Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No desperdicies la posibilidad de una buena
bronca, debería
inscribirse en la entrada de todos los partidos políticos, No hay acuerdos, no
hay políticas comunes hacia las que converjan las acciones. Parecen venir de
planetas distintos, con naturalezas distintas, sin nada en común.
La bronca
se ha convertido ya en la forma habitual de relacionarse, ya sea en temas
locales, autonómicos, nacionales o europeos. En el fondo es una simplificación:
dices lo contrario de lo que diga el otro. Puede que los hechos no dejen mucho
margen, pero los discursos son infinitos. Un sistema que se basa en hablar y
ser escuchado no en los hechos posibles y necesarios está condenado al fracaso,
a no estar a la altura, a tener un enorme gasto y desgaste.
En un país al que ha regresado la chapuza y la corrupción, la que causa accidentes y apagones, choques y desprendimientos, etc. lo que se ha convertido en una política común es precisamente este conflicto discursivo que consiste en dejar en evidencia al otro, describirle en nuestros propios términos ante las audiencias votantes, un concepto que convierte a la ciudadanía tan solo en espectadores, en oyentes.
Las instituciones se deterioran y surgen voces que avisan que no se puede tener en los tribunales a media clase política sin que esto suponga una pérdida común. Cada partido tiene sus propios corruptos porque este tipo de política destructiva empieza ya por los propios políticos o gente que simplemente lo parece pues el lenguaje del insulto está al alcance de cualquiera, no hace falta números uno de ningún campo.
Los que
eran moderados se radicalizan y se contagian de esta epidemia del insulto en
cuanto que ascienden en el escalafón, lo que es nefasto porque así nadie es
capaz de recuperar o crear un orden con cierta lógica y eficacia, pero ¿a quién
le importa?
Esta
política hace felices a ciertos medios, que se deben convertir en
amplificadores de las brocas y a las que dedican sus primeras páginas hasta que
una nueva broca sucede a la siguiente que ha quedado ya obsoleta. Animado todo
ello con la salsa de las redes sociales desde las que se insulta, amenaza y
boicotea, la tormenta perfecta se sitúa sobre nosotros y no hay anticiclón de
sentido común que la aleje de nosotros.
La última de estas broncas es la que se refiere a un tema de gravedad, algo que requiere mesura y coordinación, cooperación ante todo. Me refiero a nuestras primeras planas de hoy y el asunto hantavirus. Como era de temer, ya están todos liados convirtiendo este suceso en un circo vociferante. En RTVE.es, con el titular "La crisis del hantavirus desata una nueva bronca política"*, firmado por Estrella Moreno, que nos cuenta:
Con el brote de hantavirus como punto de partida, el enfrentamiento del Gobierno de Canarias con el Ejecutivo central iba camino de apaciguarse mientras, en paralelo, PP y VOX se lanzaban contra el presidente Sánchez.
Broncas políticas que casi dejan en segundo plano la situación de los enfermos afectados por el virus y el resto de pasajeros que continúan en el buque.
Quién debía informar a quién, qué responsables tenían que participar o no en las reuniones, si era adecuado o no que el barco atracara o fondeara en Canarias, entre otras cuestiones, ocupan los titulares.*
Tras señalar que esta bronca se estaba "arreglando" (seguramente alguien valoró que era mejor para el turismo canario que se mostraran cooperativos a distantes y poco colaboradores), el texto se fija en otra dimensión, la de los partidos:
Y cuando ese frente se estaba cerrando, Feijóo y Abascal se lanzaban contra Sánchez a tumba abierta.
El presidente del PP se quejaba de no haber sido informado por el Gobierno de cómo evolucionaba la situación. Pedía lealtad institucional y que informaran a las comunidades autónomas. Según fuentes de Moncloa, la actitud del PP es trumpista e irresponsable. Recuerdan, además, que los ministros de Sanidad y de Política Territorial han estado en contacto con los gobiernos autonómicos.
Y el líder de VOX daba dos pasos más allá, sugiriendo que Pedro Sánchez "es capaz de provocar una epidemia para tapar su ciénaga de corrupción". Sin comentarios.
Illa, actual president de la Generalitat y ministro de Sanidad durante la pandemia del covid, decía que la estrategia ahora de PP y VOX se asemeja a los ataques que el Ejecutivo sufrió de los mismos partidos durante aquel período. Que Feijóo le decepciona, aseguraba Illa, "por falta de lealtad", no solo con el Gobierno, también con los organismos científicos.*
Y ya tenemos la nueva bronca. Sinceramente, creo que ya no son capaces de entablar en ninguno de los niveles políticos algo que no sea este planteamiento conflictivo. Si lo de Núñez Feijoo es grave, lo de Abascal ya solo puede ser superado por él mismo. Lo de pensar y decir que Pedro Sánchez es capaz de "provocar una epidemia de para tapar su ciénaga de corrupción", tal como se recoge en el texto, es probablemente una de la más claras manifestaciones de envilecimiento político que recordamos. Solo el propio Abascal la superará, porque esa es una de las características esenciales en la política de las broncas, la necesidad de un "crescendo", un superarse a ellas mismas con un disparate mayor. Lo triste del caso es que esto se hace porque atrae votantes. Esto les parece "firmeza" cuando no es más que una actitud insultante permanente.
En el primer fragmento citado, se habla de que la bronca "casi" deja en segundo plano a los viajeros del barco, a los muertos y enfermos. La política necesita estar en primer plano, robar todo el protagonismo a quienes lo que deberían tener. Esto es destructivo, insolidario y un mal ejemplo para la ciudadanía.
Algo que debería permitir una España solidaria, se convierte en el escenario de la bronca que no busca soluciones, sino focos mediáticos. Hoy nuestros políticos son malos actores, con un mal guion sobre un mal escenario, maleducando con sus pésimas artes a una ciudadanía convertida en espectadora.
Parece ser que a última hora se volvió a la senda del choque entre el gobierno autonómico y el nacional. Entre las dos estrategias posibles, colaboración o enfrentamiento, se siguieron las órdenes desde el partido reanudando la bronca. Poco dura la sensatez.
No es de extrañar que se nos avise de la pérdida de
credibilidad de la política, los políticos y las instituciones que manejan.
Esto hace crecer los extremismos y la polarización, que es lo que unos y otros
manipulan para conseguir sus objetivos. Los pequeños radicales radicalizan a
los moderados que tratan así de no perder protagonismo vociferante.
*
Estrella Moreno "La crisis del hantavirus desata una nueva bronca
política" RTVE.es 10/05/2026
https://www.rtve.es/noticias/20260510/nueva-bronca-politica-crisis-hantavirus/17061602.shtml





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