jueves, 24 de septiembre de 2020

La náusea trumpiana o lo bueno del COVID-19

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Los pequeños gestos revelan mucho. En su realización se pueden apreciar muchos detalles que se escapan al control de quien los realiza y que son más sinceros que las palabras. Quizá nos hemos vuelto demasiado orales y necesitamos mirar con un detenimiento mayor para que se nos revele eso que la palabra oculta y los protocolos codifican al hacerse sociales. Pero en estos gestos es posible ver el estilo, la marca personal que nos muestra la realidad tras el gesto.

Al mayor mentiroso de la historia presidencial de los Estados Unidos, Donald Trump, le pierden esos gestos que, acostumbrado a la superioridad que da el poder económico hacia los demás, no tuvo que practicar y ahora se encuentra obligado.

En estos momentos, muchos que han abandonado el barco presidencial revelan detalles que aclaran los gestos, el sentido tras esos signos. Uno de los más reveladores es el de estrechar las manos. Hay maestros en transmitir lo que quieren a través del apretón de mano, un signo complejo que se acompaña de otros elementos, desde los táctiles a las miradas, forman en su conjunto un frase que nos dice algo respecto a quien lo realiza.

6 de julio 2017

Los saludos de Trump son siempre artificiales, no deseados, obligados. No estrecha la mano, la retiene, lo que nos muestra su deseo siempre de ser quien controle la situación. Él la soltará cuando lo desee. Las manos de Trump mienten menos que su boca. Siempre le ha molestado lo que se dice de ellas y la intención la que se dice, lo que muestra también sus carencias e inseguridades. Esa mano que retiene es la misma que se le niega a su esposa y se convierte en exhibición de falsa armonía cuando se la coge. La tensión corporal que se percibe en ella cuando la toma nos muestra precisamente que es consciente de que se trata de un falso gesto de armonía y, al ser impuesto, de dominación. Las mujeres, para Trump, son una forma de mostrar el poder desde su primitividad. Lo ha manifestado en muchas ocasiones, ¿para qué hace falta el amor si puedes conseguirlo todo con dinero? El dinero es poder y eso es lo que ha aprendido desde siempre. En su etapa presidencial, sin embargo, está obligado a ciertas concesiones plebeyas, como a estrechar manos.

La CNN nos muestra los efectos de la salida de Olivia Troye, antigua asesora de seguridad del Vicepresidente Mike Pence. Sus críticas se suman a las de todos los que abandonan el entorno de la presidencia y calculan que los días de Trump están contados en la Casa Blanca. Ya hemos hablado de esta cuestión creciente y de las reacciones de Trump, descalificaciones de las personas o, como ha hecho con Troye, fingir que no la conoce. Es su forma de reducir a la nada a la otra persona. Para Trump, el mundo es el que él conoce, el que se digna comentar. Decir de una persona que es un "gran tipo" confiere existencia; ignorarlo, decir que no le conoce, significa para él que no existes, que no estás en el mundo importante, que eres un cero a la izquierda. Con eso pretende decir al mundo que no has sido digno de su mirada o de recordarte. Así es el mundo del narcisista, solo existe lo que gira a su alrededor.

El artículo sobre Olivia Troye está firmado por otro ex asesor de la Casa Blanca, Miles Taylor, quien dice haber padecido la misma "amnesia presidencial" que borra a los que ha tenido cerca y se van. Taylor señala la similitud del proceso amnésico: 

"The same thing with that other young gentleman, Miles. I never met him. I don't know him," Trump concluded.

This one is especially laughable. He was talking about me.

Ever since I went public with my concerns about the damage Trump has done to our nation's security, he has pretended that I didn't see him in meetings in the Oval Office, White House Situation Room, Air Force One flights, threat briefings, and more while serving as chief of staff at the Department of Homeland Security in his administration.

His amnesia is eerily convenient.

But it won't protect him from the fact that countless national security officials like me and Troye have witnessed Donald Trump's failures in moments of national crisis, and we won't be silenced.

Why does it matter?

Because the dam is breaking.

The number of people once close to the President who are now speaking out is growing. Many aren't doing it for political reasons. They're doing it because they've seen Trump's recklessness up close and believe voters need to know what's really happening on the inside before it's too late.

Trump can't dismiss the criticism as "fake news" from anonymous sources. We aren't hiding. We are named witnesses to Donald Trump's unfitness for office.* 

Que los propios asesores de su administración, personal de la Casa Blanca, esté sacando a la luz al inquilino presidencial no es un proceso nuevo, pero probablemente nunca de tanta intensidad. La distancia entre ese Trump que se deja querer en manifestaciones para cargar contra el mundo y el personaje en su día a día es grande. Trump padece de incontinencia verbal porque forma parte de su fachada. La agresividad verbal es una forma de tapar su ignorancia y sus carencias. Por eso necesita de producir el abismo del odio, para que sus seguidores se sientan alimentados con los insultos, desprecios y descalificaciones de las personas. Podemos recordar las burlas contra el periodista con minusvalía, imitándole jocosamente para satisfacción de sus "creyentes" o las poses y la voz impostada para repetir el nombre de la aspirante a la vicepresidencia junto a Joe Biden, Kamala Harris. Trump no tiene ideas política ni capacidad para expresarlas, por eso ha centrado toda su retórica en el ataque personal, por eso necesita ofrecer constantes blancos políticos como carnaza, objeto de sus ataques.

Pero hay un aspecto que Taylor recoge de lo dicho por la ex asesora Olivia Troye que es resaltado en su significado en el artículo: 

She recounts a sickening anecdote about the President in which he told task force members, "Maybe this Covid thing is a good thing. I don't like shaking hands of people ... I don't have to shake hands with these disgusting people," presumably a reference to his own supporters, who he meets at rallies.*

 Las palabras de Trump sobre esto no hacen sino confirmar lo que su gesto revela, el desprecio, el asco, la náusea trumpiana por el contacto con los otros. Esa "disgusting people" son los seguidores no porque les desprecie como tales, sino porque le llevan precisamente a la necesidad de satisfacer sus deseos de contacto, algo que horroriza a Trump. Trump usa a sus seguidores tal como usa a todo el mundo, porque carece absolutamente de empatía. Para Trump solo existe él y los demás son solo importantes porque son útiles a sus fines. Tocarlos le provoca náuseas.


Su negacionismo heroico le obliga a exponerse para hacer ver que es inmune a todo, que nada puede acabar con él. Pero dejar acercarse a esos votantes o seguidores que desean tenerle cerca es mucho más de lo que su ego puede resistir. La frase sobre que el COVID-19 tiene como lado positivo mantener a la gente a distancia y no tiene que tocarlos es reveladora de la mentalidad de Trump y de su incontinencia verbal, de la incapacidad de reprimir sus palabras, algo que temen hasta los del Servicio Secreto cuando se ha encontrado con mandatarios rusos. No sabe mantenerse callado, necesita alardear y para ello revela cuestiones de alta seguridad, características de la defensa nacional o sobre cualquier otro aspecto relevante que le permita fanfarronear.

No es la primera vez que Trump es captado diciendo cosas inconvenientes. De hecho, su mandato ha estado caracterizado por este tipo de respuestas automáticas, incontroladas, que se acaban filtrando ya sea por grabación o por testimonio de personas próximas. Pero Trump sabe que muchas de esas maldades simplemente le permiten conectar con esos machistas, misóginos, supremacistas, clasistas, etc. que disfrutan escuchando esas palabras, las que no se atreven a expresar más allá de sus círculos próximos. El hecho que Trump se rodee de la familia, de su hijo a su yerno, o de sus más próximos, como sus abogados, expresa la necesidad de tener un círculo de protección, un colchón de silencio para evitar que sus palabras salgan de allí. Lo ocurrido hace unos días con los veteranos y caídos, a los que insultó, manifestando su disgusto por tener que asistir a los funerales militares o esto respecto a la "parte positiva" del COVID-19 para no tener que estrechar manos de esa "gente molesta" son una muestra de las muchas que se podrían ofrecer.

El desprecio a las personas forma parte de esa forma de ser que ve el mundo desde una supuesta superioridad que le han dado el dinero de nacimiento. Es otro hecho que repugnará a los que no le siguen y será tachado como "noticia falsa", venganza o cualquier otra forma de descalificación. Pero todos los datos apuntan siempre en la misma dirección. Es el Trump de siempre, manifestando lo mismo de siempre.

Trump no ha dicho que no se deben estrechar las manos en tiempo del COVID-19, algo sensato. Lo que ha dicho es que gracias al COVID-19 ya no tiene que estrechar las manos de nadie. Es muy diferente y normal en su caso.

 


* Miles Taylor "Why we should listen to what Olivia Troye says about Donald Trump" CNN 22/09/2020 https://edition.cnn.com/2020/09/22/opinions/olivia-troye-trump-opinion-taylor/index.html

28/ 05/ 2017





miércoles, 23 de septiembre de 2020

Arabia Saudí o la nueva disonancia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La prensa se suele caracterizar por lo que dice, pero en ocasiones es interesante saber por lo que calla. El diario egipcio Egypt Independent pasó de tener una línea crítica a callar mucho, como ha ocurrido en el país de forma frecuente. Un titular excesivo hizo que saliera el director y llegara otro más prudente. El poder impuso sus reglas de silencio y elocuencia, sobre lo que había que callar y de lo que se debía hablar. En las últimas semanas, la línea se ha ido afilando y aparecen artículos con más crítica, siempre con cuidado.

Una de las estrategias de atenuación de los posibles efectos es acoger en sus páginas artículos exteriores, más seguro a efectos locales. Lo que no te arriesgas a decir, lo dice alguien de fuera. No hay muchas garantías pero al menos quien escribe está fuera del alcance de la ira.

Como ya señalamos en varias ocasiones, la decisión de diversos reinos árabes de estrechar lazos con el enemigo eterno, el estado de Israel por la cuestión palestina, la hasta ahora "causa de todos los árabes", provoca una división profunda menos entre estados que entre los súbditos y sus autoridades, que son quienes han tomado la decisión. Insistimos en que el sentido de la "autoridad" y su legitimidad proviene de una fuentes distintas en la percepción musulmana respecto a los principios de legitimidad occidentales que se basan en el pueblo soberano, transición que supuso la caída del Antiguo Régimen, es decir, el mundo anterior a la Revolución Francesa. Por el contrario, el mundo musulmán no ha tenido ninguna revolución que haya legitimado al pueblo, todo lo más, como la "revolución" iraní les ha hecho pasar del absolutismo del Sha al absolutismo religioso de quienes les gobiernan en el nombre de Dios. Por eso el poder debe mantener ciertas formas que no susciten las dudas de los creyentes sobre su acatamiento y práctica religiosa, sobre su ejemplaridad como gobernantes que siguen las leyes divinas y actúan conforme a lo que se prescribe en el Corán y lo que de él ha emanado en la tradición.

El artículo publicado en Egypt Independent con el titular "Road to Saudi ties with Israel being paved, cautiously", firmado por Aya Batrawy, es sumamente claro y se aleja de mistificaciones en el asunto de la aproximación a Israel, yendo de forma certera hacia las causas, básicamente dos: las económicas y las de seguridad. En un mundo que se esfuerza por depender lo menos posible del petróleo, lo que Arabia Saudí y otros países de la zona tienen que ofrecer al mundo solo es arena y oraciones, algo que suele cotizar a la baja. El otro factor, que aquí hemos analizado también como parte de la estrategia norteamericana de Trump, es el aumento de la percepción del peligro de la situación iraní. Como señalamos, Trump alienta el fuego del conflicto y en la zona crecen los temores, por lo que el negocio de las armas y la protección se vuelve redondo para la industria bélica norteamericana además de justificar las alianzas de militares.

La postura saudí es complicada porque el acercamiento a Israel tiene sus costes. Aya Batrawy apunta a los rumores de divergencia generacional entre el rey actual y su ya ejecutivo sucesor, el príncipe Bin Salman, que tiene otras perspectivas. Escribe Batrawy en su artículo:

 

Gulf capitals have been increasingly looking to Israel as an ally to defend against common rival Iran amid quiet concerns about the direction of US foreign policy and the uncertainty around the upcoming presidential election. But it’s not only countering Iran that’s brought Israel and Arab states closer in recent years.

The rabbi said the former Saudi ambassador to the US, Prince Khalid bin Salman, told him that the top priority of his brother, the crown prince, is reforming the Saudi economy.

“He said these exact words: ‘We will not be able to succeed without Israel.’ So for the Saudis, it’s not a question of ‘if,’ it’s a question of ‘when.’ And there’s no doubt that they will establish relations with Israel,” Schneier said.

Prominent Saudi royal, Prince Turki al-Faisal, insists “any talk of a rift between the king and the crown prince is mere speculation.”

“We’ve seen none of that,” said the prince, who served for years as head of intelligence and briefly as ambassador to the US

 


El rey actual ha sido y es un rey del petróleo. En sus manos no solo tiene el poder del petróleo sino la capacidad de crear una crisis energética. Con aumentar o reducir la producción petrolífera puedes controlar el mundo, al igual que con el Canal de Suez controlas los mercados. Su sucesor, el príncipe coronado, ha empezado mal —el caso Jamal Khashoggi, un crimen de estado— y se puede encontrar en un mundo peor, no solo en crisis y sin simpatía alguna por los saudíes, sino con un descenso del valor del petróleo, lo que le reduce mucho las posibilidades de futuro. Bin Salman ya no ve a Israel como un enemigo sino como un mercado, el signo de los tiempos.

La cuestión central está en si esta transformación de enemigo en clientes o compradores no va a sacudir las columnas de estos reinos construidos sobre el poder de los representantes divinos, poder que han ejercido con mano dura. La pregunta es si sus súbditos van a pasar del dogmatismo al pragmatismo sin consecuencias para la mano que mece el estado. Por las grietas que causen estas decisiones pragmáticas se les pueden colar muchos enemigos de pelaje muy distinto.

Se nos dice que las críticas al acuerdo han sido silenciadas en los medios gracias a férreo control de los medios de comunicación, una constante. Cuando no se puede controlar a alguien, se le elimina, que es lo que hicieron con el periodista exiliado en los Estados Unidos y columnista de The Washington Post, Jamal Khashoggi. El asesinato no podía dejar de citarse en el artículo pues es un asunto que marca un antes y un después en la percepción de Arabia Saudí y que echaba por tierra los esfuerzos de marketing del príncipe presentándose como un renovador en el país. Pero un poder así no se deja, solo se maquilla. Las inversiones en publicidad de los países árabes, de las compañías aéreas a los equipos de fútbol, no servirán de mucho; no lograrán maquillar estas monarquías absolutas, gobernadas con mano de hierro a base de petróleo y sangre, sobornos y compras millonarias.


El motivo central de nuestro artículo sobre lo publicado en Egypt Independent y AP por Aya Batrawi son estos párrafos situados al final de su artículo:

 

As Saudi Arabia prepares to mark its 90th National Day on Wednesday, clerics across the country were directed to deliver sermons about the importance of obeying the ruler to preserve unity and peace.

Earlier this month, the imam of the Grand Mosque in Mecca, Sheikh Abdul Rahman al-Sudais, delivered another state-backed sermon on the importance of dialogue in international relations and kindness to non-Muslims, specifically mentioning Jews.

He concluded by saying the Palestinian cause must not be forgotten, but his words caused a stir on social media, with many seeing the remarks as further evidence of the groundwork being laid for Saudi-Israeli ties.* 

El sistema de sermones para mantener al pueblo tranquilo nos puede parecer anacrónico y es que lo es. Su fuerza está en el creyente. Los acuerdos con Israel crean una "disonancia cognitiva", por usar un viejo término de Leo Festinger, acuñado para la Psicología, en 1957, y cada día más frecuente. Nos habla de las personas cuyas ideas entran en conflicto y sus mecanismos de ajuste. Puede que nuestras sociedades sean ya más "disonantes" que armónicas y nos hayamos acostumbrado a vivir en la incongruencia extrema, sin posibilidades de conciliación psíquica. 

En el caso de los países árabe musulmanes, se ha producido una intensificación del dogmatismo precisamente porque el dogma es una forma de control de mentes y sociedad ya que, como se nos dice expresamente, se está enseñando la obediencia como mandato divino. El dogma, teóricamente, deja en otras manos el conflicto. El que obedece, no duda. Y es aquí cuando entrarán los conflictos sociales a menos que a la sociedad se le pida que sea a la vez, dogmática y pragmática, es decir: los israelíes son el diablo y, a la vez, buenos clientes.


En estos momentos el rey Salman mantiene una postura de cautela y distancia del acuerdo de Israel con otros países árabes, mientras que el príncipe y futuro rey sigue apostando por un acuerdo que cree mercados vecinos e interrelacionados. La postura oficial solo puede ser una, aunque luego se hagan apaños. Conforme crece el liderazgo de Arabia Saudí frente a la amenaza creciente de Irán, esta se ve más limitada. No se puede liderar y sembrar la discordia entre países o entre súbditos y gobernantes.

¿Cómo se resolverá esta contradicción, esta disonancia de difícil ajuste? Lo veremos en el futuro porque es cuando entran en juego las fuerzas islamistas, salafistas, etc. que recogerán el testigo de la ortodoxia. El otro factor de riesgo es que convertir al enemigo, Irán, en una amenaza teórica y a Israel en un amigo práctico, acabará creando un enemigo real con un conflicto real. Los saudís, los ciudadanos de Bahréin, de Emiratos, etc. tendrán la palabra. Son países muy distintos, con monarquías absolutas, dictaduras militares, con turcos y rusos por medio, con grupos terroristas y luchas internas por el poder. ¿Se acabará vendiendo la alianza saudí con Israel por un aumento del peligro real procedente de Irán?

El escenario perfecto para lanzar la cerilla y salir corriendo.

 


 

* Aya Batrawy "Road to Saudi ties with Israel being paved, cautiously" Egypt Independent / AP 22/09/2020 https://www.egyptindependent.com/road-to-saudi-ties-with-israel-being-paved-cautiously/

 


martes, 22 de septiembre de 2020

Esposas importadas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El problema nos lo cuentan en la CNN sobre Corea del Sur, pero no es el único sitio en que ocurre. Hay países en los que muchas zonas quedan desequilibradas en sus proporciones de hombres y mujeres. Las mujeres, poseedoras de muy poco, tienen como ventaja la ligereza de su equipaje y abandonan sus lugares de origen para dirigirse a otros lugares en los que poder ganarse el sustento. Los hombres, en cambio, heredan la tierra, lo que hace que muchas poblaciones entren en ese desequilibrio entre unos y otras. Los hombres necesitan mujeres y si no las tienen cerca, las importan.

Quizá algunos recuerden el episodio español. Tras el pase por la TVE de entonces de la película de William A. Wellman, "Caravana de mujeres" (Westward the Women, 1951), un pueblo español lleno de solteros sin compromiso ni perspectivas de tenerlo decidieron poner un anuncio para promocionarse y atraer mujeres para conocer el lugar y a sus habitantes con fines de establecerse allí. "SE NECESITAN Mujeres entre 20 y 40 años con fines matrimoniales para pueblo del Pirineo aragonés. Se atiende de 20 a 22 horas. Teléfono...", explicaba el anuncio puesto en la prensa hace 35 años. El caso fue conocido como la "caravana de mujeres de Plan" y recibió la atención mediática que situó al pueblo, antes un agujero en la nada rural española, en la cultura popular. Los "solteros de Plan" fueron haciéndose populares y las imágenes de aquellos hombres ávidos de relaciones esperando la llegada de los autobuses fletados para llevar a las mujeres, sus encuentros con las recién llegadas y los resultados matrimoniales y posteriores nacimientos ocuparon espacio en los medios ávidos de estas cosas. Otros lugares les imitaron. El programa regional "Aragón en abierto" recordaba en 2017 los 32 años de la "caravana de mujeres de Plan". Una leyenda de la España, como se dice ahora, vaciada. La historia sigue saltando a los medios periódicamente para sorpresa de las nuevas generaciones, las de un mundo de noviazgos por internet o del programa de la MTV "Catfish, mentiras en la red", dedicado a los engaños de las relaciones virtuales. Eran otros tiempos, aunque los problemas sean similares.



Pero el caso de Corea del Sur tiene un origen similar, el despoblamiento, pero unas consecuencias muy diferentes, menos festivas, trágicas. El titular de la CNN señala: "South Korean authorities encourage men to marry foreign women. But their brides often become victims of abuse"* y nos sitúa en el centro del problema de estos matrimonios: "Some couples have successful, happy marriages. But many foreign brides who meet men this way, officially classified as migrants through marriage, have become victims of discrimination, domestic violence and even murder at the hands of their husbands."*

Las razones oficiales para crear un gigantesco negocio de matrimonios, con subvenciones estatales a las agencias mediadoras, que actúan como casamenteras, son las señaladas anteriormente. Los hombres quedan ligados a la tierra y a sus padres, de quienes deben cuidar por el concepto confuciano de la "piedad filial". A su vez, uno debe ser enterrado en la tierra en la que nació y, como señala el proverbio chino, "la hoja cae junto a las raíces", significando esa cultura que les liga a la tierra desde el nacimiento a la tumba, la vuelta a las raíces. Las mujeres, en cambio, aprovechan su invisibilidad social para distanciarse, ir a las ciudades y realizar allí otra vida.

El problema se plantea entonces con la "importación" que es percibida en realidad como una "compra" en una cultura profundamente machista que se incrementa con la conciencia de la superioridad sobre los países de procedencia. Los países pobres exportan mujeres, que son tentadas a la emigración hacia un país próspero como es Corea del Sur.

Nos explican en el artículo el "negocio" creado alrededor de estas "importaciones" de esposas: 

In the 1980s, local governments started subsidizing private marriage brokers who could introduce bachelor farmers to ethnically Korean women in China, paying the brokers 4 to 6 million won (then around $3,800 to $5,700) per marriage. It was an attempt to address the aging population by encouraging men to find a wife, and hopefully have children.

In the decades after, brides were no longer only ethnically Korean and began coming from more countries -- the Philippines, Vietnam and Cambodia.

An industry of transnational marriage brokers soon emerged. As of May, 380 matchmaking agencies were registered in South Korea, according to government statistics.

These days, more foreign brides in South Korea come from Vietnam than any other country. Most marry men in rural areas of South Korea, where some provinces still offer subsidies -- South Jeolla province, for instance, offers men older than 35 who have never been married previously a 5 million won ($4,190) subsidy for marrying a foreign wife and presenting a marriage registration.

In 2018, 16,608 Korean men and foreign women married, with 6,338 coming from Vietnam, 3,671 from China, and 1,560 from Thailand. In total, 28% of all marriages between a foreigner and a Korean person involved a South Korean man and a Vietnamese bride.*

 


Inicialmente, se buscaban mujeres de "origen coreano" en otros países, especialmente en China, pero pronto el negocio se fue ampliando y con ello una serie de problemas añadidos, como por ejemplo, el idioma, lo que aísla bastante a estas mujeres que quedan muchas de ellas en una situación de desconexión respecto a sus países de origen e igualmente en su nuevo entorno coreano.

Los datos que se ofrecen sobre los resultados de estos matrimonios son muy preocupantes por lo que reflejan: 

The statistics paint a grim picture. More than 42% of foreign wives reported having suffered domestic violence -- including physical, verbal, sexual, and financial abuse -- in a 2017 poll by the National Human Rights Commission. By comparison, about 29% of South Korean women surveyed by the country's Ministry of Gender Equality and Family last year said they were victims of domestic violence -- again including a range of forms of abuse.

Experts say discriminatory rules, coupled with sexism and racism in society, are to blame, and are pushing for institutional changes to keep foreign brides safe.*

 Lo que esto refleja es que la violencia contra las mujeres adquiere un tinte distinto cuando las mujeres locales desarrollan la capacidad de elegir y tomar sus decisiones sobre su vida. Las mujeres coreanas que emigran lejos de las poblaciones rurales intentan precisamente encontrar unas mejores condiciones para su desarrollo. Esto es característico de los países que han sufrido un cambio rápido de sociedades rurales a industriales y urbanas. Las poblaciones pequeñas de ambiente rural suelen ser opresivas familiarmente y con decisiones controladas. Una vez que se produce la salida, aumentan las posibilidades de elección de futuro, que está menos condicionado familiar y localmente. 


Me viene a la mente el final de la película francesa "Balzac y la joven costurera china", con la joven pueblerina transformada y partiendo hacia la ciudad, marchando de un pueblo en donde todo está dicho, en el que llevan 40 años sin ver a nadie de fuera hasta la llegada de los dos estudiantes enviados a reeducarse en la aldea de la montaña. La "joven costurera" logra salir gracias a los efectos "imprevistos" de su educación a escondidas. 

Cuando se produce esa liberación que trae la mejora de la situación, la respuesta es traer mujeres de lugares en los que las condiciones son peores creando una situación desequilibrada que incluye un sentido de la propiedad respecto a las mujeres importadas. Los datos que hemos citado son bastante elocuentes.

Algunas películas y documentales asiáticos —especialmente en China— se han atrevido a mostrar casos de secuestros de mujeres en zonas rurales, a las que se engaña o directamente se retiene con la complicidad y conocimiento pleno de las familias. La falta de mujeres y la dependencia de la tierra hacen que se llegue a estos extremos de secuestros. Todo queda justificado porque el matrimonio se percibe como una forma de dominio en el que la mujer tiene como función atender y dar continuación a través de los hijos.

La novela china "Tres, Cinco y Seis", de la autora china Xinran, Xue (la autora de la magnífica "Nacer mujer en China", fruto de su recolecta de historias de mujeres para su programa radiofónico mientras estaba en su país) nos muestra la historia de esas mujeres llamadas simplemente por el número de su nacimiento que cambian su vida al alejarse del destino familiar y local. La diferencia entre la vida en los pueblos, llenos de tradiciones y condicionamientos que las atan, y la de las ciudades en las que la diferencia es notable a su favor.


La CNN recoge un dato bastante revelador: "According to a government survey in 2017, the average age of marriage broker users was 43.6, while the average age of foreign brides was 25.2."* Esta diferencia de edad ayuda a comprender el tipo de relaciones que se establecen y cómo acaban convirtiéndose en formas de explotación y abuso.

Las agencias en España que te consiguen esposas y novias rusas, bielorrusas y ucranianas, esposas del Este, es otro fenómeno que tiene que ver con los cambios sociales y la independencia cada vez mayor de las mujeres gracias a su acceso al trabajo y a los estudios, un gran avance social. Ya no es tanto la cuestión rural, sino otros factores como la mayor independencia de las mujeres. La web española está bien servida de agencias matrimoniales que ofrecen mujeres del este con o sin conocimiento del español ("encuentra a tu novia rusa o bielorrusa que lleve la felicidad a tu corazón", dice una de ellas, mientras que otras se enfrenta a la competencia pidiendo a sus clientes que "desconfíen de lo que le ofrecen").


Aquí hemos tratado otro fenómeno que se basa en la pobreza y en las situaciones límite, como es el caso de los "matrimonios de verano" en Egipto, en el que los ricos saudís se acercan a recolectar niñas para su disfrute con el consentimiento de las familias, para las que suponen unos ingresos. Saben que serán devueltas pasados unos meses. El fenómeno de los recolectores de mujeres en los campos de refugiados ha sido también denunciado. Los hombres "piadosos" se ofrecen para "casarse" con las menores haciendo un favor, dicen, a las familias, que saben los peligros del acoso y las violaciones en estos entornos caóticos.



El caso de Corea del Sur tiene unas cifras más que preocupantes y el gobierno coreano está tratando de establecer algún tipo de garantías para las mujeres importadas para los matrimonios. El machismo patriarcal pervive en algo que muchos consideran una transacción económica. Dice la CNN que el motivo de muchos de los matrimonios es porque las mujeres son una fuente de ingresos para las familias que quedan en su país. Los envíos de dinero son suculentos si tenemos en cuenta el enorme desfase en la renta entre Corea del Sur y Vietnam. Las mujeres, ya sea porque huyan o porque las exporten sus familias y gobiernos, se convierten en una fuente de ingresos más allá de la que supone la emigración tradicional.

El sistema acaba siendo una combinación, como nunca dejó de serlo, de machismo y poder, de economía y  posesión de las mujeres, de sexualidad dominante y continuidad de los linajes. El sistema gira sobre el hombre, pero necesita de las mujeres. Y una necesidad crea una "oportunidad de mercado", según nos cuentan los economistas. No digo que no haya matrimonios felices entre estos, pero las cifras coreanas no dejan muchas dudas. La pobreza y la desigualdad creciente entre países próximos es lo que genera. Ya sea por imposición de las familias, que lo ven como una fuente de ingresos y una boca menos que alimentar, o porque huyen de una realidad penosa, el destino que les espera a muchas no es demasiado feliz, una palabra lejana que pocas veces se escucha más allá de los sueños.

El problema lleva años en los medios asiáticos y en agosto la CNN lo ha vuelto a sacar. Lo hace en una concentración de noticias sobre Asia cada vez mayor en los medios norteamericanos. Pero esto ya es otra historia.


* Julia Hollingsworth, Yoonjung Seo y Gawon Bae "South Korean authorities encourage men to marry foreign women. But their brides often become victims of abuse" CNN  5/09/2020 https://edition.cnn.com/2020/08/02/asia/foreign-wives-south-korea-intl-hnk-dst/index.html


lunes, 21 de septiembre de 2020

Y entonces llegó el Real

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El incidente del Teatro Real es un aviso de lo que va a empezar a ocurrir con esto del "espectáculo seguro" para unos más que para otros. Ya están los madrileños bastante moscas como para que ahora les comiencen a hacer ver lo de las distancias sociales es algo distinto a lo que pensaban. Algunos lo interpretan como marca de clase, es decir, que le marcan a uno las distancias y que lo que más pagan tienen más centímetros de seguridad que los que menos pagan. Viene a ser como en los aviones, que si vas en primera llegas descansado y si vas en turista las piernas te duran encogidas una semana. Las quejas en algunos vuelos han sido esas. Al haber menos vuelos, han apretado más a la gente. Algunos lo llaman "optimizar" y otros ser demasiado optimistas sobre las consecuencias. Se puede jugar con las palabras, pero no con los hechos.

Llueve sobre mojado en este Madrid cada día más clasista. Esto de la pandemia, pese a los eslóganes, no nos hace ni más fuertes ni mejores, sino más empeñados en demostrar que el lujo se manifiesta hasta en esto. Las cadenas internacionales abren con las manifestaciones en Madrid por el confinamiento selectivo que deja a unos fuera y a otros dentro de forma peculiar. La CNN resalta en su titular el "enfrentamiento de manifestantes y Policía", algo anticipado quizá, pues solo se puso tenso ante la Asamblea de Madrid, donde fueron a protestar. Después, a presentar su apoyo a los sanitarios, con quienes se aplaudieron mutuamente. Menos Policía y más rastreadores e inversión en sanidad es lo que pedían. Es sentido común ante una demagogia peligrosa por parte de los políticos, como nos mostraba la portada de ABC con el consejero de Sanidad vendiendo conspiraciones para encubrir el pobre papel de los que quedan cada día más en evidencia. En esto el señor Monedero, de Podemos, hace un flaco favor al ir a lucir su enmascarillada cara a las manifestaciones. Es una excusa para quitar razones a los que se manifiestan. Hay apoyos que matan. Esto es ciudadano o no es. 


Y entonces llegó el Real como remate de la jornada. Así nos cuenta La Vanguardia lo ocurrido en esta noche operística, digna de figurar entre las sonadas por el escándalo: 

El Teatro Real de Madrid ha suspendido este domingo una función de la ópera ‘Un ballo in maschera’, la obra de Giuseppe Verdi, tras las quejas de varios de los asistentes por la recolocación de algunos espectadores en las butacas de paraíso, y en las que supuestamente no se guardaba la distancia de seguridad.

A gritos de “¡fuera, fuera! o “¡suspensión!” los abonados en esta zona del Real impidieron ya que arrancara la función a su hora prevista (20:00 horas) al considerar que el aforo en esta parte del teatro (la más superior y lateral) superaba lo permitido, cuando en otras zonas, según testimonios de algunos asistentes a través de las redes sociales, “había dos butacas de separación entre espectadores”.

Acto seguido, y ante la trifulca montada, el Real anunciaba por megafonía que “los que no quisieran quedarse o no estuvieran de acuerdo con la recolocación podían acudir a las taquillas para la devolución del importe de las entradas”.

Entre tanto, la orquesta tocó la obertura de la ópera, mientras que las protestas continuaban, lo que obligó al maestro Nicola Luissoti a bajar del podio y detener la representación, que trató de retomarse cincuenta minutos más tarde, aunque finalmente el telón acabó echándose definitivamente.

Después de cincuenta minutos de espera y tras dos intentos de retomar la función, al final se ha tenido que tomar la decisión de cancelar definitivamente la representación ante las incesantes protestas, han confirmado a Efe fuentes del Real.*


Este incidente es algo más que anécdota, pues nos muestra cómo se están perdiendo los papeles cuando la necesidad afloja y, un poco más profundamente, el desprecio por las personas. Se pueden entender algunas cosas, pero esto es un desprecio a las personas o, a lo que es peor, a la salud de todos.

Leo esto tras dedicar seis o siete horas de trabajo, pasada ya la media noche, a intentar cuadrar mis clases de dentro de una semana para garantizar precisamente la salud de todos. Y te encuentras con noticias que te muestran que cada uno va a lo suyo aunque sea con estas malas formas. El "respetable", que es tal como se debe tratar al público, se ha visto humillado y, algo peor, expuesto a lo que parece ya no importar a nadie.

Resulta grotesco que el día en que los barrios más castigados por la pandemia se manifiesten contra unas medidas que consideran injustas o, más bien, una forma barata de intentar controlarla, se produzca otro espectáculo en el que los más modestos se sienten despreciados en términos de distancia. Una cosa es que te sienten arriba y otra el que el pobre esté financiando las distancias del que disfruta de mejor posición. La salud debe ser igual para todos... creo. Quizá soy un ingenuo y el que paga manda. Pero no es ni elegante ni justo: Más bien ofensivo. La idea de "cultura segura" debería ser otra cosa.


Ayer la gente gritaba con ganas en las manifestaciones contra unas medidas que perjudican a los menos privilegiados, a los que tienen las casas más pequeñas, están más apretados y se tienen que desplazar más lejos para poder vivir. Pero este Madrid clasista no invierte en el bien común, sino que su virtud es la del ahorro y el recorte, que siempre perjudica a los mismos. Son estos los que hartos de hacer colas para los test, sin nadie que les cuide a los niños cuando les cierran las aulas, cansados ya de que les cancelen las visitas programadas a los centros médicos, les retrasen las operaciones y dejen de tener ingresos; muy hartos de viajar en un Metro que no se molesta en aumentar la frecuencia de los trenes ni el número de vagones, lo mismo en los autobuses, etc. etc. se están empezando a soliviantar. Y eso no es bueno, pero  la cuerda se está tensando. Son muchos días, meses, lo que esto dura y los ánimos están levantiscos.



Estas cosas como las del Real o las manifestaciones de la mañana del domingo son avisos, advertencias que casi siempre se ignoran. Muy mal hecho, porque traerán consecuencias. Hasta el momento, el problema han sido los negacionistas, pero si los que creen que el virus sí existe, que es un peligro, pero que además están siendo discriminados... ¡cuidado! Ya hay bastantes problemas.

El alcalde de Madrid ha pedido a la gente no vaya a manifestarse a Sol "para evitar contagios". Me parece que llega un poco tarde y que Sol va a ver algunas  protestas más.

A ver a quién se echa ahora la culpa.


* "El Teatro Real cancela la función entre abucheos por falta de distancia de seguridad en el gallinero" La Vanguardia / EFE 20/09/2020 https://www.lavanguardia.com/vida/20200920/483585600229/teatro-real-suspension-funcion-un-ballo-in-maschera-seguridad-covid.html

domingo, 20 de septiembre de 2020

La tarima como púlpito negacionista

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


En la Universidad Autónoma de Barcelona hay quien se ha subido al púlpito a sacar pecho negacionista aprovechando que el público estaba en el aula. La Vanguardia se refiere a él como "el profesor negacionista" y lleva varios días escandalizando al personal, quizá, mejor, provocando a aquellos que cree que deben escucharle. No sé que tienen las tarimas que para algunos son tronos imperiales, sillas de San Pedro, monte Sinaí desde el que descender con sus opiniones esculpidas en piedra, tablas de la Ley de obligado cumplimiento. La cuestión central no son sus disparatadas opiniones sino el hecho que tengan los demás que escucharlas desde una tarima destinada a causas mejores. Nos cuenta el diario: 

El docente, Antonio Galera, que imparte Didáctica de la Educación Física a los alumnos de 3.º de grado de Educación Primaria, afirmó que no estaba dispuesto a respetar “medidas absurdas impuestas por un experimento social masivo”, según un portavoz del Consejo de Estudiantes de la facultad.

Además, les pidió que si querían llevar mascarillas en clase debían firmar un documento de responsabilidad. “Yo no llevo mascarilla porque no voy a atentar contra mi salud”, respondió ante las quejas de los universitarios, y les indicó que si no querían morir, que no se las pusieran. Alegó también que “las multas que impone el Gobierno son ilegales, y la distancia social es solo para controlarnos con el 5G y saber dónde estamos en cada momento”.

Los estudiantes se quejaron de la actuación del docente y de su discurso negacionista sobre el coronavirus al decanato de la facultad de Educación que inmediatamente lo trasladó al rectorado.

La portavoz de los estudiantes manifestó que ya se advirtió al decanato en junio que este profesor estaba difundiendo propaganda negacionista. “Si hubieran mediado, esto no hubiera pasado”, lamentó, aunque celebró la celeridad actual.*


 ¡Todo un paquete de ideas negacionistas! Incluyen teorías de la conspiración, negación de los hechos y de la eficacia de las medidas de prevención, en fin, todo un personaje en cuyas palabras resuenan ecos ya escuchados en diversas fuentes. Nos dice el diario que este docente ya acumulaba quejas por sus ataques al lenguaje inclusivo y algunos otros temas que no deben estar en su programa de formación en Educación Física, que debe ser su fuerte. Pero la tarima anima a compartir genialidades y memeces con los que tienen que estar abajo, pueblo al que se pastorea.

En estos días en que los docentes damos vueltas y más vueltas a la cabeza intentando lidiar con las incertidumbres de esta situación, en que tratamos de encontrar métodos, técnicas que permitan reducir el riesgo del COVID-19 al mínimo a la vez que evitamos la pérdida de nuestros programas, buscando equilibrios entre la seguridad de todos y las obligaciones docentes, nos entristecen personajes como el que La Vanguardia nos describen.

No ponerse la mascarilla ante los alumnos es malo, pero incitarles a que se la quiten es algo peor, mucho más grave. No sé las dudas de las autoridades académicas en la apertura de las diligencias y no sé si son los únicos que deben intervenir, cuanto menos alejando a este predicador de conspiraciones. Esto —lo repetimos una y otra vez— no tiene nada que ver con la libertad de expresión o con cualquier otro tipo de libertad. La prueba más evidente es que quien ha atentado contra ellas ha sido el docente al exigirles la firma de documentos a los que llevaran la mascarilla, como cuenta el diario. Es él quien ha atacado a los que, por ser sus alumnos, debían tragarse toda su perorata negacionista.

Ser negacionista es una desgracia, pero intentar imponérselo a los demás con riesgo de sus vidas y en contra de los protocolos de su propia universidad es algo más que un incidente. Es una provocación que, al igual que hicieron los colegios de médicos con aquellos que empezaron a negar las evidencias mostrando una grave irresponsabilidad, debería cortarse con claridad.

Los negacionistas necesitan de esa vehemencia delirante con la que se lanzan a la calle. Aquí el caso es distinto, ya que no ha salido a la calle con una pancarta, sino que ha exigido a sus alumnos unos actos que van en contra de ellos mismos. Aquí no hay ni libertad de cátedra ni libertad de expresión; hay, por el contrario, un abuso de poder claro.

Cuanto más estrictas tengan que ser las medidas, más buscarán titulares mediáticos con las que esparcir las absurdas doctrinas del 5G y cualquier otra memez importada de los Estados Unidos de Trump, de donde no sale una idea buena desde hace tiempo. Hay muchas cosas buenas que se podrían imitar, pero no desde luego estas paranoias sin fundamento que han ido creciendo aprovechando la expansión que las redes sociales y las nuevas tecnologías permiten. Lo que antes era solo un chiflado repartiendo panfletos en una esquina ahora es un flujo de información que se expande por el mundo gracias a los "amigos" que les financian y reproducen para crear caos desde la desinformación.

Hay que tener cada vez más cuidado, estar más atentos, para evitar que siembre el desconcierto y el descontento. Se aprovechan de los errores de comunicación, de las contradicciones nacidas de esa manía de intentar prometer para tranquilizar, que acaba volviéndose contra ti cuando las profecías de calores que matan virus o de vacunas inmediatas no se cumplen.


Creo que ya tenemos bastantes tonterías circulantes, tan tóxicas como el coronavirus pues nos acaban llevando a sus puertas. Son tiempo de apelar a la responsabilidad de todos y cada uno, de hacernos sensatos para poder salir cuanto antes de esta dramática situación.

El mensaje es muy sencillo y las evidencias están ahí; pueden pasar por las UCI a comprobarlo. No son tiempos de pánico, sino de frialdad y seguridad, de toma de decisiones inteligentes para encontrar alternativas a lo que no puede ser. Deberíamos estar más preocupados en encontrar alternativas que nos permitan seguir adelante que perdernos en tonterías o en debates interminables sobre una casuística infinita, tal como estamos haciendo y nos hemos cansado de repetir.

España era, según todos decían un país donde "se vive muy bien". Parece que ese bien no iba más allá de las cervecitas y el ocio nocturno, de las celebraciones cada fin de semana o de las consulta sobre dónde hay fiestas. Eso se nos ha hundido y muchos se empeñan en mantenerlo con los efectos que vemos cada día. El sacrificio de muchos no vale si hay una parte que sigue sin entenderlo y no quiere renunciar a esta forma de vivir que está expandiendo el contagio cada día. Pienso que son los que más se juegan —familia, empleo, salud— los que deben ser los más responsables, pero no lo tengo tan claro. El ejemplo de La Vanguardia no muestra lo contrario: una persona que tiene responsabilidades que llama a la irresponsabilidad.


Ha fallado la política de "abrir rápido". Sin duda. Ha sido como contener la respiración y luego estallar expeliendo el aire. Muchos han salido del confinamiento como el toro sale del toril, acelerado y buscando bronca. En esto se han equivocado los que pensaban que la gente había aprendido algo sobre lo que ocurría. Se les ha lanzado a tratar de recuperar lo perdido y hemos perdido lo poco que nos quedaba, con la sombra de nuevos estados de alarma encubiertos porque no se puede ya mencionar la soga, porque se te echan encima los poderes económicos.

Llámenlo como quieran, pero está claro que somos cada uno de nosotros los que debemos de tener la responsabilidad de nuestra salud y de los que tenemos cerca. Las reglas no son difíciles, si se quieren seguir. Volver a la cifras anteriores a la inefable "nueva normalidad" no significa estar siempre encerrados, sino tener cuidado y valorar lo importante para seguir adelante, dejando lo superfluo para más adelante y darnos entonces nuestros cotidianos baños de trivialidad.

La Vanguardia recoge las quejas de los alumnos, algo esperanzador: 

Los estudiantes se quejaron de la actuación del docente y de su discurso negacionista sobre el coronavirus al decanato de la facultad de Educación que inmediatamente lo trasladó al rectorado.

La portavoz de los estudiantes manifestó que ya se advirtió al decanato en junio que este profesor estaba difundiendo propaganda negacionista. “Si hubieran mediado, esto no hubiera pasado”, lamentó, aunque celebró la celeridad actual.* 

Hay siempre miedo a tomar decisiones, pero si no lo haces se vuelven contra ti. Los rectorados tienen que tener un papel menos político y más eficaz. Corren el riesgo de encontrarse entre dos aguas, la indignada que les llega desde abajo por la falta de medios y la que les llega desde los políticos empeñados en prometer sin los cumplimientos inmediatos que la situación requiere. Sigue siendo increíble que no se hayan tratado estas situaciones de manera clara hasta finales de agosto, más allá de las medidas que cada Universidad planteó, básicas, ante la falta de definición política, solo centrada en no perder la "campaña turística de verano".

Lo que tenemos por delante en nuestras universidades requiere mucha inteligencia y ejemplaridad para poder recorrer lo que tenemos por delante. Ya son bastantes los problemas que tenemos para que se den casos como estas llamadas negacionistas al incumplimiento.

Hay muchos intereses detrás del negacionismo, de la economía a la desinformación pasando por los conflictos políticos. Estamos cayen en el mal de las sociedades modernas que regresan a la brujería y a los dogmas.  Son sociedades de rumor, de plazas y foros. No hay que dejarse arrastrar y cortar tajantemente lo que atente contra la salud de todos. La universidad no puede ser un púlpito del negacionismo porque iría contra sus propios principios. El negacionismo no es "pensamiento crítico", sino puro mito y dogma.


 * Carina Farreras "El profesor negacionista del coronavirus regresó el jueves a la UAB sin mascarilla" La Vanguardia 19/09/2020

https://www.lavanguardia.com/vida/20200919/483539443693/profesor-negacionista-uab-coronavirus-barcelona-mascarilla.html