martes, 26 de noviembre de 2013

Obama y las asignaturas pendientes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Intenta compensar el presidente Barack Obama los problemas domésticos con resultados internacionales, con éxitos diplomáticos? Las batallas ganadas fuera pueden ser muy discutibles y, de hecho, lo son. A Estados Unidos se le escapan sus enemigos tradicionales de entre las manos —Rusia, Irán, Siria...— mientras que sus aliados tradicionales —Israel, Arabia Saudí—se encuentran francamente enfadados. ¿Es esto ganar? ¿Lo es realmente? Sus "victorias" le siguen atrayendo enemigos internos y pueden ser presentadas como debilidades.
Puede que Barack Obama se haya escapado de las trampas obstruccionistas de los republicanos dedicándose a la política exterior. De casi montar una guerra contra Siria en pleno calor veraniego, ha pasado en el frío otoño a alcanzar un "acuerdo histórico" con Irán. Pero ¿qué extraña política exterior es esta que hace que se enfade Israel y se alegren los iraníes, que Kerry se abrace con el ruso Lavrov sin pudor alguno?, piensan muchos norteamericanos. ¿Qué es esta especie de promiscuidad diplomática? ¿Desde cuándo vamos juntos?

Dice Antonio Caño en El País, desde Washington:

Barack Obama afronta el reto más importante de la política exterior de su presidencia, la reconciliación con Irán, en absoluta soledad, sin apoyos claros ni dentro ni fuera de Estados Unidos, obligado a demostrar en poco tiempo que existen garantías verificables de mantener el programa nuclear iraní bajo control y que no existe peligro inmediato para los principales aliados norteamericanos en Oriente Medio.
La posición de Obama tras la firma de acuerdo interino es bastante más incómoda que la de sus colegas europeos en Ginebra. El presidente norteamericano, no solo se enfrenta a una dura oposición de ambos partidos, incluido el suyo propio, en casa, sino que ve amenazada la arquitectura tradicional de influencia de EE UU en la región. Israel y Arabia Saudí, los dos pilares sobre los que se ha asentado la estrategia norteamericana, están en contra del pacto con Irán y reconsiderando sus relaciones con Washington.*


El éxito o el fracaso de sus acuerdos dependen ahora del cumplimiento de sus enemigos, en cuyas manos ha puesto su destino. Hay que reconocerle valor a Obama. Es consciente de que se encuentra bloqueado en política interior y quizá desee que su mandato sea recordado por lo único que el mundo, al final, suele recordar a los presidentes norteamericanos: por sus hechos positivos o negativos en política internacional, que son los que mejor se entienden desde la perspectiva de los otros países. Unos abren las guerras y otros las cierran; unos bloquean y otros desbloquean; unos sancionan y otros quitan las sanciones. La política nacional queda para el consumo interno; el resto, lo padecemos directamente los demás. La soledad de Obama se hace más comprensible desde esa perspectiva.
The New York Times nos da cuenta así de un acto público de Obama ayer:

“For the first time in a decade, we’ve halted the progress on Iran’s nuclear program,” Mr. Obama told a crowd of about 600 people. “Key parts of the program will be rolled back. International inspectors will have unprecedented access to Iran’s nuclear stores.”
The rally here was originally intended to promote Mr. Obama’s proposals for an immigration overhaul. But as negotiations with Republicans on domestic policy issues like immigration and the budget have continued to stall, Mr. Obama instead began his remarks with a defense of his Iran negotiations.
“Tough talk and bluster may be the easy thing to do politically,” Mr. Obama said. “But it’s not the right thing to do for our security.”**


En un encuentro destinado a hablar de la inmigración, otro tema bloqueado, Obama tiene que aprovechar para explicar lo que está haciendo fuera, el campo que le queda más despejado. Quizá sea el público más receptivo que pueda encontrar para los temas exteriores, el que comparte las preocupaciones dobles por lo que ocurre dentro y lo que ocurre fuera. En cualquier caso, sea como sea, es el público que el presidente necesita para lanzar su mensaje al resto. Ante ellos, Obama se reivindica:

Together with the end of the war in Iraq, the death of Osama bin Laden and the impending departure of American troops from Afghanistan, Mr. Obama said, he has fulfilled the promise from his first campaign to bring about a “new era of American leadership, one that turned the page on a decade of war.”**


Con el listado de sus logros exteriores, Obama está participando en un diálogo más amplio que el que mantiene con los asistentes, meros figurantes en su discurso, dirigido a los legisladores, a los que tendrá que convencer de la importancia histórica del acuerdo y lo beneficioso para todos. Es también un mensaje, una lista de aquello por lo que desea ser recordado, sus logros: cerrar Iraq, la muerte de Bin Laden y las tropas de Afganistán, aunque se queden otros diez años. Él es quien está "cerrando las páginas" que otros abrieron. Puede que sus temas "propios" se vean frenados, pero está terminando con las asignaturas pendientes. Así, Obama planta cara a los que le han llamado "mentiroso" con el "Obamacare" y líder "débil" por la situación en Siria y en todo Oriente Medio, con una evidente pérdida de apoyo entre los antiguos aliados, y el creciente peso de la Rusia de Putin.
Queda por ver si lo que todos fuera de los Estados Unidos consideran un acuerdo histórico parece lo mismo en casa, donde las imágenes de la llamada "crisis de los rehenes" todavía están frescas. Puede que el Oscar concedido a la película "Argo" en año pasado, en la que se nos mostraba cómo se burló la vigilancia de los revolucionarios iraníes para sacar una parte del personal de la embajada, no haya sido bastante catarsis para algunos.


Lo que sí parece quedar claro es que Obama es consciente del tipo de fracaso histórico con el que intentan presentarle en los Estados Unidos. Ha desafiado demasiados tabúes y los obstáculos no han sido pocos.
Dice The New York Times, citando fuentes discretas, que las conversaciones se han mantenido a través del sultán de Omán desde 2011, con Kerry como interlocutor. Que se filtre esto ahora parece querer decir que no se trata de una loca carrera para compensar con éxitos exteriores los golpes internos, sino ofrecer la impresión de una estudiada estrategia que comenzó con el anterior y más radical gobierno iraní. Lo cierto es que efectivamente la prensa daba cuenta de las conversaciones o posibles contactos que Obama pudiera establecer, con información real o como posibilidad. De ello y de las reacciones ante esta posible situación quedó testimonio a través de los chistes gráficos, buen medidor de las reacciones. Ahora apenas ha dado tiempo a pensar en el acuerdo sirio y ya se ha cambiado de objetivo. Puede que algunos se pregunten no necesariamente con ironía —como ya hacía la Fox criticando la política de vigilancia nuclear de la presidencia— si los siguientes serán los norcoreanos o los cubanos en la lista de Obama.



Hace unos días, la prensa daba cuenta de un hecho histórico en el funcionamiento político norteamericano: el cambio de la norma que permitía los bloqueos de los nombramientos de cargos propuestos por la Presidencia a las minorías. Desde la llegada de Obama, las presiones de los republicanos —manejados por los miembros del Tea Party— han sido brutales y lo que era un mecanismo de garantías se convirtió en un infierno para los candidatos que eran rechazados impidiendo el normal funcionamiento institucional. El cambio de la norma, aprobado por los demócratas, permitirá a Obama designar sus peones en la administración para poder alcanzar sus objetivos. Nos contaba Eva Sáiz en el diario El País:

En la última semana, los republicanos han bloqueado a tres de los candidatos designadas por Obama para ocupar el estrado en el Tribunal del Circuito del Distrito de Columbia. Antes, para impedir un nombramiento era necesario que la incompetencia o la incompatibilidad para desempeñar la función para la que habían sido designados fuera manifiesta. En estos días, varios senadores republicanos han reconocido que la razón principal por la que se oponen a las elecciones del presidente es el mero hecho de que no desean que ninguno de sus nominados acceda a ese juzgado en concreto. En lo que va de año, la práctica del filibusterismo ha bloqueado la investidura de 13 cargos para ocupar puestos en tribunales federales.
El número de candidatos bloqueados desde que Obama llegó a la Casa Blanca, contrasta con el de presidencias anteriores. George W. Bush sufrió siete obstrucciones, Bill Clinton nueve, y Ronald Reagan y Jimmy Carter dos respectivamente.***


Las cifras son reveladoras del calvario interior de Obama. La historia se tomará su tiempo para analizar este complicado periodo de la política norteamericana, sus luces y sombras, internas y externas. La batalla del presupuesto ha sido pospuesta, no abortada. Veremos cómo acaba, con los republicanos enfurecidos e Israel movilizando sus apoyos internos. Obama ha conseguido enfurecer a mucha gente.
Esa "absoluta soledad" en sus acciones, de la que hablaba el corresponsal de El País en Washington, tendrá que verse con cierta perspectiva. Su valoración dependerá de sus resultados, como es lógico, y estos están en manos de sirios, iraníes y rusos, del grado de cumplimiento y compromiso que tengan. Todo un acto de confianza —caminar sobre el filo de una navaja— que podría desmoronarse en cualquier momento si alguna de las partes hace un movimiento inadecuado.
Entonces, no haría falta esperar a la Historia para celebrar el juicio. Jueces y verdugos están listos desde hace tiempo. Siempre se recela de los éxitos que tus enemigos celebran más que tú.



* "Obama se queda solo en la defensa del acuerdo con Irán" El País 25/11/2013 http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/25/actualidad/1385403875_123270.html
** "Obama, Countering Critics, Defends Iran Nuclear Deal" The New York Times 25/11/2013 http://www.nytimes.com/2013/11/26/world/middleeast/longer-term-deal-with-iran.html?hp&_r=0

*** "El Senado elimina el veto minoritario a los cargos elegidos por el presidente" El País 22/11/2013 http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/21/actualidad/1385059483_766882.html








lunes, 25 de noviembre de 2013

El arte de estar en medio y estorbar

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Por algún extraño motivo, el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, un político joven con mucho futuro por delante, ha decido dar serios consejos a un presente que es, en gran medida, hijo suyo, pues tuvo en sus sabias manos, nada menos que durante ocho años, el timón de la nave en la que nos ahogamos todos. Por si estuviera poco revuelto el PSOE —y el resto de la manada política—, el ex presidente confía de nuevo en ser útil, aunque no se sabe muy bien a quién. Mientras el editorial del diario El Mundo titula abiertamente "La renovación generacional o cómo decir adiós a Rubalcaba", señalando, nadie sabe muy bien qué hacer con Rodríguez Zapatero. Si se habla de renovación generacional, no se dará por aludido pues tiene cincuenta y tres años, la flor de la vida. Si se trata de posiciones ideológicas, no hay problema: las tiene todas. Si se trata de oponerse a los recortes de Rajoy, ¡qué mejor símbolo del otro extremo que el pródigo ex presidente!
El diario El País nos trae a un Rodríguez Zapatero pletórico, encantado con que por fin alguien la haya dado cancha, pasado el tiempo de su expulsión temporal de terreno de juego para estupefacción de unos y lamento de otros. No sé si hay alguien, por la derecha o la izquierda, que se alegre de verle otra vez danzando, en el candelero político. Pero está ahí, de nuevo sobre el césped, explicando, imaginando, interpretando.

La entrevista está llenas de perlas en las que le vemos en su salsa. Quizá una de las más espectaculares sea esta: "El Rey era la persona a la que podía confiar determinadas reflexiones, que en muchas ocasiones no hacía ni en el Consejo de Ministros."** La verdad es que no me imagino los despachos oficiales del Jefe del Estado y el Presidente del Gobierno como una especie de confesionario, aunque sea de "determinadas reflexiones". Nos ha dejado con la curiosidad. Pero hay que ser así, sencillo y natural con la realeza.
La verdad es que su alejamiento del poder no parece haberle afectado demasiado, quizá porque ya estaba alejado de la realidad en su momento, y así todo es más sencillo. Para Rodríguez Zapatero todo suele estar clarísimo: España se divide en "autonomistas, federalistas y nacionalistas". De estos últimos, nos dice, "algunos se han ido al independentismo. Y ya está. Como los federalistas están en el centro, son los demás los que se deben desplazar: los autonomistas y los nacionalistas se desplazan hacia el centro y se vuelven federalistas. ¿Dónde está la complicación?


Cuando no estás en el poder, la gente te pregunta sin reservas. Por eso los entrevistadores tratan de indagar —bajo su propia responsabilidad— en las respuestas dadas. Es un gran riesgo preguntar a Rodríguez Zapatero, como hacen los periodistas, sobre "si reformaría muchas cosas". Si estando en el gobierno ya era peligroso hacerlo, estando en ese limbo en el que se encuentra, sin responsabilidades de ningún tipo, ni en el partido ni en el gobierno, lo es mucho más. Pero Rodríguez Zapatero sigue siendo un misterio para muchos y se le pregunta, algo que le causa todavía cierta extrañeza:

P. ¿Se arrepiente de haber prometido en un mitin que aprobaría el Estatuto que saliera del Parlamento de Cataluña?
R. ¡Eso fue hace 10 años! Después de eso gané dos elecciones. Es curioso porque ese tema, que ya expliqué, ha resurgido ahora. Y lo expliqué una y otra vez…
P. ¿Cómo lo explicó?
R. El debate entonces era si íbamos a apoyar un nuevo Estatuto catalán o no. No era sobre el contenido de ese Estatuto. La frase literal es cierto que podía haberla matizado mejor. Pero el sentido era evidente. Pascual Maragall proponía una reforma del Estatut y el PSOE tenía que tomar posición. Lo que pasa es que luego la frase ha ido transmutándose y ya todo el mundo piensa que dije que apoyaría cualquier Estatuto. No. Es verdad que el tenor literal que utilicé da lugar a que se pueda interpretar así. Es evidente que hay que medir cada coma de lo que se dice en los mítines... Pero el sentido es que yo sí estaba por la reforma del Estatuto, obviamente dentro de la Constitución.


Esta teoría sobre la "transmutación de las frases" —una especie de anti alquimia del verbo político— debe quedar, no se debe perder, aunque alguien dentro de unos años la haya interpretado mal y parezca que se ha dicho otra cosa. Efectivamente, en un mundo lleno de malas interpretaciones hay que "medir cada coma" y, a ser posible, lo que haya entre ellas.
Pero donde el hombre que se confesaba con los reyes, que se arrepiente de no medir la comas porque luego le malinterpretan, y que lo reformaría casi todo, deja su impronta política es cuando se le pregunta por la Constitución y las relaciones con la Iglesia católica.

P. ¿Pensó durante su etapa de Gobierno en revisar los acuerdos con la Santa Sede?
R. No. Porque no me parecía un tema prioritario en cuanto a las leyes que directamente benefician a los ciudadanos. No dudé en la ley del matrimonio homosexual, no dudé en la de interrupción voluntaria del embarazo, no dudé en Educación para la Ciudadanía, porque incidían directamente en los ciudadanos, en sus derechos y libertades. Pero siempre tuve presente lo que decía la Constitución acerca de la cooperación con la Iglesia católica. Tuve una relación de disputa pública con la Iglesia por las leyes que hice en materia de libertades. Pero releí muchas veces ese artículo siendo presidente y le tengo respeto a ese artículo.
P. Si hubiera consenso, ¿lo eliminaría?
R. Sí, con consenso sí. Pero si me dieran la posibilidad de hacer una lista con los 10 puntos para una reforma de la Constitución, no metería este [de la Iglesia].
P. ¿No apoya por tanto la propuesta de su partido de revisar los acuerdos con la Santa Sede?
R. Sí, sí, siempre estoy de acuerdo con las propuestas de mi partido. Eso no tiene que ver con la Constitución ni con la Iglesia católica. Algún tipo de colaboración singular tiene que haber porque lo dice la Constitución, a lo mejor no con lo que conocemos como Concordato.


Después de una semana en la que Pedro Solbes explicaba el poco caso que se le hizo en materia de Economía y los avisos ignorados de la gravedad de la crisis económica, la afirmación de Rodríguez Zapatero de que "siempre estoy de acuerdo con las propuestas de mi partido" debería matizarse señalando que siempre que las del partido sean las suyas. Lo mismo parece querer decir, como explicación, con lo del Estatuto catalán, que él apoyaba cualquier estatuto que saliera del Parlamento, siempre y cuando fuera el propuesto por el PSOE, el de Maragall.
Puestos a encontrar justificación, Rodríguez Zapatero la encuentra incluso para el caballo de batalla actual de su partido, lastrado por su decisión de incluir el "techo de gasto" en la Constitución, que para él sí debía ser entonces un asunto prioritario. Tan prioritario debió ser que nos dice que la alternativa era acabar con el gobierno defenestrado y con uno de tecnócratas, como ocurrió con la Italia de Berlusconi, descabezada para poner a alguien, Mario Monti, que mereciera la confianza europea:

P. ¿Aquella reforma de la Constitución fue una cesión de su Gobierno para evitar el rescate de España?
R. Fue en aquel momento una especie de iniciativa cautelar para no tener que verme en la tesitura de tomar otras medidas mucho más duras socialmente. Máxime en un momento, agosto de 2011, en el que ya estábamos en la recta final del mandato [las elecciones generales se celebraron en noviembre de 2011]. Entonces el escenario era llegar a las elecciones o a la campaña electoral como acabó Italia y Grecia, con Gobiernos técnicos, o tomar alguna iniciativa de calado que supusiera una imagen de fortaleza y de credibilidad.
P. ¿Esa iniciativa fue autónoma o inducida por alguien desde el exterior?
R. Completamente autónoma.
P. ¿Nadie le exigió...
R. Completamente autónoma.

No sé si esta reaparición de José Luis Rodríguez Zapatero es beneficiosa para alguien. Sinceramente, no lo sé. ¿Por qué va a tener él menos derechos que el Guadiana? Puede que a él le haga algún bien airear sus logros con las libertades, pero no sé si sus colegas ven en él el ejemplo que él ve en sí mismo, un hombre condenado eternamente a ser malinterpretado, incluso por él mismo. Plantea un interesante problema teórico e histórico: él fue el relevo teórico a los que después le relevaron. Y ahora los que quieren relevar a los que le relevaron, ¿qué han de hacer con él?
Mientras unos y otros discuten de ascensos y descensos, de salidas y entradas, de relevos y continuidades, él sigue su camino de ex presidente en activo. No sé realmente si José Luis Rodríguez Zapatero, después de dos legislaturas y algunos cameos, es así o se lo hace.




* "“Estamos lejos de poder acometer una reforma de la Constitución”" El País 24/11/2013 http://politica.elpais.com/politica/2013/11/23/actualidad/1385241338_816422.html







domingo, 24 de noviembre de 2013

La alternancia y el dogma

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En la obra de Jack Goody, El milagro euroasiático (2012), se trata de encontrar explicación a los desarrollos —sus velocidades y atrasos relativos— históricos de Oriente y Occidente, espacios culturales que hoy confluyen en una globalización que ha hecho que se cuestionen los límites preconcebidos y, especialmente, los tópicos que ha regido la visión occidental de la otra parte. Goody, catedrático de Antropología Social en Cambridge, receptor de honores académicos múltiples, propone la revisión de los criterios aplicados hasta el momento, que han favorecido la interpretación occidental de los fenómenos históricos sobre su despegue respecto a otras culturas, a las que se ha contemplado como limitadas. Goody, africanista y estudioso de la cultura de la escritura, prefiere hablar de "alternancias" en la primacía del desarrollo económico y cultural.
Escribe Jack Goody:

Yo sostengo que todas las culturas con escritura tuvieron periodos en los que miraron atrás, a veces con una perspectiva religiosa —lo que suele conducir al estancamiento— y a veces con un ánimo más secular —lo que generalmente favorece la invención. En la India gupta y maurya, así como en el islam abásida y, más tarde, en Andalucía, hubo periodos de progreso. El Renacimiento italiano presenció otro periodo de resurgimiento, pero hubo una diferencia vital: la alternancia pareció cesar entonces y se produjo una transformación más permanente, el tipo de crecimiento continuo y autosostenido que (según Rostow) se ha considerado típico de una economía «capitalista». Mientras que en el islam y en la India, y en una vena más secular incluso en China, se produjeron periodos de liberalización de este tipo, seguidos de un resurgimiento de la fe en un universo transcendente, en la Europa renacentista se mantuvo la búsqueda de explicaciones más seculares (podríamos calificarlas de «científicas») y el conocimiento del mundo siguió expandiéndose. (117)*


Goody rechaza que hayan sido el "protestantismo" o el "capitalismo" (que ya existía de antes como "capitalismo mercantil") los que marcaron el final de la "alternancia" (su idea central) definiendo la "supremacía" de Europa. Su idea —podríamos sintetizarla así— es que hay determinados momentos en la Historia en la que los pueblos deciden mirar hacia atrás para ver su futuro. Unas veces se dirigen hacia puntos que los liberan, más abiertos, y otras, en cambio, lo hacen hacia momentos en los que las restricciones eran mayores.

Mi explicación es la siguiente: en el Renacimiento italiano se volvió la vista atrás deliberadamente, en un movimiento que en sus dimensiones más generales era intrínseco a la alfabetización. Fue un proceso que caracterizó a todas las culturas escritas de Eurasia: cristianismo, islam, India y China, por mencionar solo las principales. Este movimiento se produce en todos aquellos que tienen una religión escrita, lo que necesariamente implica volver al Libro, a la palabra sagrada de Dios (o de su portavoz), especialmente en los credos monoteístas que son hegemónicos. Pero en ocasiones, esa mirada atrás va dirigida a una ideología menos exigente que deje más espacio a lo secular, y esto, en mi opinión, es lo que ocurrió en la vuelta a la sociedad clásica en la Europa renacentista y al confucianismo en la China song, soslayando la hegemonía del cristianismo en un caso y del budismo en otro. Desde luego, esta alternancia interna puede producirse en otras circunstancias, como en la India, donde la no transcendental visión secular lokayata ocupó un lugar más permanente en el panorama general, y aquel universo no sólo era «espiritual», como ha sostenido el antropólogo francés Louis Dumont, entre otros. Pero la alternancia, no el «crecimiento» continuado hacia un fin, era la norma. (118)*


La explicación de Goody plantea un sistema histórico de alternancias, primero en el seno de las culturas a las que se refiere, en cuyo interior se producen esas miradas selectivas hacia periodos liberalizadores que don tomados como referencia en el presente —el caso renacentista europeo— frente a otros más oscuros, que limitan nuestro conocimiento del mundo mediante el recorte de la capacidad de explicación. Son esos movimientos los que han permitido, a su vez, las alternancias externas, las que se han producido entre culturas. La alternancia es la norma, no la excepción. La visión de culturas inferiores per se es una justificación que posibilita, entre otras cosas, el colonialismo, por ejemplo. No están solo lo hechos, sino la forma de percibirlos e interpretarlos. Nuestras explicaciones de la "Historia" justifican nuestras intervenciones en la "Historia". No es lo más importante que puedan ser ciertas o no, sino si la creemos o las rechazamos. El pueblo que se cree "superior" acaba "invadiendo" o "despreciando".
Las alternancias internas son más fáciles de detectar y tienen que ver con el "oscurantismo" que impide un mejor conocimiento del mundo. El énfasis puesto por Goody en la cuestión de la "escritura" y el "libro" no es casual, ya que su carácter de cierre de la Historia —todo está dicho— limita o impide el conocimiento al remitirse a sus propias páginas, por decirlo así, en vez de al mundo para cualquier respuesta. Hay momentos en que se lee el "libro de la Naturaleza" —como querían Galileo, Bacon, Montaigne o Campanella— y otros en los que se lee simplemente el "Libro", en el que esperan encontrarse todas las respuestas. Es en estos últimos momentos, los oscuros, cuando se recela de los cambios y de cualquier desvío de la ortodoxia.


Durante siglos, las alternancias entre ambos periodos han sido posibles porque era fácil el control de la comunicación, es decir, control de las informaciones circundantes. Se podían levantar murallas y decretar silencios, obligar a un educación rígida o a una ignorancia meticulosamente creada, con cierta facilidad. La llegada de la imprenta, coincidiendo con el cambio que Goody considera permanente en Occidente y que significó su constancia en el desarrollo, es esencial para explicar los cambios. Hoy ya no es tan fácil como antes, en un mundo cruzado por múltiples líneas de comunicación, abierto gracias a las nuevas tecnologías, un camino que comenzó con la escritura y siguió con la imprenta, cuya historia es doble, de emancipación y de obediencia, de pensamiento y de recitado.
El Libro opuesto a los libros, el adoctrinamiento frente a la educación emancipadora —como consideraba Kant propio de la Ilustración—, el aislamiento cultural impuesto frente al contacto enriquecedor, etc., son el verdadero motor que hace avanzar la Historia y el desarrollo de los países.


Un ejemplo de estos movimientos internos de remisión hacia el Libro o hacia los libros lo tenemos en la lucha actual por la redacción de la nueva constitución egipcia, la que sustituirá, según lo previsible, a la escrita por los grupos islamistas en el poder, para los que la Constitución no debía ser más que un apéndice concordante del "Libro" superior y, en sentido estricto, innecesario si se cumple el primero.
El diario AhramOnline nos informa del frontal rechazo que los salafistas, que aceptaron estratégicamente participar en la redacción, a los intentos de abrir a través de la Constitución las posibilidades hacia el futuro:

The preamble then moves to stress the goals of the 25 January and 30 June revolutions: mainly achieving social justice, national independence, freedoms and rights, and separating religion from politics. 
According to the preamble, "The constitution is for a civilian, democratic and modern state in Egypt."
The above words triggered, however, furious reactions from Mohamed Ibrahim Mansour, representative of the ultraconservative Salafist Nour Party. Mansour, in a request submitted to chairman of the committee Amr Moussa, said "The party strongly rejects the word 'civilian' because it reflects Western and secular values." "We want the word 'civilian' to be omitted from the preamble and it is enough to state that the constitution is for a democratic and modern Egypt," read Mansour's request.**


La palabra "civil" significa lisa y llanamente la posibilidad de poder vivir de una forma menos dirigida y limitada que hasta el momento; significa márgenes negados a la individualidad y la remisión obligatoria al Libro. La reacción "furiosa" de Mansour así lo prueba, ya que por esa vía se escapa una gran parte del poder de control de las personas individual y socialmente. Se escapa también la posibilidad de un progreso real para el país, que queda encerrado en sus propios límites, como ocurrió con las interpretaciones islamistas de la Economía durante el breve periodo de mandato de los Hermanos Musulmanes con Morsi al frente. La ortodoxia son los árboles que no dejan ver el bosque.
¡En la palabra "civil" se encuentran tantas cosas! Encierra las diferencias abismales entre una vida dirigida y una vida autónoma que pueda irse desprendiendo poco a poco de los lastres acumulados precisamente por esa mirada limitada y obsesiva hacia un mundo dogmático que todo lo ve como peligroso y corrupto.
AhramOnline nos añade otra información reveladora de lo que molesta a los salafistas, el arte:

Mansour also rejected a phrase stating that "A new chapter of the constitution promotes all forms of culture, including painting, music and theatre dramas." Mansour wants the words "painting, music and theatre dramas" to be omitted, deeming it enough for the constitution to promote "all forms of culture."**


¿Por qué le molestan a los salafistas que se hable específicamente de la protección de "pintura, música y obras teatrales"? Los motivos son evidentes: el rechazo que les suscitan, también de orden dogmático religioso. Lo artístico es una forma más de lo "civil", de la emancipación individual del orden controlado, a cuyo servicio se debe poner allí donde no está expresamente prohibido. No es necesario recordar, por ejemplo, cómo la música y otras artes estuvieron prohibidas y perseguidas durante el "reinado" teológico de los talibanes en Afganistán.
En un interesante artículo sobre el declinar de la cultura en Egipto, escrito pocos meses antes de la Revolución de Enero de 2011, Khaled Al-Khamissi —sociólogo, escritor y periodista—, el autor de uno de los grandes bestseller en el mundo árabe, Taxi, mostraba esa pérdida de tejido creativo, propiciada desde el poder, ahogando —desde una perspectiva no religiosa, pero sí autoritaria, copiando el modelo— el desarrollo creativo, además del económico:

Ha transcurrido casi una década de todo aquello y nos encontramos a las puertas de 2010. En lo que a mí respecta vivimos una época de cambios importantes y rápidos, con movimientos renovadores en busca del rumbo perdido, algo que no veía desde mi ingreso en la universidad allá por 1980. Se empieza a apreciar la existencia de una juventud interesada en una recuperación de la cultura egipcia con aires renovados hasta ahora nula, y que tiene como punto de partida el rechazo de los cánones y normas dictadas por el gobierno, es decir, están dispuestos a llamar a todas las puertas posibles con el único objetivo de despegar culturalmente hablando y salir así del atolladero en el que llevaban desde hacía treinta años. En definitiva, estamos ante una nueva generación joven y fuerte, que quiere romper con todo lo anterior sedientos de un cambio radical.***


Recordemos que estas palabras están escritas en la antesala de la Revolución. Es más fácil comprenderlas hoy, como base de explicación de los "incompresibles" vaivenes egipcios. Es esa juventud la que acabó saliendo a la calle, harta de frenos a su futuro individual y colectivo, harta de tener que emigrar ante la incomprensión, la persecución o la indiferencia, según el sentido de sus demandas. Curiosamente, en ese mundo especial que va de Anwar el Sadat y Mubarak hasta Mohamed Morsi, lo que avanza es el islamismo —de los Hermanos Musulmanes a los salafistas de al Nour, junto con otros grupos violentos— que hoy sigue dando muestras de su poder en las calles, al que se le entregó. Fueron los islamistas en el poder los que recortaron las posibilidades expresivas —por seguir en el campo del arte— llevando a la huelga a intelectuales y artistas, como ocurrió, por ejemplo, con las protestas en la Opera de El Cairo.
El futuro de Egipto —su presente incluso— está lleno de interrogantes e incertidumbres. Es un escenario en el que se debate, como señala Goody, hacia qué "Libro" mirar. Si el desarrollo continuo de Occidente se produjo por haber encontrado fórmulas para reducir al ámbito de lo personal las creencias y poder avanzar en el conocimiento de la Naturaleza a través de la Ciencia, los que no lo hagan se verán condenados al oscurantismo y, lo que es peor para ellos y para todos, a la violencia como reacción única ante el resto del mundo, al que verán como "infieles", como sociedades corruptas que recibirán por una "mano" u otra el debido castigo. Los ultranacionalismos crecientes tienen un papel similar cuando fomentan el aislacionismo y elevan mitos que han de ser aceptados dogmáticamente, expulsando de su seno a los disidentes. La lucha entre ortodoxia dogmática y apertura es la que marca las posibilidades de desarrollo y convivencia social.


El ejemplo de cómo China ha recorrido a gran velocidad su camino hasta lograr importantes transformaciones debería analizarse con mayor detenimiento. Allí la ortodoxia, como ocurrió con la Revolución Cultural —el Libro era otro, el de Mao—, también puede ser un obstáculo, pero el aumento de lo civil, de sus demandas es imparable. Lo económico es solo una parte; también está lo civil, el ámbito de las libertades realizadoras. Basta con comprobar, como pudo hacer Khaled Al-Khamissi, el estado de su juventud, sus deseos de ampliación de las bases de la cultura, su impulso de transformación, para comprobarlo.
Hoy ya no es posible elevar murallas o rodearse de desiertos de arena.

* Jack Goody (2012): El milagro euroasiático. Alianza Editorial, Madrid.
** "Islamists reject preamble of Egypt's new constitution as reflecting 'Western' values" AhramOnline 23/11/2013 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/87272/Egypt/Politics-/Islamists-reject-preamble-of-Egypts-new-constituti.aspx

*** Khaled Al-Khamissi. "La cultura egipcia actual" Culturas. Revista digital de análisis y debate sobre Oriente Próximo y el Mediterráneo, s/f http://revistaculturas.org/la-cultura-egipcia-actual/






sábado, 23 de noviembre de 2013

El armario ruso de IKEA

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El diario El País nos trae hoy la noticia —original de The Guardian— de la decisión de la empresa IKEA de retirar de su catálogo publicitario ruso una página reportaje en la que una pareja lesbiana explica cómo aprovechar mejor el espacio disponible en su casa de Dorset*. El argumento es el de "cumplir las leyes" del país de ventas, que es lo segundo más importante, según la empresa. Dicen los representantes de IKEA que lo primero que es el diseño de interiores; lo segundo, la Ley. No han caído los de la empresa nórdica —zona siempre con fama de abierta y liberal— en que el verdadero "diseñador de interiores" en Rusia es Vladimir Putin. Y diseña el país a golpe de ley y con la ley, a golpes, pues la represión de la homosexualidad suele acaba de esa manera desde que las leyes se han vuelto homofóbicas. A la gente que le gusta dar golpes, le encanta tener a la ley de su parte; da una doble satisfacción perseguir lo que odias y encima ser buen ciudadano. Es el imperialismo de la Ley, más que su imperio.


El tercer principio de IKEA, no explicitado, es que tú ética no te arruine un buen negocio. La modernidad que sirve para vender muebles en Reino Unido usando a una pareja de lesbianas para promocionar sus productos, se esconde en el fondo del armario —de IKEA, por supuesto— en la promoción rusa.
No es la primera vez que ocurre algo así con IKEA en Rusia. Las tiendas permiten hacerse fotos para una especie de "catálogo personalizado". Además de ver cómo pueden quedar los muebles en tu casa, la empresa te ofrece la posibilidad de que te fotografíes en ellos. Ya no tienes que imaginarte nada. Pero lo que ellos no imaginaban es cómo algunos clientes iban a posar entre sus muebles. La siguiente fotografía desapareció rápidamente de la web rusa de IKEA. Los lectores entenderán inmediatamente por qué:


IKEA se pliega con demasiada facilidad allí donde llega. No es la única empresa que lo hace. Desconocen estas empresas la diferencia entre el "respeto a la ley" y la "ley respetable", entre el cumplimiento y el "imperativo legal". Lo que ha hecho la empresa al modificar su catálogo para la edición rusa es contribuir al "diseño interior" ruso, refrendar de forma sumisa una ley que no debe considerar justa, pues la incumple entonces en el Reino Unido. Sin embargo, ante la observación sobre  sus contradicciones,  suelen contestar con un alzamiento de hombros, como diciendo "no es cosa nuestra".
Ante esta actitud, de la misma manera que se exige y presiona a las empresas que actúen modificando las condiciones de explotación de los trabajadores en aquellos países en los que las leyes lo permiten —trabajo infantil, horarios excesivos, salarios de miseria...—, IKEA puede verse cuestionada por esto. Pero la teoría comercial solo habla de ética cuando no tiene más remedio, es decir, cuando le causa pérdidas.


La empresa se ha enfrentado ya a diversas campañas—la acusación de "obsolescencia programada" de sus productos, las protestas por las condiciones laborales o la reciente condena de dos de sus directivos en Francia por espiar a sus trabajadores— y puede que no le moleste una más si obtiene beneficios con ello. Corre el riesgo de que se le haga boicot como ha ocurrido con la campaña contra el vodka ruso, producto en el que se han concentrado las iras por las leyes homofóbicas en el país gobernado por Putin.
Las empresas no cambian. Cuando lo hacen es por las presiones de sus clientes, por temor a las pérdidas, no por otra cosa. IKEA se ha complicado la vida porque a lo mejor le habría salido más barato afrontar una multa y retirar el catálogo con la cara lavada, por "imperativo legal", que quedar en evidencia al censurar —sin que nadie se lo diga— una parte de su catálogo que pueda no "gustar" a los rusos. De esta forma el gobierno de Putin siempre podrá decir que ellos no tienen nada que ver y que ha sido la empresa sueca la que se ha encerrado sola en el armario.


En una sociedad globalizada, no puede haber una ética parcial, que sirva para unos sí y otros no. Ese es el argumento de todos los dictadores y autócratas que sostienen la "diferencia" y su perpetuación. Si creemos que los Derechos Humanos son ambas cosas, "derechos" y "humanos", son para todos y no se pueden retirar y sacar cuando interesa en función de los beneficios económicos posibles. No se puede jugar a ser moderno en un catálogo y retrógrado en otros. Puedes hacerlo, por supuesto, pero quedas en evidencia y tocado en eso que cuesta tanto crear: la imagen de la empresa. Pero tras la imagen pedimos hoy algo más. Hay límites a las "relaciones públicas": el enmascaramiento hipócrita de la realidad, la ceguera interesada, la doble moral.
No sé qué opinará la pareja, Clara y Kirsty, que fue utilizada para el catálogo británico, pero me imagino que se sentirán engañadas, manipuladas por la empresa, cuya liberal aceptación de la homosexualidad va por barrios. Lo que normaliza en un sitio, lo esconde en otros.
Durante el Campeonato del mundo de Atletismo, celebrado este verano en Moscú, muchos atletas suecos pintaron sus uñas de colores, formando un arco iris, como manera de protestar por la homofobia de las leyes rusas. Atrajeron así la atención para dar cuenta del problema y no dejar que la costosa y masiva publicidad del Campeonato ocultara el problema social y legal.


En octubre un artista sueco, asustado por las leyes que Rusia estaba aprobando en cadena, sobre publicidad, adopción, etc. decidió celebrar un acto al que puso por nombre "Live and Let Love", concentrando a dos mil personas en el Estadio Olímpico de Estocolmo. Consiguieron que la bandera arco iris ondeara en la pantalla del estadio. La causa era la realización de un vídeo:

With the Winter Olympics set to be held in Sochi in southern Russia in February 2014, the choice of Stockholm Olympic Stadium, the venue for the 1912 summer games, was an obvious one after he decided that initial plans to host the event in Berlin proved too difficult.
"I called and asked if we could use the stadium, and when they heard what I was planning they joined right away, and said of course we could be there."
The "Live and Let Love" video will open with a young girl in a rainbow sweater singing the Russian anthem in the empty stadium. A young boy's voice will join in, followed by a violin, soprano, and then the voices of 2,000 choir singers and any other Stockholmers who choose to participate. As the song progresses rainbow-coloured flags will be raised throughout the stadium.**


El vídeo se dará a conocer como una apertura alternativa, con ese estadio vacío, cuando comiencen los Juegos de Invierno. Me van a maldecir, explica el artista. Su objetivo no es que cambien la leyes rusas —algo que hoy le parece imposible—, pero sí hacer ver a los que las padecen que no están solos, que no son olvidados. Que los podrán borrar del catálogo de IKEA, pero no de su país. Vladimir podrá seguir decorando los interiores rusos consultando el catálogo de IKEA sin sobresaltos, escogiendo armarios con mucho fondo. Incluso para la villa olímpica.



* "Ikea retira un artículo publicitario sobre lesbianas de la edición rusa de su revista" El País 22/11/2013 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/22/actualidad/1385121065_009308.html

** "Stockholm sings in support of Russian gays" The Local 4/10/2013 http://www.thelocal.se/20131004/50606