domingo, 5 de marzo de 2023

La propuesta fallida

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ahora la competencia está en quién se horroriza más, en quién está más ofendido ante la corrupción. La realidad española se parece cada vez más a una comedia italiana de los cincuenta. No es posible escuchar algunas declaraciones sin cierto sonrojo, en un sentido u otro.

La imposibilidad genética de opinar lo mismo, aunque lo estén deseando o sea necesario, hace que las palabras que salen pierdan su eficacia, pues no van hacia donde deben, sino hacia donde van siempre, al flujo de reproches.

¿No se dan cuenta que esto es contraproducente? ¿No se dan cuenta que de esta forma acaban amparando la propia corrupción, que pierden eficacia las medidas? ¡Triste destino el de los que están condenados a no entenderse nunca!

Que todos presuman de ir contra la corrupción mientras sale la corrupción por todas partes y lugares, no deja de ser un despropósito que viene muy bien a los corruptos. ¿No hemos estado rebajando las penas por los delitos de malversación hace unos pocos días? ¿Es una forma de atajar algo?

No pueden jugar todos a tantas bandas. Es el propio sistema —la ausencia de filtros internos, la falta de voluntad sancionadora por temor a que se convierta en un dañino escándalo— el que se resiente y con él la confianza ciudadana, como veíamos ayer.

Hoy, de nuevo, todo son rasgados de vestiduras y sacados de pecho para ver quién es más sincero. Todo forma parte de un guión mal escrito, previsible y en el que se insertan algunas actualizaciones con las últimas noticias.

En RTVE.es leemos:

Fuentes socialistas aseguran que no hay más implicados en la trama del 'caso Mediador' ni en fiestas con prostitutas aunque algunas voces del partido no ponen la mano en el fuego. Y creen que como no se gestione con cabeza, el grupo puede acabar fracturado. Añaden que podría tener un coste electoral.

El PP afirma que el exdiputado socialista ha recibido favores de la Fiscalía General del Estado. Favores, indecentes, dice. Y se pregunta cómo el PSOE supo antes que la opinión pública sobre el caso.

En Podemos, dicen que el PP ha tenido un brazo togado que lo ayuda con los casos de la corrupción, mientras Yolanda Díaz asegura que las imágenes de corrupción de estos días son bochornosas y generan desconcierto y tristeza.*


¿Quién no puede poner la mano en el fuego? Las dudas manifiestan el desconocimiento del propio partido, su compartimentación, el fallo irreparable de aquellos que deben vigilar por el conjunto. La cuestión relevante, con todo, es de quién debe ser la cabeza que hay que poner a pensar en lo que ocurre y cómo frenarlo para evitar males mayores. No se trata solo del "desgaste", de la respuesta de los medios y de los otros bandos, sino de cómo poder hacer funcionar un partido de forma honesta y con confianza plena.

Quizá la cuestión es que haya que poner encima de la mesa qué es un partido político hoy, cuáles son sus funciones, cómo se debe compartimentar, cuál es su estructura y qué deben filtrar sus dirigentes no por la opinión o el desgaste, sino por su propia esencia, configuración y finalidades.

Está claro que los que se apuntaron a un mundo de sobresueldos, juergas y un nivel de vida más alto no tenían un sentido de lo que debería ser la política.

Estas cosas pasan cuando las personas a las que se atrae tienen en mente que estar en la política es simplemente insultar de vez en cuando a los adversarios y adular a los que están por encima de ti.

Un político que destaca es uno que sabe defenderse con fiereza, atacar a la yugular y al que se puede poner en puestos mediáticos, frente a los micrófonos. El resto simplemente debe cumplir cuando le toca, ser sumiso y respetuoso con sus superiores, a los que debe el puesto, algo que puede perder si no es lo suficiente sumiso. Acabamos de ver el mejor ejemplo. El PP de Madrid ha decidido defenestrar para las próximas elecciones a los cuatro alcaldes "casadistas", según cuenta el diario El País. La venganza de la presidenta, dicen, se completa.

La política ha ido acumulando problemas sin resolver, lo que la ha vuelto proclive a atraer y sostener a personas que no buscan precisamente lo mejor para el país, personas que realizan distintas operaciones de "conversión" de sus poderes a otras monedas,

Que una parte en los partidos descubra con sorpresa e indignación qué hace la otra mitad es peligroso. Que los diputados puedan recibir prebendas, comisiones, favores, etc. sin que nadie se entere, por muy rápido que respondan, no es un buen signo para nadie.

Lo han tenido delante de las narices. Como ciudadanos que les votamos, tenemos derecho a que vigilen mejor a quiénes nos proponen como nuestros representantes. No se habla mucho de ello, pero en realidad es el problema central. Los seleccionan para nosotros y los ponen en unas listas cerradas. Luego nadie se quiere acordar de ese momento ni de explicarlo. Cada diputado, senador, alcalde, etc. que resulta un corrupto en cualquier sentido es una propuesta fallida, un error imperdonable.

Tiene razón Yolanda Díaz cuando dice que es imprescindible la creación de "consejos" para prevenir (no para tapar) estos casos. Muy urgente, necesario. Por el bien de todos. Pero hay que decirlo y hacerlo.

* " Preocupación en el Grupo Socialista por el 'caso Mediador'" RTVE.es 4/03/2023 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-fin-de-semana/preocupacion-indignacion-grupo-socialista-mediador/6826445/


sábado, 4 de marzo de 2023

No es fácil pensar positivo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La imagen que me viene a la mente cuando escucho, veo y leo las noticias sobre la política española es la del Titanic hundiéndose y los náufragos luchando por agarrarse a unas tablas, arrastrándose hasta el fondo unos a otros. ¿Son conscientes de que con sus luchas constantes nos arrastran a todos?

Mucho me temo que son como esas historias en las que los hechos se han convertido en mitos, por un lado,  y en disputas cuyo origen se ha olvidado y se han transformado en costumbre en rutina. Muchas cosas se niegan simplemente porque vienen del otro, algo que obliga a estar constantemente subidos en la ola de la negación. ¿Son conscientes de este espectáculo? ¿Son conscientes de que las personas que votan a unos y otros están sobre el mismo mapa, sobre el mismo territorio?

Los efectos de esta lucha son la desmoralización social en unos, la radicalización en otros. Y no solo no frenan la desvergüenza sino que esta crece hasta hacerse asfixiante. La esperanza de que el otro se hunda en un escándalo de que no puedan escapar, el "escándalo definitivo", el súper escándalo que acabaría con todos los demás dejándolos empequeñecidos, alienta la esperanza de la discusión. Sin embargo, ese súper escándalo siempre podrá ser superado porque los que realmente están mostrando es que los sinvergüenzas siempre tendrán un pequeño resquicio por el que intentar salir, que tratarán de evitar que los escándalos sean demasiado visibles.

El daño social que todo esto causa es el del mal ejemplo, una verdadera lacra en la mentalidad española. La ejemplaridad es esencial en un país en que sus dirigentes solo discuten. Solo escuchamos de ellos la lucha constante, el ataque. Y una sociedad se construye buscando la armonía, no dividiéndola por la mitad, manteniéndola día y noche en el conflicto, en ausencia de proyectos comunes.

La consecuencia que sacan muchos es que no hay "sociedad", solo un campo de batalla en el que la idea misma de comunidad es cuestionada porque atrae votos, donde no hay un respeto a ninguna institución o símbolo, donde te puedes negar a saludar al jefe del Estado o puedes retirar la bandera nacional porque "te molesta detrás". Son solo algunas de las cosas, muchas, que tenemos cada día ante nosotros, como un espejo de malos ejemplos, ejemplos de falta de sintonía, de ausencia absoluta de sentido de comunidad. Una a una estamos machacando nuestras instituciones, de los jueces al parlamento. Los estamos negando, contaminando, destruyendo.

Y el español de a pie reacciona a esto de diferentes formas. Unos se van hacia los extremos, convencidos de que en la radicalidad está la solución. Otros simplemente se van, desconectan. Van a lo suyo, en sentido estricto. Muchos de ellos acaban en el "pa' la saca", grito de guerra de parte de una generación que no tiene más que ejemplos negativos y que se vuelca en formas de olvido, de matar el tiempo, buscando lo único que cree, en el beneficio propio. Se trata, piensan, de saber quién llega antes al botín, antes de que otro se lo lleve.

Los problemas reales (la salud mental, el desempleo, los bajos salarios, la violencia de género...) se escapan entre el ruido reinante. Se les dedica unos minutos de silencio, unos reproches mutuos, una queja por la falta de recursos. Mientras, las chapuzas ascienden, crecen ante nuestros ojos.

Ya sea por una cosa o por otra, la chapuza pasa estar ante nuestros ojos sembrando división y desconcierto, lanzando basura en todas direcciones, como ocurre con la cuestión de la "Ley del solo sí es sí", que estallará finalmente con toda su parafernalia de negaciones y reproches mientras los condenados ven cómo se benefician y recortan sus penas ante el terror de las víctimas. Otra muerte nos esperaba esta mañana en las noticias. Otra persona, "mal evaluada", considerada sin riego, con la restricción de distancia caducada, ha matado a su ex pareja delante de su hijo de seis años.

Somos el país que toma más cantidad de ansiolíticos. Apenas dedicamos atención médica a los pacientes porque se reduce el personal y aumentan las demandas de asistencia. Mientras, los políticos acusan a los sanitarios de "hacer política" cuando protestan.

¿Hay límites a esto? Por lo que vemos, la crisis aumenta. Los analistas de la política nos señalan la causa: hay elecciones próximas. ¿Tiene esto lógica? Puede que nos dé cierta explicación, pero no podemos considerar que esto es realmente política cuando lo que hunde es el funcionamiento del sistema, mina la credibilidad en todos los niveles, se sitúa al borde del escándalo, arrastrando a todos y mostrando un bochornoso espectáculo.

Lo peor es que no hay forma de que ese necesario desde hace años "pacto de estado" se produzca. No se trata de un "pacto de silencio", sino justo de lo contrario, de la posibilidad de que los partidos establezcan medidas de control similares para evitar que se sigan produciendo esta sangría constante de la credibilidad del sistema político.

Mientras no se den cuenta de que esto les afecta a ellos —a todos— y que nos afecta a nosotros, votantes, ciudadanos, personas; mientras sigamos viendo este espectáculo continuo y creciente, seguiremos en declive en muchos sectores para los que es necesaria la credibilidad, la confianza o, simplemente, poder mirar las noticias sin sonrojarse.

La inestabilidad genera inseguridad y esta acaba produciendo estrés. Los jóvenes por su alto paro; los adultos por el riesgo de sus pensiones, por el entorno cada vez más agresivo que perciben ("no soy tonto, soy mayor", por ejemplo). Estamos vaciando la llamada España vaciada sin que nadie ponga remedio. Se van los centros de salud, los bancos, las escuelas... los que quedan son olvidados. No es la España de todos por la que se preocupa la clase política. Solo por el destino de sus votos en el momento adecuado. No es de extrañar que crezcan las enfermedades mentales en toda la población, que aumenten los delitos, que crezca la violencia de género, que aumente el número de casos de corrupción en todas las esferas.

No es solo una cuestión de honestidad. Lo es también de eficacia, de poder resolver los problemas con las mejores soluciones. Para ello es necesario poder definir los problemas y pensar que afectan a los ciudadanos, que estos esperan soluciones, no reproches, insultos, etc., todo ello estéril a los efectos que nos interesan, su solución y no la erosión que el político busca en el otro pensando en elecciones futuras.

La "nueva política" no ha traído lo que se esperaba, sino más conflicto, más agresividad y la incapacidad de resolver muchos problemas que se prefiere mantener abiertos para lograr un mejor provecho. En realidad, no hay vieja o nueva política, sino solo una: la que considera que su trabajo es ofrecer soluciones a los problemas de los ciudadanos y no lo contrario, crearlos.


Necesitamos la alegría de saber que estamos todos en el mismo barco, que podemos dedicar nuestro tiempo y esfuerzo a buscar el bien común, idea que resulta ridícula en un mundo de intereses fraccionados y de gritos constantes. Hace falta menos comunicación y más acción, además acción visible, transparente, que podamos aplaudir, sentirnos reconfortados, ilusionados. Hay demasiados charlatanes; pocos trabajadores. No se nos forma, se nos entretiene. Se nos estudia para saber cómo convencernos, no para conocer nuestras necesidades reales.

Seguro que hay personas que están hartas de que su trabajo sea dinamitar constantemente cualquier posibilidad de acuerdo, de entendimiento, de trabajo en común. ¿Son tan distintos nuestros mundos que no nos podemos poner de acuerdo en nada? Me resisto a pensarlo y veo los ejemplos en la vida cotidiana, en el día a día, donde los esfuerzos se dedican a otras cosas. Pero también veo cómo el mal ejemplo va descendiendo, ocupando espacios, buscando "poder", arrastrando.


Las noticias de cada día nos traen intranquilidad, miedos, irritación. No vemos cómo se pueden solucionar los problemas que se encuentran en nuestras casas, esquinas, barrios. Las respuestas que recibimos son cada día más insuficientes y esto genera nuevos peligros de empeoramiento. Todo se vuelve circular, los efectos actúan sobre las causas. Si aquellos de los que esperamos soluciones son más bien un problema, el cerco se estrecha y la confianza cae en picado. Los miedos se disparan. Necesitamos confianza y convivencia, construir conjuntamente. Es la forma de enfrentarse a lo que tenemos cada día y que nos hacen evaluar negativamente lo que nos rodea con los consiguientes efectos de arrastre.

Hay que pedir soluciones a los políticos. Soluciones y actitudes, menos jugar con los miedos y una orientación diferente de la política, que veamos en ella positividad y no un estado de constante miedo por el futuro. Los indicadores no son buenos y nos avisan de un mundo complicado, un mundo de depresiones y conflictos, de chapuzas.




viernes, 3 de marzo de 2023

La represión informativa en Egipto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En Egipto no se puede decir que las cosas van mal, aunque las cosas vayan muy mal. En Egipto no existe la corrupción, aunque haya que recurrir a militares para conseguir una medicación que te haga falta. En Egipto hay que encerrar al mensajero de las malas noticias porque solo los "traidores" cuentan las malas noticias, aunque todo vaya mal. En Egipto hay que ver la vida con una sonrisa, aunque las devaluaciones de la libra hayan pulverizado los ahorros y los sueldos de los egipcios de a pie.

La reducción de nuestras miradas a Egipto no obedece a falta de interés; son debidas al secuestro informativo, a la compra de medios por parte de los favorecidos del régimen, que le hacen ese regalo al poder. En Egipto decir lo que se ve, lo que se sabe, es poner en duda la palabra y la buena intención del poder. Ya lo dijo el presidente al-Sisi hace muchos años, tras el "no-coup": "escuchadme solo a mí". Lo que era una llamada, se convirtió en una trágica y descarada realidad. La sonrisa de al-Sisi está en cada calle, en cada dependencia y a ella refieren como icono de la tranquilidad todas y cada una de sus imágenes. Dudar de su bondad, sabiduría, justicia o, sencillamente, que es un regalo de la divinidad al querido pueblo egipcio, es pecado, delito e imprudencia que denota un desprecio por la Historia, la Divinidad y el futuro esplendoroso que aguarda a la vuelta de la esquina de la Historia. En Egipto nada se hace mal, simplemente se nos prueba antes de entrar al paraíso.

2018

En este contexto, que apenas contiene ironía, ser periodista es complicado para los que tienen conciencia y muy sencillo para los babosos y aduladores. Los que dicen que la economía va mal son traidores, mientras que la presentadora de televisión que reclama mano dura con las mujeres, que se están volviendo revoltosas, satisface a esa audiencia ultraconservadoras que, alentada desde Al-Azhar, considera que los "egipcios son religiosos por naturaleza".

Una de las fuentes de renovación de la información en Egipto es la publicación Mada Masr, un ejemplo de independencia desde su fundación y que ha servido muchas veces de fuente donde encontrar lo que otros medios no se atreven a decir.

Lejos de practicar un periodismo de meros titulares, la vocación de sus miembros es la investigación profunda, la reflexión sobre las causas y lo que debe presidir la acción periodística: la mejora del conocimiento sobre la realidad que nos rodea y que el poder siempre ha tergiversado, manipulado en su propio beneficio, creando mitos justificadores. ¿Quiénes fueron los que le sacaron provecho al "sueño profético" de al-Sisi en el que el difunto ex presidente Sadat (el asesinado por los islamistas) se le presentaba en mitad de la noche para pedirle que asumiera las riendas de Egipto, un mandato divino que él no podía rechazar? Suponemos que Putin ha tenido sueños similares, con la diferencia de que a él se los manda Dios y no el diablo.

2013

Una vez dejado claro, confirmado, que es Dios quien te ha puesto de presidente, lo demás va rodado: dudar de sus acciones es dudar de la voluntad de Dios, que le ha puesto. El, literalmente, ha unido al pueblo y al ejército, en una sola mano; es la garantía de que el Estado (todo el aparato junto con el Ejército y la Policía) están al servicio del bien, al servicio de Dios y de los egipcios. Da igual que te roben, apaleen y te dejen tirado en mitad del desierto; todo es porque Dios lo quiere.

Mada Masr se ha permitido dudar de esto, dudar de que todo vaya bien, de que todos los que están en el aparato sean los ejecutores de la voluntad de Dios. Y eso tiene consecuencias. En la publicación, con el titular "3 Mada Masr journalists to stand trial for ‘offending’ state-aligned Nation’s Future Party MPs", leemos lo ocurrido:

Three Mada Masr journalists are to face trial in early March on charges of “offense against MPs” from the state-aligned Nation’s Future Party and of “misusing communications channels.”

If convicted, the journalists could face between six months to two years in prison, along with fines ranging from LE50,000 to LE300,000.

The charges stem from the August 31 edition of Mada Masr’s daily Nashra, which included the names of the three journalists in the byline and reported on charges of “gross financial misconduct” that had been leveled at prominent Nation’s Future Party members by a state watchdog. According to sources that spoke to Mada Masr, deliberations were underway at the time within the party about possible fallout from the corruption charges, with the dismissal of several key members as a potential outcome.

In response to Mada Masr’s report, hundreds of Nation’s Future Party lawmakers, leaders and members of the public nationwide who described themselves as party members submitted complaints against the journalists.

Lina Attalah, Mada Masr’s editor-in-chief, and the three journalists were called in for investigation on September 7 on charges of violating the sanctity of private life and running a website with the intention of undertaking activities punishable by the draconian 2018 cybercrime law. They were charged with publishing false news with the intention of disturbing the public peace and damaging public interest, causing disturbance via social media, and slander and defamation of Nation’s Future Party members. Attalah, Mada Masr’s editor-in-chief, faced the additional charge of founding a website without a license.

The journalists were released on the same day on bail, which was set at LE20,000 for Attalah, and at LE5,000 for the three other journalists.*

El partido del "Futuro de la Nación" es, como es sabido, desde sus orígenes en 2014 una creación de los servicios de inteligencia militar para ser la interfaz controlada de los militares, el verdadero poder en el país desde su creación moderna. Con la excepción (relativa) del año de gobierno islamista de Morsi, caído por el "no-coup", en Egipto siempre han mandado lo militares. "Mandado" tiene aquí un sentido absoluto, con el control de calles, ministerios, Policía, jueces y medios de comunicación. Cuando lo generales se jubilan acaban al frente de las numerosas fábricas o empresas que controlan. Cuando los militares ven que las cosas no van bien, cambian al militar de turno y ponen otro dentro de sus propias luchas internas. Eso deja con esperanzas al pueblo y se construye un nuevo mito. Con al-Sisi esto ha llegado a su cumbre. Cuanto peor vayan las cosas, más presiona el aparato para convencerte que solo es una "mala interpretación" tuya.

Decir que algo va mal es algo más que decir que algo va mal. Esté tipificado como el peor delito posible: tratar de desunir al pueblo y al Ejército. Esa acusación te lleva a la cárcel, al exilio, te inhabilita y te consideran traidor.

1/5/2022 The New York Times

La acusación contra las periodistas de Mada Masr, como se ha señalado: "publishing false news with the intention of disturbing the public peace and damaging public interest, causing disturbance via social media, and slander and defamation of Nation’s Future Party members"*. No solo es ridículo, sino una señal clara del totalitarismo fundamentalista estatal, la fusión de lo religioso y lo civil en una sola unidad. Al-Sisi se dio cuenta —era entonces el ministro de Defensa del islamista Morsi— que el pueblo vivía alimentado por los mitos religiosos, que se dejaban convencer en las mezquitas y en los mercados por los sacamuelas religiosos que habían acusado a Nasser de impío, al piadoso Sadat por llegar a acuerdos de paz con Israel, y a Mubarak de creerse por encima del bien y del mal, además de no obligar a que su esposa llevara velo. Lo que hizo al-Sisi fue aprovechar la credulidad de los egipcios para convencerles a) de que era un enviado divino; b) que Dios estaba en la base de todas sus decisiones, por ruinosas que fueran; c) que criticar al presidente, a los ministros, a los miembros del parlamento, etc. era "ofender a Dios" e ir contra su voluntad; d) que lo sano y piadoso era aceptar todo lo que dijera el gobierno, medios oficiales, etc. y e) que los críticos, los que denuncian la realidad fraudulenta, falsa son traidores al pueblo, a la Historia y a Dios.

Las acusaciones contra las periodistas es una infamia más del gobierno y la política —si se puede llamar así— egipcia, una fantasía interesada que los propios egipcios ya no creen, pero no pueden decirlo. Nadie les puede ocultar sus miserias reales, las que viven cada día porque las sienten en sus carnes. La labor del gobierno y de los medios es falsearlas, encubrirlas sembrando el país de imágenes del presidente, transmitiendo la idea de que es el líder mundial al que todos vienen a consultar dada su sabiduría natural y los consejos divinos que recibe con cierta periodicidad y en momentos de urgencia.

Las periodistas de Mada Masr son un obstáculo en la creación de la imagen idílica. Son una piedra en el zapato egipcio. Las acusaciones no solo son ridículas, sino que ofenden a la inteligencia. ¿Han llegado a creerse sus propias mentiras o sencillamente ya no pueden ocultarse tras otras por agotamiento del guión? El parlamento egipcio es una mera maquinaria de encubrimiento del gobierno. Recordemos que todos los candidatos a la presidencia fueron detenidos con diversas y absurdas excusas. Tuvieron que buscar un muñeco para que no quedara solo al-Sisi en la carrera por la presidencia. El candidato elegido para presentarse como opositor pidió disculpas y aseguró que era el fan número del presidente contra el que se presentaba. No quería ser el "malo" de la película, su vocación era la de adulador sumiso. Afortunadamente todo pasó rápido.

Los ataques a Mada Masr son casi lo último que les queda contra un medio que ha tratado de dosificar sus críticas, pero que finalmente no puede huir de su responsabilidad social e informativa y necesita decir lo que ve, lo que todos ven en silencio por el miedo a hablar.

Todo ese falso sentido del honor no es más que una cortina de humo del sistema ante las denuncias. Necesitan venderlas como conspiraciones, como "violaciones de la santa intimidad", del honor. Son los nombres con los que la hipocresía del poder tapa sus vergüenzas. 

Attalah decried the charges as an attack on press freedom. 

“It is a shame that journalists who do their job in a professional manner should face complaints which could threaten their freedom, at a time when we need to refrain from antagonism, and to welcome any work critical to those in or close to power,” Attalah said. “What could truly undermine domestic stability is strong-arming into legal punishment any work of criticism based on clear and factual information.”

Hassan al-Azhari, Mada Masr’s lawyer, echoed Attalah’s sentiment. “It’s a bad sign that journalists are being subject to trial for charges under the cybercrime law, which is intended for standard internet users, and that the legislation is being used for its penalties that entail deprivation of liberty,” Azhari said. * 

Que sean las críticas las que puedan deteriorar la estabilidad social es una broma. Es la actuación corrupta y autoritaria del poder la que crea la inestabilidad silenciando sus errores y delitos. Tapar la corrupción con represión es justo lo que hacen las dictaduras lo hagan en nombre de quien lo hagan, Dios, el Pueblo o ambos a la vez.

La represión de esto tiene un límite, la desesperación. Hasta el momento, los poderes reales de Egipto han logrado sustituirse a ellos mismos, presentarse como relevos naturales. Esto quiere decir que cualquier opción salida de fuera de los círculos militar-económicos que controlan el país está condenada, como ocurrió con Mohamed Morsi (ayudado por su propia ineptitud), al fracaso. La desesperación puede volver a sacar a la gente a la calle en cuanto que una simple cerilla caiga sobre ese suelo impregnado con la gasolina de la inoperancia y la propaganda. 


La experiencia de la Primavera Árabe enseñó mucho. Pero también los represores aprendieron. Las leyes egipcias son todo un tejido de impedimentos para tratar de evitar que la información circule y pueda extenderse con contenidos que no les gustan y pueden ser peligrosos para sus propios intereses. Se legisla para el silencio. Aquí hemos traído varías veces este tipo de caso, con Mada Masr en muchas ocasiones como centro.

En Egipto, el acto revolucionario es simplemente dudar del poder, de su origen divino, de su justicia, de sus intereses. Los que lo hacen son perseguidos, atacados, encarcelados, multados. Lo hace muchas veces con el silencio cómplice de países que atienden a sus intereses en la zona. Eso es lo que salva al gobierno egipcio en la mayoría de las ocasiones de reacciones más contundentes a sus ataques a los derechos y libertades. Frente a los egipcios aduladores y copartícipes de los desmanes del régimen, frente a los fundamentalistas, hay un valioso grupo de personas, mujeres en la mayoría de los casos, que ponen la verdad y la libertad de expresión, su capacidad crítica, por delante de los intereses. El silencio no es paz; la propaganda no es felicidad.

Nuestra solidaridad y ánimo ese puñado de mujeres periodistas (es importante señalar ambas condiciones) que cumplen con su función y deberes informando incluso a los que no quieren ser informados. Algún día el pueblo egipcio sabrá lo que les debe. 

* "3 Mada Masr journalists to stand trial for ‘offending’ state-aligned Nation’s Future Party MPs" Mada Masr 28/02/2023 https://www.madamasr.com/en/2023/02/28/news/u/3-mada-masr-journalists-to-stand-trial-for-offending-state-aligned-nations-future-party-mps/


jueves, 2 de marzo de 2023

La segunda piedra

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Que los partidos compitan por ver quién expulsa antes a los corruptos no deja de ser una ironía, un consuelo tonto. Lo esa igualmente que lleven contabilidad de los encarcelados, condenados, imputados, etc. ajenos y andar sacando pecho después.

Hace mucho que hace falta un gran pacto de estado para el control de la corrupción que pusiera el acento en la unidad de los grupos políticos y ciudadanos. Por el contrario, los ciudadanos percibe que la corrupción es un arma arrojadiza y los implicados que sus partidos son los primeros interesados en frenar los efectos de desgaste que todo caso produce.

La corrupción no es algo nuevo ni algo de lo que nos podamos librar fácilmente. La política más adecuada es la que la evita, más que la que la sanciona ejemplarmente. De esta forma entendemos que no solo es cosa de los jueces, sino que hay una tarea previa, la de evitarla.

En todo caso de corrupción política hay una primera responsabilidad ineludible: la de la selección. Toda persona corrupta en un cargo lo es porque ha sido puesta allí por alguien, ha burlado los controles, los filtros, etc. de un aparato de partido.

Los casos de corrupción existentes —no solo este último— están ligados a un modelo de partidos políticos en los que apenas hay debate porque todo se centra en la promoción de los líderes de cada nivel. Mientras esto se cumpla, se cuecen muchas cosas en la sombra.

El sistema de listas cerradas da un inmenso poder a los que deciden quién son incluidos en ellas, que acaban creando redes para conseguir sus fines. De los partidos en constante debate de los inicios de la democracia, que provenían de la clandestinidad, hemos pasado a los partidos "aparato", en donde todo está enfocado a ese equilibrio entre información y silencio, promoción y sombras, que da tantos disgustos a unos y a otros porque muchos de ellos acceden a la tentación.

En RTVE.es vemos la imagen del ya ex diputado del PSOE Juan Bernardo Fuentes Curbelo en cuya muñeca luce dos pulseras rojas con la inscripción "PSOE / icono corazón" a la vez que en su pecho vemos una pequeña chapa roja con el mismo icono del corazón. Es un cartel andante, una declaración de amor a su partido. Basta con los signos exteriores para salir en la foto. Pero es lo que no se veía lo que sale ahora a la luz en esa serie de imágenes expresivas sobre las juergas colectivas realizadas a cuenta de la corrupción.

Cuando una persona de pocos escrúpulos detecta que el lugar más beneficioso para enriquecerse es un cargo político, se procura la forma de acceder a ese puesto. Pondrá en marcha todas operaciones posibles para escalar hasta ese lugar en donde le será facilitado el acceso, generará a su alrededor las redes corruptas con los que conseguir enriquecerse. Pensar que esto es posible sin que en los partidos a los que pertenecen nadie se dé cuenta es un tanto deprimente sobre en qué se centra su atención.

Ahora la lucha se centra en saber quiénes estaban en las listas de "invitados" a la corrupción, quiénes se "beneficiaban" de todos esos contactos, fiestas, cenas, accesos a clubes de prostitución, etc.  Nos cuentan en el artículo en RTVE.es:

Del torrente de mensajes, grabaciones y fotos que ha entregado a la Justicia el intermediario que da nombre al caso Mediador esta cita es la que trae de cabeza al PSOE: "A las nueve de la noche en el Ramsés, mesa para quince. Solo personas del Partido Socialista".

Figura en un mensaje de audio que Navarro Tacoronte envió el 21 de octubre de 2020 al entonces diputado del PSOE para concertar una cena esa misma noche en un conocido restaurante de Madrid, situado en la Puerta de Alcalá, a quince minutos caminando del Congreso.

"Solo personas del Partido Socialista. No pueden entrar los de Vox, ni Podemos, ni arrastrados catalanes ni toda esa gente extraña", continúa el intercambio de mensajes, en el que el "mediador" detalla al diputado que el menú les va a salir a 40 euros por persona porque el resto lo paga "la empresa". Y le dice también que tienen apalabrado "un reservado" con "tranquilidad total" donde nadie tendrá acceso a los comensales, sin riesgo de "fotografías ni rollos raros", según informan Efe y Europa Press. *


Lo más escandaloso del mensaje es ese calificativo de "gente extraña" a los que no sean del partido. ¿Por qué? Evidentemente los organizadores cuentan con la solidaridad y el silencio de grupo, con la pertenencia a un mismo partido como elemento que les da garantía de que nadie va a irse de la lengua, como dicen en las películas de mafiosos (que, por otro lado, es lo es esto).

La corrupción es humana y condenable. Se debe contar con ella como algo que surgirá, igual que con cualquier otra plaga. Si no creamos las condiciones para prevenirla, llegará inevitablemente. La insistencia en un pacto nacional es porque de esta forma se verá que la finalidad de los partidos no es crearla y ampararla. De todas las cosas que ofrece la vida política, a los corruptos detenidos y a los por detener solo les importan tres cosas: poder, relaciones y encubrimiento. La "política", evidentemente, es mucho más, pero en estos casos no es más que una tapadera. No creo que los señalados ahora hayan tenido mucho amor idealista por nada que no fuera dinero y juergas, por muchas pulseras y chapas con "corazones" que se pusieran. Los primeros que no creen en la política son ellos. No ven en ella más que "oportunidades".

Insisto: los corruptos llegan a los lugares influyentes porque no hay controles internos, porque hay un efecto llamada para el enriquecimiento. Les debe salir rentable el riesgo que asumen.

El llamado "caso mediador" estalla en el peor momento posible, ante unas elecciones y con una previsible ruptura gubernamental, lo que permitirá a unos y a otros rasgarse las vestiduras, levantar la voz y sacar la pancarta. El actual sistema está condenado a que se produzcan estos casos, que se repitan en uno u otro lugar, en los niveles municipales, autonómicos o nacionales porque nadie hace nada realmente por evitarlo. Arrastran o son arrastrados por otros sectores, desde los terceros países que ven en ellos las formas de modificar la política exterior (caso del Parlamente Europeo), con empresarios de todo pelaje, etc. Siempre, la tendencia a evitar escándalos acaba produciendo escándalos mayores. No hay forma de protección cuando todo estalla.

La competición sobre quién expulsa antes a los corruptos es casi un chiste cuando esos corruptos se han paseado por el Congreso de los Diputados, celebrado sus fiestas, realizado sus recaudaciones de "mordidas", etc. en un radio muy pequeño alrededor del centro de la política nacional. Ahora queremos saber quién asistió a esa cena reservada a camaradas del partido, mientras se nos dice por el portavoz que "cenar es humano", que "no confundamos". El resultado es una muy mala digestión.

Los casos de corrupción se multiplican y lo seguirán haciendo mientras los políticos corruptos puedan levantar la bandera de que son "perseguidos" y cuenten con que sus compañeros tratarán de esconder o mitigar, según los casos, los efectos de sus acciones por salvar la imagen. ¿no sería mejor controlar quién se nos mete en casa antes de que la líe? Pero mucho me temo que el entramado de relaciones (con cenas o sin ellas) en la política es demasiado complejo. Para los corruptores, la política es como pescar en un cubo, saben que cobrarán pieza seguro, que ellos lo taparán y que pueden conseguir más beneficios. Les funciona; se trata solo de encontrar al adecuado y tentar un poco. 

 * "La juez del 'caso Mediador' rastrea 17 mordidas del exdiputado del PSOE: "Tráeme un bolígrafo"" RTVE.es 1/03/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230301/caso-mediador-mordidas-exdiputado-psoe/2428614.shtml

miércoles, 1 de marzo de 2023

La lengua de Putin

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Pierre Bourdieu nos explicó en "¿Qué significa hablar?", que la "lengua" era del "rey" de turno y que las Academias se fundaron para proteger la lengua del rey del deterioro que el pueblo inculto podía ejercer sobre las palabras. El pueblo es inculto y las élites son las que dominan la lengua. Incluso las lenguas, pueden tener su propio prestigio y ser elegidas como propias de las élites y rechazar la propia, que puede no considerarse vehículo de cultura y sí de barbarie. Así ocurrió con el uso del latín, por ejemplo, que los intelectuales consideraban de prestigio y tradición frente a las lenguas vernáculas. Es el desarrollo de cierto sentido nacional el que hace que las lenguas propias se consideren vehículo artístico, cultural. Por eso el romanticismo fue una explosión nacionalista empezando por crear esa lengua del pueblo que se lanzaron a recolectar e imitar. Una de las lenguas más tardías fue precisamente el ruso, cuyos nobles preferían expresarse en francés o alemán, antes que en el feo idioma del inculto pueblo. Se considera a Pushkin el padre del ruso, el autor moderno que sirve de referencia para hablar de un idioma ruso literario. Lo demás es arqueología, rastreo de esa lengua despreciada anteriormente y que fue necesario dignificar acogiéndola en sus propias instituciones, las mismas que la habían despreciado.

En el artículo titulado "¿Por qué los nobles rusos hablaban francés?"*, firmado por Oleg Yegórov, publicado en Russia Beyond, se nos explica en su inicio:

Guerra y paz de Lev Tolstói es uno de los libros más difíciles que tienen que leer los estudiantes rusos. No nos referimos aquí a su tamaño sino a las partes que están escritas en francés.

La mitad del diálogo con el comienza la novela, en un salón de la alta sociedad petersburguesa, está escrito en francés y no es una invención del autor sino un reflejo de los modales de principios del siglo XIX (el primer volumen de Guerra y paz trata sobre eventos que tienen lugar en 1805). Tal y como dice el narrador sobre uno de los personales: “Hablaba en ese refinado francés con el que nuestros abuelos no solo hablaban sino también pensaban”. Y es que en el siglo XVIII el francés “conquistó” Rusia y se convirtió en la lengua no oficial de la aristocracia. ¿Cómo ocurrió?* 

Rusia siempre ha ido con otro ritmo, con otra historia paralela a la occidental. Sin un "renacimiento", sin una etapa "racionalista", sin un pensamiento de libertad individual, Rusia es Rusia. No fue hasta la década de 1860 cuando se suprimió la servidumbre de la gleba, una institución esclavista y medieval. Podemos leer lo que supuso el cambio en la magnífica Padres e hijos, la novela de Iván Turgéniev: "...Decidí que en casa no tendría a más siervos liberados, antiguos miembros de la servidumbre; o que, por lo menos, no les confiaría cargos de responsabilidad. —Arkadi señaló a Piotr con la mirada—. Il est libre, en effet —observó Nikolái Petróvich a media voz—, pero es que él es ayuda de cámara. " (Padres e hijos, cap. VIII).

El hecho de que la nobleza hablara —y pensara, como señala Tolstói y vemos en el fragmento anterior de Turgéniev— nos dice mucho de lo que es Rusia y de lo que ha sido su propia evolución en paralelo a Europa y muchas veces más cercano al totalitarismo asiático, cuyos emperadores estaban bastante cerca de lo que representaban los zares, con el apoyo de la iglesia rusa, contraria a cualquier modernización porque suponía perder el control sobre la ignorancia, como todavía vemos hoy con la actitud de Kirill I, el patriarca de Moscú, valedor de Putin en las invasiones y en sus cruzadas morales y religiosas.

La romantización rusa supuso la dignificación del lenguaje y del pueblo. De esta forma, a la obediencia absoluta se le añadió la voluntad popular, la del pueblo, ahora adulado, mitificado e igualmente explotado por los que dijeron actuar en su nombre. No se libra uno fácilmente del culto a la autoridad.

Ahora se busca el romanticismo nacionalista de los eslavos, ya que se trata de distinguirse de Occidente. En esta línea, Rusia ha estado dividida entre eslavófilos visionarios y occidentalistas liberales. Pero no es fácil hacer consciente a la gente de su libertad y muchos prefieren las ventajas del populismo nacionalista que les libra de pensar y les ofrece dejarse llevar por esas corrientes místicas, mezcla de sangre y tierra.

La lengua rusa se reviste actualmente de nacionalismo. Pensemos que la prueba de verificación para invadir, al igual que hizo la Alemania nazi, es la lengua. Allí donde se habla la misma lengua es que existe el mismo pueblo. Rusia te enseña ruso y luego te anexiona para liberarte, como ha ocurrido en Ucrania. Los rusófonos son la vía de entrada, la excusa para la invasión. Se empieza hablando ruso y se acaba con el pasaporte en la boca.

RTVE.es nos da una noticia interesante por lo que representa en el contexto de lo señalado anteriormente: 

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha declarado la guerra a los extranjerismos con el fin de proteger la lengua rusa de la excesiva influencia de otros idiomas, especialmente el inglés. 

Putin ha promulgado este martes la correspondiente ley que le remitió la Duma y que fue aprobada en primera lectura en diciembre pasado. Con esta norma se prohibirá a los funcionarios del gobierno ruso la mayoría de las palabras extranjeras en el ejercicio de sus funciones.

"A la hora de utilizar el ruso como lengua estatal de la Federación Rusa no se permite el uso de palabras y expresiones que no se correspondan con las normas del idioma literario ruso moderno", señala la nueva ley. La excepción, añade, "son las palabras extranjeras que no tienen análogos en el idioma ruso y cuya lista está recogida por diccionarios normativos".

La ley, que sigue la senda de otras lenguas como el francés, pretende proteger el idioma del "uso excesivo" de palabras extranjeras. Ahora, el Gobierno ruso debe determinar el mecanismo de elaboración de gramáticas, diccionarios y otros manuales que incluyan las normas lingüísticas de obligada aplicación. El objetivo es promover el correcto uso del idioma en todos los niveles de la administración pública.

También se publicará una lista de palabras que pueden utilizarse. Por el momento, no existen penas para quienes no respeten las medidas.**


 

Creo que con lo expresado anteriormente se entiende con más claridad el sentido "romantizador", es decir, populista y nacionalista, de la medida tomada por el gobierno ruso.

Pero la lengua es también una forma de control. El que manda es quien decide qué significan las palabras. Por ello, decidir qué se puede decir y qué no es una de las bases totalitarias más eficaces del control social.

Con esta medida, Putin convierte el aparato del estado, la maquinaria funcionarial, en agente activo en el modelado del pueblo ruso, al que se le fijan las fronteras mentales, que son las de la lengua. La lengua vuelve a ser de Rey, en este caso del Zar de todas las Rusias, Vladimir Putin. Excluyendo las palabras que vienen de fuera, Putin crea un modelo de aislamiento que define lo otro como maldad, como contaminación. Si el uso de la palabra "guerra" aplicado a la "operación especial" en Ucrania ya marcaba un control del lenguaje traducido en control de la realidad, las nuevas medidas convertirán la comunicación en un espacio de vigilancia y sanciones separando el buen hablar de unos frente a los que usen otros términos o con otros sentidos.

Rusia es cada vez más el espacio de Putin, cada vez más separado del mundo. El ruso es cada vez más un arma que se vuelve contra los propios rusos, que son quienes lo usarán con miedo a que se deslice entre sus palabras un término indebido, una palabra peligrosa. Por el momento, dicen, no habrá sanciones, quizá porque las estén calibrando, poniendo a punto. Quizás porque sea un arma de identificación de aquellos que manejan otras fuentes, más allá de las estrictamente rusas.

De los salones que describía Tolstói hablando en francés, a los despachos, calles, escuelas, medios en las que deslizar cualquier término que no se ajuste a lo prescrito sea un acto punible. 

* Oleg Yegórov "¿Por qué los nobles rusos hablaban francés?" Russia Beyond 6/06/2022 https://es.rbth.com/cultura/2017/06/19/por-que-los-nobles-rusos-hablaban-frances_785542

** "Rusia aprueba una ley que prohíbe el uso de extranjerismos a los funcionarios públicos" RTVE.es  28/02/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230228/putin-declara-guerra-extranjerismos-ley-busca-proteger-lengua-rusa/2428507.shtml