lunes, 5 de octubre de 2015

Conocimiento incompatible

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La revista Investigación y Ciencia nos trae en su último número (octubre 2015 nº 469) un breve e interesante artículo —publicado previamente en Nature nº 520, 2015— a cargo de la profesora jordana Rana Dajani. Su título nos define bien el contenido: "El reto de enseñar evolución a estudiantes musulmanes"* (p. 54). Dajani es profesora asociada de Biología Molecular en la Universidad Hashemite, de Zarga, e investigadora visitante en la Universidad de Cambridge. La labor educadora —ella se define como educadora— es amplia y ha tenido sus efectos en comunidades de diversos países, a los que ha tratado de llevar ideas renovadoras a través de la creación de bibliotecas y otras iniciativas, como "We Love Reading", de la que es fundadora y directora. Es una activista de la cultura y su extensión.


Tras comentar el rechazo que las ideas evolucionistas suscitan en las sociedades musulmanas y cómo inicialmente casi todos sus estudiantes se muestran contrarios, Dajani comenta:

Los estudiantes solían quedar muy sorprendidos. Si bien ven que me cubro con un hiyab —saben por tanto que soy musulmana practicante—, oyen que acepto la evolución como un mecanismo para explicar la diversidad y el desarrollo de las especies, y cito a Charles Darwin como un científico que ha contribuido a nuestra comprensión del origen y la diversificación de la vida en la tierra.
Algunos estudiantes se quejaron a la universidad de que su maestra predicaba contra el islam. Pero las autoridades se mostraron satisfechas al saber que la fuente de mi material didáctico eran libros de texto aprobados por el centro. Felicité a los que había protestado, por atreverse a defender aquello en lo que creían, y les invité a discutir juntos sus inquietudes.*


No hay campo de batalla más conflictivo que la mente humana. Allí se desarrollan las grandes batallas entre lo que desea permanecer, dueño y señor de nuestra mente, y las opciones de cambio. La tarea se vuelve más complicada cuando esas ideas se nos han introducido desde la infancia con el deseo de que no se muevan de allí, con todos los mecanismos sociales y familiares, legales y de angustia psíquica de presión para que no se vean modificados.
Las ideas de Darwin —el propio autor era consciente de ello— eran una revolución de las mentes y de la organización del pensamiento en la medida en que este explica el mundo que nos rodea. La reacción de los estudiantes jordanos es la misma de los que tuvieron que enseñar sus ideas. Todavía hoy, en sociedades avanzadas y con acceso a l conocimiento, este se desperdicia porque entra en contradicción con aquello que nos organiza como sociedad.

Cuando el neurocientífico Steven Pinker sacó su monumental obra, La tabla rasa: la negación moderna de la naturaleza humana (Paidós Ibérica 2003), realizó una gira promocional de conferencias que se encuentra editada con el título "La tabla rasa, el buen salvaje y el fantasma en la máquina" (Paidós Ibérica 2005). En esta obrita —que desde que salió he dado como alternativa de lectura a muchos de mis alumnos— es una breve explicación de cómo las sociedades se encastillan en ciertas ideas que actúan como freno del avance científico. Hacemos descubrimientos en todos los campos, pero muchos de ellos no son compatibles con nuestra cultura, es decir, con el sistema de creencia que nos damos. La cuestión, por tanto, es la resistencia al conocimiento y al cambio que implica.
Escribe la profesora Dajani:

En clase, ofrezco una explicación detallada de la evolución natural de las plantas y de su mejora artificial mediante cruzamiento. Más tarde, discutimos sobre la resistencia a los antibióticos, las vacunas contra la gripe y los medicamentos contra VIH. Tras estos debates, la mayoría de los estudiantes están abiertos a aceptar la evolución como un mecanismo para la aparición de todas las especies... excepto la nuestra.*


La resistencia es siempre la misma. Es la negación a sumar dos más dos, es el bloqueo cultural que proviene de la enseñanza previa que se ha hecho con nuestra forma de ver el mundo y se ha construido sobre esos cimientos. Podemos explicar la naturaleza, pero nos resistimos a considerarnos parte de ella en cuanto que hay un cuestionamiento de todos los elementos diferenciales que hemos acumulado históricamente en la cultura.

Tengo una conocida egipcia a la que se le ocurrió hace un par de años comentar en su página de Facebook que había estado hablando sobre Darwin con un estudiante extranjero. Una agradable tarde de charla desató todas las alarmas y conocidos y familiares se abalanzaron inmediatamente para saber qué estaba ocurriendo y advertir a la estudiante, muy sorprendida por el escándalo causado, de los peligros personales y sociales a los que se exponía. En lo personal, era el camino a la apostasía y al ateísmo; en lo social la mancha familiar y la condena al ostracismo.
El fenómeno no es privativo del mundo musulmán, aunque es allí donde alcanza una mayor virulencia. Parte de la explicación es que la apertura del mundo, los intercambios de información, suscitan una reacción contraria para "preservar" el control social a través de los mecanismos tradicionales, en lo que las religiones juegan un papel esencial. La reislamización de los países musulmanes no se concentra solo en cuestiones como la vestimenta o las normas morales más estrictas. Es ante todo una negación de la modernidad, es decir, el cuestionamiento del pensamiento dogmático y su enfrentamiento al pensamiento crítico y a la ciencia experimental. Cuando no se puede competir en esos terrenos, sencillamente, se niegan virulentamente.

Para algunos de mis estudiantes, aceptar la evolución significa negar la existencia de Dios. A estos les digo que la evolución no habla del origen del universo. Para mí, el principio fue Dios. Después, las reglas de la lógica y la ciencia condujeron al desarrollo del universo y más allá.
Muchos musulmanes están de acuerdo con esta visión, entre ellos varios científicos, que no lo dicen públicamente por temor a ser tildados de agitadores. También algunos eruditos religiosos lo apoyan, pero prefieren un cambio de opiniones gradual, a fin de no levantar barreras y frenar el progreso.*


Es aquí donde se plantea uno de los mayores problemas sociales. La profesora Dajani tiene gran valor al decir públicamente su opinión. Tiene un gran valor al decírsela a sus alumnos y seguir con ellos tras las protestas por los que consideran que ataca al islam, pena por la que podrían acabar bastante mal en cualquier lugar en el que las autoridades de la universidad no se molestaran en revisar la bibliografía que maneja.
Sin embargo, esos temores manifestados por científicos o eruditos religiosos tiene mucho de no querer complicarse la vida, algo que en cambio no preocupa a los islamistas de cualquier facción que realizan una militancia activa —muy activa— para evitar que cualquier idea contraria a las creencias que manejan se vea cuestionada. La profesora Dajani tiene lo que hay que tener, valor y compromiso con su conciencia, que no es lo más extendido. Si esos eruditos y científicos expusieran sus opiniones públicamente se expondrían, sí, pero también abrirían una brecha que iría más allá de una clase de Biología Molecular en una universidad jordana.
La realidad es que muchos se han acostumbrado a mantener sus conocimientos ocultos porque se vive bien en esa zona de sombra. No está mal ser un científico de renombre en el extranjero en distintos campos y regresar al hogar donde no te pregunten si tu trabajo cuestiona las enseñanzas del Corán o no.
En el mundo musulmán esto es grave y lleva a fenómenos dogmáticos extremos como el Estado Islámico o cualquier otro grupo que vive y obliga a vivir bajo un sistema de creencias impuesto por la violencia. Pero no es el único campo en el que esto se está produciendo.


El dogmatismo respecto al ser humano y, por ello, la negación de los descubrimientos que la Ciencia hace o su reducción a "teorías opinables" en el mismo nivel que alternativas esotéricas o míticas, no es un fenómeno exclusivo del mundo islámico. Tiene que ver mucho con un fundamentalismo reactivo que comenzó en la misma época que la islamización, en los años setenta, como reacción a la apertura que supuso, por ejemplo, en el cristianismo el Concilio Vaticano II, contra el que reaccionó una parte de la iglesia católica. Ese conservadurismo se sigue manteniendo en muchas instancias, públicas y privadas. Un fenómeno similar se dio en los Estados Unidos: Darwin era solo una teoría. Todavía hay batallas en los tribunales sobre la enseñanza del evolucionismo.
Frente a la apertura al conocimiento que vamos adquiriendo, se opone una negación de los principios que se derivan de la lógica de la ciencia, que se reduce a la mecánica de la tecnología. Aceptamos cierto tipo de progreso material derivado del conocimiento científico del mundo, pero seguimos viendo al hombre como un ser especial en el mundo.
La importancia de un sistema educativo que aborde de forma integrada los conocimientos y no como parcelas aisladas es esencial. Es ese parcelamiento el que lleva a que lo que se aprende en una asignatura se ignore en las otras, creando zonas opacas según la perspectiva del momento. Lo que es "verdad" de 10 a 11 deja de serlo de 12 a 13.


La profesora Rana Dajani dice que no es relevante para su nota final el que el alumno "crea" o no en la evolución. Dice preferir que le digan lo que piensan antes que forzarles a que digan lo que no creen para obtener una buena nota. De esta forma, dice, "estaría haciendo lo mismo que hacen quienes rechazan la evolución: forzar la opinión". Este último mecanismo es un tanto dudoso, aunque comprensible en el entorno: es una estrategia de supervivencia. Si la profesora suspendiera a sus alumnos por sostener lo que está escrito en el Corán, el problema iría más allá de la cuestión bibliográfica. Pero es cierto que no va a cambiar al que no quiera cambiar. Ella señala: "En mi opinión, el Corán fomenta la observación y contemplación del mundo, al mismo tiempo que celebra la búsqueda del conocimiento. Pero no valida los hallazgos científicos". Es la interpretación que permitió la existencia de una poderosa ciencia árabe musulmana. Pero lo que ha triunfado en muchos lugares es lo contrario: el literalismo autoritario. Es lo que está avanzando precisamente por el silencio de muchos y la falta de vista para detectar dónde se encuentra ese deseable reformismo que siempre que se intenta poner en marcha va demasiado rápido.


Su artículo se cierra con la siguiente conclusión:

Mi objetivo es que los alumnos desarrollen un método racional para evaluar el mundo y elaborar sus propias opiniones, hipótesis y teorías, y no copiar las de otros. Es un llamamiento a nuevas formas de pensar, un viaje en busca del conocimiento, uno de los principios básicos del islam. Si lo conseguimos, contribuiremos a la creación de una generación de científicos musulmanes librepensadores.*

Cualquier mecanismo o procedimiento que ayude en ese camino será siempre mejor que el cierre violento alrededor del dogma. Pero no tiene sentido crear científicos "librepensadores" en una sociedad que no lo es. Crear una casta de pensadores encerrados en laboratorios mientras en la sociedad sigue predominando el dogmatismo, no servirá de mucho. Cada comienzo de curso, la profesora Rana Dajani se encontraría sentados en los bancos de su aula a los mismos alumnos que rechazan inicialmente sus enseñanzas y acuden a protestar a las autoridades para que deje de atacar al islam. Mejor sería que empezaran algo antes y llegaran con la mente abierta. Pero hay lo que hay y la profesora Dajani, pese a sus valiosas iniciativas sobre la lectura, no puede cargar el mundo sobre sus espaldas.
Vivimos en tiempos extraños, hacia el futuro y hacia el pasado; sabemos y elegimos ignorar. Estamos todos más cerca y sin embargo aumentan las distancias entre nosotros.



* DAJANI, Rana (2015): "El reto de enseñar evolución a estudiantes musulmanes". Investigación y Ciencia octubre, nº 469, p. 54.



domingo, 4 de octubre de 2015

La guerra de todas las guerras

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La intervención rusa en Siria abre nuevas complejidades en una situación ya de por sí muy complicada. Los historiadores necesitarán en el futuro muchas obras para tratar de explicar qué es lo que ha pasado en Siria o qué puede pasar. Debatirán y debatirán y no serán capaces de encontrar una explicación convincente de lo que se hizo y de lo que nos se hizo.
La intervención rusa —que en algún momento tenía que llegar— abre nuevos escenarios y cambia el panorama de la zona. Siria es la pieza pendiente de la Primavera Árabe, el final de la primera vuelta, por decirlo así. Cuando los demás están cerrado procesos de formas muy distintas, Siria sigue todavía en una complejísima "primera fase" extendida hasta la náusea. Por complicadas que nos puedan parecer las situaciones de Libia o Yemen, por ejemplo, son una segunda fase del conflicto iniciado a finales de 2010 en Túnez, que pasó a Egipto y se extendió. 


Pero Siria sigue todavía con el mismo gobierno que tenía cuando comenzó, Ha costado 250.000 muertos, millones de desplazados, una crisis sin precedentes en Europa y una confrontación entre las dos grandes potencias, Estados Unidos y Rusia, luchando en un mismo escenario con intereses muy distintos y enemigos solo parcialmente iguales.

Una vez más la falta de escrúpulos rusa y la torpeza norteamericana han creado una situación explosiva, de una crueldad exagerada, que ha permitido que se cree un movimiento como el Estado Islámico, una amenaza para la zona y el mundo en su conjunto de muy difícil solución. Han abierto una caja que se cerrará en falso, pues cada día que se mantiene las probabilidades de una paz racional son más difícil. Más allá del enfrentamiento USA Rusia por el liderazgo, ninguno de los dos tiene ningún predicamento sobre el Estado Islámico, lo que hace imposible una paz racional. Si el Estado Islámico considera que ha perdido la batalla, se disolverá por el mundo dando lugar a un mundo tan inseguro como nunca se habrá visto. Las dictaduras de la vecindad se harán más duras y represivas y se volverá al inicio en poco tiempo: la sublevación.
La situación es complicada ya para todos los que intervienen o para los que reciben las consecuencias del conflicto, que comienzan también a entrar en una fase crítica cuyas consecuencias a medio plazo son imprevisibles, que es una forma de decir que lo son y no son buenas.


La intervención rusa es el paso de la ayuda indirecta a la acción directa, que probablemente lleve más tiempo del que pensemos. El hecho de que los rusos intervengan tiene dos sentidos. El primero es probar la ineficacia norteamericana y su pérdida de influencia en la zona. Putin ha apoyado a Al-Assad contra viento y marea, algo que los que están por la zona valoran positivamente. La intervención final es una muestra de esa implicación. A Putin le interesa la parte propagandística de esa guerra, lo que incluye, por supuesto, ganarla. O que la gane Al-Assad y siga gobernando en Siria pese a todo lo vivido por su resistencia a abandonar el poder. 
El segundo sentido de la intervención es que si se ha hecho es una muestra clara de que Al-Assad está más debilitado de lo que se piensa y necesita más ayuda directa. Putin no puede permitirse que se cuestione su "derecho" sobre Siria y de allí no puede salir ni un triunfo de los rebeldes —yihadistas o liberales— ni una victoria de los Estados Unidos. Esta última posibilidad es cada día más remota y será Putin quien se lleve el mérito de haber alejado a los yihadistas cuando este hecho se produzca.


Cuando ocurra, será Putin quien tenga la llave de la reconstrucción Siria y con quien tendrán que hablar los que quieran entrar en la paz. La foto final será con Serguéi Lavrov y no con John Kerry o con el próximo Secretario de Estado. 
La entrada de Rusia en la zona, por ejemplo, ya ha tenido consecuencias. Ahram Online nos cuenta el efecto sobre Egipto, en difícil equidistancia con Rusia y los Estados Unidos. La declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores dejan ver esta tensión:

"Russia's entrance, given its potential and capabilities, is something we see is going to have an effect on limiting terrorism in Syria and eradicating it," Shoukry said in a televised interview on Saturday.
Vladimir Putin said he is striking Islamic State and helping Syria's Bashar al-Assad, long Russia's closest ally in the region. But the United States is concerned that Moscow is propping up Assad, who Washington has long held should leave.
Egypt has avoided showing support for al-Assad, a leader whom Saudi Arabia, a key Egyptian ally that has propped up the country economically, believes should be ousted.
Shoukry's comments are just the latest sign of warming relations between Russia and Egypt. In a state visit to Russia by President Abdel Fattah El-Sisi in August, the two countries called for a coalition to fight terrorism in the Middle East.
In June, Egypt and Russia held their first-ever joint naval exercise.*


La alianza de Egipto con Rusia en favor de Al-Assad es incompatible con el apoyo económico que Arabia Saudí le está dando. Ya se mostraron recelos con la intervención Saudí en Yemen en lo que a Egipto respecta.
Esta guerra es la guerra que contiene todas las guerras y eso lo están pagando los sirios. Estados Unidos y Rusia se juegan el control y la influencia, Irán y Arabia Saudí el control de la zona. Una tercera guerra es la del yihadismo contra todos por hacerse con su propio espacio. Todo se juega en suelo Sirio, del que va a quedar muy poco.


En este contexto de bombardeos e intervenciones, se produce el "daño colateral" de los Estados Unidos en el hospital de Médicos sin Fronteras en Afganistán, en el peor momento posible. Este despropósito vuelve a cuestionar la eficacia norteamericana. Es un golpe moral y de prestigio que conmociona tras los frentes, en casa, y a los aliados, que se cansan de tener que disculpar a aquellos que les ayudan, como ocurre con frecuencia en Pakistán y ahora en Afganistán. Se produce, además, con Rusia bombardeando a las milicias entrenadas por la CIA para luchar con Al-Assad. Se produce cuando los turcos, también en esta guerra extraña, se dedican a bombardear a los kurdos, después de haber dejado llegar con tranquilidad absoluta llegar hasta a las mismísimas fronteras al Estado Islámico y ocupar los pueblos vecinos. 
Guerra extraña esta, la guerra de todas las guerras, la guerra de todos los intereses, de todos los errores.


No sé si alguna vez, como decíamos al principio, se llegará a saber quién decidió que Siria no llegara a un acuerdo para resolver el levantamiento inicial en 2011; no sé quién decidió que aquel sería el espacio en el que se debatirían todos los intereses de la zona: los de Turquía, los Estados Unidos, Rusia, Irán, Arabia Saudí y los Emiratos, el Estado Islámico... Tampoco llegarán a saberlo los doscientos cincuenta mil muertos hasta el momento y los millones de expatriados.




* "Egypt says Russia's intervention in Syria will counter terrorism" Ahram Online 4/10/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/152017/Egypt/Politics-/Egypt-says-Russias-intervention-in-Syria-will-coun.aspx







sábado, 3 de octubre de 2015

Al-Sisi y...

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como la vida egipcia gira alrededor del presidente al-Sisi —de lo que quiere, de lo que no quiere— la prensa dedica un número considerable de artículos al estudio de sus gustos y deseos. Es sorprendente —por contraste— que una elecciones generales parlamentarias centren sus comentarios en porqué al presidente no le gusta (o sí) el parlamento o la constitución (o sí) o... en vez de analizar más a los candidatos y sus programas. De hecho las mayores noticias sobre los partidos han sido las dimisiones de tres importantes dirigentes, cabezas de sus respectivos partidos. Por lo demás, no hay mucha información.
La publicación Mada Masr, por ejemplo, publicó ayer un artículo titulado "Sisi and parliament: Friends or foes?"*, en el que se incide una vez más si el parlamento entra en los gustos del presidente o es solo un estorbo para la galería. Este es un tema preocupante y no solo apara el presidente. No creo que en ningún otro sitio se planteara en los términos en que se plantea en Egipto, en donde se está sembrando la semilla de la eternidad presidencial con al-Sisi, el hombre que no quería ser presidente, pero que le va cogiendo el gustillo, eso sí, por el bien de todos. Pronto los egipcios no pensarán en "la presidencia", como una institución del país, sino en "el presidente", como alguien que ocupa el palacio presidencial y que forma parte de la nación misma. Es el peor camino, pero parece haber un gusto congénito por este planteamiento personalista de la autoridad. Para justificarlo, se concentran en la personalidad elegida todas las virtudes del universo, cuyo desgaste se palia con la propaganda oficial. Así se acaba teniendo dictadores perfectos e inamovibles amados por el pueblo hasta que se produce el estallido.
El artículo citado señala:

In a meeting with university students in mid-September, Sisi alluded to problems in the Constitution, asserting that “the Constitution was written with good intentions,” but that “the country cannot be run on good intentions.” State TV chose to edit that statement out of his speech during broadcast, but pro-Sisi figures then latched onto the comment, calling for constitutional changes to limit potentially dangerous powers of parliament.
Khaled Dawoud, former Dostour Party spokesperson, says that Sisi expects parliament to strongly support him in all his decisions. Dawoud believes the incoming parliament will essentially serve as a “guarantee that everything Sisi wants is executed,” and that the elections law was specifically tailored to ensure this by allocating 80 percent of the seats to individuals, and only 20 percent to electoral lists with distinctive political power.*


La cuestión de si a al-Sisi le gusta la constitución o no ha servido, como señala la publicación, para que los partidos concurrentes ya quieran enmendarla, para ¡debilitar al propio parlamento! Hay que reconocer siempre la originalidad egipcia en muchos terrenos. Recordemos que esta constitución —que se ha convertido en la "aborrecida" tras el análisis del presidente— fue elaborada sobre la anterior, más aborrecida todavía pues había sido hecha por el parlamento islamista, por llamarlo así, que estaba al servicio de Morsi.


La idea de que "la constitución tiene buenas intenciones" pero que "un país no se gobierna con buenas intenciones" es una declaración realmente sorprendente y que muestra el mucho valor que se la da a las "intenciones" y el poco que se le da a las "leyes", ya que las segundas se deben ajustar a las primeras. Que todo esto se vea con normalidad y que los partidos se sumen al coro de los deseos presidenciales no augura un buen camino futuro. Es un signo más de esa política egipcia que tiene otras variantes, como la que el presidente al-Sisi le dijo a su colega François Hollande: lo de los derechos humanos está muy bien, pero un país no se gobierna con los derechos humanos. Lo que viene bien se respeta y lo que no... siempre se encontrará una buena excusa. El principio se puede ir adaptando a situaciones futuras.
El segundo artículo de la serie "Sisi y...", lo trae también Mada Masr y su título es "Sisi and the youth". La "juventud" es una categoría social específica en Egipto. Ya lo decían en la época de la revolución "Los jóvenes tienen razón", pero una cosa es decirlo y otra hacerlo. La preocupación del presidente es que la juventud que hizo la revolución se ha desentendido del curso posterior de los acontecimientos y se ha dedicado a buscarse la vida dentro o fuera de Egipto, en cualquier caso, pasando de los que siempre ha tenido el poder y lo quieren seguir teniendo.


Entender que los "jóvenes" sean una categoría y puedan llegar a tener sus propios "movimientos" o partidos, hace ver hasta qué punto sus agendas políticas son diferentes. Los jóvenes reclamaban una democracia real y una modernización. Pasado el tiempo, vuelven a tener a otro militar en el gobierno, se les mete en la cárcel con una ley distinta (esto sí es una variación: frente a la Ley de Emergencia de Mubarak, la Ley Anti-Protestas de al-Sisi) y siguen sin futuro. Encima se les considera agentes vendidos al extranjero por haber hecho la revolución o islamistas deseosos destruir Egipto, acabar con las familias y hacer que las mujeres se rebelen influidas por el destructivo feminismo occidental.
Pero el presidente al-Sisi intenta recuperar a los jóvenes porque le permite un tono de esperanza que sin ellos no es posible. También porque la clase política existente es corrupta y tiene que mandar a unos ministros a casa y a otros a la cárcel. Mada Masr recoge las declaraciones del presidente en la Asamblea de las Naciones Unidas:

President Abdel Fattah al-Sisi announced a global initiative to invest in youth and discourage them from terrorism and extremism at the 70th United Nations General Assembly meeting on Monday evening.
The Hope and Work for New Prospects initiative is purportedly a “political declaration” to member states to uphold their responsibility to empower people and societies, according to a statement the presidency issued on Tuesday. The initiative, as detailed by the Reuters-affiliated Aswat Masriya website, focuses on support in various fields including youth employment, training programs, culture and education.
Sisi urged the international community to financially support the program, as investing in youth will “prevent them from being attracted to extremist and terrorist groups.” He added that there are ways to fight terrorism globally other than through security or military solutions, by offering youth alternatives that will pull them away from terrorism.**


No deja de tener su gracia (es una forma de decirlo) que se presione a los demás para invertir en los jóvenes egipcios como alternativa al terrorismo. Es casi un ofensa a los cientos de miles de jóvenes que apostaron, con esperanza, por su país y a los que se les atacó, torturó, encerró y finalmente se difamó desde el propio estado y sus mecanismos de propaganda y represión. Todos eran Khaled Said. Los jóvenes a los que el presidente quiere salvar del terrorismo mediante la inversión internacional, son los que siguen reclamando desde la prensa que libere de las cárceles donde han sido encerrados muchos de ellos por creer y defender esas buenas intenciones que se expresaron en la constitución y que buscaban evitar que se produjera otro decretazo autoritario como el que Mohamed Morsi dio para hacerse con control del país cuando se le iba de las manos. Hoy se quiere hacer lo mismo, pero haciendo que sea el propio parlamento quien se haga el harakiri.


La forma de atraer a la juventud es el desarrollo de ¡programas de liderazgo! impartidos por académicos y hombres de negocios, con la aprobación del estado. A más de uno le habrá dado la risa.

In a phone interview broadcast on the privately owned Al-Mehwar channel, Boraei explained that when Sisi attempted to choose youth leaders for government and municipal positions, he found none. “It is not their fault. The youth lack the skills needed to compete locally, regionally and internationally,” she explained.**


¡No nos extraña! No sé si dejan pasar llamadas a las cárceles en las que muchos están encerrados. Muchos están todavía allí pensando en el liderazgo, con toda seguridad. Menos mal que se dice que no es culpa suya, ¡faltaría más! La clase corrupta que creció a la sombra de Mubarak durante treinta años no valoró a más jóvenes que a los hijos del presidente. ¡Esos sí que eran líderes, sobre todo empresariales! ¡Y, si les dejan, hubieran liderado la nación con todo el amor de su pueblo!


La juventud es el máximo valor que tiene el país, al menos la parte que ha deseado la modernización y democratización de Egipto, la que salió a la calle a defender su futuro y los derechos de todos. Pero la sociedad es muy ingrata y con poca memoria. La misma sociedad que ha derribado hace unos días los murales en los que se recogían los caídos por las libertades es la que les acusa de demasiado jóvenes y carentes de habilidades de liderazgo. ¿Las tienen ellos?
Mada Masr recoge opiniones sobre este programa de liderazgo oficial:

Tarek al-Khouly, a member of Sisi’s presidential campaign, says that “all allegations about the youth's lack of interest in political participation are a myth. Thirty thousand applicants have applied to the PLP program so far, and the youth are nominating themselves for elections."
Khouly is taking part in the parliamentary elections as part of the For the Love of Egypt electoral list, largely known as a pro-Sisi coalition.
The program is a “much-awaited dream for the youth," Khouly says, as it prepares the youth for leadership positions in the near future. “This initiative is by far the greatest achievement in the field of youth empowerment,” he sasserts.**

Esperemos que no sean solo "los hijos de los jueces" —cuyo presidente decía que solo el hijo de un juez podría llegar a ser juez, por lo que se le hizo ministro de Justicia— los que tengan acceso a la administración y al liderazgo. No creo que ese haya sido el "sueño esperado" por la juventud. Sí en cambio un país que funcione sin corruptos y sin propaganda, una presidencia que respete al parlamento y un parlamento que respete a sus votantes;  unos jueces que actúen justamente; una policía que respete los derechos humanos y un Ejército que defienda a los egipcios de las amenazas reales y no que sea su eterno guardián. Eso se acercaría más a lo que soñaban los jóvenes, como expresaron en su momento muchos.
No todos comparten esta idílica y desvergonzada forma de ver los hechos:

But Emad Tharwat, a curriculum developer of youth programs at the Arab Digital Expression Foundation (ADEF), is skeptical. He strongly disagrees with Khouly regarding the strong participation of the youth in the political process.
“The youth are upset, it is very obvious from the low levels of political participation in recent elections. Their voices are not heard. Are we really willing to talk to the youth and listen to their criticism? I doubt it,” he says, mentioning that his older son moved to Canada this year to escape the situation in Egypt.
For Tharwat, the youth speak a different language, and what the youth understands as politics is different from the state’s approach to politics. “Whoever wants to train youth leaders has to listen to them. A top-down program won’t work. Such programs should be designed after consulting with the youth and hearing their feedback,” he explains.**

Mientras se siga manteniendo este concepto, que va más allá con creces, del presidencialismo, Egipto vivirá bajo sistemas autoritarios camuflados por una retórica propagandística que convierte en enemigos del estado y amenazas para la seguridad a todo aquel que discrepe. Las elecciones seguirán siendo fraudulentas porque nadie quiere tener un parlamento en el que se debata realmente (y para eso están), por lo que acaban acogiendo a las mafias y magnates que les garantizan los resultados electorales deseados, y estos se cobran después los favores.


El artículo sobre "Sisi y el parlamento" se cierra con estas palabras de Mohamed Menza, profesor de la Universidad Americana de El Cairo, primero y del columnista Abdullah al-Sinawy después:

“You can say what you want about the NDP and its corruption, but it functioned as an organizational machine that was able — through many networks, roots and connections — to run parliament, pass laws, organize elections and compose blocs,” he points out. But now, Egypt only has “lists that have been painstakingly formed, none of which have any clear political organization.”
And aside from supporting the president, Sinawy believes that the incoming parliament has a more important problem: winning over public opinion. Without the public’s trust, he says, important political decisions may be made outside of parliament, a pattern that could constitute a major threat to Egypt’s future.*

Que se recuerde con añoranza el "partido" oficial de Mubarak, el que trucó todas las elecciones que se realizaron y marcó la vida corrupta del país, no deja de ser elocuente de la situación actual. Lo señalado por Sinawy solo es un problema si a la gente le importa. Pero el camino seguido no parece ser ese, sino reformar la constitución de nuevo hasta hacer un parlamento decorativo e inservible democráticamente. Quedar4´ña reducido a un mero espectáculo en el que intervendrán los notables y sus títeres que se cobrarán lo que tanto gusta por allá: votaciones por encima del 90%, que servirán para engordar una vez más la imagen de los presidentes egipcios.
Si se debilitan los partidos, si se debilita el parlamento, lo único que queda es el presidente. Y de él siempre hay que decir que tiene buenas intenciones, las únicas posibles.
Assistant: ... "Yeah and one more thing sir, there is a great nation with 7000 years of civilization and stuff outside and they want to meet you, sir."

Sisi: "Not now -- tell them I'm fighting terrorism or something."

"President Sisi is busy" por Andeel, en Mada Masr 28/09/2015

* "Sisi and parliament: Friends or foes?" Mada Masr 2/10/2015 http://www.madamasr.com/sections/politics/sisi-and-parliament-friends-or-foes 
** "Sisi and the youth" Mada Masr 1/10/2015 http://www.madamasr.com/sections/politics/sisi-and-youth

viernes, 2 de octubre de 2015

Los salafistas, entre el ser y no ser de las elecciones egipcias

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El calendario de las elecciones egipcias sigue adelante sorteando problemas de exclusiones, análisis médicos reveladores de drogodependencias, etc. Entre escándalos de corrupción que provocan crisis de gobierno, liberaciones de presos políticos antes de las visitas a la Asamblea de las Naciones Unidas y manipulaciones mediáticas (casos que hemos ido viendo aquí) surge ahora un nuevo y trascendente problema.
Es la cuestión de los llamados "partidos religiosos", que están prohibidos expresamente por la Constitución aprobada. Los grupos religiosos no son partidos en el sentido occidental del término. La forma de pensar que les ha creado rechaza estas formas mundanas de contaminación democrática. Para ellos el "partido" es un mal necesario para un fin exclusivo: participar en una elecciones, un requisito legal. De ahí surgen los problemas posteriores cuando se dice que se vota a uno y mandan otros, es decir, que si gana el partido que han creado desde la Hermandad Musulmana, que técnica y administrativamente se consideraba una ONG para el bien social, la caridad, etc., se dirá que no es más que un títere del líder de los Hermanos. Anteriormente se habían presentado como independientes, que eran las migajas que el sistema de Mubarak les concedía y que ellos aprovecharon socialmente muy bien.

El problema se plantea ahora con el partido Nour, el creado por los salafistas, que hicieron los mismo que los Hermanos Musulmanes, es decir, crear una interfaz política separada técnicamente del grupo, pero controlada desde sus órganos directivos. Tan "religioso" era el partido disuelto de los Hermanos, Justicia y Libertad, como el creado por los salafistas. La diferencia es que los salafistas entendieron lo que estaba ocurriendo cuando se dio el golpe de estado que acabó con el reinado islamista y se apuntaron al carro del nuevo gobierno. Esto, evidentemente, no es más que una estrategia primero de supervivencia, después de ampliación de su influencia. Lo primero lo lograron y siguen ahí; lo segundo es más complicado, pero está por ver todavía si se canaliza hacia ellos el voto islamista o se les considera traidores a la causa.
La cuestión se complica cuando la debilidad de los partidos egipcios hace temer que se perciba a los salafistas como una parte, la del islamismo, y se lleve más votos que las fragmentadas listas de los partidos que se supone que no son religiosos.


Desde hace tiempo ha comenzado la presentación de reclamaciones ante los tribunales para que el partido Nour sea considerado como "religioso" y, por tanto, disuelto y eliminado de la carrera electoral. Los salafistas argumentan que ellos no son un partido religioso, algo que nos demuestra el grado de distorsión de la realidad en que se mueve el sistema político egipcio, en donde las palabras cada vez significan menos. Unos dicen no ser religiosos, como otros dicen ser demócratas.
Ahram Weekly publica un artículo titulado "No light for the Nour Party?" —escrito por Amany Maged— en donde se plantean algunas cuestiones que, dada la tradición egipcia, no debe ser desestimadas:

Some legal experts argue that while cases pertaining to the Nour Party should be settled before parliamentary elections the timeframe makes this impossible. One result, they say, is that any ruling against the Nour Party after the polls could result in the questioning of the legitimacy of the entire House of Representatives.
In the midst of this war of litigation the Nour Party continues to insist that its legal position is sound. One Nour Party member even suggests that attempts to contest the legitimacy of the Nour Party are tantamount to contesting the post 30 June Revolution roadmap, given that Nour was among the parties that took part in the inauguration of the roadmap, and the 2014 constitution which the Nour Party helped draft.
“Why is it only now that they are claiming Nour is religious party and are concocting rumours to tarnish its reputation?” he asked.
“Why did this not surface when the Nour Party was the only party in Egypt that supported the army in order to protect Egyptians from a fate similar to that of Syria, Libya, Iraq and Yemen? Why didn’t the liberal trend say at the time that the Nour Party is a religious party which has to be dissolved and that the roadmap must be cancelled because a religious party participated in it? Why don’t liberals argue that the 2014 Constitution is invalid because a religious party helped draft it?”*


No sería la primera vez que se disuelve el parlamento por irregularidades de este tipo. "Cuestionar la legitimidad del Parlamento" es casi una broma dentro de esta tradición. Pero los razonamientos son interesantes porque hay que leerlos entre líneas. Suponen una velada amenaza a los poderes sobre la posibilidad de ser eliminados del panorama político por los jueces y mandarlos a la oscuridad. También hablan de cuestionar el orden surgido del "30 de junio", es decir, del golpe de estado —el "no-coup"— que ha llevado a al-Sisi al poder. Cuestionarlos a ellos, dicen, es cuestionar todo el sistema. El que lo quiera entender que lo entienda.


El miedo de los partidos políticos, muy débiles y que van a obtener un mínimo rendimiento parlamentario tras una lucha a muerte, es que además sean los salafistas los beneficiados. Pero en este juego hay que apostar para ver las cartas finales del otro. Y la apuesta son las elecciones.
Por eso el miedo a que se constituya un parlamento "extraño" y decidan posteriormente los jueces —siempre imparciales— disolver las cámaras resultantes. Ya lo han advertido varias veces porque ha ocurrido antes. Como denunció algún analista político, siempre hay que dejar algún fleco jurídico por si hay que disolver por la vía rápida y legal.
En el artículo se señalan las dos caras de la disolución del partido salafista:

Experts on Islamist movements suggest the drive to dissolve Nour has two sides. One is to eliminate religious parties entirely. The other is to give the powers-that-be a legal card they can play in order to dissolve parliament and contend its constitutionality should they deem it necessary. Other observers see the tightening vice around the Nour Party as a way to ensure it abides by the laws under which it was created.*


Sea por los motivos que sea, no es el mejor camino para construir una democracia real y duradera. Todas estas argucias legales y políticas son herencia de los años en los que la democracia era una farsa. Ahora lo sigue siendo y el problema es hasta cuándo. Construir en falso es siempre un riesgo elevado. Construir un sistema en el que siempre haya un militar en el poder, es hacer una democracia trucada, por más que a muchos les parezca "más segura". Pero la demanda de "seguridad" siempre se puede invocar desde el miedo. Y el miedo se crea fácilmente.
El argumento dado por los salafistas para evitar su disolución —el riesgo de que Egipto acabe en una guerra civil, como Siria, Libia o Yemen— coincide con el que esgrimía hace unos días la presentadora televisiva cuya zafiedad propagandística decía lo mismo, pero desde la perspectiva del patriotismo militarista. También los salafistas dicen valorar el "patriotismo".
Visto en el tiempo, las nueve razones que los salafistas plantearon para apoyar a al-Sisi en las presidenciales no dejan de ser interesantes pasado el tiempo:

1. The state institutions cooperate with him to save the country from collapse and chaos.
2. He is independent, does not follow the United States and has the ability to negotiate with other countries, such as Russia.
3. He is patriotic, intelligent and efficient.
4. He is the most suitable candidate for this stage.
5. He knows that the Shia threat is an issue of national security.
6. He has the better chance of winning.
7.  He might not be religious enough from a Salafi point of view, yet he prays.
8.  He is to a great extend faithful to the Sharia and the Islamic identity.
9. He has no anti-Islamic ideology, for he is not a liberal, secular or leftist. Yet he might be against certain ideas of some Islamists.**


Puede sorprender la alusión entonces a los contactos con Rusia, que ha sido evidentes, y el distanciamiento de los Estados Unidos, pero esto último estaba hasta en las condiciones de Tamarod, confirmando el antiamericanismo generalizado de Oriente Medio. Todos junto son un ejemplo de astucia y pragmatismo, lo justo para estar en el meollo de la política son un pie a cada lado de la puerta según interese. Es un nada y guardar la ropa en cada uno de los puntos, como ocurre en el séptimo sobre el punto de vista religioso o el noveno, sobre las opiniones políticas. Pero tienen mucho más sentido del que pudiera parecer. No iban desencaminados. Ahora reclaman su fidelidad al modelo creado y que a nadie le importó cuando pidieron apoyos.


Los salafistas estuvieron en alianza con los Hermanos Musulmanes y escribieron la constitución excluyente entre ambos; después estuvieron con los que derrocaron a los Hermanos Musulmanes; después apoyaron a al-Sisi y ahora participarán en los comicios si ningún juez lo impide antes o en la cámara de representantes si no lo impiden después. La rígida ideología de los salafistas, a los que les importa muy poco la democracia, se conjuga con el pragmatismo más refinado. Permanece donde te sea rentable, es su máxima; el final está escrito, descubrir el camino es obra de tu astucia.
Parece que hay muy poca gente interesada en que en Egipto haya una democracia verdadera. Pero esto es muy difícil si ninguno de los contendientes tiene interés en ello. Queda por ver cuál es el papel real de los salafistas, el que les tienen reservado tras las elecciones y lo que ellos harán en función de los resultados que obtengan, algo en lo que se piensa menos. Sabrán entonces cuál es su fuerza real, aunque su papel quede recortado por el diseño del parlamento.




* "No light for the Nour Party?" Ahram Weekly 17/09/2015 http://weekly.ahram.org.eg/News/13275/17/No-light-for-the-Nour-Party-.aspx
* "Nine reasons to support Sisi, says Nour Party" Egypt Independent 04/05/2014  http://www.egyptindependent.com/news/nine-reasons-support-sisi-says-nour-party




jueves, 1 de octubre de 2015

En la piel del otro o la humildad del conocimiento

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El centro conceptual de la célebre obra de Harper Lee, Matar un ruiseñor (To kill a Mockingbird) se puede establecer en la idea expresada varias veces por Scout, primero como recepción y luego como principio de que nadie conoce a otro hasta que se introduce bajo su piel. Conocer es comprender, pero no necesariamente justificar. Lo que es realmente injustificable es el no querer conocer para no necesitar comprender, postura que encierra todos los dogmatismos que hacen del otro simplemente un estorbo o una figura decorativa en nuestras vidas.
Vivimos en tiempos de otredad. Descubrimos que juzgamos en la misma medida en que somos juzgados en una sociedad que se ha hecho global y provinciana, del conocimiento y del chismorreo, simultáneamente. Es la idea que Marshall McLuhan anticipó con  la suma de los conceptos "aldea" y "global": se regresa a la emocionalidad del contacto, de la proximidad mediática, y este se extiende por la totalidad del espacio. 
La aldea global es la extensión contraria al cosmopolitismo y a lo que lleva es al "juez universal", alguien que se enfrenta cada día a lo que le llega del mundo y que recibe como centro unipersonal del universo informacional. Las mónadas de Leibniz siguen estando aisladas pero han judicializado su visión del otro distante. Una sociedad así necesita de unos mecanismos de comprensión mayores de los que ahora tenemos, necesita una revolución educativa que adecúe las miradas comprensivas del mundo que nos rodea, convertido ahora en panorámico.


Pero la respuesta que tenemos no va en esa dirección, sino precisamente en la contraria, en el crecimiento dogmático y en la reducción de lo otro a fórmulas estereotipadas que eliminan los matices de la diversidad. Al igual que existen tendencias a la apertura del conocimiento del otro, también existen fuerzas que tratan de impedirlo.
¿Qué es el conocimiento del otro? ¿Es posible? Si el viejo mandato "conócete a ti mismo" resultaba complejo, por no decir imposible una vez convencidos de que somos seres dinámicos, en marcha, es decir históricos, abiertos al cambio continuo, la posibilidad de conocer al otro, ¿es real?
En gran medida, la cuestión no es tanto si es posible, sino si lo deseamos. Desear acercarme al otro implica una apertura de mí mismo, una voluntad de cambio en la medida en que es la experiencia —y por ello, la experiencia del otro— lo que me cambia. Nada hay más dogmático que la soledad. El dogmatismo transforma al ser humano en estático; le hace apearse de sus propias posibilidades históricas, de lo que le queda por vivir.


En un interesante artículo firmado por Luis Armando Aguilar sobre la obra de Hans-Georg Gadamer, publicado en la revista Sinéctica nº 23 (agosto 2003-enero 2004)*, el autor recoge la distinción gadameriana entre "educar" y "formar" (Bildung). Como es característico de una parte de la filosofía alemana, el humanismo hace que aprender y enseñar se consideren acciones básicas en la medida en que suponen contacto y transformación en el encuentro con el otro. Señala Aguilar citando a Gadamer:

Al hablar sobre los que enseñan y los que aprenden, Gadamer reitera una afirmación de carácter antropológico peculiar:
La humanidad de nuestra existencia depende de lo lejos que aprendamos a ver las fronteras de nuestro ser de los otros seres. Esta convicción se basa también en el apasionado deseo, que me anima desde siempre, de transmitir lo que en mí se ha convertido en conocimiento y comprensión. Se aprende de aquellos que aprenden de uno.
Gadamer buscó con su filosofía “defender al Otro en su derecho”.
El humanismo de Gadamer invita a aprender a escuchar, en uno u otro camino, a luchar siempre contra el ensimismamiento y eliminar el egoísmo y el afán de imposición de todo impulso intelectual. Gadamer llegó a la convicción de que tenía que adoptar una actitud de humildad como principio filosófico fundamental:
El hecho de que no son frases, ni la afirmación incontestable, ni la réplica victoriosa lo que garantiza la verdad, sino que se trata de otra especie de configuración que no es posible para el individuo, me indicó mi trabajo de no tanto reconocer en los otros las propias fronteras como rebasarlas unos pasos.
Lo que importaba era poder estar equivocado.
La imposibilidad de responder categóricamente a la pregunta de quién es el otro permite suponer que para Gadamer no existe una respuesta definitiva a la pregunta por el ser humano. Responder a esta pregunta equivaldría a responder a la pregunta ¿quién soy yo y quién eres tú?, título de uno de los últimos libros de Gadamer, dedicado a la poesía de Paul Celan. “Esta pregunta no se contesta nunca, pero es, como pregunta, su propia respuesta”. Gadamer entendió su obra como el intento de “dominar con el pensamiento esta cuestión”.*


Ese pensamiento gadameriano —pensamiento humilde— es de una importancia capital en estos tiempos de ensalzamiento de la trivialidad, del ego hueco y aparente, y de la reducción de las experiencias a conocimientos que nos hacen dar respuestas programadas antes que encontrarnos en nuestro propio desarrollo, es decir, en la apertura hacia los otros.
"¿Qué es una democracia?", preguntan en la escuela. "Nosotros" (us), responden los niños. Cuando Scout pregunta a Atticus si está bien odiar a Hitler, su padre responde claramente: “It is not,” he said. “It’s not okay to hate anybody.” Odiar nos transforma negativamente; no es el camino de la formación. Como Atticus Finch demostrará sobradamente, hay otros caminos, no tan fáciles como el odio, pero sí mejores. Para muchos no es fácil entender que Atticus Finch reciba en la cara un escupitajo y se contenga, pero percibimos claramente el miedo en quien lo ha hecho. Atticus Finch está en ese momento en la piel del otro; es un negro más. Atticus ha ganado su batalla sin odio y sin venganza.


La respuesta dada por Atticus Finch a Scout sobre el odio es el reconocimiento de la maldad de Hitler y de lo hecho en Alemania, pero es el reconocimiento de que el odio me acaba destruyendo si se convierte en mi guía. Es fácil odiar el racismo de la Alemania nazi y no reconocerlo en nuestras calles, en la condena de una persona claramente inocente porque es negra y un hombre negro no puede sentir lástima por una mujer blanca, como se le dice en el juicio al acusado. Hoy vuelven el racismo y la xenofobia bajo muchas formas, bajo las del miedo y el odio. Como ocurre en la obra, en nombre de una extraña democracia, se pisotea el principio básico que es considerar a los demás como personas e iguales.

La educación recibida enseña a mantener esa ceguera ante lo propio. Es la rutina, la costumbre que nos impide ver nuestros propios defectos considerándolos como justos o naturales. Desde la educación, definida y normalizada por la sociedad en la que estemos, se puede aprender un sistema de filias y fobias, de prejuicios y estereotipos. Desde la formación, en cambio, se aprende esa humildad en el juicio que no significa en modo alguno renuncia a principios, sino la capacidad, como bien dice Gadamer en la cita, de estar equivocado, ya sea en lo que pensamos o en cómo percibimos a los demás, de ahí que el contacto, convertido en diálogo, sea la base de la formación de la persona. Una educación sin formación es un peligro porque excluye la humildad del conocer.
Con Matar un ruiseñor nos encontraríamos ante una auténtica "novela de formación" en la que se pueden diferenciar los dos elementos, los educativos (conocimientos recibidos) y los formativos, que son los que transforman a Scout, la niña protagonista de la obra de Harper Lee, cada día. Son las experiencias que obtiene por su relación con el mundo que le rodea las que acaban modelando a Scout. En un mundo segregado, racista, de cosificación del otro, Scout vive una experiencia que marcará su vida.
Las democracias, como nos muestra la obra de Lee, no se construyen por decirlo o escribirlo. Necesitan de esa constante voluntad de apertura al otro no desde el dogmatismo sino desde la humildad. No hay peor ceguera que el dogma, que añade a sus vicios y defectos el de la soberbia y la presuntuosidad. Cada vez se extiende más el dogmatismo por el mundo; pueden variar sus dogmas, pero la actitud es la misma. 


  

* Luis Armando Aguilar. "Conversar para aprender. Gadamer y la educación" Sinéctica nº 23 (agosto de 2003-enero de 2004), México.  http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=99815908003