lunes, 23 de noviembre de 2020

Falsas conclusiones sobre Egipto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


De nuevo otra ofensiva contra los grupos de Derechos Humanos. La incomodidad del gobierno sigue siendo clara ante una situación que cree poder controlar. Tras el escándalo, que vimos aquí hace unos días, con el envío a juicio en Alemania del "espía" colocado en la oficina de prensa de Angela Merkel, llegan esta semana pasada una serie de detenciones de activistas relevantes en el campo de los Derecho Humanos. La pretensión egipcia de que el mundo se ocupe solo de las momias sacadas a la luz y que prefiera dejar en la sombra otras actividades es ridícula. Pero es su línea constante de trabajo: el pasado egipcio debe tapar el presente egipcio; las tumbas excavadas ocultan a los que son encerrados en las cárceles y comisarías: egiptología frente a política.

Pero las denuncias no se pueden acallar y lo cierto es que les llueven conforme la situación empeora y las inversiones multimillonarias en suntuosas capitales, museos y excavaciones arqueológicas no acallan los titulares de denuncia de la situación egipcia. Las detenciones se suceden en cuanto que los activistas tratan de comunicar con el exterior la situación que se vive.

En Mada Masr se nos informa de la detención de los dirigentes de la Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales. Primero se detuvo a Mohamed Basheer y pocos días después a Karim Ennarah:

Amnesty International strongly condemned Ennarah’s arrest, calling it “outrageous.” Minutes before his arrest, Youm7 and Sawt al-Omma, two media outlets affiliated with the General Intelligence Service, published articles nearly simultaneously attacking EIPR and accusing it of plotting against Egypt to damage its reputation abroad and harm its national security.

Ennarah’s arrest comes three days after the arrest of Mohamed Basheer, the administrative manager of EIPR, from his home just after midnight on Sunday. The State Security Prosecution ordered Basheer to be detained for 15 days in remand detention on charges of joining a terrorist group, publishing false news, using an internet account to spread false news undermining public security and funding terrorism.

EIPR executive director Gasser Abdel Razek told Mada Masr at the time that Basheer’s arrest was a direct response by authorities to a meeting held at the group’s office earlier this month with various European diplomats and ambassadors to discuss the human rights situation in Egypt.

Abdel Razek expressed his shock that “a security force would feel threatened by a meeting with ambassadors,” especially since the diplomats were representatives of states with good relationships with Egypt, such as France, the UK and Germany. “Just like representatives meet people who work in arts, culture, agriculture, and health, they also meet with people who work in journalism and politics and human rights,” adding that human rights is part of the EU-Egypt Association Agreement, a free trade agreement, and that human rights are generally part of the annual review of these countries’ relationships with Egypt.

The French Foreign Ministry on Tuesday expressed “deep concern” over Basheer’s arrest, and noted that France maintains dialogue with Egypt on human rights issues and intends to continue this dialogue, and is committed to protecting human rights defenders.

Basheer’s arrest was also condemned by numerous human rights groups which called for his immediate release, including several local NGOs, Amnesty International, Human Rights Watch, and EuroMed Rights, a network of 80 human rights organizations, institutions and individuals based in 30 countries in Europe and the Mediterranean region.* 

El párrafo nos da información adicional sobre el funcionamiento del sistema. Los medios afectos al régimen actúan componiendo campañas contra las personas, al igual que los grupos creados al efectos en las redes sociales. Egipto es un país vigilado y manipulado por los Servicios de Inteligencia, que son quienes se aseguran de que nadie de una imagen diferente a la oficial en el exterior. Esto, evidentemente, es prácticamente imposible, por lo que se acaba siempre en detenciones de personas y vuelta a empezar el ciclo.

La política gubernamental egipcia se basa en el control de las comunicaciones y la calle. Las organizaciones de derechos, además, son estranguladas financieramente, ya que a demás de no recibir fondos estatales, la recepción de cualquier ayuda extranjera es considerada delito de traición, por lo que se busca aislarlas y dejarlas sin capacidad operativa. Pese a ello, siguen trabajando y sometidas a estos periódicos ataques, detenciones, registros, clausuras, etc. todo el repertorio represivo que se maneja habitualmente por las fuerzas de seguridad.

Una vez detenidos, llegan las denuncias contra la represión y entonces comienza el ciclo de las lamentaciones, en las que el gobierno es especialista. En Egypt Today leemos:

CAIRO – 21 November 2020: The Foreign Ministry on Saturday condemned the “false conclusions” circulated on media around the arrest of some officials at the Egyptian Initiative for Personal Rights (EIPR), an organization that promotes human rights in Egypt.

The ministry reiterates rejection of any attempt to influence the investigations carried out by the Egyptian Public Prosecution with Egyptian citizens who face legal charges, the ministry spokesman Ahmed Hafez said.

“The Egyptian state respects the two principles of the rule of law and the equality before the law,” Hafez said.

“The freedom of the civil society work is granted in Egypt as per the Egyptian constitution and law,” Hafez said, adding that work in any of the fields, however “must be regulated by the relevant applied law and violators must be held accountable”.

Hafez affirmed that nobody is above the law and affirmed the need to stick to the principles of the national sovereignty and the non-interference in the internal affairs of the country, which are stipulated by the international law.** 

Lo de "falsas conclusiones" no deja de tener su punto de gracia. Basta recordar lo ocurrido con el secuestro, tortura y asesinato del pobre estudiante de doctorado italiano Giulio Regeni, para comprender que el mundo está lleno de "falsas conclusiones" sobre Egipto. La hipocresía es de tal calibre que se hace difícilmente soportable.

La idea de que son los jueces quienes mandan detener, que estos son "independientes", y que todos los egipcios son iguales ante la ley, no deja de ser un enorme chiste político al que los egipcios son tan aficionados. Estos argumentos se esgrimen una y otra vez, cuando la triste realidad es otra: la dependencia judicial y la represión de los disidentes bajo las más absurdas acusaciones. Un comentario en Facebook te puede convertir en terrorista, en calumniador de la madre patria; un vídeo bailando en tik-tok te convierte en enemiga de la "familia egipcia" y en incitadora al libertinaje, por poner solo ejemplos recientes y desgraciadamente frecuentes, con ligeras variantes.

La hipocresía del gobierno egipcio es escandalosa. Lo fue ya con el caso Regeni o con la muerte en plena calle de Shaimaa al-Sabbagh,  la "mártir de las flores", asesinada de un tiro en la espalda cuando llevaba una corona de flores a los caídos en la Revolución de enero de 2011. Fue en 2015. El asesino fue juzgado por esos jueces tan imparciales porque les falló, por la abundancia de pruebas irrefutables, el intento de responsabilizar a sus propios compañeros en la manifestación. Lo condenaron, sí, pero lo dejaron en la calle poco tiempo después revisando el proceso cuando se había acallado el escándalo.

A los ataques a las libertades y a las personas le siguen siempre esos cantos quejicas, hipócritas, que hacen sonrojarse a las opiniones públicas y a los gobiernos de los países ante tanta desvergüenza.

En octubre, el otrora diario crítico Egypt Independent (¡tristeza de medio!) publicaba un artículo titulado "Implementing persuasion in Egypt’s media discourse", firmado por un tal Essam Abdel Fattah, el único con su nombre. En él, manchando el nombre de Raymond Aron, se hacía un canto a la censura y al silencio de los medios porque mencionar un atentado ya es hacer terrorismo. En el artículo, tras señalar que las informaciones negativas siempre vienen de los Hermanos Musulmanes, se hacía un canto vergonzoso a los maravillosos efectos de exponerse a la "sana" propaganda del régimen: 

Persuasion stipulates that when it comes to swaying public opinion, the media should not limit itself to large-scale coverage of the government’s development projects and the positive global reaction to them. Rather, its discourse should highlight how these projects are positively impacting the lives of Egyptians, such as when the government lowers the prices for basic household necessities.

[...] If Egyptian state media moves from broader achievements to focusing on everyday life for Egyptians and maintaining transparency, there is no doubt that it will strengthen its persuasive power.***

Es difícil encontrar un artículo de estas características en medios de cualquier país. El egipcio debe estar convencido de que sus dictadores les aman y todo lo hacen por su bien. Lo negativo no existe, es un invento del enemigo que acecha y no deben nunca creerlo; deben creer, por el contrario, todo lo bueno que los medios estatales, paraestatales y domesticados les dicen sobre la suerte que tienen. La cara omnipresente de su presidente les sirve de recordatorio. ¡Qué suerte tienen!

Esta vez, las detenciones han sido por reunirse con embajadores de países europeos, países que después establecerán "falsas conclusiones" sobre lo que pasa en ese paraíso de libertades llamado el Egipto de al-Sisi, al que Dios llamó expresamente al mando para alegría de su pueblo. Todos esos países -Alemania, Francia, Italia...— están en manos de gobiernos débiles e ignorantes que se pliegan a la astucia de la Hermandad, de sus mentiras, y llegan después a "falsas conclusiones". Los egipcios deben ignorarlas y solo creer lo que su presidente les dice, como ya les expresó una vez. ¡Que no tenga que hacerlo dos!

 


* "Crackdown on EIPR escalates with arrest of criminal justice director " Mada Masr 18/11/2020 https://www.madamasr.com/en/2020/11/18/feature/politics/crackdown-on-eipr-escalates-with-arrest-of-criminal-justice-director/

** "Egypt denounces ‘false conclusions’ on arrest of human rights activists, attempts to impact investigations" Egypt Today 21/11/2020 https://www.egypttoday.com/Article/1/94489/Egypt-denounces-%E2%80%98false-conclusions%E2%80%99-on-arrest-of-human-rights-activists

*** Essam Abdel Fattah  "Implementing persuasion in Egypt’s media discourse" Egypt Independent 6/10/2020 https://www.egyptindependent.com/implementing-persuasion-in-egypts-media-discourse/

domingo, 22 de noviembre de 2020

Sin razones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Los abogados de Trump, carentes de pruebas, cometen errores en la presentación de las demandas en sus intentos vanos de evitar la consolidación de la victoria de Joe Biden, al que todo el mundo da por elegido menos el actual presidente de los Estados Unidos, a quien debe suceder. Trump sigue negándose a aceptarlo y sus abogados siguen sus órdenes como pueden.

La cadena norteamericana ABC News titulaba hace un par de días "Trump's election lawsuits plagued by elementary errors"* señalando que incluso han presentado demandas en un estado que se deberían haber presentado en otro. A la falta de alguna prueba que avale las tesis se su victoria, los errores se suceden, provocando no solo los reveses legales sino el ridículo.

El artículo se ceba en el que está actuando como abogado general y rostro visible, Rudy Giuliani, del que se dice que lleva tres décadas sin pisar un tribunal. El que fuera alcalde de Nueva York y al que le tocó lidiar con una crisis como el 11 de septiembre, no sobrevivirá a Trump. La imagen cayéndole dos oscuros chorreones del tinte de pelo, uno a cada lado, de las sienes a las mejillas, quedará para el anecdotario junto a la mosca que aparcó en el pelo de Mike Pence durante su debate televisivo con Kamala Harris, el debate de los vicepresidentes. Así es esto, un paso de grandes problemas a nimiedades visuales con las que salir del paso informativo. Cualquier cosa es posible y convertible en imagen de primera plana en esta tensa espera. 

El artículo de Nomaam Merchant recoge testimonios, bajo secreto de identidad, de abogados desesperados por el ridículo al que se le está obligando por la locura interesada del equipo Trump. Se cierra el artículo con una reflexión tras contar otra pérdida de una demanda por errores de procedimiento: “It’s kind of a fallacy to say, well, Trump might be doing better if he had better lawyers,” Hasen said. “Part of the reason he doesn’t have good lawyers is he doesn’t have good claims to bring.”*. Hasen es Rick Hasen, un profesor de Derecho de la Universidad de California, que comenta la situación. Efectivamente, a Trump no le fallan los abogados; le falla la realidad, que se niega a plegarse a su capricho, algo que no estaba previsto en su infancia. La observación del profesor Hasen muestra que le han ido cogiendo el pulso a Trump, que comienzan a comprender su mentalidad y forma de interpretar la realidad. No tiene mejores abogados porque no tiene buenas o medianas razones para prosperar.

Desde la perspectiva de Trump, siempre podrá decir que, primero, le robaron, y después que los abogados le fallaron estrepitosamente, incluso que pudieron ser demócratas (incluso, chavistas, o bulo que hacen correr) infiltrados. Él nunca ha perdido, eso es metafísicamente imposible. No iba a ser esta la primera vez.

Las maniobras son ya desesperadas mientras el tiempo sigue avanzando. Si Trump es incapaz de reconocer nada, las semanas que esperan por delante van a ser un espectáculo bochornoso para la democracia norteamericana. Enardecerá más a los fanáticos seguidores de Trump porque es el único público que le queda, el que no necesita pruebas y al que mueve su fe.

En la CNN se recogen también las consecuencias de esta vergüenza institucional que Trump intenta llevar hasta los tribunales: 

All around the country, Trump lawyers and loyalists are seeing their baseless allegations of systemic voter fraud treated with increasing contempt by disbelieving judges. Even now, with a wave of certification deadlines about to crash down, the President and his opportunistic enablers are injecting doubt -- and anxiety -- wherever they can. The returns, though, seem to be diminishing. This time around, it was Judge Matthew Brann, a Republican, who in tossing out a Trump-backed lawsuit felt compelled to underscore, with a literary flourish, the absurdity of the campaign's assertions.

"This claim, like Frankenstein's Monster, has been haphazardly stitched together from two distinct theories in an attempt to avoid controlling precedent," Brann wrote. His decision prompted another Republican, Pennsylvania Sen. Pat Toomey -- who is not running for reelection in 2022 -- to do the bare minimum in breaking ranks with party leaders and acknowledging Joe Biden as the President-elect.

But even as Trump's brazen bid to subvert American democracy keeps gobbling up headlines, it is his appalling handling of the pandemic that seems poised now to etch itself more lastingly into the history books.*

Los malos recuerdos están muy repartidos. De Trump se van a acordar muchos, de muchas cosas y durante mucho tiempo. Puede que no haya que elegir entre su desastrosa gestión de la pandemia y su desastrosa percepción de la democracia, quedarse con un solo desastre. De hecho, creo que lo uno es consecuencia de lo otro; ha sido su falta de sensibilidad, su incapacidad de pensar en algo que no fuera él mismo, lo que ha generado ambos desastres para los Estados Unidos. 

Trump ha generado suficiente negatividad para entrar y salir de la Historia varias veces. Como le han dicho, es el peor presidente de la Historia de los Estados Unidos. Él, por el contrario, hay días que se ve por encima de Lincoln y otros solo un poco por debajo. Como lee poco (los único libros buenos los ha escrito él), se ahorrará el descenso a la realidad y continuará viviendo en la senda de la fantasía.

Con todo, el caso es tan insólito que no se sabe qué tendrán que hacer con él si persiste en sus quejas y denuncias sin fundamento alguno. Trump, tras un breve recorrido por la Historia haciendo trastadas, enfila destacado el camino del Absurdo. Entró con el pie izquierdo, pero veremos con cuál sale. 

Cuando le han preguntado sobre quién estará en la Casa Blanca ha dejado otra perla para la Historia: "time will tell", algo que sigue sembrando dudas sobre hasta cuándo seguirá este juego absurdo. Una hermosa frase para la posteridad, pero que en este caso debería rectificarse: son las urnas y los jueces los que hablan.

* Nomaan Merchant  "Trump's election lawsuits plagued by elementary errors" ABC News 19/11/11/2020 https://abcnews.go.com/Politics/wireStory/trumps-election-lawsuits-plagued-elementary-errors-74301502

** "Trump's attempt to steal the election unravels as coronavirus cases surge" CNN 22/11/20202 https://edition.cnn.com/2020/11/22/politics/trump-election-results-coronavirus/index.html




sábado, 21 de noviembre de 2020

Me quejo o el modelo fatídico

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Debo confesar que me siento entre incómodo y sorprendido, entre irritado y aburrido. Es un sentimiento por aproximación, una mezcla a ojo de enfado, sorpresa y constatación de que no tenemos arreglo, aunque acabemos teniendo cura.

Si he entendido bien el planteamiento, nos debemos reservar para las Navidades. Nos ponen restricciones ahora para que lleguemos sanos a poder contagiarnos en Navidad.

El pueblo español está inquieto porque no sabe todavía cuantos cubiertos se podrán poner en la mesa para las fiestas navideñas. ¿6, 8, 10...? ¿Cómo cuentan los menores de cinco años? ¿Por mitades, dos niños menores por un adulto?

La verdad es que estoy empezando a desear intensamente que llegue la vacuna para poder sobrevivir a tanta tontería acumulada, a tanto ejercicio de hipocresía consumista, política, etc. con las que nos abruman los sentidos. 

Lo peor es que ahora saldrán los expertos a explicarnos los efectos perversos de la ausencia de cabalgatas, de no poder tomar la uvas juntos y de no sé cuántas cosas más. Los medios disfrutan con estas especulaciones prenavideñas y corren a buscar expertos en explicarnos los efectos perniciosos de tantas cosas de las que privarnos en una sociedad consumista. ¡Tantos hábitos creados para nada!

Creo que 2020 —¡vaya número!— es el año del aprendizaje de la realidad desnuda de estas sociedades en las que unos se niegan a ponerse mascarillas a la vez que los gobiernos empujan a la gente a meterse en bares y restaurantes por deber patriótico, a ir a las playas y montes como el que va a Santiago de Compostela en plena Edad Media, a ganarse el cielo.

No acabo de entender, quizá porque tampoco lo entendía antes y esto solo ha contribuido a confirmar algunas cosas que me negaba a creer. La pandemia provoca una especie de epifanía, una revelación en la que te das cuenta de sopetón de dónde estás, quién te gobierna, quién aspira a hacerlo, y del material con el que están hechos nuestros sueños, la siesta española.

Al menos ha servido para que nos demos cuentan de cuánto dependemos del turismo y la hostelería, aunque nadie parece dispuesto a remediarlo. La debilidad de nuestra economía ha estado camuflado por no querer reconocer que son sectores productores natos de paro, de empleo provisional, precario, mal preparado y mal pagado. Dependemos demasiado de si hace buen tiempo o mal tiempo, de si vienen muchos turistas o pocos, de si suben o bajan los precios. Cuando una sociedad depende tanto de factores que no controlas, malo. Lo ideal es tener el máximo control de tu destino.

Hemos descubierto que la mayor parte de nuestros medicamentos se fabrican en India y China y la carencia de muchos de ellos si no son negocio para quien los fabrica. No nos poníamos mascarillas antes sencillamente porque no había, había que encargarlas fuera. Descubrimos con escándalo su precio en Portugal y aquí se rebajan unos céntimos para evitar la sublevación o que nadie la lleve (algunos las llevan días enteros). Cada día descubrimos nuestros enormes agujeros sociales, productivos y, si me apuran, anímicos.

De país industrializado hemos pasado a país de puertas abiertas, con contagios o sin ellos. Junto a las navidades, pronto se quejarán las estaciones de esquí. Nos quejamos por cada puente, por cada festivo "desperdiciado", que parece ser de lo que vivimos todos.

Mientras tanto de lo que deberían ser sectores esenciales, como la industria o la enseñanza no se habla. Perdón... De la enseñanza se habla bastante, aunque sea de los cierres de residencias de estudiantes por los contagios y las fiestas que se celebran, que han hecho tomar medidas a los rectorados y responsables de los colegios universitarios.

No ha habido ningún plan de choque para la enseñanza, más que los intentos frustrados de que sean los profesores los que hagan los test a los niños en los centros y cosas por el estilo.


Lo más deprimente de esto es precisamente esa inevitabilidad del modelo, la aceptación fatídica de esta España carente de aspiraciones más allá del moreno en verano, las risas en la terracita, ir a las fiestas del pueblo... y poco más.

No veo planes de desarrollo de nuevos sectores, de localización de industrias estratégicas, formaciones especializadas en los que va a ser una constante en el futuro, las grandes pandemias en un mundo en movimiento. Pero, no. Nuestra preocupaciones siguen siendo puentes y festivos, fines de semana y viajes turísticos para cubrir a los que no vienen. Triste.

Gobierno tras gobierno, pasan sobre ello. Entrevistaron al Sr. Cristóbal Montoro, épico generador de presupuestos, por el motivo de que finalmente parece que habrá otros que no sean suyos. Habló de dependencia del sector turístico, debilidad del empleo, etc. ¡Qué pena que análisis tan preclaros no los haya tenido cuando estaba en el gobierno!

El modelo inevitable es un duro destino. Nuestra curva de progreso se "aplanó", como se dice ahora, y nos hicimos acomodaticios, gastronómicos, siesteros, playeros, encogidos constantes de hombros ante el futuro, que dejamos a los Íker de turno.

Todos los avisos de peligro que se nos dan nos llegan empaquetados entre un programa de gastronomía y un concurso tonto.

Tanto debate sobre quién es más experto ahora, cuando durante décadas hemos ignorado a todos los cenizos que nos advertían sobre nuestra precariedad, nuestras altísimas tasas de paro, la bajada de calidad de la enseñanza y el empeoramiento de los resultados detectados por todos los análisis internacionales, el desmantelamiento de la sanidad pública con sus recortes continuos, la pérdida constante de fondos de investigación para la ciencia, la conversión de los méritos en una forma de mediocridad ascendente, la fuga de cerebros en todos los sectores, de la ingeniería a la medicina, por falta de oportunidades y bajos sueldos, del cierre de fábricas y la pérdida de sectores enteros sin que se buscaran alternativas, de la ausencia de un plan nacional de desarrollo tecnológico... Todo esto y mucho más se ha estado diciendo año tras año, informe tras informe. Pero a nadie le importaba. La frivolidad y lo fácil se hicieron con nosotros como el virus más peligroso. Del turismo se vive, algunos bien, y el que no, que se apañe, ahí está la puerta.

Ahora tenemos por delante las quejas navideñas, las quejas de las rebajas, las quejas por la cenas, comidas, cabalgatas... por todo, porque nos hemos convertido en algo que nos agrada porque es cómodo: quejarnos mucho y hacer poco. Mucho presente y poco futuro.

Me quejo, que conste. Me quejo de que solo se quejen sin poner remedios, que solo se quejen de lo que se quejan y no de otras muchas cosas por las que quejarse. Me quejo porque crean problemas para tapar problemas y no buscan soluciones reales. Me quejo por la falta de visión de futuro, condenando a las próximas generaciones. Me quejo porque somos los que tenemos más paro, la economía más afectada y la que más tardará en recuperarse, según nos dicen, y no se hable de sus causas. 

Sí, me quejo, porque no queramos cambiar este modelo que vivimos como un destino en un país incapaz de llegar a acuerdos, a planes conjuntos, a remar todos en la misma dirección. Pero la división es más rentable para muchos. Y así nos va.

viernes, 20 de noviembre de 2020

La nueva pandilla

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La batalla de Trump y sus abogados contra la realidad se está haciendo cada día más cuesta arriba y más delirante. No es fácil mantener el tipo ante los fracasos de sus propuestas legales ante los tribunales, lo que convierte en absurdos los argumentos, por llamarlos de algún modo, que se esgrimen ante la opinión pública. Al final, los fieles se han de contentar con el argumento circula "hemos ganado porque no podíamos perder", una joya inapreciable joya para los campos de la política y de la lógica.

El argumento ha sido el que Donald Trump ha mantenido desde antes de que se realizaran las elecciones. Ya lo repetía una y otra vez: él no podía perder. Pero no se deben confundir los deseos con los hechos ni con las razones. Y es lo que Trump y sus sicarios legales tratan de hacer.

La maniobra es compleja y, podríamos decir, de pinza. Este nombre se aplica a aquellos intentos de presionar por arriba y por abajo. Pero ¿a quién presiona Trump? Es evidente que Trump ha ido sacando de los puestos clave de la administración a aquellos que no le merecen suficiente confianza y ha estado introduciendo, como complemento, a los que considera más fieles. Este es el escándalo causado por la defenestración de los responsables de las Agencias de Seguridad y la colocación efímera de sicarios trumpistas. La introducción, contra la tradición, de una jueza ultra conservadora en el Tribunal Supremo pocos días antes de las elecciones era una jugada por si tenía que recurrir al Supremo en las elecciones. Se puede apreciar con claridad la intención a la vista de todo lo ocurrido antes.

Trump está hundiendo la democracia norteamericana con efectos que no sabemos hasta dónde pueden llegar. Una encuesta entre los lectores dl diario La Vanguardia, con la pregunta "¿Las acusaciones de fraude dañan la democracia en EE.UU.?", tras más de 57.000 respuestas, obtiene una respuesta afirmativa del 91,2% por parte de los lectores. Parece que no hay mucho margen para la duda.

Podemos imaginar que Trump es un enfermo, que posee una patología específica que le hace negar la realidad e incomprensible que pueda perder. Puede entenderse y psiquiatras, analistas y biógrafos llevan intentándolo desde que comenzó su "reinado". El otro día un importante medio norteamericano hablaba del "mad king" en uno de sus titulares.

También podemos entender que los votantes trumpistas y republicanos se nieguen a concebir la derrota encandilados por la locura contagiosa, rendidos al deseo. Pero lo que no se puede entender directamente es la función que cumplen, los Giuliani y compañía, la "nueva pandilla" (gang).


En 1971, el gran escritor norteamericano Phillip Roth, publicó una novela satírica, con estructura de diálogo teatral, en donde el personaje principal era una caricatura de presidente Nixon. En la obra aparecían otros personajes de la pandilla política alrededor de este "Trick E. Nixon".

La obra se iniciaba con tres citas, una de Jonathan Swift, un fragmento de discurso del propio Nixon sobre el aborto y la siguiente cita del escritor británico George Orwell: 

… tendríamos que reconocer que el actual caos político está relacionado con la decadencia del lenguaje, y que probablemente se conseguiría alguna mejora si se empezase por la extremidad verbal… El lenguaje político (y esto puede aplicarse con variaciones a todos los partidos políticos, desde los conservadores hasta los anarquistas) está encaminado a hacer que las mentiras parezcan verdades y que el asesinato resulte respetable, y a dar una apariencia de solidez a lo que es puro viento.     

GEORGE ORWELL, La política y la lengua inglesa, 1946

 Lo que Orwell auguraba está ahí y puede ser aplicado en grandes saltos de 1946 a 1971 y ahora al año actual, 2020. No parece que el futuro vaya a mejorar, a la vista de lo que tenemos delante en la mayoría de los países, parece que con la admirada y envidiada mundialmente Nueva Zelanda.


Es indudable que lo que rodea a Trump es algo más que la "pandilla" de Nixon. A lo que asistimos es a una demasiado desesperada negación de la realidad. Trump puede estar loco, pero los que le rodean probablemente no. Muchos han ido abandonando el barco, la lista comenzó hace tiempo. Está claro que han perdido, pero ¿por qué siguen en ese empeño absurdo?

Quizá no sea tan absurdo y tenga una lógica que se nos escapa. Quizá se trata de ganar tiempo y de revisar lo que queda, las huellas de cuatro años poco claros en muchas instancias.


Uno de los peligros que señalaba un articulista recientemente al hablar de la resistencia de Trump al relevo podría ser la destrucción de documentos. El mandato de Trump está lleno de zonas oscuras, zonas a las que se dio acceso a la familia y a gente de mucha confianza, sustituyendo al funcionariado por personas próximas., En el caso de Giuliani, se ha hablado de "diplomacia paralela".

Igual que se pueden destruir documentos, también se puede cerrar flecos y negocios, de los que no interesa informar en la transición hacia la nueva presidencia. Técnicamente, solo se debería hacer lo indispensable para traspasar los poderes y la información previa. Y es ahí donde Trump se niega.

Mucho se ha especulado con la posibilidad de que, una vez perdida la inmunidad presidencial, Trump se tenga que enfrentar a distintas causas, tanto penales como civiles. ¿Hay más? Es el miedo el que le hace retrasar la salida del poder con estas maniobras.

Si fuera una cuestión solo de Trump podríamos pensar que efectivamente es una cuestión de su propia personalidad, pero ¿y la pandilla? ¿Están locos o simplemente comprometidos? ¿Han estado haciendo ejercicios de prestidigitación agitando una mano ruidosa mientras la otra mano actuaba en la sombra?

Hemos asistido incluso a una recolección pública de fondos para la presentación de las demandas legales contra los resultados. ¿Es (además) un negocio para exprimir al trumpismo frustrado?

No falta mucho para ver los resultados de estas maniobras de negación y dilación y ver qué queda de la pandilla y el nuevo Tricky Trump posteriormente. Tengo la impresión que irán saliendo muchas cosas. 

jueves, 19 de noviembre de 2020

La banana era él

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Conforme pasa el tiempo y las esperanzas desaparecen en todos menos en Donald Trump, se hace más difícil mantener el tipo en el espectáculo que la Casa Blanca está dando al planeta, algo que algunos han llamado ya "de república bananera", un término que habitualmente se ha aplicado desde los Estados Unidos a otros y ahora muchos lo piensan y algunos lo dicen en los propios Estados Unidos.

En el Times of India, el titular no puede ser más directo al respecto, "'Who's the banana republic now?': Nations long targeted by US chide Trump's claims of fraud"*. Se hace eco el diario hindú del sentir colombiano, desde donde está recogida la información. Es el momento para muchos de devolver las críticas vertidas durante décadas hacia muchas partes del mundo a las que —hay recordarlo— Trump se refirió como "pozos de mierda" no hace mucho tiempo. La "América" del "America First" está resultando vergonzosa para muchos norteamericanos, incapaces de identificarse con los que está ocurriendo.

La prensa norteamericana da cuenta de los intentos de muchos republicanos de desmarcarse de las políticas negacionistas de la victoria de Biden. La actitud y las acciones de Trump les avergüenzan. Trump ya tiene sus sitio en la historia y le da igual pasar como héroe o villano con tal que se hable de él, pero a los que les tiene que servir, saben que solo se les considerará cobardes y traidores. Son "cobardes" porque no se han atrevido a enfrentarse a las iras de sus jefes ni en su estado final de locura, y son "traidores" porque van en contra de las propias instituciones que deberían defender por encima de partidismos y personalismos.

En la CNN se nos habla de los funcionarios que se acercan en secreto al equipo de transición de Joe Biden para intentar hacer ver que no es cosa suya, que les han prohibido el acercamiento, dar información para la transición ordenada. Pero sería lo primero "ordenado" en el universo Trump, cada vez más alejado de la realidad. El final del artículo es muy ilustrativo sobre lo que algunos están pasando: 

A separate White House official criticized the overall drama that continues to engulf the West Wing, even as this administration comes to a close. This person told CNN that a Biden administration will be "a nice change of pace" by comparison.

A different White House official shared that sentiment, telling CNN that they had already sent out their resume to potential employers.

"Looking forward to getting out of here," this person told CNN. **

Incapaces de contactar con los funcionarios actuales más que en esas condiciones de ocultación, extraoficiales y clandestinas, según nos explican, los miembros del equipo de Joe Biden  han optado por una estrategia diferente: contactar con los miembros anteriores de la administración Trump, es decir, los múltiples despedidos, los heridos que Trump ha ido dejando atrás en el campo de batalla por fuego amigo. En concreto, se menciona a James Mattis, ex Secretario de Defensa. Esto seguro que fastidia (una emoción primaria en Trump) mucho al presidente provisional.

Hay que darle muchas vueltas al asunto para intentar meterse en el sentido de la democracia, de la presidencia o de la Historia que pueda tener Donald Trump. ¿Qué parte de la realidad no entiendes?" habría que preguntarle. "¿Qué realidad?, nos devolvería con el ceño fruncido y adelantando un poco el labio inferior. Esto nos pasa por preguntar, nos diríamos ante esta incómoda situación. Como siempre, la ausencia de sentido de la realidad en los términos expresados nos hace sospechar hasta qué punto es real o fingimiento, hasta qué punto se lo cree verdaderamente. ¿Pero nos puede entrar en la cabeza que el presidente de los Estados Unidos de América, el Comandante en Jefe, esté allí sin entender nada sobre dónde está? Las preguntas se vuelven absurdas y llevan las respuestas a los extremos: o es un completo imbécil o es genio que ha decidido convertir la República en una monarquía vitalicia y heredable. Si se dan cuenta, una y otra hipótesis nos llevan al desastre. ¿No podía Trump ser un poco normal en algo, especialmente en su salida de la Casa Blanca? ¿No tiene bastante? Se ha convertido en un icono de muchedumbres gritonas, amenazantes y armadas; ha conseguido la segunda mayor cantidad de votos en la historia norteamericana; no se ha escrito tanto sobre ninguna personalidad política, con la excepción quizá de Adolf Hitler...


Lo que estamos descubriendo —es lo único que debemos agradecerle a Trump— es que 1) la democracia es más frágil de lo que pensábamos; 2) que hay más locos ocultos de los que pensábamos; 3) que hay más seguidores de locos de los que pensábamos; 4) que esos locos están más armados de lo que pensábamos;  5) que esto está más extendido de lo que pensábamos; y 6) finalmente, que somos unos pensadores más ingenuos de lo que pensábamos. Y es que todo esto nos pasa por ingenuos, por pensar que cualquiera, por el hecho de que elijamos nosotros, ya es bueno; por pensar que por elegirlo nosotros lo va a hacer bien y creer que todo lo que ocurre es reversible. Pues no. Elegimos mal y lo que hacen tiene consecuencias, como se puede comprobar cada día.

El mundo ha cambiado. Lo ha hecho porque los mecanismos del pensamiento han sido devorados por la seducción. Todo nuestro universo mediático conspira para seducirnos, ya sea para el consumo o para el voto, para cambiar las costumbres o las ideas. Es así.

Hoy los Estados Unidos son mirados con horror por unos y por fanática admiración por los que ven en Trump al Hermano Mayor que les marca el camino: mentiras, autoritarismo, demagogia... El camino barato hacia la destrucción  de la armonía social.

La parte positiva es la reacción de muchos ante el deterioro institucional y social. No se identifican con lo que Trump proyecta. La república, interiormente, ha tenido desde el principio firmes defensores, empezando por la propia Marcha de las Mujeres, demostración inmediata de que nadie les quitaría sus derechos conseguidos. Trump llegó a la Casa Blanca diciendo incluso cómo debían vestir las mujeres, proponiendo a su hija y esposa como modelos. Hay que recordar muchas cosas de estos años. La venganza exterior a años de desprecio y de supremacismo moral de los Estados Unidos  se muestra precisamente en esa mirada irónica. Pero es justo resaltar que la república ha resistido y que, realmente, la banana era él, pero llegó demasiado alto y con demasiados apoyos sociales, económicos y políticos, ahora comprometidos y negándose, muchos de ellos, a aceptar su derrota, muestra precisamente de su carácter antidemocrático. La polarización ha llevado a la sinrazón, como ha quedado evidente en convertir las mascarillas en cuestión política. Es la forma de ser bananera, irracional, caprichosa y negacionista que ha encarnado Trump y los trumpistas.

La vida política se puede plantear desde la creación de conflictos para llegar al poder y no soltarlo o, por el contrario, como una resolución de conflictos y estrategias para no crearlos tratando que la sociedad no se desmiembre. Lo que vemos —también en España— es la estrategia bananera de Trump, la de la división, el insulto y el autoritarismo.

A todos los países se les puede colar un Trump. Es fácil, hemos construido un mundo que se puede manipular a golpe de tuits y hemos sido incapaces de aumentar nuestro nivel crítico y cultural, plegado a la vulgaridad y la ignorancia. En terrenos así, no pidamos peral al olmo. Los indicadores del embrutecimiento son reales y están ahí. Sigamos fabricando gente sin criterio en nuestras instituciones educativas, gente que se busca sean fieles a los productos y no a los principios, obsesionados con terracitas, cafetito, cervecitas, poco preocupados por los cierres de librerías y por la falta de lectura, sigamos alimentando con bazofia nuestros medios, etc. y tendremos abonado el terreno para la llegada de los nuevos trumps, los trumps del futuro que han tomado buena nota de lo que hay que hacer para llegar al poder.

  

* "'Who's the banana republic now?': Nations long targeted by US chide Trump's claims of fraud" Times of India 7/11/2020

**  Evan Perez, Jeff Zeleny y Vivian Salama "Current and former Trump officials quietly reach out to Biden team" CNN 18/11/2020 https://edition.cnn.com/2020/11/18/politics/trump-officials-reach-out-biden-transition-team/index.html

https://timesofindia.indiatimes.com/world/us/us-presidential-elections/whos-the-banana-republic-now-nations-long-targeted-by-us-chide-trumps-claims-of-fraud/articleshow/79094891.cms