martes, 26 de junio de 2018

El incidente de La gallina roja


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La tensión crece en la sociedad norteamericana. Las decisiones de Trump repercuten sobre todos los que le rodean y son considerados partícipes en ellas. El penúltimo incidente es el ocurrido en un pequeño restaurante en Virginia, La gallina roja, en donde los trabajadores notificaron a la dueña su decisión de no querer trabajar para Sarah Huckabee Sanders, la portavoz de la Casa Blanca, que había acudido con un grupo de amigos. Los trabajadores llamaron a la propietaria para decirle que estaba en el local y que no querían cocinar para ella.
El caso tiene sus ramificaciones. Pero también sus analogías con otras situaciones recientes que tienen por escenario restaurantes y lugares públicos. Recordemos el incidente inverso, el del cliente que increpa a los hispanos en el restaurante, como ocurrió en Nueva York recientemente, cuando el abogado Aaron Schlossberg montó en cólera al escuchar nuestro bello idioma en boca de los que le atendía. Su cólera fue algo más: amenaza directa de llamar a los servicios de inmigración, dando por seguro que todos ellos eran ilegales y delincuentes. A Schlossberg le iba el insulto, la descalificación y algo que, dado su trabajo, debería saber, la presunción de inocencia. Tal indignación causó el caso, que unos mariachis fueron a rondarle a los pies del edificio en donde se encuentran las oficinas. Los propietarios de los locales le pidieron cortésmente que abandonara sus oficinas ante la mala publicidad y revuelo causado.


El caso lo vimos aquí y es otro más en la lucha que Trump ha sembrado en los Estados Unidos que va desde las ruedas de prensa en la Casa Blanca a un pequeño restaurante en Virginia. Son los efectos secundarios de las políticas de Trump, de sus tuits insultantes y de su intransigencia.
La BBC recoge la reacción de Trump y el conflicto creado entre los demócratas:

US President Donald Trump has stepped up his war of words with Democrats after his spokeswoman was kicked out of a restaurant by its anti-Trump owner.
Democratic lawmaker Maxine Waters encouraged supporters to publicly harass Trump administration officials during a rally on Saturday.
On Monday, Mr Trump warned Ms Waters in a tweet: "Be careful what you wish for Max."
Top Democrat Nancy Pelosi has chided Ms Waters, as well as Mr Trump.
In his tweet on Monday, Mr Trump called Ms Waters a person with "an extraordinarily low IQ" who had "called for harm" to his supporters.*


Maxine Waters ha llamado a la demostración activa del rechazo a los republicanos artífices de las políticas de Trump. Se trata de que sientan que esas políticas no son bien recibidas. A diferencia de los llamados "escraches", lo ocurrido en el Gallina Roja de Virginia es más bien una huelga en consonancia con algo que los norteamericanos practican: trabajar para quien quieren sin verse obligados a violar sus principios morales o religiosos. Recordemos el caso reciente de los jueces dando la razón a un pastelero que se negó a realizar el pastel de bodas en un matrimonio gay o, hace apenas unas horas, la manifestación de los tribunales sobre una floristería por el mismo motivo. El año pasado hubo otro incidente con una funcionaria que se negó a realizar una boda, si bien este caso era distinto por la naturaleza pública de su trabajo.


La polarización creada por Trump es enorme y sigue avanzando. Nos dice la BBC que Pelosi, la líder de los demócratas, ha reprendido a la congresista Waters que ha pedido la manifestación de rechazo público ante los republicanos, a la vez que ha recriminado a Trump sus palabras e insultos. Y también amenazas.
Como todo lo que proviene de Trump, es nuevo en cierto modo. La mala educación, las amenazas, etc. no son un invento suyo, pero no ha sido lo visto en un presidente de los Estados Unidos ni ha sido la forma de relacionarse con el mundo. Si mañana le ocurre algo a Maxine Waters, las palabras de Trump tendrán un sentido literal.
The New York Times nos da cuenta hoy de un incidente que se repite por todos los Estados Unidos y que el diario titula "‘Why Do You Hate Us?’ He Asked. ‘Because You’re Mexicans,’ She Replied." En él se recoge la enésima versión de los prejuicios raciales que Trump siembra:

A man and his mother were doing yard work in California when a woman unleashed a diatribe against Mexicans, and — invoking President Trump — called them rapists, animals and drug dealers.
The encounter was captured in a video that was posted on Twitter early Monday morning and had been viewed more than two million times by night.
In the video, which lasts about 35 seconds, the man — identified as Esteban Guzman — went back and forth with the unidentified woman, who at one point appeared to make a vulgar gesture with her middle finger.
“Why do you hate us?” Mr. Guzman asked.
“Because you’re Mexicans,” the woman said.
Mr. Guzman told the woman that “we’re honest people.” She laughed and countered with her own impressions: “Rapists. Animals. Drug dealers.” She mentioned the president, who has at times made similar remarks about illegal immigrants coming across the border, often from Mexico.
Mr. Guzman defended himself during the exchange, asking, “How many people have I raped?” and, “How many drugs have I dealt?”
It’s unclear when the encounter occurred, or what happened before or after the video recording.
Mr. Guzman did not immediately respond to requests for comment on Monday night. The Guardian reported that he works in information technology and does construction on the side.
Mr. Guzman, 27, was with his mother clearing a yard in Running Springs, about 80 miles east of Los Angeles, when the woman approached, The Guardian said.
The woman told his mother to “go back to Mexico,” Mr. Guzman told The Guardian. “She said we were all illegals,” he said. “I told her, ‘I’m a United States citizen.’”
Tensions concerning race and immigration have been playing out across the country, as President Trump has taken a hard line against illegal immigration.**


En realidad, esto comenzó antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, es más, en gran medida como podemos comprobar fue lo que contribuyó a su éxito. Podemos pensar que es Trump el que ha cambiado América o simplemente el que la llamó a expresarse como él, en los mismos términos. La campaña de Trump fue racista, fue una incitación constante a algo que le aplaudían y coreaban: ¡construye un muro! Trump no ha sido una sorpresa, sino la confirmación de que los Estados Unidos no han superado sus prejuicios y que llaman "América" a la parte "blanca" olvidando su propia historia.

Trump es la negación de los Estados Unidos como "melting pot" y el regreso de la Norteamérica racista, paleta y agresiva que ha permanecido con un grado mayor o menor de exteriorización según los vientos políticos de cada momento. Aquí nos hemos referido desde el principio a Trump como alguien que canalizó el odio suscitado por la presencia de Barack Obama durante dos periodos en la Casa Blanca, la "casa de los blancos" hasta el momento. Ese odio a lo que Obama representaba es lo que permitió unir una serie de fuerzas que le llevaron hasta la cima. Hoy, lejos de gobernar para todos, Trump siembra el odio con cada palabra y es invocado en actos de odio, de racismo y exclusión como el que nos han mostrado los vídeos de Schlossberg o de la mujer que insulta públicamente al señor Guzmán y su madre.
El prejuicio lleva al estereotipo y este a la discriminación, nos explican. El origen está en nuestras miserias mentales que limitan la imagen de los otros convirtiéndolos en ridículas caricaturas que atrapan a todos sin excepción por ser distintos. La discriminación llega por sí sola.
El incidente del restaurante La gallina roja se mantuvo en los límites del respeto a las personas. Simplemente le dijeron que no deseaban trabajar para Sarah Huckabee Sanders. Los varios trabajadores homosexuales del restaurant no estaban de acuerdo con las discriminaciones sexuales practicadas por la administración Trump y era su forma de hacérselo saber; tenían el mismo derecho reconocido por los jueces de los pasteleros se nieguen a endulzarles sus posibles bodas o los floristas negarse a hacer sus ramos de flores.


Ha habido otros incidentes con miembros de la administración Trump a los que sencillamente han llamado "fascistas" en público. Son los efectos divisores de la política cuando se emplea contra una parte de la sociedad a la que se criminaliza. No se trata de discrepancia política; eso hay siempre. Se trata de que las formas y justificaciones empleadas por Trump y los suyos son de por sí insultantes y discriminatorias. Lo son en el plano interno y en el exterior está afectando a las relaciones internacionales, como ha ocurrido con los insultos al sur y al norte, México y Canadá.

Lo ocurrido a la portavoz de la Casa Blanca es un reflejo nada más de la enorme fisura social que Trump ha causado en los Estados Unidos y de la que tardará décadas en recuperarse, si es que lo hace. Lo más probable es que esa América retrógrada se retire a sus refugios a seguir alimentando sus odios hasta que pueda llegar a situarse en el poder. Las dudas de muchos son ahora sobre la duración del ciclo o, lo que es lo mismo, cuándo se producirá la salida de Trump de la Casa Blanca.
Dice la prensa que un grupo pro Trump ha creado un incidente en otro restaurante llamada también The Red Hen. El odio nubla el cerebro. El presidente ha arremetido contra el restaurante llamándolo "mugriento" y diciendo que seguro que está tan sucio por dentro como lo aparentan sus toldos por fuera. De nuevo la prensa le ha recordado las múltiples infracciones sanitarias por las que su lujoso restaurante fue sancionado.
Los seguidores de Trump afirman que nadie puede ser discriminado por sus ideas a la hora de servirles comida, pero aplauden discriminar a sus camareros, jardineros o simples paseantes si les escuchan hablar español o no encajan en sus perfiles étnico saludables; igualmente se niegan a atenderlos por su identidad sexual. Es la ley del embudo. 
Invocar al presidente para discriminar e insultar es una práctica que se ha ido extendiendo. Ahora empiezan las réplicas. La vida cotidiana se ve alterada por los efectos de las políticas de Trump o de sus simples manifestaciones. La mala política llega a los escenarios más próximos dividiendo y enfrentando. Eso es lo que está sembrando Trump. Y eso es lo que recogerá, odio, será su legado.



* "Trump to Democratic congresswoman Maxine Waters: 'Be careful'" BBC 26/06/2018 https://www.bbc.com/news/world-us-canada-44608999
** "‘Why Do You Hate Us?’ He Asked. ‘Because You’re Mexicans,’ She Replied." The New York Times 25/06/2018 https://www.nytimes.com/2018/06/25/us/video-diatribe-mexicans.html




lunes, 25 de junio de 2018

Tristezas del héroe Salah


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noticia de la CNN ha sido una bomba. Ayer me llegaba por WhatsApp desde Egipto: "Mo Salah considering quitting Egypt national team". ¿Es posible esto? Esta misma tarde se juega el partido intranscendente y transcendental contra Arabia Saudí y, pocas horas antes, salta esta noticia, ¿cómo es posible?
La CNN es clara: "Mo Salah is considering quitting the Egyptian national team due to his unhappiness over what has happened in Chechnya, where the team was based during the World Cup at Russia 2018, a source close to the Liverpool forward has told CNN".*
Pero, ¿qué es lo que sucedió en Chechenia? ¿Qué ocurrió allí como para que Mo Salah, el ídolo del fútbol egipcio, pudiera tomar una decisión de este calibre? 
A falta de confirmación, vayamos a lo que ya sabemos. Daily News Egypt contaba ayer:

The Egyptian national football team met on Friday with strongman Chechen leader Ramzan Kadyrov before leaving their training base in the city of Grozny, capital of the Chechen Republic, to fly to Volgograd to play their last match in the World Cup, versus Saudi Arabia.
The meeting came after the Chechen leader invited the Egyptian team to an official dinner at the presidential palace.
Kadyrov granted the star Liverpool forward Mohamed Salah an honorary citizenship during the dinner.
The Chechen leader asked officials of the football federation, headed by Hany Abu Reda, to organise a friendly match between Egypt and their team.
Since the beginning of World Cup matches, the Egyptian team was hosted in Chechnya, with Grozny serving as their residence and training base between the three group stage matches.
The decision to select Chechnya as the training base raised questions by human rights activists and criticised by several. On social media, controversy stirred after Salah was photographed with Kadyrov earlier this month, at the beginning of World Cup in Russia. Critics charged that the photo represented an acceptance of the Chechen leadership’s practices. Chechnya has long been criticised for its human rights record and its crackdown against political opponents and the LGBT community.**


Indudablemente, la elección de Chechenia no ha sido la más idónea para la selección egipcia, al menos visto desde fuera. Puede que, por otro lado, algunos hayan pensado que es el lugar más parecido a lo que tienen en casa: críticas por los derechos humanos, ataques a la oposición y homofobia a raudales. Estar en Chechenia, pues, no les parecía nada anormal.
En este contexto, el nombramiento de Mo Salah como ciudadano honorario de Chechenia y la cena de honor recibidos por Kadyrov pueden parecer normal a las autoridades de la federación egipcia, que fueron los que lo organizaron, pero no es visto de esta forma por el resto del mundo. Y Mo Salah no juega en Egipto, sino que tiene que volver a su equipo, el Liverpool y seguir manteniendo su leyenda. La cena chechena es una manipulación política que no debería haber ocurrido y que afecta a su carrera más que el enganchón de Sergio Ramos.


Una información de la CNN de julio de 2017 estaba titulada así: "Chechen leader: No gays here -- but if there are, take them away". La información nos muestra la cara del líder que pondría la insignia en la solapa de Salah la otra noche:

(CNN) Chechnya's leader sharply derided gays during a TV interview, asserting that there are none in his Russian republic and saying they should be removed from the region if there are.
Ramzan Kadyrov made his remarks on HBO's "Real Sports with Bryant Gumbel" amid allegations of a brutal crackdown on gay men in the North Caucasus region.
"This is nonsense," Kadyrov said.
"We don't have such people here. We don't have any gays. If there are any, take them to Canada. Praise be to God. Take them far away from us. To purify our blood, if there are any here, take them."***


La pureza de la sangre chechena le debió parecer a alguien idónea para tener allí la base de operaciones a la delegación y equipo egipcios, incluso al ejército de celebrities que llegaron y cuya presencia fue criticada por los medios y los egipcios a través de sus redes sociales, siempre muy activas.
Mo Salah es un fenómeno social y deportivo en Reino Unido; ha atraído la atención de toda Europa y de América, de la Argentina a Canadá. Pero en Egipto es mucho más que eso. Llena un hueco de esperanza que los egipcios necesitan con urgencia. Es la posibilidad de hablar de algo positivo en medio de un mar de desgracias y oscuridades. Más allá del uso político del fútbol a través del equipo nacional, Salah es el héroe egipcio que ha conseguido todo lo posible: admiración, respeto e ilusión. Es una cara admirada en el exterior que el egipcio vive como propia, como una interfaz con el mundo.


Mada Masr publicó el día 12 un magnífico artículo de Amro Ali, titulado "Unhappiness and Mohamed Salah’s Egypt":

“Unhappy is the land that breeds no hero,” Andrea cries in the 1938 play, Life of Galileo, by German dramatist Bertolt Brecht, to which Galileo responds: “No, unhappy is the land that needs a hero.”
Egypt can be that unhappy land, a land where farewell parties have outstripped homecoming parties. Where a young female doctor laments she wants to leave because “to give birth to a baby here feels morally wrong, it feels sort of illegal.” Where a juice seller sarcastically quips, “We no longer have time to think of anything else but survival, we don’t even have time to contemplate suicide.” When a country is mired in endless social and economic problems, and smothered in despair, the yearning grows for that batal (hero), that one human figure where all painful and complex abstracts will be realised within and resolved without.
Something happened in Egypt that short-circuited a sport that is often treated by governments of all persuasions as a distracting bread and circus for the masses. Something interrupted the despotic drive to stamp out the uniqueness from the flow of Egyptian life.
Enter Mohamed Salah armed with a moral code.****


La cita de Brecht es clara: Egipto necesita un héroe. ¿No lo tiene ya en Sisi? En su artículo, Amro Ali considera que Salah es un héroe que rompe y une. Rompe con una tradición partidista, sectaria y logra la unidad de todos a través del deporte y más allá. Este "más allá" es importante porque la personalidad de Salah ha trascendido fuera de lo deportivo y se ha adentrado en gestos que tienen trascendencia, señala Ali, como la negativa a recibir una villa como regalo y preferir que el dinero vaya a causas sociales.
Por eso Salah representa algo más que el deporte. Es una luz en la constante infelicidad egipcia, una demostración de que se puede ir más allá de la mera supervivencia, que no todo está destinado a frustrarse. Amro Ali escribe: "Egyptians have long missed looking up to someone who commands respect, at least someone who is not in exile, in prison, or long dead." La frase resume un estado de ánimo, un deseo ferviente de héroes que se resuelve habitualmente en frustración. Y esos héroes suele pagar la frustración causada.
Mo Salah ha logrado algo insólito, que se olvide el Egipto existente en beneficio de la posibilidad de un nuevo Egipto por construir, del que él aparece como una posibilidad, como un avance. La pregunta es ¿cuánto puede durar una ensoñación? Hay egipcios que se contentan con vivir con un sueño de futuro. Otros, en cambio, ven en Salah la salida a la ira nacionalista contenida, al agravio permanente que suponen las derrotas continuas, la falta de protagonismo. Estos últimos son los más peligrosos, especialmente para el propio Salah, que puede pasar de héroe a traidor en un instante.


La historia egipcia está llena de esos cambios bruscos en los que no se perdona el fracaso porque implica la vuelta a la realidad, a una realidad dolorosa e imperfecta, la frustración hecha carne. Si Salah abandona el equipo nacional, el trauma social será enorme y no sabemos bien en qué dirección estallará. En la anterior confrontación con la federación egipcia, la gente apoyó mayoritariamente a Salah. La federación hizo un uso indebido y malicioso de la imagen de Salah poniéndola al servicio de una compañía rival de la que el jugar tenía como patrocinador. Ahora la han puesto al servicio de un dictador homófobo.
Egyptian Streets ya se plantean quiénes eligieron Chechenia como lugar de estancia y se dejaron manipular por la presidencia del país:

Chechen leader Ramzan Kadyrov granted Mohamed Salah an honorary citizenship at a gala dinner with the Egyptian team in Kadyrov’s palace in Grozny, the city where the national team was staying.
This wasn’t the first time the Chechen leader expressed his fondness of the Liverpool FC player. When Mo Salah missed the Egyptian team’s first practice at Akhmat Arena to recover from his shoulder injury, and opted to rest at the hotel where the team was staying instead, Kadyrov drove up to his hotel, woke him up and accompanied him to the stadium to meet fans. He proudly showed him off at the court, where he took multiple photographs with him.
Reports criticized Kadyrov for using Salah for propaganda purposes, which the Chechen leader firmly denied. In an interview with BBC, he said: “Everyone has played here, even Maradona at our stadium, but we don’t use this kind of thing for politics. Our enemies are paid to write things like that. I didn’t invite Mo Salah or the Egyptian team. They chose us themselves.”
The Egyptian Football Association made no comment on their controversial choice of Chechnya as the team’s base for the World Cup.
Chechen has been recently condemned for alleged human rights abuse, its crackdown on political opponents and a widely reported anti-gay program.*****


La batalla pos Mundial se está preparando. Ya Héctor Cúper, el entrenador, ha recibido los primeros ataques masivos. Se ha pasado de los que imaginaban que era posible ganar el mundial (¿por qué no? ¡somos egipcios!) a la posibilidad de salir con cero puntos si se produce esta tarde la imposible derrota ante Arabia Saudí, lo que puede causar un nuevo trauma que los egipcios compensarán transformando su dolor en humor y su ira en pedir las cabezas de entrenador, directivos, etc.
Si Mo Salah abandona el equipo nacional, como dice la CNN y repiten temerosos los medios egipcios, la conmoción será enorme. Pasará de ser un héroe unificador a otro de los que dividen en dos al país, por tantas causas separado ya. Estarán lo que le apoyen y los que le consideren traidor; estarán los que se sientan abandonados, sin sueños, y los que piensen que nunca es posible regresar sin que te destruyan. Avisamos antes de que comenzara el campeonato: Mo Salah es el que más se juega en todo.


Cairo Scene, tras señalar que no es el primer encontronazo de Salah con la federación egipcia, recoge la noticia y señala: "The news has already sent shockwaves around the country, as Egypt holds its breath for the future of a man who has become an icon, not only here, but across the world."
Hoy, en apenas unas pocas horas, Egipto se enfrenta a Arabia Saudí. Un victoria puede ser más sabrosa que un mundial cuando ya se han perdido todas las oportunidades. Una derrota puede hacer que ni el sentido del humor egipcio salve de la crisis. Egipto necesita alguna alegría.
Muchas veces es difícil vivir; a veces también es difícil soñar.


* "Mo Salah considering quitting Egypt national team" CNN 24/06/2017 https://edition.cnn.com/2018/06/24/football/mo-salah-egypt-world-cup-russia-2018-spt-intl/index.html
** "Egypt’s football team meets Chechen leader" Daily News Egypt 24/06/2018 https://dailynewsegypt.com/2018/06/24/egypts-football-team-meets-chechen-leader/
** "Chechen leader: No gays here -- but if there are, take them away" CNN 17/07/2017 https://edition.cnn.com/2017/07/17/europe/russia-chechnya-gays/index.html
**** "Unhappiness and Mohamed Salah’s Egypt" Mada Masr 12/06/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/06/12/opinion/u/unhappiness-and-mohamed-salahs-egypt/
***** "Controversial Chechen Leader Grants Mohamed Salah Honorary Citizenship" Egyptian Streets 24/06/2018 https://egyptianstreets.com/2018/06/24/controversial-chechen-leader-grants-mohamed-salah-honorary-citizenshipn/
****** "MO SALAH IS CONSIDERING QUITTING THE EGYPTIAN NATIONAL TEAM" Cairo Scene 24/06/2018 http://www.cairoscene.com/Buzz/mo-salah-quits-egypt






domingo, 24 de junio de 2018

Sentencias o más vale antes que después


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sé si es mucho o es poco, porque cualquier tipo de contabilidad en estas cosas es compleja. No hay labor de traducción más compleja que la de la justicia, que debe convertir delitos en condenas. Ocurre desde el inicio del reconocimiento del delito mismo (como observamos en España con el caso de "La manada") y ocurre con la conversión en condena (como acaba de ocurrir en el mismo caso). Los españoles aprendimos Economía con la crisis y estamos aprendiendo Derecho con las discrepancias sociales con los jueces  y sus decisiones. Ejemplos no nos faltan para practicar, desde luego, pues no hay sección más nutrida —después del deporte— que el género judicial, por el que pasan desde los miembros de la Casa Real hasta modestos concejales, desde ex ministros a ex presidentes autonómicos. La variedad de casos es tan grande y la experiencia tan enorme, que deberían poder convalidarnos alguna que otra asignatura en la carrera de Derecho, al menos las prácticas.

Cuando los juzgados ofrecen demasiadas noticias no suele ser un buen indicador de la vida social; cuando se convierten en el centro de la vida política es señal de que algo no funciona en el sistema o, al contrario, que se han convertido en una herramienta del sistema para mantener el control político.
La confrontación, por ejemplo, de los jueces con los dictados de la administración Trump, muestra la profunda división alcanzada en el país. También algo más: la forma de interpretar su propio legado, es decir, su historia y principios. Han sido los jueces los que han frenado muchas de las iniciativas, en especial, aquellas referidas al tratamiento de la inmigración, pero también en otros dos aspectos importantes, la mujer y los derechos relacionados con la identidad sexual.
Los tres elementos definen a una sociedad y a sus principios. De alguna forma, se encuentran unidos porque tienen que ver con el derecho de las personas a decidir sobre sus propias vidas y aceptar las de otros.
Las cuestiones planteadas respecto a las migraciones llevan tiempo haciendo que las sociedades se enfrenten a su propia definición y a algo que es cada vez más evidente: el mundo es uno y las barreras son formas artificiales, construidas desde visiones cambiantes respecto a su función. Plantea también otros aspectos sobre la responsabilidad de los distintos países en los problemas de conjunto y los flujos desde la pobreza a la riqueza, desde la guerra a la paz. Las soluciones, si las hay, están lejos de resolverse en muchas décadas. Serán determinantes las primeras respuestas que demos, en un sentido u otro, porque nos definirán y definirán el futuro de conflictos que nos esperan por delante.


Se corre, además, el peligro real de que se utilice la inmigración como un arma para conseguir favores por parte de países a través de los que pasan, que otros encuentren un gran negocio en ella mediante la corrupción administrativa y policial respecto a los traficantes y, finalmente, que sean los países de origen los primeros interesados en que salgan para conseguir fondos de retorno. Los tres problemas son reales y están en mayor o menor medida sobre la mesa, por más que se hable de unos más que de otros. Si se ignoran, se seguirán enquistando sin resolverse.
Las otras dos cuestiones afectan a las identidades, a los derechos de las personas a decidir sobre sus propias vidas sin ser forzadas por el resto de la sociedad. La cuestión patriarcal es una forma de discriminación ante las mujeres y su estatus varía según países y sociedades. En muchas es la piedra de choque de la modernización, que pasa necesariamente por la igualdad de derechos y el reconocimiento de las mujeres. No es un camino fácil pues leyes y costumbres se oponen muchas veces; en otras, las leyes abren caminos, pero el reaccionarismo los cierra de facto mediante la imposición de las costumbres patriarcales, que llevan a la muerte a muchas mujeres cada año en todas partes.


La fricción estos días en España entre los jueces y la sociedad se centra en el caso de "La manada", que ha levantado indignación en todos sus pasos. No entiende la sociedad en su conjunto las decisiones de los jueces, lo que se vuelve en contra de la justicia. Las leyes han ido progresando, pero, como decíamos al principio, hay "traducciones" de delitos a penas que presentan problemas, lost in translation. La ejemplaridad que se pide ante lo que se concibe como un problema social grave no se encuentra en las sentencias, por lo que la gente sale a la calle, constituyéndose en una especie de tribunal popular. El caso ha servido, además, para hacer emerger mucho machismo subyacente que se manifiesta en los debates, públicos o privados.
Los jueces han de aplicar las leyes, pero para aplicarlas primero han de interpretarlas y es ahí donde se produce la fisura social, el distanciamiento. Como grupo humano, en su interior hay todo tipo de sensibilidades ante los problemas reales, ideas de lo que es la justicia y sus límites, etc. En algunos países, como en los Estados Unidos, las diferencias son más acusadas y asumidas; en otros, al contrario, se tiende más a la estandarización y a normalizar el sistema para evitar grandes discrepancias. En este caso las ha habido, entre los propios jueces y entres los jueces y la sociedad.
Eso da cuenta de la importancia de la cuestión y de las divergencias existentes en la sociedad misma. No creo que los jueces sean un grupo aparte, sino que parten de las leyes que les dan. Está claro que esas leyes tienen defectos (tanto en su creación como en su interpretación)  y plantean problemas en la traducción de lo que la sociedad espera en ciertos casos, manifestándose inquietud a indignación por los resultados.


Lo que parece evidente es que vivimos tiempos de crisis, de choque por las interpretaciones que se le dan a los acontecimientos y situaciones. Hace falta mucho diálogo y mucha mentalización social porque muchos de los problemas no proceden de un mundo viejo, como nos gusta pensar, sino que siguen renovándose en las mentes de los más jóvenes e, incluso, agravándose peligrosamente.
No se debe descuidar este resurgimiento del radicalismo tanto en la xenofobia populista como con la aparición de un nuevo machismo narcisista y violento, que busca multiplicar sus "heroicidades" con fotos y vídeos en las redes sociales, las verdaderas destinatarias de sus egos. Ellos desean ser vistos, ya sea violando o saltándose los límites de velocidad. Si no actuamos de forma clara en los aspectos formativos de las personas, se prevé un conflicto social permanente para el futuro.
El problema con los jueces y sus interpretaciones no debe tapar el verdadero mal de fondo: la existencia de las tendencias sociales xenófobas, machistas, discriminadoras, intolerantes, etc. La sociedad debe identificarlas y hacer frente a ellas en todos los terrenos y niveles. Lo que no se arregla a tiempo, estalla al final en nuestras manos. 
Hablar de la "sociedad" siempre es sencillo. Lo que hay que preguntarse es qué puede hacer cada uno para frenar esta deriva que nos afecta a todos, a nuestras vidas y a la convivencia. La sociedades no se delegan, se construyen entre todos con diálogo y estableciendo principios claros de convivencia, defendiéndolos frente a los prejuicios y el deterioro. Es importante que nos reconciliemos con la justicia porque sin instituciones no podemos funcionar. La calle es para lo que es, no para otra cosa.
Pero está en nuestras manos no dejar pasar los momentos en los que percibimos el machismo, la xenofobia o la intransigencia. Está no dejar solos a los que lo hacen y se juegan el tipo por recriminar conductas negativas desde esos estándares de convivencia. Más vale actuar antes, sembrando diálogo, que después recoger después estas situaciones que nos hacen preguntarnos muchas cosas.


sábado, 23 de junio de 2018

Emociones deportivas


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay muchas formas de vivir el deporte, expresión que ya es indicativa de una forma específica de ver las cosas. Con la llegada de la televisión, el deporte sufrió una enorme transformación, muy superior a la que había llegado con la prensa y, especialmente, con la radio. Ambos medios anteriores habían fabricado el deporte al lograr crear un espacio de representación para un fenómeno inicialmente local y pequeño, sin apenas trascendencia.
Fueron los medios los que le dieron el lenguaje de la épica  a los deportes, los que crearon los mitos y leyendas para que quedaran en la mente colectiva. Crearon un género que producía héroes y villanos, momentos decisivos, emociones contagiosas al transformar lo que era una simple patada, salto, golpe o raquetazo, en gloria y decepciones de dimensiones cósmicas.
La máxima intervención de los medios se produce, creo yo, se produce con la radio, en donde con solo la voz, la capacidad narrativa de los locutores, el oyente ha de imaginarse un espacio, unos jugadores, una acción. Necesita para ello poseer unas enormes capacidades verbales, sentido de la narración y del drama, además de su conocimiento del juego, de su historia, memoria rápida. Es analista, actor, narrador de un momento.
Recuerdo amigos que quitaban el sonido del televisor para poner la radio y escuchar la retransmisión de su locutor favorito junto a las imágenes acalladas de la pantalla. Querían vivir la emoción que la voz les transmitía frente a la más fría de los comentarista televisivos, que se limitaban muchas veces a contarnos los nombres de los que se pasaban la pelota. Acostumbrados a las intensas retransmisiones radiofónicas, la televisión les parecía sosa. La radio era, según la definición macluhaniana, un "medio frío" que requería una alta participación imaginativa del oyente para compensar la baja cantidad de información, frente a las pantallas televisivas. En España importó locutores latinoamericanos, que habían conservado la tradición de la emoción intensa en las retransmisiones frente a la "seriedad" propia. Aquellos goles cantados como un grito tarzanesco en la jungla del deporte ponían la emoción que la palabra y el sonido transmiten conjuntamente.


El crecimiento del mundo del deporte gracias a la captación de dinero que la publicidad lograba hizo que se convirtieran en fenómenos mundiales. El deporte es un mundo propio que absorbe los elementos exteriores para lograr su calentamiento. Así las rivalidades, los conflictos entre países se viven a través del deporte que en teoría debía servir para la armonía internacional. En general ocurre lo contrario ya que esos conflictos se usan para crear un clima emocional más intenso. A diferencia de los altercados en los pesajes antes de los combates de boxeo, en el que se escenifica el odio entre los contendientes, los conflictos reales son aprovechados para involucrar más a las audiencias, para atraerlas y vivir los encuentros deportivos como episodios de una guerra más amplia.
Los medios elevan el tono del deporte hasta hacerlo coincidir con el honor patrio, con sentir que una victoria puede elevarnos por encima de todos y una derrota hundirnos en la miseria más absoluta. A ello contribuye toda la parafernalia y la retórica del negocio del deporte, que se concentra en la idea de los "equipos nacionales" o deportistas individuales que reciben la carga enorme de la responsabilidad, que va más allá de ganar o perder, ya que siente que representan al país en un sentido intenso que les convertiré en héroes o traidores a la causa y a la historia.


En estos días de exposiciones de Trabajos de Fin de Grado, he tenido ocasión de escuchar varias exposiciones de alumnas y alumnos que nos relataban las dificultades de los deportes minoritarios para acceder a los medios de información y así poder darse a conocer al gran público. Pero lo cierto es que el gran público quiere emociones conjuntas, pre y pos partidos, que le calienten la semana entre encuentro y encuentro.
Hace unos años había algunas cadenas de satélite que se especializaban en deportes muy minoritarios pero que era posible disfrutar por sí mismos y no por la emocionalidad interesada que los medios crean en torno a ellos. Hoy prácticamente quedan fuera de las pantallas y hay que verlos a través de internet o allí donde se practican.
Ahora que estamos en plena Copa del Mundo de Fútbol habría que realizar un estudio sobre las formas de "calentamiento" de las audiencias, en especial que aspectos se utilizan, etc. para crear esas identidades deportivo nacionales. Es interesante comprobar cómo se viven a lo largo del proceso, es decir, a qué se apela en derrotas y triunfos, los estados de ánimo colectivos a través del estudio de los medios mismos pero también observar las respuestas en los medios sociales.


Me resulta muy ejemplar de todo esto el caso egipcio, que hemos comentado en ocasiones porque el fútbol —como han hecho ya otros países— presenta una ocasión de unir todos los elementos posibles: el poder, los actores deportivos, las instituciones, los medios y el público de seguidores en masa. Todo ello configura un sistema en el que se canalizan las ilusiones de futuro, las frustraciones colectivas existentes en las derrotas, las alegrías explosivas, la creación de héroes y villanos, etc.
Egipto ha pasado desde la glorificación de Mo Salah y la creencia en que era posible ganar el Mundial, hasta la indignación (odio, en muchos casos) contra Sergio Ramos por lesionar a la estrella en la final de la Champions, a la frustración de la pérdida contra Uruguay en el último momento, el varapalo frente a Rusia (a la que también se esperaba ganar), con el tercer gol egipcio en la historia del mundial (los tres de penalti) y la avalancha de críticas al entrenador Héctor Cúper por ser demasiado conservador (pese a recibir tres goles de Rusia). Egyptian Street ha sabido recoger parte de ese sentimiento tras la derrota ante Rusia:

Yesterday’s Egypt vs. Russia match sent Pharaoh fans on an emotional roller-coaster between exhilarating hope, to sheer devastation.
World Cup hosts, Russia, won 3 – 1 against Egypt. The first half of the match was a tense battle between the two teams which ultimately ended in a draw. However, in a surprising turn of events, the second half started with Ahmed Fathy scoring his own goal – giving Russia the upper-hand. Throughout the match, two more goals were ensued by Russia: one by Cheryshev on the 59th minute, followed by another by Dzyuba three minutes later.
Yet, during a penalty shot, Mohamed Salah scored Egypt’s first World Cup goal since 1990; shrinking Russia’s lead  to two goals.
Nonetheless, Egyptians world-wide suffered the loss, and typical in Egyptian nature, their grief was expressed the best way they knew how – through comedic relief. *


Se vive la épica, la derrota, la decepción, a través de las palabras, como se han visto anteriormente las ilusiones por el triunfo. Se ha pasado por todos los estados emocionales, de la alegría a la ira, de la felicidad a la decepción. Pero también se señala la vía tradicional que los egipcios han desarrollado ante la adversidad, fruto de décadas de soñar con lo imposible tocándolo con los dedos de la imaginación: el humor, una forma de sublimar la frustración en que las expectativas excesivas les hacen caer. Estos días han permitido ver cómo se ha jugado, en plena crisis económica y social, con sus emociones e ilusiones.
En Egyptian Streets se recoge un buen puñado de tuits y se cierra con una observación: "However, those supporting the Pharaohs, and Egypt, were just happy to support the game they love, the players they admire, and the country they believe needed the win."* Necesitar ganar, en términos egipcios, es un poco de alegría en un momento muy duro, de extrema dificultad en todos los órdenes que la propaganda triunfalista ya no logra calmar.


En este estado emocional, Egipto afronta un partido inútil, pero importantísimo frente a Arabia Saudí. Aunque no se juegan nada deportivo pues ambas selecciones están eliminadas, es mucho lo que se dilucida sobre el césped ruso. El fútbol es más que un juego, los países son más que un equipo. Pero a veces se olvida. Se critica entonces a los que advierten que el deporte convertido en espectáculo, en obsesión, es una herramienta para dirigir emociones, levantar ilusiones y olvidar realidades.
Egipto necesita victorias, pero más allá del campo de fútbol. Puede vivir el deporte, soñar con él, pero no abandonar la realidad dura, porque esta no cambiará por muchos goles que se metan, por muchas copas que se conquisten.


* "Egyptians Hilariously React on Social Media to Egypts Loss Against Russia" Egyptian Streets 20/06/2018 https://egyptianstreets.com/2018/06/20/egyptians-hilariously-react-on-social-media-to-egypts-loss-against-russia/




octubre 2017


viernes, 22 de junio de 2018

La muerte de Koko

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los medios recogen hoy un hecho triste, la muerte de Koko, la gorila que podía comunicarse con los seres humanos mediante un vocabulario de 1.000 palabras. Entre tanta tristeza que provoca el comportamiento humano, la muerte de Koko trae una tristeza distinta que va más allá de la empatía con un animal. Koko era un puente con la vida más allá de nuestra especie.
La comunicación es un hecho constante a lo largo de lo que supone el abanico la vida. Cada uno a su manera y con mayor o menor complejidad se comunica con sus congéneres, con los otros miembros de su especie. Comunicar significa muchas cosas y no requiere en la inmensa mayoría de los casos un voluntad de hacerlo. Hay comunicación visual por el color, por vibraciones, química por los olores, etc. Cuando aumenta la complejidad de los organismos —de la célula a los humanos— aumenta la complejidad de su intercambio de señales. Nosotros mismos nos comunicamos unos con otros, pero nuestro cuerpo es también un colosal escenario de comunicación celular.
Pero lo de Koko era otra cosa. Koko se comunicaba con nosotros y nos contaba cómo era su vida, distinta a la nuestra y, probablemente, distinta a la de otros gorilas con los no sabemos cómo podría comunicarse dada la distancia que el lenguaje establecía con ellos. Koko compartía muchas cosas con ellos, pero muchas otras cosas solo podía compartirlas con nosotros. La semántica nos muestra que en la misma frase "compartir" significa dos cosas muy distinta: en su primera aparición en la frase significa un modo pasivo —lo que es común con otros especímenes de su especie—; en el segundo implica el deseo de intercambiar información sobre sí misma. Es la diferencia entre el diálogo de la vida orgánica y el de la vida social.


Koko ha podido disfrutar de una vida social fuera de su propia sociedad, lo que la convertía en un ser condenado a vivir fuera de su especie. Los medios, en este caso, se pueden clasificar como aquellos que le ponen comillas a "comunicar" y aquellos que no lo hacen, no dando por buena la idea de que Koko era distinta a otros gorilas y que el aprendizaje la dotara de un lenguaje que estableciera el puente entre especies. Los humanos hemos elevado tanto el listón en esto de la comunicación que despreciamos lo que otras especies hacen. Sin embargo, el heroísmo de Koko es muy superior al de nuestra especie en términos biológicos. Las mil palabras con las que se ha ido de este mundo son su propia odisea, no la de su especie. Koko es una heroína solitaria y grandiosa.
Esas mil palabras eran su repertorio, su forma de modelización del mundo, por usar los términos de la Semiótica de la Cultura. Koko podía transformar su experiencia en signos, dar forma a los estados de ánimo o comunicarnos lo que veía. Era un mundo sencillo en comparación con nuestra complejidad, pero era su mundo, el expresable con las palabras, los gestos que le dieron para expresarse.
El encuentro con el actor Robin Williams muestra un emocionante deseo de compartir, la base de la comunicación. Koko interactúa más allá de los signos; estos son los instrumentos para poder alcanzar sus objetivos, que son emociones a las que quiere llegar, objetos que quiere conseguir u ofrecer, y acciones que realizar. Koko le pide a Williams que le haga cosquillas; le quita sus gafas y se las pone. Identifica al actor en la carátula de un dvd. Finalmente comparten risas, risas muy humanas. La emoción es palpable en el actor que ha quedado fascinado por la experiencia. 


Desde el momento en que Koko comenzó a aprender la lengua de los signos, Koko se alejó de su especie. Entre ellos se sentiría en una inconsolable soledad; notaría la carencia de esa posibilidad de compartir el mundo tal como ella lo veía, que es lo que la modelización hace. Una lengua pone límites al mundo, establece categorías, fracciona lo que ante la vista es un continuo. Crea un espacio semiótico, el de la cultura, y establece un afuera, lo que llaman un espacio alosemiótico, un espacio no significado, real pero sin signos con los que comunicarlos. Ponemos nombres a lo nuevo para poder manejarlo simbólicamente, para poder transmitirlo. En este sentido, la comunicación de Koko ya solo era posible con los humanos, con aquellos con los que podía compartir simbólicamente el mundo surgido en y desde el lenguaje.
Son las dos funciones del lenguaje —modelización y comunicación— las que Koko adoptó o fue enseñada a usar. Para unos teóricos, la función básica es la de modelado, la cognitiva, mientras que la segunda surgiría más recientemente en la evolución humana. Koko ha sido la única gorila capaz de realizar tal hazaña, una verdadera heroicidad biológica.
Koko era humana en un sentido muy especial. Lo era sin dejar de ser gorila. Sus mil signos era un mundo suficiente para poder compartirlo con nosotros y eso la hizo, como los humanos, unos días feliz y otros desgraciada. Pero de lo que no hay duda de que era feliz comunicándose a través de aquella herramienta que le permitía ponerse nombre ella misma y a las cosas.
Koko se ha ido dejando muchos misterios sobre el lenguaje, sobre la evolución y las barreras entre especies que ella traspasó. Pero permitió ver nuevas perspectivas y demostrar lo que a muchos parecía imposible.