viernes, 25 de mayo de 2012

Los niveles de la crisis

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuanto más compleja es una situación —inciden en ella un mayor número de variables—, es más difícil de predecir, controlar y resolver. Puede que la causa de los males se encuentre en nosotros, pero puede también que las soluciones no lo estén. Esta paradoja es típica de las situaciones complejas. En ocasiones es al contrario y son los problemas de otros los que te arrastran por los excesos de dependencia que la globalización ha creado. Tú vas bien, pero las cosas se tuercen.
La subcrisis europea, la que nos afecta como Unión, es una crisis de nivel intermedio entre la crisis global y las locales, como la española, que tiene otros dos peldaños más, el autonómico y el municipal. Europa intenta solucionar crisis como las de Grecia o la española para evitar su propia crisis general, la que afecta a todos; el estado trata de solucionar la crisis de las autonomías poniéndolas en vereda del gasto; los gobiernos autonómicos tratan de controlar a los ayuntamientos que deben a los proveedores y estos finalmente presionan a sus vecinos que también se endeudan. Las personas son las que padecen los efectos y secuelas de las crisis de todas las instituciones que están sobre ellas. Lo padecen en forma de desempleo y de deudas, ambas a la vez en muchas ocasiones.
 A su vez, todas estas crisis están determinando las posibles soluciones europeas y las posibles medidas afectan al resto de las economías —USA, China, Japón…—, que están profundamente entrelazadas. Nadie puede poner el dedo en la crisis porque está repartida por todo el tejido social, nacional e internacional.
Cuando las cosas van bien, las teorías armoniosas suelen ser aceptadas por todos. Nadie cuestiona las bonanzas ni dedica más de dos minutos a explicarlas. Pero cuando empiezan a ir mal, las teorías sobre las causas y responsabilidades, primero, y sobre las respuestas, después, se suelen multiplicar. Es lo que ocurre en las discrepancias entre Europa y Estados Unidos, por un lado, y por otro lado dentro de la propia Europa.



Raghuram M Rajan
El economista y catedrático de la Universidad de Chicago, Raghuram G. Rajan, fue uno de los que advirtieron con más precisión la crisis financiera que se avecinaba y, por el mismo motivo, uno de los más ignorados en su momento. En su obra Grietas del sistema —galardonada con el premio Financial Times / Goldman Sachs al mejor libro de economía del año—, apuntaba lo siguiente:

La economía global es frágil porque la escasa demanda nacional de los exportadores tradicionales presiona a otros países para que aumenten el gasto. Como los exportadores tienen un exceso de bienes que suministrar, países como España, Reino Unido y Estados Unidos —que ignoran el creciente endeudamiento de las familias e incluso lo fomentan— y países como Grecia —que carece de la voluntad política para controlar el populismo gubernamental y las exigencias sindicales— suelen tener manga ancha. Finalmente, el elevado endeudamiento de las familias y del gobierno de estos países limita la expansión de la demanda y conduce a un ajuste drástico en todos los aspectos. Pero mientras los países grandes como Alemania y Japón tengan una inclinación estructural —realmente necesaria— a las exportaciones, el suministro mundial barre el mundo entero en busca de países con las políticas más endebles o, al menos, la mínima disciplina, tentándolos a gastar hasta que sencillamente no pueden soportarlo y sucumben a la crisis. (21)*

La reflexión de Rajan me parece adecuada con una matización. España tiene también males griegos en los niveles autonómicos y municipales. Tenemos los males de los países grandes y también los males griegos de las economías populistas menores. Los grados de endeudamiento de Autonomías y ayuntamientos se revelan como característicos de estos males. El protagonismo autonómico es indudable en nuestro caso.

Si la explicación de Rajan además de ser coherente es cierta, implicaría que los problemas de la crisis europea tendrían mala solución porque en ese nivel la solución no podría satisfacer a todos los países. El creciente aislamiento de Alemania así parece demostrarlo: Alemania se quedará sola porque la solución que propone es alemana. Hace un tiempo lo dijimos claramente: Alemania le pide a los demás que sean alemanes, algo imposible porque Alemania es Alemania gracias a que los demás no lo son.
Eso que Rajan llama la “inclinación estructural” de Alemania o Japón a la exportación tiene su complemento en que los demás deben ser gastadores comprando los excesos productivos de Alemania. Alemania exige la austeridad del gasto cuando ella no practica la austeridad productiva, concepto extraño pero no por ello incomprensible. Pero no es lo mismo apretarse el cinturón del gasto que el de la producción. El de la producción te lo aprietan cuando los países que te compran dejan de hacerlo porque sus deudas han crecido demasiado. Y esas deudas son con los países que tenían la fortaleza productiva necesaria como para prestarnos el dinero con el que comprarles.

 Hoy no se fía, mañana sí, como decía el famoso cartel. Y esa parece ser parte de la receta alemana por el momento. Una vez constatado que los que compraban ya no tienen más capacidad para endeudarse y seguir haciéndolo, eliges no venderles y les exiges que se pongan en plena forma económica para seguir comprándote. Su miedo es que los demás crezcan a su costa, algo que no les ha importado para conseguir su propia riqueza. La especulación con las deudas soberanas permite que Alemania, por el contrario, se esté financiando a coste cero. Para mí, el síntoma más claro de que esta es la solución más favorable para Alemania es que Angela Merkel ha conseguido el apoyo de la oposición, algo que Sarkozy no logró con Hollande, con un planteamiento más europeísta.

El hecho de que se esté produciendo una alianza pro crecimiento y que está se tenga que enfrentar a Alemania significa que ya se ha asumido que la recuperación europea —con todas las variables que se quiera— implicará una redefinición de los problemas y sus orígenes. El anterior frente Merkel – Sarkozy tenía algo de antinatural en términos europeos: la creencia en que dos países pueden hacer frente común e imponer a los demás las soluciones más favorables para ellos. Cuando la producción mundial se ralentiza, la receta es que todos se paren y paguen sus préstamos. Ha salido el safety car y ha neutralizado la carrera. La idea ahora es tratar de salir del bache imprimiendo velocidad y no parando en seco.


La crisis necesitará austeridad, sin duda, que es la forma de despertar del sueño al que, como señalaba Rajan, te llevan para que relajes tus filtros virtuosos y venderte todo lo que necesitan vender para crecer ellos. Entre la austeridad asfixiante y el despilfarro populista, está el sendero realista, el del crecimiento posible y el del endeudamiento razonable. Mis dudas están más en nuestros agentes económicos y políticos. ¿Serán capaces de actuar con sentido responsable, es decir, dirigiendo la economía española hacia sectores con menor dependencia y fragilidad, que no solo impliquen riqueza real para unos y aparente para otros, sino un modelo sólido y de futuro? ¿Tendremos esa altura de miras? ¿Seremos capaces de mirar por la estabilidad social del empleo y no por la precariedad permanente? El reto es colectivo y va más allá de lo meramente económico.

Con claridad, Rajan señala:

La responsabilidad de esta crisis está compartida por un elenco mucho más amplio: políticos nacionales, gobiernos extranjeros, economistas como yo mismo y personas corrientes como usted. Además, lo que nos ha afectado a todos no ha sido una especie de histeria o manía colectiva. Lo que resulta un tanto alarmante es que cada uno de nosotros hizo lo más sensato de acuerdo con los incentivos que teníamos. Pese a la creciente evidencia de que la situación se estaba torciendo, todos nos aferramos a la esperanza de que las cosas iban a salir bien, puesto que nuestros intereses dependían de ese resultado. Sin embargo, colectivamente nuestras acciones llevaron la economía mundial al borde del desastre, lo cual volverá a repetirse a menos que seamos capaces de reconocer los errores y tomar las medidas necesarias para corregirlos. (15)

Cuando un sistema, que funciona correctamente conforme a sus objetivos, te lleva al desastre es que sus objetivos son erróneos o incompatibles. A veces los carros se salen de la carretera porque cada uno de los bueyes tira para su lado.

* Raghuram G. Rajan (2011). Grietas del sistema. Por qué la economía mundial sigue amenazada. Deusto, Madrid.
Exposición de los bancos alemanes

Exposición de los bancos de Reino Unido en las distintas economías


jueves, 24 de mayo de 2012

Humo de segunda mano

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Humo de segunda mano… Así se refiere un lector de The New York Times a Facebook en los comentarios suscitados por el artículo* que intenta poner algo de luz en el escándalo de la salida a Bolsa de la red social. No me parece mala definición. En este caso, deberíamos hablar de señales de humo de segunda mano.
La esperada salida a Bolsa de Facebook se ha convertido en un ejemplo de los males de la economía actual, un mal caso de credibilidad que implica a la propia empresa, pero también a los colocadores y hasta al mismo Nasdaq, que ha sido citado por la SEC. Cuantos más agentes de un sistema quedan bajo sospecha, más maltrecho queda el sistema. Y, una vez mász, todo parece una conspiración para sacarle a la gente el dinero, que es la única ley escrita a fuego en la tabla de Wall Street. Resumiendo el caso en tres puntos: han ocultado información relevante a los compradores, han prevenido solo a algunos y, finalmente, las órdenes de compra tuvieron un retraso de media hora. Demasiado para el producto estrella que todo el mundo esperaba.


Las demandas de los inversores se están acumulando y las indemnizaciones, según los primeros cálculos, serán millonarias. Las leyes en este campo —cuando metes la pata— son muy claras: te hacen pagar las pérdidas que has causado. Según The New York Times:

The damages in this type of case are the difference between the purchase price and the stock price at the time of the filing of the case, or the loss the investor incurred if the shares were sold. This means the difference between $38 a share and roughly where Facebook is trading as of the filing of the lawsuits, about $32 per share.
In addition, under Section 12(a)(2) of the Securities Act of 1933, investors who bought directly from the underwriters will have rescission rights, which allow them to simply give back their shares and receive the $38 offering price.
As a result, we’re talking about a potential for billions of dollars in damages.*

Esto es lo que te ocurre si no eres sincero y no das toda la información a la gente. Esos seis dólares de diferencia —de 38 a 32— o el hecho de devolver el dinero, pueden ser uno de los casos más sonados de prosperar. Me temo que le han aguado la luna de miel a Zuckerberg y su novia de toda la vida.
Desde que se produjo la primera burbuja tecnológica y la prohibición tajante de su usar el término “e-economía” por establecer que no había más que una y que lo de la “e” era una forma de tomar el pelo a la gente introduciendo diferencias donde no las hay, muchos se habían prometido no volver a las andadas, pero al final siempre se vuelve a los mismos males porque deben ser consustanciales a la naturaleza humana.
La base de esta crisis es la ocultación de información sobre las expectativas reales de crecimiento de Facebook, de las estimaciones de evolución de los ingresos por la publicidad. El diario de información económica Cinco Días señala:

Los demandados, entre los que se encuentra Mark Zuckerberg, cofundador de Facebook, han sido acusados de esconder al grueso de inversores durante el road show previo a la OPV una "severa y pronunciada" reducción de las previsiones de crecimiento de ingresos para la compañía, informó Reuters. Por su parte, el rotativo económico Financial Times publicó ayer en su web que Morgan Stanley, el banco que lideró la colocación de la red social en el Nasdaq, ha sido citado por el regulador principal del mercado de Massachusetts para que aclare este asunto.**

La aparición de un informe de un analista con datos diferentes a los que se habían presentado públicamente para colocar las acciones implica que las estimaciones eran peores que las presentadas, es decir, que los inversores decidieron el precio que pagaban de forma errónea, inducidos por el engaño u ocultación, que viene a ser lo mismo. Esto afecta a la compañía, pero también a los bancos que vendieron las acciones, principalmente a Morgan Stanley, JP Morgan y Goldman Sachs. Este tipo de jugarretas que te hacen todos los días y luego se van a celebrarlo, cuando se hacen a los inversores en bolsa se considera como un pecado capital, y nunca mejor dicho.


La cuestión, como hemos señalado, es que arrastra a varios jugadores en la partida: la empresa, los analistas, los bancos, etc., restando credibilidad al sistema. Volvemos a la cuestión de la confianza y la duda, que a los demás nos machaca y que ahora afecta a los propiciadores de todos estos desastres ajenos.
Facebook se encuentra en un punto extraño de su desarrollo empresarial. La gente —los usuarios— está descontenta y aprovecha la misma red social para decirlo. No sé si eso aumenta su valor y disminuye su prestigio o al revés, pero algo hay. Ayer mismo, recibía yo en el muro un mensaje a los cuatro vientos virtuales sobre cómo evitar que utilicen tus imágenes para fines publicitarios. La gente está empezando a descubrir que el negocio de Facebook es absorber lo de los demás y traficar con ello, que el “me gusta” a quien le gusta realmente es a la empresa, que hace su negocio con ello. El lector filósofo —RockPro es su apodo— de The New York Times comentaba sintéticamente cuál es el “negocio” de Facebook: “Other peoples information, posted for everyone to see and for the FaceBook company to try to sell.” Probablemente no se pueda resumir mejor.


El crecimiento de este tipo de negocios puede desinflarse en cualquier momento si se ofrece una alternativa que a los usuarios les parezca aceptable. La aceptación de ciertas cosas no significa que estés de acuerdo con ellas, sino que no te queda otro remedio. Pero eso en el mundo de los negocios —lo hemos aprendido todos— se llama “oportunidades”, es decir, que en algún recóndito lugar del globo terráqueo un par de jóvenes con capucha están pensando cómo desarrollar otra red social sin los inconvenientes de esta. Y cuando eso ocurra, el humo se disipará para dejar su sitio al de la nueva hoguera de las vanidades.

* "The Facebook I.P.O.’s Potential Legal Exposure" DealB%k The New York Time 23/05/2012 http://dealbook.nytimes.com/2012/05/23/the-facebook-i-p-o-s-potential-legal-exposure/?hp
** "Inversores de Facebook demandan a la compañía y a sus colocadores en Bolsa" Cinco Días 24/05/2012 http://www.cincodias.com/articulo/empresas/inversores-facebook-demandan-compania-colocadores-bolsa/20120524cdscdiemp_3/





miércoles, 23 de mayo de 2012

Suerte, Egipto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay un tiempo para los análisis y otro para los deseos, uno para los datos y otro para los sueños. Este blog comenzó con la Revolución, el mismo día en que los egipcios salieron a la calle a reclamar su futuro robado durante décadas. Comenzó con tres artículos, día a día, hasta que se abrió un espacio propio para seguir dando salida sin limitaciones al torrente de sentimientos y preocupaciones que la realidad egipcia suministraba cada hora, cada minuto en el ascenso agónico de un pueblo a su libertad.
Tras la caída de Mubarak, lo que parecía un final se mostró solo como un principio. Lo que había sido una desesperada reacción contra un dictador aburrido que había llevado su propio régimen hasta la parálisis del absurdo, se convirtió en una crisis crónica y profunda que todavía continúa y es difícil que se cierre.
La elección de presidente está más guiada por la desesperación que por la ilusión. Porque todo sigue abierto en Egipto: no se han cerrado ni la dictadura ni la revolución. En un proceso insólito, lo que parecía haber caído no cayó, y lo que parecía haber ascendido no llegó arriba. Cada movimiento en alguna dirección ha sido con lágrimas y sangre.


Finalmente, la teoría y práctica del caos, preconizada por el régimen de Mubarak para justificar su gobierno de mano dura ante el mundo, va a servir para determinar el voto de muchos egipcios. En año y medio, los egipcios han visto convertidas las calles de El Cairo y los pueblos del país en escenarios violentos en los que la muerte se ha presentado con impunidad y descaro con los motivos más extraños, desde un partido de fútbol hasta los falsos secuestros de muchachas por motivos religiosos. Fanáticos deportivos, religiosos o políticos han tomado el lugar de los resistentes de Tahrir. El deseo de paz, libertad y futuro se fue diluyendo en un anhelo imperioso de supervivencia mientras el país se hundía económicamente.
En el plano internacional, se ha abierto una crisis con los aliados anteriores y entre el pueblo y los políticos. Por un lado, se ha entrado en un escenario complicado con los Estados Unidos e Israel. Los primeros sostenían el régimen a través de la financiación de ejército, que a su vez sostenía a Mubarak y el régimen. La administración Obama mostró su apoyo a la revolución primero, para criticar después las actuaciones del ejército en la calle y de la cúpula militar en los despachos. Israel, por el contrario, des el principio temía un Egipto democrático y sigue temiendo sus efectos sobre su política de seguridad. Se han abierto otras crisis internacionales, la más señalada la que ha mostrado la diferencia de intereses con el cambio. Me refiero obviamente a la crisis con Arabia Saudí y que ha mostrado que el dinero del petróleo sigue comprando voluntades. La visita del parlamento islamista a “cerrar” ante los saudíes la crisis desencadenada por la condena a prisión y azotes de un abogado egipcio que trató de defender la dignidad de miles de egipcios maltratados por los “señores” saudíes, ha hecho daño a los partidos que ocuparon los escaños en las primeras elecciones.

La elección de un presidente para dirigir un país cada vez más complicado podría verse como una solución, pero existen tantas posibilidades de mejora como de empeoramiento. La división actual entre parlamento, gobierno, ejército y la calle, puede añadir un nuevo foco si el resultante no pertenece a ninguno de los anteriores o si pertenece a alguna de las fracciones señaladas. La elección de un presidente próximo a los militares creará conflictos con el parlamento y la calle; la de uno alejado de todos, lejos de aunar, recibirá los ataques y resistencias del resto, como sería probablemente el caso de salir Abdel Moneim Abouel Fotouh. El hecho de que no se sepa cuáles son las funciones de un presidente crea un insólito panorama ya que, previsiblemente, las competencias presidenciales serán desarrolladas en función de quien resulte elegido, ya que el parlamento será decisivo. Otra paradoja más, la de la elección de un presidente sin saber qué puede hacer. No sabemos cómo los egipcios construyeron las pirámides y me temo que va a ocurrir lo mismo con el sistema político que intentan crear. Acabará siendo un misterio.

El caos es el factor más peligroso porque hace añorar los tiempos de la dictadura y desear un “hombre fuerte”. La fortaleza de un país no es el orden público, sino el acuerdo político, algo que parece imposible alcanzar. El islamismo que arrasó en las urnas, se ha mostrado romo en lo político, carente de ideas, y preocupado por las costumbres y por cómo imponer el control sobre la vida y el pensamiento de las personas, mostrando su distancia de un Egipto moderno y superador de sus lacras históricas. Los problemas existentes se han mostrado en una jerarquía absurda en la que se daba prioridad a cómo controlar el acceso a Internet para defender la moral, condenar en los tribunales películas cómicas de los años 90, o impedir las transmisiones de los debates parlamentarios. Todos estos elementos y muchos otros revelan la ausencia de un modelo de futuro y solo un programa de control social retrógrado e hipócrita que se hace la cirugía estética a escondidas, incumpliendo su propio y absurdo precepto, como el caso del diputado salafista que fingió un asalto para justificar y esconder su insatisfacción con su nariz, finalmente operada. Es una anécdota, pero no por ello deja de ser reveladora en su simbolismo.


Un “hombre fuerte” como solución es condenar a Egipto a baños de sangre constantes y a una represión similar o peor a la anterior, que sería absolutamente incompatible con cualquier sistema nominalmente democrático. La solución no debe venir de un “hombre” sino de un “pueblo”, de la sabiduría de sus elecciones y del control de los elegidos. Hoy por hoy no es fácil porque siguen pesando las secuelas de los efectos nocivos del régimen de Mubarak que lo mantuvo mal informado y sin la educación necesaria para su emancipación política y cultural. Son muchos años conviviendo con las distorsiones de una dictadura que se presentaba como normalidad. La brecha entre el Egipto ilustrado y el que ha permanecido mayoritariamente iletrado y en la pobreza es demasiado amplia ahora como para que no se produzcan manipulaciones. Esa es la brecha que hay que reducir para avanzar a través de la educación.

La petición del “hombre fuerte” que muchos hacen para salir del caos es la respuesta natural al desorden reinante, pero no es la solución. Sobre todo si existe la razonable sospecha que el caos es la estrategia para conseguir que los egipcios aborrezcan la revolución responsabilizándola de los desmanes de militares, matones y fanáticos. La terrible constatación del proceso egipcio es que finalmente, los héroes y mártires que resistieron los ataques del dictador han seguido recibiendo el acoso posterior de los que se beneficiaron de su caída. Les interesaba que alguien quitara de en medio a Mubarak, algo que no tuvieron el valor de hacer en treinta años, pero temían que los que se comprometieron en las calles llevaran a Egipto a un punto en que rechazaran la tutela que les permita controlarlo.
La revolución de Internet se ha convertido en la política que quiere controlar Internet. Creo que es un elemento suficientemente comprensible del cambio de los tiempos que han llegado. Algunos sostienen que estos excesos políticos aceleran la caída de la máscara de los que se proclamaban como “no políticos” y se decían próximos al pueblo, ejemplos de pureza. Sus actos han precipitado el cambio de opinión con tan solo ver su orientación absolutamente política por encima de sus discursos piadosos. En ese sentido ha sido revelador para muchos que se han desengañado pronto. Nadie quiere ser "político", pero lo son.


El avance del acoso contra las mujeres y los discursos machistas instalados en el mismo parlamento, los planteamientos retrógrados en materias de libertad de expresión, la voluntad de censura de los medios de comunicación en la transmisión de las actividades del parlamento, la ausencia de deseo de integración de otras fuerzas mediante la aplicación de las mayorías aplastantes, etc., no hacen ver un panorama sencillo. Son tendencias manifiestas, que se quedan en algunos casos por el camino, pero que existen y reflejan un modelo social y político al que se quiere llegar, un modelo de paternalismo político, pasar del “padre Mubarak” a un nuevo “padre” al que obedecer.

Este artículo se titula “Suerte, Egipto” y es un deseo de corazón, aunque la razón diga que es otra cosa lo que necesita el país para salir adelante. Egipto tiene un potencial extraordinario en su juventud, una juventud comprometida y deseosa de volcarse para sacar al país del agujero en el que le metieron la corrupción, los políticos, militares y hombres de negocios, que metieron las manos en su arcas y sacaron las ilusiones de sus corazones convenciéndoles de ser un pueblo ingobernable necesitado de militares en los despachos y tanques en las calles. Ese esquema autoritario se reproduce a escala en muchas instituciones egipcias que piensan que es la forma natural de funcionamiento. Y no es así. No es más que el modelo que crea la dependencia necesaria para que todo siga igual, mandando siempre los mismos y besando la mano que te abofetea porque luego te arroja unas monedas. La revolución dijo ¡basta! y se manifestó en ese “orgulloso de ser egipcio” que se estampó en ropas y corazones. De ahí la recuperación de la dignidad cantada por todos.
Egipto no necesita suerte, sino la sabiduría de dirigir a sus políticos y no de que sean los políticos los que les dirijan a ellos. La democracia es una escuela a la que hay que ir todos los días. No una vez y desentenderse. Necesitan que esa “sociedad civil”, de la que tanto se hablaba, se recupere y se extienda por todos los niveles sociales para comprometer a todos en el futuro del país, en su modernización, en su integración internacional, y no en lo contrario.
Sea cual sea el resultado de estas elecciones, está mi deseo de que sea lo mejor para los egipcios, que les traiga paz, justicia y libertad.



martes, 22 de mayo de 2012

El perro flaco y el aceite

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las noticias que llegan sobre las trabas al aceite en distintos países  —Estados Unidos, Australia, Brasil…— afectan directamente a España, la principal exportadora del mundo, pero revelan quizá algo más: el regreso al proteccionismo después de predicar hasta el absurdo los mercados abiertos. Con la excusa de los controles de calidad, se retrasan y encarecen las importaciones en los países señalados, que

[…] han comenzado a buscar mecanismos que protejan sus mercados interiores. Estos mecanismos se concretan, tanto en la implantación de tasas o aumentos de aranceles, como en el establecimiento de mayores controles y análisis en frontera que podrían paralizar la entrada durante varios meses.*

Se empieza con los aceites y se continuará con otros productos. Es la forma de favorecer la creación de empleo en sectores que han quedado magullados por las importaciones de productos más baratos. Parece que los que entienden de esto —es una forma de hablar— han llegado a la conclusión que hay que mantener el nivel de los discursos globales y aumentar el nivel de los hechos proteccionistas. Estados Unidos siempre lo ha hecho: ha exigido a los demás que bajaran sus fronteras y ha elevado las suyas cuando les ha interesado. Esto es algo que te puedes permitir cuando eres la primera potencia mundial. Los demás se contentan con que les inviten al desayuno del día de Acción de Gracias. Y a verlas venir.


Cuando son los demás los que te compran, tienes que tragar, te guste o no te guste. Así es el mercado. Pero este “mercado” se rige cada día más por la “ley del embudo”, que es la parte que no te enseñan en la teoría, pero te aplican en la práctica, para que no te pierdas nada de la lección global.

Cada vez parece más claro que los que quieren salir de la crisis apuestan por el empleo y, para protegerlo, lo primero y más evidente es recuperar el sector productivo. Eso significa empezar la escalada del terreno abandonado y cerrar el paso a las importaciones con todas las armas que la ley permita o la imaginación jurídica cree en adelante. Todo vale.
La prioridad del empleo parece ser la teoría que ha triunfado en esta batalla invisible entre Estados Unidos y Europa —donde “Europa” debe entenderse como “Alemania”, — y empieza por los empleos de casa. Cuando se habla de fomentar el empleo, nos creemos que es el nuestro, No debemos hacernos muchas ilusiones al respecto. Cuando Estados Unidos dice “empleo” se refiere a “empleo americano”, como es lógico. La prueba más evidente es que afectará positivamente a los agricultores norteamericanos pero negativamente a los españoles. Es lo que ocurre con el caso del aceite.
Nos dice el diario El País:

En Estados Unidos, con una demanda de unas 250.000 toneladas de aceite al año de las que unas 70.000 son españolas, se debate la aprobación de una nueva ley que implicaría mayores controles y más análisis obligatorios. Unos análisis que supondría encarecer al máximo el producto, bloquear las entradas en frontera y desanimar a los exportadores.*


Está claro. Nuestro problema, el problema español, es que los norteamericanos, brasileños y australianos —por ahora— no querrán nuestro aceite, no porque nos tengan manía o no les guste, sino porque preferirán usar el suyo, aunque les salga algo más caro, que para eso encarecen el nuestro, para que no se note la diferencia. Pero tenemos otro más grave: la jugada que Europa nos hizo con el tomate marroquí. Ellos sí prefieren el norteafricano, más barato que el euro-español. Con enemigos que te atacan y amigos que no te defienden, el mundo sigue su curso.
Como aquí nos las dan todas y nos aguantamos, no va a tocar tomar más gazpachos y ensaladas de la cuenta para poder nivelar. Cuando nuestros campos sean improductivos, para delicia de Europa y demás, pasarán a ser lo que es su destino desde hace muchos años: soleados campos de golf junto a los que seguir haciendo casitas.


El retorno a políticas de creación de empleo significa proteger los sectores productivos. La forma de hacerlo es quitar competidores de en medio mediante la argucias necesarias, como vemos con claridad. No puedes crear empleo si todo lo importas de China, Estados Unidos o Alemania. Creas además un empleo muy débil y precario, que es nuestro auténtico mal. Solo se crea empleo estable produciendo, vendiendo y exportando, algo que los otros tratan de evitar en beneficio propio.

Cada vez se hace más duro comprobar la nulidad de nuestra política interior y exterior. No son casuales los feos y desplantes hechos por Argentina y Bolivia. La debilidad de España la notan todos, hasta los más tontos, que se siente autorizados, como las hienas, a morder en las carnes viejas de los caídos en desgracia económica. Las leyes de la economía son las leyes de la manada.
Al final lo acaba pagando —¡ironías de la vida!— la fiesta de aniversario de la reina de Inglaterra, que se ha quedado sin invitada real española a cuenta de los desplantes gibraltareños. Por fin sacamos pecho.
Al perro viejo, todo son pulgas, dice el refrán. Y nosotros tenemos pulgas, garrapatas y parásitos intestinales.

* "EE UU y Brasil ponen trabas a la importación de aceite de oliva". El País 21/05/2012 http://economia.elpais.com/economia/2012/05/20/actualidad/1337548553_569524.html




lunes, 21 de mayo de 2012

Rotondas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En un país turístico —condenadamente turístico, como el nuestro—, no deja de ser un contrasentido que el diario El Mundo organice una encuesta para elegir la “rotonda más horrenda”* de nuestras carreteras madrileñas. En un país plagado de monumentos, de paisajes hermosos, la competencia por un lugar horrible es síntoma de varias cosas. En primer lugar de decadencia imaginativa: hace unos años Madrid lanzó una encuesta a la calle para saber cuál era el monumento más representativo de la Comunidad. La competencia era grande pues hay muchos monumentos; van desde El Escorial a las deportivas fuentes de Cibeles y Neptuno, pasando por el Palacio de Oriente y un sinfín de posibilidades. No se trataba de conocer el más bello, sino el más representativo, aquel que pudiera convertirse en sello madrileño hacia el exterior. Es la distancia que existe entre la “belleza” y la “marca”, entre la Estética y la Mercadotecnia. En fin, el mal del siglo, que si en el XIX era el spleen baudeleriano,  el ennui, en el XXI es el comercialismo radical; del vacío existencial a la existencia vacía.

Las rotondas, frente a las plazas que tienen historia, son un fenómeno reciente y se vinculan muchas de ellas con “soluciones” dadas al crecimiento descontrolado de poblaciones y los problemas de los accesos a las carreteras. Las rotondas tienen mucho que ver con el crecimiento urbanístico y las conexiones entre las poblaciones. Frente al cruce, la rotonda. No sé si las rotondas son más seguras que los cruces; me imagino que sí, por más que alguno se salga por la tangente, muchos no respeten las preferencias, etc.
Pero lo importante —para nosotros— es que la rotonda deja esa placita, este terrenito en medio que no se va a quedar así, vacío, que queda muy feo. Y es aquí donde entra la política en la rotonda: ¿qué ponemos? El órgano administrativo del que dependa esa parcela que ha quedado en el círculo central se pone en marcha con toda su eficacia pensante para encontrar qué poner ahí, en el centro, en ese espacio natural que reclama un objeto bello que puedes percibir desde todos los ángulos si das un par de vueltas. Porque sí, hay monumentos que deben verse desde un ángulo especial, desde un punto fijo, mientras que los de las rotondas son los únicos monumentos sobre los que se dan vueltas y más vueltas, no para admirarlos sino porque suelen estar mal señalizadas y te pierdes. Son los únicos monumentos que si te dedicas a observarlos con detalle, te juegas la vida.


En esos islotes rodeados de coches tiburones no suele haber nadie, solo esos monumentos solitarios, destinados a llenar ese espacio. Es el arte por el arte. Por eso es tan llamativa la convocatoria de El Mundo, porque tiene algo de protesta ciudadana, de “Occupy las rotondas”, ante algunas francas horteradas que han plantado en su centro en vez de plantar unas socorridas flores, que siempre quedan bien. Pero nadie va a inaugurar plantas y sí, en cambio, estos monumentos que siguen el proceso característico de “busquemos un artista / yo conozco uno” o similares. Como país de artistas, España tiene un potencial como para llenar todas las rotondas del mundo, incluidas las del mercado chino de rotondas, que está aún por explotar (esto hay que decirlo siempre).


¡Ay, la rotonda es el espejo del alma! Sí, del alma del municipio. Mi pueblo, por ejemplo, que es joven y tecnológico, tiene una rotonda dedicada a “la peseta”. Consiste en un rectángulo de unos tres metros de altura con cinco agujeros. En el agujero superior hay una gigantesca peseta. Cada vez que paso por delante, me preguntó dónde están las otras cuatro. Siempre me da la impresión que era un monumento al “duro” (cinco pesetas), pero que se agotó el presupuesto. El hecho de que tengamos un monumento a la peseta me parece muy significativo. No está en la lista de El Mundo.


Luego están aquellas que muestran el ingenio. Me ha sorprendido la fotografía de la rotonda de Leganés dedicada al monstruo del Lago Ness, una mezcla entre dragón chino y Gaudí. No me digan que la persona a la que se le ocurrió condenar al municipio a un chiste de por vida no se merece todas las reelecciones que la ley permita, incluso hacer algo a lo Putin y Medvedev para no perderlo. El municipio de Leganés no puede prescindir de alguien así, sea quien sea. Yo le haría una estatua y la pondrían junto al monstruo dudoso. Y haría una copia para el lago escocés, que sobresaldría medio cuerpo del agua, con la inscripción “el monstruo de Leganés”, en justa reciprocidad. Los escoceses se preguntarían si alguien así existe o es solo una leyenda.

Lo que no es una leyenda y va ampliamente destacada en las votaciones es el “oso verde” de Boadilla del Monte. Desde luego, no hay color. ¿A quién se le puede haber ocurrido una monstruosidad de tal calibre? El oso gominola de menta es desde luego digno del puesto que ocupa. El animalito es un cruce genético entre las chuches y “expediente X”, pues no hay duda de que se trata de un oso alienígena por su color y tamaño, es como un Godzilla de pueblo.
Como no se respeta ya nada, se han puesto en la picota la rotonda dedicada a Don Quijote en Alcalá de Henares y la del afamado arquitecto Calatrava en la Plaza de Castilla, en Madrid capital. Como está en el lugar en el que a veces tomo el autobús de regreso a casa, puedo constatar las especulaciones de la gente mientras se construía sobre qué era aquello, si una antena o qué. A nadie se le ocurría que aquello pudiera ser un “monumento” o que estuviera ya terminado. La gente, que no entiende de arte.
Las rotondas y sus monumentos, en su mayoría, son el signo del mal gusto de una clase política rodeada de amigos artistas y gente ingeniosa. No se atrevan a preguntar cuánto han costado algunas porque se pondrían de colores tan llamativos como los del oso de Boadilla.
¿Ha habido una burbuja de rotondas? Indudablemente, rotundamente, sí. ¿Ha pinchado? Creo que sí. Los ciudadanos, ofendidos en su vista y bolsillo, han dicho ¡basta ya! a osos verdes y dragones de secano y exigen a los políticos responsables transparencia en el futuro y rectitud en las carreteras. Que nadie se presente a las elecciones sin maqueta de lo que piensa poner a la entrada de cada pueblo, en cada rotonda de las circunvalaciones. ¡Ni un oso más!

* Encuesta: ¿Cuál de estas rotondas le parece la más horripilante de Madrid? El Mundo http://www.elmundo.es/especiales/2012/04/rotondas/