Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Habrá
quien lo encuentre gracioso o ingenioso. Pero esto tiene maldita la gracia y es
un síntoma más del empobrecimiento de la vida social, en especial de la vida
política y, más concretamente, del papel de las mujeres en la política,
atacadas y acosadas, ridiculizadas mediante las posibilidades que ofrecen la IA
y la tecnología de la imagen combinadas con las que ofrecen las redes en cuanto
a la distribución. Mucha Inteligencia Artificial, pero cada vez menos
inteligencia a secas.
La maldad de siempre renovada ahora gracias a la tecnología, un arma de doble filo. En el VerificaRTVE de Televisión Española se nos habla de lo que sucede en Italia:
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha denunciado públicamente que circulan imágenes creadas con inteligencia artificial (IA) que manipulan su aspecto para presentarla en ropa interior. La jefa del ejecutivo italiano es la última víctima, pero no la primera, de los deepfakes que sexualizan a las mujeres y que, en el caso de las mujeres políticas, tratan de desacreditarlas. Precisamente, este jueves el Parlamento Europeo y el Consejo han alcanzado un acuerdo para prohibir en territorio de la UE estas aplicaciones de IA que generan desnudos o material de abuso sexual infantil.
"En estos días circulan varias fotos falsas mías, generadas con inteligencia artificial y presentadas como reales por algún opositor diligente", ha advertido Meloni en sus cuentas de Instagram, X y Facebook. "Debo reconocer que quien las ha creado, al menos en el caso adjunto, me ha mejorado bastante", ironiza Meloni. Pero advierte de que esto no solo sucede con ella: "Los deepfakes son una herramienta peligrosa, porque pueden engañar, manipular y golpear a cualquiera". "Yo puedo defenderme. Muchos otros no. Por eso, siempre debe aplicarse una regla: verificar antes de creer y creer antes de compartir. Porque hoy me pasa a mí, mañana podría pasarle a cualquiera", añadió en su mensaje. *
Tiene razón Meloni, a cualquiera le puede ocurrir, pero esto se suele cebar en las mujeres. Lo que avanzamos en tecnología, lo retrocedemos en maldad y estupidez, Están los que la usan, pero también los que la crean a sabiendas de cuál será su uso. Detrás, el enriquecimiento, esto no falla.
Los que crecen en un mundo en el que ya no es posible saber qué es real y qué no, un mundo de bulos y deepfakes, pierden el sentido de ese mismo mundo que habitan. Es un espacio de aburrimiento existencial, de incultura, donde solo les quedan estas diversiones infantiloides.
La política se alimenta de este tipo de personas y usa sus formas perversas de distracción. Humillar al otro es un viejo deporte renovado con nuevas armas. Pero el resultado es volver a esas maneras burdas, de patio de colegio.
Dicen que Meloni ironiza; ella dice que puede defenderse frente a las que no tienen la posibilidad de hacerlo. Y, en efecto, estás prácticas llegan a las niñas de los colegios, retratadas desnudas y en poses obscenas que las convierte en víctimas de las risas en los recreos. Esta es la sociedad que estamos haciendo día tras día, un mercado tonto para enriquecimiento de los listos, de los sin escrúpulos.
Muchos medios se han comportado hipócritamente reproduciendo el deepfake de Meloni como si fuera parte de la noticia. Con esto no informan, sino que se convierten en parte del juego, ampliando el efecto nocivo de la imagen. Otros han optado por posturas más sensatas.
Podemos verlo desde la suciedad de la política, pero hay que ir más allá, a lo que supone como práctica social, como pérdida de valores, como forma perversa de ver a las personas a las que se puede destruir si no se tiene la fortaleza de Meloni, acostumbrada a tratar con la violencia política. En efecto, no todas tienen la resistencia de Meloni, lo que no quiere decir que no se sienta humillada, aunque no quiera dar a sus agresores la alegría del dolor.
Prohibir este tipo de aplicaciones solo logrará encarecerlas. No desaparecerán porque seguirán siendo negocio porque su clientela crece al mismo ritmo que la sociedad decae. Vivimos rodeados de sonrisas y ofertas, pero el gran negocio es el del embrutecimiento y la trivialidad. Vivimos para mostrar nuestra imagen, lo que la hace nuestro punto débil.
* Mario Pérez Galindo "Giorgia Meloni, la última víctima de pornomontajes de mujeres políticas" RTVE, es/ VerificaRTVE 8/05/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260508/giorgia-meloni-victima-pornomontajes-mujeres-politicas/17059650.shtml




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