viernes, 25 de septiembre de 2015

Todos somos otros

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
A veces hay que recordar verdades elementales. Eso es lo que ha hecho el Papa Francisco en los Estados Unidos al decir que todos hemos sido extranjeros en la tierra que pisamos. Y, camusianamente hablando, lo somos siempre, arrojados al mundo.
Recordar que somos nosotros los que hemos construido las barreras artificiales que nos separan, los que hemos inventado conceptos y  reglas para sentirnos diferentes y los que abusamos del dedo señalador de diferencias en vez del abrazo de las similitudes, es algo que parece que hay que hacer en estos ilustrados tiempos ignorantes.
No somos dueños de la tierra que habitamos, simples viajeros con ilusión de propietarios de algo cuyo destino final es dejárselo a los otros y así sucesivamente. Nuestro deseo de ser distintos, de crear razas y clases, sistemas de diferencias que nos hagan más altos, más listos o más civilizados frente a los que son más bajos, más tontos o más bárbaros, es una pura vanidad que no nos reconcilia con nuestros destino final.
En mundo pequeño, que se ha visto reducido en espacio y en tiempo, un mundo inmediato y en contacto permanente, un sistema de conflictos eternizados es un suicidio colectivo o, si se prefiere, una condena a conflictos en cadena, como ocurre hoy con la guerra de Siria.
El papa Francisco ha recordado ante una sesión de las dos cámaras norteamericanas cosas que hoy podemos aplaudir pero que no debemos olvidar mañana: que es nuestra obligación hacer que el mundo vaya mejor. Y para todos. Los egoísmos son la simiente de la discordia que desemboca en catástrofes.
The New York Times dedica varios artículos a la intervención del papa americano, un hijo de inmigrantes como todos los que estaban sentados ante él. Le dedica además un editorial en el que contrapone su actitud abierta a la vergonzosa campaña republicana en la que solo se pone el acento en la exclusión del otro. Señala el editorialista:

Pope Francis could not have had a more divided and needy audience than Congress to hear his creative, blunt demand to confront the problems of the nation and the world that Congress has made a political art of evading.
In an address of memorable passion and nuance, Francis focused widely on the divisive immigration issues at home and abroad, the economic divide driving poverty, the threat to the environment, the “brutal atrocities” and “simplistic reductionism” of the world’s continuing conflicts, and the need, above all, for “courageous actions and strategies” rather than “facile proposals” from leaders responsible for solutions.
Any listener expecting a safe exercise in euphemism amid the American presidential debate had to be delighted as the pope took a highly prescriptive path in reminding American leaders they must never forget the nation’s own roots of tolerance and equal justice. Cutting through the latest political talk about building ever bigger walls to keep immigrants out, Francis spoke to this nation of immigrants as a son of Latin American immigrants.*


Si no olvidáramos ese estar de paso que nos caracteriza, esa responsabilidad común sobre el sufrimiento ajeno, que nunca está tan alejado como para que no sea parte de mis responsabilidades, podríamos resolver muchos de nuestros problemas. Las autoridades de Hungría han dicho a sus medios de comunicación que eviten mostrar imágenes de niños, como si por el hecho de no verlos dejaran de existir. Pretenden así que no se despierte la solidaridad que les reclame soluciones.
La política de la negación tiene siempre su castigo, un castigo en términos de conflictos pero también en pérdida de humanidad, de respeto al otro. Cuando le pierdo el respeto al otro, también me pierdo yo pues el respeto también me dignifica.

Es preocupante —lo hemos dicho ya en otras ocasiones— el crecimiento de la intransigencia y el dogmatismo, el retroceso real en muchas zonas de la convivencia o la tolerancia. El desprecio o la persecución del otro aumentan haciendo que se produzcan crisis que son siempre propias en algún sentido al revelar nuestra impotencia o nuestra desidia, incluso nuestra mala fe, como podemos observar.
Por encima de las diferencias está una naturaleza común que en algún momento de la historia quebramos viendo a los demás como "otros", los distintos, aquellos de los que hay que prevenirse. Esto no nos debe llevar a un absurdo relativismo que acabe igualándolo todo y sí en cambio a una responsabilidad ante la desgracia ajena. Nadie no debe ser tan ajeno como para que no nos importe su dolor o su felicidad.


El drama que vivimos hoy los europeos o los norteamericanos no es el "problema" de la llegada del otro, sino el de nuestra incapacidad para frenar las condiciones que les hacen abandonarlo todo y salir a la aventura trágica que vemos cada día. La guerra, la persecución, etc. no estaban tan lejos como las imágenes mostraban. Están cerca, al otro lado de las barreras que levantamos.
Como reacción al encogimiento del mundo forzamos las diferencias para elevan barreras. Eso lleva al radicalismo y al encastillamiento en el dogma. Pero dentro de esas barreras en las que nos encerramos establecemos también distinciones que nos permitan sentirnos diferentes. Pero hay unos límites de las diferencias.

“Nosotros, las personas de este continente, no tenemos que tener miedo de los extranjeros porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros. Construir una nación requiere que reconozcamos que tenemos que relacionarnos constantemente con los otros y evitar una actitud hostil para adoptar una de subsidiariedad recíproca”, decía el papa.**


El Papa Francisco se ha presentado como un hijo de inmigrantes ante los representantes del pueblo norteamericano y les ha recordado que ellos lo son. La idea de que construir una nación no significa la negación del otro es importante porque nos recuerda que no tenemos más esencia que la humana y que todo lo demás es circunstancia. Hablar con el otro es dialogar con una parte de nuestra propia humanidad, por eso es tan enriquecedor el contacto con otros cuando lo hacemos francamente y con una apertura de corazón.
Lo que el Papa ha dicho de América se podría decir igual de Europa. Vemos América como una tierra de emigrantes, pero nosotros somos los que fuimos allí, al igual que antes habíamos llegado desde otros lugares. La idea de "nuevo mundo" en contraste con el "viejo mundo" es relativa. Hoy Europa es también un "nuevo mundo", quizá más nuevo ya que la misma América. Y somos nuevos porque se han movido nuestras fronteras y nos hemos movido nosotros, porque hemos reducido la otredad creando una nueva identidad cultural, la "europea", construida en equilibrio entre identidad y otredad. Hemos buscado lo que nos une para unirnos, aunque sea una obviedad. Si no lo hubiéramos hecho, Europa sería el mismo continente enfrentado que hemos sido durante siglos.
Todos somos otros, hemos sido otros. Y esa memoria desde la otredad nos hace más ricos por ser diversos. Si una vez creada nuestra identidad europea, esta resultara estar definida por el egoísmo, la insolidaridad o la indiferencia ante los otros, no habría valido la pena.


* "Pope Francis’ Challenge to America" The New York Times  24/09/2015 http://www.nytimes.com/2015/09/25/opinion/pope-francis-challenge-to-america.html
** "El papa aboga por la abolición de la pena de muerte en su discurso ante el Congreso de EEUU" Euronews 24/09/2015 http://es.euronews.com/2015/09/24/el-papa-aboga-por-la-abolicion-de-la-pena-de-muerte-en-su-discurso-ante-el/

jueves, 24 de septiembre de 2015

La reputación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Una de las cosas más difíciles de medir, en estos tiempos en que lo medimos todo, es la reputación. El escándalo Volkswagen solo acaba de empezar y ya ha sido un terremoto en muchas partes. The Washington Post indica que la marca da empleo al 1'5% de la población alemana. En España, en México, allí donde hay factorías, se preguntan qué les va a ocurrir.
Construir durante décadas la reputación alemana como fabricantes de cualquier cosa hasta señalar que "made in Germany" significa algo por sí mismo, que es una garantía de la que otros no disponen, tiene sus efectos reactivos.
La reputación alemana se basa en la combinación de "calidad" más "honestidad". El fraude de Volkswagen, con más de 11 millones de vehículos afectados en todo el mundo, es un problema que corroe ambos conceptos. La idea de calidad se ve afectada por la incapacidad de resolver un problema, la polución, que es resuelto solo en apariencia mediante un truco que engaña las mediciones. La de "honestidad" se desmorona porque se ha recurrido al engaño a los compradores, que se sienten estafados.


The Washington Post recoge algo que está en la mente de muchos clientes de la marca:

That attraction has evaporated for many consumers. Drawn by the promise of an environmentally friendly car, they now fear the cars’ tarnished reputation will weigh on resale values.
“The CEO resigning, it doesn’t really impact me. I want to know what they’re actually going to do for all of these supposedly clean diesel car owners,” said Christa Mrgan, 34, of Portland, Ore.
Mrgan bought a 2011 Jetta SportWagen because it promised low emissions and enough room for her two kids. Now, she’s planning to buy a cargo bike this week. “I don’t want this car,” she said. “It makes me feel sick that I’ve been driving this car for about four-and-a-half years and belching all these toxic fumes into the atmosphere.”*


Es la reconversión negativa de todo lo que había llevado a comprar el coche. La insistencia alemana en su garantía por el simple hecho de serlo hace que, como esta señora defraudada, se sienta enferma, un nivel superior al sentirse meramente enfadada o estafada. Ese rechazo se fundamenta precisamente en haber estado haciendo inocentemente lo que voluntariamente querían evitar: contaminar la atmósfera del planeta.

Todas las tintas publicitarias y promocionales se han cargado precisamente en que es esa capacidad mágica del "made in Germany" la que iba a solucionar un problema de dimensiones planetarias.
New York magazine titula "VW’s Clean Diesel Ads Now Make Us Feel Dirty"** y nos trae la publicidad limpia de la marca que ahora causa irritación por sentirse engañado el usuario. Repasar los anuncios en los que los niños corren felices o en el que los barriles de crudo se vuelven a subir al barco que los trajo por el ahorro que suponen es un ejercicio de masoquismo. Leer al final del anuncio de Audi, otra de las marcas afectadas, el lema "Truth in engineering" hace sentirse francamente idiota. Lo peligroso de la publicidad es que los sueños vendidos se pueden volver contra ti. Hay marcas que no se ha recuperado nunca de un buen eslogan fraudulento. "Truth in engineering" puede ser uno de ellos. A mayor simplicidad y elegancia retórica, mayor calado.



Por supuesto, el fraude de Volkswagen tiene también sus beneficiarios, todos aquellos que han estado compitiendo con ellos. Las falsas cifras conseguidas en la emisión de gases en sus motores diesel habrá estimulado a los competidores, que desesperados por no alcanzar su grado de eficacia se habrán esmerado en sus motores. Los fabricantes norteamericanos, japoneses, chinos, los europeos que hayan sido comprados por los alemanes. Muchos de sus motores, de golpe y porrazo, son probablemente más limpios que los de su aplastante rival, el más limpio.


Los más duros serán los norteamericanos, que tuvieron que soportar publicidades en las que se mostraba a un ingeniero de Detroit que se compraba un Volkswagen. Cuando engañas de esta manera, todos a los que has dejado por el camino se vuelven contra ti.


Ahora Alemania, la que cree firmemente en el "Made in Germany", es la que tiene que recuperarse del trauma psicológico colectivo. El orgullo nacional se ha visto pisoteado por los que han engañado tomando el nombre de Alemania en vano. Pronto los juzgados se llenarán de denuncias de ciudadanos alemanes contra los que han dinamitado la reputación del país. 
Uno de sus viejos anuncios mostraba a un hombre empujando un viejo escarabajo. El eslogan publicitario era "Si te quedas sin gasolina, es fácil de empujar". No ocurre lo mismo con las reputaciones.


* "The Volkswagen scandal threatens to undermine the reputation of ‘German engineering’" The New York Times 23/09/2015 http://www.washingtonpost.com/news/wonkblog/wp/2015/09/23/what-the-volkswagon-scandal-means-for-germanys-economy-and-the-rest-of-europe/

** "VW’s Clean Diesel Ads Now Make Us Feel Dirty" New York Magazine 23/09/2015 http://nymag.com/daily/intelligencer/2015/09/vws-clean-diesel-ads-now-make-us-feel-dirty.html




miércoles, 23 de septiembre de 2015

Congénito

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Egipto sigue siendo un escenario privilegiado para entender los conflictos que se plantean entre las formas tradicionales de la religión y los deseos de dar una salida moderna a aquello que avanza hacia el colapso. La lucha se repite una y otra vez entre el regreso a formas cuya evolución se considera un atentado contra la ley de Dios y el deseo de racionalizar el pensamiento religioso acomodándolo a los tiempos y a los que viven en ellos. No todo el mundo vive en su tiempo, sino que muchos lo hacen negándolos y contra ellos. En ese contra ellos se incluye a todos los que desean vivir en el cambio.
El diario Egypt Independent nos trae un ejemplo de este conflicto que se manifiesta más allá de la violencia del Estado Islámico y de otros grupos terroristas. Hay otras formas de manifestación cuyas vías buscan los mismos objetivos: la destrucción de cualquier idea que se oponga a las suyas, que consideran las de Dios y que les convierte en guardianes.
El titular del artículo señala "Salafis condemn columnist who said Muslims acquire faith coincidently". Podrá parecernos algo anecdótico, pero no lo es y revela los puntos sobre los que se construye la intransigencia y la violencia contra los que manifiestan opiniones distintas que pudieran hacer evolucionar en otras direcciones. Es siempre la misma violencia intimidatoria contra aquellos que osan hablar pensar de forma distinta:

The Salafi Call has lambasted a columnist who said people, including Muslims, acquire their faith by coincidence.
Adel Nasr, spokesperson for the influential Salafi group, said in a statement on Monday that remarks by columnist Fatma Naout that Muslims acquire their faith “by coincidence”, and that humans have the right to select their religion, were against the Constitution.
"Humans, once created by Allah, are congenitally Muslims,” Nasr said in a statement on Monday.
While Nasr conceded that Naout’s suggestions were against the Constitution, which stipulates Islam as the main source of legislation, he stressed that Islam does not compel humans to adopt it.
Replying to the attack, Naout, a candidate for the Wafd Party in the parliamentary elections slated for October, said the Salafi Call’s statement was meant for “political purposes”.
She said on her Facebook page that her remarks to satellite TV channel CBC were taken out of context, stressing that her theory does not apply to Muslims alone, but also to Christians, Jews, Buddhists and the rest of the planet's faiths.
"I am a Muslim because a good coincidence made me the daughter of Muslim parents,” Naout wrote, adding that the same applies for people of other religions.
“Can Mr. Nasr deny that he was born a Muslim and had not chosen his faith? Can he deny that had he been the child of Christian parents, he would not have thought of reading about Islam or willingly adopting it as his faith?” Naout argued.*


La cuestión puede parecer baladí, pero los salafistas saben que no lo es, que la columnista Fatma Naoot ha vuelto a poner el dedo en la llaga. Lo que ha dicho Naout es que la gente tiene la fe de sus padres. Esto implica que nadie elige su fe porque son los padres los que educan a sus hijos en las creencias. Aunque ella ha hecho esto extensivo a todas las religiones, los salafistas saben que esa no es la cuestión central y que lo dicho es un atentado contra lo enseñado por su religión.
El núcleo radica en lo expresado por el portavoz salafista cuando señala: "Humans, once created by Allah, are congenitally Muslims". ¿Qué quiere decir esto? Que los seres humanos —todos los seres humanos— nacen "musulmanes" y que son desviados de su propia naturaleza cuando "caen" dentro de familias de otras confesiones. Si existe una casualidad, es la que hace caer al musulmán fuera de su fe congénita, la única verdadera, la revelada en el Corán.
Esto es trascendental porque implica que los hijos de todos los demás han sido secuestrados, por decirlo así, y se les mantiene alejados, engañados fuera de la fe que deberían tener por su propia naturaleza. Dios ha revelado su verdad —su ley— a todos a través de la cadena de profetas y los hombres los han ignorado —paganos, ateos, politeístas— o las han malinterpretado desviándose de ella —cristianos, judíos o herejes—.


Decir que la fe de cada uno, incluyendo los musulmanes, es un hecho que depende de la casualidad del nacimiento es un atentado contra un principio básico del que se derivan muchas y terribles consecuencias, por ejemplo, la necesidad de redimir a los cautivos de sus familias y extender la totalidad del islam al mundo como estado de perfección. Por eso salir de cualquier otra religión y convertirse al islam se considera una especie de vuelta a casa, algo natural y obvio, mientras que salir del islam le convierte a uno en apóstata y merecedor de la muerte.
En su extraordinario libro El lenguaje político del Islam (Taurus 2004), el gran conocedor de la cultura e historia de mundo musulmán, cuando analiza el sentido de  los términos relacionados con la idea de "conquista" señala:

El concepto que subyace en este lenguaje es, claramente, el derecho o legitimidad esencial del avance musulmán y, en consecuencia, la legitimidad de la retirada musulmana ante la reconquista infiel. Esto concuerda con la conocida doctrina musulmana según la cual cada niño tiene una disposición innata para ser musulmán, pero sus padres pueden hacer de él un judío, un cristiano o un zoroastra. Así, el avance musulmán es una apertura o liberación, para dar rienda suelta a esta propensión implantada por Dios. (156)**

Comprendemos mejor el sentido del ataque contra Fatma Naoot por parte de los salafistas desde el núcleo de lo señalado por Bernard Lewis: no es una coincidencia o casualidad ser "musulmán", sí lo es, en cambio, serlo cristiano, judío o zoroastra, como señala Lewis. Al poner en el mismo nivel las diferentes religiones, Naoot se ha hecho merecedora de castigo porque ha atentado contra el principio de supremacía del islam sobre las demás religiones, que no son más que perversiones del mensaje divino, malinterpretaciones de la ley que se dio a los seres humanos. Ser cristiano o judío es un accidente, en última instancia una desgracia, del cual la conquista redime. Ser musulmán, en cambio, es ser educado en el verdadero camino y obediencia.

El ejemplo de lo ocurrido con Fatma Naoot nos muestra que el salafismo es el que ha tomado el partido del islam, el de ser los defensores de la verdad ortodoxia y que esa es su campaña en Egipto. Este papel lo jugaron los Hermanos Musulmanes con anterioridad. Esta vez son los salafistas los que juegan en solitario ese papel actuando en aquellos escenarios en los que el conservadurismo religioso egipcio hace más fácil penetrar.
Fatma Naoot ha desafiado con sus palabras —algo que aceptaría sin demasiados problemas cualquier persona sensata— al orden profundo. Ha cuestionado que existan "genes musulmanes" en los que esté escrita la Sharia o cualquier otra religión y lo ha trasladado al ámbito de la recepción cultural. No ha cuestionado la verdad de la revelación, pero la doctrina del innatismo musulmán es otra vuelta de tuerca que choca contra las barreras del conocimiento.
La cuestión, como explicaba, Lewis al citarla es que justifica lo que puedan hacer Boko Haram al secuestrar a niñas de las escuelas cristianas, los ataques talibanes en Afganistán a las escuelas o la invasión de territorios por parte del Estado Islámico; que están devolviendo a las personas al orden natural alienado por otras creencias perversas. Cuando la escritora ha situado a todas las religiones en el mismo nivel, no hay ya justificación para invadir, redimir o convertir a nadie a ninguna verdad única y congénita.
Fatma Naoot ya ha sido atacada otras veces por sus declaraciones. Aquí hemos recogido algunas anteriores. No es nueva en esto. La noticia de Egypt Independent se cierra con algunos datos:

Naout has been at the center of several religious freedoms controversies over the past few years, some involving writings that are critical of the Islamic code of dress, as well as other rituals.
She was referred to trial last year for condemning the slaughtering of sheep on Eid al-Adha (Bairam), a tenet ritual of the Islamic feast. She was found innocent last July.*

Son dos casos, pero el acoso es el mismo. Cualquier persona que manifieste algún tipo de idea o realice acciones que se muevan un milímetro de la ortodoxia sufre el acoso mediático o es llevada ante los jueces. Aquí comentamos la denuncia contra ella al manifestar su dolor por el sufrimiento de los millones de corderos sacrificados en una sola tacada. Eso la llevó ante los tribunales por atacar la religión. Me imagino que matar corderos será también una cuestión "innata" y la crítica es por tanto antinatural. Naoot fue criticado por considerar que Egipto había sido invadida por los árabes, algo que es difícil de negar, pero que también afecta a la raíces señaladas. Por eso ella hablaba de Egipto y no de la República árabe de Egipto. Esta cuestión, como todo, acaba derivando a la religión y, por ello, a lo innato. La perspectiva egipcia de ser considerados "conversos" sacados del error y reconducidos a donde sus genes les reclamaban pone nerviosos a algunos. Les gustaría haber vivido directamente las enseñanzas, pero no fue así. Y algunos no les gusta que se lo recuerden, por eso el nacionalismo (también sospechoso para los islamistas) plantea problemas teológico-genéticos.


Como ocurrió en épocas anteriores, los islamistas sociológicos siguen condicionando la vida egipcia. Aunque se les haya mandado a la cárcel, la tumba o el exilio, queda la parte social importante del conservadurismo religioso que rechaza estas cuestiones, que ve como atentados ante los que no pueden dejar de responder. Unos lanzan las piedras y los otros se suman. También es una forma indirecta de dejar en evidencia a los que "no hacen nada" para defender al islam.
Mediante este procedimiento —acoso e intimidación— se ha impedido la evolución de cualquier pensamiento y se ha castigado a quienes los sostenían. El problema es que cada vez se recurre más a este tipo de fundamentos, como el que sirvió a los jueces para establecer que las huelgas de funcionarios eran contrarias a la ley islámica.
La conversión de los religioso en civil y de todo ello en "genético" o "innato", ya sea en versión biológica o platónico-filosófica, es una forma de blindar las ideas, de crear el inmovilismo mediante el ataque a cualquier diferencia o discrepancia que se exprese respecto a ellas. La inercia social hace el resto convirtiendo en apóstata a cualquiera que el dedo de estos linchadores sociales, los salafistas en este caso, señalen como traidores.


En estos días se ha criticado la vestimenta de una de las nuevas ministras (la de Migración) porque iba en manga corta a jurar su cargo. La excusa es el protocolo, pero ya se la ha puesto en el punto de mira. Ella ha dado una contestación valiente diciendo que ser ministra no va a cambiar su forma de ser o estar. Su carrera diplomática anterior, con estancia en Roma incluida, le ha dado experiencia suficiente en protocolo y en buen gusto al vestir. En este sentido, lo "congénito" en la mujer es ir completamente cubierta y lo alienado es ir de "occidental", a los que hay que reformar el vestuario.

Se ha criticado también al nuevo ministro de cultura porque en sus libros atacaba al wahabismo saudí, poniendo como excusa esta vez que hay "buenas relaciones" con Arabia Saudí. Uno tras otro, cualquiera que salga de la ortodoxia más añeja es cuestionado y llevado ante los medios, expuesto a la opinión pública para llevarlos al descrédito. Es un viejo método y siempre les ha funcionado. Se llama "mala baba" y esa si es congénita.
Esperemos que Fatma Naoot pueda seguir pensando, un buen ejercicio, frente a los innatistas ideológicos a los que como es lógico les da igual las demás evidencias que le aporten todos aquellos que han tenido la mala suerte de caer fuera del alcance de sus privilegiadas y pías manos. Esperemos que el ministro pueda escribir sobre lo que quiera y que la ministra pueda elegir su vestuario sin tener que consultar con el portavoz de los salafistas o de cualquier otro grupo.



* "Salafis condemn columnist who said Muslims acquire faith coincidently" Egypt Independent 21/09/2015 http://www.egyptindependent.com/news/salafis-condemn-columnist-who-said-muslims-acquire-faith-coincidently
** Lewis, Bernard (2004) "El lenguaje político del Islam. Taurus, Madrid. p. 156.


martes, 22 de septiembre de 2015

Los excluidos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando dio comienzo el proceso electoral egipcio para llenar los escaños del parlamento, los candidatos tuvieron que pasar por unas pruebas médicas. Se les realizaron análisis para ver cómo estaban de salud y ya hubo algunos recelos porque de los análisis clínicos se pueden saber muchas cosas y deducir otras tantas.
El titular de Ahram online nos da ya datos sobre los resultados: "Many Egyptian parliamentary candidates test positive to drug use". El periódico nos explica:

When the High Elections Committee (HEC), the seven-member judicial body in charge of supervising Egypt's upcoming parliamentary elections, announced an initial list of candidates on 16 September, many were taken by surprise.
HEC's spokesperson Omar Marwan announced that of 5,955 individuals who between 1 and 12 September applied to run, 535 had their applications rejected. "This represents nine percent of the total number of candidates who had applied," said Marwan before adding that there were a number of reasons for the remarkably high number of rejections.
Marwan said many failed to provide necessary documents including proof of military service, proof of clean criminal records, statements about personal wealth and proof they had not received money and donations for campaigning.
The HEC spokesman, however, said the majority of the rejections were due to candidates failing obligatory medical tests by testing positive for illegal drug use.
The HEC sub-committee responsible for processing registration applications announced on 16 September that the medical tests of many hopefuls indicated heavy involvement in drug-taking .
This was confirmed by deputy health minister Nassif Al-Hefnawy who announced that medical labs conducting health tests for prospective candidates found many of them testing positive for drugs like cannabis (active in hashish), opium, opioids (active in Tramadol) and cocaine. Many were also found to be alcoholic, even though this condition is not testable in a medical lab.*


La polémica, como es  natural, está servida. Los que iban para servidores de la patria quedan en evidencia y expuestos públicamente en sus hábitos. Ya señalaron algunas voces antes de que las pruebas se realizaran que el objetivo principal no era tanto la preocupación por la salud de los candidatos, sino la detección de drogas en su organismo que pudiera dejar fuera a unos cuantos. Y ha caído ese nueve por ciento señalado.
Los mecanismos de exclusión electoral egipcios son muy peculiares. Recordemos que Morsi llegó a presidente porque se había excluido al candidato principal y que en aquella elección presidencial quedaron fueran algunas caras importantes de los partidos. El que no había sido detenido anteriormente tenía una madre con pasaporte de otro país. Se quitó del camino a unos cuantos. Ahora tenemos un nueve por ciento de candidatos que no tomarán la salida.


Los otros motivos de exclusión tienen su sentido. Puede que el que no hizo el servicio militar estuviera en el exilio por formar parte de alguna organización prohibida o que por la misma razón hubiera sido encarcelado en la época anterior (o en esta). Cada vez que se produce una detención de líderes y se les condena, se hace algo más que detenerles, se les está invalidando como futuros candidatos a cargos. De esa manera se realizan filtros muy útiles.
La normativa es nueva. Señala Ahram Online:

Under the regime of former president Hosni Mubarak, parliamentary candidates were not required to pass medical tests. But after joining parliament many were found to be drug users.
In one case in 1990 four candidates from North Sinai were found to be drug traffickers and they came to be known as "the drug deputies." They were stripped of parliamentary membership and referred to trial.*

Pero hay una gran diferencia entre tener sentados como diputados a traficantes de drogas, que evidentemente pertenecerían al partido del gobierno de Mubarak y no a la "oposición", y esta forma de filtrar a los parlamentarios tras estudiar meticulosamente su sangre y orina.


Además de ser una innovación para estas elecciones, el procedimiento, teniendo en cuenta que —previstas para marzo— fueron suspendidas por los jueces, ha sido también peculiar:

According to the law on exercising political rights (law 45/2014) and the HEC's rules, potential parliamentary candidates must undergo rigorous medical tests to check their psychological well-being and physical fitness.
When Egypt's parliamentary elections were originally scheduled to be held last March, all potential candidates were forced to undergo medical check-ups.
But after the elections were postponed until October and November, the HEC said those who had successfully applied last March and aimed to run again would not be required to take medical tests.
This, however, did not go down well with Egypt's Administrative Courts, which ruled that those who applied last February must undergo new medical check-ups if to be accepted in next month's elections.
The court said "there is a period of seven months between February and September during which the health conditions of many potential candidates could have changed". Each potential candidate was forced to pay LE2,850 to undergo a medical test.*

No es la primera vez que se manifiestan estos conflictos en la Junta Electoral y los jueces. Más allá de volver a tener que pagar los exámenes médicos, esas 2.850 libras, que no debe suponer mucho problema para algunos acaudalados pretendientes al escaño, estimar que tras siete meses había que volver a realizar los análisis clínicos es una preocupación excesiva por la salud de los candidatos. Cuando se anunciaron los precios de los análisis, ya hubo protestas sobre todo de los candidatos más jóvenes para quienes sí suponía un obstáculo.


Ahora el nuevo filtro ha pillado con la guardia baja a más de uno y eso ha servido para dejar fuera una parte importante de ese nueve por ciento excluido ahora. Dado que no es fácil que los anteriores supuestos de exclusión se hayan producido en tan breve periodo de tiempo, es de suponer que la mayor parte de las exclusiones nuevas hayan sido por motivos relacionados con las drogas y demás sustancias consideradas como tales.
Sorprende para mentalidades acostumbradas a ver de otra forma el uso de los análisis y la idea de confidencialidad, cómo se están aireando estos análisis. Señala el periódico:

"We were surprised that those who want to represent citizens in parliament are heavy drug users," said Nagy, adding that "an elected MP should be psychologically and physically fit and one with a drug addiction cannot be so and cannot be trusted for exercising his or her legislative and watchdog roles in parliament."
Figures released by the HEC show that eleven hopefuls in the Nile Delta governorate of Gharbiya, 27 in Daqahliyaa governorate, four in Damietta governorate, six in Menoufiya, one in Giza, six in the Upper Egypt governorate of Qena, one in South Sinai, seven in Alexandria and four in Luxor tested positive and were rejected.
The biggest surprise was that an Islamist candidate affiliated with the ultraconservative Nour Party in Luxor was found to be a user of Tramadol. Nour is the only Islamist force contesting the polls.
A potential candidate by the name of Sameh Salam in Giza's constituency of Al-Haram has filed an appeal with HEC after testing positive.
"This is false. I tested negative last February when the door for registration for polls scheduled for March," said Salam, insisting that "tests conducted in health ministry hospitals are not correctly conducted and cannot be validated".*

La exposición pública es una forma de manipulación, primero contra las personas afectadas. En el caso de la persona que lo niega ha tenido que salir a defenderse porque evidentemente ha sido identificado. Todos aquellos que habían sido aceptados estaban ya en las listas de candidatos. Basta con ver quien estaba y ya no está para saber quiénes son los excluidos.
El que ideó el sistema de los análisis a los candidatos sabía lo que hacía.


* "Many Egyptian parliamentary candidates test positive to drug use" Ahram Online 21/07/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/142066/Egypt/Politics-/Many-Egyptian-parliamentary-candidates-test-positi.aspx




lunes, 21 de septiembre de 2015

Cinco minutos en el infierno o pongamos que hablo de mi generación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Que cada concesión de un premio nacional —que se concede en nombre de todos— se convierta en espectáculo bochornoso debería hacernos reflexionar, algo que dudo que a estas alturas seamos capaces de hacer más allá de algún exabrupto.
La respuesta que pide el cuerpo es ignorarlo o lanzarse contra quienes aprovechan estas ocasiones para mostrar que no le deben nada a nadie, desprecian  a los demás —a los que consideran poco menos que imbéciles—, pero se quedan con el dinero que les dan diciendo que los tiempos están muy achuchados.
Es una pena que nuestra intelectualidad, la que surgió de la época de la transición, no haya sabido superar sus propios traumas y sean los que realizan este ataque resentido disparando a bocajarro cuando les toca un premio que —sota, caballo, rey— les llega porque están en la fila y ya no queda a quién dárselo. Hace bien en dar las gracias a Azcona.


Parece como si fuera un delito agradecer o simplemente recibir. Quizá haya cierto acuerdo entre los líderes generacionales para aprovechar estos momentos y soltar la bilis que les amarga la vida desde hace años; quizá exista algo de obediencia y temor a no comportarse así y que luego los compañeros no te hablen por considerarte vendido al régimen. Quizá es que simplemente son así. Y siempre lo han sido.

Mi generación hizo un mal tránsito histórico, muchos no pasaron de héroes de Malasaña, del barrio o similares en sus ciudades respectivas. Se retrataron bien, cinematográficamente hablando, en aquellas comedias neocostumbristas como "Tigres de Papel" o aquella impresionante opera prima llamada "Opera prima", sobre alguien que se encontraba s su prima en la estación de Ópera. ¡Todo un monumento al ingenio!
Se burlaban de la gente burguesa, que eran todos los que no eran sus amigos, aunque fueran sus padres. Crearon aquel himno burlesco que les definía como "hombres del seiscientos" ("¡adelante, hombre del seiscientos / la carretera nacional es tuya!"), pobres pluriempleados que sacaban a sus familias adelante. Ellos preferían el Dos Caballos en el que se iban por Europa a ver cine y contarlo después a los que se quedaban a este lado de la frontera. Tenían graves problemas con casi todo. Eran básicamente anti y se echaban unas risas flojas en cuanto tenían ocasión. Se rieron del modelo que sacó a España del subdesarrollo, el turístico e industrial, y asumieron que España era la España cañí que se diseñaba para los viajeros que venían a tomar el sol y bailar los pajaritos por las noches. Ellos eran de la Mahavishnu y Pink Floyd, de Brel y Dylan, algo que no estaba mal a no ser por lo que implicaba de desprecio y superioridad.
A diferencia de otros países en los que existen intelectuales incómodos, ellos son la incomodidad con pretensiones de intelectualidad. Lejos de ser la conciencia del país, son su falta de conciencia. Ellos no proponen nada, simplemente niegan.


El Periódico, con motivo de un documental presentado en Valladolid en 2010 sobre esta generación de gente dedicada al cine, a la que llama "generación del Yucatán", en referencia a la cafetería en que se reunían, concluía:

La generación del Yucatán hizo política, pero a su manera. Sin estridencias. «Los únicos dos principios que han guiado mi vida y que lo siguen haciendo son la desobediencia y el placer. Ambos son incompatibles con la militancia en un partido político», afirma con serenidad y contundencia Trueba. El cineasta, que en 1994 recogió un Oscar por Belle époque sin dar las gracias a Dios porque él solo cree en Billy Wilder, deja claro que no existe la industria del cine español. «Ni la hay ni la ha habido nunca. Yo solo creo en los artesanos del cine, en la gente que ama contar historias y que se pelea por ellas». Como todos los que se reunían en la cafetería Yucatán (que, por cierto, ya no existe).*


Desobediencia y placer es una buena definición del "infantilismo". Las palabras de entonces y las dichas ahora son el retrato de una generación, mi generación, mis compañeros de facultad, aunque como dicen la pisaban poco. Eso era para idiotas e integrados. Ellos eran desobedientes y geniales. Buscaban el placer en cualquiera de sus etapas. España era la represión. España ha cambiado; ellos no.
Es la gente que no supo diferenciar a España de su régimen y sigue sin hacerlo. Muchos de aquella generación están hoy en la política y siguen con los mismos complejos de entonces: la identificación de España con algo circunstancial. Se puede atacar a la política de un gobierno, a un ministro, etc. Pero en las palabras dichas en la entrega solo hay resentimiento contra algo que no ha sabido entender.


No creo que nadie se atreviera a decir nada así en Francia (que no habrán entendido sus genialidades sobre su deseo de que nos invadieran y perder la Guerra de la Independencia) o en Alemania, Estados Unidos, Rusia, Egipto... No encuentro un solo país en el que alguien le encontrara sentido a lo dicho. Ha querido ser tan ingenioso que solo se entiende —si es que lo hace— él. Pero es el sino y no les importa. Alguien le dará palmadas en los hombros para decirle que ha estado genial. Y se lo creerá.
Pero no quiero centrarme en él, que ya tiene bastante. Mi generación transmitió junto a otras cosas esa burla del sentido de España de múltiples maneras. No me refiero a ningún sentido esencialista de lo español, a virtudes patrias o algo similar, sino a la simple posibilidad de existencia dentro de un concepto. Fue esa generación a la que le dolía decir "España" y lo sustituyó por aberraciones conceptuales que hoy la costumbre maneja: el "Estado español", los "pueblos de España", etc.


Se puede ser muy crítico con tu propio país, con su historia, con lo que ha hecho u ocurre. Pero también se puede mantener el compromiso con su mejora, con el bienestar de los que viven en él; pero esto es una forma de compromiso que nunca entendieron. Aquí la mejora eran ellos, una especie de lujo que el país no merecía. No sé si nos merecemos esto, pero la carencia de una intelectualidad constructiva, capaz de preocuparse por su propio país y por las personas que viven en él, más allá de reírse de ellas, es preocupante y triste. No asumieron la frase de su dios Billy Wilder: "Nadie es perfecto". Pero la imperfección eran los otros. Ellos sí lo eran.
La generación —una parte de mi generación— no ha sabido superar los viejos traumas del cambio —después de cuarenta años— y ha paseado el resentimiento como seña de identidad de lugar en lugar, de premio en premio. Ha seguido con la costumbre de negar a su país como forma de espectáculo dentro y fuera. No dan más de sí.
No me extraña lo dicho. Lo que me hubiera extrañado es que hubiera dicho lo contrario.




"LA SEMINCI EXHIBE UN DOCUMENTAL SOBRE LOS AÑOS MOZOS DE COLOMO, LADOIRE, RESINES, URIBE... Los locos del café Yucatán" El Periódico 27/10/2010 http://www.elperiodico.com/es/noticias/gente/20101027/los-locos-del-cafe-yucatan/559518.shtml