sábado, 27 de enero de 2018

Verdad y justicia para Giulio Regeni

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hemos mencionado en estos días de aniversario de la Revolución del 25 de enero de 2011 los dos tristes casos consecuencia de ella. El primero fue el asesinato en plena calle, a la luz del día, de Shaimaa al-Sabbagh por la Policía, que no pudo ser ocultado ni negado ante las evidencias y ante el que el régimen respondió con un segundo juicio rebajando la pena al asesino, práctica habitual para mantener la fidelidad y la contundencia intimidatoria. El segundo, en cambio, muestra el lado más oscuro y paranoico de un régimen obsesionado por el control y la vigilancia, el secuestro, tortura y asesinato del estudiante italiano de doctorado, Giulio Regeni, desaparecido el 25 de enero de hace dos años. En este caso, el régimen egipcio práctica la estrategia del aburrimiento y la obstrucción, creyendo que igual que otros se han olvidado, con este ocurrirá lo mismo.
Aunque el gobierno italiano hizo volver a El Cairo a su embajador, lo único que le importaba al régimen para vender una normalización inexistente, lo cierto es que el caso sigue abierto con un lema popular "Verdad para Giulio", que muchos italianos, horrorizados, han hecho suyo y despliegan ante los medios demandando noticias o expandiéndolas cuando se producen.


Este segundo aniversario es, de nuevo, momento de hacer recapitulación de lo sabido. El diario italiano La Repubblica, con el titular "Regeni, due anni fa la scomparsa: quello che sappiamo e il passaggio ancora da compiere". Se nos da cuenta de lo que se sabe hasta el momento:

Ebbene, oggi sappiamo che Giulio fu oggetto di una stringente attività di spionaggio ingrassata dalla paranoia degli apparati del regime egiziano alla vigilia del quinto anniversario della rivoluzione di piazza Tahrir. Che quella attività fu alimentata dal tradimento di chi Giulio si fidava, l'allora leader del sindacato degli ambulanti, Mohammed Abdallah (uomo dal passato miserabile e dal presente disperato, in cerca di denaro facile per sostenere l'operazione di cancro di sua moglie), pronto a venderlo nella sua veste di informatore di polizia e Servizi. Che a consegnare a Giulio la patente di "spia", quale non era, per conto dei Servizi britannici, fu la ""colpa" del suo lavoro di ricerca condotto per l'università di Cambridge. Che della "pratica Regeni" si occupò la National security agency, il servizio segreto civile che aveva e ha come suo referente politico il ministro dell'Interno Abdel Ghaffar, l'altra figura chiave del regime con il presidente Al Sisi e contraltare di quest'ultimo. Che il regime egiziano per due anni ha depistato le indagini, arrivando a concepire e consumare la macabra messa in scena della morte di cinque innocenti da offrire all'Italia come responsabili della morte di Giulio.*


Hablar de una "paranoia del aparato del régimen egipcio" no es exagerado y se dan frecuentes muestras de ello. Es el resultado de dos fuerzas: el miedo que se siembra de forma injustificada por las conspiraciones contra Egipto, que son resultado precisamente del absurdo excepcionalista que presenta al país como víctima de la envidia el universo. En segundo lugar, es la justificación de la represión reinante. Miedo y represión forman un par peligroso pues el uno contamina al otro: más miedo trae más represión. Y la represión hacer crecer el miedo. Esto no es fortuito, sino una base que justifica la búsqueda de alguien que proteja al pueblo de Egipto, siempre víctima de envidias y al que se frena con las constantes conspiraciones.
No tiene nada de particular que el espía que informaba sobre Regeni, el jefe del sindicato de los vendedores callejeros, tratara de ver aumentado su propio valor vendiendo perspectivas que hicieran sospechoso a Regeni. El estudiante no sabía evidentemente que estaba tratando con un confidente de la Policía, a la que debía informar y para la que grababa sus conversaciones con una microcámara de vídeo. Unos fragmentos de estas grabaciones se filtraron, anulando cada hipótesis absurda que el régimen egipcio ha ido inventando para justificar la muerte, desde la homosexualidad (un clásico egipcio) hasta los cinco ladrones muertos a los que se intento colgar la muerte de Regeni haciendo aparecer su pasaporte. Con ello se confirmó la mentira oficial constante y la carencia de voluntad para asumir las responsabilidades por el secuestro, tortura y asesinato, todo ello con la marca represiva de la casa. El régimen no ha sabido o no ha querido desprenderse de la Policía y de los métodos que le sirvieron a Mubarak para permanecer en el poder sin demasiados miramientos. Ese ha sido uno de los principales obstáculos para el desarrollo de un cambio posible en Egipto, el aparato represivo no ha disminuido sino que se ha incrementado.

El terrorismo ha hecho, además, que se produzca una división entre un aparato represivo brutal y la propaganda que los convierte en "mártires", produciéndose un proceso extraño. El reciente asalto a una comisaría por la muerte de un joven detenido, brutalmente tratado, muestra esta tensión entre héroes y villanos en que se mueve el pueblo egipcio. La celebración del Día Nacional de la Policía frente al aniversario de la Revolución tiene un sentido muy claro: el miedo a la celebración de un acto público que celebre la absorción de la revolución por el régimen.
Cuando se redactó el preámbulo de la nueva constitución, en la que se le menciona, ya señalamos este hecho sibilino. A sabiendas de que la revolución se reprimió, el régimen la absorbió, primero, y la engancho al golpe de estado, señalando que ambos eran la voluntad del pueblo y que el Ejército, siempre a su servicio, había cumplido. Pocas veces se ha falsificado la historia de forma tan perversa.
Otro párrafo se centra en lo que ya saben —identificación de policías que tuvieron que ver con el secuestro— y especialmente en la petición de apoyo para que salga la verdad a la luz, la "verdad verdadera", como se dice en el texto que recoge las palabras de la madre.
El movimiento de apoyo a la familia y a los que participan en la investigación no ha cesado y es uno de los elementos que más deterioro crean en la imagen del régimen de Abdel Fattah al-Sisi. Lo que se puede silenciar en los medios egipcios sobre lo que ocurre en las comisarías y cárceles egipcias no es lo mismo en cuanto que el objeto es internacional, algo que el gobierno no puede silenciar, por más que proteste como hacen siempre sus ministros y portavoces de Exteriores.


Lo dicho por John McCain sobre el régimen tiene más trascendencia mundial que lo que el gobierno egipcio pueda hacer con sus campañas propagandísticas. Lo que se dice en Italia sobre el caso Regeni tiene trascendencia en la Unión Europea.
Egyptian Streets recoge, en medio de un silencio bastante generalizado, la información que procede de Italia y de Reuters:

Italy’s top prosecutor Giuseppe Pignatone said on Thursday that Italian PhD researcher Giulio Regeni whose mutilated body was found in a Cairo ditch two years ago was murdered because of his research into Egypt’s independent labor unions.
“The motive [of Regeni’s murder] can be easily traced to Giulio’s research activities during his months in Cairo,” Pignatone wrote in an open letter published in a number of Italian newspapers.
“What also has become clear is that Giulio had for months attracted the attention of Egypt’s state apparatus, which continued in an increasingly pressing way until 25 Jan,” Pignatone went on, referring to the day Regeni mysteriously disappeared.
On January 25 2016, the doctoral student vanished and his body was found nine days later on the outskirts of Cairo, bearing unmistakable signs of torture.
According to police and intelligence sources speaking to by Reuters news agency, Egyptian police detained the Italian student “as part of a security sweep” prior to his murder.
Regeni was picked up near Gamal Abdel Nasser metro station in downtown Cairo by plainclothes police officers on January 25, and taken to Izbakiya police station, the report said.
After being held at the police station for 30 minutes, he was then transferred to a state security compound run by Homeland Security. The sources did not clarify to Reuters what happened to Regeni following his transfer to the state security compound.
Egypt’s Ministry of Interior has categorically denied that Egyptian authorities were involved in Regeni’s murder, slamming the Reuters report as ‘unfounded’ and ‘false’.**


Lo que haya ocurrido una vez dentro de los oscuros recovecos de la Seguridad egipcia no es difícil de imaginar. El camino ha sido rastreado y falta llegar hasta la mano ejecutora, que por otro lado, la familia afirma conocer. La negativa del aparato egipcio a reconocer nada hace necesario trabajar con tiento y tratar de llegar a obtener unas pruebas que son necesarias para confirmar lo que todo el mundo sabe.
Lo que diga el gobierno es indiferente porque ha destruido su propia credibilidad con casos como el del atentado terrorista contra el avión ruso cargado de turistas, que le ha costado el rechazo de Rusia y la comunidad internacional, o el bombardeo de los turistas mejicanos producido en el desierto. La estrategia del aburrimiento no les vale, pero la siguen usando. Les vale en el interior, en donde es mejor aceptar lo que te dan que arriesgarte.
La violencia incontrolada por parte de estado o de los que le respaldan es importante en Egipto. En estos momentos, Egypt Independent da la noticia, de la que ofrecemos un avance, del ataque a Hisham Geneina, el que fuera Auditor General del Estado, encarcelado por poner cifra a la corrupción en Egipto. Geneina había aceptado ir en el equipo del candidato detenido Sami Anan como vicepresidente. Su ataque cuando iba a entrar en el metro esta misma mañana muestra que el matonismo que caracterizó el régimen de Mubaral nunca ha dejado de funcionar. El clima electoral se complica.


El caso Regeni, como el de Shaimaa al-Sabbagh, quedarán vinculados a la Revolución sobre la que uno investigaba y la otra homenajeaba. Cualquier intento de mostrar signos de modernidad o democratización se vienen abajo ante la realidad de la violencia y la intransigencia que vienen del estado mismo.
Ni Shaimaa al-Sabbagh ni Giulio Regeni eran peligros para el sistema. Fueron víctimas de la paranoia señalada al inicio. El estado provoca el miedo y vive rodeado de él y sus consecuencias. La implicación como espía del jefe del sindicato de vendedores ambulantes traza una sociedad de vigilancia, de soplones y matones informando sobre los ciudadanos, sus movimientos. En eso ha transformado el régimen los sindicatos, en formas de control y vigilancia social.
Desde aquí, de nuevo, nuestra solidaridad con las familias de Shaimaa al-Sabbagh y de Giulio Regeni, de todos los que han caído por el sueño de ser más libres y vivir en una sociedad en paz y tolerante. Algún día se cumplirá. 






* "Regeni, due anni fa la scomparsa: quello che sappiamo e il passaggio ancora da compiere" La Repubblica 25/01/2017 http://www.repubblica.it/esteri/2018/01/25/news/regeni_2_anni_fa_la_scomparsa_quello_che_sappiamo_e_il_passaggio_ancora_da_compiere-187224403/
** "Giulio Regeni Murdered “For Researching Egypt’s Unions”: Italy’s Top Prosecutor" Egyptian Streets 27/01/2018 https://egyptianstreets.com/2018/01/27/giulio-regeni-murdered-for-researching-egypts-unions-italys-top-prosecutor/
*** "Breaking: Unidentified men assault ex-head of Egypt’s Admin Control Authority, Hisham Geneina, sustain injuries" 27/01/2018http://www.egyptindependent.com/breaking-unidentified-men-assault-ex-head-of-egypts-admin-control-authority-hisham-geneina-sustain-injuries/"




viernes, 26 de enero de 2018

El corredor aburrido

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Más de uno podrá preguntarse ¿por qué se complica Abdel Fattah al-Sisi la vida eliminando a los candidatos en unas elecciones que todo el mundo da por supuesto que va a ganar? ¿No es absurdo, teniendo controlado todo, minar la poca credibilidad de las elecciones? ¿Qué sentido tiene hacer algo así y por qué no dejarlo correr? Son preguntas que cualquier observador se hace cuando ve cayendo, uno tras otro, a todos los candidatos a la presidencia.
Egypt Independent se pregunta abiertamente desde los titulares "What if Sisi becomes sole presidential candidate?"*. La preocupación ha pasado del posible resultado a la desaparición de la competencia política en cualquier dirección. El presidente corre el riesgo de correr solo la carrera y ser reelegido.
Mada Masr nos ofrece los datos actuales del presidente, en cuanto a los requisitos para ser proclamado candidato:

To file for candidacy, those aiming to run in Egypt’s presidential elections must obtain the endorsement of 20 members of Parliament, or have 25,000 civilians from 15 different governorates submit endorsement forms, with at least 1,000 endorsements coming from each governorate. Sisi has garnered the support of 546 MPs so far. However, the NEA has not yet announced how many civilian endorsements he has acquired.
The total number of endorsement forms submitted at offices of the Authority of Real Estate Proclamation and Notarization around the country currently exceeds 917,000, NEA spokesperson Mahmoud al-Sherif announced in statements to the press on Tuesday. The NEA will continue receiving candidacy forms until 2 pm on January 29.**


Los datos no hacen sino confirmar el absurdo, en términos exteriores, de la eliminación de candidatos, que es sin duda contraproducente en el plano internacional ya que destruye cualquier posibilidad de considerar un mínimo democrático al régimen, ya bastante vapuleado por cuestiones relacionadas con las violaciones constantes de los derechos humanos.
En este sentido, Egypt Independent se hace eco de las declaraciones del senador republicano, John McCain, sobre lo que está ocurriendo en Egipto en estas elecciones. El artículo comienza señalando el rechazo del gobierno egipcio a las declaraciones, para cerrar con las palabras de McCain:

On Wednesday, Senator John McCain condemned what he described as the “repression” by Egyptian President Abdel Fattah al-Sisi against political opponents such as the arrest of candidates, expressing doubt about the possibility of holding “free and fair” elections.
In a statement marking the 7th anniversary of the 2011 January 25 revolution in Egypt, McCain called for respect of the “spirit of revolution” and the democratic aspirations of the Egyptians.
“Seven years ago, the Egyptians inspired the world with their peaceful revolution that demanded freedom and social justice, in a move that encouraged those who seek democracy and freedom,” he said.
McCain added that over the past seven years, Egypt witnessed a serious fall as Sisi has launched a crackdown on political activism and human rights that has led to the imprisonment of tens of thousands of dissidents, including 19 US citizens and about 3,500 young people.***


La enemistad de John McCain con Donald Trump no es ajena a estas críticas, pero no le quita un ápice de razón en lo dicho. Pero recordar la revolución —ayer fue su aniversario— en estos momentos solo es un acto retórico de absorción de discursos por parte del poder para tratar de anularlos. Solo el poder puede "celebrar" la revolución, pues cualquier otra celebración se volvería sobre el poder.
Es triste y desolador que sea un senador norteamericano quien recuerde lo que muchos egipcios quieren olvidar, el levantamiento contra el poder represivo que inundaba las calles de Egipto, que vigilaba sus rincones y arrestaba sin dar cuentas a nadie haciendo desaparecer a quien molestaba. Eso es lo que supuso la tortura y muerte del joven Khaled Saeed, arrojado su cuerpo destrozado en medio de la calle en Alejandría y que hizo saltar la paciencia.
Les guste o no a muchos, la revolución se produjo, pero muchos prefirieron la servidumbre. El desastroso y represivo año de Morsi mostró que hay muy pocas ganas de convivencia y libertad y si mucho de maníaca obsesión por el control de las vidas ajenas. No se quería "democracia"; muchos solo reclamaban "poder". Es más que probable que los propios militares, temerosos ante la pérdida de la jefatura del estado, alentaran el caos de los islamistas, de la mano de un megalómano Morsi y de un parlamento con un 70% de Hermanos Musulmanes y salafistas. Al caos del periodo de la SCAF, la Junta militar, siguió el de los islamistas. El lema era convencer que era la revolución la que había traído el caos y a los islamistas. La revolución dejó de celebrarse y se convirtió en una conspiración occidental para destruir Egipto, un regalo de dios al mundo. Unos pedían nuevas elecciones, pero muchos otros lo que querían era el regreso del Ejército al poder, como finalmente ocurrió. Los barcos se quemaron mediante las matanzas que habrían una brecha en la sociedad y servía para justificar los excesos represivos: encarcelamientos, desapariciones, exilios. etc.


El régimen egipcio ha intentado anular la revolución equiparándola con un golpe de estado militar posterior. De esto tiene la culpa el comportamiento de una parte importante del pueblo egipcio que recibió besando a los militares cuando estos, tras 18 días en sus cuarteles, aceptaron sacrificar a Hosni Mubarak para mantener el control del Estado y seguir en el poder.
Los que se contentaron con la salida de Mubarak y celebraron a los militares como "salvadores" no querían ver que el presidente saliente no era más que la cabeza del entramado político, económico y militar que sigue controlando Egipto en estos momentos. La revelación del poder del voto islamista que respaldó a Morsi trajo algo más: el creciente poder de Al-Azhar, necesario para poder controlar al pueblo y a los islamistas.
Egipto es víctima de sus propios discursos. La intensa identificación de un candidato presidencial con el estado crea una retórica especial junto a un tercer elemento, el "pueblo". El poder se basa en la identificación de esos tres elementos —presidencia, poder y pueblo—, con el intenso añadido religioso, para poder funcionar. De esta forma cualquier crítica contra uno se extiende a los demás. La presidencia es carismática e implacable; el estado es monolítico y propietario; el pueblo es, finalmente, la encarnación excepcional de la Historia, tal como se les cuenta. 
Hay una institución que cubre esos tres elementos: el Ejército. El Ejército se nutre de los hijos del pueblo, permite el discurso nacionalista y ofrece desde su interior la cabeza visible, el presidente, un militar carismático en quien confiar. Si el Estado es una abstracción moderna, el Ejército es un ente orgánico, vivo. Si Egipto es un regalo divino, ¿qué de particular tiene que sea Dios mismo quien intervenga en su elección? Lo mismo puede castigar al impío Nasser que mandar sueños proféticos a al-Sisi para que se presente. La muerte de Sadat a mano de islamistas fue el resultado de su traición al firmar la paz con Israel. Todo tiene "explicación".


La idea de "ejercito y pueblo, una sola mano" es la que permite de forma práctica que  la institución militar se considere como la encarnación de todos los valores y virtudes que definen Egipto. El Ejército "cumple los deseos del pueblo", asegurándose de esta forma la obediencia. Por eso no es admisible que se presenten candidatos con uniforme militar, activo, en la reserva o fuera de la institución. La acusación que han hecho contra Sami Anan, detenido, no es solo por estar en la reserva y presentarse, sino básicamente porque siembra confusión con la idea de un Ejército divido. El mito requiere que el Ejército, igual que su presidente, obedezca una única y clara llamada. Dos sería romper esa ilusión. La acusación, según se ha señalado, es la que nos parece más absurda, pero que es la que más fuerza tiene en el contexto: "The Egyptian Armed Forces ordered the summoning of former chief of staff Sami Anan on charges of incitement between the military and the Egyptian people."****



La acusación de intentar separar al Ejército y al pueblo es ridícula y absurda para cualquier observador desde un sistema democrático. No lo es, en cambio, en un sistema como el egipcio, en donde todo se basa en la idea de mandato. El militar recibe el mandato (histórico, divino) de presentarse, es algo por encima de él mismo. Esto es lo que hizo al-Sisi cuando se presentó. Tras asegurar decenas de veces que no tenía aspiración alguna al poder, que no se trataba de tener otra vez a los militares en el poder, se produce el sueño profético en el que recibe la orden del asesinado Anwar El-Sadat de presentarse. Dios se lo pide. Y ¿cómo se le va a llevar la contraria?
Luego se encadena: si el presidente es un enviado (recuérdese la sisimanía) el pueblo debe aceptarlo. Montara Mansour, que se presentó como candidato a las elecciones presidenciales, dijo haber tenido un sueño en el que se le pedía que renunciara. El absurdo reclama el absurdo. Demasiados sueños proféticos.
Para que esto funcione es necesario el respaldo religioso de Al-Azhar y del ministro de Dotaciones religiosas que respalde esta estructura de sueños en serie. Las recientes declaraciones en el intento parlamentario de hacer una ley criminal contra el ateísmo, aseguraban que "los egipcios son religiosos por naturaleza" (la cursiva es nuestra). Eso implica también una obediencia por naturaleza. De ahí que el control religioso sea esencial en el régimen de al-Sisi. Hace un par de años, el ministro de Dotaciones Religiosas dijo cosas como que las "huelgas" iban contra el islam y, algo importante, también la celebración de la revolución del 25 de enero. Es un perfecto ejemplo foucaultiano de cómo se controla la sociedad a través del manejo de los discursos, de la historia a la religión, de la orden judicial a la fatwa.


El discurso central es el unitario: pueblo, ejército, estado, religión. Mientras todo esto permanezca unido, sin fisuras o enfrentamientos, se mantendrá el orden. La alternativa lógica es el caos y la disolución.
Por eso la aparición de otros uniformados produce una separación, un "enfrentamiento" por la gestión del centro, espacialmente hablando, de todo. Allí donde la democracia pide la separación de poderes, la estrategia egipcia es la concentración que hace que todo esté unido. Y esto tiene un poderoso efecto y, sobre todo, permite las coartadas absolutas: cualquier disidencia supone traición, amenaza, etc. para el conjunto. La religión interviene en la política y en la vida del pueblo; el Ejército interviene en todos los órdenes de la vida y no es solo el guardián de la integridad nacional, sino de la cohesión social alrededor del poder.
Exteriormente, el régimen de Abdel Fattah al-Sisi ha intensificado estas relaciones de cohesión borrando los límites y separaciones. Si otros trastan de separar poders, el ejemplo egipcio es la sumisión de todos ellos al poder, del parlamento a los jueces.
A todo ello se le junta un "excepcionalismo" que justifica las diferencias con los demás. Los otros son diferentes y los egipcios únicos, excepcionales. Por tanto, no se les puede medir ni juzgar por los mismos raseros. Su destino es propio y reciben un trato especial para cumplirlo: para ello ha de llegar su líder, el que conseguirá cumplirlo. La sisimanía no era una operación de marketing sino la constatación de una fiebre por la llegada del héroe. Los que lo hicieron, sabían que era necesaria como forma de entrega.


La respuesta a las críticas de John McCain insistían en lo que se ha convertido en la gran excusa, el terrorismo. Lo ha sido desde el principio, cuando Egipto decidió no sumarse a la fuerza contra el estado Islámico, señalando que ellos tenían su propia guerra. El gobierno ha fallado en intentar convencer al mundo que luchar contra el terrorismo es perseguir homosexuales, ateos, disidentes, artistas, libreros, editores, periodistas, activistas, etc. No ha convencido a nadie.
Lo que se muestra con ello, en cambio, es su voluntad totalitaria. Al-Sisi no busca los votos, para lo que necesitaría un rival al que ganar. No necesita barniz democrático. Él va buscando otra cosa: presentar una figura inatacable, omnipotente, que no pueda ser atacada por "faraónica" (impía) en su interior. Para ello necesita presentarse como una fuerza de unión, no partidista. Todo así se convierte en enemigo, todo lo que divide lo es. Como tantas veces ha señalado: una sola voz es la que debe escuchar el pueblo egipcio, la suya.
La detención de Sami Anan se ha producido por haber pedido al Ejército neutralidad en las elecciones, lo que fue una gran ingenuidad por su parte. Al-Sisi representa lo contrario: es el fruto del árbol del Ejército, cuya sombra ampara a los hijos de Egipto.

2014 L.A. Times

El régimen está haciendo volver a los que salieron tras la revolución, pero asegura mantener a la propia revolución secuestrada por los discursos oficiales. El golpe de estado se presenta como el segundo acto revolucionario, cuando fue precisamente el inicio de su muerte. También el entonces ministro de Defensa asumió el poder y pidió autorización al pueblo egipcio para hacer lo que tenía que hacer; todos asintieron, era el salvador de los demonios islamistas que habían votado un año antes. Y el pueblo salió a la calles a darle su apoyo, por lo que fue su mano también la que se cubrió de sangre. El pueblo respaldaba al presidente y al Ejército. Las matanzas y la represión podían empezar sin riesgo. Muchos se fueron porque no querían ser cómplices de aquel retorcido juego.
Los que se quedaron han tenido que ir desapareciendo del mapa conforme disentían públicamente. No hay término medio. Siempre encontrarán una manera de eliminarte. El gran problema de este sistema es que solo puede funcionar hacia adelante, es decir, creando mayor autoritarismo y obligará a que se modifique la constitución para un nuevo mandato del presidente que, precisamente por estar ahí por voluntad de Dios y ofrecido al pueblo, no puede ser sustituido más que por fracaso histórico (Nasser), por revolución popular (Mubarak), por muerte/asesinato (Sadat) o por golpe de estado (Mohamed Morsi).


La imposibilidad de una modernidad venidera por este camino, que obliga como se puede observar cada día a un discurso más retrogrado, es un hecho. Habrá quienes teoricen que es posible mantener un régimen con mano de hierro si se consigue producir riqueza. Hasta el momento solo hay sacrificios y recortes de un estado paternalista que no funciona y trata de crearse una imagen imposible de "normalidad". El aumento del control religioso sobre la vida pública tampoco es el camino sino otra correa para evitar correr hacia un futuro en que se cuestione. Prohibir huelgas con fatwas no funcionará demasiado tiempo.
Hoy, en los días del aniversario de la revolución, todo les parece lejano y confuso. Pero no deben equivocarse porque la juventud se ha retirado de sus posiciones pero sigue manteniendo sus ilusiones en la sombra. El problemas es que si es imposible cambiar al país por las urnas y es imposible hacerlo igualmente mediante golpes militares, la probabilidad se reducen a cero o al azar que, por definición, es inesperado.
El presidente al-Sisi intenta cubrir la falta de democracia con los avales de casi la totalidad del parlamento y casi un millón de avales populares. Con ello ha mostrado claramente las cartas marcadas con las que se juega en la política egipcia.



* "What if Sisi becomes sole presidential candidate?" Egypt Independent 25/01/2018 http://www.egyptindependent.com/what-if-sisi-becomes-sole-presidential-candidate/
** "Sisi submits candidacy forms to NEA, reveals 2018 campaign leadership" Mada Masr 24/01/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/01/24/news/u/sisi-submits-candidacy-forms-for-2018-presidential-election/

*** "Egypt renounces US senator comments on presidential race" Egypt Independent 25/01/2018 http://www.egyptindependent.com/egypt-renounces-us-senator-comments-presidential-race/
**** "Military summons presidential hopeful Sami Anan over charges of incitement" Daily News Egypt 23/01/2018 https://dailynewsegypt.com/2018/01/23/military-summons-presidential-hopeful-sami-anan-charges-incitement/

Anexo:

Texto completo del senador John McCain:

Jan 23 2018
SASC CHAIRMAN JOHN McCAIN ON THE 7TH ANNIVERSARY OF THE JANUARY 25TH REVOLUTION IN EGYPT
Washington, D.C. ­– U.S. Senator John McCain (R-AZ), Chairman on the Senate Armed Services Committee, released the following statement today on the 7th anniversary of the January 25th revolution in Egypt, and the crackdown on human rights and democracy under President Abdel Fattah al-Sisi:

“Seven years ago this week, the Egyptian people inspired the world with their nonviolent revolution that famously called for bread, freedom, and social equality. The movement encouraged all those who seek democracy and freedom.

“Yet over the past few years, we have witnessed Egypt lurch dangerously backwards. President Sisi’s unprecedented crackdown on political activism and fundamental human rights has led to the imprisonment of tens of thousands of dissidents, including 19 American citizens and nearly 3,500 young people. Egyptian and nongovernmental organization workers – including individuals from the International Republican Institute, which I chair – have been prosecuted and harshly sentenced for peacefully working on behalf of democratic reform. At the same time, credible reports from international human rights organizations describe inhumane conditions in Egyptian prisons, where abuse and torture are rampant. Government censorship of the media and a draconian law governing NGOs have suffocated the country’s once promising civil society. And in the last month alone, the Government of Egypt has executed more than 20 prisoners sentenced to death in sham trials that lacked basic norms of due process. Hundreds more are on death row. Such grave human rights abuses have fueled radicalization in the past, and I fear they will do so again.

“The 2018 presidential elections offer an important opportunity for the Government of Egypt to include citizens in the political process and reopen the public sphere for real discussion and debate. All candidates for public office should have equal opportunity, including access to media and public space for campaigning. Instead, a growing number of presidential candidates have been arrested and forced to withdraw, citing a repressive climate and fear of further retribution. Without genuine competition, it is difficult to see how these elections could be free or fair.

“It is critical that the Government of Egypt embrace the spirit of the January 25th revolution and respect the democratic aspirations of the Egyptian people. I strongly urge President Sisi and his government to fulfill their commitment to genuine political reform and respect for human rights. The only way to achieve lasting peace and security in Egypt is to create accountable, democratic institutions that give all Egyptian citizens a stake in the future of their nation.”

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https://www.mccain.senate.gov/public/index.cfm/press-releases?ContentRecord_id=BC673C75-838F-4067-80C2-779782718BA3




jueves, 25 de enero de 2018

El domador se queda solo o triste aniversario

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Convertido en un ¡más difícil todavía! el circo electoral egipcio se ha quedado sin atracciones, dejando prácticamente solo al domador que restallar su látigo ante los ojos del asombrado público que no ve leones por ninguna parte. ¿Unas elecciones con un solo candidato?
En la misma línea de extinción de las atracciones, el candidato Khaled Ali, el amenazado por su dedo díscolo que los expertos en retoque fotográfico de una y otra parte analizaban para ver si era anormalmente largo y dado al insulto, el abogado de los derechos humanos y defensor de las islas regaladas de Tiran y Sanafir, ese Ali, también ha anunciado su retirada.
Con el titular "Breaking: Khaled Ali withdraws from presidential race" lo anunciaba ayer Egypt Independent:

Prominent rights lawyer Khaled Ali, who recently declared his intention to run in the 2018 Egyptian presidential election, announced on Wednesday that he has withdrawn from the race.
In a press conference held at his campaign’s headquarters in Cairo, Ali explained that he had agreed with his campaign staff to withdraw his candidacy after the circumstances had changed in the country, following the arrest of former chief of staff of the Egyptian Armed Forces and presidential hopeful Sami Anan.
On Tuesday, Ali told Egypt Independent that he and his campaign staff were in discussion regarding their stance on his presidential bid, following election developments.*


La retirada de Khaled Ali se presenta como una consecuencia del arresto y eliminación de Sami Anan el día anterior. Eso supone descalificar las elecciones en sí y decidir no sumarse a la farsa, que es lo que todos han pensado pero solo algunos han dicho.
Lo sorprendente de lo que ocurre en Egipto, donde ya nada es novedad. Lo sorprendente es que alguien lo diga frente a las retiradas silenciosas por las que algunos optan. Con el silencio se está santificando al régimen. Los que se van en silencio son pronto olvidados.
¿Qué circunstancias son las que han "cambiado" después de la detención del ex militar Sami Anan? Probablemente ninguna. El régimen es el mismo y sigue haciendo lo que lleva haciendo desde sus inicios: represión y propaganda. Lo que ocurre es que es imposible presentarse a unas elecciones si cualquier discrepancia se considera una traición, como hemos señalado continuamente. Es imposible llamar "elecciones" o calificar como "democrático" un sistema en el que si te presentas te acusan de dividir al país. Es tan ridículo que en algún momento la baraja se rompe porque el juego es imposible.
Hace mucho tiempo que advertimos que el estado de perfección de al-Sisi era el del cuartel silencioso, es decir, una estructura jerárquica en la que no se discuten las decisiones, en donde toda orden es una verdad incuestionable y en donde aquel que la cuestiona es eliminado de una forma u otra. Egipto no es una democracia y se trata de impedir que pueda serlo mediante un parlamento elaborado mediante una ley que buscaba eliminar a los opositores y convertirse en mera corte vocinglera muchas de cuyas propuestas han hecho sonrojarse al propio país. Todo es teatralidad, con la finalidad de mantener un simulacro de democracia.
Se nos ha hablado estos días de la compra de avales mediante reparto de paquetes de arroz y pasta, del pago por cada documento a 30 o 50 libras mientras se impedía la recogida de avales para los demás candidatos, cuyos recolectores han sido detenidos u obstaculizada su labor, como han denunciado. Lo denuncia el otro día Mada Masr, cuyas informaciones nos traían los comentarios desde las colas formadas para el apoyo al presidente.


Hemos visto la retirada de Mohamed Anwar El-Sadat preguntando quién ha financiado el libro en el que se le ataca y difama; hemos visto al condenado a seis años coronel Qonsawa preguntando por qué no se aceptó su constante petición de salida del Ejército para presentarse a las elecciones.
Todo esto es demasiado sistemático y hasta enfermizo en una persona que tiene atados todos los cabos de las elecciones y de quien no se duda que vaya a ganarlas. ¿A qué teme Abdel Fattah al-Sisi para haber provocado esta paranoia? Podemos pensar en algún tipo de mentalidad enfermiza incapaz de asumir que alguien le lleve la contraria. Podemos pensar incluso que se ha creído sus propias palabras sobre los sueños en los que se le animaba a presentarse, considerándose un enviado. Podemos pensar, finalmente, que se siente inseguro pese a todas las garantías del que tiene la sartén por el mango y no ha dejado de usarla dando los sartenazos que le han parecido convenientes.
Las campañas de despellejado de los rivales, la furia desatada de los medios sicarios contra todos los que amenazan su cómodo futuro a la sombra del poder, apenas tiene precedente más que en duras dictaduras que no les molesta que se las considere como tales. Al presidente egipcio, por el contrario, le preocupa mucho mantener una imagen impoluta. ¿Se creyó la sisimanía, se le subió a la cabeza, considera natural la constante adulación de su séquito? A diferencia de su amigo Donald Trump, la psicología no ha entrado en el análisis del comportamiento presidencial.
La detención de Sami Anan puede haber abierto brechas y ojos sobre el comportamiento de un sistema que no está dispuesto a ceder un mínimo que pueda implicar una merma en su poder. El viejo régimen de Mubarak ha vuelto rejuvenecido ante la espantada de todos los que han tenido un mínimo de dignidad y han decidido callar o marchar discretamente para evitar las represalias y las descalificaciones. Cualquiera que ha intentado hacer despertar a los egipcios de su letargo ha sido objeto de ataques, llevado ante la Justicia (¿?), encerrado, difamado, acusado de conspiración para extender una imagen negativa de Egipto. Eso vale para la cantante Sherine, la que dijo que no bebería agua del Nilo,  al Auditor General del Estado, encarcelado por poner una cifra a la corrupción galopante. El rey no quiere espejos.
Daily New Egypt se hace eco de la detención de Anan y señala:

According to the video statement by the military, Anan is accused of running for an election without the approval of the armed forces. The statement said that Anan is considered to be a reservist, hence cannot be engaged in civilian practices such as running for president in an election. In Egypt, military personnel cannot participate in electoral procedures.
It also accused the would-be candidate of inciting against the armed forces with the aim of creating disputes between the military and the great people of Egypt.” In the video in which he announced his intention to run for the presidency, Anan called upon the armed forces to remain unbiased.
The general was forced into retirement by Islamist former president Mohamed Morsi in 2012. He was chief of staff of the Egyptian Armed Forces from 2005 until Morsi dismissed him, along with then-head of the military Mohamed Hussein Tantawi, on 12 August 2012.
Anan’s candidacy had drawn criticism from pro-state figures and media, accusing him of being the candidate of the now-banned Muslim Brotherhood group.
The official page of his campaign said that Anan was arrested, to be sent to military prosecution for interrogation. His campaign also said that it will halt all activities for the safety of its members.**


¿Cómo se puede sin pudor admitir esa romántica idea de la unidad de un Ejército autoritario con un pueblo que lo padece? ¿Cómo se puede, sin sonrojo, acusar a un candidato de "creating disputes between the military and the great people of Egypt "? ¿Cabe mayor absurdo y demagogia? Sin embargo son estas las falacias que con más gusto se asumen dentro de una sociedad en la que el miedo es un motor frecuente, por lo que el Ejército siempre encarna la figura de padre protector en esta "patriarcado político". Lo creen porque quieren creerlo, porque les favorece y porque les es rentable. Es la minoría social que ve cómo su estatus y privilegios se mantienen de padres a hijos, presidencia tras presidencia mientras todo esté a la sombra del Ejército.
Hoy es 25 de enero, el aniversario de la revolución de 2011, la que sacó a mucha gente a las calles a protestar por la brutalidad e inoperancia del poder. Pasado los años, repaso las portadas de los diarios de hoy y no encuentro referencias a un hecho histórico que muchos egipcios se empeñan en olvidar. A unos les han convencido de que fue una conjura internacional; a otros de que fue una maniobra islamista. Están los que creen que fue un tiempo de caos que hay que evitar. Y están los que recuerdan en silencio discreto las horas pasadas y sufrimientos en Tahrir durante 18 días que les trajeron las simpatías del mundo. Eran los que luchaban por la dignidad, el pan y las libertades, algo que el régimen militar de Hosni Mubarak no les había traído tras el asesinato de Sadat.
Han sido los enormes errores de los intocables militares los que han torcido la historia del país llevándolo a la situación actual. Pero la percepción del secuestrado no es nunca la normal y Egipto padece un interesado síndrome de Estocolmo que le hace bendecir a sus dominadores, cuyas fotos se besan en infantil gesto de dependencia.
Los mártires fueron entonces los muertos por la Policía; con sus rostros se decoraban las calles en una muestra de sentido homenaje. Hoy la palabra "mártir" se reserva para los policías que caen en atentados terroristas.
Así nos cuenta el diario estatal Ahram Online la ceremonia con las familias de los policías muertos:

President Abdel-Fattah El-Sisi honoured the families of Egypt's martyrs, including some officers, in a ceremony held at the Police Academy on Wednesday on the occasion of the 66th National Police Day, which also coincides the 7th anniversary of 25 January revolution.
Alongside Interior Ministery Magdy Abdel-Ghaffar and senior state officials, the Egyptian president saluted the sacrifices of policemen who lost their lives to terrorism, laying a wreath of flowers at the police martyrs' memorial.
EL-Sisi affirmed that the Egyptian police, along with the army, have spared Egypt from the dangers which have driven many other countries in the region to destruction.
"Evil forces are still waging their war of destruction with utmost effort but nobody can prevail over the will the Egyptian people," El-Sisi added, calling on Egyptians to remain alert.
"Some people want to divert our attention from the goals we have been working to achieve. I say to the Egyptian people: Do not listen to their nonsense talk, and stay committed to achieving construction, development and prosperity," the Egyptian president added.
"We should not allow anybody to take us onto a path that we do not want to go through. Egypt will never become a base for terrorism and evil," El-Sisi said.
"The sons we lost during our war on terrorism are not just the sons of the police and army, but the sons of the whole Egyptian nation," the president said, affirming that Egypt will avenge "every drop of Egyptian blood."
President El-Sisi also saluted Egyptians on the anniversary of 25 January revolution, saying it represented the impetus for the nation to embark upon a new path of development.
"The noble blood that was shed for the sake of freedom, dignity and decent standard of living for the Egyptian citizens gave us the cause to create another reality that Egypt deserves," President El-Sisi said.
The president highlighted enforcing the rule of law as a significant factor to achieve stability and development, expressing appreciation to the role of the Police to maintain and preserve the country's safety.***


No es coincidencia. Los egipcios eligieron bien el día para protestar, el Día Nacional de la Policía, una institución que secuestraba, torturaba y asesinaba. Y lo sigue haciendo. Los asaltos a comisarías donde han muerto personas ingresadas es frecuente, el último hace poco más de diez días.
Intentar reunir en un mismo acto la Revolución y la Policía que la reprimió es uno de esos disparates que salpican la historia egipcia, llena de este tipo de ironías e incongruencias. Es una lástima que el presidente no incluyera —desde aquí nuestro recuerdo y  homenaje— a Shaimaa al-Sabbagh, la activista socialista y poeta, muerta de disparos de la Policía cuando llevaba una corona de flores a Tahrir para homenajear a los caídos en 2011. O que no se acordara tampoco del estudiante de doctorado Giulio Regeni, desaparecido un 25 de enero y aparecido en una cuneta torturado y asesinado, del que todavía se espera una aclaración. Son muchos jóvenes los que están o han estado encarcelados desde entonces. Otros se han retirado e intentan hacer labores sociales para intentar paliar las carencias sociales.


Hablar del "imperio de la ley" es realmente un ejercicio de cinismo cuando la ley se utiliza para eliminar candidatos o para absolver a los criminales y corruptos de entonces, que ven repetidos sus juicios y salir absueltos. Es puro cinismo cuando se le repite el juicio al oficial condenado por matar a sangre fría, por la espalda, a Shaimaa al-Sabbagh.
La retirada, voluntaria o forzada, de más candidatos a la presidencia es un acto que nos hace recordar las palabras de al-Sisi cuando se convocaron las elecciones generales: se ha concluido la "hoja de ruta". Era la establecida tras el golpe de estado con la excusa de restablecer la democracia. Desgraciadamente esa democracia no había existido ni antes ni ahora, solamente una farsa orquestada desde el poder en la sombra, desde ese "estado profundo" que quiere seguir controlando Egipto.


La fotografía que abre ahora Ahram Online nos muestra a un voluntario (según  lo califica el diario) cargando tres cajas repletas de avales para al-Sisi. ¿Quién nos queda en la "carrera electoral"? Pues creo que Mortada Mansour, el "jesusgil" egipcio —apodado el "perro del régimen", organizador de la "batalla del camello" contra los manifestantes en Tahrir— y la vitalista profesora Mona Prince, vilipendiada por hacer bellydance en la terraza de su casa, y reivindicadora de vivir su vida sin que nadie se meta en ella.
Cuando al-Sisi se quede solo, se nos dirá que es una gran victoria que demuestra la unidad del país y el Ejército.



* "Breaking: Khaled Ali withdraws from presidential race" Egypt Independent 24/01/2018 http://www.egyptindependent.com/breaking-khaled-ali-withdraws-presidential-race/
** "Military summons presidential hopeful Sami Anan over charges of incitement " Daily New Egypt  23/01/2018 https://dailynewsegypt.com/2018/01/23/military-summons-presidential-hopeful-sami-anan-charges-incitement/

*** "President Sisi honors martyrs' families on National Police Day" Ahram Online 24/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/288718/Egypt/Politics-/President-Sisi-honors-martyrs-families-on-National.aspx



miércoles, 24 de enero de 2018

Uniformes o la debilidad de la fuerza

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Me sorprendía ayer la noticia del arresto del candidato a la presidencia egipcia, Sami Anan. Y digo "sorprendía" por decir algo, porque los candidatos van cayendo uno tras otro e ingresando en prisión o volviendo a casa antes de haber llegado a poner un pie en la calle. Se retiran o los retiran. Las elecciones egipcias ya están siendo, independientemente del resultado cantado, un escándalo sonrojante de proporciones mayúsculas. Podrá ir diciendo lo que se quiera, incluido el propio parlamento temeroso de que se desacredite la imagen de Egipto exteriormente, pero ya me dirán que es posible pensar de este proceso incluso antes de celebrarse la proclamación de candidatos. Lo más atenuado es calificarlo de "farsa", que es a lo más que puede aspirar esta astracanada política. Al presidente al-Sisi ya no se le aparece Sadat en sueños, como solía.
Lo que sí sorprende en el caso del arresto de Anan, ex Jefe de la Junta Militar, —junto al encarcelamiento del coronel Ahmed Qonsowa y al retiro del ex primer ministro Ahmed Shafiq tras su expulsión de Emiratos, ambos procedentes de los cuarteles— es el número inusual de militares que consideran que tienen oportunidad de competir. ¿Es la muestra de fuerza el resultado de una debilidad previa? Esta es realmente la pregunta.
El diario estatal Ahram Online señala sobre la detención de Sami Anan:

Former army chief-of-staff Sami Anan is being interrogated by the military prosecution Tuesday after being accused of inciting against the army and forgery, two days after he announced his intention to run in Egypt's upcoming presidential elections.
Anan's campaign spokesman Mahmoud Refaat said on Twitter that the former military chief has been arrested and his son told local news website Youm 7 that his father has been detained for questioning by military prosecutors.
In an audio statement broadcast on state TV earlier on Tuesday, an army spokesman said Anan's announcement of his presidential bid amounts to incitement against the military with the aim of "driving a wedge between the armed forces and the Egyptian people."
"The armed forces would not tolerate the blatant legal violations committed [by Anan] which constituted a serious breach of the rules and regulations governing service of armed forces officers."
The statement said Anan announced his candidacy "without getting consent from the armed forces ... or taking the steps necessary to terminate his service."
It added that, in order to run for the late March election, the ex-military chief had forged official documents stating that his service with the military had ended.
Under Egyptian law, former military officials are required to end their service and receive authorization from the army before they can run for a political post.*


Se entremezclan dos tipos de motivos, los de tipo legal, mediante los que se mantiene a los militares en la reserva y no se les da por cesada su vida militar, lo que les impide participar y otros más complejos. Recordemos que el coronel Ahmed Qonsowa explicaba haber solicitado una y otra vez su baja para poder concurrir a las elecciones. Dejar que las cosas se pudran dilatándolas es una táctica muy habitual. Al no contestar, no hace sino esperar a que des el paso que te hace incurrir en la irregularidad. Pero el caso de Anan tiene otros aspectos.
Es más revelador el punto señalado sobre la cuña de separación que se introduce entre "el pueblo" y "el Ejército". Lo interesante del argumento es que implica que cualquiera que intente participar en el proceso electoral puede ser acusado de ello si no tiene la aprobación del estamento militar. Los tópicos y la retórica fácil se acumular una vez establecido que es el Ejército el que vive hermanado con el pueblo egipcio en una especie de inmadura dependencia paternal. Por algún extraño destino, siempre será el Ejército quien decida quién es adecuado para dirigir al país. Hay formas más directas de expresarlo, sin caer en hermosas metáforas patrióticas.
En el diario Mada Masr se señala:

In the video announcing his bid, Anan asserted that the country is in decline due to “faulty strategies” that have overburdened the Armed Forces and have hindered the state’s civilian sectors from carrying out their roles.
He demanded in his statement that civilian and military state institutions refrain from showing an “unconstitutional bias toward a president who might leave his chair in a few months.”**


El peculiar sentido egipcio de lo que es una democracia y lo que supone una campaña electoral implica que cualquier crítica o cuestionamiento de lo realizado por el presidente al-Sisi sea considerado como un acto de traición y un ataque al Ejército, que pasa a ser considerado como un ataque al Estado, dentro del sistema de equiparaciones. Con un planteamiento así, todo el que se presente recibe un tratamiento contundente.
Junto a los candidatos encarcelados, están los que se han retirado y los amenazados con procesos judiciales que anularían sus posibilidades electorales. Solo quedarán aquellos que pudieran justificar el hecho electoral, con más de un candidato. Todos los demás desaparecerán, como ya lo están haciendo.
En el caso de Sami Anan, se habla de sus "crímenes" y "falsificaciones" para poder participar en la campaña electoral. Explican en Mada Masr:

General Khairat Barakat, the former manager of the Defense Ministry’s Department of Officer Affairs, first claimed that Anan is still a reserve officer in a television interview with Amr Adib on his “Kol Youm” (Everyday) show on Monday night, adding that he is subject to the same regulations that govern officers on active duty. By announcing his intention to run, Anan had violated military bylaws, Barakat said, explaining that some senior officers remain in the reserves following their retirement in case there are missions on which their presence is required.
On the same show, Anan’s campaign spokesperson Hazem Hosni said the former chief of staff had submitted the paperwork to request he be discharged as a reserve officer, as Sisi did when he decided to run in the 2014 presidential election. Hosni stated: “If the military rejects Anan’s request, it will be treating him differently from how it treated Sisi, demonstrating bias toward one candidate and engaging in politics.”**

La diferencia, evidentemente, es que el actual presidente había encabezado un golpe de Estado y era el candidato del Ejército, que es quien controla el poder. Queda en evidencia la farsa democrática de lo que es un gobierno militar encubierto. Abdel Fattah al-Sisi ganó con un 97% de los votos en una campaña que hubo que ampliar en sus votaciones para que se llegara a unos mínimos presentables y poder considerar como representativas.


Hace mucho tiempo que hablar de la caída de popularidad del presidente se considera un tabú. Lo que le mantiene es precisamente ese control del aparato militar desde el poder que le concede la capacidad de hacer lo que otros no pueden, usar al Ejército como soporte y mantener la ficción paternalista.
Los que se han presentado con uniforme o sin él rompen esa imagen de cabeza visible del Ejército, por más que formalmente no lo esté. Cuando al-Sisi va a inaugurar ciertas obras, como ocurrió con la ampliación del canal, se preocupa bien de hacerlo uniformado para que el poder del Ejército entre por los ojos y no haya dudas de quién manda. No cuenta entonces que se considere formalmente un "civil" y nadie le arresta por uso indebido del uniforme.


Para el régimen es importante la denigración de los candidatos, que son acusados de diversos delitos. El candidato retirado, Mohamed Anwar El-Sadat, ex diputado y ex presidente del Comité de Derechos humanos, también acusado de "traidor", se preguntaba el otro día quién había financiado la publicación de un libro difamatorio sobre su persona. Decía conocer la respuesta. El fondo empresarial que apoya al presidente y a los militares no tiene problemas en comprar periódicos y canales de TV para despejar el panorama de críticas y críticos. Un libro no es problema; sale mucho más barato y es la excusa para nuevas reseñas que lo mantengan vivo.
Hace unos días, al anunciar la candidatura de Anan, el diario estatal Ahram Online señalaba de forma vergonzosa que Anan tenía un problema porque la gente lo identificaba como la persona que contribuyó a la llegada de los islamistas al poder mientras que veían a al-Sisi como quien les libró de ellos. Se recogía esta opinión a través del analista Amr El-Shobaki: «Comparisons might not be in Anan’s favour, says El-Chobaki, for while Al-Sisi is viewed as the military figure who saved Egypt from the Muslim Brotherhood, Anan as SCAF leader is accused of assisting their rise to power.» ***  La idea es absolutamente tendenciosa porque no fue Anan quien le llevó al poder, sino el fracaso de los militares colocando a Shafiq, un ministro de Mubarak, como candidato frente a Morsi. Es un ejemplo más de manipulación histórica para tratar de esquivar un hecho, para bien y para mal, fueron los votos egipcios quienes llevaron a Morsi a la presidencia. En el mismo decreto con el que Mohamed Morsi cesaba al mariscal Tantawi  y a Sami Anan tras llegar al poder, firmaba el nombramiento de al-Sisi como ministro de defensa en su gabinete. No se trata de defender a Anan sino de defender los hechos.


Egyptian Streets, junto a la información que los otros ofrecen, añade un dato nuevo de ayer mismo: «Egypt’s military prosecutor Mohamed al-Roweiny announced on Tuesday a ban on media coverage on the case of Sami Anan’s presidential bid and military status.»**** La imposición de silencio a los medios, en plena precampaña electoral, es otra forma aberrante de manejar la situación.
Cada uno de los actos realizados para deshacerse de los candidatos a las elecciones es un golpe más al propio sistema. También Hosni Mubarak tenía su propia retórica y no le sirvió finalmente de mucho. Mañana es un nuevo aniversario de la Revolución del 25 de enero de 2011 y el clima no es el más propicio para las libertades que lo era entonces. Al-Sisi comenzó mal su mandato y lo ha querido seguir de la misma manera, borrando del mapa a cualquiera que pretenda hacerle sombra o trate de modificar la escenificación retórica de la unidad de pueblo y ejército.


El desprecio a los mecanismos básicos de la democracia va de los medios de comunicación (la apelación al pueblo para no fiarse de los medios y escucharle solo a él es anterior a Trump) a la simple idea de alternancia, que es vista como traición. Solo pensar que al-Sisi no debería estar ahí ya es considerado ataque al estado o, como han dicho, romper la unidad de pueblo y ejército.
¿Es posible una elección real, democrática? Nadie cree en ella. Pero cada nueva presentación de un militar es una grieta en el sistema y una muestra de debilidad del régimen.


* "UPDATE 3: Presidential hopeful Anan arrested after Egypt's military accuses him of 'violations and crimes'" Ahram Online 23/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/1187/288657/Egypt/-Presidential-Elections--/UPDATE--Presidential-hopeful-Anan-arrested-after-E.aspx
** "Former Armed Forces chief of staff arrested, referred to military prosecution after announcing presidential bid" Mada Masr 23/01/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/01/23/news/u/former-armed-forces-chief-of-staff-arrested-referred-to-military-prosecution-after-announcing-presidential-bid/
*** "Anan enters Egypt's presidential race amid unanswered questions" Ahram Online 17/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/288316/Egypt/Politics-/Anan-enters-Egypts-presidential-race-amid-unanswer.aspx
**** "Egypt’s Military Prosecutor Bans Media Coverage on Sami Anan’s Case" Egyptian Streets 23/01/2018 https://egyptianstreets.com/2018/01/23/egypts-military-prosecutor-bans-media-coverage-on-sami-anans-case/


orden de silencio en los medios / fuente Egyptian Streets