Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El
conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán comienza a girar hacia un nuevo
eje: la incompatibilidad entre las políticas de Israel y las norteamericanas. De
alguna forma, es un final relativamente inesperado, un giro de guion cuando se
nos muestran los intereses de cada uno de los anteriores compañeros de fatigas
guerreras.
Al fin
la Casa Blanca se ha dado cuenta de cómo su
aliado a muerte no lo era tanto. La política internacional es el juego de
la ceguera interesada. El Israel de Netanyahu convenció a los Estados Unidos de
Donald Trump de cómo debía actuar y estos lo hicieron hasta que el fango les
llegaba al cuello.
Esto se
debe entender desde la peculiar psicología de ambos personajes, Trump y
Netanyahu, donde el primero se ha dejado meter en una guerra que solo
beneficiaba al segundo, incluso en lo personal, habida cuenta de sus líos con
la justicia de su propio país y la necesidad de ganar aceptación y respaldo.
Sin
embargo, alguien ha debido advertir a Washington de la locura a la que se había
dejado arrastrar, a la guerra de larga duración y desgaste en todos los ámbitos
—nacionales e internacionales— frente a lo que se prometía una guerra relámpago,
una victoria casi instantánea. Envalentonado por el caso venezolano, Trump se
deja arrastrar en busca de ese Nobel de la Paz más ansiado que la Copa del
Mundo para USA.
Pero
hay mucho en juego todavía y veremos hasta dónde se le va a permitir al díscolo
Netanyahu boicotear la paz, ahora que Irán ha comprendido como jugarle a Trump.
En RTVE.es se nos cuentan las reacciones provocadas en Israel por el giro:
Tras el anuncio esta semana, Netanyahu evitó
enfrentarse públicamente a Donald Trump, pero utilizó a ministros,
diputados, comentaristas y figuras próximas al bloque gubernamental para
expresar su malestar, aunque sin crear una confrontación directa con Trump. A
fin de cuentas, Israel sigue hoy dependiendo extraordinariamente de la ayuda
militar, diplomática y estratégica de Estados Unidos.
"Si yo estuviera en el Gobierno israelí, no
atacaría al único aliado poderoso que me queda en el mundo", advirtió el
jueves el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, quien admitió estar
"molesto" con las críticas recibidas desde el país aliado. "Dos
tercios de las armas defensivas que le han protegido han sido fabricadas por
manos estadounidenses con el dinero de los contribuyentes estadounidenses (...)
El problema de Israel no es Donald Trump y cualquiera que lo piense debe
despertar y ver la realidad de la situación en que su país se encuentra",
añadía.
En Jerusalén, sin embargo, ese recordatorio no
ha rebajado la indignación manifestada desde todo el espectro político del
país, desde la extrema derecha del ministro de Seguridad Nacional, Ben
Gvir, pasando por el más centrista y líder de la oposición, Yair Lapid, hasta
el máximo representante del Partido Laborista, Yair Golán.
Y esa indignación ha dejado de expresarse en términos
puramente técnicos. El diario Haaretz
recogió cómo voces del entorno de Netanyahu llegaron a llamar a Trump
"perdedor", a JD Vance "canalla" o a describir a
Estados Unidos como una potencia "desleal". Un salto retórico que
demuestra hasta qué punto el pacto ha sido recibido como una humillación
política en Israel, además de como un revés estratégico en un lugar donde todo
lo que tenga que ver con la política de EE.UU. es noticia.*
El texto refleja con claridad el problema creado a Netanyahu, quien se encuentra entre las reacciones de su propia opinión pública, con sus aliados ultra sionistas, y las reacciones de los Estados Unidos, su aliado imprescindible, necesario y ahora de mal humor.
Puede que Trump hable de una "gran victoria", pero esta se produce cuando se le imponen condiciones al enemigo y aquí ha pasado lo contrario. Cierto que Irán ha perdido sus capas principales de gobierno, ¿pero qué significa eso ante un concepto como el de "revolución" y su sentido "divino"? Todos hemos aceptado el principio norteamericano de la existencia de un "peligroso programa nuclear" iraní, algo que sirvió para justificar la llamada "guerra preventiva", que es como ponerse el parche antes de la herida. A Irán no le preocupa firmar que no va a atacar con misiles nucleares, especialmente si no tenía intención de hacerlo. Cada vez está más claro que ha sido los intereses expansionistas de Netanyahu lo que han guiado hacia la "verdadera guerra", la de quedarse con territorios próximo en Líbano y para echar a la gente de zonas de Gaza.
Ahora algo ha cambiado, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Arrastrados
por Israel y sus puntales internos, los Estados Unidos se han dado cuenta de
que son una herramienta, "tontos útiles", para los objetivos de
Israel, en especial de Netanyahu, dispuesto a convertirse en el padre fundador
del "Gran Israel", que es lo que ha vendido a todos y que ahora
protestan por la "traición norteamericana".
Las acciones de Israel le han costado a los Estados Unidos la condena
internacional, han destruido las raíces de la OTAN y sus alianzas, la seguridad
en muchos lugares, una crisis económica internacional por los precios de la
energía y la navegación en Ormuz, entre otras cuestiones. El mundo se ha
tambaleado por los delirios de Netanyahu y la falta de sentido de la política
de Trump, su sentido de la fuerza como arma única, como han repetido sus
sicarios en la administración.
Parafraseando al propio Trump: ¿de qué te sirve ser el más poderoso si Israel te dice lo que tienes que hacer y se niega a hacer lo que tú le dices?
* Ana Garralda "El disgusto de Israel por el acuerdo con Irán: Netanyahu azuza a sus ministros contra Trump aunque su imagen se derrumba" RTVE.es 19/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260619/disgusto-netanyahu-acuerdo-iran-azuza-ministros-trump-mientras-imagen-derrumba/17121251.shtml





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