sábado, 20 de junio de 2026

El socio enfadado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán comienza a girar hacia un nuevo eje: la incompatibilidad entre las políticas de Israel y las norteamericanas. De alguna forma, es un final relativamente inesperado, un giro de guion cuando se nos muestran los intereses de cada uno de los anteriores compañeros de fatigas guerreras.

Al fin la Casa Blanca se ha dado cuenta de cómo su aliado a muerte no lo era tanto. La política internacional es el juego de la ceguera interesada. El Israel de Netanyahu convenció a los Estados Unidos de Donald Trump de cómo debía actuar y estos lo hicieron hasta que el fango les llegaba al cuello.

Esto se debe entender desde la peculiar psicología de ambos personajes, Trump y Netanyahu, donde el primero se ha dejado meter en una guerra que solo beneficiaba al segundo, incluso en lo personal, habida cuenta de sus líos con la justicia de su propio país y la necesidad de ganar aceptación y respaldo. 

Sin embargo, alguien ha debido advertir a Washington de la locura a la que se había dejado arrastrar, a la guerra de larga duración y desgaste en todos los ámbitos —nacionales e internacionales— frente a lo que se prometía una guerra relámpago, una victoria casi instantánea. Envalentonado por el caso venezolano, Trump se deja arrastrar en busca de ese Nobel de la Paz más ansiado que la Copa del Mundo para USA.

Pero hay mucho en juego todavía y veremos hasta dónde se le va a permitir al díscolo Netanyahu boicotear la paz, ahora que Irán ha comprendido como jugarle a Trump.

En RTVE.es se nos cuentan las reacciones provocadas en Israel por el giro: 

Tras el anuncio esta semana, Netanyahu evitó enfrentarse públicamente a Donald Trump, pero utilizó a ministros, diputados, comentaristas y figuras próximas al bloque gubernamental para expresar su malestar, aunque sin crear una confrontación directa con Trump. A fin de cuentas, Israel sigue hoy dependiendo extraordinariamente de la ayuda militar, diplomática y estratégica de Estados Unidos.

"Si yo estuviera en el Gobierno israelí, no atacaría al único aliado poderoso que me queda en el mundo", advirtió el jueves el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, quien admitió estar "molesto" con las críticas recibidas desde el país aliado. "Dos tercios de las armas defensivas que le han protegido han sido fabricadas por manos estadounidenses con el dinero de los contribuyentes estadounidenses (...) El problema de Israel no es Donald Trump y cualquiera que lo piense debe despertar y ver la realidad de la situación en que su país se encuentra", añadía.

En Jerusalén, sin embargo, ese recordatorio no ha rebajado la indignación manifestada desde todo el espectro político del país, desde la extrema derecha del ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, pasando por el más centrista y líder de la oposición, Yair Lapid, hasta el máximo representante del Partido Laborista, Yair Golán.

Y esa indignación ha dejado de expresarse en términos puramente técnicos. El diario Haaretz recogió cómo voces del entorno de Netanyahu llegaron a llamar a Trump "perdedor", a JD Vance "canalla" o a describir a Estados Unidos como una potencia "desleal". Un salto retórico que demuestra hasta qué punto el pacto ha sido recibido como una humillación política en Israel, además de como un revés estratégico en un lugar donde todo lo que tenga que ver con la política de EE.UU. es noticia.*

El texto refleja con claridad el problema creado a Netanyahu, quien se encuentra entre las reacciones de su propia opinión pública, con sus aliados ultra sionistas, y las reacciones de los Estados Unidos, su aliado imprescindible, necesario y ahora de mal humor.

Puede que Trump hable de una "gran victoria", pero esta se produce cuando se le imponen condiciones al enemigo y aquí ha pasado lo contrario. Cierto que Irán ha perdido sus capas principales de gobierno, ¿pero qué significa eso ante un concepto como el de "revolución" y su sentido "divino"?  Todos hemos aceptado el principio norteamericano de la existencia de un "peligroso programa nuclear" iraní, algo que sirvió para justificar la llamada "guerra preventiva", que es como ponerse el parche antes de la herida. A Irán no le preocupa firmar que no va a atacar con misiles nucleares, especialmente si no tenía intención de hacerlo. Cada vez está más claro que ha sido los intereses expansionistas de Netanyahu lo que han guiado hacia la "verdadera guerra", la de quedarse con territorios próximo en Líbano y para echar a la gente de zonas de Gaza.


Las palabras de advertencia de JD Vance citadas —"Si yo estuviera en el Gobierno israelí, no atacaría al único aliado poderoso que me queda en el mundo"— son realistas y claras. Son un recordatorio de lo que representan cada uno para el otro. Israel se ha podido permitir un intento absurdo de construir la paz mediante la guerra porque ha tenido a los Estados Unidos detrás, con sus armas, con su información, con sus sistemas de defensa. Estados Unidos les defiende y ellos atacan. ¿El objetivo? Un absurdo, el exterminio de todo lo que no es judío en todo aquel territorio que consideran que Dios les concedió. El sionismo es una mentira interesada que a muchos les gusta creer porque así no sienten escrúpulos. Así de sencillo. Es volver al "con Dios de nuestro lado", una idea que mueve ánimos y bolsillos.

Ahora algo ha cambiado, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Arrastrados por Israel y sus puntales internos, los Estados Unidos se han dado cuenta de que son una herramienta, "tontos útiles", para los objetivos de Israel, en especial de Netanyahu, dispuesto a convertirse en el padre fundador del "Gran Israel", que es lo que ha vendido a todos y que ahora protestan por la "traición norteamericana".

Las acciones de Israel le han costado a los Estados Unidos la condena internacional, han destruido las raíces de la OTAN y sus alianzas, la seguridad en muchos lugares, una crisis económica internacional por los precios de la energía y la navegación en Ormuz, entre otras cuestiones. El mundo se ha tambaleado por los delirios de Netanyahu y la falta de sentido de la política de Trump, su sentido de la fuerza como arma única, como han repetido sus sicarios en la administración.

Parafraseando al propio Trump: ¿de qué te sirve ser el más poderoso si Israel te dice lo que tienes que hacer y se niega a hacer lo que tú le dices?

 

* Ana Garralda "El disgusto de Israel por el acuerdo con Irán: Netanyahu azuza a sus ministros contra Trump aunque su imagen se derrumba" RTVE.es 19/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260619/disgusto-netanyahu-acuerdo-iran-azuza-ministros-trump-mientras-imagen-derrumba/17121251.shtml

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