martes, 5 de febrero de 2019

Inteligencias inacabadas o el algoritmo golpea de nuevo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno deja de preguntarse... Bueno, uno no deja de preguntarse. Punto. En este caso, lo que me suscita las preguntas son las extrañas preguntas y las extrañas respuestas o reacciones (no lo tengo claro) de que una inteligencia artificial haya "acabado" la "Sinfonía inacabada" de Franz Schubert. No es que Schubert fuera perezoso, no; es que se murió, fea costumbre que nos afecta a todos.
Digo que me parecen respuestas muy raras algunas, prejuiciosas otras y que, ¡vaya!, afecta a Huawei que no teniendo bastante con informar cada día de todo lo que hacemos gracias a la tecnología robada, según dice Trump, a los norteamericanos. Pues a los señores de Huawei se les ha ocurrido la osadía de terminar la Inacabada, como si hubiera necesitado que una máquina insensible se ocupara de ello, como si Schubert en su casa dijera "¡Alexa, termina la sinfonía por mí!". Estoy muy sensible con estas cosas porque el otro día no sé dónde toqué en mi teléfono (Huawei, claro) y me salió una voz que me dijo "¡Hola, Joaquín María! ¿Qué puedo hacer por ti!" Y me quedé como Aladino tras frotar la lámpara, es decir, con cara de Mil y una noches, porque duermo poco. Por supuesto, tras recuperarme del susto. No le ordené nada, no vaya a pensar (algunos ya lo hacen) que estos artículos diarios los escribe mi asistente virtual esclavizado mientras yo me tomo un margarita o uno de esos cócteles de James Bond, pero sin agitar o agitado, que no lo recuerdo, pero da igual.


El caso es que a todos los que ha preguntado Jesús Ruiz Mantilla (antiguo compañero de teatro universitario) en El País, a todos, les ha parecido fatal que se acabara la Inacabada. Yo creo que se lo han planteado mal y que un pelín de xenofobia se trasluce por aquellos de ¡ya están los chinos tocando las narices!, que desde que Trump les responsabilizada de todo está muy de moda. Y no sé porqué las respuestas me recuerdan mucho a las que dieron algunos cuando Milos Forman hizo su Amadeus, que pasó a ser de todos como una obra del cine.
Parecía que a Mozart le había pasado por la piedra al ponerle aquella risa estúpida al genio, algo que la obra teatral de la que procedía incorporaba desde la leyenda de Mozart. A nadie le importó que la risa de Mozart, que ya aparece como peculiar en El lobo estepario, de H. Hesse, formara parte de una leyenda sobre el músico. O que hubiera una pieza teatral, Mozart y saliere, a cargo del ruso Pushkin, donde ya se contraponían dos formas de hacer arte, el meticuloso maestro musical artesano y el torrencial genio joven.
La idea de que el genio se pudiera encarnar en un idiota, que era la pregunta de Salieri a Dios, o "¿por qué no me bendices con el genio, Señor, y se lo das a este irresponsable?". Donde estaba el irritante debate sobre el genio de Mozart se sitúa hoy, salvando las distancias, en si una máquina es posible que cree belleza o, en términos más específicos, si un algoritmo puede descifrar los patrones subyacentes en la creación de Schubert y proyectar un resultado musical completando lo que ya existe.
Como suele ocurrir en estos casos, nos ponemos a la defensiva ante lo que no es una muestra de desconsideración a Schubert sino, por el contrario, una muestra de su homenaje. Pero esto tiene en contra dos cosas: uno, lo ha hecho una "máquina" y dos los han hecho los "chinos" de Huawei, que ya sabemos cómo son, como dice ese amante de la música clásica que se encuentra accidentalmente en la casa Blanca.
Y es que todo se junta o arrejunta, según los casos. El titular de El País y provoca un poco, "Un algoritmo completa la misteriosa ‘Sinfonía inacabada’ de Schubert". No entiendo muy bien lo del "misterio", que me parece una forma de llamar la atención con este tipo de palabras que despiertan la curiosidad. Pero agradezco que no fuera algo del tipo "Esta cara se le podía haber quedado a Franz Schubert después de escuchar cómo un algoritmo chino completaba su "Sinfonía inacabada", que es la forma moderna de presentar las cosas en la prensa. Así la secuencia "misteriosa" más "algoritmo" más "Schubert" más "inacabada" nos plantea casi la resolución de un crimen. O, como este caso, el crimen mismo perpetrado por el algoritmo.
Recordemos que ayer era otro algoritmo el "culpable" de la crisis de la prensa digital y del cierre de los medios dedicados a los jóvenes lectores. También ahí las matemáticas subyacentes que mandaban cosas a nuestros muros de Facebook eran los culpables de la crisis. Y ahora la "Sinfonía Zombi" de Schubert. Lo del zombi lo digo porque parece que caminara sin vida, sacada de la tumba de mala manera por las órdenes del maligno Doctor Algoritmo.
Es curioso como los medios juegan con el misterio creando estas palabras que no entiende la mitad del público. Ahora de le echa la culpa al algoritmo, como antes Michael Jackson se la echaba al Boogie.
Dicen en el artículo:

En una nota, la compañía asegura que la versión ha sido creada mediante el uso de un modelo de inteligencia artificial que se beneficia directamente de la tecnología de procesamiento neuronal que aplica en sus móviles. A partir del timbre, el tono y el compás del primer y segundo movimiento conservados, el modelo generó una melodía para los inexistentes o extraviados tercero y cuarto previstos. Posteriormente, Huawei trabajó con el compositor Lucas Cantor para fijar una partitura orquestal de la melodía en la línea que presumiblemente buscaba entonces Schubert.



Lo del algoritmo es una forma de probar la eficacia de las inteligencias artificiales, no un crimen oriental contra nuestras glorias culturales. Como todo dependen del contexto en el que se analizan las cosas, la situación de Huawei hace que hasta una cuestión tecnológica de este tipo se vea no como una posible versión de lo que falta, sino más bien como una "perversión" de lo que queda. Pero somos así, quejicas y malpensados.
Debo decir que algunas de las respuestas me han dejado un tanto descolocado, por no decir otra cosa. Por ejemplo

A Fabián Panisello, también compositor y responsable del grupo Plural Ensamble, el experimento no le parece apropiado: “No ya por razones éticas, sino porque un creador puede dar un salto cualitativo en cualquier momento. Es algo imprevisible para ningún tipo de inteligencia artificial. La intuición de un compositor domina datos y metadatos fundamentales cara a los recursos que requiere su trabajo. Lo demás es mera forma y apariencia…”, comenta el músico, que acaba de estrenar en España su obra Les rois mages antes de presentarla este año en Niza, Viena, Múnich, Basilea y Tel Aviv.*

No entiendo muy bien lo de la "ética" porque no se trata de alterar la obra, como hicieron los Luis Cobos y compañía en aquellas horrendas versiones de los clásicos. Aquí se trata de analizar un "estilo", entendido como un conjunto de formas de escritura que pueden tener una previsibilidad estadística y, por ello, se pueden hacer "predicciones" sobre una "forma" final, que es la propuesta. Pero no se ha tocado un pelo de Schubert. Por lo que plantearlo como una cuestión "ética" es faltar a los que han hecho esta prueba de funcionamiento de la inteligencia artificial. ¿Por qué no es "apropiado"? ¿Ha escuchado los resultados del experimento? Pues no. Por lo que va a los principio. Lo de que el compositor "domina datos y metadatos" me parece un poco, no sé cómo definirlo bien porque confieso que me parece una forma rara de definir a un compositor.
También me parece un tanto extrañas otras respuestas:

Para Lucía Marín, directora de orquesta, “resulta un buen gancho para acercar la tecnología al arte. Un interesante experimento”, asegura. “Que una compañía tecnológica plantee y resuelva un ejercicio acrobático de dichas características me parece una heroicidad y atrevimiento intelectual que nos da cuenta de hacia dónde nos dirigimos. Pero no olvidemos que queda carente de lo esencial: el alma. La música, en su esencia, pretende hacernos trascender hacia todas esas ideas infinitas de lo intangible que, como decía el Principito, son invisibles a los ojos”, añade.
Cuando Marín trabaja una partitura le fluyen las preguntas: “¿Cuál es el ulterior motivo por el que un compositor se ve arrastrado por la fuerza irrefrenable de escribir, qué siente? Tardo mucho tiempo en contestarme, a veces años. Al final, toda obra de arte sale del corazón para llegar al corazón, me suelo responder. Artificial significa que no está concebido por el ser humano, que no pertenece a la naturaleza, que, por tanto, carece de vida”, confiesa.*

Aquí son también los prejuicios. ¿Una compañía tecnológica? Los instrumentos con los que toca su orquesta, ¿salen de los árboles directamente, de los manantiales, quizás? ¿No es "tecnología" un clavicordio, un piano Steinway, un Stradivarius, un saxofón?
¿No son un "atrevimiento intelectual" los instrumentos que usan en ocasiones las vanguardias o las obras electrónicas de muchos compositores contemporáneos? ¿No es lo del "corazón a corazón" una metáfora más que gastada? Las obras salen del mismo sitio que salen las ideas que crean puentes, carreteras... y algoritmos. Salen de la creatividad humana que es múltiple. Por eso es creatividad; no tiene límites en su expansión.


Como estamos obsesionados con las cuestiones laborales —y con razón— todo lo vemos en términos de competencia con las máquinas. No se trata aquí de eso, sino de otro intento de identificar la forma en que nuestro cerebro crea (no el corazón, que está para otra cosa). El corazón es más bien un órgano monótono y poco creativo, cuyas alteraciones no son precisamente buena señal.
Nos olvidamos de las cosas, pero —para mi desgracia— hay que recordar que a mitad de los noventa todavía había muchos escritores que juraban por lo más sagrado —su arte— que no se podía escribir literatura con un ordenador. Y si se trataba de poesía, no pasaban de la pluma y de la mesa de mármol de algún viejo café. Lo digo con total conocimiento porque en esos años me recorrí parte de este país como editor de la primera revista digital de Humanidades y donde tenía que sortear a los que olían a cuerno quemado cuando se mencionaban las publicaciones electrónicas. Los más benevolentes levantaban una ceja, los más críticos levantaban las dos y los agresivos levantaban la voz. Hoy —en un mundo digitalizado— no hay que recordarles su pasado por elemental sentido de la cortesía.
No sé si el Principito, autoridad invocada aquí, sería tan duro como los que usan sus palabras sobre lo "intangible". Creo que es bueno escuchar las cosas y ninguno de los preguntados ha escuchado de lo que están hablando, donde no se les pregunta sobre si Schubert ha sido ofendido y su fantasma, como el de la Ópera, ronda por los pasillos clamando venganza. De hecho el experimento tiene una importante necesidad de criterios profesionales que lo escuchen. Sí, que escuchen, los resultados. Lo que sale aquí son los prejuicios, no sus juicios, que todavía no tiene nada sobre lo que aplicarse.
De todo lo que se dice, lo que no es justificable es el "no me interesa", palabras que no son dignas de quienes, para ser creativos, precisamente, deben tener la curiosidad de cualquier artista... o científico. Es la curiosidad, el transitar caminos nuevos, lo que nos permite avanzar en la vida, aunque siempre habrá el contrapeso rousseauniano de los que se empeñan en el "buen salvaje", un mito como el del corazón.
Otros medios resaltan que el objetivo ha sido mostrar la potencia de la inteligencia artificial, su capacidad de procesar, de un teléfono. Los resultados son otra cosa y los profesionales y expertos deberían sentir curiosidad, al menos. Eso es un ensayo de lo que se puede hacer. En modo algunos, "completar" al genio de Schubert, sino estudiar su trabajo y desde él producir una partitura. Es un escenario posible. No otra cosa.
Mi pregunta, mi pura curiosidad especulativa, es si la variante "Huawei" en este caso ha tenido algo que ver en la noticia. Me refiero a esa entradilla "Varios músicos cuestionan la iniciativa de Huawei por artificial y carente de alma". Excesivo y sobre todo, sistémico, que dirían algunos.



* Jesús Ruiz Mantilla "Un algoritmo completa la misteriosa ‘Sinfonía inacabada’ de Schubert" El País 4/03/2019 https://elpais.com/cultura/2019/02/04/actualidad/1549284459_079024.html

lunes, 4 de febrero de 2019

La crisis mediática y el algoritmo culpable

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País publica un reportaje firmado por Jaime Rubio Hancock con el titular "La nueva prensa digital se enfrenta a su primera gran crisis". El texto comienza de manera directa dándonos los efectos de la crisis anunciada en cuanto a la prensa digital dirigida a los jóvenes, con el cierre de Eslang y Buzzfeed España y "un ERE de Playground que afectará a casi la mitad de sus redactores en Madrid y Barcelona"*.
La palabra "crisis" tiene muchos niveles de aplicación y uno procura reservarla para las etapas finales en donde se tiene que expresar como "gran crisis", como ocurre con el titular. Esto se debe a que la "crisis" tiende a ser un estado permanente de supervivencia, mientras que la "gran crisis" muestra la agonía irreversible a la que se ha llegado.
La palabra crisis está presente en el mundo de la comunicación periodística desde mediados de los años 90. Es en esa época cuando los medios se abren a regañadientes al mundo digital con la publicación de los primeros periódicos online. Unos lo hicieron por querer ser modernos; otros porque no tenían más remedio. Pero desde entonces se ha tenido la sensación fundada de que todo estaba cambiando. Y cuando las cosas cambian se producen las crisis.
El problema ha dejado de ser la crisis en sí y se ha desplazado al enlace entre las crisis sucesivas. Aquí no hay una crisis de la "adolescencia" que se resuelve tras unos cuantos granos y gamberradas; aquí hay un estado de alteración hormonal continuo que no tiende a estabilizarse y que cuando parece que está controlado vuelve a emerger con virulencia. El mundo digital es el de la eterna juventud y eso no es tan bueno como suena.
El espacio de la información se modifica con la entrada de cada nuevo medio, que pasa a competir con los de su "especie" (un periódico con otros periódicos, por ejemplo) y con todas las demás especie (un tipo de medio con los demás tipos de medios). No empeñamos en clasificar los medios, cuando lo realmente importante son la necesidades, mayores o menores, de información que los receptores globales necesitan. Es como el que necesita vitamina C en su organismo. Da igual que lo obtenga de limones, naranjas o mandarinas o cualquier otro elemento que la contenga.


El problema surge además cuando es casi imposible diferenciar los medios gracias al proceso de convergencia digital, es decir, la disolución entre las diferencias entre ellos. Si entro en la página de cualquier "periódico" me doy cuenta de que la "etiqueta" periódico ya no relevante, sino que puede contener textos escritos, podcast, vídeos, etc. Es decir, el "periódico" es ahora televisión y radio, además de incorporar por ejemplo elementos interactivos en la información y participativos a través de los foros, chats, etc.
No hablemos ya de la globalización de los medios. Puedo acceder a los medios de cualquier país del mundo salvo que este quiera cerrarse y solo permitir el paso a sus abonados. Pero si lo hace, se tiene a su alcance todo tipo de alternativas abiertas que hacen que nos olvidemos pronto de la existencia del que ha decidido cerrarse.
Quizá recordemos que en España se firmaron dos alianzas. La primera era para tratar de que los medio se cerraran al público general y solo admitieran entradas de pago. Como era previsible, fue un fracaso. Las tarifas publicitarias se desplomaron al caer los visitantes que pronto tuvieron alternativas en español fuera y dentro de nuestras fronteras. La segunda decisión era contradictoria, pero no se supo ver. Intentar cobrarle a Google las visitas que ellos reenviaban a los medios. La decisión era tan disparatada que Google acepto encantado prescindir de los medios que no aceptaban que les llegaran visitas desde los buscadores. Para ellos, la eficacia aumentaba ya que aquellos que recibían visitas sin problemas eran más visitados. Si se aprende de los errores, deberíamos ser muy sabios. Pero no lo somos.
El problema de esta gran crisis ya no tiene una paternidad clara, pero sí algunos sospechosos, que no es muy costosa la sospecha. Dice Rubio Hancock en el reportaje:


El primer sospechoso de estos despidos es el algoritmo de Facebook, que a partir de enero del año pasado dio prioridad a los contenidos personales frente a las noticias. Las redes sociales proporcionaban el 22% del tráfico de los medios de comunicación estadounidenses, según recogía Forbes antes de este cambio. La cifra era más elevada para algunos medios digitales, como Vice (48%) y Buzzfeed (38%), y se quedaba en torno al 10% para medios tradicionales como The New York Times y The Washington Post.
La dependencia del algoritmo no es nueva. Hasta ahora, Facebook incluso daba directrices a los medios acerca de qué contenidos tendrían mejor resultado en su plataforma. Por eso durante un tiempo veíamos muchos vídeos y ahora aparecen mucho menos.
Julio Alonso, fundador y director de Weblogs SL, explica que algunos medios han dependido en exceso de Facebook “y de los ingresos de publicidad derivados del volumen de usuarios”. También recuerda que es un riesgo depender de Facebook (y Google), ya que estas empresas tienen sus propios intereses, que no tienen por qué coincidir con las de los medios.
Pero el cambio en el algoritmo no es el único factor que explica estos movimientos en las empresas. “Buzzfeed España no ha cerrado por Facebook -afirma Marcos Chamizo, codirector del medio durante su última etapa-. Teníamos el mismo tráfico que hace seis meses o un año, al estar en varias plataformas”. De hecho, cuenta que les funcionaba mejor Twitter que esta red social.



A lo mejor estamos tan dentro del problema que no lo vemos. Desde hace tiempo, la palabra "algoritmo" es la principal sospechosa de los crímenes cometidos en el mundo digital. Es una cortina de humo; el problema real es la interacción de los medios y su jerarquización como parte de una red dentro del sistema. El algoritmo no es más que el programa que prioriza un tipo de información respecto a otros posibles.
La realidad es que los medios digitales tienen una segunda convergencia, un espacio de manifestación, que es la red de redes. No es lo mismo ir a un quiosco a comprar un periódico que entrar en ese periódico digital. La mayor parte de los "accesos" se realizan a través de terceros programas, que son los que redirigen y filtran la visibilidad. El problema del algoritmo es que si Facebook, como se señala, decide que solo se vean los medios que empiezan por la letra "A", el resto de los medios tendrán difícil ser vistos. El poder es el poder de hacer visible y de dar acceso o redirigir. Eso es lo que hacen Facebook y Google o cualquier otra gran concentración de usuarios y de los que controlan el paso.
Un pequeño cambio en el algoritmo de Facebook dando prioridad a unos contenidos sobre otros y ¡puff! se desmorona todo lo construido por unos y emergen nuevos beneficiados por el cambio. Como Facebook y Google experimentan de vez en cuando tratando de mejorar sus resultados —los que les benefician— la inestabilidad está asegurada para todos los que dependen de ellos. Y en el universo digital de la redes solo hay una verdad: tu dios juguetón es aquel que tiene tu destino en sus manos. Si se resfría y estornuda, lo pagas tú; si se pone a experimentar cosas nuevas, lo pagas tú; si no cambia las viejas, lo pagas tú. Es una dependencia jerárquica que implica siempre que entre tu público y tú hay una mano invisible que maneja los hilos. Esa mano son los macromedios que definen los campos de actuación concentrado el tráfico. En toda red, el objetivo es el tráfico, su concentración y dirección. El algoritmo redirige ese tráfico hacia unos y otros enviando unas noticias a las páginas de sus usuarios... o enviando otras. A veces es así de forma "neutral" (concepto absurdo) y otras es porque favorece a los que más pagan por ser beneficiados. Esa es la crítica que se le hizo a Google señalando que priorizaba los resultados del buscador en función de quienes pagaban. Se le obligó legalmente a que distinguiera los resultados y los resultados pagados.


El artículo abre un tema espinoso, la cuestión de los "lectores jóvenes", expresión que puede plantear ya ciertas dudas. Los que han crecido en el mundo digital, ya dos generaciones, salen con unos hábitos que no son los mismos que los que provenían de un mundo no digital. A lo mejor, lo que se está fomentando son hábitos que no hacen que el interés vaya hacia la información sino hacia otras fórmulas mucho más fáciles y atractivas cuyo efecto es el contrario. Se recoge lo que se siembra y lo que se está sembrando, desde luego, no son "lectores".
Aquí, de nuevo, se han confundido efectos y causas. Para tener lectores es necesario formar en la lectura, algo que no se hace, sino más bien lo contrario. Pretender que los que son formados con unos hábitos se transformen mágicamente al llegar a adolescentes o adultos es como pedir una combinación de milagros y "diseño inteligente". La recolección es una amalgama dispar y caótica de medios que surgen y desaparecen, de noticias intrascendentes elevadas a altar de la atención, de sensacionalismo, de creación de personajes fantasmales que nos piden que nos enganchemos a sus vidas, etc.
Nos decía Niklas Luhmann que la función de los medios era reducir la complejidad del mundo; el problema es que ellos mismos producen complejidad. Por eso quien reduce es el algoritmo, como hemos visto antes. El "problema" es lo que deja fuera. Problema, evidentemente, para los afectados; supervivencia para los favorecidos.
Los medios, nos dice el artículo, viven una situación hamletiana, dudando entre la "diversificación" y la "concentración" o. si es posible, ambas cosas. Explican:

Como apunta Nafria, “el problema es cómo transformar todo esto en un modelo de negocio que no dependa solo del número de usuarios y que los lectores consideren valioso, e incluso estén dispuestos a pagar por ello”, sin limitarse a replicar formatos y estrategias sin añadir ningún valor.
Una opción es la diversificación, que puede pasar por otras fuentes de ingresos como “el comercio electrónico, la afiliación, los eventos…”. De hecho, la periodista Luna Miguel también opina que en Playground se han dejado de lado otros modelos de negocio como el de la suscripción o la colaboración con otros medios.*

Lo dicho en el primer párrafo es volver a las preguntas exactas que se hacían en 1994-1995, cuando todo comenzó. Allí nacieron los gurús que señalaban, como la estatua de Colón, hacia un futuro incierto pero que ellos veían claramente desde lo alto de su columna.
En el segundo párrafo viene la otra tentación, la de convertir los medios de información en supermercados online que acaban atrayendo a la gente por todo menos por la información en sí. Esto es suicida. Hubo una ápoca en la que los medios en papel se dedicaron a regalar cosas los fines de semanas para que la gente comprara los periódicos. El efecto fue el contrario. La gente no se acostumbró a comprar el periódico los 7 días de la semana e iba los domingos con un carrito a comprar el periódico y llevarse los libros, vídeos, colecciones de sellos, etc. que reunía. Cuando se acababa la colección, dejaba de comprar el periódico. Tan sencillo como eso. Más de un periódico fue a la ruina por estas prácticas que eran caras por la distribución.


El problema de cómo rentabilizar lo digital es el de cómo lidiar con la gratuidad general y la súper oferta. La gratuidad invalida el camino de las suscripciones y la gran oferta existente lleva a la fragmentación excesiva que hace que nadie tenga suficiente como para sobrevivir.
El artículo termina con un horizonte de dudas abierto:

En todo caso, resulta muy difícil saber qué va a pasar: “Tenemos que reinventarnos y experimentar mucho para imaginar cómo será la esencia de los medios -apunta [Jeff] Jarvis-. Me gusta recordar a menudo que solo hace 25 años que se introdujo la web comercial. En términos de Gutenberg, eso nos coloca en el año 1474. El cambio solo está comenzando. Falta un largo camino para encontrar las respuestas”.*

Por lo que se ve, queremos subir más alto en la torre para ver ese futuro que se nos esconde. No hay "esencia", solo cambio. Parece que Jeff Jarvis no ha leído a Toffler y no piensa en términos de la aceleración, que los años de Gutenberg, los años de nuestros padres —de los míos— no son los mismos que los de mis hijos. Que lo que ocurre en unos meses, antes tardaba décadas en producirse aunque fueran cosas distintas.
No hay crisis; vivimos en crisis. Crisis significa cambio, transición. Y, por lo mismo, implica alteración, inestabilidad, desgaste, desorientación, pruebas con incertidumbre porque el mundo es cambiante y lo que vale hoy ya ha cambiado cuando lo aplicamos.
La única esperanza está en el cambio de aquellos que pueden valorar lo bueno y alejarse de lo trivial. Pero ¿es ese el camino que hemos elegido como sociedad? De poco sirve tener grandes chefs si la gente se ha acostumbrado al kétchup.
La solución sería decidirse por la comida rápida entonces, pero eso es lo que está al alcance de cualquiera. Con lo que volvemos al problema inicial. Lo bueno no se valora y lo malo abunda. Es lo que hay. El algoritmo solo es un aspecto del asunto. Mañana será otra cosa.



* Jaime Rubio Hancock "La nueva prensa digital se enfrenta a su primera gran crisis" El País 3/02/2019 https://verne.elpais.com/verne/2019/02/01/articulo/1549038378_127709.html

domingo, 3 de febrero de 2019

Cambios para que todo siga igual

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Si hay algo que el régimen egipcio procura camuflar es su carácter "eterno". Solo pueden entenderse desde esa contradicción inicial y definitiva: todo funciona para que nada cambie. Hay que aparentar que cambia, claro. Pero en realidad todo sigue igual. Es como el que corre sobre una cinta fija, por mucho que corra está siempre en el mismo sitio. Es lo que el poder enseña en Egipto desde el comienzo de los tiempos, que el mundo cambia, pero el poder no. Y el poder son los militares y el universo que han construido para mantenerse en el poder bajo cualquier circunstancia.
Andan muy preocupados los miembros del parlamento, perfectamente diseñado desde el poder para servirle, porque la constitución les parece circunstancial y necesita plegarse a lo que necesitan, que no es más que justificar la presencia del presidente Abdel Fattah al-Sisi en el sillón presidencial más tiempo del previsto o del anunciado, que sería más ajustado a la realidad.
Recordemos que la constitución de 2014 es la que contaba con lo que no había tenido la elaborada por los Hermanos y los salafistas, vencedores de las elecciones, el consenso de todas las demás fuerzas políticas. Como era lógico en Egipto y está en todas las constituciones democráticas, se fija la duración y el número de los mandatos presidenciales. En el caso egipcio, como en tantos otros, dos mandatos de cuatro años. Esto era la primera prevención en un país en el que el presidente Mubarak había estado treinta años en el poder gobernando con una ley de excepción y con un partido nacional.
La constitución de 2014 se hizo con consenso y desmontando todo lo que los Hermanos Musulmanes, en el poder, habían hecho para asegurarse el control. Por ello fueron advertidos por la Unión Europea, por boca de Angela Merkel, entre otros. Como siempre: nadie tiene que decirles lo que deben hacer. Fueron las ganas de poder de los Hermanos y las zancadillas militares las que precipitaron a Egipto de nuevo en el abismo del que es difícil que salga.
Ahram Online no vuelve a contar la "necesidad" de cambiar la constitución para ajustarla a las necesidades del presidente, es decir, del propio régimen. Este tema ha estado sobre la mesa desde hace mucho tiempo. Primero como un temor lejano, como una sospecha. Cuando se inició el segundo mandato, comenzó la cuenta atrás para asegurarse que el poder no cambia de manos.


La cuestión tiene más calado que la mera perpetuación pues supone la constatación de la incapacidad del régimen de afrontar relevos, la base de una democracia. Cuando el presidente al-Sisi esgrime a la defensiva que las circunstancias de Egipto son excepcionales se olvida decir que esa excepcionalidad envuelve a la incapacidad de generar relevos más allá de los de tipo dinástico, como intentó Mubarak tras treinta años, es decir, dejar heredero a su hijo Gamal. Puede que ese fuera el factor decisivo de su caída de mano de sus propios compañeros, saber que el viejo autócrata no aceptaba más relevo que la familia, lo que suponía ignorar a la otra familia, la militar.
Ahram Online advierte que se espera para hoy domingo que se mande al presidente de la cámara la petición de enmendar y la lista de las enmiendas. No creo que coja a nadie por sorpresa. Lo único interesante es saber qué excusas son las que dan en el interesado parlamento para seguir sus mandatos a la sombra del presidente. Estas son algunas de las razones dadas por los serviciales parlamentarios:

Meanwhile, MPs were keen to issue statements on the constitution, arguing that it was drafted in a hurry and at a time Egypt was facing international pressure, particularly after the removal of the Muslim Brotherhood regime from office.
MP Mahmoud Badr tweeted today that "I, with a group of my colleagues in parliament (representing a fifth of MPs) have just signed a petition, asking that some constitutional amendments be submitted to the parliament speaker tomorrow (Sunday) in order to prepare for the necessary measures in this respect."
President El-Sisi was elected in March 2018 for a second term of four years. He was elected for the first time in May 2014.
Ismail Nasreddin, a MP from Cairo's south district of Helwan, told Ahram Online that "the four-year term is too short for any elected president, and that it should be extended to six years so that he can implement and complete his election programme.”
MP Rashad Shoukri, a member of the tourism committee, also told Ahram Online that "the constitution is not a Quran or a Bible and Egypt needs constitutional amendments to make the country more stable in the coming period."
"The current constitution was drafted in very exceptional circumstances, and under tremendous pressure to serve an interim period, but it is now the right time that some of the articles of this constitution be reconsidered, and at the end it is up to the Egyptian people to vote in favour of these amendments or reject them," said Shoukry.
MPs also ask that the amendments include a new article recreating the old Shura Council, which was dissolved in 2013. They say this council should be reinstated, and that its name be changed to "the Senate", and it should have both legislative and supervisory powers.
MPs also said they want to change Article 147, which states that the president can dismiss the government or introduce a minor cabinet reshuffle only after getting the approval of the majority of MPs. They want the Article to be amended to give the president greater flexibility in making cabinet changes.*



Los argumentos, como se puede apreciar, son 1) fue hecha apresuradamente y bajo presión internacional; 2) cuatro años son pocos para un presidente egipcio; 3) mayor estabilidad para el país; 4) volver a implantar el Consejo de la Shura bajo forma de Senado; y 5) dar más poderes al presidente y quitárselo al parlamento (¡sí!).
Cualquier persona sensata se estará preguntando porque a los egipcios les gusta hacer lo contrario de lo que suelen hacer los demás. Es una buena pregunta y no es fácil de contestar, pero que se explica por la propia realidad en que se dan. Las constitución de 2014 era un intento de enmendar con espíritu democrático y de acuerdo lo que los islamistas habían montando desde su mayoría absoluta, un soberbio rodillo basado en el engaño de todos al asegurar que gobernarían de forma abierta, lo que les permitió conseguir muchos votos. Pero los islamistas se sienten legitimados para mentir si con ello consiguen sus santos objetivos, que no es otro que la reislamización del estado y el control social.
Desde que el mundo se ha hecho global y mediático, no es tan fácil mantener una dictadura y salir a dar la cara por las instituciones. Cuando al-Sisi va a la asamblea general de Naciones Unidas tiene que aguantar de todo. Cuando le entrevistan fuera de los sumisos periodistas egipcios de los que se rodea, le ocurre como ha sucedido en la entrevista de la cadena norteamericana CBS, en el programa 60 minutes, que le entra la risa floja cuando le dicen que la gente le considera un dictador y le preguntan qué opina. Las viejas dictaduras militares se quieren dar un aire democrático y gastan mucho en imagen exterior, invirtiendo en publicidad en los medios o con amigos multimillonarios que compran medios de los que desaparece el país (como Euronews, comprado por el negociante en telefonía con Corea del Norte Naguib Sawiris).


En cuanto a los argumentos expresados, el primero es insulso. La constitución se hizo con una serie de enmiendas para corregir la islamista, dogmática y restrictiva. Por lo tanto lo que se hizo fue tratar de compensar democráticamente lo que los Hermanos y Salafistas habían forzado. Lo de la presión internacional es realmente gracioso, sino fuese por el carácter trágico final. La comunidad internacional ha intentado, como hemos señalado, evitar que los Hermanos maltrataran a los sectores más débiles —cristianos y mujeres— en lo que habían hecho. Fueron los egipcios de todos los grupos los que quisieron cambiar la herencia islamista para desmontar el régimen. Lo hicieron con el acuerdo de todos, pero luego el régimen empezó a cambiar. La presión internacional fueron las advertencias sobre matanzas en el "nombre del pueblo", como le gusta decir a al-Sisi. Por mucho que se quieran justificar, exteriormente no se perciben. No es por simpatía a los islamistas, como les gusta decir. Es simplemente, mire usted, que las matanzas no gustan a nadie.


Los siguientes argumentos también tienen su punto de ironía porque el argumento de que no termina su programa alguien cuyo programa era precisamente la "hoja de ruta hacia la democracia", lo único que ha dicho que ya se ha terminado. Para ser una persona que no tenía aspiraciones de poder ni interés en que los militares accedieran al poder, resulta demasiado obvio todo. El argumento de que la historia, Sadat y el pueblo le piden que siga tampoco es muy convincente fuera de las fronteras egipcias. Pero el mundo es muy reacio a estas cosas de perpetuarse en el poder, que tanto gustan a los que llegan a él por cualquier vía en la zona.
Hay que tener también cuidado con la interpretación del concepto de "estabilidad", no sea que se estabilice todo demasiado y haya que dinamizarlo un poco. Hasta el momento la idea de "estabilidad" ha servido para una mayor represión del conjunto de la sociedad, sometida a una ley antiprotestas estricta. En estos días se ven obligados a revisar la ley de las ONG, que les ha creado múltiples conflictos exteriores.


La obsesión del control ha hecho cortar las subvenciones exteriores. Recibir dinero del exterior para cualquier proyecto no revisado y autorizado por el gobierno te convierte en un traidor a sueldo de los intereses extranjeros. Es la forma en la que las ONG quedan dependiendo del gobierno y sumisas, incapaces de críticas. Las que critican se quedan sin dinero exterior o financiación oficial. Eso ha sumido muchos sectores en crisis por falta de financiación. Pero el gobierno es insensible a estos problemas. El único problema es controlarlo todo.
Volver a crear un senado en un país con un parlamento que no funciona para lo que debe sino que se limita a servir al poder y colocar piezas por el país repartiendo puestos es otro despropósito. En especial lo es con el último argumento: el parlamento renuncia al control de los nombramientos de los miembros del gabinete, dejando las manos libres al presidente.
Todo esto no lleva a más democracia, libertades o derechos, sino a dar más autoridad a un presidente que ha hecho ya bueno, según los criterios internacionales, al anterior, contra el que la gente se levantó. El régimen se blinda, pero lo hace a través de una mayor autoridad presidencial, es decir, militar. Se cierran así las posibilidades de que en Egipto pueda haber un régimen abierto, que respete los derechos de los ciudadanos y pueda ser equiparable a cualquier democracia moderna. El camino, por el contrario, es hacia un autoritarismo blindado por reformas constitucionales, que desmantela lo poco que quedaba del efímero periodo en el que todos remaban hacia adelante, apenas una ilusión. A lo mejor algunos egipcios piensan que esto es suficiente pues lo único que quieren es que les guarden las espaldas, pero esto siempre acaba mal.
En resumen, el presidente puede estar más años y con más poderes. Cuando llegue al nuevo límite de los mandatos—siempre se llega al final—, se les ocurrirá algo. 


* "Egypt's MPs call for constitution to be amended" Ahram Online 2/02/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/324897/Egypt/Politics-/Egypts-MPs-call-for-constitution-to-be-amended-.aspx

sábado, 2 de febrero de 2019

Una tierra demasiado conocida

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El artículo aparecido en el diario El País, firmado por Andrea Rizzi  y titulado "La muerte de la Europa socialdemocristiana" puede inscribirse en la larga nómina de textos necrológicos sobre la realidad que vivimos. El título es lo suficiente explícito para saber su proclama y la entradilla nos da más detalles de su explicación: "El fin de la hegemonía de socialdemócratas y democristianos lleva la política europea a 'terra incognita' y pone a esos grupos ante el dilema de abrazar ideas de moda que antes aborrecieron".
La cuestión no es nueva, pero sí cada día más grave. La cuestión no es tanto el proceso de cambio o la "terra incognita", sino que esa tierra sí es conocida o, al menos, es previsible en sus resultados. Lo que aparece como nuevo no lo es, sino más bien una restauración de los modelos más viejos todavía. Más que desconocido, no encontramos en un movimiento pendular que, si no se advierte, puede tener consecuencias graves. No es, por ejemplo, tierra desconocida que hoy mismo los Estados Unidos den por concluido el tratado nuclear que garantizaba que no aumentarían las armas nucleares en el mundo. No es un paso hacia lo desconocido, si hacía lo muy conocido, hacia una guerra fría vivida con intensidad, caliente en  muchos puntos del globo. Las tensiones en Corea del Norte o Venezuela se asemejan demasiado a lo ya vivido en tiempos y solo la ignorancia o la ceguera interesada o patológica pueden ocultarlo.
El artículo va repasando la crisis de las dos familias europeas, la democristiana y la socialista, que crearon la Europa que hoy vivimos y a las que se responsabiliza de no saber gestionar la crisis que comenzó en 2008 y por ello ser desbordadas por las nuevas políticas que han tomado posiciones en estos años hasta reducirlas en tamaño y en poder en nuestro continente.


De nuevo se ignora que la socialdemocracia y la democracia cristiana fuero los grupos minoritarios en la Europa que quedó en manos de los grupos que arrastraron hacia la guerra mundial, resultado entre otros factores de las crisis económicas producida tras la Primera y la crisis económica del 29, que tuvo sus efectos mundiales. Los que sacaron adelante Europa fueron los partidos que estaban al margen de los nacionalismos y del fascismo en cualquiera de sus versiones. Se buscó la moderación porque lo que se había vencido era al radicalismo que muchos proclaman como una salvación: xenofobia, racismo, nacionalismo, etc. Olvidamos que esta pacífica Europa, turística Europa, industrial Europa, llevaba siglos matándose, disputando reinos y fronteras, que el siglo XIX plantó a Napoleón en Rusia al frente de los Ejércitos, que Alemania y Francia habían estado en guerra. El siglo XX no mejoró nada, sino que empeoró con las dos guerras que nacieron en Europa, hijas de nuestros nacionalismos, y que se extendieron por el planeta, dejando millones y millones de muertos, abriendo la puerta al desastre nuclear.

A la gente ya no le gusta ver cine viejo, pero sería buena idea empezar a enseñar a los jóvenes ese cine en blanco y negro rodado entre las ruinas de Italia, Francia, Alemania, Austria, etc. Sería una buena lección. Hace unos días veía una película como El tercer hombre, con un Viena llena de ruinas, dividida en sectores controlados por policías de las cuatro fuerzas patrullando por sus calles. Deberían verse muchas de estas viejas películas para ver qué quedó entonces de Europa y que es lo que hay en nuestra quejumbrosa actual.

Lo preocupante no es que nuestra política vaya hacia "terra ignota" o "terra incognita". Lo preocupante realmente es que esa tierra es conocida, lo queramos o no. La división de Europa es un objetivo que muchos guardan y otros no esconden. Se vuelve a apelar al nacionalismo y a la exclusión. El Brexit está siendo un buen ejemplo del que deberíamos aprender. Ha sembrado la discordia nacional ante lo que se preveía como un renacimiento británico, la venta del nuevo "Rule, Britannia!". Los más resistentes a esta vieja retórica, como muestran las estadísticas, es que han sido los viejos los que han querido volver a las viejas ideas, fácilmente amedrentados por la inseguridad. Por contra, han sido los más jóvenes los resistentes al Brexit y los que reclaman su europeidad. Esto debería hacernos reflexionar sobre la crisis en sí y sobre los móviles que la han aprovechado para volver a una crisis mundial que se está gestando y de la que somos simples peones.
Basta con ver los objetivos de la política exterior norteamericana para comprender que la división del mundo en dos bloques vuelve a ser un objetivo en el que los Estados Unidos tratan de recuperar el poder que consideran que han perdido y que ha permitido a sus antiguos oponentes salir a disputar en la economía. Lo estamos viendo con Europa y, sobre todo, con China, cuyo liderazgo económico y tecnológico espanta a los Estados Unidos. Lo tenemos todos los días en los titulares.


Las políticas de Trump pasan claramente por la debilitación de los agentes y por el miedo. Lo que se acaba de abrir es de nuevo la carrera armamentística que los historiadores nos dicen acabó con el sistema soviético incapaz de competir y obligado a invertir en defensa hasta su desmoronamiento. Con esta crisis, Trump espera que tenga que aumentar la dependencia europea de Europa, que deberá pagar por la protección. Atrincherado en su continente, Trump crea inestabilidad en el resto del mundo haciendo que Europa, Japón y Corea, por ejemplo, deban verse sometidos a sus dictados. Nosotros tenemos el conflicto ucraniano en las puertas, con una invasión rusa de territorio. No es un invento, es la realidad. Los ucranianos sacan la bandera euopea como defensa. 
El desmoronamiento de Europa como potencia es un objetivo de "Mr. Brexit", como Trump pidió ser llamado desde su misma campaña electoral a la presidencia. En su teoría, los países prosperan porque Estados Unidos les protege demasiado generosamente y después de crecer compiten deslealmente con ellos.
El artículo del País nos lleva hacia una zona específica de explicaciones para justificar las pérdidas de apoyo de las dos "familias" que considera que construyeron la Europa actualmente en crisis:

¿Qué pasó? Obviamente ambos pagan ser considerados los demiurgos del sistema que alumbró una crisis monstruosa. La alimentaron o al menos no supieron prevenirla. Pero además de las culpas pasadas, se encuentran incómodos en las nuevas líneas de combate político. Nacionalismo y populismo no están en su ADN: sus padres fundadores y grandes líderes -¡Adenauer!, ¡De Gasperi!, ¡Mitterrand/Delors!, ¡Kohl!- los aborrecieron. Tampoco tienen credibilidad como adalides de las sociedades abiertas y modernas, para lo cual están mucho mejor situados liberales y verdes.
Ahora por tanto los democristianos afrontan el dilema de si abjurar y abrazar un poco de retórica nacionalista para frenar la estampida hacia las derechas radicales (Liga, lepenismo, Vox); los socialdemócratas encaran un dilema especular, pero en el ámbito de si concederse al espíritu populista para contrarrestar las formaciones a su izquierda (Podemos, Syriza) que, al menos en algún momento, han coqueteado con ese utillaje.
El contrato social que aupó y mantuvo en el poder a esas dos grandes familias preveía progreso con cohesión social. Democristianos y socialdemócratas traicionaron esa promesa y sobreseyeron sociedades cada vez más desiguales. Tras el desgarro de 2008, muchos ven en el nacionalismo de derechas y el populismo de izquierda la mejor garantía para recuperar esa misma cohesión social.
Así, estos venerables ancianos políticos deambulan en la oscuridad en busca de ese luminoso tiempo perdido. El sabor o el olor de la magdalena y los espinos blancos pueden recordarlo a veces, pero nada más. Porque, aunque hay mucha nostalgia, ese tiempo se fue y no volverá. Esa Europa murió.



El dilema que se plantea aquí lo hemos atendido en varias ocasiones. La idea de unos partidos "móviles" detrás de los electores cada vez que estos se radicalizan está sobre la mesa. O los partidos son un modelo faro mantienen su propia línea de renovación ideológica para avanzar en sus ofertas a la sociedad planteando soluciones desde un perspectiva determinada o, por el contrario, son camaleónicas agrupaciones que tienden a dejarse llevar por aquello que les garantiza el poder.
La crisis europea es más profunda y se refiera a la falta de avances en la construcción debido al miedo de los gobiernos a seguir perdiendo poder local. Esto se refleja en el lugar secundario que de forma suicida han estado dando a las elecciones europeas y que han sabido aprovechar los euro escépticos para encontrar su lugar desde el que dinamitar las instituciones, como ha hecho Farage, por ejemplo. No han tenido problema en decirlo: su objetivo es la destrucción de Europa. Los gobiernos locales han presentado Europa no como un objetivo de transformación sino como un lugar lejano en el que se conseguían o perdían cosas. Poco más. Era una posición cómoda que se ha ido complicando con las actitudes de gobiernos, como los de Polonia, Hungría, etc., que han jugado claramente contra Europa y ha recibido recompensas desde fuera por ello.
Resaltan el artículo los nombres de los grandes políticos que hicieron posible la Europa unida. Quizá ahí este parte de la clave humana de los sucedido. Ha cambiado Europa, sí, pero ha cambiado el material humano que llega a la política. En España no tenemos  más que ver la calidad repartida por el espectro político. La mitad de los políticos de estas décadas se encuentran bajo condena o en juicios pendientes. Eso dice mucho de lo que va a la política, de su capacidad de entrega y de sus conocimientos. Esa es la mayor debilidad que tenemos, la ausencia de políticos fiables, personas realmente que reúnan las cualidades necesarias en todos los órdenes para gestionar e ilusionar a la gente.


Lo que se ha abierto paso es la demagogia y la manipulación, un ideal de fuerza capaz de dar solución a todo, como ha hecho Trump. Los cambios hoy no son sencillos de explicar por la multiplicidad de factores que han hecho que las políticas no sean ya locales, sino globales. Estamos jugando todos en tableros muchos más grandes de los que nos imaginamos. En cada nivel, emergen nuevas situaciones de complejidad formadas por la cantidad de elementos que interactúan. Cada nivel puede tener consciencia de lo que le rodea, pero no es fácil conectar todo de forma ascendente y descendente.
No hay tierra ignota. Lo único que tenemos es la historia. Lo desconocido es lo complejo, hasta dónde somos capaces de mirar y ver con claridad el origen de los problemas, pero, sobre todo, el desenlace de nuestras acciones y decisiones. 
Es lo que se plantean ahora en Reino Unido. Lanzaron la piedra pero no saben nada de qué les puede acarrear lo que han hecho. Han sido animados a lanzarse al abismo. Y lo que van sabiendo de lo que puede ocurrir no les gusta o les causa más miedo que lo que tenían. 
Nuestro drama político es la toma de decisiones ante grandes cantidades de incertidumbre, algo connatural al aumento de la complejidad que implica ascender niveles en las relaciones. Las viejas políticas de alianzas europeas fueron las que arrastraron a las guerras. Hoy tenemos alianzas constructivas y no defensivas de unos frente a los otros. Lo que carecemos es de políticos suficientes con una visión amplia de los problemas, sus orígenes y consecuencias. Hay demasiado aventurerismo en la política actual. Hace falta sensatez, conocimiento y responsabilidad. No es lo que vemos.


El fraccionamiento de Europa o la aparición de populismos y nacionalismos no requiere de que los grupos políticos asuman sus planteamientos, sino lo contrario, que se aborden con firmeza los problemas derivados de esa crisis cuyo origen se remonta a la propia Gran Bretaña y las políticas de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, que fue cuando se comenzó a desmontar el edificio creado tras la guerra, la idea del Estado de Bienestar, para asegurar la concordia y la prosperidad. Esas han sido realmente las políticas que nos han llevado a un universo angustiado, como el que hoy tenemos en el mundo. Aquellas políticas han traído inestabilidad y sobre todo, como se menciona en el artículo, desigualdad social, fuente de problemas a medio y largo plazo.
No creo en absoluto que la medicina para este cuadro sea ni el populismo radical ni mucho menos el nacionalismo de cualquier tipo, que siempre se basa en el principio de que solos se vive mejor y los otros son un lastre.
Los problemas planetarios no se pueden negar ni ignorar, como hace Donald Trump. Unas políticas aisladas o de imposición, como es la política norteamericana actual, son gravemente peligrosas para todos, porque no se puede jugar demasiado con el cántaro. No porque traigan solo incertidumbre a los mercados, como se suele decir, sino porque traen riesgos reales peligrosos (Corea del Norte, Siria, Afganistán, Venezuela, Yemen, Irán...).


Hoy podemos apuntarnos a una visita turística por la Viena de Harry Lime, el criminal estraperlista de El tercer hombre. Podemos ver las casas señoriales sin las ruinas por las que se producían las persecuciones. Es la misma Viena pero limpiada de un pasado oscuro. 
La tierra a la que nos llevan no es desconocida y sí, por el contrario, ampliamente experimentada y superada en el pasado. Volver a situaciones así no es inteligente. Pero parece que el olvido y la ignorancia son el caldo de cultivo de los desastres. Los que almacenan la gasolina junto a la leña nunca creen que pase nada. Hasta que pasa.



* Andrea Rizzi "La muerte de la Europa socialdemocristiana" El País 2/02/2019 https://elpais.com/internacional/2019/02/01/actualidad/1549040447_266389.html





viernes, 1 de febrero de 2019

M de Mariah

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No siempre es fácil acertar. Muchas decisiones no son fáciles de tomar y, cuando tienen trascendencia más allá de nosotros mismos, no siempre son entendidas y hay que vivir con ellas. Eso le va a ocurrir a Mariah Carey, aunque parece que ya está acostumbrada a este tipo de circunstancias. 
Y la culpa de todo la tiene el Reino, es decir, Arabia Saudí, metida en una gigantesca campaña de relaciones públicas para intentar lavar con una mano lo que ensucia con la otra. La "colada" se ha ido acumulando.
Desde que se supo que la cantante norteamericana iba a cantar para los saudís y sus invitados, le empezaron a llover las críticas por un lado y, por el otro, presiones para que no lo hiciera. Los motivos son muchos y evidentes, desde luego. El Reino se encuentra en el momento más represivo en mucho tiempo.
Pocos países tienen menos simpatías, incluido el mundo árabe. La prepotencia saudí sobre cualquier aspecto es conocida y su dinero puede comprar muchas cosas, pero no simpatía. Menos todavía cuando han sido el centro de exportación del integrismo más rancio desde los años 70 en adelante, desde que el mundo cambió con la guerra del petróleo y empezaron a montar sistemas de defensa para prevenirse de sus enemigos en la zona, el no menos repudiable Irán, cuyo integrismo "revolucionario" es de otra manera, pero no menos agresivo y represivo. Son las cabezas visibles y poderosas del islam, del suní y del chií, luchando ambos por la hegemonía en la zona, considerándose herejes los unos a los otros y trasladando sus guerras a cualquier zona por la que disputen, como sucede con  Yemen. 


Los mecanismos de represión saudí son conocidos. Tras el secuestro, asesinato y descuartizamiento del periodista opositor Jamal Khashoggi, el mundo se ha fijado más en lo que ocurre allí, lo que ha sido aprovechado para reactivar las causas de los detenidos y hacer saltar las alarmas por los nuevos casos. La joven saudí huida de su casa y refugiada en una terminal hasta que Indonesia le dio permiso para viajar a Canadá como refugiada ha estado en las portadas de toda la prensa mundial. La decisión drástica de la joven asegura que tendrá que vivir toda su vida cuidando sus espaldas no sea que la familia o cualquier enviado la encuentren, la secuestren o le quiten la vida en el mismo lugar.


Arabia saudí es probablemente el país más restrictivo para con las mujeres, lo que crea un conflicto permanente y del que las mujeres de todo el mundo son conscientes. Luchar por los derechos de las mujeres en Arabia Saudí es muy diferente a hacerlo en otros escenarios en donde la protesta puede ser llevada adelante. En Arabia Saudí es mucho más peligroso, por lo que los apoyos y la vigilancia solidaria son muy necesarios para mantener visibles los casos y que no queden en el olvido.
La CNN nos contaba sobre el destino de una de las activistas detenidas en estos últimos meses:

The brother of jailed Saudi activist Loujain Alhathloul has detailed in a CNN opinion piece the abuse his sister has allegedly endured in prison.
In the article, Walid Alhathloul writes that during a recent visit by his parents to see Loujain she told them she was regularly whipped, beaten, electrocuted and sexually harassed in a basement she called the "palace of terror."
Alhathloul was arrested in May 2018, along with 10 other women's rights activists in Saudi Arabia. Her family, Saudi activists and Human Rights Watch have alleged in recent months that she and other female detainees have been tortured and sexually harassed in prison.
They also allege that a former top adviser of Crown Prince Mohammed bin Salman, Saud al-Qahtani, was present during at least one of the interrogation sessions.*


La presencia siniestra del círculo próximo al príncipe heredero, Mohamed Bin Salman, vuelve a aparecer en cuanto que se trata de acallar a los críticos, los sean políticamente o lo sean políticamente sobre las mujeres. No se debe pensar que el activismo de las mujeres es distinto del de los derechos humanos, sino una parte esencial de ellos. Si de la Primavera Árabe ha quedado algo, ha sido por lo que las mujeres han sabido luchar, como en Túnez. Lo que los hombres abandonaron, las mujeres lo han continuado porque su opresión es doble. Por eso siguen siendo víctimas de una mayor represión, como ocurre en Arabia Saudí y en otros lugares en donde han seguido su propia agenda de protestas y reivindicaciones en solitario o con mínimo apoyo. 

En estos casos, las familias son esenciales. En el caso de la joven fugada a Canadá, ella huye de su familia, que es la encarnación próxima del sistema. En el caso de la activista recogido por la CNN, se trata de una familia de activistas, es decir, cuenta con el apoyo del hermano al menos. Son disidentes familiares del sistema. Tienen apoyos, pero también son víctimas conjuntas. Cuando se produce un activista, la familia es la primera responsable.
Las torturas y abusos sobre las activistas feministas y de los derechos humanos es algo que no debe ser silenciado. Por el contrario, los signos de rechazo y el recuerdo de los que desaparecen en las cárceles sin que a nadie le importe es esencial. El régimen saudí está invirtiendo muchos millones en la vado de imagen y en desprestigios de sus activistas y opositores. Eso va desde de campañas de prensa como en redes sociales para convertir a los que se le oponen en "traidores". Así se está hacienco con Jamal Khashoggi y con todos aquellos que son detenidos.


Lo que se le pedía a Mariah Carey era un gesto, negarse a actuar frente a los saudís como solidaridad. La CNN recoge las peticiones a la cantante para que no actuara en el sarao preparado para hacer ver lo "aperturista" del régimen saudí:

Alhathloul then made a plea to Mariah Carey, who takes to the stage in King Abdullah Economic City alongside Sean Paul and DJ Tiesto on Thursday night: "Now that I told you the story of my sister, will Mariah Carey call for her release on stage? Will my voice be heard?"
Other activists also urged the American singer to cancel her concert over the allegations of human rights abuse. Egyptian-American journalist Mona Eltahawy tweeted: "Dear Mariah Carey, I hear you're planning on performing in Saudi Arabia. Are you aware that women's rights activists have been detained without charge since May 2018?"*

No puede decirse que Mariah Carey no supiera dónde se metía, que no sabía el alcance de lo que ha estado haciendo. Podía hacerlo, evidentemente, pero una vez advertida, el concierto pasa a tener un significado, a quedar marcado por el rechazo a la solidaridad. Y más allá de ella, el saber que su imagen va a ser utilizada para blanquear la imagen de un régimen con las cárceles llenas de activistas, que los persigue más allá de sus fronteras y se deshace de los que le molestan y que se dedica con especial saña al castigo de las mujeres. Si eso es lo que ocurre con los activistas, no puede ignorarse la vida que llevan en la "normalidad", es decir, lo que padecen a diario todas aquellas mujeres que viven en el Reino, sean conscientes de ello o no.


El diario El País nos da la información de que Mariah Carey ha actuado finalmente, como lo habían hecho anteriormente Enrique Iglesias y David Guetta, y nos da algunos datos interesantes sobre las actuaciones de la cantante:

Según explicó un representante de la artista a la agencia Associated Press en un comunicado, "cuando le presentaron la oferta de cantar para una audiencia internacional y de diversos géneros en Arabia Saudí, Mariah aceptó la oportunidad como un paso positivo hacia la disolución de la segregación de géneros". "Como la primera mujer artista de talla internacional en cantar en Arabia Saudí, Mariah reconoce la importancia cultural de este evento y seguirá apoyando los esfuerzos globales hacia la igualdad de todos".
Las entradas para el concierto parten de los 80 dólares y los tickets VIP llegan a los 350 dólares. Se desconoce cuánto dinero ha cobrado la cantante por esta actuación. Lo que sí se sabe es que no es la primera vez que hace actuaciones similares. En enero de 2017, cuando cantó en la boda de la hija de un millonario ruso, recibió más de tres millones de euros. En 2013 cobró un millón de dólares por tocar en dos conciertos ante el presidente de Angola, y en 2011 otro millón por cantar cuatro canciones ante la familia del dictador Muamar al Gadafi. Ambas actuaciones ya desataron el enfado de organizaciones proderechos humanos.**


Mucho me temo que el divertido párrafo con la interpretación gloriosa de su representante, de una Mariah Carey rompedora de tabúes no vaya a convencer a nadie. Hubiera sido mejor que apaleara a sus seriedad respetando contratos, que la confirmarían como alguien sería aunque equivocada, que ahora cuya imagen ha quedado de los más rastrero.
El párrafo final nos deja claro que Mariah ha sido una "abanderada" de los derechos humanos, cuyas actuaciones tienen como finalidad demoler las dictaduras ante las que actúa y ablandar el corazón de aquellos millonarios oscuros que la pagan para cantar en las bodas de sus hijas. La veo cantando en la Casa Blanca.


Un gran letrero luminoso con las letras "MC" brillando y bajo ellas una silueta distante, enfundada en un vestido negro, muy al gusto masculino saudí. Nada de los escotes traviesos habituales en la cantante. Un pequeño escote para el mundo, un gran paso para Arabia Saudí, según el planteamiento reivindicativo de la cantante.
Más distante de lo habitual en conciertos, un público masculino se mueve nervioso frente a las vallas y graba imágenes del momento histórico. Cuando lleguen a sus casas se las enseñarán a sus esposas, hermanas e hijas, si están levantadas.
Parece que Mariah Carey que ha encontrado al fin su público.


* "Saudi women's rights activist is being tortured in 'palace of terror,' brother says" CNN 31/01/2019 https://edition.cnn.com/2019/01/31/middleeast/saudi-activist-alhathloul-intl/index.html
* "Mariah Carey da un concierto en Arabia Saudí pese a la lluvia de críticas" El País 1/02/2019 https://elpais.com/elpais/2019/01/31/gente/1548948515_899861.html