martes, 25 de enero de 2022

Biden y los micrófonos traicioneros

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


A Joe Biden le acaban de pillar soltando un "son of a b*tch", como les gusta escribir a los medios norteamericanos. Se le "escapó" ante una pregunta de un periodista de la Fox que le preguntó por la inflación. La CNN ha hecho uno de esos gif animados que lo convierten en un insulto eterno, repetido una y otra vez. No hace falta escucharlo, con ver el movimiento acompasado de la cabeza, la mirada fulminante y leerle los labios es suficiente. Creo que, si se observa detenidamente durante un tiempo, nuestro cerebro es capaz de generar una ilusión acústica y podemos llegar a escucharlo con total claridad, "son of a b*tch". Así que la página de la CNN se convierte en el marco del insulto infinito.

En el tiempo en que he tardado en escribir el párrafo anterior y el añadido de dos sorbos a la taza de café, la CNN ha retirado el gif infinito y lo ha sustituido por una entrada de texto entremezclada con otros de los muchos problemas que acucian al presidente, a los Estados Unidos y a la humanidad en general. El titular, en cambio, se mantiene "Hot mic catches Biden calling Fox reporter 'son of a bitch". Me doy cuenta del importante detalle: ya no tenemos asterisco para la "i" y el "b*tch" pudoroso se ha transformado en un claro "bitch" por si a alguien se le escapaba la idea.


En ese tiempo, a alguien le ha debido parecer que un gif así se convertiría —si no lo ha hecho ya— en pasto de redes sociales y se distribuiría por media humanidad haciendo un flaco servicio al presidente de los Estados Unidos, que ya tiene bastantes problemas.

En realidad, no son los micrófonos los culpables de esto, sino la incontinencia verbal del presidente, que necesita urgentemente una recalificación de espacios en los que se pueden decir estas cosas con cierta tranquilidad. Si uno está en una rueda de prensa en la Casa Blanca, no es una cuestión de "indiscreción" sino de "imprudencia" manifiesta.

Imaginemos que a Biden se le escapa otro "son of a B*tch" en una entrevista telemática con Vladimir Putin, por ejemplo, o con cualquier otro dirigente mundial, incluido Pedro Sánchez. Las consecuencias pueden ser imprevisibles. Ahora el mundo tiene dos preocupaciones con Biden, que no se le escape nada con los micros abiertos y que no se caiga por las escaleras cada vez que baja o sube del Air Force One, el avión presidencial. Esto último, fruto de su empeño de lucir juvenil en el paso y no asumir los años. Pero la imagen es la imagen y tiene sus riesgos y sacrificios.

El corresponsal de ABC, David Alandete, nos da su versión del incidente habiéndolo vivido directamente:

Era necesario alzar la voz porque el presidente estaba solo, a la otra punta de la sala, presidiendo una mesa con forma de cuadrado. Los periodistas no teníamos micrófonos, pero Biden sí, y no llevaba mascarilla, pues se la quita cuando da los discursos.

El presidente entonces se quejó de que los corresponsales preguntábamos cuando no tocaba, que hoy tocaba hablar de competitividad, y sus asistentes de prensa nos comenzaron a evacuar de la sala. Solo dijo Biden que su reunión por vídeo con los socios europeos había sido excelente, y que ya se explayaría mas.

Entonces el corresponsal de la Fox News, Peter Doocy, se quedó un poco atrás y siguió gritando preguntas, ninguna extemporánea. «¿Cree que la inflación es un riesgo político para usted antes de las elecciones parciales?».

Y ahí, mientras los empleados de prensa de la Casa Blanca nos sacaban de la sala, Biden dijo, ante un micrófono que no estaba apagado, y que no lo había estado en ningún momento: «Es un gran activo. ¿Más inflación? Estúpido hijo de puta».*


El detalle de la mascarilla es importante porque permite la nítida lectura de los labios, con lo que el micro es solo una verificación. Biden con micro y sin mascarilla, frente a la prensa con mascarilla y sin micros, una lucha desigual a primera vista. Pero Biden se confió.

Todo apunta a que Biden es cada vez más cascarrabias con la prensa, sin demasiadas excepciones. Si Trump polarizó a la prensa dividiéndola en la que dice mentiras que le gustan y los que simplemente dicen mentiras (esa es su opinión), Biden está empezando a generar un problema de relación general por la sencilla razón de que hacen preguntas que no le gustan, como es el caso o, más precisamente, considera "estúpidas". Y eso es extensivo, claro, al que las hace. De esta forma lo que muestra es falta de respeto al conjunto, un desprecio general dentro de una opinión: los periodistas son ignorantes, estúpidos, no entienden nada. Trump cultivaba sus medios; Biden se queda solo.

El cierre de la crónica del corresponsal de ABC nos da un dato más:

A [Kaitlan] Collins, la periodista de CNN, Biden ya le faltó el respeto en junio de 2021, en Ginebra, tras una cumbre con Vladímir Putin. «¿Por qué esta confiado de que [Putin] cambiará?». Biden, con el dedo alzado, callándola, respondió: «¿Qué demonios? ¿Qué haces todo el tiempo? ¿Cuándo he dicho yo que esté confiado». Después le pidió disculpas.

Tras los atribulados años de Donald Trump, sus acusaciones de que la prensa era mentirosa, enemiga del pueblo, «fake news», Biden prometió un cambio. Al jurar el cargo hace un año, el presidente dijo a sus empleados que esperaba que trataran a todo el mundo con respeto. «Si trabajan conmigo y escucho que tratan a otro colega con falta de respeto... hablan mal a alguien, les prometo que les despediré en el acto», dijo.* 

Con eso queda claro que para los políticos es fácil hacer discursos, pero más complicado salir airosos de las ruedas de prensa. Aquí en España  hubo una "movida" cuando los políticos decidieron hacer ruedas de prensa de prensa sin preguntas, que es como jugar partidos de fútbol sin pelota, un ejercicio imaginativo, aburrido y cansado. La mayoría de la prensa protestó contra este sistema que los convertía es escribas faraónicos, meros transcriptores de las palabras oraculares de sus dioses humanos.


La forma de relacionarse con la prensa dice mucho de un político, tanto los enfrentamientos como las adulaciones. Las preguntas pueden ser insidiosas, pero desde el momento en que dices, aunque sea en voz bajita y un solo micro oficial, lo del "stupid son of a b*tch" pierdes algo que se le debe exigir a cualquier político, ese respeto que puede que la persona no se haya ganado, pero es obligado en el político responsable. El gran sacrificio por la responsabilidad del cargo es tratar con respeto hasta a los estúpidos.

Poco a poco, le va saliendo a Biden un ánimo despectivo que en poco le va a favorecer con lo que tiene por delante. Los problemas, desde luego, no van a desaparecer por cómo trate a la Prensa, pero sí puede evitar que la Prensa se convierta en un problema añadido. Pero Biden no parece alguien fácil de asesorar en cómo se debe comunicar o en sencillamente que no hay que insultar a la gente, algo que se aprende o no desde pequeñito. Si lo hace ahora, es que lo ha hecho siempre. Dicen que ha pedido ya disculpas, pero lo hace muy a menudo.

De "stupid son of a b*tch" unos se quedan con el "stupid", otros con el resto y algunos con la totalidad. Indudablemente la parte esencial es la primera donde niega el conocimiento, el resto es "carácter". Considerar que los demás son estúpidos no es una buena estrategia ni siquiera para el presidente de los Estados Unidos. Fue la anteriormente humillada por Biden (támbién tildándola de estúpida) la que avisó al periodista de la Fox de lo que Biden había dicho. La venganza es un plato semicocinado y congelado que siempre se puede sacar de la nevara en un imprevisto.

Durante años se ha responsabilizado (y se sigue haciendo) a los micros —¡pobrecitos, qué culpa tienen ellos!— de estas cosas. No hay micrófonos indiscretos, hay personas indiscretas, imprudentes, inoportunas. Con su insulto al periodista que le preguntó sobre la inflación, Biden ha conseguido que todos hablen de lo que él no quería que se hablara. Ya saben ese punto flojo que le irrita, algo peligroso en el mundo político. Pronto tendremos a Trump dando discursos electorales sobre el problema de la inflación en los Estados Unidos. La palabra "inflación" está ya en todas las noticias sobre el incidente y el incidente está en toda la prensa mundial.

Dicen que no descarta presentarse a la reelección.


 * David Alandete "Biden llama «hijo de puta» a un periodista por preguntar sobre la inflación" ABC 25/01/2022 https://www.abc.es/internacional/abci-biden-llama-hijo-puta-periodista-preguntar-sobre-inflacion-202201250053_noticia.html

lunes, 24 de enero de 2022

Seguidores y obsesos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En la madrugada, un documental televisivo sobre Jodie Foster nos hablaba de cómo la estrella de Hollywood ha tenido que luchar toda su vida con el hecho de que un fan obsesionado con ella en la película de Scorsese, Taxi Driver atentará contra el entonces presidente Ronald Reagan.

En la mañana, leo en ABC la noticia de que dos fans despechados demandan a la productora de un filme de su ídolo, la actriz Ana de Armas:

Dos fans de Ana de Armas han presentado una demanda contra Universal por 'publicidad engañosa' de la película 'Yesterday', estrenada en 2019. La actriz hispanocubana fue eliminada del montaje final de la cinta de Danny Boyle, protagonizada por un músico que sufre un accidente y cuando despierta descubre que nadie recuerda a los Beatles, lo que no tarda en aprovechar plagiando sus éxitos. Los demandantes, Conor Woulfe y Peter Michael Rosza, aseguran que se gastaron unos 4 dólares cada uno después de ver los avances de la película en Amazon.com, según informa Deadline. Según daba a entender el tráiler, «la mundialmente famosa actriz Ana de Armas» debía tener «un papel sustancial». Luego descubrieron que la intérprete ni aparece en el filme, lo que a su juicio significa que la publicidad y promoción de 'Yesterday' por parte de la compañía demandada «es falsa, engañosa y engañosa».

Por todo ello, esperan que salga adelante una demanda colectiva y reclaman 5 millones de dólares a la productora, en compensación por todos los espectadores afectados.*



En el documental sobre Jodie Foster se le preguntaba, pasados los años, sobre aquel recuerdo, si seguía doliendo, a lo que la actriz, directora y productora respondía afirmativamente.

Las obsesiones pueden ser de muchos tipos y con consecuencias diferentes. Los dos fans de Ana de Armas se sintieron estafados, literalmente, al ver que lo que el tráiler prometía —la presencia de su ídolo— era incumplido, justificándolo por una cuestión de unidad argumental y de tratar de evitar que el personaje protagonista resultara criticable —además de por "plagiar" a unos inexistentes Beatles en su universo alternativo— por coquetear con el personaje de la actriz, una conocida (en su universo) presentadora de televisión que le entrevista.

Los productores decidieron, según explica Abc, que los dos principales protagonistas eran poco conocidos y que pese a retirar al personaje de Ana de Armas del metraje final, les podía resultar rentable mantenerla en ese engañoso tráiler por el que son ahora demandados por publicidad engañosa. No querían perder el efecto llamada que la actriz había sembrado en el tráiler.


La pantalla ha tenido siempre un fuerte efecto de fascinación sobre quienes se sientan en una sala oscura, ante una pantalla. Puede que existiera ya en el teatro, pero los intensos efectos visuales propios del cine son claramente amplificadores El cine ha desarrollado este fenómeno de forma directa presentando personajes a través de actores y actrices fascinantes, de Valentino y Garbo, a los actuales, como el caso de Foster o Ana de Armas. Para este tipo de seguidores, los argumentos son accesorios, quieren el contacto visual con sus ídolos, ser fascinados por ellos.

Cada cual tiene probablemente su fetiche, sus actores y actrices con los que se establece una relación fascinante y seductora. Entre demandar a una productora por engaño e intentar matar al presidente de los Estados Unidos el día de la entrega de los premios Oscar hay un trecho enorme, pero reflejan en su diversidad de acción lo amplio del fenómeno de la fascinación.


Se observaba con agudeza en el documental que se hizo recaer sobre Jodie Foster lo que podría haber recaído sobre Robert de Niro, que es en realidad el psicópata obsesionado con el personaje de Foster en la película y al cual imitó el ejecutor del atentado. Pero el hecho cierto es que fue la actriz a la que se identificó con el problema, lo que no deja de ser una distorsión machista y patriarcal del problema: es la mujer la que seduce y trae desgracias. Es ella la que trae el pecado al mundo o hace hundirse los imperios.

Los nuevos tiempos y tecnologías disponibles están haciendo intensificarse otra vez estos mecanismos, que son hoy explotados a través de las redes sociales. Hay millones de cuentas de Instagram y de otras redes sociales dedicadas a los actores y actrices actuales o del pasado. Hoy es casi una exigencia contar con este tipo de seguidores que necesitan estar alimentados con todo tipo de fotografías y vídeos de sus películas o de su vida privada, que pasa a ser una segunda vida pública junto a la exposición por su trabajo en las películas.

Una enorme cantidad de actores y actrices cuentan con diversas cuentas, repartidas por diferentes países, en las que se agrupan los materiales gráficos disponibles, recogidos de las obras, pero también fotos familiares, vídeos grabados en casa con la familia y muchas fotos callejeras en las que se nos muestran a los ídolos de compras o saliendo de algún local. Otras son fotos reelaboradas a las que han dedicado horas de tratamiento para crear una nueva imagen, muchas horas de dedicación y devoción.


El fenómeno de la "atracción" se investiga y experimenta. Va más allá de aquel fenómeno que intrigó a los teóricos y espectadores en los inicios del cine, la fotogenia, algo que va más allá de la belleza. Muchos lo han definido como un enamoramiento de la cámara, pero esto es solo la puerta de entrada. La fotogenia es solo el principio de un proceso, el de la fascinación, que a su vez es puerta de otro, la obsesión, que es cuando comienza el peligro. Los frustrados seguidores de Ana de Armas han elegido la vía legal, pero el de Jodie Foster siguió el de la violencia, el de tratar de llamar la atención de su objeto de deseo a cualquier precio.

Hoy vivimos en un mundo donde la "atención" es el centro. En un escenario de llamadas constantes, de gestos que buscan nuestras miradas aunque sea por unos instantes, es fácil que se produzcan estas obsesiones, aunque el problema real solo se percibe cuando termina de forma violenta.


Ya en Blade Runner 2049 (2017), la brillante secuela dirigida por Denis  Villeneuve del clásico de Ridley Scott, Ana de Armas ejercía de "objeto de deseo" del replicante K. Su personaje era la encarnación de la seducción,  una imagen fascinante en un mundo de imágenes, lo que haría las delicias de sus fans. Aquí el argumento envolvía al personaje, con lo que cumplía la fusión entre el personaje y su función dentro y fuera de la historia, para otros personajes y para los propios espectadores. El mundo de Blade Runner ya anticipaba, con sus llamativos anuncios, la seducción masiva desde todos los rincones.

La exclusión de Ana de Armas del montaje final de "Yesterday" le puede salir cara a la Universal. Los dos demandantes lo hacen en nombre de los millones de seguidores de la actriz y puede que no les falte razón. Ellos fueron al cine a ver a su "reina" y salieron frustrados. No se juega con esto.

En el otro extremo, en el más peligroso, Jodie Foster tiene que vivir todavía hoy entre noticias sobre las canciones y poemas que su criminal y obseso seguidor le dedica en las redes sociales. Es algo que forma parte de su vida y de lo que no podrá librarse.


* "Dos fans de Ana de Armas reclaman 5 millones a Universal por excluirla de la película 'Yesterday'" ABC Play 22/01/2022 https://www.abc.es/play/cine/noticias/abci-fans-armas-reclaman-5-millones-universal-excluirla-pelicula-yesterday-202201221735_noticia.html

 


domingo, 23 de enero de 2022

Dos refranes turcos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Dos refranes le han bastado la periodista turca Sedef Kabas para acabar en la cárcel. Solo dos refranes, dos piezas de sabiduría popular: "Una cabeza coronada se vuelve más sabia", señalando que no siempre es cierto, y "cuando una vaca entra en un palacio no se transforma en reina, sino el palacio en un establo". Dice la CNN, que es quien da cuenta de la noticia, que no necesitó mencionar en ningún momento a Recep Tayyip Erdogan, el eterno presidente turco. El hecho es que todo el mundo sumó dos más dos y lo que salía era la figura del presidente. Y así es como funcionan este tipo de crítica, una parte son las palabras, la otra se desarrolla en la mente del que las escucha.

La inmediata reacción a los refranes, dando la periodista Sedet Kabas con los huesos en la cárcel, forma parte del panorama nacional asumido por sus seguidores. Nadie habla mal de Erdogan. El liderazgo del presidente es una mezcla equilibrada entre autoritarismo e imagen cuidadosamente cultivada que nadie puede tocar. Es más, el autoritarismo es un rasgo positivo a la turca del líder, tal como ocurre en otros países islámicos. En estos, un rasgo del poder es precisamente la capacidad de acallar, hacer desaparecer, etc., según el grado de autoritarismo desplegado, a los oponentes. No se ve como algo necesariamente negativo y sí, en muchas ocasiones, como un síntoma de fuerza. No son los islamistas muy dados a alternancias y respetos de la pluralidad.

La respuesta de las autoridades turcas, es decir, las fuerzas afines a Erdogan han sido claras en sus manifestaciones según recoge la CNN en su artículo: 

Turkish Justice Minister Abdulhamit Gul reacted with a tweet Saturday that did not name Kabas: "I curse the ugly words that target our President, who was elected by the votes of our nation. These endless and unlawful expressions arising from envy and hatred will find the response they deserve in the conscience of the nation and in front of justice."

Turkey's Presidential Communication Director, Fahrettin Altun wrote in a tweet Saturday, "Politics, opposition, and journalism all have morals. Those who see this morality in this country too much are the poor people who have no self-respect. A so-called journalist is blatantly insulting our President on a television channel that has no goal other than spreading hatred!!"

Reacting to news of the journalist's arrest, Reporters Without Borders (RSF) -- a nonprofit media watchdog -- said: "No less than 200 journalists were prosecuted, and 70 journalists were sentenced on similar charges since Erdogan was elected President in August 2014." 


Fijémonos en el detalle del ministro de Justicia: como Erdogan ha sido elegido por el pueblo no puede ser criticado. Es una gran diferencia entre la forma de entender la democracia generalmente y la forma en que lo entiende el gobierno de Erdogan. Siempre se dice que Hitler llegó democráticamente al poder. Sí, pero luego hizo lo que hizo. Por eso hay que tener cuidado con estas percepciones de las democracias en las que solo son herramientas para llegar al poder. Como es Dios el que ha iluminado al pueblo para que te elija, cuando el pueblo dice que salgas es el diablo quien entra en escena.

De la misma forma, se maneja el término "moral", que consiste siempre en no criticar al jefe. Si aplaudes, la moral te rebosa; si criticas, no hay moral profesional o de cualquier otro tipo. Es el ejemplo de lo que se llama habitualmente la "ley del embudo". Lo cierto es que Erdogan ha hecho todo tipo de jugadas con ese poder que el pueblo y Dios le ha dado. En su humildad, acepta pasarse la vida de presidente hasta dejar una Turquía moral y obediente.

Sus planes los hemos comentado en muchas ocasiones, convertirse en el líder exitoso de la cuenca mediterránea hasta chocar con el otro "liderazgo fuerte", el de Al-Sisi en Egipto. Erdogan forma parte de la internacional islamista, la que quiere liderar, lo que le enfrenta al gobierno egipcio que sacó de la presidencia a los Hermanos Musulmanes.


Erdogan y al-Sisi son las dos figuras individuales sobre las que se construyen unos sistemas autoritarios que tratan de justificar sus acciones. Ambas han estado "protegidas" externamente por el paraguas defensivo occidental, especialmente, el norteamericano, hasta que ha habido sus choques por sus excesos. Cuando Erdogan se ha sentido muy "presionado" se ha ido a hacer una visita a Putin, que es la forma universal de demostrar el rechazo a las presiones norteamericanas.

La posición estratégica de Turquía y, sobre todo, sus pretensiones imperial-religiosas, son un factor importante, lo que hace que Erdogan se le pasen muchas cosas y se mire hacia otro lado. Sin embargo, la situación turca debería preocuparnos más porque lo que está haciendo es volver irreversible la situación, anulando la democracia y llevan más allá de la oposición a sus rivales.

A los turcos que no están de acuerdo con él ya apenas les quedan resquicios por los que asomarse. Con una inflación superior al 35% actualmente, es lógico que aumente el descontento en el país y con ello las críticas. Sin embargo, las críticas no son toleradas, como ha entendido la periodista. Hace unos años, con la excusa de un intento de ·golpe de estado", hizo una limpieza en todas las instituciones, de la judicatura a las aulas, del ejército a los medios. Encerró a todos los que pudo de los que consideró seguidores del clérigo Fethullah Gülen, que pasó de ser un apoyo a ser el enemigo número uno, pues podía quitarle seguidores en su propio terreno. El clérigo se encuentra alejado, en los Estados Unidos y de vez en cuando Erdogan lo reclama. No es Erdogan un personaje que se contente con un no.

La complicada situación de la región es un factor que ha favorecido a Erdogan y en el que él mismo ha intervenido para que no se simplifique. No todo es responsabilidad suya en la zona, pero si lo que ocurre en Turquía y allí las cosas están complicadas en todos los niveles. Eso se traduce en más exhibiciones de fuerza, depuraciones y anulación de cualquier intento de abrir la situación. El egocentrismo narcisista de Erdogan no tiene límite y no desperdicia ocasión para mostrarlo. Es una de las figuras centrales autoritarias que van imponiendo su "estilo" de gobierno y deterioran la democracia hasta hacerla irreconocible.

Los dos refranes, sin mencionar al presidente, le han costado la cárcel a Sedef Kabas. Vaya desde aquí nuestro apoyo a su labor informativa y, por qué no, crítica. Sin ellas, Turquía seguirá su camino hacia lo que ya casi es, el solar de Erdogan. 


* Hande Atay Alam y Isil Sariyuce "Turkish journalist detained after 'insulting' President Erdogan in a TV interview" CNN 23/01/2022 https://edition.cnn.com/2022/01/23/europe/turkish-journalist-jailed-intl/index.html

sábado, 22 de enero de 2022

Fatigas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La realidad de los datos es tozuda por más que la queramos doblegar, imaginar o pronosticar. Algunos titulares de hoy hablan así: "España anota un nuevo máximo de incidencia tras una semana de aparente respiro" (RTVE.es), "Repunte histórico de la incidencia del covid en España / Vuelve a dispararse la incidencia del coronavirus en España" (Antena3), "Ómicron sextuplica las reinfecciones y eleva a casi 100.000 los españoles que se han contagiado dos veces" (ABC)  "La avalancha de confinamientos escolares pone contra las cuerdas a las familias" (El País)... Podrían citarse otros muchos, pero estos son los suficientemente claros como para detectar que esa realidad es distinta a la proyectada, a la esperada, a la deseada. Decididamente, va por otro lado.

La explicación a por qué hay más contagios es que Ómicron se contagia más, lo que no deja de ser una evidencia un tanto ridícula. La realidad es otra obviedad: que nos infectamos más cuando pensamos que es menos grave. A todas estas cosas le ponen nombres como "fatiga pandémica".


Pero hay también una "fatiga de contradicciones", que es precisamente la que se produce por este hartazgo de escuchar cosas que los propios hechos acaban desmintiendo. Los "picos" no van a llegar cuando nosotros lo deseemos —habrían llegado hace mucho tiempo—, las aulas no van a ser "más seguras" porque lo repitamos como un mantra o un conjuro. Lo serán cuando actuemos con cabeza, es decir, creando las condiciones necesarias para que los contagios se frenen: más espacio, más ventilación, mejor uso de las mascarillas. Pero ningún espacio es seguro por sí mismo, sino por lo que hacemos en él.

Puede, afirman los expertos, que el concepto "fatiga pandémica" no sea científico, lo que no quiere decir que no "exista", solo que no proviene de la comunidad científica, sino básicamente de los medios, que encontraron —como en tantos otros— la oportunidad de ampliar su aparato conceptual. Los científicos no lo definen, pero la gente lo entiende, que es lo que busca el medio. Luego ya se verá si se precisa o no. La fatiga es un sentimiento, podrían haberlo llamado "aburrimiento pandémico" tratando de dar cuenta de los efectos sobre nosotros de avalanchas de noticias, sugerencias, recomendaciones, términos, prácticas recomendadas, etc. Con el término fatiga se nos quiere dar a entender que, pasado cierto límite, las cosas dejan de atenderse, se convierten en ruido de fondo. es necesario volver a ellas porque, sencillamente, se ignoran.

Nos dicen ahora, por ejemplo, que el Covid se extiende hasta ocho metros con el humo del tabaco del fumador contagiado. Salir de cualquier edificio más o menos público es pasar por una cortina de humo de los fumadores apostados a ambos lados de las salidas. Si puedes notar el olor del tabaco quiere decir que este ha pasado por los orificios nasales al interior. Creo que eso se entiende fácilmente.

En abril de 2021, NIUS titulaba "Olga Mediano, neumóloga: "Si notas el olor del tabaco, te están llegando los aerosoles"", y se resumían en el inicio los principales puntos de su argumentación: 

  • La experta considera que la propuesta de prohibir fumar en las terrazas, que Sanidad debatirá con las CC.AA., puede ayudar a reducir los contagios de coronavirus
  • Mediano explica que los aerosoles no llegan más lejos por el humo del tabaco, sino porque la exhalación de una persona que fuma es más potente
  • La neumóloga recuerda, además, que las terrazas son lugares en los que pasamos bastante tiempo sin mascarilla, lo que aumenta el riesgo de contagio*

Por lo que hemos visto, de marzo de 2021 a enero de 2022, todo ha quedado en el aire y nunca mejor dicho. Se fuma en terrazas y exteriores, se pasan largos ratos. Es solo un ejemplo de lo que puede ocurrir. En vez de ver una buena oportunidad para dejar de fumar, los fumadores se concentran haciendo pasillo a los que entran en los edificios. Si hueles el tabaco, es que este ha entrado llevando el humo y lo que haya en tus pulmones. No es difícil de entender, pero sí de "hacer entender", que quiere decir otra cosa. Luego, claro, está, la industria tabaquera dirá que "fumar es seguro" y demás lindezas. El Estado hará cálculos y dirá que ya está perdiendo bastante como para que deje de recaudar con el tabaco. Han pasado 10 meses y ya no se menciona apenas. ¿Fatiga?

La tozuda realidad es que no solo nos contagiamos sino que nos reinfectamos. Nos dicen que en España (e Italia) la "fatiga pandémica" es más "leve" que en otros países. Pero mucho me temo es que hay menos por lo que fatigarse. No sé cómo se lo toman en Italia, pero sí sé cómo se lo toman algunos en España.


Nadie está a salvo, es cierto, pero sí hay unas probabilidades mayores o menores, cierto sentido de la prudencia, sobre todo sabiendo ya cómo actúa el virus y cuáles son las condiciones que le son más variables.

Creo que, para bien y para mal, la gente está siguiendo su propio criterio. Los que quieren asegurarse toman sus medidas a sabiendas que no hay que escuchar cantos de sirenas destinados a que bajemos la guardia antes de tiempo por parte de sectores interesados en ello.

Hoy la noticia son las reinfecciones con una o más dosis. Los efectos son menores, afortunadamente, pero mientras a la gente se le venda la inmunidad, pensará que es lo mismo que "impunidad", es decir, que puede saltarse las medidas porque siempre será una "infección leve". En su balanza de decisiones pondrá los "riesgos bajos" en un platillo y "la marcha" en otro. Hay muchos que no tienen reparo en decirlo en público, ante un micrófono. Otros no lo dicen, pero lo piensan, desarrollando un sentido fatalista hispánico, "que sea lo que tenga que ser, pero que me quiten lo baila'o".

Los medios especulan cada día preguntando a los expertos cuándo se acabará la pandemia, cuándo llegará el pico, si habrá más "olas", etc. La gente piensa que los expertos son "adivinos", que ellos esconden lo que saben para hacerse los interesantes. Nada más lejos de la realidad. Son precisamente los expertos los que saben lo poco que se sabe y solo a algunos osados les gusta dedicarse a la adivinación. Lo suyo es dejar claro lo que está claro y seguir clarificando.

Los titulares de hoy, como señalamos al inicio, hablan de nuevas subidas. No es capricho, sino parte de una lógica que solo en parte comprendemos porque es compleja e incluye muchos factores además del comportamiento del propio coronavirus y sus mutaciones, una sorpresa en cada esquina. 

Con las reinfecciones y las mutaciones se va al traste aquella idea tan política de la "inmunidad de rebaño" que iba a llegar y no llega. Se quedó por el camino porque aquí el rebaño es el planeta en su conjunto y no Torrevieja o Benidorm, Aranjuez o Villaviciosa de Odón.


Hace unos días nos mostraban en los medios un pueblo pequeñito en el que no se había detectado ningún caso de coronavirus desde el principio de la pandemia. "Somos pocos, vivimos aislados y no salimos sin mascarillas" era su receta. Esperemos que su conversión en foco de atención mediática no les haga llegar el virus a través de los reporteros y visitantes curiosos. Sería una paradoja muy humana. 

Ha habido momentos en los que alguna Comunidad ha pasado de tener incidencia muy baja a dispararse en apenas unos días. ¿El efecto llamada, quizá? No lo sabemos, pero que muchos las elijan como "destinos seguros" es una probabilidad. 


* "Olga Mediano, neumóloga: "Si notas el olor del tabaco, te están llegando los aerosoles"" NIUS 17/04/2021 https://www.niusdiario.es/sociedad/sanidad/olga-mediano-neumologa-si-notas-olor-tabaco-estan-llegando-aerosoles_18_3123495339.html

viernes, 21 de enero de 2022

La atracción de lo trivial en TV

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La observación de nuestros informativos diarios revela la existencia de ciertas pautas en el tratamiento de lo informativo derivadas del propio medio, las relaciones con el público y los costes de producción. Hacer programas cuesta dinero y este coste es diferente según tengamos más o menos respuesta en términos de atención.

Desde hace tiempo se observa una clara tendencia: a mostrar imágenes "impresionantes" de muy bajo coste, tomadas en su mayoría de las redes sociales que se han convertido en fuente prioritaria. Son vídeos breves, a veces de segundos, que muestran situaciones llamativas, en general desgraciadas.

El medio es el mensaje, nos decía McLuhan. Cada vez es más cierto. Los medios transmiten aquello que pueden transmitir y lo adaptan a su propia forma. También decía otras cosas que se olvidan, como el hecho de que los medios aniden unos dentro de otros. En su ejemplo, el cine contenía a la novela, algo cierto, ya que ambos tienen un carácter narrativo y necesitan de las secuencias lógicas de conexión para construir su tejido.

Con las televisiones se está produciendo un fenómeno interesante como el señalado por McLuhan: contienen el material de las redes cada vez con más frecuencia. Una parte de los informativos se crea con material directamente tomado de las redes, vídeos domésticos tomados por la gente con sus teléfonos móviles o por cámaras de seguridad. Estos materiales proceden de las redes sociales en las que se han depositado anteriormente por los propios usuarios y han sido en ocasiones reproducidos por otras televisiones.

Hay programas específicos (la MTV tiene uno, por ejemplo) dedicados a vídeos "ridículos", desgracias de todo tipo, que se convierten en el centro informativo. El material tratado procede de ese otro medio que es parasitado o quizá al contrario sería más correcto: es la televisión la que pasa a estar "ocupada" por otro material.

Otra fuente de imágenes es la reemisión, es decir, alimentarse de sí misma, de los viejos programas que sirven para devolver al tiempo presente lo que forma parte del pasado. En este caso, el medio se alimenta de sí mismo, pero a la vez agota su propia esencia, que es el tiempo.

Si un periódico impreso es "espacio", la radio y la televisión son tiempo, tiempo de emisión. Ya no son páginas que rellenar, sino tiempo que ocupar. Tanto la inserción de material proveniente de las redes como el de sus fondos de imágenes, son baratos pero carecen de su elemento esencial: el valor informativo.


Uno de los aspectos que más padecen por esta forma de actuación en el medio televisivo es precisamente que dejan de cumplir su función esencial. En los 45 minutos de programa informativo se nos ofrece cada vez menos información relevante y cada vez más pseudo información, entendiendo por esto aquellas imágenes que carecen de interés real y son solo formas de mantener la atención fija en la pantalla.

Esto se logra mediante elementos exóticos, extravagantes, llamativos y, de forma generalizada, aquellos que nos hacen fijarnos por ser momentos de desgracia para alguien. Muchos de nuestros informativos se abren con "imágenes impresionantes" (es importante que los presentadores lo recalquen para mantener nuestra atención. Es frecuente que se nos introduzca con un "atención a estas impresionantes imágenes". Luego resultan ser un desprendimiento de nieve, un accidente de tráfico, unos coches patinando en el hielo, etc. por citar solo algunos de los vistos en estas últimas horas.

En ocasiones, el noticiario se consume con vídeos de este tipo hasta llegar a ese momento salvador, emocional por sí mismo, que es el deporte. Lo que no se hace con otras secciones se hace con los protagonistas deportivos sobre los que se especula y se pregunta en las ruedas de prensa que ellos mismo realizan pues necesitan también del medio como espectáculo que son. El medio televisivo tiene en el deporte un firme sostén gracias al soporte de los patrocinadores que necesitan que los deportistas hablen delante de unas botellas y con un fondo lleno de logos. Recordemos el escándalo inicial causado por la negativa de la tenista Naomi Osaka a presentarse a las ruedas de prensa por la tensión emocional que le creaban.


Otro factor del que abusan las cadenas televisivas es el tiempo dedicado a la climatología. La información del tiempo es barata y se extiende en algunas cadenas hasta el detalle mínimo de la temperatura de los pueblos y provincias. Hemos pasado de unos cuantos símbolos generales para hacernos una idea a la explicación detallada de las poblaciones de cada autonomía y dentro de ellas cada provincia y cada población. Pongan el cronómetro en marcha cuando comience y vean cuánto duran en total. Algunas cadenas ya anticipan en el sumario lo que viene para luego al final dar las explicaciones. Que el tiempo que va a hacer abra los noticiarios ya nos dice bastante. En otras cadenas internacionales no existe esta enorme dedicación, incluso en aquellas que dan tiempo en los continentes. Es nuestro interés en saber qué tiempo va a hacer casi en nuestro barrio. La importancia es grande ya que gran parte de la economía española se basa en la movilidad y para esto es fundamental saber el tiempo que va a hacer. La comprobación es precisamente la intensiva muestra de cómo va a estar el tiempo cuando llegan puentes, festivos o simples fines de semana. La meteorología pasa a ser un factor clave para incentivar la movilidad y las actividades que se espera. La pandemia está dejando en evidencia esta dependencia climática de nuestra economía, de la terracita a los viajes a las playas, lugares desde los que se producen las conexiones en los informativos para mostrarnos que "hace buen día", invitándosenos más o menos directamente a ir. Este papel de los informativos televisivos como incitadores a esta movilidad ha marcado sus propias líneas en los programas.

Si el deporte necesita de las cámaras para justificar sus inversiones y sueldos ante los patrocinadores, hay otro campo que lo necesita de forma clara: la política. La información política es básica en los informativo por el motivo señalado: es barata y se empaqueta ya por parte de los partidos, que son ya unidades organizadas de producción de materiales destinados al consumo mediático. Los políticos escriben poco y hablan mucho, lo que les hace materia aprovechable para los medios visuales. Ellos mismos se elaboran sus discursos y ofrecen algo llamativo: discusión constante, polarización, etc. Son espectáculo en un sentido poco respetable del término. Cada partido tiene hoy sus equipos que redactan, programan y escenifican sus propias actuaciones ante las cámaras. Muchas veces envían a los medios las imágenes que ellos mismos cuidan, pues la "imagen" pasa a serlo todo. De cada gresca política, los medios sacan provecho a través de la ocupación de una parte de sus programas, tanto en los informativos como en los derivados, la "tertulias" políticas en la que un grupo de profesionales de los medios ocupan de forma barata tiempo de la programación de la cadena. La cuidadosa selección de profesionales y el reparto de "papeles" crean un nuevo espectáculo político de valor periodístico o informativo muy relativo.

Si empezamos a descontar tiempos de bajo valor informativo, los programas se nos quedan en muy poca cosa. La buena información es cara, necesita de algo que es cada vez más difícil de encontrar, explicación, análisis real. Los programas dedicados a esto son cada vez más reducidos o inexistentes en muchas cadenas.

Una constante en los dramas de las muertes de periodistas españoles en estos últimos años ha sido precisamente que el riesgo que corrían lo hacía como "free lancers", es decir, las cadenas a las que vendían sus reportajes cada vez ofrecían menos dinero y exigían más riesgos, acercarse más al peligro, que es lo que después venderían a su público. Esto hacía que, sin poder gastarse dinero en protección, se tuvieran que arriesgar en zonas peligrosas que acababan muchas veces en ataques y muertes, como sabemos.


Es mucho más barato tener a personas en las redacciones dedicadas a explorar las redes sociales en busca de este tipo de situaciones trágicas, pintorescas, insólitas, etc. que elaborar información por parte de especialistas.

Las consecuencias de esto en la generación de pseudo información, la reducción de los corresponsales y enviados especiales, a los que muchas cadenas han renunciado prácticamente o comparten con otros medios. Las informaciones se estiran y se reproducen durante un par de días en muchas ocasiones. Se tiende a informar de "hechos" más que de "situaciones". Los primeros son puntuales, ocurren y se da cuenta de este acontecer. Las situaciones requieren valoración, interpretación y análisis, previsiones, consecuencias, etc. Esto supone más tiempo, un tiempo que es caro y es más fácil de rellenar con esas acumulaciones de hechos: tiroteos, accidentes, incendios, derrumbes, etc.

Los focos internacionales de información quedan reducidos a su mínima expresión: Estados Unidos y Bruselas, París o Londres, Moscú y Pekín en ocasiones. Pero quedan limitados a respuestas oficiales o a sucesos concretos. La información internacional ha quedado muy limitada a esos focos y generalmente con un análisis muy relativo. Si los corresponsales son costes fijos, sí se explota su presencia con informaciones. De no ser así, los análisis son muy relativos.

Esto está produciendo un interesante fenómeno, el del crecimiento de las web informativas de los canales de TV. Con un tiempo caro y limitado, las TV están desarrollando cosas que no aparecen en sus programas informativos. Uno de los casos interesantes es el planteado por Antena3 en el que las informaciones que se ofrecen en los noticieros se acompañan ahora de un código "QR" que permite "ampliar" la información dada en pantalla. Es una confirmación de la necesidad de resolver el problema de la información ante la liviandad que provoca la simple emisión.

Otras webs, como ocurre con la de RTVE.es, amplían y diversifican el exceso de dependencia, como canal estatal, de la información política. Han tratado de diversificar la información hacia muchos campos que se ignoran diariamente por falta de espacio televisivo. De alguna forma, esto representa el deseo del profesional de escapar de la mayor presión que se tiene en los informativos y la consiguiente limitación. En las webs es posible hacer un periodismo más denso, más abierto a los problemas de la realidad, al análisis, al descubrimiento de aquello que las rutinas y las fuerzas externas exigen. Con la crisis de la prensa escrita, el Periodismo se está refugiando en ese terreno intermedio que son las televisiones abiertas a través de sus webs. Las limitaciones de una prensa escrita que trata de forzar hacia sistemas de suscripciones está destinado al fracaso y es solo cuestión de tiempo.

Estas redacciones se acercan más a lo que es la función primaria del Periodismo que la información en televisión. Esto, una vez más, plantea la necesidad de profundizar en el camino macluhaniano del análisis de los medios más allá de sus contenidos. Se trata de comprender el carácter sistémico de la información, es decir, la constitución de un macrosistema en el que los diferentes medios interactúan y definen las formas en las que son moldeados por el uso de sus destinatarios y los factores señalados, como los económicos.

Como bien señaló el teórico canadiense, cada vez que aparece un nuevo medio se produce una remodelación del sistema en su conjunto. Los medios son puertas diversas de acceso a la información por parte de los usuarios. Usan las que están disponibles y los medios compiten por la atención.

Hoy, con la convergencia mediática, los usuarios pueden disponer de mucha información, accediendo a ella a través de canales y medios distintos. Eso determina, a su vez, los costes de la producción de información, que se recupera mediante distintas fórmulas.

¿Es posible que estemos peor informados por exceso de información? La respuesta es sí si esta se ajusta a lo que hemos visto y no a lo que es realmente valioso como información, lo que nos ayuda a comprender el estado del mundo, lo más relevante y no lo anecdótico, como estamos padeciendo. Los primeros que lo padecen, evidentemente, son los propios profesionales conscientes del valor de su función y que se ven relegados muchas veces a meros comparsas. Después son los espectadores los que muchas veces empiezan ese descenso trivial en su forma de ver el mundo desde lo que se les muestra cada día.