lunes, 27 de octubre de 2014

Túnez, la revolución congelada

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Son varios los medios de comunicación que resaltan la distancia de las aspiraciones que llevaron a los jóvenes a salir a la calle en la revolución que dio al traste con la dictadura en Túnez y la realidad de las votaciones que se han celebrado ayer. La revolución que hicieron jóvenes y mujeres no ha tenido esa traducción en las listas electorales, pese a los sistemas de cuotas.
El diario El Mundo titula "Los jóvenes, contra la 'revolución del microondas'"*, haciendo referencia a una ironía realizada por un joven: la revolución sirvió para descongelar a los viejos líderes. Son los que ahora encabezan las listas y si hay una obligación de tener jóvenes en las listas, estos aparecen en los puestos en los que las posibilidades de obtener voz son muy reducidas. El caso no es único de Túnez; se repite en unas sociedades que no dan acceso a la juventud.


Esto no es una cuestión de edad en un sentido meramente retórico. En sociedades como la tunecina o la egipcia, las diferencias entre los jóvenes y los viejos es algo más que numérica. Representa una distancia de mentalidades, formas de ver el mundo completamente distintas. Si la revolución sirvió para descongelar a los viejos que reclamaron el poder, hoy los congelados son de nuevo los jóvenes, que ven cómo los cambios no afectan a sus situación ni la del país, incapaz de enfrentarse a sus propios problemas.
El artículo del diario El Mundo se cierra con el comentario de un joven ante el panorama de las elecciones:

"Hoy veo menos jóvenes votando que en las elecciones de 2011 y menos ambiente de fiesta que entonces. Espero que sea un mensaje y una lección para los líderes, para que hagan otra política más realista, más sobre el terreno y más social", incide. En las elecciones de 2011 sólo la mitad de los jóvenes de menos de 30 años acudió a votar.*


Las revoluciones de la Primavera árabe comenzaron con un "invierno" en Túnez. Las aspiraciones eran muy genéricas, pero la indignación muy concreta, real. Las peticiones de trabajo y justicia, de presencia de una voz que traslade sus problemas se compartían generacionalmente. La incapacidad de las viejas clases políticas para resolver los problemas tiene que ver con su capacidad para crearlos. Cuando las clases dirigentes dejan de renovarse, su único fin es perpetuarse en el poder, no resolver problemas; o para ser más precisos: el único problema es cómo seguir en el poder. Todo lo demás pasa a segundo plano y la supervivencia es el objetivo. Para conseguirlo se crea una estructura de favores cada más ineficaz y especializada en servir de apoyo por medio de los controladores locales, los que son capaces de asegurarles los votos cuando llegue la ocasión
La renovación, la entrada de ideas o personas nuevas deja de ser un objetivo del sistema que se dedica exclusivamente a mantener su único activo: la corrupción. No solo no se avanza sino que se extiende para mantenerse en el poder. Esto no es único de los países en los que se dieron las revoluciones, pero aquí la edad se convierte en un elemento esencial.


Hace muchos años ya que titulamos una entrada de este blog como "la revolución de los hijos". La verdadera dimensión de las revoluciones árabes es la edad y en ella también el género. Son las dos variables respecto al poder existente: juventud y mujeres enfrentadas al poder de los hombres viejos, es decir, la imagen tradicional del patriarcado. Es el hombre de edad que acumula poder a lo largo de la vida para transmitir a sus hijos la continuidad y gestión del sistema que han ido acumulando. A lo largo de la cadena se reproduce ese esquema. Es el que garantiza las alianzas. Al-Asad recibe el poder de su padre en Siria; Gamal Mubarak está a punto de recibirlo de su padre; los hijos de Gadafi se enfrentan entre ellos por ver quién se queda con el poder.
El Mundo recoge la voz de Kais Zriba, de 23 años, un votante insatisfecho que dice haber ido al colegio electoral "por respeto a este pueblo", sin intención de votar:

"Yo creo que lo que hay que hacer es salir a la calle y terminar la revolución. Pacíficamente, pero la lucha continúa. Hay que eliminar los últimos 50 años y todo lo que queda de ellos: el sistema de Justicia, la policía... Si no lo hacemos, lo que va a venir será peor", explica en el patio de la escuela primaria Marsella, donde la gente hace cola para votar.
Más de tres años después de la revolución popular detonada por la inmolación de un joven vendedor de verduras el 17 de diciembre de 2010, las aspiraciones de los jóvenes que fueron la columna vertebral de esa movilización permanecen ya olvidadas. Su desencanto con la política es total, pues los programas electorales de los partidos no proponen soluciones para sus problemas.*


Terminar la revolución puede ser una tarea imposible; cambiar ese estado social es muy difícil porque responde a una mentalidad arraigada. La revolución democrática necesita de los votos. Y los votos son lo que han manejado durante décadas estas dictaduras encubiertas. Son "dictaduras de sistema", por llamarlas de algún modo, aparatos perfectamente engrasados para mantener el poder mediante el control de unas sociedades atomizadas, unidas por redes familiares y locales que logran controlar las zonas que les tocan. Es la ventaja con la que contaban los islamistas, lo poseedores de las auténticas organizaciones capaces de enfrentarse a estos aparatos paraestatales.
Los partidos no proponen soluciones a sus problemas, que no son otros que los del país. Los jóvenes no tienen problemas; los tiene el país. Solo una visión retrógrada hace verlo de otra manera. La retórica habitual esconde que la "juventud" es el camino de entrada al sistema político, laboral, etc. de todos. Incluso los viejos han sido "jóvenes". Pero muchos tuvieron las oportunidades que otros les crearon y que ellos, en cambio, son incapaces de crear.


En los países como Túnez o Egipto, la nueva generación se encuentra a una gran distancia de lo establecido por el orden viejo, que ha quedado desfasado. Su incapacidad de entender el mundo nuevo deriva de su deseo de que no cambie para poder seguir manejándolo. En ese sentido, los jóvenes son el peligro: implican cambio.
En Enero, la BBC nos traía una controversia social desde Túnez, la suscitada por los vídeos virales que los jóvenes tunecinos estaban colgando en la red:

Young people across Tunisia are tapping into an online trend, posting videos of themselves dancing to the Pharrell Williams song Happy as a defiant reaction against the tense conditions in the country.
The clips, which have attracted tens of thousands of views on YouTube, have been criticised as "debauchery and moral decay" by conservative religious groups who disapprove of young Tunisians dancing to an American pop song, the Magharebia news website reports.
But others, such as Teacher Mohamed Naceri, say Tunisia's revolution has failed young people, who don't see their prospects improving. "This is one form of self-expression and an outlet so they don't explode. I personally prefer this to extremism and terrorism."**


La interpretación de Mohamed Naceri coincide con lo señalado por el joven que iba a las urnas para no votar, como muestra de desencanto y protesta. El desafío se realiza a través de esas formas de expresión que los que les taponan social, política y laboralmente rechazan. Los tunecinos usan la misma canción —Happy— para grabar sus vídeos que los iraníes que fueron condenados por los tribunales islámicos de su país, y que tratamos aquí. Happy se ha convertido en un himno viral, en otro fenómeno de manifestación del descontento. Nada más irónico que convertir en himno del desencanto una canción como Happy. Significa mi mundo no es tu mundo y el mío durará más que el tuyo. Es la única ventaja de ser joven allí donde no te dejan ser otra cosa.
El viejo orden no se desmorona. Se mantiene firme sobre sus propias ruinas, que son las de los países en los que impera, anquilosados por unas mentalidades obsoletas y autoritarias. Los jóvenes siguen esperando. Crecen y pierden la paciencia. Es cuestión de tiempo.



* "Los jóvenes, contra la 'revolución del microondas'" El Mundo 27/10/2014 http://www.elmundo.es/internacional/2014/10/27/544d37b0e2704e19608b4576.html?a=fb9527a5333a3bffcdb546c5dbfe4718&t=1414387839

** "Tunisia: Young people say they're 'Happy' dancing to Pharrell" BBC 5/02/2014 http://www.bbc.com/news/blogs-news-from-elsewhere-26049094








domingo, 26 de octubre de 2014

Víctimas y acusadas: el orden perverso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La reacción contra violencia contra las mujeres es uno de los indicadores de la salud mental y jurídica de un país. Lo jurídico proviene de la costumbre y la costumbre se instaura en los patriarcados. Solo la reacción conjunta de la ley y de las mentalidades nuevas pueden cambiar las costumbres que crean el dolor y la injusticia sobre unas mujeres a las que se les va reconociendo duramente el derecho a su ser individual, a tener una voluntad propia, un cuerpo propio y unos sueños propios.
Ayer estaba en la prensa de todo el mundo el ahorcamiento de la iraní Reihané Yabarí, acusada del asesinato de un hombre que, según su declaración, había intentado violarla. El Mundo lo cuenta así:

El suceso tuvo lugar en 2006 y Yabarí, que tenía entonces 19 años, fue condenada a muerte tres años más tarde en un proceso que, según varias organizaciones internacionales, no tuvo las garantías necesarias e incluyó confesiones extraídas bajo tortura.
"Esto no es justicia, si alguien actúa en defensa propia ninguna sociedad lo considera un crimen, nuestra ley también lo contempla, pero los jueces se negaron a ver que mi hija se estaba defendiendo", dijo a Efe Pakravan entre lágrimas.
Sin salida
El padre, Fereidún Yabarí, recomendó a las jóvenes iraníes que "para no acabar en la horca, dejen que las violen".
"En Irán, las jóvenes tendrán que elegir entre dar su juventud (perder la vida) o su honor sexual", señaló con rabia contenida, antes de preguntarse: "Si esto le sucede algún día a una mujer casada, ¿qué ocurriría?".
"Si la mujer acepta la violación, la tendrán que lapidar y si se resiste, la ahorcarán por el guesas (ley islámica de "retribución" que exige el pago de sangre con sangre)", dice indignado.*


En su dolor, las palabras del padre no exageran las dimensiones del problema y lo que tiene de mensaje perverso para el futuro, especialmente para el de las mujeres. La ejecución —se ha resaltado en todos los medios— no se ha podido impedir por el expreso deseo de la familia del médico muerto por la joven y del que ella se defendió. El País recoge la información de EFE: «Jalal, el hijo mayor de Sarbandi se negó reiteradamente e insistió en la aplicación de la ley del Talión. Tal como permite la Sharia, él mismo abrió la trampilla que activó el cadalso»**. Le debió proporcionar un gran placer hacerlo. Era el signo que mandaba a una sociedad como garantía de que la versión de la familia, la que ha servido para la condena de la muchacha, es aceptada. El perdón a la joven significaría la sombra de una duda en una ley social implacable. Es nombre contra nombre, familia contra familia: la de víctima y la de los acusadores.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU asegura que, según “fuentes fiables”, Sarbandi contrató a Jabbari para rediseñar su oficina, pero en lugar de dirigirse allí, la llevó a una casa donde la asaltó física y sexualmente. De acuerdo con esa reconstrucción de los hechos, “al parecer Jabbari apuñaló a Sarbandi en el hombro en defensa propia, huyó y llamó a una ambulancia preocupada por el estado de su presunto agresor”. 
Desde entonces, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otros grupos se han movilizado para intentar evitar la muerte de Jabbari. Cerca de 250.000 personas firmaron una petición online y los activistas se movilizaron en defensa de su causa a través de Facebook y Twitter. Dentro de Irán, donde la madre de la joven, Shole Pakravan, es una actriz conocida, artistas y destacados miembros de la sociedad civil lanzaron llamamientos a la clemencia.**

Lo que ocurrió allí, en aquella casa estaba claro para un tribunal que parte del principio de que la mujer tenía que explicar porqué llevaba un cuchillo en su bolso. Es algo que muchas mujeres podrían explicarles, pero que probablemente no estén interesados en escuchar. También se le pedía que apuñalara de frente y no por detrás, algo que es más complicado para quien debe aprovechar un descuido para intentar huir de su agresor. Pero, una vez más, para ellos no existe duda razonable porque no hay duda: la mujer es culpable si no consigue demostrar claramente lo que ocurrió, algo difícil en la soledad de los intentos de violación, que tienden a ser discretos. Pero da igual. Como bien señala el padre de la mujer ejecutada, el mensaje es que se dejen violar y que no digan nada en casa, no sea que la familia se sienta deshonrada y sean ellos quienes la maten en aplicación del honor que ley y costumbre les permite.


Pero la ejecución en Irán no debe tapar otro caso en Afganistán. The New York Times nos contaba la resolución del juicio contra un mulá, un clérigo, acusado de violar a una niña de diez años en la mezquita. Así resume el diario el caso:

A mullah who raped a 10-year-old girl in his mosque was sentenced to 20 years in prison after a dramatic trial here in Kabul on Saturday during which his accuser, weeping and shaking, summoned the courage to confront him.
Women’s activists attending the packed proceedings hailed the sentence as a victory because the mullah was successfully prosecuted under a 2009 law meant to fight violence against women in a country where rape had long been treated as adultery, implicitly placing partial blame on the victim. The judge in this case dismissed the mullah’s Shariah law defense.
In addition, intervention by Women for Afghan Women, a group that had earlier sheltered the girl, persuaded the victim’s family members to support her. The group paid her family’s travel expenses from their home in the remote province of Kunduz, where the crime occurred, so they could attend the trial.
Dr. Hassina Sarwari, the head of Women for Afghan Women, showed photos of a girl who reported being raped by a mullah. Struggling to Keep Afghan Girl Safe After a Mullah Is Accused of Rape JULY 19, 2014
After the rape occurred last May, family members of the girl had been overheard plotting to kill her out of shame at what had happened, according to the police and women’s activists in Kunduz. Such “honor killings” of rape victims are common in Afghanistan. Until the Elimination of Violence Against Women law was passed in 2009, rape was not even a crime.***


De no existir la ley de 2009, la niña de diez hubiera sido, como señala el diario, considerada como parte del delito de adulterio. Los intentos del mulá violador porque se le aplicara la Sharia y no las nuevas leyes fueron infructuosos, pero reveladores de cómo la ley islámica es el refugio de la agresión contra las mujeres, que es allí donde se encuentran el núcleo de la concepción patriarcal. Es allí donde se funden ley y costumbre, donde el pasado se actualiza para seguir actuando impunemente en el presente. Es la misma ley costumbre que guiaba a los familiares de la niña que pretendían matarla para evitar el deshonor de que hubiera sido violada por el mulá. Gracias a la ayuda de las organizaciones de derechos la familia directa pudo asistir al juicio para enfrentarse al violador infantil.
La descripción del juicio nos muestra el valor de la joven que se enfrentó su violador tapada por un velo:

Shackled with chains around his waist, attached to handcuffs, Mullah Amin was obliged to kneel on the floor of the crowded judge’s chambers, which were used as the courtroom, while everyone else sat on chairs. The girl, whose name is being withheld for her safety outside her village, sat about six feet away and covered her face entirely with her veil so she would not have to see Mullah Amin, who did not once look at her.
She wept uncontrollably as the prosecutor, Mujahid Raidan, read the mullah’s earlier, detailed confession and the investigative report detailing her horrific injuries. But when the mullah spoke in his own defense and claimed she had seduced him, the girl stopped sobbing and pulled aside her veil enough to speak directly to him. “Hey liar, hey liar,” she said. “God hate you, you are dirt, you are dirt, you are a vampire.”***


La rabia de la joven frente a la hipocresía vergonzosa del mulá, acusándola de ser ella la seductora es un momento que simboliza lo que no pudo ser en el juicio iraní. Y la diferencia es esa ley aprobada en 2009, un instrumento para evitar las argucias que la tradición ha ido acumulando para seguir manteniendo las agresiones contra las mujeres en la más absoluta impunidad. Es la fractura en la tradición patriarcal impuesta por la ley la que permite un luz de justicia a las víctimas fuera de un sistema establecido en un momento en el que las mujeres eran poco más que una propiedad material para intercambio entre familias y procreación de herederos. Las restricciones impuestas a las mujeres que dependen de la familia son el reflejo de la violencia que se ejerce contra las otras. Es en su "vigilancia" en donde reside el honor familiar dentro de una concepción negativa de la mujer.
La familia de la niña no se encuentra satisfecha con la sentencia de 20 años contra el mulá. La propia víctima se lo dijo al juez: «“You shamed me, liar, you destroyed my life, you brought shame to my father,” she called out. Addressing the judge, she said, “Please, director, hang him.”»*** Las palabras de ella pidiendo muerte, que son la forma de dejar clara su inocencia, como la ejecución en Irán suponían la garantía social frente a las acusaciones de violación de la joven. La mujer acusada no se ha librado de la ejecución; el hombre, en cambio, sí.
Nos dice The New York Times, recogiendo las declaraciones de los activistas, que ningún caso de violencia contra las mujeres recoge la pena de muerte. El robo a mano armada, en cambio, sí. Es lo que permitió ahorcar a uno acusados de violación múltiple. Si no hubieran ido armados ni se hubieran llevado nada, la sentencia habría sido otra mucho más leve. Hay propiedades más valiosas que otras, según parece.
La insistencia del mulá en ser juzgado por las leyes tradicionales tenía su sentido:

Mullah Amin’s two defense lawyers pleaded on Islamic grounds that he should be given the Shariah law punishment for a single person accused of adultery, 100 lashes, and then released. Judge Rasuli responded that such logic would require him to order the girl to be given 100 lashes as well. “She cannot commit adultery; she is a child,” he said. “This is rape.”***


Al menos, no se salió con la suya y nos permite ver que aunque las nuevas leyes sean imperfectas ante problemas de esta entidad y extensión, el solo hecho de que un crimen cometido contra una niña —a la que tuvieron que reconstruir mediante cirugía por las graves heridas causadas— no sea considerado adulterio es un gran logro. Los cien latigazos no parecen demasiado como para detener las agresiones contra las mujeres en países en los que se ve su participación en la vida pública, en las escuelas y centros de trabajo como una destrucción del sistema, del orden patriarcal existente.
La imagen literaria con la que The New York Times cierra la información sobre el juicio en Kabul es de un gran valor simbólico y nos muestra el funcionamiento real del perverso orden social:

The victim’s father neither looked at nor spoke to his daughter during the proceedings, and when they were over, he turned his back on her and walked out. She followed him at a respectful distance, walking past the mullah chained up in the hallway, who kept his eyes on the floor.***

Dicen que los activistas defensores de las mujeres le han pedido a la familia que dejen a la muchacha en Kabul, en uno de sus refugios infantiles, para que pueda asistir a una escuela. Desde que ocurrió la violación, la familia no la ha dejado volver a clase para esconder su vergüenza.



* "La ejecución de Yabarí, un duro golpe a los derechos de las mujeres en Irán" El Mundo 21/10/2014 http://www.elmundo.es/internacional/2014/10/25/544bbb2eca474101258b4575.html
** "Irán ejecuta a una mujer que mató al hombre que intentó violarla" El País 25/10/2014 http://internacional.elpais.com/internacional/2014/10/25/actualidad/1414239914_706609.html
*** "Afghan Mullah Who Raped Girl in His Mosque Receives 20-Year Prison Sentence" The New York Times 25/10/2014 http://www.nytimes.com/2014/10/26/world/asia/afghan-mullah-who-raped-girl-in-his-mosque-receives-20-year-prison-sentence.html?&_r=0



sábado, 25 de octubre de 2014

Deconstruyendo la masculinidad monstruosa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer se celebró en El Cairo un acto peculiar. “3ash Ya Wahsh” es el título del ¿cómo llamarlo, espectáculo, performance? que trata de desentrañar algunos de los mecanismos cruciales en nuestra vida personal y social: los relacionados con la construcción del género. Nada Riyadh, una de sus artífices, nos explicaba su origen y objetivos, en un artículo titulado "How to raise a monster" en el periódico Mada Masr:

“3ash Ya Wahsh” (Long Live the Monster) is a colloquial phrase commonly used by men, especially in gymnasiums, to praise a man for being butch or strong.
Join us on Friday, October 24, 2014, at the Townhouse Rawabet Theater at 6 pm or 8 pm to watch the final run of an eye-opening performance about masculinity in the context of Egyptian society.*


Son sus palabras finales, las que lanzan a la sociedad egipcia el reto de asistir a su definición especular sobre un escenario, de escuchar sus propias historias, las están tapadas por los miedos y las represiones. "Monstruo" es, nos dice, ese grito de ánimo que se escucha en los gimnasios —¡vamos, machote!—, un espacio de masculinidad, un taller testosterónico. El "monstruo" es una forma específica de esa masculinidad construida y alentada por los gritos de los asistentes que te animan a llegar más lejos. Nunca se es lo bastante "hombre".

Este tipo de actos pueden pasar desapercibidos en la agenda en muchos otros lugares, pero dentro de una sociedad como la egipcia en la que las revoluciones han traído un aumento insospechado de las agresiones contra las mujeres, es decir, de una violencia en la que el "machismo" es un fenómeno en el que se encarna visiones peculiares del pensamiento religioso, del poder o de la nacionalidad, tiene un interés específico.
Dice Nada Riyadh, en el principio del texto: «First, give birth to a human being. Second, attempt to raise him or her. That's all you really have to do in order to have created your own mini-monster.»* Es la reproducción social de los modelos que se manifestarán como "naturales" después, a través de las acciones, conductas y prejuicios. Creer que crecemos siguiendo nuestra propia naturaleza es de una gran ingenuidad; crecemos, como las enredaderas, guiados por esas cuerdas que quedan cubiertas pronto por las hojas pero nunca dejan de estar ahí.
La revolución del 25 de enero, la "primavera", supuso un escenario privilegiado para la mujeres, que pudieron manifestarse haciéndose visibles y desafiando el modelo privilegiado hasta el momento. Esto ocurrió no solo en Egipto, pero allí ha tenido una serie de circunstancias especiales.
Es el monstruo masculino el que exige que se le realicen pruebas de virginidad a las manifestantes en la Plaza de Tahrir a cargo de los médicos militares, velando por las buenas costumbres, como es el monstruo masculino el que ha hecho realizar "pruebas de homosexualidad" a los detenidos por el vídeo de la "boda gay". Los test dieron negativo, informaron los forenses. Es el mismo monstruo que, como quieren demostrar ahora sobre un escenario con las historias recogidas, define los roles sexuales y sanciona a través de esas leyes vigilantes las conductas que considera improcedentes en cuanto al comportamiento esperado de los géneros.

El escándalo del aumento del acoso sexual en Egipto ha coincidido con la revolución y es una forma de "selección cultural" de aquellos que se apartan. La protesta es mala, la de la mujer es peor. Significa que tiene voz propia y, lo que es peor, que no obedece a aquellos que la deberían controlar. La mujer rebelde es la "chica mala", rol en el que el feminismo ha ahondado a través de los trabajos de muchas de sus voces.
Ayer vi en el concurso norteamericano "The Voice" la intervención de una joven egipcia asentada en los Estados Unidos, en un pueblo perdido del interior. El camino que la había llevado de Alejandría hasta Michigan lo explicó ella misma: sus padres querían un futuro sin condicionamientos para ella. Cuando le preguntaron cuáles eran sus influencias dijo que su madre. Había crecido escuchándola cantar. Ella no pudo ser cantante ("Her conservative grandfather did not allow her mother to pursue music as a career in Egypt", señala en su página) pero quiso que su hija pudiera serlo si así lo deseaba. En las cuerdas que debían guiar la enredadera de su hija, aquel hombre no quiso que la llevaran hacia la música. Hoy su nieta, desde los cinco años en los Estados Unidos, puede buscar su vida en un concurso televisivo, aplaudida y admirada por miles de personas. Sus padres no quisieron crear un ser amargado sino que se sacrificaron por ella.


Escribe Nada Riyadh:

To speak of masculinity is to speak of gender relations. It has nothing to do with equality except for the fact that both women and men have been oppressed by having to play and live up to certain gender roles.  Masculinities are embodied in institutions, culture and in personal life. Masculinities are dynamic and constantly change. One of the ultimate goals of masculinity studies is to give men and women a chance to challenge gender hierarchy and break social norms by realizing that both men and women need to be actively involved in creating a new balance that saves individuality — and I dare say humanity — to simply destroy the monsters living inside us.*


En efecto, esa "masculinidad" monstruosa se encarna en las instituciones, como en esos exámenes militares de virginidad a las manifestantes, en los policías y jueces que no atienden las reclamaciones de las mujeres agredidas o en los familiares que les prohíben realizar sus deseos de llevar su propia vida.
Los estudios sobre la "masculinidad" son complementarios a los que analizan la "feminidad" y tratan de realizar su deconstrucción haciéndonos conscientes de que el "género" es una construcción social que se rige por normas profundas que han entrado en nosotros de forma dirigida y que damos por supuestas. La mayor apertura de las comunicaciones, los contactos con los otros que son culturalmente diferentes, nos hacen ser conscientes de los sistemas de control social a través de las reglas del género. A través del género se controla la sexualidad, que es el mayor foco de represión del que las instituciones sociales disponen. También los hombres, al verse retratados en ese escenario, al escuchar sus propias historias, comprenden que están sometidos a esas reglas que les dan poder pero también limitar su ser social y personal.


En el diario Egypt Independent también se da cuenta del acto de ayer:

The stories are based on real experiences as well as fictional stories that were produced during a three-month workshop, organized by NFS, tackling the social construction of what it means to "be a man."
 "The event aims at addressing the issue of how society attributes to shaping a patriarchal persona that results in marginalizing women's role and becoming structurally and systematically disadvantaged to men," said Nada Rayad, Ash Ya Wahsh project manager. 
 She pointed out that the performance is not about taking sides, but representing the ramifications of social pressures that have led to gender inequality taking its toll on women and men alike.  
"Some parents need to raise emotionally healthy children who are not shackled with society's biased insights and customs, including preventing boys from showing open affection such as crying or instilling male superiority over women," Rayad explained.**


Los padres que se llevaron a sus hijos de Egipto eran conscientes de lo que los suyos habían hecho con ellos, convertirlos en personas que sienten la frustración de haber desperdiciado parte de su vida y potencial creador, sus ilusiones, etc. solo por satisfacer un prejuicio social.

Que se levanten estas y otras voces es una gran señal. El comienzo de esa deconstrucción de la masculinidad es importante, pero solo es el principio. Muchos egipcios se sintieron ofendidos cuando las encuestas realizadas daban resultados muy negativos para las mujeres en el país; el nacionalismo (también parte importante de esa masculinidad) hacía que se sintieran más ofendidos por haber quedado por detrás de Arabia Saudí antes que por lo que los datos de violencia sexual revelaban.
Las manifestaciones de Tahrir contaron con voluntarios que protegían el derecho de las mujeres a manifestarse, a hacerse visibles para demostrar que estaban allí. El aumento y la indiferencia general ante estos hechos forman parte de la masculinidad monstruosa y de la feminidad disminuida, sometida que le sirve de complemento.
Las mujeres se están organizando. Recuperan a sus pioneras, las históricas que rompieron el tradicionalismo avasallador de la sociedad, e incorporan nuevas voces, voces valientes, enérgicas y con grandes dosis de creatividad e inteligencia.
La revolución de las mujeres es imparable porque no busca el poder, sino los derechos. No tiene necesidad de pactar porque lo que necesita es recoger sus propios anhelos para darles presencia.
Es pequeño acto de ayer en El Cairo significa mucho. No es el primero ni será el último. Lo mejor de Egipto está en sus mujeres.
 

* "How to raise a monster" Mada Masr 23/10/2014 http://www.madamasr.com/opinion/how-raise-monster

** "There You Go Man: A portrayal of gender imbalance in Egyptian society" Egypt Independent 22/10/2014 http://www.egyptindependent.com//news/there-you-go-man-portrayal-gender-imbalance-egyptian-society





viernes, 24 de octubre de 2014

El animal iluso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Creía Henri Bergson que la Naturaleza había llegado a dos cumbres diferentes: los insectos sociales, que han desarrollado una especie de "mente" colectiva de la que los individuos forman parte, y la especie humana, en la que somos sociales pero manteniendo nuestra libertad individual. Donde entonces hablaban los filósofos y demás miembros de la sociedad pensante, hablan hoy muchos científicos que han conseguido adentrarse en los misterios de esa libertad, tratando de reducir las distancias entre hormigas y abejas y seres humanos. Bergson ya tenía plena conciencia de nuestro carácter animal, es decir, de nuestra sujeción a las leyes naturales, de nuestra procedencia común y especiación posterior a través de un proceso evolutivo. Pero entendía que existían diferentes grados de libertad entre los insectos y nosotros.
Los científicos hoy, a través de los medios de comunicación y su actividad divulgadora, nos dicen que nuestra pertenencia a la naturaleza debería hacernos revisar conceptos acuñados a lo largo de nuestra historia cultural. De esta forma es posible leer titulares como los que el diario El País nos ofrece recogiendo una entrevista con el neurocientífico Carlos Belmonte: “Nuestro concepto de libertad es una ilusión. Estamos condicionados”*.

Esta forma de expresarse —muy espectacular y sensacionalista para el lector que lo recibe— requiere de algo más, aunque los titulares no den para mucho. Podríamos decir, de igual forma, que "nuestro concepto de peso es una ilusión", que "nuestro concepto de color es una ilusión" e incluso que "nuestro concepto de tiempo es una ilusión". Todo ello no nos impide seguir una dieta, pararnos en un semáforo o fichar en nuestro trabajo. Tampoco se lo impide a los científicos, que saben que esos y otros muchos conceptos tienen un valor más preciso en sus ámbitos que en sus usos y valoraciones cotidianos. A efectos del día a día no nos importa mucho lo que los físicos tengan que decir, por ejemplo, sobre el color ante un cuadro de Velázquez; nos da igual que nos digan que el color es una interpretación de nuestro cerebro al recibir los estímulos que llegarán a él por el nervio óptico o incluso —como nos dicen— que existe un número de mujeres que verán más colores que los que vemos los demás por una variación genética. Con la libertad está empezando a ocurrir algo igual.

P. ¿Dónde deja esta capacidad de recrear una mente humana el concepto de libertad?
R. El concepto de libertad es una ilusión sostenida entre los seres humanos que se basa en que las probabilidades de realizar un acto diferente son tan altas que, en este momento, es imposible predecir lo que va a hacer alguien. Porque son 85.000 millones de neuronas, multiplicado por 1.000 conexiones de media por neurona. Las posibilidades son casi infinitas, pero son finitas, así que al final se va a poder hacer algo que se parecerá extraordinariamente a la actividad de un ser humano.
Nuestro concepto de libertad es falso. Estamos condicionados. La consciencia es menos del 10% de nuestra actividad cerebral en un momento determinado. Ahora se está estudiando mucho cómo se producen las decisiones y es evidente que la decisión está tomada mucho antes de que tú la conozcas conscientemente y la expliques. De hecho, cuando se modifica artificialmente una decisión, el sujeto la explica igual. Nosotros explicamos a posteriori las decisiones que adopta nuestro cerebro basándose en la memoria, en las emociones y en toda una serie de datos que se procesan de una manera inconsciente.*


Todo lo que dice el profesor Belmonte es cierto y no hay nada nuevo en ello, pero no se trata de eso, sino de la forma en que se interpreta y las consecuencias de la interpretación fuera del ámbito en que esa afirmación tiene sentido. El paso del sujeto metafísico al biológico es un gran salto, sí, pero eso no significa que los conceptos que manejamos, en este caso, el de "libertad" tengan un carácter científico o necesite ser probado en un laboratorio.
El profesor Belmonte sabrá, con toda seguridad, que cuando dice que nuestro "concepto de libertad es falso" (que no es lo mismo que una "ilusión", como se afirma en el párrafo anterior) que si hay un concepto sometido a revisión a lo largo de toda la historia del pensamiento occidental (y en otras culturas) es el de "libertad". De hecho, solo algún irredento sostendría un concepto de libertad como el que pienso que el doctor Belmonte tiene en mente al decirlo: un libertad sin condicinamiento alguno. Para la Ciencia, de hecho, no existe ninguna libertad, no ya en el ser humano, sino en ningún otro ámbito, puesto que es determinista per se. De no ser así sería imposible la Ciencia misma, que necesita del concepto de "ley" para tomar forma. Solo, como decimos, algún ingenuo o indocumentado sostendría un concepto de una libertad que no tuviera ningún tipo de condicionamiento o determinación. No existe una decisión completamente "libre", incondicionada, porque somos seres condicionados. Puede que no seamos tan libres como pensamos, pero desde luego creo que bastante más que lo que algunos dan a entender. Si se habla de ilusiones, estas juegan un papel esencial en nosotros, incluida la ilusión del "yo", de la que también se ocupan los neurocientíficos.

El problema del "libre albedrío" es un problema clásico y ya se planteaban si Judas había hecho lo que había hecho como persona responsable o como parte de un plan divino, en cuyo caso ya no nos parecía tan malo. Leibniz recomendaba, ante la duda, actuar como si lo fuéramos, por si en nuestra soberbia nos equivocábamos.
Como en tantos otros campos, nuestras intuiciones se ven desbordadas por la información que los científicos no van trayendo. Muchos de nuestros grandes conceptos nacen de esos desconocimientos iniciales, de la incapacidad de estudiarnos a nosotros mismos más allá de la especulación, es decir, con el mismo órgano que hoy se nos estudia con otros criterios y fines. Históricamente, primero pensamos sobre el mundo y sobre nosotros mismos; eso fue acumulando errores de los que saldrían aciertos, entre ellos, el pensamiento científico y los científicos mismos.
Pensar la libertad como "desconocimiento" de por qué hago lo que hago o como un engaño justificativo de esa conciencia que solo usa el 10% no tiene mucho sentido. Realizar mediciones en las que sale que primero hacemos algo y luego surge en nuestra conciencia la decisión de hacerlo, etc., datos con los que los científicos del ramo nos ilustran cada día, está muy bien. Todos esos conocimientos son importantes y necesarios.
Pero la Ciencia también enseña que una mala o imperfecta teoría es mejor que ninguna teoría. Y, por ahora, no hay ninguna alternativa razonablemente satisfactoria para desmontar una cultura milenaria. El descubrimiento de que lo que ha llevado al doctor Belmonte y a otros neurocientíficos como Pinker, Damasio, etc., a decir lo que dicen es fruto de millones y millones de decisiones que tuvieron lugar desde antes de que su cerebro creara una ficción de "yo", decidiera dedicarse a las Neurociencias y hablar con el diario El País sobre ello. De nada nos sirve preguntarnos si la llamada que le hizo el periodista fue libre, fruto de una orden de su jefe de redacción o un largo y desconocido camino que se inició con la fecundación que dio lugar a su ser, otro concepto falso, pues somos una cantidad ingente de células de distinto tipo que siguen un plan genético, trabajando con el fin de sobrevivir el tiempo suficiente como para transmitir nuestra información. Puedo intentar analizar si he sido libre al leerlo y libre al escribir sobre ello. Sí, todo eso y mucho más.


La gente que lo lee puede sacar extrañas consecuencias de frases como "nuestro concepto de libertad es falso", porque no suele ir más allá. No hay un solo concepto de "libertad", nunca lo ha habido. Si los filósofos deben leer más sobre los avances de la ciencia, los científicos deberían leer más sobre los avances de la Cultura, especialmente sobre esos conceptos sobre los que construimos nuestra convivencia social.

Es evidente que nuestro sentido de lo que llamemos "libertad" en cada momento de la historia y cómo califiquemos la ausencia de esta, "determinismo", "fatalismo", "alienación", etc., tiene unas consecuencias en nuestras propias acciones. Cuanto más nos conozcamos, mejor; cuanto más sepamos de nosotros mismos, menos condicionamientos tendremos puesto que la ignorancia es también un limitador de la libertad.
Lo que es importante señalar es que una cosa es la libertad que nosotros podamos medir en un laboratorio o en la vida misma y lo que es la construcción cultural de nuestra idea de libertad, que es algo totalmente distinto. Que las palabras no nos confundan. Ciertos campos de la ciencia no saben distinguir la idea de libertad tal como se puede definir en su terreno —lo que miden u observan— y el significado cultural que el concepto pueda tener. "Libertad" es un concepto importante sobre el que se sostienen muchos otros que mantienen el edificio de la convivencia. Las hormigas bergsonianas no tienen necesidad de reflexionar porque las naturaleza (es una figura retórica) les ha llevado por ese camino como a nosotros (es otra figura retórica) nos ha llevado por el nuestro.

Presentar casos en los que ciertas personas han hecho lo que han hecho debidos a sus hormonas o genes puede tener su razón de ser ante un tribunal, pero el concepto de libertad, derechos o responsabilidad que allí se establece no es el que hay bajo un microscopio. Podrá ser utilizado para no declararle "responsable", por ejemplo, pero eso refuerza el concepto mismo de responsabilidad. Podemos pensar que no somos nosotros los que elegimos pareja y que son nuestros genes los que nos hacen poner los ojos en unos y otros; podemos enterarnos de que no la elegimos porque fuera buena persona, sino porque tenía las caderas anchas, un color saludable y una cara simétrica, pero eso no nos debe hacer olvidar lo que el amor implica. Habrá quien salga diciendo que el "amor" es una ilusión, y muchos le darán la razón sin necesidad de ser genetistas o neurocientíficos. Pero hay una diferencia entre mis genes eligiendo otros genes para mezclar nuestra información y el matrimonio forzado, en el que las familias deciden por mí. Son dos problemas muy distintos que afectan a la libertad. Creo que esa es la libertad preocupante, la que debe quitarnos el sueño. Con la otra hay poco que hacer.
Cuando la gente pensaba que el mundo era plano y que el planeta era el centro del universo, se demostró que no era así, aunque algunos lo pasaron mal. La ciencia y la experiencia mostraron que era un error y aquello sirvió para hacer grandes progresos. La neurociencias y la neurobiología es un campo apasionante en el que surgen aportaciones cada día que nos descubre horizontes. Pero hay una diferencia entre demostrar que el mundo no es plano ni el centro del universo (que tuvo unas consecuencias culturales enormes) y decir que nuestra idea de libertad (no hay solo una) es falsa. También tiene consecuencias culturales evidentes.
Al doctor Belmonte se le pregunta por el dolor:

P. Sobre el dolor, una peculiaridad humana es que a veces, sufrimos por el dolor de otros, incluso de otras especies. ¿Qué dice la neurociencia sobre el dolor de los animales?
R. Desde que la epigenética ha aparecido, hemos visto que la expresión de los genes se puede modificar sustancialmente a lo largo de la vida, que unos genes que estaban silenciados se pueden expresar y dar lugar a cambios en el comportamiento y en cualquier aspecto de nuestra vida. La cultura es epigenética. El que esos cambios epigenéticos perduren durante generaciones, en particular en animales superiores, está en discusión, pero sí hay una epigenética social.
Nos queda que la gente acepte que la enfermedad mental es una patología del sistema nervioso
Determinados valores se acaban expresando en mucha gente, por resonancia. Yo creo que el cuidado de los animales, afortunadamente, ha surgido en estos últimos cien años como algo que se está empezando a imponer: el sentimiento por los animales, como el que podemos tener por nuestras crías, la compasión hacia ellos, que no teníamos hacia los animales, estamos empezando a incorporarla a nuestra cultura. A mí me parece muy bien, porque nos hace más humanos y más cercanos a seres vivos como nosotros.*


Bien. La idea de que "la cultura es epigenética" es la forma de expresar desde la teoría estándar que existen los cambios y que esos genes inamovibles no lo son tanto gracias a la "cultura". De esa cultura forma parte la idea de "libertad", no solo la "compasión por los animales", algo que entiendo es mucho más complicado de explicar desde la evolución. Si pensamos que el gran obstáculo, la gran molestia teórica, es el "altruismo" (¡bendita molestia!), algo que choca con el "egoísmo" del gen y de lo que no es el gen. Hasta el momento la teoría solo da el visto bueno al "egoísmo", motor evolutivo, como sentenció Dawkins. Pero que el "altruismo" no tenga una explicación teórica, no nos convierte a todos en perversos manipuladores por practicarlo. Para la Teoría somos egoístas y sin libertad. Menos mal que se admite que algunos genes se expresan (algo que "yo", ilusión de la conciencia, de ese miserable 10%, no puedo) por influencia exterior y que ese exterior lo constituye no solo el clima, sino el entorno social, un entorno en el que puede haber ideas sobre la "libertad" que animen a algunos genes a creérselo. No entiendo muy bien sentir compasión por los animales "nos haga más humanos" cuando perdemos por otro lado los valores que se nos requisan, como el caso de la "libertad". ¿No es la "compasión" también una ilusión? ¿No se esconden tras ella oscuros cálculos genéticos egoístas?
Quizá lleguemos a la importante conclusión de que son esas ilusiones, efectivamente, las que nos hacen humanos y no los mecanismos por los que llegamos a ellas, que son los de la materia y sus interacciones. No tengo ningún inconveniente en reconocerme como un animal iluso. Esas ilusiones te llevan a la compasión y a la Luna.


Puede que no seamos libres, incluso que sea un concepto falso y estúpido, pero hemos hecho un montón de cosas positivas, para nosotros y los demás, creyendo esa tontería. Hemos avanzado porque dejamos de creer que el sol, la luna, las estrellas y un sinfín de cosas más regían nuestros destinos. Hace ya mucho que sabemos que estamos condicionados en muchos aspectos, antes de saber que los genes existían o cómo funcionaba nuestro cerebro. Pero nuestro concepto de "libertad" no es "falso", al menos no más que otros, pero con mucha más utilidad. Eso creemos, sea cierto o no.
Si son sus genes los que le han hecho leer hasta aquí, lo lamento porque no era esa mi intención. Pero así somos los pobres humanos, solo somos libres cuando decidimos que no lo somos.

* “Nuestro concepto de libertad es una ilusión. Estamos condicionados” El país 23/10/2014 http://elpais.com/elpais/2014/10/21/ciencia/1413885358_297991.html