Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Cuándo
la corrupción deja de considerarse una excepción
y pasa a ser un comportamiento normalizado?
La corrupción de una sociedad va desde el que copia en los exámenes hasta las
mordidas millonarias, pasando por la defraudación a Hacienda. Hay cosas que se
consideran "normales", "todo el mundo lo hace", es nuestra
forma de justificarnos. Lo cierto es que una vez se normaliza un caso, se suele
pasar al siguiente, ¿por qué no?
Hay
países en los que se considera deshonroso copiar en un examen o un trabajo de
clase. Aquí empezamos con la falsificación de los títulos universitarios de
nuestros políticos hace unos años. Los políticos empezaron a borrar los títulos
con los que se habían adornado durante años. Volaron másteres y doctorados,
licenciaturas y grados de las páginas curriculares con se pilló a los primeros.
Parece que la política no les dejaba tiempo para ir a clase o estudiar. Supongo
que dirían algo a sus hijos cuando llegaban con malas notas. Quizá hasta se
ponían de ejemplo.
No es
una tontería. Es una muestra de cómo circulan las corrientes subterráneas de la
corrupción y el fraude, de cómo se normaliza y va subiendo el nivel. Ahora
tenemos un serio problema. Podemos manipular nuestra información y llenarnos de
excusas legales, pero no podemos controlarlo todo.
El titular de 20minutos nos aclara la situación real, "España, el país de la Unión Europea con más casos abiertos por corrupción en su Ejecutivo":
España se ha convertido en el país de Europa -de entre los más importantes- con el Gobierno que más casos tiene abiertos, o mejor dicho, judicializados -casi una decena-, por corrupción. "Somos el país de la UE con más corrupción", espetó hace unos días desde Bruselas el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y la realidad es que el nivel de cerco judicial que tiene a su alrededor el Ejecutivo de Pedro Sánchez no se da en la actualidad ni en los años recientes en otros países como Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Polonia o Grecia, por poner algunos ejemplos.
El caso más flagrante es el de José Luis Ábalos, el que fuera exministro de Transportes y secretario de Organización del PSOE, mano derecha de Sánchez. Ha sido condenado a 24 años y tres meses de prisión por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. Asimismo, ha impuesto una pena de 19 años y ocho meses de cárcel para Koldo García por los mismos delitos, cometidos en el marco de los hechos enjuiciados en el caso mascarillas, en el que se investiga principalmente una presunta trama de corrupción en la compra de material sanitario durante la pandemia.
De hecho, tiene varias ramificaciones y piezas separadas y una de ellas es el caso Transportes, en el que acabó imputada la expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, por presuntamente cometer irregularidades en adjudicaciones de obra y además participar en el posible 'enchufe' en el ministerio de la expareja de Ábalos.*
El
llamado caso Ábalos es una muestra de
los diversos niveles y variedades en que la corrupción se muestra en España, de
las "mordidas", sobornos y prevaricaciones al tradicional enchufismo
de amigos y familiares. Tiene de todo, es un manual, en el que todos los
condenados proclamaban hasta el final ser inocentes,
para seguir con las lamentaciones de que les tienen manía los jueces, que hay conspiración, etc.
Hemos
asistido a rasgados de vestiduras ante las dudas sobre su inocencia (¡por
favor, sus derechos a la presunción de eso!).
Algunos siguen insistiendo en que han actuado con contundencia, algo que ya hace sonreír. Se lanzan con la idea de
agravio contra los que confiesan para evitar las cárceles. Ellos, comprometidos
con los partidos, no pueden confesar nada porque se llevan por delante a
partidos, gobiernos, ayuntamientos, Consejerías y negocios, los de las empresas
"corruptoras", los que entendieron que la corrupción formaba parte
del mercado, que nunca ha sido un paraíso y siempre ha tenido sus costes. Así
son estos empresarios audaces, pragmáticos, genios de las finanzas, etc. lo que
han comprendido que para hacer negocios (¡buenos negocios!) se trata de hacer
tú antes de que otros lo hagan y consigan lo que tú quieres. Hemos asistido a
las explicaciones del PNV sobre "el interés" por ciertas empresas
frente a otras, un interés patriótico.
Pero otros no tienen una excusa patriótica tan a mano. En RTVE.es nos explican cosas que están saliendo a la luz:
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha detectado una "decisiva arbitrariedad" y trato de favor en contratos adjudicados por Red.es al empresario Juan Carlos Barrabés, enviado a juicio por el juez Juan Carlos Peinado. Así se desprende del último informe de la UCO, al que ha tenido acceso RTVE, en el que se reflejan varios mensajes entre los responsables de evaluar las ofertas de expedientes adjudicados al empresario, que ayudó a Begoña Gómez a poner en marcha su cátedra en la complutense.
"Estoy intentando cambiar las puntuaciones de las más altas para bajarlas, pero es que realmente me parecen buenas", dice uno de esos mensajes. Y tras un intercambio de mensajes la otra interlocutora responde: "Piensa en que Barrabés es la buena y las otras han de bajar sí o sí". Lo recoge el informe que el juez Peinado envió a la Unión Europea y cuyo contenido se ha conocido este viernes.**
¡Qué desparpajo! ¡Qué normalidad corrupta! Ese es precisamente el nivel de normalidad del que hablábamos inicialmente. El mundo se ajusta a nuestras indecencias, actuamos por encima de normas y principios.
Ese es el efecto del poder. Cuando hay corrupción descendente, el que está trabajando abajo se siente protegido por los de arriba. Lo que hace viene de allí y nada puede pasar. Pero pasa y cuando tiras del hilo van saliendo todo este tipo de cosas convertidas en normalidad.
Lo terrible de todo esto es descubrir que los que han llegado arriba en partidos, gobiernos, etc. lo han hecho para ocupar esas posiciones privilegiadas, como hemos podido apreciar en la trama corrupta y criminal dentro del PSOE. Cuando se llega tan arriba, quedan pocas excusas o explicaciones. Como ya señalamos en su día: elegir entre tonto o malo. Ninguna de las dos opciones es buena para el país.
Queda, claro, la opción que vemos: negarlo todo, echar las culpas a conspiraciones, anteponer deberes históricos (no salir del gobierno para evitar que gobiernen los demonios), la victimización. Pero no se llega tan arriba sin que alguien lo note.
Que seamos el país con más corrupción de élite, de altos cargos, nos explica porqué la gente protesta en las calles por sanidad, educación, vivienda, inestabilidad laboral y bajos salarios —los temas básicos que nos complican la vida cada día, mientras que los políticos han conseguido cifras y gráficas que dicen lo contrario. ¡Ventajas de estar arriba!
La actividad del estado se dirige hacia los amigos, el dinero que se emplea tiene ya sus cifras de lo que no llegará a la sociedad, sino que se perderá por el camino, las cosas más sencillas (mascarillas, por ejemplo) dispara su valor cuando hay que comprarlas, etc.
Ahora los poderosos se enfrentan a una cadena continuada de descubrimientos que no les dejan en buen lugar. En diversos niveles de la administración, no paran de salir. ¿Normalidad corrupta o excepción? Cada nuevo caso nos acerca más a lo primero que a lo segundo.
¿Cómo salimos de esta si los partidos, los que podrían producir los cambios, son el motivo de la necesidad de cambiar?
*
Emilio Ordiz "España, el país de la
Unión Europea con más casos abiertos por corrupción en su Ejecutivo"
20minutos 27/06/2026
https://www.20minutos.es/nacional/espana-pais-union-europea-con-mas-casos-abiertos-por-corrupcion-su-ejecutivo_7004730_0.html






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