jueves, 30 de abril de 2026

El deterioro de la información y sus riesgos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El titular no puede ser más claro y contundente: " La libertad de prensa en el mundo cae a su peor nivel en 25 años, según Reporteros sin Fronteras "*.  Lo relevante no es solo el dato, sino la tendencia. Esto quiere decir que las perspectivas de mejora son muy escasas, ya que lo que se pierden en libertad de expresión difícilmente se recupera ya que obedece a un deseo de ocultación, silenciamiento y manipulación de la realidad existente. Solo los países "oficialmente" felices necesitan silenciar la realidad y atacar a los que tratan de sacarla de las sombras.

Pero para que esto se produzca antes se ha debido silenciar por métodos represivos violentos, legales, económicos, etc. a los que por profesión y vocación se dedican a defender a los ciudadanos a veces por encima de sus propios deseos de saber.

El gran logro de los regímenes represivos es que los ciudadanos no echen en falta la libertad de expresión, algo que es un derecho olvidado, ignorado por cada vez más gente. A esto contribuye, paradójicamente, el exceso de información con el que se nos envuelve que, ya sea por motivos políticos, económicos o una mezcla de ambos, absorben toda nuestra atención, el motor de sus ganancias y privilegios. Mirar donde nos dicen es una de esas formas de manipulación que el sistema mediático ha perfeccionado y en el que se apoyan estas tiranías simpáticas que empiezan a carcomer las democracias.

Es una manipulación más o menos sutil, pero que tiene un obstáculo: 

Una creciente criminalización del periodismo, con informadores que siguen siendo asesinados o encarcelados, discursos políticos hostiles hacia los reporteros, una economía de los medios en declive o arsenales legislativos cada vez más restrictivos han llevado a la libertad de prensa a su peor nivel en el último cuarto de siglo. Así lo ha constatado Reporteros sin Fronteras (RSF) en su último informe: más de la mitad de los países está en una situación “difícil” o “muy grave”, con Noruega a la cabeza del lado positivo de la lista y Eritrea en el último puesto.

"En los 25 años que RSF lleva publicando la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, la libertad de información se ha ido deteriorando y el panorama, ensombreciendo paulatinamente", resalta la organización en su estudio, publicado este jueves, y que revela que en todo este tiempo "la puntuación media del conjunto de los países analizados nunca ha sido tan baja".

En el ranking de 2026 destaca la caída de Estados Unidos, que pierde siete posiciones y se ubica en el puesto 64, y el desplome de países latinoamericanos "sumidos en una espiral de violencia y represión", como Ecuador y Perú. Asimismo, llama la atención el positivo avance de Siria -el mayor en la clasificación-, que, después de años entre los diez peores países para la prensa, escala 36 puestos y se coloca en el 141 tras dejar atrás la era de Bachar al-Asad, cuyo régimen cayó en 2024 y fue sucedido Ahmed al-Shara, antiguo comandante yihadista.* 

Esta realidad que nos reflejan los datos tiene muchas fórmulas, como se nos dice. El Periodismo deja de tener la función de alertarnos de todo aquello que nos pueda ser perjudicial y se convierte en una herramienta de ceguera, en un fabricante de espectáculo. La realidad se nos encubre con una espesa capa de entretenimiento, del deporte al cotilleo, que van desplazando a lo que nos afecta realmente a la vida, a los derechos. Una vida cada vez más vacía nos hace vivir en un mercado donde lo preocupante, las malas noticias no son escamoteadas, donde se nos fabrican "sujetos de interés" a los que debemos seguir, estar pendientes de sus matrimonios y rupturas, de qué deben vestir o no, deportistas que se usan para vendernos relojes o ropa interior, un mundo de consumismo desborda la realidad del hambre, de las guerras, de los genocidios. Hoy no hace falta silenciar; basta con alterar la colocación de los ruidos.

Eso en los países "felices", países en los que hay un excedente para el consumo, hacia el que se orienta la información. Pero hay otros con situaciones más graves, donde el método es claramente represivo y los enemigos son los periodistas. Ya hemos comentado aquí en varias ocasiones los datos crecientes de las muertes de periodistas en distintas partes del mundo.

En RTVE.es destacan algunos datos sobre esta represión del profesional: 

"Arsenales legislativos cada vez más restrictivos, que se escudan casi siempre en las políticas de seguridad nacional, erosionan desde 2001 el derecho a la información, incluso en las democracias. El indicador legal es el que más ha bajado este año, evidenciando una creciente criminalización del periodismo", subraya el informe.

En concreto, entre 2025 y 2026, el indicador legal se ha deteriorado en más del 60% de los países -en 110 de los 180-. Es el caso, entre otros, de India (puesto 157), de Egipto (169), de Israel (116) o de Georgia (135). "La criminalización del periodismo mediante la vulneración del derecho de prensa y el uso indebido de leyes de excepción o de derecho común, se afianza como un fenómeno mundial", alerta la oenegé.*

Son datos que coinciden con la aparición "social" de la Sociedad de la Información, que da dado más herramientas para la manipulación y el control, como estamos apreciando con esa guerra de la que no se puede hablar mucho porque se restringe la circulación de los mensajes.

Es algo que se puede apreciar si se quiere mirar: los que eran medios informativos, se convierten en medios promocionales de sí mismos; la primera página se nos llena de pasatiempos desplazando a las informaciones relevantes, de las que se dice que los lectores reniegan porque les inquietan. Los deportes y espectáculos ascienden en la jerarquía de la página.

Los estudiantes debaten los lunes sobre si fue acertada la sustitución de un jugador en el segundo tiempo del partido. Lo que haya podido ocurrir de gravedad en el mundo no interesa. Lo escuchas y lo lamentas. Para llegar a esto deben ignorar todo pasado, presente y futuro. El entretenimiento ha generado sus líneas de interés convertidas en materia de debate. Lo demás no importa.

Lo que ocurre en los Estados Unidos no es casual. Desciende la información y regresa el mito, la leyenda que sustituye a cualquier intento de análisis crítico de una realidad que solo desaparece de las pantallas o es relegado a zonas invisibles. Hoy la propaganda bélica recurre a figuras de Lego, a memes porque los receptores apenas aguantan segundos antes de cambiar de pantalla.

En apenas una generación hemos sembrado la nada sobre lo importante y convertido en esencial la mayor trivialidad. Hemos tejido una red global de intereses que ha dejado las decisiones sobre el mundo en manos de los más ricos que no parecen decididos a renunciar a lo que les beneficia en esta manipulación. Nunca habían tenido armas tan poderosas, bombas de relojería alojadas en nuestro propio interior, en nuestras mentes y que se nos alimentan de continuo fijando nuestras atracciones a las que nos hacen adictos.

La noticia de Reporteros sin Fronteras es una mala noticia para todos, la veamos o no la veamos. Nos afecta, lo queramos o no. Otra cosas es que en nuestra burbuja artificial creamos estar a salvo de lo que no vemos.

Se nos ha vendido que la Sociedad de la Información es el territorio de la libertad informativa. Más bien ha sucedido lo contrario: es la fórmula más poderosa para manipularnos al estar más expuestos a los que tienen el poder de manipularla y, por ello, de manipularnos. Es lo que vemos cada día.

Muchos periodistas se juegan la vida, la cárcel, etc. para informarnos sobre algo que es importante para nosotros, aunque no lo sepamos. Es una profesión sometida a asedio en casi todas partes. Que países que presumían de la libertad de prensa estén en plena caída, con encuestas que ofrecen resultados en los que algunos perciben que es fuente de problemas es preocupante. ¿Empieza a preferirse el silencio?

Hay una gran guerra abierta entre trivialidad e información relevante. Unas nos lleva a la distracción, al entretenimiento; la otra a la responsabilidad, a la crítica. Cada una tiene sus bandos e intereses, sus movimientos. Que vaya perdiendo la información relevante y crítica, sometida a acoso, a persecución es muy preocupante.

No debemos pensar que esto es una "crisis profesional". Es una crisis cultural, social, política como ha ocurrido en la Historia cuando se ha dado un cambio brusco y sensible en la comunicación. Nuestro mundo ha cambiado en un aspecto esencial: la comunicación y los poderes han cambiado de manos. Hay que recuperarlos, no perderlos, como está ocurriendo.

A veces les digo a mis alumnos de Periodismo que en algún momento tendrán que elegir entre dos cosas que se les enseñan: ser manipuladores o defender de la manipulación. Ellos eligen.

 

* Rodrigo García Melero "La libertad de prensa en el mundo cae a su peor nivel en 25 años, según Reporteros sin Fronteras" 30/04/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260430/libertad-prensa-mundo-cae-peor-nivel-25-anos/17045965.shtml



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