Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nos
cuentan RTVE.es la apertura en Italia de Museo del Patriarcado. Muchos museos
guardan entre sus muros cosas valiosas del pasado; este no, El Museo del
Patriarcado, desgraciadamente, nos habla del presente. Estiman, nos dicen, que
la desigualdad desaparecerá hacia la década de 2140, por poner una fecha que no
podremos comprobar si se cumple. Va para largo.
Nos
hablan de las desigualdades de los sueldos por hacer el mismo trabajo, nos
recuerdan algunas frases condescendientes de jefes y compañeros y nos hablan de
la violencia. Uno de cada cuatro italianos apoya la violencia psicológica
contra la mujer; dos de cada diez la física, explican las responsables del
museo.
No tengo tan claro yo que en la década señalada se llegue a algo en esto de la igualdad. Lo digo porque estamos retrocediendo en nuestras ideas al respecto. No es solo una cuestión del feminismo, sino de todos los que participamos en la construcción de la cultura, ya que de eso se trata. Los casos que se producen son el reflejo de un fondo cultural emergente, que se expande cada día más entre nuestros jóvenes como una especie de modernidad pasiva entremezclándose con otras fibras del tejido social. Perdemos consistencia social, el sentido de que esto es algo propio, competencia y responsabilidad de todos. En cambio se está produciendo un cierto sentido de todo vale y de mirar por uno mismo. Los demás parecen estar a nuestra disposición y su resistencia nos pone frenéticos.
Me
llama la atención esos abusadores persistentes, con víctimas en serie, a los
que nadie parece detectar ni querer denunciar; solo cuando se produce una
muerte sale a la luz su siniestro historial de mujeres maltratadas. Fallan las
leyes que los dejan en libertad y reinciden; fallan las instituciones y vuelven
a repetir. Falla la educación que no enseña el respeto debido a todos. Fallan
las familias, las primeras moldeadoras de estas conductas que hacen repetir lo
que se ha visto en casa como "normalidad".
Todo
esto se produce como resultado de diferentes fuerzas individuales y sociales.
Las sociedades más avanzadas no miden el avance de forma equilibrada.
Tensiones, soledad, estrés, angustia, violencia forman parte de su día a día y
se busca en quién pagarlo.
La
mujer lo paga en ciertos escenarios, especialmente los domésticos. Pero también
en los escenarios laborales lo pagan de muy diversas formas, de los sueldos más
bajos al acoso.
Nos dicen
que en los Estados Unidos se está reduciendo el número de mujeres que trabajan.
Los principios de la ultraderecha sobre tener hijos para ser considerada una
"buena americana" —recuerden la campaña contra la "cat
ladies", simbolizadas por Kamala Harris— forman parte de esos principios
fuertemente tradicionales anti feministas y anti emancipadores. Esto va más
allá de la igualdad; se trata de la exclusión del trabajo, que es la base que
permite la emancipación. La mujer pasa a depender absolutamente del hombre al
no disponer de sus propios ingresos. "Quien paga, manda" y también,
"quien paga, mata", que es llevarlo un poco más allá.
Aumentan
los feminicidios y lo hacen en toda una variación de edades. Ya no son solo los
casos de personas con una educación del pasado, como se pensaba. Son también
personas jóvenes o de generaciones intermedias.
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| Acoso en el metro |
Debería
pensarse dónde está el origen o los principios básicos de este patriarcado que
emerge con violencia, que estalla cansado muertes. También el machismo
subyacente que hay tras él. No podemos pensar que son solo casos de ira,
estallidos. Estos se producen porque existen raíces en las que hay que ahondar
más allá de los tópicos y estereotipos. ¿Cuál es su fuerza? ¿Por qué se
formulan de nuevo las viejas ideas en nuevos discursos y se engancha en los
jóvenes?
Está
claro que estamos fallando en los valores que una sociedad democrática y
moderna debería tener. Sin embargo, son los radicales los que hablan de valores,
se los hemos dejado. Quizá la idea de que la modernidad es carecer de valores
sea una trampa en la que hemos caído fácilmente. Quizá debamos redefinir
nuestros valores de una forma clara para sobrevivir a estos males que vuelven a
reaparecer.
Quizá debemos revisar lo que enseñamos en las aulas y lo que se aprende fuera de ellas; lo que muestran nuestros medios, nuestros videoclips y concursos.
Lo que hay en ese Museo italiano no es solo el pasado, también está el presente y también una idea de lo que pueda ser el futuro.
* RTVE
igualdad "Museo del Patriarcado en Roma: dos de cada 10 italianos
justifican la violencia física sobre las mujeres" RTVE Play 23/11/2025
https://www.rtve.es/play/videos/rtve-igualdad/museo-del-patriarcado-roma-dos-cada-10-italianos-justifican-violencia-fisica-sobre-mujeres/16827609/





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