jueves, 25 de agosto de 2022

¡Ahorre energía!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace tiempo se hablaba de la "virtud del ahorro". Luego llegaron los expertos y calificaron de estúpido el ahorro. Hay que mantener circulando la economía, es decir, gastar. Pero, ¡vaya por Dios! la gente no se fía mucho de los expertos en economía porque no acaban de entender para quién trabajan.

Los argumentos contra el ahorro siguen ahí. A veces es de forma directa (el ahorrar hace perder valor a tu dinero), a veces de forma indirecta estimulando la demanda, algo que se traduce, por ejemplo, en información sobre lo bien que te lo puedes pasar en las fiestas de un pueblo o lo bien que se está en la playa cuando hace calor, la de buenos restaurantes que hay en una ciudad y cosas por el estilo. Gastar te hace un poco más pobre y a otros un poco más ricos. Eso es lo que nos dicen las cifras globales, que los ricos son más ricos y que los pobres son más pobres. ¡Peculiar economía la nuestra!

Con lo del ahorro energético, ocurre algo similar. La lucha no es la de los pequeños ahorradores, que no tienen más remedio al quedarles menos para gastar, sino que las reticencias vienen de aquellos que precisamente se verán afectados porque nosotros ahorremos o no gastemos, que es similar.


Durante el confinamiento, muchos negocios vieron descender drásticamente sus ingresos porque la gente no gastaba. Los niveles de ahorro se dispararon. No solo es que no se gastara sino que no se podía, en muchos casos. La respuesta ha sido subir los precios y tragarse el ahorro. Los últimos datos nos dicen que gastamos más de lo que ingresamos. Ya sea por la inflación, que se come los ahorros, o porque gastamos más de la cuenta debido a la sobre estimulación y a las ganas reprimidas, lo cierto es que se nos dice que gastamos más de lo que ganamos.

Lo del ahorro energético es más complicado porque nos afecta a todos, a los que consumen y a los que ofrecen. La energía es el punto débil  porque nadie puede escapar de ella, va como envoltorio de cualquier cosa. Si energía ni se produce, ni se gasta.

Ya hemos criticado aquí que el gobierno haya ido a lo fácil, al termómetro, en vez de ir a soluciones estructurales. Le gustan más este tipo de medidas rápidas y espectaculares, que meterse en aspectos más profundos y a largo plazo.

El sector de la hostelería, por ejemplo, protesta porque dicen que con esas temperaturas que les piden, no entra nadie en una cafetería o restaurante. De hecho, el aire acondicionado es forma de su promoción. El aire frío salía a la calle actuando como reclamo ante el infernal calor. Cuando había que vaciar el local para que llegaran las meriendas, sencillamente se bajaba el aire acondicionado. Subiendo y bajando se regula la estancia. Lo he visto hacer en una conocida cadena de cafeterías. La puerta cerrada es una forma de cortar el eficaz reclamo. En invierno será al contrario, se jugará con las calefacciones. Se entrará donde la temperatura sea más agradable.

La cuestión del ahorro se ha presentado mal, como hacen los políticos españoles. Que tendremos que reducir el gasto energético es una realidad. Pero una cosa diferente es cómo hacerlo y quiénes deben dar ejemplo de ello.

La sociedad de comodidad en el consumo, por denominarla con claridad, significa que el ahorro se penaliza y se dan facilidades para el gasto. Es una sociedad del despilfarro, a la que todos nos hemos sentido empujados por lo que antes señalábamos: alguien se beneficia del gasto. Sigue ocurriendo en sectores que solo ven en su beneficio el horizonte y siguen estimulando el gasto en lo que sea su negocio. No hay alternativas, solo quejas. Y está claro que habrá que ahorrar, nos guste o no.

Hay sociedades más metidas en el sentido de la responsabilidad colectiva. Han trabajo en un sentido de grupo y comprenden cómo lo que hacemos repercute sobre los demás. Otras son más dadas al individualismo y a hacer cada uno lo que le parezca. Me temo que nosotros respondemos más al segundo modelo. Lo hemos podido comprobar durante el COVID en muchos momentos.

Lo que sí resulta cierto es que es deprimente ver cómo una cuestión muy evidente, con miles de alternativas, no hace que nuestros políticos rectifiquen y den una imagen de unidad ante lo que estamos padeciendo. De la misma forma que ni una pandemia ha servido para que dejaran de discutir, la posibilidad de ponerse de acuerdo se queda en nada ante la perspectiva de los próximos comicios. Los políticos españoles viven con un ojo permanentemente en las encuestas y en los datos. No hacen política, sino electoralismo, que es la fórmula degradada de gobernar pensando constantemente en las urnas. No hay nada más en el horizonte.

La publicación constante de encuestas, el encargo de estudios sobre el electorado, etc. no hacen sino alejar la realidad de los problemas a una especie de futuro fantasioso que se nos promete. Necesitamos mayores dosis de realidad y más responsabilidad, que es lo que nos permitirá exigirla.

La política energética y su ahorro es una cuestión nacional, por encima de banderías y mercadeos. Ni se puede utilizar para amenazar ni para negar a los otros. Al final, acabaremos —como de hecho ya ocurre— desarrollando nuestras propias políticas de ahorro energético, tratando de compensar vacío y ruido, que es lo que se está fabricando. Eche la culpa a quien quiera o a todos a la vez. No es cuestión de seguir discutiendo, sino de acabar tomando medidas para paliar la falta de unidad que vemos ante los problemas. Sin embargo, estas discusiones valdrán a los de siempre para seguir haciendo lo que quieren ya que no hay acuerdos, la excusa perfecta. El mal ejemplo siempre es bien valorado en este país.

Nuestra economía se basa en el gasto, en que nos movamos de un sitio a otro; en que vivamos 24 horas al día porque no hay más. Fiestas y festejos, invierno y verano. Hay que moverse y esto se estimula. Han llegado otros tiempos y nos pillan con el pie cambiado.

Es triste que muchos no estén dispuestos a sacrificar nada porque, como recogíamos aquí hace unos días, parece que la energía es gratis e ilimitada. Cuando sea más cara y limitada por los cortes que nos hagan, descubriremos que vivimos por encima de nuestras posibilidades, que nuestros deseos están alejados de una realidad posible. No todo lo que se puede comprar se puede gastar. No todo lo que se puede gastar nos lo podemos permitir. ¡Ahorre energía en cualquiera de sus variantes! Muchos se la ofrecerán sin límite, pero desconfíe; es más por su beneficio que por el nuestro.


miércoles, 24 de agosto de 2022

La nueva república de al-Sisi

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Fiel a su principio de lo que él dice es la "verdad" y no hay otra versión que no sea falsa, el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi proclamó sus visiones de lo que será el futuro del país bajo la expresión de la "Nueva República", hablando de un "renacimiento" egipcio.

Dentro del panorama de la prensa egipcia, hace mucho tiempo que los medios críticos fueron silenciados o directamente reconvertidos a la propaganda, la principal arma del régimen. Sin embargo, los grandes carteles con su efigie por todas partes, su omnipresencia en los medios, etc. no son suficientes para cambiar la realidad de la calle egipcia y del día a día.

Al-Sisi ha recortado del mapa a todos los discrepantes, que se han ido o están encerrados. Los que están fuera son vigilados por los servicios de las embajadas, implacables, presionadas sus familias en el caso en que estén activos. Como llegó a decir una ministra egipcia ante las preguntas incómodas de periodistas egipcios exiliados en una rueda de prensa en Alemania, "algún día tendréis que volver", una "advertencia" lo suficientemente clara para el que está acostumbrado a enfrentarse al conglomerado político militar y administrativo que es quien manda en el Egipto real.

Lo que a veces al-Sisi llama el "estado" es a confluencia del Ejército, la Policía, la Administración y determinados agentes económicos, a lo que se suma el control de las instituciones religiosas. Ir contra el Estado es ir a la destrucción segura. Es lo que permanece en el cambio, lo fijo. Eso es lo que al-Sisi representa como cabeza de todo ese entramado. Para ello es esencial una "unidad" que no es otra cosa que seguirle.

Ahora Egipto acaba de cambiar su gobierno y al encargado de su banco Central, un delicado puesto en la actual crisis mundial, lo que les pueda llegar y la especial situación de Egipto. Los cambios suelen ser formas de responsabilizar a los anteriores de los problemas y, sobre todo, mostrar que el presidente hace cambios si las cosas no funcionan, algo que no se reconoce en el torbellino de la propaganda diaria.

En Egyptian Streets aparece un artículo firmado por Shereif Barakat en el que se habla de la nueva visión egipcia de al-Sisi, su título " Al-Sisi’s ‘New Republic’: What Egypt’s New Strategy Entails for its Human Rights".

La "Nueva República", un concepto que al-Sisi lanzó hace más de un año y está construida sobre la remisión al futuro de algo Es un futuro inevitable, cerrado, con al-Sisi al frente mostrando que todo lo bueno llega de él y que nada bueno llega sin él. 

Al-Sisi siempre se ha caracterizado por hacer que las cosas por los ojos. Su visión está destinada a que los egipcios vean el mundo a través de sus ojos, pero la realidad es la que es. Para al-Sisi el cambio egipcio es la construcción de obras "faraónicas" que son una fácil salida adelante, estimulan los negocios (junto con la corrupción) y hacen creer al pueblo que se hacen grandes cosas o, más bien cosas grandes. Entre ellas, la construcción de una nueva capital administrativa que era una forma de sacar de El Cairo los negocios por si la cosa se complicaba o canales alternativos en Suez cuando se estaba disminuyendo el tráfico, etc. nos muestran la doble vertiente, la imaginativa y la práctica. Lo que queda en medio es la realidad política, es decir, la represión de la crítica y del activismo a manos de un sistema policial de vigilancia de las personas, algo que va de sus casas a las redes sociales, el control de los medios mediante cierres, compras, forzar cambios en la dirección, etc.

Las ofertas de apertura tienen sus condiciones y límites. Lo que se convertirá en "nueva república" es, en realidad, lo que ya había bajo el régimen y el intento de recoger a algunos críticos, dejando fuera a lo que en su momento representó a los Hermanos Musulmanes. No hace muchos día, la prensa daba cuenta de los intentos de "normalización" con Turquía, llamándose "hermanos". Turquía es el principal focos de los islamistas egipcios en en exterior, por lo que el intento tiene sentido como maniobra diplomática intentando separar a los islamistas del gobierno turco. La rivalidad turco egipcia es un elemento importante en la política de la zona y el papel que Turquía está jugando en la crisis de la guerra de Ucrania, ha debido hacer mella en la política egipcia exterior. A Turquía le ha costado caro el apoyo a los islamistas, sobre todo porque define su propia posición dentro de la zona. El papel que Erdogan está jugando en los conflictos de Rusia y Ucrania exigen un cambio de imagen que le potencie como líder. algo que reduce el papel de al-Sisi, que se vería obligado a seguir insistiendo en la idea de la "nueva república".

16/04/2021

El artículo de Egyptian Streets nos remite a esa visión para 2030, que es cuando al-Sisi estima que Egipto será el paraíso que tiene en mente. 

A year ago, in July 2021, during the Egyptian government’s Haya Karima (Decent Life) campaign inauguration, President Abdel Fattah Al-Sisi announced the launch of the country’s latest nationwide project: the ‘New Republic’ strategy.

The strategy is a part of the Egypt 2030 Vision, which aims to place Egypt’s economy, innovation, education, and social justice through a ‘renaissance’ – all in a bid to create a path for achieving sustainable development goals.

“The New Republic is stable, and based on the principles of a modern democratic country, with comprehensive military, economic and social capacities. [The New Republic] gives priority to citizenship, acceptance of others in order to achieve peace, stability, and development,” Al-Sisi explained during the announcement, adding that he was looking forward to increased social justice and political development in the country.

“This will also develop Egyptians in the health, education and cultural sectors.”

While his time in office has seen increased investments in healthcare, and a new educational system, the strategy seems to extend beyond the mentioned sectors. At the surface level, it touches upon the development and growth of Egypt’s economy to better accommodate citizens’ needs.

At its core, however, it is about promoting human rights and democratic values, which in turn develops both the society and the economy, as explained by Egypt’s State Information Service in their ‘Egyptians Abroad’ periodical.

The New Republic comes in light of Egypt’s growingly public reputation for political imprisonments and strict sentences. Political activists such as Alaa Abd el-Fattah and Amal Fathy remain imprisoned despite the revival of Egypt’s Presidential Pardon Committee, an authoritative body instructed to research and present a list of prisoners qualified for a presidential pardon.* 

Cualquier política que no parta del principio de los derechos humanos servirá de muy poco porque convencerá a la clase del estado, los que hemos señalado anteriormente, que es posible seguir controlando al pueblo mediante represión. Un sistema corrupto tiende a no dejar escapar lo que le mantiene en su sitio, permite sus ganancias y le da poder, y en Egipto estas situaciones se mueven por la realidad social creando un sistema que no solo no ha cambiado desde la época de Mubarak, sino que probablemente se haya intensificado. 

Al-Sisi es sobre todo un constructor de imágenes. Como buen especialista militar en el control de la información, sabe que nada es más sólido que una imagen repetida y formando parte del paisaje. No hay rincón de Egipto que no nos lo muestre y reafirme sus palabras. Nadie se debe olvidar de que existe y es poderoso. Su presencia constante y sus obras juegan el papel adecuado en una población que ha pasado de un dictador a otro. Al pueblo solo le queda obedecer y comprender cuál es la jerarquía de poder que le rodea, saber con qué apoyos cuentan sus opresores, pues será eso lo que determine su supervivencia.

He citado en ocasiones una anécdota reflejada por la prensa egipcia en la que un hombre del pueblo aclamaba a Sisi y pedía que gobernara siempre. Algunos próximos le recordaron que decía lo mismo cuando salió elegido presidente el islamista Mohamed Morsi. El individuo no veía contradicción alguna: "de lo que se trata es de que el que salga no cambie". La anécdota refleja una mentalidad: hay que saber siempre a qué atenerse, quién es el que manda, porque de otra forma surge la confusión y con ella los problemas.

El poder nace en lo alto, pero se va transformando poco a poco hasta que llega a la misma acera de tu casa en forma de guardia, en forma de médicos, en forma de persona detrás de una ventanilla. El poder es una barrera que decide de forma arbitraria, caprichosa, si pasas o no. Cuando más arbitraria sea, como bien enseñó George Orwell, más temible es, precisamente por lo imprevisible.

El poder egipcio se acaba manifestando en esa pirámide de apoyos que va del ojo de al-Sisi, que todo lo ve, hasta la base de la pirámide que es una llamada telefónica a tu casa, alguien en tu puerta, una visita a tu madre, un médico que se niega a firmar certificados de defunción en las muertes por COVID y pone otra cosa; es que te pregunten en el control de salida del aeropuerto si conoces a una persona en tu destino de viaje, etc. Son situaciones mediante las que un egipcio o egipcia aprenden la estructura del sistema, cómo funciona el poder y cuánto le puede complicar la vida.

Como señala el artículo, están muy bien las palabras bonitas y las visiones, está muy bien construir grandes obras, etc. Eso no es modernizar ni "renacimiento" más que en un sentido muy rudimentario y engañoso. Una perfecta carretera te puede llevar a una perfecta prisión.

El "dictador favorito" de Donald Trump, según sus propias palabras, está más interesado, como demostró en las presidenciales, en deshacerse de sus rivales y crearse una falsa oposición con fieles seguidores. Se trata simplemente de cambiar la imagen exterior de Egipto, que es la de un régimen autoritario. Por eso, la propaganda siempre ha sido una prioridad del régimen. Tanto de forma externa como interna, los proyectos, los discursos, etc. siempre han sido prioritarios y se ha perseguido al que osaba ponerlos en duda criticándolos o reenviando la atención a la realidad de los derechos humanos, que no ha sido una prioridad por el régimen sabe que sus subsistencia es precisamente esa fusión controladora en el Estados, con el Ejército detrás y el respaldo de una administración selectiva y arbitraria, en la que se pueden conseguir cosas si citas los nombres adecuados y das las referencias correctas.

El problema real es hasta qué punto esa forma de vida se ha convertido en aceptación, en normalidad. Fueron los jóvenes los que se rebelaron en 2011. Pero el viejo sistema volvió gracias a los errores (y ayudas) islamistas, que creyeron que podían dar la vuelta a la situación y hacer lo mismo. Pero fallaron, como estaba calculado. Y el "estado" volvió como alternativa al caos.

En la parte final del artículo se recogen algunas opiniones valorando la idea de "nueva república":

Former presidential candidate and political opposition, Hamdeen Sabahi, shared a different perspective on Egypt’s New Republic strategy. Sabahi, instead, believes in the potential of a national dialogue as a tool to enhance the country’s human rights standards.

“I believe that the call for dialogue [by Al-Sisi] requires the release of prisoners of conscience so that political dialogue can be feasible and that we can be confident in its feasibility,” Sabahi explains.

Other activists and critics, however, remain skeptical. Human rights researcher and former political detainee, Muhammed Kamal, referred to Egypt’s past human rights incidents, political climate, and ongoing imprisonments, as a constant obstacle on Egypt’s path to democracy. In a letter to his sister and fellow activist Mona Seif, imprisoned activist Alaa Abd el-Fattah expressed his belief that foreign states’ involvement in COP27 undermines the country’s current human rights climate.*

Es amplio el espectro de los escépticos e incluso la queja del "lavado de imagen" que supone que los países acepten participar en muchos acontecimientos realizados precisamente para eso. Sirven además para consolidar la imagen de al-Sisi como "líder internacional", algo esencial para el régimen, ya que le permite resaltar el consenso sobre al-Sisi fuera. La idea de que el presidente es amigo de los poderosos le convierte en más poderoso y, sobre todo, hace creer que es respaldado por los países, como ocurrió con Trump, a la vez que se muestra sintonía de amistad con Putin. Se trata de hacer ver que quienes ataquen a al-Sisi no recibirán apoyos de fuera. Eso es el poder, el que la gente entiende y que sufre cada día. No sirve de nada luchas contra alguien que tiene amigos poderosos.

Egipto se merece algo mejor que lo que tiene y "visiones" en las que entren las libertades. No es fácil porque los activistas de derechos humanos son islotes, víctimas de unos y otros, Son los que tienen un deseo de democratizar pero la falta absoluta de apoyos para llevarlo a cabo. Hay demasiados intereses, dentro y fuera.

La "nueva república" de al-Sisi es como la vieja en muchos aspectos: el poder estará siempre en las mismas manos. Es lo que enseñaron las pirámides, la eternidad del poder. Los carteles de al-Sisi lo muestran junto a Nasser y Sadat creando así una continuidad con esos presidentes muy distintos, casi opuestos. Elude la imagen de Mubarak, el que más tiempo gobernó, porque la fantasía creada por su régimen es que él "rectificó" los errores del levantamiento popular contra Mubarak, los que llevaron a Morsi al poder. Es una fantasía, los cimientos sobre los que se construirá la Nueva República que él ha visto en sus sueños y que los egipcios saben que llegará porque él siempre dice la verdad. 

* Shereif Barakat  "Al-Sisi’s ‘New Republic’: What Egypt’s New Strategy Entails for its Human Rights" Egyptian Streets 18/08/2022  https://egyptianstreets.com/2022/08/18/al-sisis-new-republic-what-egypts-new-strategy-entails-for-its-human-rights/



martes, 23 de agosto de 2022

Que vuelva el sentido, que vuelva el futuro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Son muchos los signos que no nos auguran un futuro de rosas. Son más bien espinas lo que el horizonte nos ofrece. Hay, sin embargo, una enorme diferencia entre pesimismo y derrotismo y la capacidad, por el contrario, de ver el futuro como reto que hay que vencer. Cuando las cosas se dan por perdidas, es cuando estamos perdidos. Coincido con lo expresado por el psiquiatra Viktor Frankl, del que podríamos aprender muchas cosas para salir de este círculo vicioso que se produce cuando el convencimiento del desastre futuro nos paraliza y, por ello, nos vemos abocados a una pasiva destrucción al grito de "¡ya lo sabía yo!"

A veces son pequeños detalles los que nos revelan grandes verdades. Uno de esos detalles me lo enseño Lewis Carroll a través de una pequeña historia contada en su menos conocida novela "Silvia y Bruno", que recomiendo a los que no la hayan leído. Desconozco si hay edición actual, porque la mía tiene ya muchos años. Seguro que se encuentra.

La historia, que se refieren los personajes entre ellos, de forma resumida y parafraseada, es la siguiente: había un ratón tan listo, que una vez se metió dentro de un zapato y creyó que era una trampa para ratones. Como era tan listo y sabía que no se podía escapar de una trampa así, se quedó inactivo y falleció quejándose de su mala suerte.

Muchas veces en la vida me he acordado de esta pequeña historia tratando de evitar que lo que yo pensaba que iba a pasar me evitara intentar escapar de ello. Si hay algo peor y más frecuente que el derrotismo es el derrotismo auto producido, es decir, aquel que nos asegura que no hay nada que hacer evitando que encontremos soluciones.

Estamos aceptando la crisis en vez de tratar de evitarla. No se leen más que datos negativos, pero casi nunca alternativas para poder escapar de ellos. Hay quejas de todo tipo, pero pocas soluciones, aunque sean arriesgadas. Pero ese riesgo es lo que nos hace humanos; el tomar decisiones, como señalaba Frankl en sus obras, es lo que nos permite vivir humanamente. Es mejor equivocarse que no hacer nada.

En estos días de verano, me encontré en mi quiosco habitual una obra sobre Psicooncología, en cuyas páginas se acababa precisamente con la cuestión de la necesidad del paciente de enfrentarse a la situación y tener metas, que son las que dan sentido a la vida frente al derrotismo, forma de nihilismo que le quita sentido a todo, especialmente al sentido de nuestras acciones. ¿Para qué vivir, para qué actuar? La pregunta no es exclusiva del paciente, sino que es propia del ser humano en todo momento. Eso es dar sentido a la propia vida.

Me puse en contacto con la autora, profesora de la Universidad de Sevilla, para felicitarla por el libro, por la claridad, por centrarse en el paciente y por la humanidad que manifestaba en este mundo tan frío y mecánico que estamos construyendo entre todos, un mundo de cifras y cálculos, cada vez más alejado de los sentimientos de las personas, de su forma de ver el mundo y, sobre todo, de imaginarlo positivamente.

Le manifesté además una idea que me ronda desde hace más de un años, tratar de sensibilizar a los alumnos de los peligros añadidos de las informaciones negativas; no es lo mismo ejercer la crítica que hacer creer que todo es inevitable y eliminar la esperanza, palabra en desuso.

Ella me contestó agradeciendo mis palabras y señalando que era su primer intento de comunicarse con gente fuera del ámbito académico y que había tratado de transmitir lo que la lucha de sus pacientes le había enseñado. Si Viktor Frankl aprendió del sufrimiento de los campos de exterminio, de cómo había que darle sentido a ese dolor para sobrevivir en un mundo implacable, podemos aprender mucho de las personas enfermas, de cómo deben dar un sentido a su vida.

Cuando más difíciles son las circunstancias más debemos esforzarnos en crear condiciones que las mitiguen para salir de ellas cuanto antes. Pero es fácil dejarse arrastrar por las informaciones negativas. Vivimos en un mundo lleno de datos en el que todo se anticipa, con el enorme riego de acelerar las catástrofes por el hecho mismo de creer en ellas.  Muchas veces, el atractivo que tiene para muchos la oscuridad les exime de tener que esforzarse —¿para qué?—. Hemos empezado a vivir con los pánicos característicos de los "inversores bursátiles", que viven con la especulación y el miedo por delante, tratando de anticiparse a los desastres, con lo que provocan caídas que llevan a nuevos desastres.

Echamos en falta mensajes realmente estimulantes y positivos. Los que viven del catastrofismo, lo rentabilizan bien y juegan con los miedos e indecisiones. Les gusta hacer creer que el mundo va mal, que no es culpa suya y que ellos (no nosotros) puede acabar con esas situaciones. Sin embargo, no hay acción que no necesite apoyarse en la realidad. Confiamos más en la "comunicación", que en las personas y su potencial. Tomar decisiones no es algo exclusivo de los políticos, sino algo que deberíamos hacer todos porque nos hace sentir que nuestro destino está en nuestras manos y que podemos hacer algo en él.

El problema de hacernos creer que vivimos en el infierno y que no se puede salir de él es que deja huellas negativas en nuestra vida. Hay un nihilismo que se percibe a través del vacío de esperanzas, de la falta de objetivos. Esa energía negativa la percibimos volcada en muchos actos que manifiestan agresividad y que se manifiesta en el crecimiento de la violencia, algo que va de la violencia sexual a las reyertas de fines de semana, en el vandalismo, en la conducción temeraria que arroya a las personas y huye de la responsabilidad.

Todos esos datos que anticipan oscuramente el futuro pueden ser modificados por nuestras acciones. De no ser así, sobraría todo. No deberíamos sentirnos como el conejo de la historia de Lewis Carroll, que se dejó morir por la creencia de que no había salida en vez de buscarla. Hay muchas cosas que se pueden hacer, pero hay que pensarlas y buscarlas, requieren esfuerzo, voluntad. Hay que sacudirse esa mentalidad quejumbrosa que siempre apela al victimismo y a que otros nos solucionen los problemas.

Empezamos en pocos días un nuevo curso, en sentido amplio. Es el momento de intentar poner la mente en marcha hacia objetivos que nos hagan sentir que los datos pueden ser cambiados, las tendencias invertidas si nos esforzamos en la dirección correcta. Deje de esperar que le lleguen las soluciones; vaya a por ellas. Están en sus manos las decisiones.

El hijo de un pastor nos hablaba ayer en la TV de su cambio de concepto y nos decía que, en vez de llevar la comida a las ovejas y encerrarlas en rediles de los que nunca salen, había decidido volver al viejo sistema: sacar a las ovejas, pastorear, con efectos mejores para el monte, limpiar rastrojos evitando incendios tan virulentos como los vistos, dejaba de depender en buena medida del transporte y de la subida de los precios, etc. Con ese cambio de dirección reducía gastos y mejoraba la situación propia y la de los montes, además de ser mejor para las propias ovejas. Solucionaba con una sola decisión una serie de problemas encadenados, suyos y ajenos. Es lo contrario de lo que hizo el conejo, que se quedó dentro de su problema con forma de zapato sin salida.

No se trata de ser "optimistas"; se trata de no renunciar a la acción, a seguir tomando decisiones sobre hacia dónde queremos ir, aunque cambiemos a mitad de camino. Se trata de que encontremos el sentido que nos traiga el futuro que construyamos.



lunes, 22 de agosto de 2022

Lo que enseña la dependencia alemana

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Siempre es una tentación valorar lo que se hizo mal entonces a la vista de los malos resultados hoy. Pero, en ocasiones, la evaluación se hizo ya negativa en su momento y eso es lo que se puede medir hoy. Me estoy refiriendo a un caso claro entonces y ahora, el de la dependencia creada en Alemania del gas ruso.

Cuando en el mundo todo eran sonrisas (en una parte del mundo), los acuerdos para importar gas barato de Rusia parecían saludables: más barato y entre amigos. Pero, como se suele decir, lo barato acaba saliendo caro y los amigos de hoy pueden ser enemigos mañana. No digo ya rivales, que circunscribirnos demasiado al mercado, sino directamente "enemigos", como ocurre con Rusia en esta Europa que quiere doblegar mediante inflaciones y cortes energéticos.

En RTVE.es se recoge un artículo publicado en Alemania, en BR24, con "La miseria del gas: cómo Alemania cayó en una dependencia fatal", lo firman Hans-Joachim Vieweger (e Ina Krauß, en el original alemán). En el artículo se hace un recorrido hasta el origen del problema: 

La crisis del gas tiene una larga historia, está convencido Jürgen Kühling, presidente de la Comisión de Monopolios, que asesora al Gobierno alemán. Y esta historia está estrechamente ligada a la aparición de la empresa Uniper. "Creo que todo el desastre empezó cuando se concedió el permiso ministerial a E.ON-Ruhrgas", dice Kühling.

Eso fue en 2002, cuando el grupo eléctrico E.ON quiso hacerse con Ruhrgas, el mayor proveedor de gas de Alemania. La Oficina Federal de Cárteles se opuso, pero el gobierno federal rojiverde del canciller Gerhard Schröder hizo caso omiso de todas las preocupaciones. Y emitió un controvertido permiso ministerial:

"En el caso de E.ON, concedí el permiso a pesar del voto negativo de la Comisión de Monopolios y, como resultado, sujeto a condiciones de gran alcance", explicó entonces Alfred Tacke, del SPD. Era secretario de Estado y representaba al ministro de Economía Werner Müller, que no era del partido y que se había declarado parcial. Tanto Müller como Tacke se unieron al grupo de empresas afectadas por la controvertida decisión poco después de que se tomara.* 

Como sabemos hoy, la crisis con Rusia ha dejado en evidencia el extraño papel, por decirlo finamente, jugado por el ex canciller del SPD Gerhard Schröder y que acabó con su colocación en empresas vinculadas con Rusia tras su salida de la política activa.

Un poco más adelante se nos explica en el artículo alemán: 

Pero la decisión no fue sólo una mancha: según Jürgen Kühling, presidente de la Comisión de Monopolios, también tuvo consecuencias económicas fatales. Se juntaron muchas cosas difíciles, dice Kühling: la presión por un lado y el hecho de que la gente creyera que todo sería mejor con un proveedor de gas alemán muy grande. Eso fue un completo malentendido, dijo: "Lo que hemos construido es un monopolio. Este monopolio pasó a depender de las empresas rusas", analiza Kühling.

Por ejemplo, E.ON Ruhrgas participa en el Nord Stream 1 y más tarde en el Nord Stream 2. El fortalecimiento de los lazos con Rusia no fue un descuido, sino que fue planificado y deseado por los políticos. Tacke, el secretario de Estado responsable de la aprobación ministerial, dijo en 2002 que la fusión pondría a Ruhrgas en condiciones "no sólo de importar gas, sino también de participar más en Gazprom, por ejemplo".

No se promovieron alternativas al gas ruso, aunque la aprobación ministerial en 2002 se justificó con el argumento de que así se garantizaría el suministro de gas. "Con eso, no se han hecho muchas otras inversiones alternativas, como en el suministro de gas licuado de petróleo y cosas así más", dice Kühling.* 

Todos los pasos dados iban llevando a la situación final que hoy tenemos: un monopolio que depende del gas ruso. Alemania está atada de pies y manos, lo que condiciona toda su política. Tras 2013, año en el que desaparece la empresa inicial, disuelta en el macroorganismo monopolístico, se produce la invasión rusa de Crimea en 2014. El resto lo conocemos y lo padecemos.

En ocasiones anteriores, habíamos especulado sobre cómo las subidas del precio de la energía, vinculadas al gas, había creado unas situaciones de crisis económicas en Europa previa a la invasión de Ucrania. Es decir, que se había manipulado el mercado para elevar las condiciones críticas europeas, su margen de resistencia. Cuando se llegó a un punto alto y de poco margen para las economías, que crearía una situación límite en muchas economías, es cuando se produce ya la invasión final de Ucrania por parte de las tropas de Putin.

Eso implica que no ha sido casualidad, sino la creación de condiciones de debilidad a través de la dependencia energética, que tiene repercusiones en todos los campos y conlleva una crisis económica y la consiguiente fragilidad social, que padece las consecuencias de la inflación. Hay ya varios países fuera de Europa que se han lanzado a las calles ante las subidas de los precios o la falta de elementos de primera necesidad. El acuerdo para la salida del grano de Ucrania, cercado por Rusia, nos muestra la forma de establecer estrategias de control mediante la manipulación de la economía. Eso se puede hacer en el caso de una economía manipulada, controlada como es la rusa por una serie de oligarcas y una capacidad alta de represión y de propaganda desinformativa para contrarrestar los efectos sobre la propia población y seguir con el control social.

La creación de unas condiciones de crisis mediante cortes y subidas se está viendo muy claro en el caso ruso y hace mirar con recelo muchas decisiones del pasado que parecieron entonces muy fáciles y favorables, cuando se trataba de trampas.

En RTVE.es tenemos hoy las declaraciones del jefe del gobierno alemán:

El canciller alemán, Olaf Scholz, ha manifestado este domingo la expectativa de que las dificultades de abastecimiento de gas por las que está pasando Alemania tras la reducción del suministro de gas ruso terminen a finales de 2023.

A inicios del año próximo empezarán a funcionar las primeras terminales de gas natural licuado (GNL) en las costas alemanas, ha afirmado durante un encuentro con los ciudadanos con motivo del Día de puertas abiertas de la Cancillería, en Berlín, y el resto se sumará a lo largo del año.

"Si logramos esto, nuestro problema de seguridad energética estará solucionado hasta finales de año. Seguirá costándonos caro, pero ya no se planteará la pregunta de cómo lo conseguiremos", ha dicho.

Junto a la construcción de terminales para importar GNL por barco, la otra medida emprendida por el Gobierno ha sido el almacenamiento de gas, ha recordado el canciller, puesto que los depósitos existentes en Alemania, algunos de ellos propiedad de la empresa estatal rusa Gazprom, en ocasiones no se llenaban.

Ahora, los operadores están obligados por ley a que en ciertas fechas los depósitos estén llenos a un determinado porcentaje de su capacidad y lleguen al 95 % antes de comenzar el invierno.** 


Anteponer el precio a la seguridad del acceso es esencial para evitar ser rehenes de quienes te están atacando por todas estas vías. El plan ruso, es evidente, incluía hacer una Europa altamente dependiente, lo que limitaría mal su capacidad de respuesta ante la invasión ucraniana o cualquier otro objetivo que Rusia se haya planteado a corto, medio o largo plazo.

Al reducirse los valores neoliberales de la globalización por las estrategias de determinados países cuyo control de la economía (y demás) es autoritario, dependiente de las autoridades y no de los movimientos del mercado, la economía se vuelve ,más política de lo que ya es. Lo es, además, en un sentido agresivo, lo que hace que se hable de "guerra híbrida", incluyendo todas estas acciones manipulativas sobre bienes necesarios, del grano que puede causar hambrunas y revueltas sociales en áfrica a las crisis energéticas en países avanzados donde se pueden crear millones de desempleados y crear enorme inflación encareciendo cualquier producto, de la leche a los pollos, pasando por las fábricas o el transporte. Todo está ligado a la energía en los países desarrollados y el arma que se usa es la más eficaz.

En estos tiempos vemos muchas "huelgas selectivas", es decir,  en sectores estratégicos, como ha ocurrido en España con las huelgas de transportistas, donde un sector clave puede poner en jaque toda la economía. Un buque que se atasca en el canal de Suez acaba creando, como un efecto mariposa, una crisis al impedir durante unos días todo el tráfico marítimo que nos llega desde Asia. Rusia, casualmente, nos tienta con el paso del norte, el del Ártico, lo que dejaría bajo su control todo el flujo de mercancías. De nuevo, la tentación de lo barato puede resultar muy cara.

La única solución es diversificar y hacer recuento de los escenarios posibles, de sus probabilidades y de sus peligros en ciernes. Si no lo hacemos nosotros, los europeos, el futuro nos lo seguirán dibujando, planificando desde fuera en función de intereses geopolíticos que no nos atrevemos a mirar.

Lo mismo que ocurre con la energía dependiente de países como Rusia o del norte de África (ya sea gas o petróleo), nos ocurre con dependencias de productos que nos llegan desde China, Singapur o Taiwán. Nos sucede con la defensa, que nos hace depender de las maniobras e intereses norteamericanos por todo el mundo.

Si somos dependientes de la energía, de la defensa y de lo que se fabrica fuera, ¿dónde está nuestra capacidad de decidir, nuestra independencia? Nosotros, además, hemos construido una dependencia de un factor, el turismo, que obliga a que todo vaya bien el mundo para que la gente venga a gastar y divertirse o, si se prefiere, divertirse gastando. Una Europa en crisis, de elevada inflación y desempleo consiguiente, no es el escenario para tanta fiesta y tanta playa como ofrecemos. Habrá que irse preparando o corremos el riesgo de peores respuestas a los problemas que sin duda se avecinan. Ignorarlos, actuar como si no fueran a ocurrir, como si el mundo solo nos sonriera no parece lo más sensato. Para ello es esencial activar los mecanismos de prevención; analizar cuáles son nuestros puntos más flojos y tratar de modificar la situación. No parece que sea eso lo que hacemos.

Hace unos días nos daban la noticia de que el clima extremo que padecemos estaba haciendo que se arrancaran olivos, que necesitan más agua y cuidados, y que se plantaran pistachos, que son más duros y necesitan menos cuidados. Habrá que ver cuánto nos cuesta el aceite de nuestras ensaladas dentro de unos pocos años.  Una dependencia más.


* Hans-Joachim Vieweger & Ina Krauß "La miseria del gas: cómo Alemania cayó en una dependencia fatal" RTVE.es /Br24 17/08/2022 https://www.rtve.es/noticias/ [original: "Die Gas-Misere – Wie Deutschland in fatale Abhängigkeit geriet" BR24 17/08/2022 https://www.br.de/nachrichten/deutschland-welt/die-gas-misere-wie-deutschland-in-fatale-abhaengigkeit-geriet,TEgFeeF]

domingo, 21 de agosto de 2022

Castigos en el Museo de Cera

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Debo confesar que me he reído bastante con el reportaje del diario El Mundo sobre el Museo de Cera de Madrid. Firmado por Belén Picornell, lleva por título "El anecdotario del Museo de Cera de Madrid: del destierro de las figuras de Urdangarín y Marichalar a explosionar la de Manolo Escobar" y nos realiza un recorrido bien llevado por las salas y por las anécdotas acumuladas en sus primeros cincuenta años, que ahora se cumplen.

Ya la idea de un museo donde el baremo no sea el arte de sus objetos, sino las conductas de las personalidades reales, lo que les pasa en la vida, tiene algo de surrealista o, al menos, de diferente. Según te comportes, estarás en un sitio u otro, en una sala u otra. De esta forma el Museo de Cera se convierte en un tribunal permanente.

Un día estás arriba y al día siguiente puedes haber sido retirado de la vista o trasladado a un lugar apartado según tu comportamiento a ojos de la gente. Ya desde el mismo título se nos da una pista con la condena a destierro de Urdangarín y Marichalar, que han pasado de estar en una sala privilegiada con la familia real a ser mandados por ahí, en términos de museo. De Urdangarín, por ejemplo, se nos dice que tras conocerse su condena, en 2011, "En principio se lo llevaron a la Sala del Deporte, lejos del Rey y de la Infanta Cristina de Borbón. Pero terminó con el resto de exiliados, apartado en un cubículo al que sólo pueden acceder los trabajadores de esta empresa privada." El que la hace la paga, incluso en el Museo de Cera, que tiene algo de Palacio de Justicia. En el otro caso mencionado se nos dice:

(...) el de otro apartado de la Familia Real, Jaime de Marichalar. Su salida fue más traumática. Una vez inscrita la sentencia de divorcio de la Infanta Elena en el Registro Civil de la Familia Real, "dos operarios procedieron a llevarse en una carretilla su figura de cera", cuenta la responsable de Comunicación del Museo. Hasta esa misma mañana se encontraba detrás de un burladero en el Salón del Ruedo, contemplando una corrida de toros.*

Parece que hay cierta pauta, que los condenados son enviados a una fase intermedia antes de llegar, en algunos casos, al final. El Museo te manda a la sala deportiva en un caso y a una corrida de toros antes del exilio definitivo. La posición en el Museo hay que ganársela. Te mandan a otra sala en cuanto que hay sospechas de algún tipo sobre la conducta o, simplemente, un cambio de posición o estatus. Me imagino que es la servidumbre de tener un Museo con figuras de personas reales, personas que cambian, que actúan en la vida, que aciertan o se equivocan.

No tienen ese problema con figuras "estables", es decir, que han quedado asentadas por la Historia. Pero, me imagino, también algunas estarán expuestas a los efectos del revisionismo o de la mala prensa en ciertos momentos de la historia. Dentro de poco, no será sencillo tener personajes "claros" y sí mucha más división de opiniones, lo que puede llevar al Museo a ciertas dudas sobre dónde colocar a la gente.

El reportaje está lleno de sabrosas anécdotas, desde el perfume de Antonio Banderas hasta compartir el peluquero alguna figura con la persona real. Pero el caso que más ha llamado la atención es el siguiente:

-¿Cuál es la figura más querida?

-Trump.

"Es extraño: gusta mucho. Hay gente que lo odia y aun así se hace fotos con él. Es por el que más nos escriben en redes sociales preguntándonos si sigue para venir", cuenta Cristina Placeres, y asegura que aunque ya no sea presidente de EEUU no terminará en la sala de los desterrados.*

Debo confesar de nuevo mi sorpresa y preocupación ante este "cariño" tan peculiar de los españoles (supongo que vendrán en peregrinación también desde otros lugares del mundo) por Trump, este deseo de fotografiarse con él y con su esposa, Melania. Como se ve en las fotos que acompañan al reportaje, Trump mantiene el dedo pulgar de su mano derecha en alto, un preocupante gesto de victoria.

Esperemos que este reportaje no llegue a manos del ex presidente norteamericano, que exigirá sala propia y que le alejen de un cercano Barack Obama. Al fondo está un Abraham Lincoln fácilmente reconocible, barba y chistera. Sentado hay alguien, que si está allí es porque habrá ocupado en algún momento la presidencia, pero que no identifico. Espero que no sea Joe Biden, aunque los parecidos del museo han sido "famosos" desde su apertura. Quizá se trate de un sillón reservado para hacerse fotos con ellos y sea solo un visitante. No sé.

El sistema de mandarte a salas diferentes según tu comportamiento tiene mucho de castigo escolar (¡Marichalar, ya está bien! ¡Castigado al tendido de la plaza!, por ejemplo). Sin embargo, este tipo de castigos es ejemplarizante y sumario. El mismo día que te divorcias de la familia real, te mandan a la sala de deportes. ¡Como debe ser!

Para algunos ya ha sido una condena verse reproducidos en cera. Además, se aplica este sistema de sanciones inmediatas sin posibilidad de apelación. No es nuevo, como se puede apreciar en el texto inferior de la revista 10 Minutos, donde ya se castigó a Isabel Pantoja hace casi diez años. 

De la fama al sótano... o peor. El Museo no se anda con contemplaciones.

Diez Minutos 17/04/2013

* Belén Picornell "El anecdotario del Museo de Cera de Madrid: del destierro de las figuras de Urdangarín y Marichalar a explosionar la de Manolo Escobar" El Mundo 20/08/2022 https://www.elmundo.es/madrid/2022/08/20/62ea8cacfc6c83a97c8b457e.html