domingo, 5 de mayo de 2019

La guerra no declarada sigue su curso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
The Washington Post publica, con fecha del día 3, un muy completo artículo firmado por Anne Applebaum, columnista, historiadora y profesora en la London School of Economics,  galardonada con el premio Pulitzer y antiguo miembro del consejo editorial del Post. El título de la versión española en el diario es "¿Qué hay detrás del auge de Vox? Polarización, tecnología y una red global". El titular plantea una pregunta y responde a la misma de forma sintética. El artículo es el desarrollo de esa conclusión final.
La "polarización" obedece a la forma de dividir a la sociedad mediante mensajes emocionales y drásticos, muchos de ellos fabricados o falsos, interpretaciones tendenciosas de hechos. Con ello se busca el estado de excitación permanente, la crispación, la bajada de la racionalidad ante el aumento de la emotividad. El manejo de símbolos, emociones, de historias empáticas y simplificadoras.
La "tecnología" implica el uso de las técnicas de manipulación de la opinión a través de los mecanismos que permiten las redes sociales y los micromedios. Se usan las técnicas de investigación y análisis de datos para comprender los elementos clave y diseñar las estrategias y los grupos de destino, que son segmentados gracias a técnicas similares a las puestas al descubierto por el escándalo de Cambridge Analytica.


El tercer punto, la "red global" implica la alianza estratégica para la colaboración técnica, ayuda mutua y la financiación. Los partidos de esta ultraderecha, nacionalista, tradicionalista y religiosa, forman una alianza en la que van desmontando el sistema construido desde la II Guerra Mundial.
El texto de Anne Applebaum debería estudiarse con cuidado por lo que tiene de detallado sobre el crecimiento desde prácticamente la nada hasta llegar a los 24 diputados últimos y haberse convertido en la llave de gobierno en determinadas autonomías.
En realidad, el magnífico texto de Applebaum resultará familiar a los lectores de estas páginas virtuales en muchos puntos, pues creo que, en líneas generales, todo esto ha sido advertido a lo largo del tiempo, primero fuera de España y ahora entre nosotros. Finalmente tenemos una ultraderecha a la altura de las europeas, para nuestra desgracia. Los gobernantes deberían darse cuenta de cómo han sido llevados a esta situación y quiénes han sido los beneficiados. En un sistema tan fraccionado, con poco se puede sacar mucho y seguir creciendo.
Con nuestras propias circunstancias políticas, la incapacidad de resolver los asuntos nacionales por parte de los dos grandes partidos, por fin se ha producido lo que durante todos estos años, desde la llegada de la democracia a nuestro país, no se había producido: un grupo fuerte de ultraderecha. Se ha producido, además, tras la fragmentación de la izquierda, lo que llevó a la aparición de Podemos. A esto hay que sumar los partidos nacionalistas. El escenario fragmentado se ha ido ampliando y confirmando en cada nueva elección. La fuerza de polarización ha hecho el resto, preocupando a los grandes partidos por la pérdida de votos, alejándose del centro. Eso dificultaba más los acuerdos nacionales y las estrategias de construcción. Se llamó hace mucho tiempo a esto "crispación" y ahora los crispados discuten sobre quién fue el responsable de su inicio. Otro motivo más para discutir.


La discusión es alentada, desde luego. No interesa la existencia de pactos hacia el centro, sino de pactos hacia los extremos. Con las técnica de enrarecimiento político-informativo es sencillo mantener esas distancias y con ellas la radicalización. ¿No hay otra forma ya de hacer política más que esta?
Tras entrevistarse con los dirigentes de Vox, las personas claves en el control y la estrategia que siguen, y compararlos con los movimientos mundiales, de Brasil a los Estados Unidos, de Italia a Hungría, Appelbaum escribe:

Más que cualquier otra cosa, estas son personas que ven enemigos en común y han logrado adoptar, con el tiempo, una misma visión del mundo. Al igual que Espinosa, Bardají reconoce la polarización de la política española, y además piensa que es algo permanente: “Estamos entrando en un periodo en que la política se están convirtiendo en algo diferente, la política es una guerra con otros medios. No queremos ser asesinados, queremos sobrevivir. … Creo que la política ahora es que el ganador se lo lleva todo. Eso no es un fenómeno de España nada más”.*


El párrafo no deja de ser inquietante —como el total del artículo— en cuanto a la forma de plantearse política y fines. ¿Qué significa en un entorno democrático "el ganador se lo lleva todo"? ¿Es el "no retorno", el desmantelamiento del estado reconstruido sobre los nuevos-viejos parámetros del "tradicionalismo tecnocrático"?
Desde el punto de vista de la vida social, es preocupante, que se consideren como "valores" el supremacismo racista, el machismo patriarcal, la guerra religiosa y las posturas antiinmigración, que son los pilares de este nuevo tipo de movimientos. Dentro de su concepto de la política como forma de "guerra" es peligrosísima y atenta contra la democracia y los mismos derechos humanos, que son eliminados del mapa como parte "ideológica".
La creación de un ambiente bélico —en el cual Europa, España, se ven enfrentadas de nuevo a las guerras de religión— es peligroso en muchos aspectos, pero especialmente en la aceptación entre los jóvenes de unas ideologías ultranacionalistas que acaban en racismo y xenofobia, una ideología que rechaza la igualdad de género fundamentándose en el pensamiento tradicionalista sobre la familia, que rechaza el universalismo de los derechos y los restringe a quien considera de fuera de la propia comunidad, etc.
Todo esto es peligroso y no augura un buen futuro si no se sabe contener y reducir. El párrafo final del artículo de Anne Applebaum resalta:

[...] es la ironía final: los nacionalistas, los antiglobalistas, esas personas escépticas de las leyes internacionales y de las organizaciones internacionales,- incluso ellos, ahora trabajan juntos, rompiendo fronteras por causas comunes. Comparten los mismos contactos. Obtienen dinero de los mismos financistas. Están aprendiendo de los errores entre ellos, copiándose el vocabulario. Y juntos, están convencidos de que algún día ganarán.*

Las elecciones europeas son un nuevo test para probar la fuerza. Esta vez el peligro es también grande. En el parlamento europeo se unirán para destruir desde dentro la Unión. Ese es el objetivo declarado. Por más que suavicen sus campañas para ocultarlo, se trata de otra "guerra" para ellos.


El peligro de una Europa que se deshace ya no es una propuesta fantástica. Si a la oposición de los países que tienen gobiernos de este cariz, se le une la fuerza de un poderoso grupo en el parlamento europeo, lo que tenemos por delante no será fácil
Ya han conseguido una pieza, la de Reino Unido, víctima de los eurófobos que se han reagrupado alrededor del siniestro Nigel Farage para las elecciones próximas. El ejemplo de la división en Reino Unido debería ser claro para todos. Reino Unido sumido en el caos desde hace más de un año, incapaz de afrontar una decisión que tomaron siendo víctimas de mentiras constatadas. También Farage piensa que esto es la guerra, una guerra contra Europa con la inmigración como centro y con una falsa identidad reaccionaria, en la que se pretende incluir a todos.
Creo que aunque tarde, se está empezando a tomar conciencia de la dimensión del problema y de lo que puede ser un futuro alternativo, dominado por racismo, xenofobia, machismo, dogmatismo religioso, negación de la ciencia (de las vacunas al cambio climático, etc.), es decir la negación del proyecto ilustrado de la modernidad. Lo estamos viendo ya en países en donde esta línea ha triunfado y se dedican a apoyar a los periféricos. Es el regreso a una nueva Edad Media, a una edad más oscura y dogmática.  



* Anne Applebaum "¿Qué hay detrás del auge de Vox? Polarización, tecnología y una red global" The Washington Post 3/05/2019 https://www.washingtonpost.com/graphics/2019/opinions/es/vox-espana-ultraderecha-santiago-abascal-pp-psoe-podemos/?utm_term=.c9ebef5b78f6



sábado, 4 de mayo de 2019

El cuidado de la imagen

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País reserva su lugar predominante en su edición digital al siguiente titular, "Exteriores encarga a 200 diplomáticos mejorar la reputación de España". Ya en el interior del artículo se nos advierte desde el encabezamiento: "El plan, que coordina España Global, busca desactivar posibles ataques desde el exterior". En los tiempos que corren, no sé 200 diplomáticos serán suficientes para atender la cuestión. En estos últimos años, la cuestión de la imagen de los países se ha vuelto peliaguda, con infinitud de elementos y facetas.
La imagen que cada país pueda tener de nosotros no es unitaria, sino que difieren unas de otras en función del grado de proximidad, sin que esto signifique algo positivo. A veces es más fácil mejorar ante quien no te conoce que ante aquellos con los que tienes relaciones antiguas.
Una cosa son las relaciones y otra la imagen. Los diplomáticos se ocupaban de las relaciones. Hoy la "imagen" es otra cosa y hasta han surgido campos de actuación como el "Brand Nation", que parte de la aplicación del concepto de "marca" a los países. Aquí hemos tenido la "Marca España", pero lo que ocurre hoy es algo más complejo que el entrechocar de copas de champán de los líderes de dos países. Hoy la imagen es un arma y un objetivo de destrucción.


En principio la idea de "imagen" debería forjarse a través de las acciones realizadas por los países. El problema es doble. En primer lugar, los países —como las personas— no controlan todo lo que hacen. En segundo lugar, la imagen no es algo que creamos; es algo que se forma en la mente de los otros, es decir, surge de la interpretación de lo que hacemos, de lo que no hacemos o de lo que hicimos o dejamos de hacer.
En un mundo de economía global, de políticas globales, la subversión de la imagen del otro es casi una disciplina independiente. Si es complicado fabricar una imagen, en cambio, es bastante sencillo destruirla o subvertirla. Lo vemos todos los días.
Por eso me parece de cierta ingenuidad lo que piensa el gobierno y nos transmite El País:

El Gobierno quiere pasar página a los sobresaltos vividos en los últimos años a cuenta de la reputación de España. Dos cartas de muy distinta índole —la de 41 senadores franceses inquietos por la supuesta “represión” contra el secesionismo o la que mandó el presidente de México al Rey para exigirle disculpas por la conquista— constituyen los signos más recientes del deterioro que ha sufrido la imagen institucional en el exterior. Para tratar de anticiparse a los acontecimientos, la Secretaría de Estado de la España Global, dependiente de Exteriores, ha designado una red de funcionarios desplegados en las embajadas que velará por cultivar la percepción del país.
España ha descuidado durante años las labores de diplomacia pública. La crisis catalana ha evidenciado que el relato independentista ha penetrado más de lo esperado en algunos ámbitos, especialmente en el entorno europeo. Las capciosas preguntas a las que tuvo que enfrentarse a finales de marzo el ministro de Exteriores, Josep Borrell, en la cadena pública alemana Deutsche Welle revelan que las dudas sobre la solidez democrática de España han prendido en lugares insospechados. España Global, el proyecto que sustituye a la antigua Marca España y que dirige Irene Lozano, intenta desde finales del año pasado sentar las bases para corregir algunas de estas tendencias.*


La ingenuidad me la produce el "querer pasar página", porque esto no se acaba nunca. Hay cosas que son más labores de "información" que de "imagen". Las "capciosas preguntas" a las que se enfrentó el ministro Borrell en Alemania seguirán dándose si no se rastrean en el momento las acciones de los que agitan estas situaciones. Los secesionistas han estado haciendo sus campañas de imagen en contra de España y la seguirán haciendo. El secesionismo ha trabajado su imagen de víctima, de ser la democracia frente al autoritarismo —la palabra "franquismo" es para ellos mágica— y para ello ha usado todos sus resortes.
España, como otros países europeos, está sometida a todo tipo de crecientes tensiones, tanto exteriores como interiores, tratando de fomentar el deterioro institucional, aumentar los conflictos de convivencia y debilitar sus puntos débiles. Además de los casos citados por El País —la petición de disculpas por parte de López Obrador, las cartas de los 41 senadores franceses y las preguntas a Borrell— hay otros muchos casos que damos por "casuales". Los ataques al turismo extranjero en la zona de Cataluña y Levante no fueron casuales. Forman parte de un claro intento de deterioro de la imagen española y de ataque al principal sector económico, el turismo.
Los atentados en Túnez o Egipto contra el turismo son formas de deteriorar la imagen exterior porque serán intensamente tratados por los países afectados, los que acumulen víctimas. Eso lo saben sus enemigos, que golpean en los centros turísticos y religiosos para atraer la atención.


Van a tener mucho trabajo en sus embajadas esos 200 diplomáticos, aunque no será demasiado lo que puedan hacer. En mundo en el que estamos ha sustituido la Guerra Fría por la Guerra Mediática Caliente. La conversión del planeta en un gigantesco escenario mediático hace que las acciones se conviertan en mensajes que ejercen su labor de información o desinformación cada día. El mundo se regula a golpe de tuit, con fakes news, campañas de desprestigio orquestadas, fabricación de líderes, hundimiento mediático de candidatos, filtraciones de teléfonos (fotos, conversaciones, mensajes, correos). ¿No recordamos que han podido hundir la imagen de Hillary Clinton?


La guerra mediática puede tener como objetivo destruir la imagen de países o de personas, deteriorar determinados sectores económicos, etc. La campaña contra Huawei lanzada desde los Estados Unidos es un ejemplo claro de cómo se compite hoy en día, con qué armas. La política restrictiva de los Estados Unidos tiene como apoyo el deterioro de la imagen de productos o sectores (¿recordamos las campañas contra el aceite español?). No son los únicos.
Las conexiones de determinados países con grupos políticos financiándolos son otra forma de intervencionismo. Que los candidatos que han tenido el apoyo del Kremlin en las elecciones tengan entre sus primeras propuestas la reducción de sanciones a Rusia, como ocurrió con Salvini en Italia, no tiene nada de particular; es una consecuencia lógica del proceso. Hoy la mayor parte de los países europeos tratan de defenderse de los ataques informativos desde Rusia, algo que nadie discute ya. Es un medio barato y ya no se trata solo de las grandes potencias. Cualquiera puede tener un conflicto de cualquier orden y comenzar a planificar su estrategia de deterioro de imagen del país en su conjunto o de sectores específicos.
La función de esos doscientos diplomáticos españoles es distinta a la que habitualmente realizan, aunque los análisis de prensa extranjera siempre ha sido un tema de las embajadas. Hoy eso es más complicado que lo era antes. No basta con analizar la prensa, sino detectar quiénes están interesados en deteriorar la imagen de España en sus sectores.

Pero no todo acaba con el "Brand Nation". Este tipo de prácticas también tienen lugar en el interior. Desde el uso de redes y medios, se detectan líneas de actuación para deteriorar las instituciones, de las universidades públicas a la judicatura.  Es ya una forma corriente de trabajar en las que quienes hacen estas cosas no tienen límites para sus acciones.
Estamos en un mundo de redes y grupos, de escenarios e informaciones sobre los que se actúa. Es el mundo que hemos creado. Algunos lo aprovechan, otros no se han dado cuenta del poder que circula, de los flujos de información y de los efectos que producen.
Es como el proceso de la erosión del agua sobre las piedras. La información incide sobre la opinión pública, nacional e internacional. Los objetivos se diversifican a través de los distintos medios a disposición de los que están dispuestos a usarlos.
España es un objetivo claro de varias corrientes. Unas son las que llegan desde el exterior como apoyo al secesionismo. Transmiten esa imagen negativa y la expanden simplemente por la producción de titulares. Pero otras llegan desde Latinoamérica, como ha ocurrido con el caso de México donde López Obrador ha querido beneficiarse de ello creando unidad a costa de España.


España, parece ser, tiene dos momentos que siempre saldrán a la luz, "1492" y el "franquismo" como fondo de explicación de casi cualquier cosa. Son los dos momentos que es fácil rememorar para atacar nuestra imagen. Pasarán siglos y seguirá igual. Hacia el exterior, da igual que pase el tiempo. Lo primero que hicieron los secesionistas en Cataluña fue usar la palabra "franquismo" para conseguir titulares. Ellos eran los demócratas y los demás los herederos de Franco. El mundo es sencillo y no quiere explicaciones complicadas.
El problema no está tanto fuera, como dentro. Esas voces que nos llegan de fuera vienen reclamadas desde dentro y son jaleadas cuando llegan y se escuchan. Sirven a los intereses de aquellos que quieren deteriorar nuestra imagen y, algo peor, nuestra convivencia.
El ministerio ha creado, con Irene Lozano al frente, esa unidad encargada de la vigilancia del estado de la imagen. Está muy bien, pero se debe tener en cuenta cuál es su naturaleza y, sobre todo, la capacidad de respuesta. Se nos dice en El País:

Ese instrumento de puntos de enlace exterior se completa con una célula de acción reputacional que se reúne dos veces a la semana en Madrid con el fin de anticiparse a posibles amenazas y desactivarlas cuando sea posible. La integran miembros de España Global, de la Oficina de Información Diplomática, de la Secretaría de Estado de Comunicación y de la Dirección General de Naciones Unidas. La unidad, que arrancó a finales de 2018, se reunió por última vez el pasado 30 de abril, con un incidente sobre la mesa que el Gobierno aún no ha acabado de digerir. Se trata de la carta firmada por 41 senadores franceses, procedentes de todo el espectro político, que denunciaba un incumplimiento de los derechos humanos en España por la situación catalana. Aunque España está satisfecha de la respuesta posterior —el Gobierno francés respaldó inmediatamente a las instituciones españolas—, las fuentes consultadas también reconocen que no haber sido capaces de detectarlo, cuando llevaba tiempo fraguándose, constituye un error que no se debe repetir.*

Efectivamente. Una cosa es no poderlo remediar y otra no enterarse de lo que se fragua. Hay muchas cosas que no se podrán desactivar, pero sí establecer algún tipo de respuesta en los puntos estratégicos adecuados. Estamos muy centrados en el terrorismo, como es lógico, pero este tipo de ataques también requieren atención e "inteligencia".


La unidad creada tiene mucho trabajo por delante. Esto está empezando. Es posible fabricar cualquier tipo de noticia o evento y lanzarlo a los cuatro vientos. De hecho, es su destino, es una representación destinada a ser difundida. Los 41 senadores podrían haber sido muchos menos, pero el resultado habría sido el mismo, su amplificación a través de medios y redes. Da igual que el gobierno francés haya respaldado a España. El mal está hecho y quien quiere creerlo lo cree.
Muchos países, con regímenes poco o nada democráticos, están creando barreras a la difusión de la información ante la imposibilidad de controlarla. Los países democráticos tienen en contra lo que es una de sus mayores virtudes, la libertad de información, cuyo día se celebró ayer. Esto implica que las formas de actuar son otras, pero que se debe buscar la máxima eficacia con la mayor diversidad de medios. Los interesados en el deterioro son muchos, dentro y fuera, y deberán ser identificados para frenar los efectos y paliar el daño que hagan en reputación, política o económica.
Este tipo de conflicto no es nuevo, pero nunca existieron medios tan poderosos para saltar todas las barreras. La tarea no es nada fácil, pero eso no significa que no se haga nada. La complejidad es grande y el que da primero da dos veces. El ingenuo se lleva más. 
  

* "Exteriores encarga a 200 diplomáticos mejorar la reputación de España" El País 4/05/2019 https://elpais.com/politica/2019/05/03/actualidad/1556911008_424818.html



viernes, 3 de mayo de 2019

Una día para recordar lo que podemos perder

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El día de hoy, tres de mayo, se celebra allí donde se puede celebrar el Día Mundial de la Libertad de Prensa. La ONU escogió para este año 2019 Etiopía como lugar de la celebración oficial, algo que sorprendió a muchos por ser uno de los lugares más sombríos en cuanto a la libertad de prensa. Si se piensa bien, tiene su lógica. Es en los lugares donde más falta hace donde más hay que hacer visible el día.
Quizá eso explique por qué, repasados tres o cuatro periódicos españoles importantes, ninguno haya hecho mención a la celebración de hoy, dando por descontado que la libertad de prensa es un hecho y no es necesario llamar la atención ante la ciudadanía. En este sentido, un día desperdiciado para mostrar la importancia y la necesidad de una prensa libre para el funcionamiento de la democracia y de nuestra vida cotidiana.
La democracia se enrarece en todo el mundo mientras sus críticos ultras, a derecha e izquierda, elaboran diagnósticos negativos sobre su próxima defunción. De paso, ayudan un poco a su crisis. El problema de la prensa ya no es algo que esté lejos de nosotros, sino que en Europa ya hay decididos enemigos de la libertad de expresión y de la libertad de los medios.
Quizá por ello, The Washington Post sí ha dedicado un texto a la Libertad de Prensa. Lo han firmado dos congresistas, uno republicano y otro demócrata, copresidentes del Caucus para la Libertad de Prensa, lo que hace relevante en varios aspectos el texto publicado. Escriben:


As members of Congress, we swear an oath to defend the Constitution, a pledge that includes protecting the First Amendment and its guarantee that the freedom of the press not be infringed. The prominence of this guarantee reflects the framers’ understanding that a press that could hold power to account was key to the success of the young American democracy.
History has proved them prescient, and the United States’ model of protecting the press has served as a beacon for other free countries. It also reinforces our responsibility to stand up for press freedom in nations where the simple act of reporting the truth can lead to imprisonment, assault and even murder.
On May 3, we mark World Press Freedom Day, an occasion to consider the indispensable role journalists play in a democratic society and to call attention to the hundreds of journalists around the world who are in prison cells, or have been attacked, injured or murdered, for the “crime” of reporting. The Congressional Freedom of the Press Caucus was founded in 2006 to serve as a voice for the safety and rights of journalists around the world, to make clear that Congress stands with them and to hold the powerful to account.
Regrettably, recent years have been some of the most dangerous and deadly in memory for journalists. Far too many have been taken prisoner or lost their lives in attempts to report news from such places as Syria and Afghanistan. And in a world where authoritarianism is on the rise, journalists are often caught in the crosshairs of regimes intent on restricting access to information to better control their populace.*


Es bueno ver que la libertad de la Prensa hace posible una visión conjunta por parte de los dos partidos, Demócratas y Republicanos, que es posible mantenerse en esa consideración básica de la necesidad de una prensa libre para poder vivir una democracia más sana.
Puede que no exista una democracia perfecta, pero las alternativas dejan bastante que desear. La evidencia más clara la tenemos en la lucha contra la manipulación informativa por todo el mundo. La extensión de los medios ha provocado esta situación peligrosa, de alto riesgo, cada vez que se celebran elecciones en el mundo.
La fisura abierta en la vida norteamericana es grande y una de sus partes, la presidencia de los Estados Unidos, mantiene una guerra abierta contra la prensa, a la que ha señalado como la "enemiga del pueblo". Tamaño disparate —ya tendrá la historia tiempo de serenarse— ha creado una situación peligrosa para la calidad democrática en los Estados Unidos.


La situación internacional, nos dicen todos los informes independientes, ha empeorado respecto a la propia prensa, que sufre acoso, censuras y cierres. La creación de unos medios paralelos desde el mundo virtual —sin control de ningún tipo, sin identificadores ante la opinión pública— ha hecho que se esté librando una épica batalla entre la información y la desinformación por todo el mundo y con trincheras difíciles de identificar en muchas ocasiones.
En este año se han tenido que desarrollar sistemas de certificación de la "calidad informativa" para distanciarse de los que incumplen los mínimos estándares, sistemas de comprobación de hechos y fuentes para frenar las noticias falsas, sistemas de bloqueos de noticias falsas en momentos críticos, etc.
Los que realizan todas estas prácticas, en cambio, viven en lugares en los que la prensa es perseguida y sus ciudadanos se tienen que contentar con bloqueos informativos y vivir de la propaganda oficial.


El Día Mundial de la Libertad de Prensa no se preocupa por el hecho en sí, sino también por sus agentes, los profesionales de la Prensa que se exponen a riesgos de ataques, encarcelamiento o desaparición. Cada año, el número de periodistas afectados crece. Las tensiones y conflictos que estamos viviendo se traducen en la lucha por el control o silenciamiento de los profesionales. Muchos tienen que abandonar los países en los que trabajan si son corresponsales, o se ven en peligro en sus propios países.
No ver nada relacionado con la Libertad de Prensa en nuestros diarios principales, me ha resultado triste. La celebración de la Libertad de Prensa no es de los periodistas, sino de los ciudadanos que esperan a que las noticias les lleguen hasta ellos. La libertad de prensa es una libertad para que haya otras.


* Steve Chabot y Adam Schiff "For World Press Freedom Day, here’s our bipartisan call to protect journalists" The Washington Post 2/05/2018 https://www.washingtonpost.com/opinions/2019/05/02/world-press-freedom-day-heres-our-bipartisan-call-protect-journalists/



jueves, 2 de mayo de 2019

Los suicidios de adolescentes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País vuelve a traer la cuestión de las relaciones de la serie de televisión "Por trece razones" con el suicidio de adolescentes, tema central de la serie. La serie creó polémica desde su primera temporada y está ya en la tercera. Desde su titular, "Los suicidios adolescentes aumentaron en EE UU tras el estreno de ‘Por trece razones’", se establece una conexión entre el estreno y el aumento de las muertes de adolescentes por suicidio, esta vez apoyado en datos de un estudio realizado. No es fácil establecer esas conexiones por muchos datos que se barajen. Pero sí es importante tenerlos en cuenta:

Un reciente estudio alimenta los argumentos de los críticos: al mes siguiente de su estreno en Estados Unidos, el pasado 31 de marzo de 2017, los suicidios en la franja de edad de 10 a 17 años aumentaron un 28,9% en todo el país. Aunque los propios autores advierten de que no se puede establecer una relación causal, las expertas consultadas inciden en el peligro de que en los medios de comunicación se presente el suicidio en términos idealizados: es importante hablar del suicidio, sí, pero en términos de prevención y animando a quien piense en quitarse la vida a buscar ayuda.
Es la tasa más alta de cualquier mes de los cinco años estudiados. Después de este pico, se registran tasas significativamente más altas en junio y diciembre de 2017. La media antes del estreno de la serie era de 116,29 suicidios adolescentes al mes (0,35 por 100.000 personas), y la de los meses posteriores es de 149,56 casos al mes (0,45 por 100.000).
Los investigadores estiman que el estreno de Por trece razones, cuya tercera temporada está en fase de producción, se asocia con unos 195 suicidios adicionales en 2017 entre los 10 y los 17 años. No han encontrado un aumento en las demás franjas de edad, lo que, afirman, va en la línea de trabajos previos según los cuales “los más jóvenes pueden ser particularmente vulnerables al contagio del suicidio”.*



La polémica se reproduce sobre el efecto de los medios, en este caso, una serie televisiva, en el suicidio lo que abre la reflexión de la propia cadena que la ha producido, ya que implica una responsabilidad.
El suicidio es un problema de una enorme complejidad, pero este se simplifica si se toma como un "acto" y no como el final de un "proceso". Las causas por las que cada uno se suicida tienen que ver con la propia vida, con aquello que da forma al existente. No somos, nos hacemos, nos vamos construyendo hasta llegar a ser. Cada momento de nuestra vida es una interacción entre el entorno y lo vivido.
Hay muchas circunstancias como para que pensemos que es una serie de televisión el hecho que motiva el suicidio. Esto solo tiene sentido cuando ya se vive dentro de una corriente o tendencia patológica o circunstancial; el suicidio es una respuesta a una situación compleja.


Siempre que aparece esta polémica se suele hablar del "efecto Werther", concepto basado en los suicidios que se produjeron tras la lectura de la novela de Goethe por Europa creando un modelo de suicidio.
En 2017, una web de Psicología —La Mente es maravillosa— se publicaba un artículo sobre este "efecto Werther", término acuñado en 1974 por el sociólogo David Phillips para tratar de explicar la "muerte imitativa", un fenómeno que se producía después de suicidios de personas famosas (se mencionan Marilyn Monroe y Kurt Kobain). Según se apunta, tras las noticias se produce un aumento de suicidios.
En el texto se explica el efecto, pero también se recogen críticas:

Algunos expertos rechazan el efecto Werther en su totalidad, pero no sus matices. Opinan que sí es posible que personas con tendencias suicidas copien la forma de morir de personajes célebres, pero a su vez eximen a estos últimos de toda responsabilidad sobre las muertes ajenas.**


El proceso que nos lleva al suicidio no es fácil de establecer, aunque muchas veces se simplifica. La sociedad de la época de Werther no estaba preparada para una obra como aquella. Los efectos de las obras de arte eran mucho más intensos y la sensibilidad lo percibía de una manera dolorosa. Nos hablan, por ejemplo, de desmayos producidos en Los bandidos, la obra de Friedrich Schiller, estrenada en 1781, también con suicidios en el drama. En muchas otras obras famosas aparece la cuestión del suicidio. Según parece, solo Werther produjo este efecto imitador.
Aquí tratamos hace unos años otros dos tipos de suicidios: el de los soldados norteamericanos, cuyas tasas de suicidio son superiores a las de las bajas de combate; y el de ejecutivos en una gran empresa francesa, resultado de las presiones laborales. Ambos casos son muy diferentes a los estudiados tras la emisión de la serie.
Con todo, es fundamental aprender a tratar con las informaciones que se transmiten, Las ficciones son otra cuestión; las necesitamos pues son formas de experimentar situaciones de forma imaginativa. Pero las noticias sí que requieren una mayor vigilancia por mera responsabilidad. En el artículo se señala:

Es necesario tratar noticias de este tipo con una sensibilidad especial. No deben mostrarse fotos ni elementos identificativos, sobre todo en el caso de niños y adolescentes. Es importante que el suicidio no se idealice ni se idealice como una vía de escape.
[...] Una obra de ficción, sea de la forma que sea, no alienta el suicidio. Lo mismo ocurre con las noticias, lo que no quita para que la información debe gestionarse de una forma correcta y responsable. En la época en la que fue publicada «Las penas del joven Werther» no contábamos con la información y los medios de los que disponemos actualmente. Así, expresar correctamente nuestras emociones y pedir ayuda debe ser una salida mucho más fácil que la de quitarnos la vida y en que sea así podemos participar todos como sociedad.**

No están los tiempos para las noticias con "sensibilidad especial", según vemos cada día en esta época de sensacionalismo y brutalidad descarnada. Los problemas más serios de muertes de adolescentes se están produciendo por sitios web que lo fomentan y organizan como un juego nihilista. "Nihilismo" es una palabra que no se ve muy frecuentemente en nuestras páginas, pero fue la enfermedad del siglo XIX, la que se gestó del romanticismo en adelante. Los testimonios literarios y personales son abundantes sobre aquello que lo producía, del "Spleen" baudeleriano al "Weltsmerchz" de Jean Paul, de la "angustia existencial" de Kierkegaard al dolor de vivir del poeta italiano Leopardi.


Nuestros procesos actuales son menos estéticos o filosóficos, pero el suicidio de adolescentes se sigue produciendo y eso es lo preocupante. No es posible entrar en la vida del suicida, pero sí establecer —es por lo que se aboga— mecanismos de detección en la familia y la escuela, que son los ámbitos principales para la vigilancia. Sin embargo, por unos motivos u otros, los sistemas fallan en la detección. Si ya fallan en la detección de las matanzas en escuelas e institutos —matar a otros— no es fácil que se detecte al que se quiere matar por su mano. Muchas veces, de hecho, son tanto la situación familiar como la escolar las que lo motivan.
Los consejos de no romantizar el suicido son sensatos. Tampoco crear un foco de atracción en un mundo en el que se buscan segundos de gloria. Sería triste e irresponsable que se generara una atracción morbosa hacia la serie mencionada, en cuyo caso se produciría una retroalimentación que daría un aumento de suicidios. Ya no sería que tuviera efecto sobre ellos, sino que ellos mismos lo buscarían como forma de refuerzo en su decisión. No es la primera vez que se juega con el morbo en este sentido. El peligro, sigo pensando, no está necesariamente en los medios de comunicación, sino en la capacidad envolvente de las redes sociales, que pueden arrastrar a las personas hacia una nueva forma de dolor generado por el acoso, la soledad, etc.


El suicidio es una respuesta angustiada a unas carencias, a unas frustraciones, a un problema que no obtiene respuesta o es ignorado como si no existiera. Tiene que ver con lo que se ha vivido, pero mucho con lo que se espera vivir, por lo que las esperanzas de futuro son esenciales como antídoto. 
El suicidio se produce, ahora y siempre, por falta de esperanza, por no ver futuro o no querer participar en él. Por eso es importante que las personas vean más allá de lo que tienen. El mundo, mejor o peor, lo hacemos entre todos.
A veces una simples palabras son una ayuda y hacen ver que hay esperanza. Puede que hayamos ayudado a seguir con nosotros a personas sin que seamos conscientes de ello. La amabilidad, la preocupación por los demás son buenos antídotos.

* "Los suicidios adolescentes aumentaron en EE UU tras el estreno de ‘Por trece razones’" El País 2/05/2019 https://elpais.com/sociedad/2019/05/01/actualidad/1556737965_642265.html
** "Efecto Werther: la razón por la que se contagia el suicidio" La mente es maravillosa 4/09/2027 https://lamenteesmaravillosa.com/efecto-werther-la-razon-por-la-que-se-contagia-el-suicidio/

miércoles, 1 de mayo de 2019

Late sale a la luz o ver y comprender

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nada es más peligroso que una enfermedad se parezca a otra, que se confunda con ella. Los tratamientos dependen de los diagnósticos, por lo que es esencial para la salud. Un diagnóstico correcto nos permite un tratamiento adecuado, pero los errores por las enfermedades mal diagnosticadas o invisibles tienen consecuencias letales para los pacientes. 
El diario El País nos ofrece un ejemplo —está por toda la prensa mundial— de cómo un "saber", un conocimiento, cambia de estado y se necesita eliminar los errores cometidos en la identificación. Lo hace a través de una noticia del campo de la investigación sobre el cerebro y las formas de demencia. La noticia despierta gran interés dado el crecimiento de la demencia por la prolongación de la edad.
Tras hablarnos de los efectos de las enfermedades degenerativas que nos hacen morir sin saber quién somos a través de algunos casos ilustres (Ronald Reagan, Rita Hayworth, etc.), nos explica el diario el descubrimiento de nuestro error de identificación:

Un equipo internacional de científicos publica hoy un documento que podría ayudar a explicar por qué las terapias experimentales fracasan una tras otra desde hace años. El llamado alzhéimer no siempre es alzhéimer. Los investigadores, encabezados por el estadounidense Peter Nelson, describen un nuevo tipo de demencia, bautizado Late (acrónimo del difícil nombre científico "encelopatía TDP-43 límbico-predominante relacionada con la edad") que aparentemente es tan habitual como el alzhéimer en las personas de más de 80 años. Ha pasado desapercibido durante décadas. “Existen más de 200 virus diferentes que pueden causar el resfriado común. ¿Por qué íbamos a pensar que solo hay una causa de la demencia?”, ha argumentado Nelson, de la Universidad de Kentucky, en un comunicado.*



No sabemos por qué, ciertamente, pero el hecho es que es lo ocurrido. Es un saber erróneo, un creer saber. La identificación de síntomas y de las relaciones efecto-causa es esencial porque implica poder eliminar las causas para que no se produzcan los efectos. Sin una correcta identificación, se pueden estar aplicando —como de hecho ha ocurrido— remedios a males que no son los que afectan a las personas o a cualquier otro campo, la identificación de un problema o del origen de un problema es esencial para la resolución.
¿Qué significa "pasar desapercibido durante décadas"? ¿Que ha estado ahí y que nadie ha "sabido" verlo? No he utilizado el "poder" (podido verlo) por es más un problema de interpretación. Vemos lo que podemos interpretar, por lo que dado que es interpretación se hace desde nuestros propios saberes, es fácil que esos mismos conocimientos sean los que nos impiden ver el bosque. "Ver" es "interpretar", es decir, es "dar sentido" a lo que percibimos, que no es, por tanto, un acto objetivo o transparente. Vemos a través de lo que sabemos o creemos saber. Esto es de gran importancia porque, en ocasiones hay tanta ceguera como visión.


Este hecho —tener delante y no ver— es precisamente uno de los obstáculos del avance del propio conocimiento ya que todo conocimiento impulsa y lastra. Este efecto se trata de paliar con formas de formación más abiertas o creativas ya que aprender es "aprender a percibir" y "aprender a interpretar". La ciencia o cualquier otro campo necesitan de la creatividad perceptiva y hermenéutica para poder liberarse del efecto de succión del propio conocimiento adquirido.
En el texto de El País se nos describe esta variante del fenómeno:

El equipo de la neurocientífica Virginia Lee, de la Universidad de Pensilvania, ya observó en 2006 la presencia de cúmulos de la proteína TDP-43 en la degeneración lobular frontotemporal del cerebro, uno de los principales tipos de demencia junto al alzhéimer, la demencia de cuerpos de Lewy y la demencia vascular. En el caso de Late, la TDP-43 se suele concentrar en la amígdala y en el hipocampo, dos áreas del cerebro relacionadas, respectivamente, con las emociones y con la memoria autobiográfica.
Alberto Rábano lleva años viendo esas acumulaciones de TDP-43 dentro de las neuronas. Dirige el banco de cerebros de la Fundación CIEN, con 155 órganos donados por pacientes del Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía, en el barrio madrileño de Vallecas. “Siempre hemos dicho que el alzhéimer, a partir de los 85 años, parece otra enfermedad. En esas edades tan extremas, la demencia es una suma de patologías. Vemos alzhéimer, alzhéimer con párkinson, enfermedad vascular cerebral, inclusiones de TDP-43…”, señala el experto.*

Se ha visto una diferencia, pero no se la ha sabido o podido dar sentido. La nueva forma de demencia, llamada "Late" —el nuevo nombre le da existencia y visibilidad— inicia un nuevo espacio, un espacio separado, aunque conectado con el del alzheimer, de cuya sombra parece haber salido.
Desde la Semiótica de la Cultura, se ha iniciado un espacio semiótico nuevo. Se ha pasado de lo que no tenía significado a crear un espacio de significación que irá creciendo con las nuevas aportaciones textuales, con la creciente atención que se le dedicará a tratar de aclarar la especificidad de lo que antes se daba como indiferenciado. Lo que antes era marginal, pasará a atraer la atención y adquirirá una "densidad" propia, habrá dejado de ser ese elemento invisible y pasará a serlo en la literatura médica, podrá ser diagnosticada, etc.


Los seres humanos ponemos nombres a las "cosas" para poder manejarlas, incluso nombres a los nombres, los metalenguajes. La identificación correcta es una cuestión no siempre sencilla pues el nombre de una "enfermedad" reúne a toda una serie de factores y elementos, como esos doscientos virus que "encerramos" en la palabra "resfriado". Creíamos que controlábamos con el etiquetado la enfermedad, pero esta se ha mostrado más compleja.
Ahora comienza un nuevo proceso. Una vez comprendido lo que no es, habrá que adentrarse en un nuevo camino para comprender su papel.

Los autores del nuevo estudio, publicado en la revista especializada Brain, alertan de que cada vez hay más personas de más de 80 años en todo el mundo y, por lo tanto, “Late tiene un impacto creciente y poco conocido en la salud pública”. Hay “una necesidad urgente de investigación”, advierten. Rábano, por su parte, aprovecha para hacer un llamamiento a la población: “Que donen sus cerebros”.*

Ahora el dedo señala y es posible ver y empezar a comprender, a interpretar de forma diferente lo que vemos.


Algunos pensarán en las personas que han sido erróneamente diagnosticadas, en ese tanto por ciento, que han quedado en el mundo sin que les funcionaran esos tratamientos experimentales destinados a lo que parecía enfermedad que no tenían. Ahora comienza un nuevo proceso. Una vez comprendido lo que no es, habrá que adentrarse en un nuevo camino para comprender su papel.
Aunque nos resulte una paradoja, hay que darle la bienvenida a la "nueva enfermedad", a esta nueva forma de demencia, a Late. Ha salido de las sombras.


* "Identificado un nuevo tipo de demencia confundido hasta ahora con el alzhéimer" 1/05/2018 El País https://elpais.com/elpais/2019/04/29/ciencia/1556556220_386317.html