jueves, 5 de julio de 2018

Palabras y algún hecho


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ahram Online recoge los efectos del discurso del nuevo primer ministro egipcio, Mustafá Madbouli, ante el parlamento tras la toma de posesión del gabinete. La ley egipcia prevé esta especie de declaración de intenciones tras acceder a los cargos del gobierno. Como suele suceder en estos casos, se tiende más a decir lo que se quiere que en cómo lograrlo; pese a ello, el discurso de Madbouli ha levantado pasiones. El diario estatal señala: «Most high-profile MPs and politicians interviewed by Al-Ahram Weekly said Madbouli’s insistence that Egypt’s political life should be revitalised in the coming stage was highly impressive.»* Como está ya siendo habitual, el texto ha sido publicado previamente en Al-Ahram Weekly, convertido en centro ideológico del régimen.
¿Que ha maravillado tanto a los parlamentarios egipcios? En apenas 20 minutos, el nueve presidente les ha explicado los siguientes puntos: “We aim to reinforce Egypt’s national security, implement intensive social protection programmes, boost economic development, raise productivity rates, and improve the standard of living of poor citizens,”* Las palabras son baratas; traducirlas a hechos, en cambio, es bastante más caro. Todo esto se dice con una afirmación "defensiva": el 85% de las medidas duras ya se han realizado. Esto es un acto de fe, algo que el gobierno asegura para asegurarse un sufrimiento con menos reacción. No se puede seguir responsabilizando de las reacciones antes las subidas a los oponentes políticos, como ocurrió con las protestas por la subidas del metro.
Como la declaración de intenciones se realiza ante el parlamento, contiene una serie de medidas de carácter "político. Si las promesas económicas tienden a buscar una mejor respuesta de los ciudadanos a las medidas, las promesas políticas responden a una situación crítica, la bajísima participación en las elecciones presidenciales para el segundo mandato. Revisamos este aspecto en su momento, viendo cómo en el régimen se iniciaba una batalla entre gobierno y parlamento, responsabilizando este último al primero del fracaso político que suponía la abstención. Fue entonces cuando comenzaron los movimientos políticos en el parlamento para tratar de rearmarse políticamente, es decir, la idea de convertir en "bipartidista" lo que es un espacio diverso pero inútil por el propio diseño del parlamento, pensado para mantener la fuerza de la presidencia. El parlamento reclamaba un "partido oficial", como hizo Mubarak, y había que ponerle cara a una "oposición", a lo que se ha prestado rápidamente el que ya hizo de comparsa en la elecciones presidenciales, Moussa Mustafá Moussa, admirador ferviente del presidente.


El entusiasmo por el discurso de Madbouli tiene su lógica. Hay que mostrar que hay luz al final del túnel y eso se consigue con realismo y no con sueños espaciales o Copas del Mundo. Son tan grandes los problemas económicos y sociales de Egipto, que las promesas saben a poco.
El énfasis se ha puesto, como es habitual, en la seguridad. Es siempre el objetivo que se presenta como prioritario y que justifica muchas acciones de silenciamiento. Es necesario distinguir la "seguridad" de las medidas que eliminan las protestas o las críticas. En este sentido, ha habido una declaración sobre la reactivación de la vida política que habrá que ver si se traduce a hechos. Lo malo es que el poder no tiene la mala costumbre de dejar en manos de otros su sustitución, algo demasiado arriesgado pero que es la base de la democracia. Lo señalado anteriormente, el transformismo bipartidista, es un ejemplo de cómo se prefiere la escenificación teatral a la realidad política.
La necesidad de revitalizar políticamente al país es una oferta demasiado abierta. Ha señalado el nuevo primer ministro que "the second four-year stage will be focused on revitalising Egypt’s political life and reaping the fruits of economic reform"*. Es difícil revitalizar la vida política cuando todos los esfuerzos han ido en el camino de anestesiarla bajo la idea de la prioridad de la seguridad. Eso ha favorecido precisamente a los islamistas y ha perjudicado a la unidad política amplía que podría haberles combatido más allá de la seguridad. Hemos repetido la incongruencia política de un régimen que se alza contra los islamistas y lo primero que hace es perseguir a los demócratas y liberales. En apenas unas semanas se perdió la unidad frente a los Hermanos, prácticamente total, por el uso excesivo de la fuerza, que fue condenado internacionalmente y por las fuerzas democráticas que habrían podido llevar a Egipto hacia otros objetivos.
Hacia el final del artículo que recoge el discurso se recogen las impresiones de miembros de la oposición parlamentaria y de cómo se van pidiendo medidas concretas para que esta anómala política egipcia pueda redirigirse más allá de la "seguridad":

Agreeing, Ayman Abul-Ela, parliamentary spokesman of the liberal Free Egyptians Party, said “there is a consensus in parliament that Egypt’s political life is in urgent need of a boost.” “We have seen how political parties were not able to field a candidate in Egypt’s 2018 presidential election,” said Abul-Ela, adding that “the coming stage should focus on amending laws regulating the performance of political parties, and the election of local councils and parliament. The laws should be changed to ensure that the majority of members of parliament and local councils are party-based and not independents,” said Abul-Ela.*


Este cambio que se pide puede convertirse en pendular y pasar de favorecer un parlamento controlado por la presidencia a través de la atomización aludida, a un partido oficial, que es lo que algunos reclaman. Parece que la creación de un parlamento que represente al pueblo egipcio no entra en los cálculos por el momento. El descenso del entusiasmo político debe ser mucho mayor al que oficialmente se reconoce porque nadie pide soluciones para problemas que no existen.
Con todo, las promesas no van a solucionar la situación crítica social y económica. Solo las acciones necesarias podrán hacerlo. La promesa de que el año que viene se habrán terminado las medias no significa que se hayan acabado las penurias. El estado en que queda Egipto después de las durísimas medidas tomadas no se recupera en poco tiempo. Sobre todo porque hace mucho que Egipto no se encuentra en un estado boyante, lastrado precisamente por todos aquellos aspectos que provocaron el estallido de 2011.
Aunque algunos hayan aceptado la idea falsa de que la revolución de 2011 se produjo en un "paraíso" de paz y progreso, la era Mubarak, y que la gente que se levantó fue para destruir Egipto en connivencia con potencia extranjeras y fuerzas del mal, lo cierto es que la gente se levantó por una situación crítica y de represión política. Han sido las medidas económicas que trataban de evitar que la gente estallara las que llevaron al caos de la economía. El estado no podía seguir sosteniendo su propia ineptitud. Y eso se traduce en protestas y levantamientos.
La última voz que se escucha en el artículo incide en un problema que está en la base de la mayoría de los problemas, el crecimiento de la población:

Olfat Kamel, parliamentary spokeswoman of the Modern Egypt Party, said she was impressed by Madbouli’s new strategy on birth control and family planning in Egypt. “Egypt’s population is increasing by 2.5 million. This is a very high rate that could obliterate any economic growth,” said Kamel, adding that “parliament will give all support possible to stem the runaway growth of population in Egypt. I also urge Islamic clerics and Christian leaders in Egypt to support the new birth control strategy as its success largely depends on the approval of these religious people.*

Al final, como siempre, la culpa la tiene el pueblo, que se aburre por falta de trabajo y se dedica a procrear. También para frenar este problema hace falta algo más que dinero y paciencia. Está involucrada la educación y construir doscientas "escuelas japonesas" en las que la matrícula es de 5.000 libras, frente a las 50 de las escuelas convencionales, no creo que sea la solución.


La cuestión que garantiza la estabilidad de todo es la seguridad. Relacionada con esto, la noticia que nos trae Mada Masr con el titular "Military top brass get impunity for acts committed during transitional period"** La noticia no es buena. Una ley que busca la impunidad por las acciones penables cometidas no puede serlo:

A government-proposed bill that bestows impunity and privileges on a select group of the highest ranking Armed Forces officers received preliminary approval in Parliament on Tuesday.
The bill, which will grant the president the power to decide which military officials are in line for these benefits, now must secure a two-thirds majority vote in the legislature’s general assembly.
The piece of legislation was submitted to the legislature on Monday morning, passing quickly through the parliamentary process. It was discussed at a joint committee meeting convened on Tuesday afternoon by the following four parliamentary committees: Defense and National Security, Constitutional and Legislative Affairs, Planning and Budget, and Foreign Affairs. No journalists attended this meeting. Defense and National Security Committee Head Kamal Amer then proceeded to present a report on the bill to the committees’ members, after which the bill was put to a vote.**


Esto debe formar parte de la "revitalización" de la vida política. Mediante esta ley, que dan fuera de la responsabilidad penal todo lo que se realizó en cualquier momento del periodo indicado, el de máxima violencia. El argumento es que es una forma de honrar a los que participaron. Una extraña forma de honor a posteriori sobre lo que pudiera no tenerlo a priori. Pero eso es el efecto de tener el poder en las manos, que puedes definir que está "bien" o está "mal". Los famosos papeles comprometedores que Isham Geneina decía que tenía el jefe militar aspirante a la presidencia, Sami Anan, quedan devaluados. Dejan de interesar a los jueces y quedan solo a la atención de los historiadores.
Es el tiempo de los hechos. Ya no vale poetizar la luz del túnel o el túnel mismo. Los egipcios están en el límite y eso no es buena para nadie. La ley de "punto final" tampoco parece la forma más adecuada de mandar un mensaje tranquilizador. Es una nueva etapa que tiene que demostrar que es "nueva" y eficaz. Si no, será simplemente otro gobierno.

* "Egyptian MPs, political figures praise PM Madbouli's policy statement" Ahram Online 4/07/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/306213/Egypt/Politics-/Egyptian-MPs,-political-figures-praise-PM-Madbouli.aspx
** "Military top brass get impunity for acts committed during transitional period" Mada Masr 4/07/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/07/04/feature/politics/military-top-brass-get-impunity-for-acts-committed-during-transitional-period/




miércoles, 4 de julio de 2018

El regreso de las barbas


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Se habla muchas veces del velo de las mujeres musulmanas, pero mucho menos de las barbas de los hombres. Es cierto que en el primer caso se cuestiona la imposición a aquellas que no lo desean, mientras que por el contrario, la barba solo la puede dejar uno mismo. Por eso mientras muchas mujeres deciden que no son mejores o peores por llevas el velo —pese a lo que les digan—, son las barbas las que plantean el problema contrario allí donde tienen prohibida su existencia.
Ahora que la barba de una semana está de moda —es el verdadero uniforme—, sigue siendo un problema allí donde realmente significa una distinción religiosa. La cuestión se vuelve a plantear en Egipto, allí donde ya se manifestó con la llegada de los islamistas de Morsi al poder en 2012.
El tema lo trae Egypt Independent entre sus noticias con el titular "Egypt’s Administrative Court supports presence of bearded police officers". La sentencia favorable a las barbas nos muestra de nuevo la misma tensión que se produjo cuando en una Policía y Ejército como los de Mubarak empezaron a plantearse la reclamación de las barbas.
Puede que muchas mujeres sean obligadas a usar las variantes del velo para esconderse a las miradas, pero lo cierto es que con las barbas ocurre lo contrario. Lo que se impone es el afeitado. La barba —ciertos tipos de barba— es un signo claro de tendencia religiosa prioritaria. Incluso, es una forma de identidad para distinguir a un salafista de un islamista o de otro que no es ninguna de las dos cosas.


El igualitarismo, en este caso, es el afeitado, que elimina todas las distinciones. Afeitados o con bigote, elemento informante. Hace unos días recogíamos aquí la descripción del héroe propuesto desde las series pro estatistas del Ramadán y se nos hablaba de héroes bigotudos —"muscled, mustachioed men"**— y no barbudos. Los barbudos, como se les suele llamar directamente, son los islamistas.
La noticia ahora es la siguiente:

Vice-President of Egypt’s Supreme Administrative Court, Mohamed Maher Abu al-Enein, recently issued a verdict supporting a number of police officers fired from duty for having beards.
According to Akhabr Al-Youm newspaper, the court verdict suspends a previous decree issued from Egypt’s Ministry of Interior, which states that officers are to be fired if they keep their beards.
The court’s verdict follows after a bearded colonel fired from his post filed an appeal against the decision. In 2013, the same court issued a verdict defending the rights of a bearded officer had to return to work, with the reasoning that his presence in the police service represented no threat.
The court also overturned the Interior Ministry’s appeals against the return of bearded officers to their jobs, refusing to retire them. The court rejected the minister’s justifications about the transfer of officers to the reserves, stressing that these rulings were not permissible.
The Interior Ministry appealed against the court however, leading to a long and difficult legal battle.*


La noticia lo es por una cuestión de derechos personales. Eso sucedería si la barba fuera una cuestión personal, un ejercicio de libertad. Pero, por extraño que parezca, el que se deja barba no es por una cuestión de libertad, sino como una obligación, como un "mandato divino".
Desde el punto de vista semiótico, la barba no es una expresión propia sino una forma de aceptación de la sumisión islámica, valga la redundancia. El problema, al igual que con los velos femeninos en todas sus variantes, no es que sea una cuestión de libertad ponérselo, sino que se considera impíos a quienes no lo hacen. No se deja uno barba para ser uno mismo, sino para diferenciarse de los otros, pecadores, incumplidores de la ley de Dios, los que no siguen al profeta.
De la misma forma, el velo no es el problema. Sí lo es, en cambio, si el hecho de ponerlo me convierte en una "mujer decente" y, por el mismo acto, convierte a las demás en indecentes.

2013
La sentencia de los jueces en favor de las barbas es un indicador de la situación extraña de Egipto, que dice combatir a los islamistas pero reproduce sus mismos esquemas de virtud, por decirlo así. Durante el gobierno de Sisi, que derrocó a los islamistas, ha habido más represión religiosa (contra los ateos y reformistas), artística (contra novelistas, músicos...) y sexual (contra el grupo LGTB en su conjunto) que en la época anterior de Hosni Mubarak. Bajo la idea de combatir al islamismo se ha practicado su mismo radicalismo en lo que hemos llamado muchas veces un "gobierno virtuoso".
La barba no es una "moda"; es un indicador. Dentro de Policía y Ejército es un indicador de peligro. Que los jueces hayan quitado la razón por el despido del coronel referido, señalando que no es una "amenaza" no deja de ser chocante.
Con los islamistas en el poder, muchos oficiales y agentes comenzaron a dejarse barba. Querían manifestar ante sus jefes que ellos eran "distintos", parte del grupo, simpatizantes. Salían a la luz. Que vuelva a plantearse esto tiene algún un sentido que iremos descubriendo.


* "Egypt’s Administrative Court supports presence of bearded police officers" Egypt Independent 3/07/2018 http://www.egyptindependent.com/egypts-administrative-court-supports-presence-of-bearded-police-officers/
** ** "A season of morality and police uniforms" Mada Masr 24/06/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/06/24/feature/culture/a-season-of-morality-and-police-uniforms/

martes, 3 de julio de 2018

La Inteligencia Artificial y el empleo


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Sin duda alguna, la Inteligencia Artificial es un campo en el que se debe ahondar. La afirmación parecerá una obviedad a muchos, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta el debate paralelo que hay sobre sus efectos en un mundo sensibilizado por los efectos de las crisis económicas.
Una de las formas de sustraerse a los grandes debates sobre nuestro futuro (incluso sobre nuestro presente) es plantear la inevitabilidad de los acontecimientos. Frente a los azares de la existencia, cada vez más se nos ofrece un panorama de lo inevitable, especialmente en el campo del desarrollo en donde el "destino", ya escrito, se nos presenta como inevitable. Mucho de nuestro "destino" pasa por la Inteligencia artificial.
El "destino", es decir, lo que algunos han decidido que va a ocurrir pasa por el beneficio previsto por el desarrollo de ciertos campos. Le llamamos "destino" cuando es posible obtener cierto beneficio directa o indirectamente. Los humanos hemos ido desarrollando la tecnología desde el principio de nuestra existencia como grupos y la hemos aprovechado de diferentes formas, en especial librándonos de trabajos duros. Todo el mundo puede entender que una palanca reduce nuestro esfuerzo para levantar objetos pesados, por recurrir a un ejemplo básico. Pero la Inteligencia Artificial afecta a algo más que ahorrarnos esfuerzos físicos o desagradables.
El diario ABC publica un artículo sobre la IA, con el título "Qué es la Inteligencia Artificial y por qué me debería interesar", en el que además de darnos una definición se plantean los campos de trabajo y algunos debates abiertos sobre lo que significa y significará en el futuro humano.
Pese a lo eufórico de su presentación, el artículo comienza con una queja:

La visión negativa que tiene la sociedad sobre la inteligencia artificial (IA) está marcada por la ciencia ficción, pero no se corresponde con la realidad, como ha señalado la compañía Microsoft, que se ha propuesto explicar los conceptos básicos de esta tecnología.
La ciencia ficción, a través de la literatura, el cine o los videojuegos, entre otros, ha generado una inquietud sobre la inteligencia artificial, sobre la pérdida de puestos de trabajo o el daño que pueda llegar a hacernos. En este contexto, la compañía, busca «fomentar un debate público positivo» para poder «comprender y anticipar el gran impacto que tendrá la IA con el paso del tiempo». Y para ello, ha iniciado una serie de artículos con los que espera explicar qué es la inteligencia artificial y progresivamente ahondar en los planteamientos éticos y los aspectos que «más preocupan a la gente».*


La ciencia-ficción suele ser el aguafiestas del progreso. Se empeña en señalar que el mundo no será tan bonito como nos cuentan las empresas o los estados y advierten de sus peligros. La ciencia-ficción se empeña en plantear rebeliones de máquinas, malos usos de las mismas y distopías en las que las personas son sometidas a la vigilancia y al control asistido por automatismos inteligentes. Unas veces son las máquinas y otras la conversión de la vida en una tecnología a través de la genética, las clonaciones, etc.
Aquello que los que trabajan en estos campos no suelen decir, los escritores de la buena ciencia-ficción, muchas veces científicos (como A. C. Clarke, Asimov, Lem, etc.), lo convierten en oscuros relatos de futuros opresivos apoyados en tecnologías de control.
No hace mucho, Donald Trump les lanzó unas bombas a los sirios presumiendo de lo "inteligente" que era el artefacto. La exhibición tecnológica del manejo de drones, de las formas de reconocimiento facial para la seguridad, de la realidad virtual para las simulaciones, etc., son terreno abonado para una especulación mínima respecto a lo que hoy ya tenemos y al uso que ya le damos.


No es demasiado justo echarles la culpa de la mala imagen de la Inteligencia Artificial a los escritores de ciencia-ficción, cuando son los propios estados los que presumen de esa tecnología y de otras ya en el presente. La guerra es tecnológica ya y la Inteligencia Artificial tiene una presencia importante. Siempre ha sido la tecnología militar la que ha servido de motor a muchas otras.

Pero puede que sea el otro factor, el económico, el que está sembrando mayor rechazo o crítica a una tecnología que se percibe como intrusa en lo último que le quedaba al ser humano, la inteligencia en cualquiera de sus manifestaciones. El manejo de ingentes cantidades de información en tiempos muy breves ha hecho que las máquinas se hayan ido colocando en los centros estratégicos de las tomas de decisiones. También que controlen a las propias máquinas, eliminando el factor humano, que pasa a ser percibido como fuentes de errores. Fue el filósofo polaco Günther Anders quien señaló el complejo del hombre ante la máquina, que le supera, y la obsolescencia de lo humano.
La sociedad no solo tiene máquinas, sino que la ideología triunfante es la que la hace funcionar con "eficiencia", como una gigantesca máquina productiva y consumidora. Esa ideología "maquinal" se ha ido implantando en todos los sectores, "deshumanizando" nuestras vidas, tomando decisiones por nosotros, que debemos rendirnos ante su eficacia.
La máquina suscitó rechazo con la revolución industrial. Ahora, con la llegada de la Sociedad de la Información, se produce una nueva oleada o, si se prefiere, la culminación de la oleada que comenzó hace décadas con la informatización.
Se señala en el artículo de ABC:

Otro de los debates sociales en los que se posiciona Microsoft es el futuro de los trabajos, puesto que hay muchos ciudadanos que creen que la IA restará puestos de trabajo a los humanos. Para la compañía, esta visión es «simplista», ya que si bien es cierto que la inteligencia artificial podría realizar algunas tareas que hacen los humanos, por ejemplo, aquellas tareas que son rutinarias, las personas todavía podrían dedicarse a tareas más relevantes.
Microsoft admite que probablemente la IA revolucionará los trabajos, eliminará algunas profesiones que hoy en día desempeñan personas, pero también se crearán nuevos puestos que aún no existen. La compañía entiende como una ventaja que en la Cuarta Revolución Industrial que estamos viviendo, «somos capaces de planificar el cambio con mucha más perspectiva», y añade que «la creación de políticas y la reconversión profesional pueden hacer que la creación de empleo supere al reemplazo de puestos».
Pese a esto, la firma declara que estos cambios laborales tan bruscos se producirán dentro de muchas décadas, cuando la inteligencia artificial esté mucho más avanzada, momento en el que habrá que tomar decisiones sobre si es correcto o no el reemplazo de humanos por máquinas. En la actualidad hay que centrarse en los retos de hoy en día adoptando un planteamiento responsable.*

Lo primero que no nos llama la atención es que quien hable en este caso sea una empresa, Microsoft, y no un ser humano. Que las empresas "hablen" debería llamarnos la atención, pues son los humanos los que hablan. Como "empresa", Microsoft no es un "humano". Es otra cosa y sus intereses no son "humanos", sino corporativos. Tampoco es un grupo de "humanos" que deliberan, sino una institución cuyos intereses responden a su futuro como empresa. Microsoft tiene una "voz artificial" que responde a sus propios intereses.
Pero los humanos tenemos memoria y sentido de la Historia. Los argumentos sobre las "tareas rutinarias" han sido los empleados tradicionalmente para sustituir al hombre por máquinas y reducir puestos de trabajo. ¿Por qué pagar más por lo que una máquina puede hacer?


La ideología reinante hoy es solo una: la fabril-gestora. La entrada de Inteligencia Artificial en muchos sectores no es por amor a la ciencia, sino por reducción de costes. Los argumentos de los grandes beneficios siempre son engañosos mientras no se especifiquen quien se los llevará. Y eso, aunque no se especifique ahora, está meridianamente claro para todos.
Los párrafos citados hablan de esa Cuarta Revolución Industrial en marcha. Poco se puede hacer en ella porque quienes la organizan y teorizan ya están donde deben, en la toma de decisiones. Microsoft la vocea porque forma parte de ella. Por muchas ventajas que tenga en muchos campos, siempre es la sustitución de lo humano lo que la lleva adelante. Y eso se hace desde una visión gerencial de la vida y la sociedad. "Eficiencia", "competitividad", "liderazgo", etc. son parte de ese vocabulario que busca el mayor rendimiento del mínimo gasto.


No es la ciencia-ficción la responsable actual del debate sobre la IA. Está repartido por miles de artículos publicados en los últimos dos o tres años en los que se ha puesto sobre la mesa. El debate es necesario, pero también se prevé inútil. Nadie va a parar su avance y no se trata de eso sino de una incongruencia el sistema en su conjunto que va minando su propia eficacia global. Está por ver si la historia termina con una lánguida decadencia o con una interrupción súbita.
El debate sobre la Inteligencia Artificial no es una cuestión de explicar, sino de cómo llegar a tener una visión de que la Historia no se rige por el beneficio sino por el compromiso social, es decir, con aquello que nos facilite un futuro habitable y responsable. No es cuestión de saber qué futuro nos espera, sino de qué futuro queremos. Pero sobre eso no se pregunta a las máquinas ni a nosotros.


* "Qué es la Inteligencia Artificial y por qué me debería interesar" ABC - EFE 3/07/2018 https://www.abc.es/tecnologia/consultorio/abci-inteligencia-artificial-y-deberia-interesar-201807030216_noticia.html



lunes, 2 de julio de 2018

Europa, el nuevo enemigo de Trump


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La hiperactividad de Donald Trump le lleva a seguir abriendo frentes conflictivos para mantenerse ante sus seguidores. Necesita mantener el nivel de enfrentamiento alto para poder sostener la atención, por lo que desplaza su enfrentamiento ahora hacia Europa.
En la entrevista realizada ayer para su canal amigo, Fox News, Trump realizaba otra nueva declaración de guerra, esta vez contra la Unión Europea. Hace mucho que Europa está en su punto de mira buscando su debilitamiento. Dejó a Gran Bretaña en tierra de nadie tras el fiasco de su romance inicial, del que Theresa May se dio cuenta cuando ya estaba fuera de la Unión. Trump no tiene aliados, como hemos señalado, solo socios accidentales para un momento determinado de sus estrategias de destrucción de lo anterior, siempre malo desde su punto de vista. Es casi milagroso que el mundo haya funcionado medianamente antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, piensa el presidente de los Estados Unidos.
Vox reproduce lo dicho en la entrevista dominical con el presidente:

President Donald Trump called the European Union, a longtime American ally, “possibly just as bad as China” when it comes to trade in an interview with Fox News’ Maria Bartiromo in an exclusive interview Sunday morning.
Trump slammed European countries for what he said are unfair trade practices and defended his decision to levy them and other allies with hefty steel and aluminium tariffs.
“The European Union is possibly as bad as China, just smaller. It’s terrible what they do to us,” he said.
In 2017, the U.S. ran a $101 billion trade deficit in goods and services with the EU, compared with an approximate $336 billion gap with China.
Bartiromo had asked the president whether the US should team up with its allies to try to counter China’s protectionist trade policies, which Trump is currently targeting with $50 billion in tariffs, with more likely to follow. But he disagreed with the basic premise, saying Europeans “treat us very badly, they treat us very poorly.”*


Poner a la Unión Europea —desde su perspectiva— en el mismo plano que a China es casi una declaración de guerra hacia la Unión. De las múltiples fijaciones de Trump, China es una de las mayores y de las más antiguas. Junto al "muro" y a los insultos racistas al mundo que hay al sur del Río Grande, Irán y Corea del Norte con sus amenazas nucleares, China permanece como una obsesión desde el principio de su carrera electoral y posteriormente en la presidencia.
Una y otra vez, Trump explica a los norteamericanos que todos sus males y peligros futuros provienen de esos enemigos a los que él debe mantener a raya. Todos los países "tratan mal" a Estados Unidos, todos crecen de forma parasitaria, todos son peligros para un objetivo, el dominio norteamericano. Estados Unidos tiene que dejar de ser una potencia "blanda" e imponer el poder de su fuerza económica y militar en el mundo. Todo lo que se opone a ello, debe ser eliminado.
Decir, en términos de Trump, que Europa es "tan mala como China, pero más pequeña" es la mayor acusación que puede hacer y, sobre todo, el aviso de que se ha producido un cambio de tercio, ahora le toca a Europa y ya está preparando el ataque.

El mundo dice no querer una guerra comercial, pero debe prepararse para una porque Donald Trump ya tiene fijados sus objetivos y parece estar preparando el cambio de mentalidad respecto a sus aliados tradicionales. El artículo de Vox señala un elemento crucial para entender estas políticas: «If you want to be America’s ally, in Trump’s book, you better make sure you’ve paid up — whether that’s buying American goods or upping your defense spending.»*
Habría que añadir un tercer elemento, que es participar en los negocios particulares de Trump por el mundo, una garantía de buen trato. ("What happened to worriesabout Trump's business?" BBC 18/01/2018).
La estrategia de Trump desde el principio ha sido dar a su electorado lo que su electorado quería escuchar: que todos han abusado de Estados Unidos, una potencia benévola que no cobra por sus servicios y de cuyo candor todos abusan. Para eso ha llegado él, para renegociar el papel de los Estados Unidos en el mundo y acabar con los abusos de su buena fe y generosidad. Y su público aplaude esta versión del mundo, cuya explicación es más sencilla.
El artículo de Vox se cierra con una observación sobre el gasto militar:

Being an international power and participating in a global economy both come with costs. And in Trump’s mind, they both appear to be odious. Right after pointing out the US trade deficit with the EU on Sunday, he griped, “On top of that, we spend a fortune on NATO to protect them.”*

El "proteccionismo" es algo más que una doctrina económica; siempre ha sido uno de los grandes negocios mafiosos en los Estados Unidos. La política de Trump tiene el mismo perfil que el visto en las películas de Hollywood sobre la "venta de protección": los mismos que crean las amenazas acaban vendiendo la protección contra ella. El gasto de Estados Unidos no es solo por "proteger" a otros, sino por hacerse con el control mundial. Estados Unidos no está protegiendo a nadie, sino vigilando sus propios intereses repartidos por todo el mundo tras la II Guerra Mundial y justificados en la "guerra fría".

El peligro de la Unión Europea viene ahora de haber pensado que la OTAN era un organismo realmente internacional y no una forma de vigilancia de los Estados Unidos sometido a chantaje. En unos momentos en que hay un conflicto abierto con la Rusia de Putin, bajo sanción por la invasión de Ucrania, Estados Unidos se plantea "cobrar" por estar en los países aliados, que han cedido sus bases para que Estados Unidos tengan sus primeras líneas de defensa en Europa.
El desarrollo de un sistema europeo de defensa se convierte en una prioridad importante ante el chantaje de la administración de Trump, con la presión de Putin. Y es aquí donde entra el aspecto más peligroso de la política norteamericana, la división de Europa, en la que coincide estratégicamente con Rusia.


Tanto unos como otros han apoyado el Brexit y son conocidos los apoyos constantes de Rusia a los populismos europeos que desean la disolución de la Unión Europea. El caso más claro es el del nuevo gobierno italiano, cuya primera petición ha sido el levantamiento de las sanciones a Rusia. A mediados de mayo, el diario Público titulaba "Un borrador de lafutura coalición italiana prevé un mecanismo para salir del euro y el fin delas sanciones a Rusia" (16/05/2018). La unión de un partido populista de ultraderecha, racista, y el movimiento populista anti sistema, solo podía coincidir en una cosa, el antieuropeísmo. En el diario El País de ayer, Daniel Verdú hablaba de "trumpismo mediterráneo" y de los intentos de Matteo Salvini de crear una internacional populista en Europa destinada a acabar con el "gobierno" de Europa. Las palabras que se recogen de Salvini y otros ministros italianos son una mera copia de los discursos de Trump.
La Unión Europea se enfrenta a tiempos difíciles por la conjunción de fuerzas, dentro y fuera, empeñadas en su disolución. Fragmentándola, Europa pierde fuerza y necesitará de una "protección" por su debilidad. También interesa a Rusia una Europa que no le haga frente y compre sus productos,  que por las sanciones debilitan su propia economía y poder de influencia.  Con una Europa débil y fragmentada, no se producirán intentos como el ucraniano de separarse de Rusia y alejarse de su influencia.
Entre ambas potencias, Europa debe aprender a mantenerse en equilibrio a sabiendas que han terminado los periodos de cooperación anteriores y que solo se contempla la sumisión a los intereses norteamericanos tal como son definidos por Trump. Mientras, el presidente mantiene dividido a los Estados Unidos como nunca lo había estado.

  
* "Trump calls Europe “as bad as China” on trade" Vox 1/07/2018 https://www.vox.com/world/2018/7/1/17522984/europe-china-trade-war-trump

domingo, 1 de julio de 2018

Seguridad y economía tras el 30 de junio egipcio


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno de los aportes foucaultianos es el análisis del control de los discursos que las instituciones del poder ejercen para mantener el poder. Regular los discursos lleva a la construcción de un tipo de "verdad" que es impuesta y aceptada mediante distintos tipos de mecanismos de sanción y potenciación según los casos. Se eliminan los que contradicen la verdad oficial mientras que se refuerzan aquellos que la fijan socialmente. La crítica desaparece y el silencio acaba siendo el fondo sobre el que resuena una única voz, una única verdad de la que dudar acaba siendo un acto solitario.
En este aniversario del 30 de junio egipcio —que del que ayer vimos cómo se establecía una versión triunfal y única— surgen las voces cuya función es la instauración / confirmación del orden. Entre ellas está, lógicamente, la voz de la que todos se hacen eco, la voz de la presidencia.
El estatal Ahram Online recoge las palabras del discurso del presidente al-Sisi en el que se concentran las líneas que definen esa verdad oficial, indiscutible, que señala los éxitos y los retos del régimen, que explica el pasado y abre el futuro. La reinterpretación del pasado, que veíamos ayer, es sustancial en este tipo de discursos que constituyen las interpretaciones canónicas. Marcan los hechos y su inserción en un constructo discursivo que se ofrece como "historia". Ese constructo funciona mediante la selección de los hechos y su valoración, positiva o negativa, construyendo los sujetos históricos (el "pueblo", el "ejército", la "presidencia", los "hermanos", "Occidente", los "conspiradores", etc.) y sus papeles (salvación, traición, sufrimiento, heroísmo, etc.)
Con sus palabras quedan fijados los límites interpretativos de los acontecimientos. Igualmente se establecen silencios. Aquellos aspectos que no aparecen reflejados en su discurso, simplemente dejan de existir al no ser reproducidos por los medios, cuya función ya no es crítica, sino propagandística.
Una voz necesaria, la voz suprema, es la del presidente. En ella se canoniza la interpretación de la historia y se establece como discurso aceptado y repetible. Así nos resumen los principales puntos desde Ahram Online:

Egypt’s President Abdel-Fattah El-Sisi said in a televised speech on Saturday that 30 June was a remarkable day in Egypt's history and that "Egyptians must be proud of the achievements made."
In his speech marking the fifth anniversary of the mass protests that led to the ouster of Mohamed Morsi, El-Sisi said that the country has been able to confront challenges and counter terrorism.
“Egypt celebrates the fifth anniversary of the revolution of 30 June  2013, when the great Egyptian people spoke with a loud and audible voice, making the world bow with respect to their will, which changed the course of the region from the path of evil, exclusion and terrorism to peace, security, and development,” he said.
El-Sisi said that the will of Egyptians is what “stopped the wave of extremism and division that was sweeping the region, which some thought had prevailed.”
Terrorism, the economy
The president said that the absence of security and political stability, the spread of terrorism and armed violence, and the collapse of the economy were the main challenges produced by the “turbulent years that Egypt and the region have experienced since 2011.”
“Every Egyptian should be proud of what Egypt has accomplished in confronting these three challenges in a timely manner, and we have almost achieved miracles,” he said.
Speaking about security and stability, El-Sisi said that many reforms had took place to rebuild the national executive, judiciary and legislative institutions.
“We have succeeded in curbing terrorism, stopping its spread despite the considerable external support that terrorist groups receive in funding and political support,” said El-Sisi.
In terms of economic conditions, he said that “Egypt's foreign exchange reserves in June 2013 were less than $15 billion only, and the economic growth rate at the time was about 2 percent, which is less than the rate of population increase, which means that the size of the Egyptian economy was not growing.”
El-Sisi said that currently Egypt's foreign exchange reserves had risen $44 billion, the highest level in Egypt's history, and the GDP has risen from 2 percent to 5 percent.
“We aim to continue this rapid growth in the next few years to reach 7 percent.”*


Los primeros párrafos definen al héroe colectivo, el "gran pueblo egipcio", que se levantó para protestar masivamente contra el gobierno de Mohamed Morsi, el villano. Quien reparte los papeles es evidentemente quien dice el discurso. Toda la primera parte es una declaración de obediencia al pueblo por parte de al-Sisi. La voz del pueblo sonó "alta y clara", se nos dice, y él escuchó el mandato, que es la parte implícita. Como representante del Ejército, se limitó a cumplir el mandato del pueblo, la autoridad suprema.
Esta conexión "ejército-pueblo" es esencial en la construcción retórica del discurso. Es algo más que una figura retórica. En Egipto se ha detenido a gente por intentar "separar al pueblo y al Ejército", como se hizo con algún candidato presidencial, al que se le responsabilizaba de intentar destruir esa unión. Las críticas al Ejército (o a la Policía) son inadmisibles porque abundan en la separación, forma de debilitar al país. Se crea así una lógica que blinda las críticas.
Cuando en el parlamento, alguien planteó la revisión de las cuentas del presupuesto militar, la respuesta airada del presidente de la cámara fue que nadie ofende a los que ofrecen gloriosamente a Egipto, dando su vida, revisando sus presupuestos. De esta forma se instaura una mística militar que la distancia de la crítica y que se acerca solo al canto militarista como forma de nacionalismo. "El Ejército y el pueblo, una sola mano", dice el cántico.
Es el "deseo de los egipcios" lo que motivó el "no-coup", se insiste en la primera parte, por lo que el papel de Policía y Ejército es el de servidor del pueblo. Eso parece eximir de responsabilidades en las acciones posteriores. Esas acciones incluyen la represión, ya que los villanos se oponen a la voluntad del pueblo y deben ser eliminados.
La segunda parte del artículo Ahram Online con las palabras del presidente al-Sisi se centran en las dos líneas que el propio medio señala: seguridad y economía. La primera es la que conecta con la protección anteriormente señalada del Ejército. Es la línea justificadora de las acciones policiales y militares. Las fuerzas de seguridad velan por la tranquilidad del pueblo frente a sus enemigos interiores y exteriores. Son figuras paternales que ofrecen amparo y cuyas vidas están dedicadas al sacrificio por el pueblo, entidad que asciende al punto más alto de la devoción hacia lo humano. La grandiosidad de la defensa es por la grandiosidad del objetivo, el pueblo, un caso único en la historia de la Humanidad. La insistencia en la unicidad del pueblo egipcio no es más que una forma retórica de justificar su protección. Sus enemigos son milenarios; envidiosos y rastreros. El Ejército cumple su papel y misión histórica de defensa.
En Mada Masr se incluye un análisis de la intensificación de la intervención del Estado y sus afines del sector privado en la producción de series durante el Ramadán. Mohamed al-Aswany realiza un completo estudio de cómo se ha ido reduciendo el espectro crítico en las series, que habían caracterizado el periodo anterior, tras la entrada de los ministerios del Interior y Defensa en la producción de series dramáticas junto con la entrada de capital controlado por los progubernamentales.
Señala al-Aswany en el artículo, titulado "A season of morality and police uniforms" Mada Masr, publicado el 24 de mayo pasado:

Egypt’s media scene has become crowded with bodies that directly or indirectly censor the production of TV series, including sovereign state entities represented by the Interior Ministry, in addition to the Supreme Media Regulatory Council, artistic syndicates, the owners of satellite channels in Egypt and Saudi Arabia, and the Censorship Board itself, which is, comparatively speaking, the most flexible censorship body that deals with drama productions. There is also occasional interference from religious authorities, represented by Al-Azhar. As such, it is not entirely surprising that most of the series this year revolve around police and military officers, and that the phrase “you son of a dog” is now considered too offensive for mainstream TV.
The police officer, or: Ramadan TV’s answer to superman
One of the outcomes of encroaching state control was the release of Kalabsh (Cuffs, 2017–2018), which was the first television series to be produced under the patronage of the Interior Ministry. The show’s screenplay was inspired by the Drama Committee’s instructions to spotlight the heroics of the Egyptian police through the story of an officer who fights corruption, hunts terrorists and aids citizens. The protagonist was to do all this, while simultaneously being a victim of injustice, perpetrated by human rights activists and through social media platforms. There were several other state-requested tropes in the series, among them the Armed Forces conscript who provides for his family, but is martyred in the conflict in Sinai.
Last year also saw the return of series about the General Intelligence Service, such as Al-Zeibaq (Mercury) and Al-Gamaa 2 (The Brotherhood 2). It was expected that this type of series would make an appearance this season too, however, it was announced that the second part of Mercury, and Al-So’oud ila al-Haweya (The Ascent to Hell), an adaptation of a book by Saleh Morsi based on General Intelligence Service files, and Al-Daher, which follows a military officer who falls in love with a Jewish girl during the Nasser era, were all postponed.
Despite these cancellations, Cuffs was by no means the only series aired this year in line with the state’s vision. In fact, many shows this Ramadan were nothing but reproductions of Cuffs, in one way or another. Most, at least, feature police officers with the same characteristics of Selim al-Ansary, Cuffs’ protagonist (played by Amir Karara): muscled, mustachioed men who display bravery and devotion, never mess up and barely sleep at night because they’re constantly worried about impending threats to the nation’s security.
We can find this character archetype in Malika, Raheem, Amr Waqea (De Facto), and, of course, Nisr al-Saeed (Eagle of the South). Eagle of the South is widely considered to be this year’s official state-sponsored TV series, since the producers, El Adl Group, secured its production rights with the help of the Egyptian Armed Forces. The casting of series lead Mohamed Ramadan conflicted with his contractual obligations to the Saudi-owned MBC channel. Producer Gamal al-Adl contested, however, that the MBC contract was illegitimate as, due to Ramadan’s mandatory military service, approval from the Armed Forces was required. The issue escalated to the point where Adl claimed that the Saudi company would be brought before an Egyptian military court should it hold Ramadan to his contract.**


Los discursos de las series televisivas se corresponden con el discurso del presidente sobre la seguridad y en el enaltecimiento de las fuerzas de seguridad como parte de la protección del país. La progresiva introducción en el universo de los discursos es cada vez más activo como forma de configuración de la percepción egipcia de su propia seguridad, siempre amenazada. En la última Feria del Libro de El Cairo se produjo ya la creación de un stand de ministerio del Ejército, una forma de inserción dentro del campo de las publicaciones para ir tomando posiciones discursivas en el conjunto. La producción de series no es más que una variación del mismo movimiento de acotamiento del universo total de los discursos. Desde el primero momento, Abdel Fattah al-Sisi —Jefe de la Inteligencia Militar antes de que Mohamed Morsi le nombrara su ministro de Defensa— manifestó una especial sensibilidad a los efectos negativos de los discursos críticos, señalando que forman parte de una nueva forma de guerra, la de la información. En este sentido, el control de los medios es cada vez mayor, al igual que las acciones contra los periodistas o participantes en las redes sociales. No es casual que el gran objetivo contra Qatar fuera el cierre de Al-Jazeera o de las enormes pataletas del ministerio de Asuntos Exteriores cuando se ofrece una visión distinta de Egipto de la que ofrecen los medios oficiales.
El aumento de esos héroes militares y policiales es una forma de penetrar en el imaginario colectivo a través de las series, los libros, periódicos, etc. El egipcio medio se tiene que sentir en un punto medio entre la amenaza y la seguridad. Es un punto en el cual el miedo le debe llevar a la confianza en sus autoridades. Debe saberse amenazado por un ejército de villanos, internos y exteriores. Pero también debe sentirse seguro por estar en manos de sus defensores, los nuevos mártires.

La narrativa anterior a la revolución de enero de 2011 veía en la Policía a los villanos que vigilaban, detenían y torturaban al pueblo. El levantamiento se produjo en el Día de la Policía y tras una brutal acción de represión que inició el movimiento "Todos somos Khaled Saeed". ¡Cómo han cambiado los tiempos sin cambiar la Policía ni los que estaban y está a su mando! Se siguen produciendo crímenes como los de Shaimaa al-Sabbagh, asesinada a sangre fría por un oficial de Policía en plena calle, pero ahora ya no son mártires los que mueren o desaparecen, sino peligrosos enemigos del Estado. El caso Giulio Regeni ha dejado en evidencia cómo el aparato de represión policial sigue en perfecto estado. Lo último: al analizar las cámaras de vigilancia del metro, como se había exigido por los investigadores italianos, estas están llenas de huecos, de vacíos.
El ministerio del Interior se niega a considerar la existencia de la tortura como algo "habitual", pero las muertes se siguen produciendo en las comisarías, en donde aparecen brutalmente golpeados. Ante la imposibilidad de negar la brutalidad injustificable en las comisarías en casos sin conexión con el terrorismo, el ministerio se centra en la negación de que sea considerada una conducta permitida o constante. Del último caso hace apenas una semana ("Egypt's interior minister orders investigation into death of suspect in Cairo police station" Ahram Online 23/06/2018). Pese a los intentos del ministro de perseguir las torturas y muertes en comisarías y cárceles, el fenómeno no se acaba. Nadie cambió la Policía de Mubarak, que no se preocupaba mucho de estas cosas y, además, los jueces acaban revisando las condenas pasado un año y sacándo a la mayorías (caso Shaimaa al-Sabbagh) o poniendo dificcultades (caso Regeni).


Un aspecto destacado del artículo es cómo, entre los villanos, ya no están solo los "hermanos", sino los "activistas de derechos humanos", que pasan a formar parte del discurso oficial de forma negativa. Ellos son los que andan difamando a Egipto, otra de las graves acusaciones ascendente en el régimen de al-Sisi. Por "difamar a Egipto" se ha detenido a activistas, periodistas, opositores, etc. "Difamar a Egipto" es, sencillamente, no seguir la versión oficial, la única verdad posible. Bajo esta acusación, se pasa a ser un "enemigo del pueblo", alguien que pasa además a ser corresponsable de las crisis que ocurran ya que son los que impiden que lleguen ayudas económicas y turistas.
Bajo esta acusación han sido múltiples las detenciones. Publicar en un medio extranjero ya es sospechoso y puede llegar a ser delito. Reproducir lo que diga un medio extranjero, puede llevarte igualmente a la cárcel. Los medios extranjeros, se nos dice una y otra vez, mienten y forman parte de la conspiración de la Hermandad, una venganza contra el pueblo egipcio al que se pretende insultar con tantas mentiras.


Con la inserción de estos nuevos "villanos" mediáticos, los discursos buscan su tipificación. Así podrán ser identificados claramente en la realidad, denunciados y repudiados. Se crea sí un maniqueísmo en los discursos, en los que se muestra a los héroes y a los villanos con nitidez. Su aparición en la realidad debe ser denunciada. Hay que defenderse de ellos.
El segundo aspecto, la situación económica, es más compleja. Es difícil presentar como logros del régimen la situación actual de crisis profunda que se vive y que se trata de calmar con una modalidad discursiva, la promesa. Todo el sufrimiento caído sobre una sociedad fuertemente castigada en lo económico por un depreciación brutal de su moneda, recortes en los subsidios, inflación galopante, etc. se tratan de compensar remitiendo a un futuro de promisión en donde las acertadas decisiones del gobierno se traducirán en una especie de paraíso que hará que Egipto crezca al 7%, como se ha señalado. Sin embargo, los egipcios solo ven subidas de precio, pérdidas de sus salarios,  y recortes en todo lo que antes tenía subsidiado.
Los préstamos del FMI se han hecho con la exigencia de poner orden en una economía que nunca lo tuvo, altamente controlada por los militares y fuertemente condicionada por la corrupción. La gran mayoría del pueblo egipcio vive y ha vivido en la pobreza y el abandono. La protesta del ministro de Desarrollo Local, Abu Bakr El-Guindy, (de formación militar) porque los pobres del país iban a la capital, El Cairo, a molestar, se percibió como una falta de sensibilidad de alguien que debería luchar por erradicar la pobreza y no esconderla. Es revelador de la falta de sensibilidad de la clase superior egipcia ante la pobreza: un estorbo y un mal espectáculo.

Las promesas de un futuro mejor tras las penurias económicas se encuentran trufadas de mensajes triunfalistas. ¿Cómo se puede vender "éxito" económico en las situaciones actuales? 
Las noticias de la macroeconomía sirven para disfrazar el desastre social de la economía real, la de la compra (que se encarece) y el sueldo (que mengua). Por más que Egipto suba el sueldo a los funcionarios del estado en un intento de controlar el malestar absoluto, no hay dinero como para cubrirlo.
Las ideas estrafalarias como la de las escuelas japonesas, cuyas matrículas son prohibitivas, esperan ser inauguradas, después de un año de retraso, por alguna autoridad que diga en su discurso que el objetivo de Egipto es ser Japón en un par de años y crecer como China. Se empieza por vestir a los niños con quimono —como muestran las fotos— y se cambia la cultura de un pueblo. Mejor harían en enviar al Japón a los ministros, diputados, al presidente (¿por qué no?), para poder tener dirigentes a la altura de Japón. Pero no, solo el pueblo es quien debe corregir sus defectos.


El quinto aniversario del 30 de junio abre el segundo mandato del presidente. Ya no hay margen oficial para más. Solo queda el cambio de la constitución, para lo que será necesario aleccionar a los egipcios en que este es el camino a la perfección y, además, que no hay recambio, que como Mubarak es posible pasarse treinta años en el poder celebrando éxitos mientras todo se viene abajo.
Seguridad y economía son dos campos con enormes peligros si se confunde el primero con el autoritarismo represivo y el segundo como algo separado de las personas que padecen sus efectos. Egipto parece obsesionado con la idea exterior de seguridad como forma de atraer el turismo, auténtico indicador y, sobre todo, ingresos para los que viven directamente de los ingresos que produce. Pero está muy lejos de lograrlo.


* "Sisi hails 30 June anniversary, cites progress on economy, security" Ahram Online 1/07/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/305878/Egypt/Politics-/Sisi-hails--June-anniversary,-cites-progress-on-ec.aspx
** "A season of morality and police uniforms" Mada Masr 24/06/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/06/24/feature/culture/a-season-of-morality-and-police-uniforms/