien, es la suma de todas esas cosas juntas: "explotación", "transporte", "experimentación" y "sacrificio". Se queda fuera el "cuidado", pero yo entiendo que es un eufemismo o un sinónimo de todo lo que llega después metido en el mismo saco. Por eso no se entiende bien que entre estas cosas no entienda que si es competencia de alguien preocuparse del sufrimiento del animal y no enfocarlo desde el punto de vista del verdugo que, por cierto, es el único que se divierte.

Lo de las "razones de fondo" es una ampliación del chiste primero, una coletilla con la que al señor Aguiar se le llena la boca de jurisbobadas, un término que invento en estos instantes porque no se cómo llamarlo sin que me tenga que avergonzar después.
Habla el señor Aguiar de Tordesillas como si Zapatero hablara de la "Alianza de Civilizaciones", con un sentido respetuoso de la distancia, digno de un mundo en el que no existiera el AVE, ¡qué digo el AVE!, ni la diligencia de postas. Le basta con entrar en Google Maps al diputado popular para comprobar que en Tordesillas se habla la misma lengua que él domina con tanta elegancia, se comparte la misma religión que predica la caridad humana y escuchamos con la misma cara de asombro los discursos sobre el Estado de la Nación con que nos mantienen unidos. No —aunque algunos pudieran parecerlo y otros pensarlo— los de aquella ciudad no son una especie de talibanes o eslabones culturales perdidos que quedaron allí olvidados por un despiste histórico y esperan ahora animosos, lanza en ristre, la restauración del califato. No. Son personas como usted y como yo... Perdón, corrijo: no son ni como usted ni como yo, pero es porque se esfuerzan en no serlo, manteniendo estas cosas raras y anacrónicas.
Si queremos explicar las cositas españolas en términos de "choque" y "alianza" de civilizaciones, pues vale. Pero sepamos que no es lo más adecuado y un mal camino.


Antes había una expresión muy bonita que era la de "trampa dialéctica" y se usaba mucho porque la gente que discutía preparaba este tipo de trampas. La "trampa dialéctica" es como el gusanito en el anzuelo, que vas y picas. Lo que ocurre aquí es que el señor Aguiar se mete él solito en sus propias trampas, que ya es mala pata y metedura de lo mismo. La trampa dialéctica está en que llama a esta barbaridad un "espectáculo taurino", que es como llamar "castigo ejemplar" al garrote vil. El comienzo de la "voluntad política" del asunto es, precisamente, extraerlo de la caja de los "espectáculos" y considerarlo de otra forma, como simple tortura o crueldad animal, antes que como espectáculo. Mientras lo siga llamando "espectáculo", será competencia del mismo que autorice que la orquesta toque "Reloj no marques las horas" en la plaza del pueblo. Un error.


El argumento de que son los de Tordesillas los que deben decidir sobre ello es como decir que los del Ku Klux Klan debe decidir sobre las suyas, puesto que colgar "esclavos" fugados es solo una "tradición" en otras. El ejemplo de los esclavos fugados es una buena analogía porque según pienses que son "personas" o los veas como "propiedades" que se fugan, verás en ellos unos seres humanos luchando por su libertad que les ha sido arrebatada, o una mercancía díscola que pretende perjudicar a su "legítimo" propietario al escaparse.

Lo de los toros de la Vega no se puede enfocar como un "espectáculo" y especular sobre quiénes son "competentes", sino como una salvajada, sin más, que no tiene ni arte ni gracia. Esto atrae unos cuantos euros sangrientos a la villa junto a los desprecios de mucha gente en todo el mundo —en otras "civilizaciones", pensará el señor Aguiar y los de Tordesillas— que no ve en ello más que barbarie injustificada. El señor Aguiar  —¡manda eso!— reclama para Tordesillas el derecho a decidir. Argumentar que hay que tratar a los de Tordesillas como si se tratara de preservar a unos indígenas de la Amazonía sin apenas contacto con la civilización para protegerlos del contagio de la Modernidad, algo que puede ser esencialmente cierto, pero que es políticamente nefasto.
Parece mentira que ese argumento absurdo se ponga encima de la mesa por parte de los mismos que hablan de la importancia de la "marca España". ¿Creen que la "marca" es solo lo que ustedes manejan y que no lo es aquello, en cambio, que se les escapa por entre los dedos? Si lo creen así, lo único que demuestran es su ignorancia absoluta de lo que significa esa "marca" que pretenden controlar, ignorando que en ella entran los tópicos que van desde la "leyenda negra" y "Cortez the Killer", cantado por Neil Young (He came dancing across the water / Cortez, Cortez / What a killer), pasando por el futbol, Rafa Nadal, el Duque del Nóos, Antonio Banderas, la peineta de Bárcenas, el calvo de la Lotería, Gasol, el Prestige, los ERE, Gaudí, Dalí, Picasso, Agatha Ruiz de la Prada, Penélope Cruz, Arguiñano y Arzak, Pedro Almodóvar, Landa y Gracita, hasta un larguísimo etcétera de ilustres e infames nombres que sobrevuelan las cabezas de los que piensan en España. España, paella y aspirina.


El argumento de que esos toros maltratados son un "asunto interno" de Tordesillas entra en contradicción con la unidad de mercado, de tasas, etc., que este gobierno pretende normalizar, por utilizar un verbo cursi. Tenemos demasiados incompetentes hablando precisamente de "competencias". Por lo que se cuenta en la información señalada del resto de los políticos implicados en este problema de choque de civilizaciones, todos condenan pero después escuchamos esas bonitas palabras de siempre: "vacíos legales", "firme compromiso", "crear las herramientas", y hasta hay uno que se siente Obama y dice que "hay determinadas líneas rojas que no se deberían pasar". ¡Pues bombardee, su señoría, bombardee, que no le van a decir nada ni los turistas rusos ni los chinos!


Para que se diviertan los de Tordesillas, nos deben sacar los colores a los demás. No es cuestión de competencias, sino de ignorancias. Aquí se resume el problema de cómo abordar algo que se resuelve con un cambio de mirada, con la percepción inteligente de que las tradiciones, por definición, son algo que viene de viejo y que por eso precisamente —por venir de un tiempo que no es el nuestro— no estamos obligados a aceptarlas acríticamente sino, por el contrario, aplicando el principio básico y coherente de que son las tradiciones las que se deben acomodar a la sensibilidad modificada por el tiempo y no al contrario, que no se nos fuerce a vivir en un modo anacrónico y falso. En esta España espectáculo, del toro de la Vega a Eurovegas, tiene que haber sitio para todo o, más bien, para todos, porque se trata de eso, de que vengan todos los que quepan —¡al fondo hay sitio!—, unos al museo del Prado y otros al prado de los horrores a ver morir, cruelmente lanceado, a un animal. Diversificación del negocio, sin más.
Las razones "de fondo" esgrimidas no pueden ser del "fondo de los tiempos", que es de donde parecen salidas estas. Anacrónica vergüenza, crueldad renovada.

* "El PP rechaza que el Gobierno legisle para prohibir el Toro de la Vega" El Mundo 25/09/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/09/25/espana/1380133197.html






miércoles, 25 de septiembre de 2013

Terror contra el turismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras estaban todavía intentando sacar a los rehenes del centro comercial en Nairobi, puede escuchar en una cadena televisiva extranjera el desesperado mensaje telefónico de un empresario keniata: "¡por favor, vengan a Kenia! ¡No dejen que los terroristas acaben con nosotros!" El mensaje trataba de frenar el efecto negativo que para la economía del país tendrá un suceso como este. Los atentados hoy no son más que la punta del iceberg de los efectos destructivos que el terrorismo busca causar en aquellos en los que se ceba.
La llamada, hace apenas unos días, del sucesor de Osama Bin Laden, el egipcio Ayman Al-Zawahiri, a "sangrar económicamente" a los Estados Unidos mediante los efectos de pequeños atentados, nos muestra claramente que existe una violencia cuyo objetivo es doble: causar muertes y producir efectos económicos negativos en quien es atacado. No necesita de grandes preparaciones o recursos; busca crear un ambiente tenso que afecta al turismo y obliga al gasto en vigilancia permanente.

Nosotros padecimos durante años las "campañas veraniegas" de ETA cuando se dedicaban a hacer estallar bombas en las playas. La explosión más pequeña tenía unos efectos muy destructivos sobre la economía nacional pues eran inmediatamente amplificadas por los medios extranjeros que las situaban en sus portadas. Con los turistas cerrando las maletas para venir a España, las noticias de las bombas de ETA tenían sus propios efectos destructivos. Daba igual que no se tratara más que de un petardo oculto bajo la arena que estallaba en mitad de la noche. Era recogido por los medios. Era un terrorismo turístico en toda regla. La última gran explosión planificada por ETA fue en la terminal del aeropuerto de Barajas, la T4, un importante centro de entrada y salida del turismo en España. Hubo dos "muertos imprevistos", según la organización terrorista, que se permitió el lujo macabro de hablar de "accidente".
Los atentados en los países y zonas con un importante peso del turismo añaden a la violencia física y las muertes directas los daños graves que causan a las economías, que se ven afectadas por la retirada turística. Fue lo que ocurrió con los países de la "primavera árabe"; descendieron en sus expectativas turísticas, de las que viven directa o indirectamente gran parte de su población. La inestabilidad provocada en aquellos países que viven del turismo es un arma más contra ellos como lo puede ser el boicoteo de sus industrias o el dinamitado de sus vías férreas o aeropuertos. Se trata de disuadir a los visitantes.


El simple anuncio reciente por parte de los Estados Unidos de que se podrían estar preparando atentados contra los trenes de alta velocidad en Europa causó la rápida e indignada reacción de Francia, que negó que se pudiera dar esa posibilidad. Al igual que en el resto de la actividad económica de los mercados, al terrorismo le basta con el rumor, con minar la confianza de viajeros e inversores. La base del turismo es un mundo en paz. Y basta con el anuncio de que esa paz se puede ver interrumpida para que tenga efectos destructivos.

La economía egipcia padece los estragos de una reducción drástica del turismo de forma prolongada desde hace más de dos años. Los debates sobre el turismo han estado presentes desde el principio mismo de la revolución. Los sectores resistentes al cambio político siempre apelan a la pérdida turística como una forma de sembrar el miedo que les beneficie. Es fácil hacerlo porque el turismo es una actividad económica muy cotidiana y perceptible. Se traduce en hechos inmediatamente visibles como el número de reservas de habitaciones en un fin de semana, las terrazas junto a una playa o las ventas de souvenirs frente a un museo. Afecta a los grandes números, pero es especialmente visible en los pequeños y a pie de calle. 
Es fácil convencer a la gente de que las dictaduras son más tranquilas y que los turistas están más seguros. Y si lo están, es a costa de la injusticia de tener las cárceles llenas de disidentes y las calles sin libertad. Es un precio muy alto y trae más cuenta avanzar en las libertades. Para el que prefiere pasar sus vacaciones en una dictadura porque "se está más tranquilo", se me ocurren muchos nombres más allá del genérico de "turista". Y como esas expresiones del tipo "desde que tienen democracia no hay quien vaya" se escuchan algunas veces, pues nos irritamos. A veces el turista es insolidario y busca un disfrute egoísta sin que le importe demasiado lo que ocurre fuera de la burbuja que han creado para él y su seguridad.
Nexotur, un medio dedicado a los agentes de viajes, trata así lo ocurrido en Nairobi:

El Ministerio de Turismo de Kenia afirma que la actividad turística "continúa sin interrupción y con absoluta normalidad" después del ataque terrorista en el centro comercial Estgate de Nairobi. El Gobierno del país asegura que así se lo han transmitido las empresas turísticas que operan en el mismo.
Asimismo, destaca que a raíz de este atentado, que ha causado decenas de víctimas mortales, se han intensificado los dispositivos de seguridad. "Queremos asegurar a los turistas que actualmente se encuentran en Kenia o que están organizando su viaje, que Kenia es un destino turístico seguro", sostienen, al mismo tiempo que subrayan que la seguridad de sus visitantes es su gran prioridad.
En esta línea, reitera su mensaje de apertura y de acogida para todos los visitantes que llegan estos días a Kenia y, en particular, a los participantes en dos importantes conferencias que tienen lugar en el país: Africa Hotel and Investment Forum y la Conferencia de Ecoturismo y de Turismo Sostenible.  Finalmente, pide a los gobiernos extranjeros neutralidad y objetividad en los asesoramientos a sus residentes a través de consejos para los turistas, que a su juicio "en ningún caso deben dar lugar a prohibiciones para viajar a Kenia".*

Evidentemente, es la perspectiva del profesional, que juega con un concepto de "seguridad" muy distinto al que tiene en mente el "turista", que será siempre mucho más sensible a las situaciones y a sus riegos. El terrorista juega con ello, con la hipersensibilidad del que desea hacer un viaje de placer y no un viaje al peligro. Según parece, la única disciplina que estos descerebrados asesinos han entendido bien es la Economía. Y si no la entienden es lo mismo, porque sí la manejan y comprenden bien quienes les ordenan los atentados en las zonas más sensibles.
Hay países que sufren una sangría a través de recorte de sus ingresos turísticos, similares a dañinas sequías y las consiguientes hambrunas. Locales vacíos o bajo mínimos, hoteles sin ocupar, etc. son el resultado buscado de sus acciones destructivas. Las leyes del mercado hacen el resto: bajada de los precios, incremento del precio de los seguros, etc. A los efectos económicos se unen los psicológicos, pues hacen ver el control que tienen sobre sus vidas los terroristas, capaces de decidir con sus actos la estabilidad de una zona y los ingresos de sus habitantes.
Algunos grupos terroristas son especialmente beligerantes con el turismo, al que ven como una invasión de extranjeros. Se trata entonces de eliminar allí o aquí. Evitar la llegada de extranjeros es una forma también de aislar al país, de evitar su "contaminación" por los infieles y crear un sentimiento de desprecio, por un lado, y de temor por otro. El terrorismo integrista no entiende de visitas. Busca el aislamiento de la población para poder hacerse con ella de forma más rápida. Lo que llega de fuera le perturba por definición. El otro le incomoda y es peligroso.


Por otro lado, la intensidad de las crisis económicas parecen favorecer al turismo que se beneficia de la pérdida de poder adquisitivo de las poblaciones y conseguir mejores ofertas. España y Grecia han alcanzado cifras record este verano. La crisis económica hace que bajen los precios y que promueven la llegada de más turistas de aquellas zonas en ascenso. Parece que estamos destinados a recibir rusos y similares fortunas emergentes y venderles las casas que no podemos mantener. El escenario turístico ideal es un país en paz y en crisis, un país barato y sin altercados que te impidan disfrutar de tus compras. Bajos precios, bajo riego. No es fácil, tal como están los tiempos, porque lo mismo que hace bajar los precios, causa también inestabilidad social. A veces se pide al infierno que parezca el paraíso.


Como país turístico que somos —para bien y para mal—, podemos entender el drama de aquellos que organizan una parte importante de su vida económica sobre el turismo para ver cómo unos desalmados les arruinan sus expectativas.
No sé si es aconsejable ir a Kenia o no. No es fácil tomar esas decisiones. Solo sé que los que han matado salvajemente a ochenta personas iban buscando hacer el mayor daño posible en todos los órdenes. El turismo es uno de ellos, un campo de batalla más.


* "El Gobierno de Kenia asegura que la actividad turística ‘continúa con  normalidad’ pese al ataque terrorista" Nexotur 24/09/2013 http://www.nexotur.com/nexotur/gobierno/kenia/asegura/que/actividad/turiacutestica/lsquocontinuacutea/connbsp/normalidadrsquo/pese/al/ataque/terrorista/61239/







martes, 24 de septiembre de 2013

Huérfanos de Poder

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La disolución judicial hoy en Egipto de la Hermandad Musulmana inscribe una nueva fecha fatídica en la historia de las prohibiciones que jalonan el recorrido desde su creación. Ha pasado por todos los estados posibles hasta este último salto en el vacío tras su ascenso hasta tocar el cielo. Es en estos momentos cuando el tópico habla de la dureza de la caída. Los Hermanos han quedado huérfanos de poder.
Los medios egipcios dan cuenta de ella de una forma aséptica y breve, como si algunos trataran de pasar por este acontecimiento histórico de puntillas, mirando hacia otro lado. Apenas unas 20 o treinta líneas recogiendo la decisión judicial e incluyendo un resumen escueto de lo que ha sido su oscura trayectoria. Mada Masr, por ejemplo, resume así la historia del grupo que sostenía el poder en Egipto hasta hace unos días:
After operating illegally for most of its 85-year history, the Brotherhood became politically prominent after former President Hosni Mubarak's fall from power in February 2011, and gained legal NGO status on March 19 2012.*

Es casi un epitafio, una sencilla inscripción funeraria.


Algunos medios dedican más espacio a describir cómo unos pocos partidarios de la Hermandad recibieron con gritos de protesta a los representantes del cine egipcio en el festival de Malmoe, en Suecia. Algunos artistas decidieron recortar su estancia, nos dicen; otros decidieron plantarles cara y quedarse en el festival a presentar su película. Un pequeño incidente sueco. ¿Un inicio de futuro?
No tan pequeño, por su significación, ha sido el acontecimiento del abucheo y los insultos a Alí Gomaa, ex Gran Muftí de Egipto, la autoridad religiosa suní más importante del país, por parte de estudiantes islamistas en la Universidad de El Cairo. A Alí Gomaa le insultaron, le gritaron y le mostraron zapatos. El clérigo había mantenido su apoyo explícito, junto a todas las demás fuerzas políticas y sociales de Egipto, con la excepción de la Hermandad, lógicamente, a la salida del Morsi y los islamistas del poder.

Gomaa condemned, late on Sunday on TV, what he described as the "delluded Brotherhood youths," who have been "brainwashed by the lies of the group's leaders."
Morsi's ouster was backed by Al-Azhar, Egypt's leading Sunni Islamic institution, which has further infuriated loyalists.
"You failed to raise your sons and youth... you taught them insults and defamation and lack of ethics without piety and righteousness," he said in a separate online message that he directed to the "leaders of the violators."**


Gomaa siempre ha sido persona dialogante —se mostró horrorizado ante algunas peticiones de una fatwa que permitiera eliminar a los miembros de la Hermandad— y por eso sus palabras adquieren un fuerte sentido de reproche y condena a lo mostrado por los estudiantes islamistas. ¿Otro indicio de futuro? La Hermandad tiene unas solidas bases organizadas en las Universidades, pues si algo la caracteriza son sus engranajes en determinadas instituciones. El curso no había comenzado y estuvo a punto de retrasarse ante la posibilidad de que estuvieran esperando a su inicio para boicotearlo. Será, con toda probabilidad, uno de los escenarios de conflicto que la Hermandad presentará para evitar caer en el olvido.

Una vez desaparecida del poder, de las instituciones oficiales, la Hermandad volverá a actuar en la sombra, pero con una diferencia respecto al periodo anterior con Mubarak en el que se tuvo cierta tolerancia dentro de la prohibición, lo que le permitió colocar algunos miembros en el parlamento. Pero los acontecimientos ocurridos tras su subida al poder, no es un regreso a la casilla de salida. No puede serlo. La Historia no se repite así, copiándose a sí misma mecánicamente, sino incorporando lo vivido. Cuál sea su estrategia en adelante, está por verse.
La Hermandad se tiene que haber dado cuenta de la práctica carencia de apoyos que ha tenido desde el exterior, algo en lo que confiaba. Ese es su primer fracaso La presión con la que contaba, que le llevó a buscar el enfrentamiento callejero a la espera de que esta táctica lanzara la presión internacional, sin embargo, no ocurrió. Y no ocurrió por su propia ceguera ante los avisos dados meses antes por la comunidad internacional por su mal manejo de la política egipcia y, especialmente, por su negativa a abrir el proceso de transición egipcio a otro grupos sociales, que soberbia islamista de Mohamed Morsi le hizo ignorar.

Los medios de distintos países árabes —no solo Egipto— contienen todos ellos artículos explicando la ceguera de la Hermandad y su estupidez política. Todos ellos coinciden en que ha sido la propia política seguida por la Hermandad, por su dirección, la que destruyó el proyecto. Quizá haya sido el "complejo egipcio" —ese sentimiento de ser el país más "importante", más poblado y especialmente el origen del movimiento de los Hermanos— que algunos tienen, en el caso de la Hermandad, auténtica "megalomanía", el que les haya hecho creer que efectivamente la promesa se iba a cumplir, que el desierto político llegaba a su fin y comenzaba el vergel del poder. ¡Tremendo error!
La insistencia en hacer responsable a la Hermandad de su caída tiene también una faceta estratégica importante: marcar distancias. Todos aquellos que pueden ser metidos en el mismo saco islamista se apresuran a mostrarse distintos, más capaces de diálogo, menos intransigentes y autoritarios con el poder alcanzado, en resumen, más inteligentes que Morsi y los suyos. No sé si la Hermandad egipcia se podrá sobreponer a esta sensación.
Por delante queda la gestión de esta crisis histórica. ¿Cómo encajar los acontecimientos en su propio devenir? ¿Cómo resolver la transición desde el poder a la nada? Es el espacio entre la nada y la oposición lo que a la Hermandad Musulmana le queda como espacio político. Ni siquiera es la "oposición", rol del que ha sido desplazado por su propia voluntad y la de los que esperan hacerse con un espacio para el crecimiento.
Por todo ello, es importante conocer cuanto antes cuál es el espacio en el que la propia Hermandad se ve a sí misma. Los demás se lo han dejado claro, de los militares a Al Nour, los salafistas, que les han puenteado sumándose a la reforma. ¿Quedará la Hermandad reducida a la protesta, dentro y fuera, con dosis mayores o menores de violencia; a grupos radicales encargados de evitar la "normalidad" del régimen egipcio?


En el horizonte internacional se abren nuevas perspectivas en el análisis del papel de los islamistas en la sociedades que se han visto afectadas por su maneras y fines. En la Historia se ha despejado unas dudas: qué haría la Hermandad si llegaba al poder y cómo reaccionaría Egipto. Esas dudas se han despejado rápidamente. La tercera duda la tenía la Hermandad sobre cómo reaccionaría el mundo ante su salida del poder y también se ha despejado. 
En este momento —el futuro dirá— la Hermandad contempla cómo se aleja el tren del la hicieron bajarse. Y su maleta va en él.

* "Muslim Brotherhood banned by court ruling" Mada Masr 23/08/2013 http://www.madamasr.com/content/muslim-brotherhood-banned-court-ruling
** "Islamic cleric heckled by Brotherhood juniors on campus" Al Ahram Online 23/09/2013 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/82284/Egypt/Politics-/Islamic-cleric-heckled-by-Brotherhood-juniors-on-c.aspx







lunes, 23 de septiembre de 2013

El burro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No hace mucho tiempo recogí en mi repertorio de noticias sobre Egipto una información referida a la exposición que se celebra en Londres, en el interior de la Catedral de St. Paul, de veinticinco esculturas de burros realizadas en fibra de vidrio y de tamaño natural. La escultura original es del artista egipcio Reda Abdel Rahman y cada uno de ellos ha sido decorado con distintos motivos por otros artistas. La exposición, llamada "Caravana" llega directamente desde Egipto, desde la iglesia anglicana de St John, que se ha convertido en un centro de diálogo interconfesional, en un espacio de encuentro para la paz.
La elección del burro como motivo central tiene su explicación:

The donkey symbolises peace in both Christianity and Islam, and is found in both the Bible and in the Qur’an. Examples are numerous, such as both Jesus and Omar Ibn El Khattab, the second caliph, each riding donkeys when they entered Jerusalem. The donkey also represents the poor, as it is an animal of burden, and this is especially the case in Egypt.*


Los burros forman parte de esa caravana a la que alude el título de la iniciativa, un intento de superar el sectarismo a través del diálogo que se ejemplifica en ese animal humilde y trabajador. Es una buena elección la del sencillo burro para significar meta tan noble como es el diálogo que lleve a la paz.
Pero los símbolos tienen siempre su otra cara y pueden ser usados con sentidos muy diferentes. Al Arabiya nos trae la noticia de la detención de un campesino en Egipto:

An Egyptian farmer has been arrested for putting the name of the country’s military chief General Abdel Fattah al-Sisi and an army cap on his donkey, state media said Saturday.
Omar Abu al-Magd Ali al-Saghir was arrested late on Friday in the central province of Qena for allegedly insulting the general, state news agency MENA reported.
The farmer was noticed by authorities after he rode the donkey through his home village in an act deemed “directly insulting” to the army, MENA said.**


No sé qué ha sido más determinante en la detención, si el nombre y grado del burro o la gorra militar que el hombre le puso en la cabeza. Y es que, en esto de los conflictos, no se sabe nunca cómo acertar. Alguna consideración se merece el detenido, digo yo, por el atenuante de sentido del humor. Se nota que los que le detuvieron no se han dado una vuelta por la exposición dialogante de los burros que ahora se encuentra en Londres.

La CNN nos mostraba hoy mismo la división simbólica de Egipto entre los que han convertido la imagen del General al-Sisi en motivo de regocijo —la cadena americana nos mostraba su retrato estampado en todo tipo de materiales o dando nombre a un bocadillo— y, por el otro lado, el signo de los cuatro dedos, usado por los partidarios de Morsi y al que los egipcios contrarios le han sacado variantes jocosas que son utilizadas como iconos en Facebook.
El que el granjero haya puesto a su burro el nombre del general podía haber quedado en un chiste privado de no dedicarse a recorrer el pueblo, arriba y abajo, al grito de "¡Arre, Sisi!", que habrá acabado por despertar las iras de los subordinados y seguidores que, temerosos de ser acusados de transigencia con la iconoclastia, se han decidido a detener al peligroso jinete.
El sentido del humor de algunos egipcios es sobradamente conocido, al igual que la falta de sentido del humor de los que no lo tienen. No sabemos si se le ha "requisado" el chiste —es decir, el burro— o si solo se le ha detenido a él, exculpando al animal.


El drama egipcio tiene estas cosas de vez en cuando, dignas de ser retratadas por un Berlanga o un De Sica a la egipcia que nos mostrara la historia del burro Al Sisi y su amo, detenidos por pasear demasiado por la calle de su pueblo. La mitomanía egipcia es proverbial y afecta a cantantes, actores, militares y presidentes, si hace al caso. Los chistes y chanzas son la contrapartida del mito, su reverso.
Algunos medios extranjeros han reproducido la historia del burro y me imagino que si se llega a celebrar un juicio acudirán en masa a este acto que promete enjundia y sentar jurisprudencia. En cuanto al amo, si no se remedia, será un chistoso más encarcelado. El burro, por su parte, se hará célebre y pasará a engrosar la lista de animales políticos.
Los animales siempre han jugado un papel en la política —me refiero a un papel simbólico— y han servido para representar virtudes y defectos por igual.  Para los británicos que invadieron Egipto, por ejemplo, ellos eran el "león británico" mientras que Egipto era el "cocodrilo del Nilo" y así los representaba el Punch en sus caricaturas de la época.


Mi admirada y querida Ana Blandiana, la gran poeta rumana, un símbolo nacional, consiguió por medio de su arte literario que todos sus lectores inteligentes identificaran a Ceacescu con un gato, Arpagic. Blandiana camufló su crítica al régimen comunista en los poemas infantiles del gato "Cebollino", algo que hizo la delicias de los niños —a quienes iban dirigido—, de los adultos —que comprendieron su significado— y provocó la irritación de los poderosos del momento, que se vieron reflejados en aquel personaje ridículo y pretencioso. También supuso disgustos para la autora, claro.

Son muchas las voces que advierten de la "al-Sisi-manía" y la detención del granjero es una manifestación más, esta vez de exceso de celo por parte de sus admiradores que ven en la humorada una grave amenaza. ¡Ojalá todo se quedara en poner a un burro con gorra "al-Sisi! o a un camello "Morsi", por ejemplo, y dedicarse a dar paseos por las calles dándoles con la vara!
En nombre de los burros de fibra de vidrio, de los burros dialogantes y humildes, de los que forman la caravana que recorre el mundo buscando paz y acuerdos, no hagamos mucho caso a ese otro de nombre ilustre y gorra militar que recorre el pueblo de arriba abajo y de abajo arriba. Egipto necesita reformar muchas cosas, pero no su sentido del humor.
Cuando uno se toma demasiado en serio las bromas, está perdido. ¡Señores, seamos serios: riámonos!



* "From Cairo to London: 25 life-size painted donkeys arrive at St Paul's from Egypt" artdaily.org http://artdaily.com/news/64700/From-Cairo-to-London--25-life-size-painted-donkeys-arrive-at-St-Paul-s-from-Egypt#.Uj9B9Ib13uZ

** "Egypt farmer held for naming donkey after top general" Al Arabiya 21/09/2013 http://english.alarabiya.net/en/variety/2013/09/21/Egypt-farmer-held-for-naming-donkey-after-top-general.html