lunes, 5 de junio de 2017

Tres tuits que sonrojaron al mundo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tres tuits han bastado para dejar en evidencia la catadura de Donald Trump, por si alguien tenía alguna duda. Con solo tres tuits ha mostrado con claridad su "toxicidad" al mundo. Solo tres tuits, como pinceladas de un retrato oscuro y oportunista, falto de cualquier sensibilidad o decoro frente a lo que es un drama para mucha gente y ante el que basta con mirar las reacciones del mundo para no equivocarse. Pero eso es demasiado para Trump.
Ni siquiera se puede calificar como "polémica". Trump ha cosechado sobre todo desprecio, que es lo que se merece en su más alto grado. Solo el equipo que trata de convencer a la parte de los Estados Unidos que le votó que lo que hace su presidente es correcto ha salido a la palestra a respaldar sus tuits. ¡Dura tarea! Poco más pueden hacer ante un sentimiento general de vergüenza.
The New York Times lo comenta el episodio con el titular "Trump’s Off-the-Cuff Tweets Strain Foreign Ties" y señala:

WASHINGTON — On one level, President Trump reacted to Saturday night’s terrorist attack in London much as his predecessors might have. He expressed solidarity and telephoned Britain’s prime minister to offer condolences. “WE ARE WITH YOU,” he wrote to Britons.
But even as the investigation into the attack was getting underway, Mr. Trump wasted little time in using the episode to defend his hotly disputed travel ban on visitors from certain predominantly Muslim countries and to criticize the judges who have blocked it. And by Sunday morning, he decided to go after the mayor of London as not being tough enough on terrorism.
Along the way, he mischaracterized the mayor’s position, renewed a trans-Atlantic feud stretching back a year and widened his rift with the United States’ traditional European allies a bit further. And he set off a chain reaction in the news media world, triggering partisan reactions that illustrated just how polarized both the United States and the world have become about the uninhibited, Twitter-obsessed president.*


En su primer tuit, Trump estableció una conexión entre lo ocurrido en Reino Unido y la prohibición de entrada desde siete países musulmanes. Lo que hizo fue atacar a los jueces que han bloqueado su orden responsabilizándolos si se producen ataques terroristas. De esta manera, de nuevo, Trump vuelve a atacar a los jueces que han paralizado su cuestionable orden. No solo es una interferencia con la justicia y una forma de intimidación, sino un uso torticero del dolor de las ciudades británicas.
Con el segundo de sus tuits, Trump arremetía contra uno de sus objetivos favoritos, el alcalde de Londres, el musulmán Sadiq Khan. Esta vez el tuit entra dentro de la manipulación más descarada. Trump deja en evidencia su forma barriobajera de actuación y su falta de escrúpulos al atacar a Khan manipulando sus palabras.

The latest contretemps came when Mr. Trump heaped scorn on Mayor Sadiq Khan of London. “At least 7 dead and 48 wounded in terror attack and Mayor of London says there is ‘no reason to be alarmed!’” Mr. Trump wrote on Twitter.
Mr. Trump either misunderstood what Mr. Khan had said or distorted it. During an interview shown on the BBC, the mayor said he was “appalled and furious that these cowardly terrorists would target” innocent civilians and vowed that “we will never let them win, nor will we allow them to cower our city.”
He went on to say that residents should not worry as they encounter more police officers patrolling the streets.
“Londoners will see an increased police presence today and over the course of the next few days,” Mr. Khan said. “No reason to be alarmed. One of the things the police, all of us, need to do is make sure we’re as safe as we possibly can be. I’m reassured that we are one of the safest global cities in the world, if not the safest global city in the world, but we always evolve and review ways to make sure that we remain as safe as we possibly can.”
Mr. Khan’s office later dismissed Mr. Trump’s post, saying the mayor was too busy to reply. “He has more important things to do than respond to Donald Trump’s ill-informed tweet that deliberately takes out of context his remarks urging Londoners not to be alarmed when they saw more police — including armed officers — on the streets,” his office said in a statement.*


El tuit muestra el riesgo de tener un presidente que a) es incapaz de entender lo que los demás dicen, o b) no puede dejar de manipular a los demás con mentiras. Las posibilidades son terribles si pensamos que estamos ante un presidente de los Estados Unidos al que nadie puede retirar el teléfono de las manos. El teléfono de Trump es un arma de manipulación e intoxicación, un arma de ofender y agredir a los demás en el nombre de los Estados Unidos. Como particular, sus tuits son impresentables; como presidente de los Estados Unidos, arrastran a la nación y la humillan ante el mundo. No hay un "America First!", sino un "Trump First" que la arrastra hacia la vergüenza.
Pero la atracción de estas mentiras e ignominias es grande. Con cada una de ellas, los seguidores fieles del presidente amplían la brecha local. Pero eso, que es grave, apenas es nada en comparación con la soledad en la que están quedando los Estados Unidos ante el mundo. Sus abrazos con dictadores muestran la distancia que el mundo tiene, de la misma manera que ha quedado en evidencia tras su reacción ante el cambio climático.


El tercero de los tuits entra de lleno en una de las cosas que los países democráticos menos entienden de los Estados Unidos: la locura de las armas. No es la primera vez que lo hace. En ataques anteriores ha mostrado la superioridad norteamericana y, en su simpleza, ha dicho que esas matanzas son el resultado de que la gente no lleve armas de fuego encima. La mentalidad de cowboy no le abandona. Todo se resuelve como en el OK Corral. Para Trump una sociedad en la que todos van armados es una sociedad "segura". Es su pago al lobby de las armas, el más poderoso de los Estados Unidos.
Trump ha visitado Arabia Saudí —un buen amigo— país comprador de armas norteamericanas y exportador de ideología terrorista y terrorismo (de allí era Bin Laden), al que curiosamente su orden de entrada no afectaba. Los países musulmanes se han reunido y han llegado a la conclusión que el terrorismo que padecen procede de Irán. Trump les ha dado la razón y les ha vendido más armas. Para Trump, como para el mundo orwelliano de 1984, la guerra es la paz (war is peace).


Los tres tuits son suficientes para definir a un personaje que se define todos los días ante el mundo, que necesita hacerlo aquejado de la incontinencia que su personalidad confunde con eficacia. Trump padece un trastorno manifiesto que le impide estarse quieto incluso durante la interpretación de un himno. Para él, todo este constante protagonismo es parte de su imagen de arreglador del mundo, que se ha fijado. La excusa para esta falta de contención es siempre la misma: acabar con lo políticamente correcto. Pero los tres tuits no tienen nada que ver con la corrección política.


Jennifer Rubin ha publicado un artículo titulado "With his London tweets, Trump embarrasses himself — and America — once again"**, en The Washington Post. El título no puede ser más explícito en el reconocimiento del efecto que tiene sobre los Estados Unidos. Pero no creo que para él suponga ninguna "vergüenza". Psicológicamente carece de ese tipo de reacción, como demuestra cada día.
Señala Jennifer Rubin en su artículo:

Meanwhile — and it pains me to write this — our president acted like a clod, a heartless and dull-witted thug in sending out a series of tweets. He — commander in chief and leader of the Free World — first retweeted an unverified, unofficial Drudge headline about the unfolding terrorist attack. Then he aimed to bolster his Muslim travel ban (which is not supposed to be a Muslim travel ban). “We need to be smart, vigilant and tough,” he tweeted. “We need the courts to give us back our rights. We need the Travel Ban as an extra level of safety!” (Aside from the inappropriateness of President Trump’s tweet, he fails to grasp that the courts in these cases are reaffirming our rights against an overreaching, discriminatory edict.)**


Jennifer Rubin es una columnista ¡republicana! (offering reported opinion from a conservative perspective, la describen en su celebrada columna The Right Turn) en The Washington Post. El artículo es un durísimo ataque a la política de Trump y, especialmente, a su forma de hacer política, dos aspectos que pueden ser separados racionalmente pero que van en el mismo paquete.
Trump ha desperdiciado una ocasión de oro para tratar de limar asperezas con los líderes europeos. Es la ocasión más evidente, la de la solidaridad ante el dolor de los demás, de un aliado. Pero la incontinencia le pierde porque, como toda persona aquejada de lo suyo, carece de las habilidades sociales que nunca ha tenido que practicar. ¡Ventajas de ser rico de nacimiento!
Trump, como señala Rubin, está haciendo avergonzarse a los Estados Unidos día tras día. Lo peor es que muchos se sienten en la obligación de respaldar estas conductas impresentables, como tantas otras. Tratan de convencer a la gente de la normalidad y adecuación de los tuits al mundo real. Muchos ya se están desmarcando ante la imposibilidad de sostener las líneas presidenciales sin sonrojo día tras día.



* "Trump’s Off-the-Cuff Tweets Strain Foreign Ties" The New York Times 4/06/2017 https://www.nytimes.com/2017/06/04/us/politics/britain-attack-trump-twitter-storm.html
** Jennifer Rubin "With his London tweets, Trump embarrasses himself — and America — once again" The Washington Post 4/05/2017 https://www.washingtonpost.com/blogs/right-turn/wp/2017/06/04/with-his-london-tweets-trump-embarrasses-himself-and-america-once-again/






domingo, 4 de junio de 2017

Con Londres

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las portadas se escinden. Lo que parecía destinado a inundarse de imágenes y titulares de la celebración de la fiesta del fútbol con la final en Gales, se quiebra con la imperiosa necesidad de dejar sitio a la muerte y el dolor, a la nueva barbarie que busca los fines de semana para actuar en espacios poblados. Y la fiesta cede ante el dolor de los que se ven afectados por la irracionalidad extrema del terrorismo.
Hace unos días era Mánchester; ayer fue en Londres, ciudad elegida para el sufrimiento junto con París. El puente de Londres reclamaba desde hacía tiempo protagonismo doloroso y finalmente lo ha tenido. Siete muertos y casi cincuenta heridos.
Una actualización de este mismo momento de la BBC describe a través de uno de los testigos lo sucedido en el puente:

Witnesses have been telling BBC Radio 5 live what they saw in London Bridge last night.
Eric, who was on the bridge, said he saw the van "veer to the right and those people there, they were trying to run away from the van."
He said once the vehicle stopped the three people who got out "ran towards the people that they nearly ran over".
He said he thought they were going to try to check on the people on the bridge but "they literally just started kicking them, punching them, they took out knives and then they just, it was a rampage really."*


La descripción deja un extraño sentimiento de estar ante unos energúmenos brutales y descerebrados, que es lo que están produciendo cada día a través del adoctrinamiento. La rabia que describe el testigo es resultado de muchas horas, de una laboriosa tarea de aprendizaje del odio hasta llegar a este estado criminal y cobarde.
Los que estaban allí heridos en el suelo no eran "personas", solo "infieles", un término que su interpretación del islam convierte en enemigos de los que hay que deshacerse. Su idea de que estos crímenes son agradables a los ojos de Dios forma parte del esperpento en que han convertido su interpretación de la religión.
La misma BBC recoge el testimonio de otro testigo en su siguiente parada criminal:

The vehicle continued to drive to nearby Borough Market, where the suspects got out and stabbed several people in an area crowded with people having an evening out.
Eyewitnesses spoke of attackers targeting people in pubs.
One witness, Gerard, told the BBC: "They were running up shouting, 'This is for Allah.' They stabbed this girl maybe 10 times, 15 times."
He said he tried to stop them by throwing bottles, chairs and other items.**


No sabemos mucho más de lo ocurrido en Londres. Son tres ataques contra Reino Unido en muy poco tiempo, lo que haría pensar en una campaña contra el país. Sin embargo, la realidad puede ser otra más sencilla: atentan porque están allí.
Durante años, Reino Unido y Francia, especialmente (aunque no han sido los únicos) han acogido a los islamistas perseguidos por los regímenes dictatoriales que cayeron durante la Primavera árabe. Lejos de guardar cualquier tipo de simpatía por quien les acogía, estos grupos han esperado el momento del regreso triunfante. Eso no se ha producido. Theresa May acaba de decir que hay demasiada tolerancia hacia el extremismo. Puede empezar por desmontar los grupos que rondan por las ciudades y que hasta el momento se mantenían estratégicamente inactivas. Luego darse una vuelta por la City a revisar cuentas.


El Estado Islámico es  un intento de establecer su reino en la tierra. Es en una etiqueta bajo la que matar. Va más allá de lo que Al-Qaeda quería: es participativo, abierto a todo el que quiera matar en su nombre. Basta con adherirse y matar. Eso le da un ser y un no-ser simultáneo muy difícil de rastrear y muy cerca de lo cotidiano. No necesita acciones espectaculares, sino buscar momentos significativos.
Es importante saber, como ya se especula, si los ataques son coordinados o no, sobre si forman redes, etc. Esto es importante, pero no lo decisivo. Lo que es difícil de detectar son las mentes agazapadas, las que se ha ido formando en el odio cotidiano y tienen estas apariciones explosivas.
Este terrorismo es el resultado del crecimiento del radicalismo religioso, no de una causa específica, y no se va a cortar de golpe. Son la quinta columna. Se creó fuera durante décadas. Para su control es esencial disponer de buenos aparatos de inteligencia y buenos observadores de la realidad, del día a día, para poder traspasar la capa que sirve de disfraz para evitar que se vea la determinación de matar. No basta con escuchas y demás medios; hacen falta buenos psicólogos capaces de interpretar matices y condiciones para que surja ese deseo de matar, que requiere de un entorno definido, ya sea familiar o de amistades.


El radicalismo sabe formar sin ser detectado. Se disfraza de piedad, de amor a Dios y a los seres humanos. Cuando ha llegado la etapa del amor comienza la del desvelamiento de aquellos que se oponen a la voluntad de Dios, los impíos que la desobedecen e impiden que el reino de Dios se forme en la tierra no son "humanos". ¿No es eso lo que da sentido a la Historia? ¿No es la sucesión de sorderas a la palabra divina hasta que llegó la "verdad" a comprenderse, a ser dicha en su integridad? ¿Qué excusa hay para no cumplirla? Cuando el proceso se ha terminado, todo resplandece con claridad, todo se hace evidente. Ya puedes sumar por ti mismo. Sabes quién eres y quién es tu enemigo. Para hacer lo que han hecho en Londres basta una furgoneta y unos cuchillos de cocina bien afilados. La parte esencial es mental: convencerse de que Dios quiere que maten.
Y matan a los que se les oponen o simplemente no comparten su clarividencia. Matan a los que les parecen impíos, infieles. Llenos de prejuicios, son incapaces de aceptar la diversidad del mundo, algo que les parece una aberración, contra natura, contra la ley de dios. Solo hay una verdad y lo demás es error. La palabra libertad les parece deleznable, una ficción diabólica, el orgullo llevado al extremo. Pero Londres, París, Mánchester... son ciudades libres y aman su libertad.
Nuestra solidaridad con Londres y sus víctimas. Compartimos su indignación y su voluntad firme de vivir su vida sin que fanáticos descerebrados se la alteren. Como en París, como en Mánchester, ciudades abiertas a la luz, la cultura y a las libertades. Los fanáticos viven en ellas, pero sus mentes habitan oscuras mazmorras en las que ellos mismos se han encerrado.



* "Latest updates: London attack" BBC 4/06/2017 http://www.bbc.com/news/live/uk-40147014

** "London attack: What we know so far" BBC  4/06/2017 http://www.bbc.com/news/uk-england-london-40147164



sábado, 3 de junio de 2017

La perfección

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace unos días, Egyptian Streets titulaba uno de sus artículos "From Ripped Jeans Ban to Virginity Tests: Egypt’s Parliament Most Bizarre Bills"*. Daba cuenta allí de las extravagantes —algunas podrían calificarse con más precisión— iniciativas propuestas en el parlamento nacional. De la mayoría de ellas teníamos noticia aquí cuando se produjeron, pero el efecto de verlas juntas no deja de ser perturbador. El diario, a modo de introducción planteaba a sus lectores:

«Apart from the clashes and quarrels inside the parliament that are common in several countries, Egypt’s parliamentarians have repeatedly proved that they don’t have much to bring to the table. Every now and then, a member decides to come up with a new controversial draft law that makes people question whether these MPs are actually familiar with people’s needs and demands or not.»*

Ponen así el dedo en la herida política egipcia de la inutilidad parlamentaria en un país que necesita urgentemente cabezas pensantes, repletas de conocimiento y sentido común, para tratar de evitar que la situación económica, social y política se siga manteniendo en los niveles de incompetencia actuales. Diseñado para no hacer sombra al gobierno presidencial, el parlamento nació débil, desgarbado y extravagante, desconectado de la sociedad y de sus necesidades.


El repaso incluye algunos asuntos y a sus promotores. Se recoge, por el ejemplo, la iniciativa presentada por el diputado Bedir Abdul-Aziz, de la provincia de Kafr Al-Sheikh que "suggested a jail term and a fine that ranges between EGP 1,000 to 5,000 to be imposed on parents who give their children Western names."* Argumentaba el diputado que cuando crecen, los egipcios a los que se les ha puesto nombres occidentales tienden a presentar problemas. Con ello, decía, trataba de preservar la herencia y cultura egipcias. Otro propuso, para evitar vaqueros ajustados, la imposición del uniforme en escuelas y facultades.
Para evitar tantos problemas causados por nombres desajustados y pantalones ajustados, la diputada Shadia Kheidr propuso un borrador que «criminalises disobeying parents and imposes a severe penalty on disobeyers.»* La desobediencia a los padres en un sistema altamente patriarcal, como es el egipcio, es una piedra angular de la nación. Sabedora de los terribles problemas de la desobediencia, no se quiso andar con medias tintas y apostó por un sistema duro: «The draft law suggested a 3-year-jail term for anyone who violates the rule and disobey their parents, and/or a fine that ranges between EGP 500 to EGP 10,000.»* De salir adelante, la familia se habría convertido en una especie de dictadura autoritaria en la que los padres siempre tienen razón, digan lo que digan, ya que se penaliza la "desobediencia" y no los motivos. Pero la ingenuidad egipcia no cree que los padres deban tener razón, sino que deben ser obedecidos, la tengan o no. Se trata de la obediencia porque no entra en la cabeza que los hijos puedan tener razones suficientes como para no obedecer. En esa obediencia, por ejemplo, puede entrar casarse con quien les digan, porque ¿quién va a saber mejor lo que unos hijos necesitan que sus padres?


Esta propuesta no puede desligarse de la propia revolución del 25 de enero de 2011, que fue realmente un acto de rebeldía contra el "padre Mubarak", que se presentó ante los revoltosos como un padre hablando a sus hijos. El modelo vuelve, si es que alguna vez de ha ido.
La vigilancia sobre los hijos es el favorito de la mentalidad egipcia porque es lo que le queda a los que solo tienen hijos, poder ser sus amos, un poder al que no quieren renunciar. Cita el periódico caso ya vistos aquí: la petición de la mutilación genital y la propuesta de exámenes de virginidad a las estudiantes para entrar en la Universidad. Quizá sean dos de los proyectos más agresivos y vergonzosos presentados y que mejor revelan las mentalidades autoritarias de quienes los propusieron y avalaron, que no fueron pocos.
Desde la política, Egipto no se ve a sí mismo como un problema de "libertades", sino como un problema de "obediencia" o, si se prefiere, de falta de obediencia a los autoridades, ya sean políticas (militares) o religiosas. En este sentido, casi todas las propuestas son restrictivas, tendentes a limitar las posibilidades de la gente. El planteamiento tiene consecuencias importantes porque implica que los que tienen en su mente un modelo perfecto (obediencia, control de los hijos, etc.) lo consideran una verdad inmutable que se ha de implantar a fuerza de ley, decreto, multa y detención. De  ahí la fácil aceptación de la idea de que ha sido la revolución la que ha creado los problemas egipcios, encontrando la fácil adhesión a un orden autoritario como respuesta.


Pero esta vez, más allá del parlamento, llegan las acciones desde la otra institución que compite por el control de la vida social con su modelo. Me refiero a la Universidad de Al-Azhar. Egypt Independent nos trae hoy una noticia que afectará a los cairotas durante el Ramadán: "Al-Azhar uses Cairo Metro’s internal radio to practice preaching". La perspectiva de los viajes recibiendo sermones y prédicas a través de la megafonía del metro será incómoda para muchos, que se verán obligados a la escucha  piadosa so pena de ser identificados como absentistas religiosos. Dice el periódico:

For the sake of delivering the right teachings of Islamic religion to all Egyptians, Egypt’s Metro Company recently signed an agreement with the Islamic Research Complex to start a preaching program through Metro’s internal radio.
In accordance with this agreement, the preaching program is active only during the holy month of Ramadan and being executed by a number of well-cultured preachers graduated from Egypt’s largest Muslim beacon, Al-Azhar.
Details of the main goals of the preaching program that will be active through the Cairo Metro internal radio were revealed by General Secretary of Islamic Research Complex Mohie El –Din Afify during the program’s inauguration’s press conference. Beside delivering the correct teachings of Islam , the program will focus on improving people’s morals.
“The messages will be concise and close to people’ real life; they will be urging people to work and enhancing patriotis. In additiion, these messages will curb the extremist preaching that some are trying to disseminate,” he explained.**


La idea es de una ingenuidad pasmosa, pero tiene el valor de ser un signo en la lucha emprendida con el propio gobierno y todos aquellos que responsabilizan a la universidad y a sus responsables de estar esparciendo radicalismo. Por definición, los "right teachings" son los que salen de ellos, ya que cualquier otra versión —en un sentido reformista o radical— es considerada "incorrecta".
En su lucha institucional, los egipcios están padeciendo los intentos competitivos de "normalizarles". Lejos de aumentar las libertades individuales, que sería lo propio de una sociedad democrática y moderna (como se pregona), las instituciones han decidido crear un modelo estándar en todos los ámbitos, ya que lo que caracteriza estos movimientos es el hecho de estar predefinidos: todos tienen un modelo de perfección. ¡Y ay del que se aleje!
Los sermones en el metro son solo una parte. Hace unos días, Al-Monitor titulaba "Egypt's Al-Azhar looks to 'cafe preachers' to spread its message", un artículo firmado por Salwa Samir. Esta vez son los cafés:

At a cafe in downtown Cairo, where customers are chatting among themselves as waiters shout drink orders to the kitchen staff, a number of Al-Azhar preachers arrive decked out in their traditional attire. They talk for a while to the cafe owner, before saying "Assalamu Alaikum" — a traditional Muslim greeting meaning "Peace be upon you" — to the customers, before introducing themselves.
"We are preachers. We want to talk to you. Will you allow us?" one of them asked a surprised patron, who agreed to the request. As time passed, the customer started a conversation with the preacher.
This scene could soon become common at the many cafes in Egypt. The idea of “cafe preachers” is the brainchild of the Al-Azhar Islamic Research Academy. Late last year, preachers started mingling among cafes' clientele in some Upper Egyptian cities, where they were welcomed warmly.
Mohieddin Afifi, the secretary-general of the academy, told local media in February that the idea of cafe preachers developed within the framework of renewing religious discourse and improving the communication between Al-Azhar's preachers and the public. This new way of communication aims at confronting ideas that are radical and foreign to Egyptian society.
"Those preachers are increasing young people's awareness and highlighting the importance of moderation in all walks of life. [They] also shed light on tolerance of the Islamic religion that is far removed from extremism," Afifi said.***


En una sociedad tan preocupada por observarse unos a otros en sus virtudes, el modelo de visitas a los cafés, como ocurre en el Metro, definirá a los receptores por sus actitudes.
Probablemente, la iniciativa sea un compromiso positivo y hecho con buena intención, pero no dejará de ser obsesivo si los egipcios se ven perseguidos por todas partes para hacerles ver las virtudes de la moderación.

El artículo recoge lo prudente de las visitas, según los receptores, no interrumpiendo, por ejemplo, un partido de fútbol, algo bastante sensato.

Mohamed Abdou, a patron at a Cairo cafe, told Al-Monitor about his experience, saying that the preachers’ advice “is presented in a smooth and light manner.” He noted that the preachers do not issue warnings or exaggerate their messages. “It is nice that they find us and listen to our questions,” he said.
"I think it is their role to do this," Abdou added, and he expressed hope that preachers will go out in all governorates, especially in rural areas where the Salafists reside.
Yet photographer Ali Salem does not welcome the idea. "The preachers should be at mosques, not cafes. We come to cafes to chat, play and smoke, not to listen to preachings,” Salem told Al-Monitor.
He added that religion is not a “commodity” to be presented in public places.
Mohamed el-Sayed Wardani, the media coordinator of the Islamic Research Center, told a local TV show that in the coming period preachers will start to go to cultural and youth centers. He said that some preachers have gone to remote areas such as Halayeb and Shalateen.
"People there have a thirst for preaching. We will do our best to reach people and correct their misconceptions," he said.***

No sabemos muy bien en qué consistirán esas correcciones de sus concepciones equívocas, pero muestran ese afán perfeccionista que guía a la sociedad. Es sorprendente que con tantas personas e instituciones pendientes de hacer alcanzar la perfección a los demás, Egipto tenga tantos problemas en sus diferentes órdenes.
La observación de uno de los consultados sobre que vayan a las zonas rurales controladas por los salafistas no es baladí. Sería más acertado ir allí donde surgen los problemas con más intensidad para evitar, por ejemplo, que corten cuellos o pongan bombas en iglesias. No sé si esto se logra solo con sermones en los cafés. También los salafistas se han dedicado a ir de espacio en espacio controlando la vida de las personas para imponerles una versión "perfecta" del islam. Nadie apuesta por menos. La perfección o nada.
Entre el parlamento, el gobierno y Al-Azhar, finalmente se alcanzará la perfección tan deseada por todos. Están en ello.



* "From Ripped Jeans Ban to Virginity Tests: Egypt’s Parliament Most Bizarre Bills" Egyptian Streets 26/05/2017 https://egyptianstreets.com/2017/05/26/from-ripped-jeans-ban-to-virginity-tests-egypts-parliament-most-bizarre-bills/
** "Al-Azhar uses Cairo Metro’s internal radio to practice preaching" Egypt Independent 2/06/2017 Al-Azhar uses Cairo Metro’s internal radio to practice preaching

*** "Egypt's Al-Azhar looks to 'cafe preachers' to spread its message" Al-Monitor 28/05/2017   http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2017/05/egypt-azhar-cafe-preachers-religious-discourse.html



viernes, 2 de junio de 2017

No es grandeza, es aislamiento

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Una vez más, Trump ha conseguido los titulares del mundo. Eso le produce un inmenso placer personal, pero hunde cada día más a los Estados Unidos. El discurso de Trump —con todas las cadenas televisivas mundiales retransmitiendo— decía lo esperado. Lo sorprendente eran los aplausos que lo acompañaban y los éxtasis que le provocaban. Tras la presentación increíble del vicepresidente Pence, Trump irrumpió en el jardín de la Casa Blanca ante un público entregado. La escenificación resultaba pretenciosa, un lamento contra los abusos históricos que los Estados Unidos han padecido en su inagotable bondad y generosidad ante la falta de un liderazgo realmente americano.
Esta vez el mundo no ha querido que Trump convierta en oro chapado lo que no es más que cartón piedra. Nadie ha querido que el presidente de los Estados Unidos interprete sus palabras como un gran éxito que deja al mundo a sus pies. Nunca el país ha estado más aislado ni más criticado por sus decisiones. La lucha interna tiene su prolongación en el exterior. Hasta Macron se lo ha dicho en inglés para que no haya dudas ni errores de traducción, argucias habituales.
El diario El País titula sin florituras, "Rotunda condena internacional a la retirada de EE UU del Acuerdo de París". En el artículo se recogen las intervenciones condenatorias de diversos mandatarios:

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha afirmado que Donald Trump ha cometido un error para los intereses de su país y para el futuro del planeta. "EE UU le ha dado la espalda al mundo", ha dicho en una discurso televisado en inglés que ha finalizado parafraseando al presidente estadounidense: "Hagamos el planeta grande otra vez (Make our planet great again)".*

Pese a haber repetido a los norteamericanos que su gira mundial (laica y monoteísta) había sido un éxito sin precedentes, Trump recoge lo que siembra y han dejado aparte las consideraciones que hasta el momento se han tenido por respeto a la presidencia y al país. Lo mismo que ha ocurrido en los Estados Unidos, el mundo empieza a tratar a Trump como se merece, más allá de las danzas saudíes con espada al hombro. Ya las ironías, además de Macron, empiezan a ser generales. Juncker es citado también por El País:

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, también ha manifestado su malestar. "Es una decisión seriamente errónea", ha tuiteado. En unas declaraciones grabadas Juncker afirmó: "Intentamos explicárselo [el acuerdo de París] al señor Trump de forma clara con frases cortas en alemán en Taormina". Con esta frase hizo reír al auditorio y añadió: "Parece que el intento no tuvo éxito", remachó.*


La ironía de Juncker es una pequeña compensación psicológica ante el desastre que ha provocado —uno más— Trump con sus decisiones y su falta de comprensión del mundo. Trump es Trump. El problema sigue siendo el movimiento que le ha alzado hasta el lugar de las decisiones. Más allá de la estúpida y sentimental retórica de su "amor por los mineros del carbón" (también amaba a Wikileaks) están los hechos graves del negacionismo.
Una cosa es una estrategia política o una opinión y otra es la negación de los hechos. La preocupación de la revista Scientific American en septiembre de 2016, que recogimos aquí, por la posible elección de un presidente que sostiene que el cambio climático es un timo, que las vacunas producen autismo, etc. etc. se ha convertido en una situación aterradora para el mundo. Trump es la subversión de los hechos y su desaparición tras una capa de demagogia en la que es apoyado por una serie de grupos de oscura adscripción y filiación, que van desde las lecturas de Julius Evola (como en el caso de Bannon) hasta el lobby de las armas.


El artículo de Bill McKibben, fundador de 350.org —un grupo mundial de apoyo a las políticas para prevenir el cambio climático— y profesor de ciencias ambientales no tiene dudas sobre cómo calificar lo dicho ayer por el presidente: "Trump’s Stupid and Reckless Climate Decision"**. Escribe en The New York Times:

Science first. Since the early 1800s we’ve been slowly but surely figuring out the mystery of how our climate operates — why our planet is warmer than it should be, given its distance from the sun. From Fourier to Foote and Tyndall, from Arrhenius to Revelle and Suess and Keeling, researchers have worked out the role that carbon dioxide and other greenhouse gases play in regulating temperature. By the 1980s, as supercomputers let us model the climate with ever greater power, we came to understand our possible fate. Those big brains, just in time, gave us the warning we required.
And now, in this millennium, we’ve watched the warning start to play out. We’ve seen 2014 set a new global temperature record, which was smashed in 2015 and smashed again in 2016. We’ve watched Arctic sea ice vanish at a record pace and measured the early disintegration of Antarctica’s great ice sheets. We’ve been able to record alarming increases in drought and flood and wildfire, and we’ve been able to link them directly to the greenhouse gases we’ve poured into the atmosphere. This is the largest-scale example in the planet’s history of the scientific method in operation, the continuing dialectic between hypothesis and skepticism that arrived eventually at a strong consensus about the most critical aspects of our planet’s maintenance. Rational people the world around understand. As Bloomberg Businessweek blazoned across its cover the week after Hurricane Sandy smashed into Wall Street, “It’s Global Warming, Stupid.”
But now President Trump (and 22 Republican senators who wrote a letter asking him to take the step) is betting that all of that is wrong. Mr. Trump famously called global warming a hoax during the campaign, and with this decision he’s wagering that he was actually right — he’s calling his own bluff. No line of argument in the physical world supports his claim, and no credible authority backs him, not here and not abroad. It’s telling that he simultaneously wants to cut the funding for the satellites and ocean buoys that monitor our degrading climate. Every piece of data they collect makes clear his foolishness. He’s simply insisting that physics isn’t real.**


La maniobra de Trump no afecta solo a la salida del acuerdo. Los recortes en Ciencia, como se señala al final, hacen perderse la evaluación del monumental error, algo por lo que será recordado por la Historia, si no hace algo peor —algo de temer— en los próximos tiempos.
La contestación de las ciudades y estados no se ha hecho esperar. Como ocurrió con la prohibición de entrada desde ciertos países musulmanes, la contestación se ha iniciado. El equivalente a las ciudades santuario son ahora los estados que, como California, se han apresurado a decir que se mantienen dentro de los acuerdos de París, que siguen adelante con su compromiso por más que los Estados Unidos de Trump salgan. También ciudades como Nueva York han manifestado su compromiso con los esfuerzos para frenar el cambio climático. El alcalde Bill de Blasio ha señalado, según cita la BBC:

"President Trump can turn his back on the world, but the world cannot ignore the very real threat of climate change. This decision is an immoral assault on the public health, safety and security of everyone on this planet. On behalf of the people of New York City, and alongside mayors across the country, I am committing to honour the goals of the Paris agreement with an executive order in the coming days, so our city can remain a home for generations to come."***


No creo que se recuerde un movimiento de división más grande desde la Guerra Civil norteamericana. Lo que Trump toca, se convierte en un abismo. No hay una América en casi nada. Trump, lo hemos dicho, necesita de este enfrentamiento constante en todo para realimentar su falta de ideas reales.
Tras su intervención, las cadenas norteamericanas veías como sus panelistas discutían con irredentos estrategas y asesores republicanos encastillados en sus posiciones y siguiendo las veladas insinuaciones de Trump sobre la conspiración contra los Estados Unidos. En su visión peculiar del mundo, todo es una conspiración de científicos, activistas y países extranjeros para arruinar el destino manifiesto de los Estados Unidos. Ese mensaje prende bien en las bases electorales que han sido cebadas con estas ideas durante una década a través de las redes sociales y las publicaciones "alternativas".


A lo que asistimos es a una relectura conspiratoria de los textos que hablaban de la decadencia del imperio americano, de su pérdida de influencia y su decaimiento como superpotencia. Sin embargo, la estrategia elegida no hace sino acelerarlo al dejar a los Estados Unidos solos en el mundo. La decadencia americana se impulsa por la negativa de los demás a seguir las locuras de Trump en los económico, comercial, defensa y ahora el cambio climático. Pronto, como han señalado Merkel y Juncker, además de otros líderes de Europa, el mundo dejará de contar con los Estados Unidos. Parecía imposible, pero van a tener que dejarle de lado y aprovechar para establecer nuevos y más fiables lazos. Hasta la entusiasta Theresa May se está arrepintiendo de haberse vinculado a Trump y teme ser arrastrada por el peso de la amistad, que se está presentando turbulenta. Canadá ha sido firme en su mensaje,
El gobernador de California ha dicho que si el gobierno falla, serán los estados los que establezcan vínculos con el exterior, con países, empresas, agencias, etc. para poder defender el futuro del territorio y quienes lo habitan. 
Frente a los aplausos de los republicanos (muchos ya están en contra) en el jardín de la Casa Blanca, surge un mensaje desde las calles. Lo que Trump ha traído no es grandeza, es aislamiento.



* "Rotunda condena internacional a la retirada de EE UU del Acuerdo de París" El País 2/06/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/01/actualidad/1496350760_788673.html
** "Trump’s Stupid and Reckless Climate Decision" The New York Times 1/06/2017 https://www.nytimes.com/2017/06/01/opinion/trump-paris-climate-accord.html 
*** "Trump climate deal pullout: The global reaction" BBC 2/06/2017 http://www.bbc.com/news/world-us-canada-40128266



jueves, 1 de junio de 2017

El auricular, el error y la grosería

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Una de las cosas que dan humanidad al Periodismo son sus errores. Equivocarse es humano; mostrar la humildad de reconocer el error, no solo es humano sino que puede ser noble. A nadie le gusta equivocarse, claro; pero a muchos no les gusta nada, nada rectificar. El periodista sabe que por mucho que observe y compruebe, tiene un tiempo límite para hacerlo, el que le marca la publicación. El Periodismo, como algunas profesiones, es precipitado por su naturaleza inmediata, algo de lo que los propios periodistas son conscientes. Lo importante es saber qué ha causado el error y tratar de evitarlo; después, rectificar públicamente.
The Washington Post nos describe la siguiente situación en la rueda de prensa con el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer:

Later in the briefing, Spicer said Trump “is frustrated, like I am and so many others, to see stories come out that are patently false, to see narratives that are wrong, to see quote-unquote 'fake news.'”
“Could you give us an example of fake news, Sean?” CNN's Jim Acosta asked.
“Sure,” Spicer answered. “Friday the president was having a great discussion at the G-7 and somebody from the BBC and ultimately an incoming reporter for the New York Times tweeted that the president was being rude by disrespecting the Italian prime minister when, in fact, you all — in every one of the meetings that we sit in — watch the president with that one earpiece that's been used by other presidents.”
In case you missed the earpiece episode over the long weekend, here's the gist: The BBC's James Landale mistakenly believed that Trump was not listening to a translation of remarks by Italy's Paolo Gentiloni because Trump was not wearing headphones, like his fellow world leaders. Other journalists, including Shane Goldmacher, who is leaving Politico for the New York Times, retweeted Landale's message.
It turned out, however, that Trump was wearing a small earpiece that was not easily visible. Landale was wrong.
The error proves, once again, that journalists are fallible. Yet it is telling that Spicer chose to zero in on this particular incident after airing a sweeping complaint about “narratives that are wrong.”*


La afirmación específica "Trump fue grosero por no escuchar la traducción de las palabras de Paolo Gentiloni" es evidentemente falsa si Trump llevaba un minúsculo auricular que el periodista de la BBC, James Landale, no podía ver. Las pruebas de las groserías de Trump con los dirigentes europeos son muchas, algunas tan evidentes como el desplazamiento del primer ministro de Montenegro, algo que quedará en la Historia de la Diplomacia como un acto de grosería y prepotencia.

Como periodista, Sean Spicer lamentará que un compañero se haya visto inducido al error por el tamaño de los auriculares. Como portavoz de la Casa Blanca, está utilizando ese error para convertir en malas interpretaciones todos los comentarios que se hacen sobre Donald Trump. Y eso no es tampoco verdad. Un error no es lo mismo que una falsedad. Si Landale hubiera sabido que Trump llevaba un invisible auricular, no habría hecho el comentario en el sentido que lo hizo.
Una falsedad, en cambio, implica esparcir información a sabiendas de que es errónea y para manipular a los demás. En eso Trump lleva una enorme delantera en su guerra con los medios: desde las dudas sobre el padre del senador Ted Cruz hasta el origen de Barack Obama, de los votantes fraudulentos que dieron el voto popular a Clinton al número de participantes den la toma de posesión. El historial de falsedades de Donald Trump es extenso y comprobado. Sin embargo, la historia del auricular permite rasgarse las vestiduras lamentándose del injusto trato dado al presidente —el mismo que declaró a la prensa "el enemigo del pueblo"— en el tiempo.

Spicer's complaint about a British journalist's earpiece tweet — while entirely legitimate — did not in any way address the most important media narrative of the moment. Pressed for another example, Spicer said he “didn't come here with a list of things.”
“What I'm telling you is, is that the reason the president is frustrated is because there's a perpetuation of false narratives, a use of unnamed sources over and over again about things that are happening that ultimately don't happen, and I think that is troubling,” he added moments later. “Thank you guys very much. I appreciate it.”
With that, a visibly frustrated Spicer ended his first briefing in more than two weeks after just 30 minutes, cutting the session shorter than usual.*

Desde que comenzó la campaña de las primarias republicanas, Donald Trump ha sido el mayor difusor de mentiras, "post verdades", hechos alternativos o "fake news". Ha hecho reflexionar sobre cada uno de esos términos a eruditos de la comunicación, filósofos, periodistas y personas comunes que se veían sorprendidos por la facilidad con la que el presidente era capaz de afirmar cosas con insistencia para poco después, si le interesaba, afirmar lo contrario. Ha hecho afirmaciones sobre cosas que cientos de investigadores no han podido encontrar por más que han buscado.
Esto ha hecho que el equipo de comunicación presidencial no se dedique a extender las opiniones de Trump, algo de lo que se encarga él con sus tuits y muy arriesgado porque puede cambiar de  opinión y sostener lo contrario —el artículo comienza con la mención de un caso así—, sino a buscar errores en los miles de artículos que provoca en la semana.
Encontrando historias como la del auricular, Trump y los suyos son capaces de extender la idea ante sus seguidores de que la Prensa en su conjunto miente y trata injustamente al presidente. Con eso es suficiente en un caso insólito como es la presidencia de Trump.
Cuando se ve el vídeo que James Landale, el periodista de la BBC cuestionado por Spicer, se comprende mejor el hecho. En su tiut, Landale escribió "A short clip that sums up this G7 summit: look who has chosen not to hear a translation of his Italian host's speech #G6" y adjuntó un vídeo panorámico en el que se ve a todos los miembros de la mesa con unos auriculares estándar. Landale supuso que Trump no llevaba nada., lo que achacó a la grosería. Pero ¿hubiera sido "falso" su tuit si hubiera sido "el temor a despeinarse impide a Trump usar los mismos auriculares que los otros miembros del grupo"? La discusión se ha dirigido a si los llevaba o no, pero no a porqué llevaba unos distintos a los que todos usaban. La coquetería no es un asunto de Estado, aunque sea molesto para el personal; la grosería, en cambio, da otra dimensión a las relaciones. Y de esto hay muchos ejemplos, de ahora y de antes. El error de Landale no anula el carácter grosero de Trump.
Sean Spicer resumió la gira de Trump como un gigantesco éxito del presidente. Es la única persona, además de Trump, que se ha atrevido a expresar un juicio de este tipo. Especialmente en su segunda parte, la europea, la conclusión que han sacado los visitados es que hay que empezar a alejarse del "socio americano", que Europa debe ponerse en marcha y escapar de la sombra estadounidense. Hasta Theresa May ha quedado con cara de pena en esta visita.



El incidente del mini auricular no anula las groserías de Trump durante su viaje europeo, su prepotencia y mala educación. Mucho menos, todas las falsedades que ha hecho circular para obtener sus propósitos. Sus mentiras las padecen los Estados Unidos y todos aquellos que tienen que salir a dar la cara por él.
El comienzo del artículo era este:

Sean Spicer was back Tuesday, and the White House media briefing was better than ever.
President Trump's press secretary opened his first news conference since May 15 with an epic retelling of the president's multi-stop foreign trip. Adjectives used by Spicer included “extraordinary,” “unprecedented” and “historic.”*

Ante esta valoración de un viaje que ha hecho distanciarse a los Estados Unidos de Europa en defensa y del resto del mundo en cuanto al cambio climático, el incidente del auricular invisible es un detalle, pero para muestra vale un botón, como dice el refrán. Spicer tiene ya su pañuelo para enjugar sus lágrimas por el injusto trato que recibe su jefe.
Cuando le despidan —los rumores son insistentes—, recordará esta victoria.


* "Sean Spicer returns with a press briefing for the ages" The Washington Post 30/05/2017 https://www.washingtonpost.com/news/the-fix/wp/2017/05/30/sean-spicer-returns-with-a-press-briefing-for-the-ages/?