jueves, 24 de octubre de 2024

Los rusos también votan para la Casa Blanca

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia cubre el frente de The Washington Post, etiquetada como "exclusiva": "American creating deepfakes targeting Harris works with Russian intel, documents show". En la noticia, firmada por Catherine Belton, se nos cuenta lo siguiente: 

A former deputy Palm Beach County sheriff who fled to Moscow and became one of the Kremlin’s most prolific propagandists is working directly with Russian military intelligence to pump out deepfakes and circulate misinformation that targets Vice President Kamala Harris’s campaign, according to Russian documents obtained by a European intelligence service and reviewed by The Washington Post.*

La existencia de personajes de este tipo, trabajadores para el Kremlin, nos confirma dos cosas que quedan suficientemente claras: 1) existe una campaña política global, es decir, una participación "activa" por parte de Rusia en las elecciones en los lugares clave de cualquier parte del mundo; y 2) Rusia tiene "activos" por todo el mundo que trabaja desde dentro para evitar así los posibles bloqueos que se le pudieran aplicar.

Hay también un tercer elemento, el de sembrar la duda, un elemento también relevante. El sembrado del desconcierto es uno de los hechos más eficaces. Ya no se trata solo de "engañar", sino de algo más destructivo, hacer dudar de la realidad que te rodea, de cada información que te pueda llegar. Esa situación genera reacciones diversas que acaban generando una tensión que puede resolverse en apatía o en una defensa furiosa de la mentira convincente o simplemente de aquella que nos gustaría que fuera "verdad".

En The Washington Post, Matt Bei introduce en su columna de opinión el interesante concepto de "Cold Civil War", la "guerra fría civil", que creo recoge acertadamente una parte importante del problema al entremezcla lo que antes se vivía entre súper potencias y ahora se vive internamente debido a la polarización. En momentos anteriores muchos han hablado de "guerra civil" sin más como una posibilidad.

Los llamamientos de Trump a la intervención de la Guardia Nacional en las próximas elecciones forma parte de esos efectos condicionantes del electorado, de esa presión que Trump usa desde siempre, el poder de la insinuación, destinado a hacerle reaccionar violentamente, como ocurrió con el asalto al Capitolio del 6 de enero.

La exclusiva de The Washington Post sacando a la luz el entramado interior-ruso es la confirmación de esos tres elementos, el interés del Kremlin en hacer que Trump llegue a la Casa Blanca, el apoyo de los grupos más ultras de los Estados Unidos a la "causa rusa" y la manipulación tecnológica.

Esos "deep fakes" son las herramientas que permiten la manipulación del electorado a través de las conexiones de las redes. Como ya anticipaban desde el campo literario y cinematográfico, más que el triunfo de la mentira se produce la victoria de la duda, la disolución de cualquier estabilidad creando un fondo de duda. La realidad o entorno se convierte en un espacio de confusión en el que se te propone una especie de test, un "¿qué ve usted aquí?", en el que el deseo perfila lo percibido.

Esa "guerra fría civil" es un nuevo estado en el que la democracia deja de ser diálogo y solo es manifestación creciente de la irracionalidad contenida, de la adhesión emocional rodeada de los fantasmas de las obsesiones. Trump es un provocador de instintos, de reacciones básicas. Solo así logra la adhesión que supone el voto.

El creciente número de ex colaboradores que le retratan como un "fascista", un personaje autoritario, no debe hacernos olvidar el atractivo que estos personajes pueden llegar a tener en un mundo de miedos y falsedades, en el que se llega a creer todo lo que se desea creer.

De nuevo: al peligro de Trump en el poder ser suma el peligro del poder que lo lleva hasta la Casa Blanca. Que millones de norteamericanos puedan elevar a la presidencia a un personaje como Trump, después de su paso durante cuatro años anteriores —el hombre que saludaba amablemente a los dictadores, el que hablaba de inyecciones de lejía para frenar el coronavirus, etc.— significa que los Estados Unidos han dejado de ser una referencia democrática para el mundo, que los viejos tópicos, como el del "mundo libre", ha dejado de funcionar.

La exclusiva de diario norteamericano es la constatación de un entramado que busca favorecer a Trump. Que sea la Rusia de Putin la que lo favorezca es preocupante, aunque no sorprendente. Trump es el candidato ruso. Las visitas al Kremlin de los líderes de la ultraderecha anticipaban los deseos de Putin de ganar la batalla de la confusión internacional. 

De una forma u otra, los rusos también votan. Han conseguido tener voz en cada elección relevante para su expansión y la consolidación de sus intereses.

 

* Catherine Belton "American creating deepfakes targeting Harris works with Russian intel, documents show" The Washington Post  23/10/2024 https://www.washingtonpost.com/world/2024/10/23/dougan-russian-disinformation-harris/

miércoles, 23 de octubre de 2024

Trump o el hombre que amaba a los dictadores

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los medios internacionales, de The New York Times a RTVE, dedican titulares a las declaraciones del antiguo colaborador de Donald Trump, John Kelly. La noticia es algo conocido ya, pero que sigue sorprendiendo cada vez: Kelly considera a Trump un "fascista" modélico o, como dicen en The New York Times, "met the definition of a fascist"*.

The New York Times

Hemos seguido durante años a Trump, en presidencia o en la oposición, con sus declaraciones constantes, por lo que no encontramos lo novedoso del asunto, pero siempre es bueno que se sepa con qué se juega en esto de las elecciones en una democracia al elegir un modelo u otro.

Hemos recordado varias veces que Trump llamaba al presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, "su dictador favorito". El presidente egipcio fue el primero en felicitarle. Al-Sisi supo ver la vanidad de Trump y Trump supo ver cómo se ejerce el poder con mano dura y rodeado de aduladores, algo muy parecido al ideal trumpista, que es más bien faraónico.

El problema con Trump no es su peculiar patología, sino el atractivo que tiene para millones de votantes en los Estados Unidos y que pueden llevarle de nuevo a la presidencia del país y remover las relaciones internacionales precisamente por su fascinación con los dictadores y de estos con él, ya que se sienten respaldados por una potencia mundial. Y no está el mundo para bromas.

La pregunta que nos hacemos es precisamente ese respaldo de USA a dictadores que ha envenenado las políticas mundiales con esa "naturalidad" de las dictaduras. Hemos aceptado es juego geopolítico que hace ver que lo importante son los aliados y no lo que estos hagan. Para los diversos dictadores mundiales, Trump es un regalo. No solo les admira, sino que toma decisiones que afectan a la configuración del espacio político internacional.

En esto, la calidad de la vida política ha empeorado pues la degradación democrática es patente, ascendiendo en todo el mundo los grupos y políticas populistas, en especial de la ultraderecha.

Que los Estados Unidos comiencen a hacer lo mismo que hace Vladímir Putin, amparando dictadores y pseudo democracias, como ocurre con Venezuela y algunos países de la antigua URSS, es preocupante y supone también la erosión de países con tradiciones democráticas que se ven progresivamente arrastrados a posturas de ultraderecha.

La campaña norteamericana está marcada por la desinformación y la difamación como variante. En algunos casos, como denuncia hoy The Washington Post, con campañas con origen en Rusia. La globalización que han traído las redes sociales está redefiniendo el concepto de comunicación política y de "acción comunicativa". El poder hacer trabajo sucio, por llamarlo así, hace que países como Rusia se planteen su intervención constante en los procesos electorales, que tengan sus propios candidatos en ocasiones y que se planteen de forma constante la desestabilización de cada país. Hoy esto es rápido y barato. Europa ha tenido que establecer medidas legales de defensa para poder evitar los intentos de manipulación.

Que los países enemigos de Estados Unidos, como Rusia, tengan a Trump como "favorito" ya dice mucho. El deseo de verle en el poder no es porque le deseen un buen mandato, sino precisamente por lo contrario: no hay peor destino que tener a Trump como presidente.

Me imagino que por todas partes, en los grupos internacionales, pensaron que las torturas de sus cuatro años de mandato se habían terminado. La posibilidad de tenerle de nuevo en la Casa Blanca es de echarse a temblar. Aquellas carreras de Trump para ponerse en situación preferente en las fotos no solo eran infantiles, sino reveladoras de esa personalidad narcisista desaforada, fácilmente manipulable.

Una de las noticias que escuchamos en RTVE esta misma mañana recogía las insinuaciones de Trump sobre el uso interno del ejército para "acabar" con los problemas o contestación interna. Recordemos que esto no es una novedad en Trump. La idea de que él pierda está fuera de su espacio mental, por lo que perder es un "robo" que le hacen. Bajo esta premisa se produjo el asalto armado al Capitolio, el episodio más antidemocrático de la historia de la democracia americana. ¿Hará lo mismo ahora? No tendría nada de particular. Para Trump, solo el triunfo es normal; lo demás son conspiraciones y fraudes.

El 13 de octubre pasado podíamos leer en CNN en español:

El expresidente Donald Trump sugirió usar a los militares para enfrentar lo que llamó “el enemigo interno” el día de las elecciones, y dijo que no le preocupa el caos de parte de sus partidarios o actores extranjeros, sino de los “lunáticos de izquierda radical”.

“Creo que el mayor problema es la gente de adentro. Tenemos gente muy mala. Tenemos gente enferma. Lunáticos de izquierda radical”, dijo Trump en una entrevista con Maria Bartiromo de Fox News en “Sunday Morning Futures”.

 “Creo que esto debería ser manejado muy fácilmente, si fuera necesario, por la Guardia Nacional, o si realmente fuera necesario, por los militares, porque no se puede permitir que eso suceda”, añadió.** 

Las declaraciones a la Fox son claras. Suponen la preparación de un clima violento para las elecciones. Como siempre es el miedo el que "obliga" a respaldar esas acciones violentas, para las que Trump solicita la intervención de la Guardia Nacional.

No, no es de extrañar que John Kelly hablara de "fascista", de un "admirador" de dictadores. Cuando un país que debería inspirar la democracia a otros puede ser dirigido por un admirador de dictadores debemos preocuparnos todos. 

El Mundo 4/07/2024

* "As Election Nears, Kelly Warns Trump Would Rule Like a Dictator" The New York Times 22/10/2024 https://www.nytimes.com/2024/10/22/us/politics/john-kelly-trump-fitness-character.html

** Veronica Stracqualursi "Trump propone usar al ejército para luchar contra el “enemigo interno” el día de las elecciones" CNN en español 13/10/2024 https://cnnespanol.cnn.com/2024/10/13/trump-ejercito-luchar-enemigo-elecciones-trax

martes, 22 de octubre de 2024

¿Quién escucha a los sinhogar?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras nuestros políticos discuten acaloradamente sobre lo que se dice o no de sus parejas, hermanos y afiliados, los problemas se acumulan y acaban siendo deglutidos por esos mismos políticos.

Los trenes se detienen, las viviendas son impagables, los trabajos efímeros y los sueldos decrecen. La gente está en la calle ante la indiferencia de la clase política, una especie de serial de cuatro temporadas en el que todos son gritones para lo suyo e indiferentes para lo demás. Duchos en el arte doble de la promesa y el insulto, nuestros políticos navegan su propia Copa América sorteando arrecifes, bravos oleajes y vientos huracanados.

No arreglan mucho, pero han aprendido el sutil arte de la estadística, la clasificación y el barrido bajo la alfombra. Con todo ello, son capaces de jugar con la realidad, que no es la que los demás viven, sino la que ellos cuentan. No hay más realidad que la oficial.

Pero la realidad es la que te obliga a esperar media hora en un andén mientras escuchas cómo el ministro dice, con todo convencimiento, que ya se han solucionado todos los problemas. Si lo dice el ministro...

Pero, más allá de los trenes, hay muchas otras situaciones que se deslizan desde el fondo de la realidad y resultan molestas. En RTVE.es nos hablan de los informes de Cáritas sobre personas sin hogar, del llamado "sinhogarismo":

Los datos no cuadran. Según recoge el INE en su última estadística correspondiente al año 2022, en España hay 28.552 personas sin hogar, lo que viene a ser un 24,5% más desde la última cifra publicada el año 2012. Por su parte, Cáritas Española ha acompañado a 42.336 personas sin hogar en 2023, un 7,2% más que el año anterior.

La diferencia es de 13.784 personas. La institución social de la Iglesia Católica en España está atendiendo a miles de personas que no aparecen en las estadísticas del INE, que no existen en los datos oficiales y son invisibles para las administraciones encargadas de prestar servicios sociales relacionados con la vivienda.

Los datos del INE dejan fuera muchas situaciones de exclusión residencial que contempla la clasificación ETHOS (Tipología Europea de Sin Hogar y Exclusión Residencial), así como aquellas personas que no han estado atendidas por los recursos asistenciales o que viven en municipios inferiores a 20.000 habitantes.

“Se prevé que el volumen real del sinhogarismo sea mucho mayor. Desde esta realidad también se creó la Estrategia Nacional contra el sinhogarismo en España 2023-2030 que debe convertirse en ley de obligado cumplimiento si queremos dar pasos hacia adelante”, apunta María Santos, responsable del programa de personas sin hogar de Cáritas Española.

El ‘sinhogarismo’ es un problema social que no solo aglutina a las personas en situación de calle. El número de personas afectadas por esta realidad varía en función del grado de exclusión residencial que se tome en cuenta.

De acuerdo con la clasificación ETHOS hay cuatro categorías: personas en situación de calle, personas sin vivienda, personas con una vivienda insegura y personas con una vivienda inadecuada.* 

¿Qué "realidad" es la "buena"? Creo que las manifestaciones por una vivienda que pueda ser pagada nos llevan a pensar que la preocupación es grande y las situaciones variadas. Los parámetros utilizados por el INE tienden a reducir la realidad del fenómeno y por ello del problema, que queda en el aire, invisible. Las cifras de Cáritas, en cambio, son sacadas del día a día, de aquellos a los que atienden.

Resulta sorprendente la baja calidad de nuestros políticos, más duchos en las artes retóricas y declamatorias, que en la resolución de los problemas reales que la gente tiene.

Es inmoral ver estas discusiones absurdas en las que se meten cuando, como nos dicen desde Cáritas, hay todas esas personas en la calle, literalmente. Contentarse, por ejemplo, con los empleos temporales como un gran éxito, como han hecho, con la baja calidad causada por la falta de control en las contrataciones y la maldición de la condena turística, cuyos efectos no eran difíciles de prever y que, sin embargo, han tenido que estallar por toda España ante un país diseñado por especuladores, del que quedan desplazados los habitantes de pueblos y ciudades, sujetos a la rapiña inmobiliaria.


Es un país que ha olvidado las muertes masivas de las personas ancianas en una pandemia que anteponía los negocios de las residencias a la salud de las personas, como tuvimos ocasión de ver y padecer; un país que eliminaba restricciones para que los turistas de los países cercanos pudieran venir a hacer aquí lo que no les dejaban hacer en su país, con trenes de turistas que llegaban en plena pandemia. La resistencia a las mascarillas provenía de los establecimientos de ocio que pensaban que iba a recortar sus beneficios.

Los datos crecientes del sinhogarismo son muy preocupantes. Ahora bien, ¿a quién preocupan?

El 29,9% de las personas sin hogar declara además no tener ninguna fuente de ingresos. “Entender estas causas es esencial para desarrollar estrategias efectivas que aborden el sinhogarismo desde sus raíces, ofreciendo apoyo integral y soluciones sostenibles para quienes se encuentran en esta situación”, añade la responsable de la campaña.

 “De forma alarmante, Cáritas es testigo de cómo sigue en aumento la vulnerabilidad en muchas personas y familias que no pueden acceder a su derecho a una vivienda digna y adecuada. Por ello, es necesario y urgente seguir sensibilizándonos como sociedad y continuar interpelando a las administraciones públicas, garantes de los derechos humanos, y al resto de la sociedad acerca de la realidad que están viviendo estas personas”, explica María Santos, responsable del programa de personas sin hogar de Cáritas Española.* 

No sé si la interpelación servirá de mucho. Los manifestantes por el derecho a una vivienda son decenas de miles por toda España. Las personas sin hogar son una versión distinta de un mismo problema: el deterioro conjunto de una España desatendida. 

Hace falta callar el "ruido" político para que la política llegue a ser otra cosa, que atraiga a personas más sensibles a los problemas y sea capaz de resolverlos. Las excusas que escuchamos cada día se están agotando junto con la paciencia. 

* Santiago Riesco "Cáritas atiende a 13.784 personas sin hogar que son invisibles para las estadísticas oficiales" 21/10/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241021/caritas-atiende-13784-personas-sin-hogar-invisibles-estadisticas-oficiales/16296433.shtml

lunes, 21 de octubre de 2024

Problemas entre raíles

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En poco más de dos horas intentaré tomar el tren de Cercanías que me deje en Nuevos Ministerios. Como usuario del tren desde el inicio de los años 90 en que llegó a mi pueblo, puedo decir que nunca ha estado peor que en estos últimos años. Es raro el día que no escuches el aviso de demoras, algo que se ha convertido en la banda sonora del tren.

Supongo que el ministro Oscar Puente, el del vídeo para mostrar que "todo iba bien en la estación de Chamartín", algo contestado por los usuarios que estaban allí, y su reprobación por parte de las cámaras, algo que se tomó con sonrisas sobradas, tendrá una nueva ocasión de salir en pantalla.

Como usuario, padezco junto a otros miles la misma sensación de abandono y hartazgo. Como oyente, escucho los mensajes cotidianos de retrasos y tengo que dar gracias a que no ocurran en mi línea. Sin embargo, esos retrasos afectan a múltiples líneas aunque no lo digan por la megafonía.

En lo que a mí me toca, todo empezó con las obras en Chamartín, cuya planificación desastrosa es evidente. Sé que no es fácil planificar unas obras de este tipo, pero también que no es fácil hacerlo tan mal a la vista de los resultados. Pese a lo señalado en los carteles de aviso, las obras no han terminado cuando estaba programado.

Sin embargo, no es solo el tren. Madrid tiene una estupenda red de Metro a la que se ha extendido el deterioro. Estaciones clave se pasan mesas con escaleras sin arreglar, desmontadas sin que haya nadie por allí.

El caso más grave ha sido el de las escaleras de Nuevos Ministerios pues por esa estación pasan los que van y vienen a la Estación de Chamarín, es decir, viajeros que llegan cargados de maletas y que se juegan la vida bajando con ellas. Unos ascensores sin señalizar, fuera de servicio en muchas ocasiones, a penas pueden atender el flujo de viajeros afectados.

No son solo los cargados de maletas que van y vienen de la terminal del aeropuerto. También es el intercambio de personas que van a dos universidades, la Autónoma y la Complutense. Esto hace que las líneas, a determinadas horas de entrada y salida, estén saturadas. Si consideramos que la línea de tren lleva a la Autónoma y que muchos estudiantes, por los retrasos, se acumulan en el andén a la espera de la llegada, el viaje se convierte en un conglomerado de gente a ciertas horas, que no es lo ideal desde diferentes puntos de vista, incluido el de la salud.

¿Qué pasa con nuestros transportes públicos; qué pasa con el Metro y con el tren? ¿Qué hace que unas escaleras desmanteladas tarden meses en ser revisadas?

Las causas concretas varían cada día, pero hay algo general que hace que el sistema falle cuando antes funcionaba con mucha más regularidad. Este mes de agosto bajé dos veces a Madrid, con problemas ambos días. Largas esperas bajo un calor sofocante.

Las reducciones de personal son una práctica habitual en cada vez más sectores. Donde antes había una cantidad de personas, ahora queda la mitad. Esto, en el caso, de los trenes se traduce en casos como los que estamos viendo.

La directora de 20minutos, Encarna Samitier, hace un breve balance titulado "Más que imprevistos":

El descarrilamiento de un tren entre Atocha y Chamartín y el operativo para evitar un suicidio han colapsado la red y han provocado afecciones a cerca de 17.000 viajeros durante este pasado fin de semana. Más allá de estos imprevistos, falta una comunicación fluida en las interminables horas de espera y de aglomeraciones, sin que muchas personas pudieran ni siquiera sentarse. El sábado hubo causas concretas pero el transporte ferroviario, cuyo ministro responsable acaba de ser reprobado en el Congreso, acumula problemas que exigen soluciones a corto, medio y largo plazo.*

Está muy bien evitar suicidios, pero está muy bien evitar la acumulación de retrasos e incidentes. Todo ocurre entre Atocha y Chamartín, allí se acumulan los problemas sin que nadie, incluido el ministro, parezca poder solucionarlos.

Como usuario casi diario de ambos medios de transporte en los últimos treinta años, creo que tengo cierta experiencia. Nunca ha estado peor que ahora, nunca ha habido tantos problemas como los hay hoy. Retrasos, escaleras desmontadas durante meses, y ascensores fuera de servicio, Todo ello combinado hace que la aventura sea diaria.

¿Es el espacio entre Atocha y Chamartín nuestro particular "triángulo de las Bermudas"? Pues algo así parece que ocurre a falta de mejor explicación. Los problemas de los trenes son los problemas de los usuarios.

* Encarna Samitier " Más que imprevistos" 20minutos 21/10/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5645791/0/mas-que-imprevistos-opinion-de-encarna-samitier/

domingo, 20 de octubre de 2024

La promesa de Netanyahu

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las declaraciones de Benjamín Netanyahu tras los tres drones lanzados hacia su casa han servido para "aclarar" algo el futuro de la guerra y de todos los envueltos en ella. Mientras en Estados Unidos y Europa se presentaba la muerte del líder de Hamás —esas patéticas imágenes de su muerte— como una aproximación al final de la guerra, como una oportunidad, Netanyahu se ha encargado de disipar dudas y esperanzas con sus declaraciones. En RTVE.es se recogen sus palabras: 

"Los agentes de Irán que hoy intentaron asesinarme a mí y a mi esposa cometieron un amargo error", ha advertido Netanyahu. "Esto no nos disuadirá a mí ni al Estado de Israel de continuar la guerra de resurgimiento contra nuestros enemigos para garantizar nuestra seguridad durante generaciones", recoge en un comunicado. "Cualquiera que dañe a los ciudadanos del Estado de Israel pagará un alto precio por ello. Seguiremos eliminando a sus terroristas", ha asegurado.

Netanyahu en su mensaje ha reiterado que se alcanzarán "todos los objetivos de guerra que nos fijamos, y cambiaremos la realidad de seguridad en nuestra región para generaciones". El primer ministro ha justificado el inicio de la incursión terrestre en el sur del Líbano la madrugada del 1 de octubre para permitir el regreso "seguro" de los más de 80.000 evacuados de las comunidades del norte de Israel.*


 

Llaman la atención los términos utilizados para describir la situación. En primer lugar el uso del término "guerra de resurgimiento", que se distancia del simple derecho a la "defensa" hasta ahora empleado. "Resurgir" implica que el objeto de la guerra para Israel es hacer un "país" más grande. La grandeza, evidentemente, no se trata solo de una idea de éxito, sino de una expansión del país. La política de tierra quemada israelí busca la destrucción sistemática de tierras y de población. Sabemos que, a día de hoy, habrá más 42.000 habitantes menos para poblar esa tierra destruida. Cuando Israel considera que ya hay suficientes muertos, reclamará en territorio ampliando sus fronteras con asentamientos de colonos que, a su vez, deberán ser defendidos por el ejército; esto justificará la estancia de ambos, de colonos y ejército.

La idea de "resurgimiento" es la de un "nuevo Israel", más grande y con barreras defensivas. No puede ser otro el sentido de la siguiente frase de las declaraciones: "cambiaremos la realidad de seguridad en nuestra región para generaciones". No son estas las palabras del que se vuelve a sus líneas anteriores. Son más bien las del que promete destrucción para asegurarse las nuevas fronteras resultantes, que no solo incluirán los asentamientos, sino zonas militarizadas para asegurarlas. Israel barrerá de su territorio todo aquello que pueda suponer un peligro futuro. Es lo que hay tras las palabras de Netanyahu.

Los que apuntaban a la expulsión de población e invasión de los territorios parecen haber acertado en las motivaciones y fines. Queda en el aire si realmente, como apuntan algunos, los israelíes bajaron la guardia en lo que se consideró un "fallo" del sistema. La cantidad de información precisa sobre tantas cosas hace que aquel fallo resulte cada vez más complicado de aceptar. La historia acabarán dejando al descubierto los hechos en un momento u otro.



No, la guerra, tras un año, ha cambiado de objetivos para desesperación de las familias de los rehenes, que ven que el objetivo ya no es recuperarlos, sino que Netanyahu utilizará cada muerte como un estímulo para convencer de lo acertado de su visión. Eso significa que es él quien tiene la capacidad de decidir cuándo acaba la guerra, es decir, cuándo se cumplen los objetivos visibles y los invisibles.

Netanyahu ya no tiene en cuenta advertencias, consejos o amenazas, lo que preocupa mucho en su principal valedor, los Estados Unidos que se ven en manos de un chantajista que va descubriendo poco a poco sus cartas. Cada vez está más cerca la posible extensión  de la guerra a toda la zona o la desestabilización de aquellos gobiernos que no intervienen porque Irán es su enemigo real. Esto puede causarles desestabilización interna si desde abajo movilizan contra Israel y responsabilizan a sus gobiernos de apoyarles o de no defender Palestina.

Hoy por hoy no se ve salida al conflicto. La falta de objetivos claros, una vez olvidados los rehenes, con los que Hamás esperaba poder negociar, todo se vuelve confuso en un sentido, pero más claro en otro: Israel no va a parar hasta que el avance militar se traduzca en espacios seguros. Las palabras de Netanyahu no dan otra perspectiva. La palabra "seguridad" adquiere un tinte siniestro en la situación actual.

 

La Vanguardia 


* "Hizbulá lanza un dron contra la residencia de Netanyahu mientras Israel prosigue su ofensiva en Líbano y Gaza" RTVE.es 19/10/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241019/hizbula-lanza-dron-contra-residencia-netnayahu-mientras-israel-prosigue-su-ofensiva-contra-libano-gaza/16295181.shtml