miércoles, 20 de julio de 2016

La purga final

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El intento de golpe de Estado en Turquía está revelando las maneras de Erdogan, por si había alguna duda. El golpe está siendo la excusa para la purga absoluta del estado, para su desmantelamiento. Miles de personas, nos cuentan, son despedidos de sus puestos de trabajo en la administración y empleos privados, como en las escuelas y colegios. Tras los jueces, Erdogan y los suyos han ido a por los maestros y profesores de todos los niveles, de los colegios a las cátedras universitarias. Ha fracasado el golpe, pero ha triunfado el fascismo de Erdogan, que finalmente tiene la excusa para hacer la limpieza final. El drama es que lo que se ha terminado realmente en Turquía es la posibilidad de una democracia.
Y este es un camino que no comenzó el viernes, con el levantamiento militar. Es un camino que el propio Erdogan, responsable último del fracaso de la democracia turca, había comenzado hace tiempo y del que aquí hemos ido dando cuenta en estos años, paso a paso. Solo el golpe ha acelerado la transformación de Erdogan y la destrucción de lo que quede de libertades en Turquía.
La prudencia de países como los Estados Unidos se está volviendo problemática ante las dimensiones de lo que está ocurriendo en Turquía. Para Erdogan siempre el ataque ha sido la mejor defensa. Estados Unidos se encuentra, en vez de condenando las acciones de Recep Tayyip Erdogan, defendiéndose de sus acusaciones de estar tras el golpe y de proteger al "cabecilla del golpe", el clérigo Gulen, que exige le sea entregado. El portavoz del gobierno norteamericano estaba realmente asustado en la intervención que hemos podido ver, realmente descompuesto, dando explicaciones de que los Estados Unidos no tienen nada que ver y que "estudiarán las pruebas que les envíen".


Estados Unidos debería reservar sus temores para lo que se avecina. También Europa debería irse preparando mentalmente para las exigencias de Erdogan. No es la primera vez que esto ocurre y Erdogan siempre ha arremetido contra aquellos que no le secundan sus pretensiones.
La purga de profesores a cuenta del golpe de Estado es una maniobra claramente fascista para eliminar a sus opositores. Erdogan ha sentenciado estableciendo el origen del golpe, algo que ya tenía decidido incluso antes de que se produjera. Era su forma de ir preparando el momento y tener suficientemente mentalizada a la población y a la comunidad internacional como para que aceptara la purga.
La amenaza de la restitución de la pena de muerte —Erdogan no propone nada que no pueda ganar— puede convertir Turquía en una carnicería o en un país con la mitad como rehenes a la espera de la muerte.


Que se haya apartado sin ningún proceso a los profesores de sus puestos y cátedras despidiéndoles por miles es el enterramiento definitivo de las libertades en Turquía a manos del fascismo religioso del partido de Erdogan. Más allá de los militares y los jueces —la primera oleada— ahora destierra de Turquía a todos los que sostengan valores diferentes a los del partido del gobierno. Erdogan está dispuesto a que no haya marcha atrás.
Por ello, Occidente debe empezar a considerar escenarios en los cuales el papel de Turquía se reduzca para evitar que se presente, de forma doble, como aliado y enemigo. Las dos caras que Erdogan esgrime según sus intereses.
La cara general que Erdogan usa internamente en sus discursos es la del Occidente enemigo. La usa para tratar de asegurarse un liderazgo religioso que da esa premisa como natural. Mantiene así la fisura cultural y la agranda en cuanto tiene ocasión con su demagogia constante. Han pasado los tiempos de la "alianza de civilizaciones" con Rodríguez Zapatero, aquel gigantesco golpe de efecto con el que sorprendíamos al mundo.


Lo que vende internamente es que Turquía está constantemente amenazada por sus poco leales aliados que forman equipo con sus enemigos, los terroristas kurdos, contra el Estado Islámico. Ha vendido que gracias a él, la Unión Europea puede descansar y la llama inútil cuando se produce un atentado.
Erdogan siempre está rodeado de "enemigos": los kurdos, los gulenistas, el Estado Islámico... Occidente con sus críticas sobre la situación de los Derechos Humanos. Contra todos ellos Erdogan dirige sus furias según le interese en cada momento. La cuestión es tener bajo presión a su electorado para que le siga respondiendo y no vea amenaza en su desmontado del estado laico turco en beneficio de una república autoritaria en la que todos son traidores con la excepción de su partido.
En este sentido, Al-Monitor señalaba ayer:

In its 14-year rule under Erdogan’s leadership, the AKP has relied heavily on a policy of polarization, centered around an omnipresent “enemy” to be constantly fought and shown as a target to the party base. The “enemies” have varied. Today, chief among them are the followers of US-based cleric Fethullah Gulen, held responsible for the coup attempt and branded a terrorist organization after a 12-year comradeship with the AKP. At other times, they have been the Gezi Park protesters or Kurdish militants and politicians who were once the government’s partners in a “settlement process.” Opposition parties and critical media outlets have also taken their share of the onslaughts. This strategy has kept producing electoral victories for the AKP at the expense of alienating large segments of Turkish society, which remain highly demoralized, exasperated and gloomy over their future. In this context, the coup attempt has added to their gloom, exacerbating worries over democracy and the direction Turkey is heading.
Yet even those alienated quarters, including opposition parties and the press, stood up against the coup attempt. The AKP found its “enemies” standing by its side, despite all the repression they have suffered at government hands.*


La estrategia de los enemigos no es nueva. Se practica en la zona de Oriente Medio con profusión, pero se supone que Turquía estaba en otro nivel.
Desde hace casi un año, los avisos sobre los problemas de la economía turca han sido constantes. Como señalan los analistas, gran parte del éxito del AKP proviene del crecimiento económico. Sin embargo los expertos se siguen preguntando si su economía no es una bomba de relojería. Los conflictos políticos, advierten los expertos, ha minado la credibilidad turca y a los inversores no les gustaban las políticas autoritarias de Erdogan y la inestabilidad creada por sus enfrentamientos con los manifestantes, la prensa, los kurdos, etc. Los economistas se preguntan desde hace un año sobre el "final del milagro económico turco" y todos lo dan por hecho. En gran medida responsabilizan a Erdogan y su uso populista de la economía para seguir vendiendo "eficacia" y "poder", pero esto no funciona fuera, en donde se analizan los datos y no los discursos demagógicos de Erdogan.
La página de información FocusEconomics, con los datos en la mano, señalaba:

While decisive government support is boosting economic growth, there are some clouds on the horizon. Terrorist attacks in the country and Erdogan’s intention to establish a presidential system have the potential to fan political unrest, while a disordered Brexit could unnerve financial markets. FocusEconomics Consensus Forecast panelists forecast that the economy will grow 3.4% in 2016, which is unchanged from last month's projection. In 2017, the panel sees growth remaining unchanged at 3.4%.**


Las perspectivas no incluyen los efectos del intento de golpe de Estado y de la purga consiguiente que Erdogan está realizando. La crisis a la que ha llevado con su autoritarismo a la sociedad turca no tiene precedente en un país de este peso. Cómo es posible transformar un país democrático en un estado autoritario por la intransigencia de una persona. Nadie ha podido hacer entrar en razón a Erdogan y los que lo intentan tienen que salir por la puerta de atrás. Sus principales asesores económicos —y artífices en gran medida del milagro económico turco hoy desaparecido— le han dejado ante la falta de resultados en sus advertencias.


Es interesante revisar la prensa económica anterior al golpe de estado. Las advertencias de que la actitud autoritaria de Erdogan se estaba extendiendo hacia el interior de su propio partido, con un presidente que solo se plantea cómo tener más poder quedan claras.
En mayo, se analizaba así la situación de la economía turca y el peso de las decisiones políticas sobre ella:

As Turkish markets shook after the May 5 announcement of Ahmet Davutoglu's resignation as prime minister, President Recep Tayyip Erdogan came out with his typical defiant tone when he said, "There are those who pray for an economic crisis. Those who dream of adding to their wealth [in an economic crisis] won't be able to do so."
Markets received news of Davutoglu's departure as yet another political uncertainty; the Istanbul stock market lost 8% of its value in one week. The dollar exchange rate, which was $1 to 2.80 Turkish liras on May 4, climbed to 2.97 Turkish lira in one day. It was the first time since 2001 that the markets were so negatively affected by an apparent rift between the president and the prime minister.
Tim Ash, an economist for Nomura, said in an email, "Turkey is transforming to an Asian-style development model of a strong leader where decisions are made by the president and a small, unelected group of consultants. The danger is the weakening of the control-balance mechanism and quality of state governance." Ash added, "The result will be weaker policies. Misguided policy choices could damage the long-term growth perspective."
With Davutoglu's departure, Erdogan, who has been pursuing a presidential system, is expected to intensify his efforts in that direction. This could mean a constitutional referendum for a presidential system or early elections to assemble a parliament with enough seats held by Justice and Development Party (AKP) members to amend the constitution.
Economic policies will be affected by Davutoglu's departure and Erdogan's full control over the ruling AKP. Davutoglu and his deputy prime minister for economic affairs, Mehmet Simsek, had defended traditional economic policies emphasizing budgetary discipline and structural reform aimed at gaining the confidence of stock markets. On the other hand, Erdogan and his economic aides, contrary to conventional wisdom, claimed lower interest rates would mean lower inflation and contribute to economic growth. This economic concept, dubbed "Erdoganomics," focuses on growth through infrastructure, investments in construction and domestic consumption.
"Erdogan and his partisans could attribute the 14 years of success to Erdogan's political wisdom. Looking at election results, that may well be true. But the economic miracle in the AKP era has very little to do with Erdogan. Actually the trend for non-traditional policies has negatively affected the economy and market confidence," Ash wrote.***


Finalmente, lo que los analistas no contemplaban —un golpe de estado— se ha producido, por lo que las expectativas económicas deberían empeorar respecto a las previsiones que "solo" contemplaban un referéndum presidencial con el control absoluto del partido y del estado por parte de Erdogan.
Es interesante la descripción realizada en el texto del futuro de Turquía, realizada por Tim Ash, en el texto anterior: «Turkey is transforming to an Asian-style development model of a strong leader where decisions are made by the president and a small, unelected group of consultants.» No es, desde luego, la descripción de una democracia o de algo que se le parezca.


Con las medidas que Erdogan está tomando, la desaparición de la oposición está garantizada. Con los kurdos estigmatizados y arrastrados a salir de la tregua de dos años rota por Erdogan para satisfacer sus intereses evitando un pacto que le desplazara del poder, con los críticos acusados de formar parte de tramas golpistas, la salida que le queda a Erdogan es solo hacia delante: la creación de esa república islámica autoritaria amparada por sus milicias del partido y el control de jueces, policía, ejército, escuelas, universidades y ministerios. El destino de Turquía es el fascismo.
Desde lo ocurrido, Erdogan considera que tiene las manos libres para deshacerse de cualquier rival en cualquier campo, interno o externo. Previsiblemente, la debilitada economía turca se resentirá más de lo esperado, por lo que tendrá que ejercer una represión mayor, acusando de golpistas a todos los que protesten por la situación.


Con los medios de la oposición cerrados por decreto, solo queda la voz de Erdogan sobre Turquía. Hasta que todo estalle o desaparezca.
Cuando se eleven las críticas contra Erdogan, veremos de nuevo cómo usa los tres mecanismos de chantaje que comentamos ayer: la OTAN, los refugiados y el terrorismo. Por ahora ha sido advertido desde distintas instancias, de la Unión Europea a los Estados Unidos:

EU foreign policy chief Federica Mogherini said at a news conference with US Secretary of State John Kerry that the coup "is no excuse to take the country away from fundamental rights and the rule of law, and we will be extremely vigilant on that."
Mr Kerry said Turkey must "uphold the highest standards for the country's democratic institutions and the rule of law."
While he recognized the need to apprehend the coup plotters, he added: "We caution against a reach that goes beyond that."
Mostafa Minawi, director of the Ottoman and Turkish Studies Initiative at Cornell University, called the failed coup "a gift for President Erdogan, given him all the justification he needs to implement further clamp down measures against any dissenters, in the process sinking Turkey deeper into authoritarianism."****


Son muchas las voces que comienzan a recelar del golpe, tan coreado desde hace meses por Erdogan. "Os avisé que se preparaba un golpe y no me creísteis", les dijo Erdogan a sus seguidores. El hecho de que las listas de la purga estuvieran hechas antes del golpe dice poco en favor de Erdogan, por el que nadie manifiesta ninguna simpatía internacional.
Calificar de "regalo" para él el golpe frustrado es algo que muchos piensan desde el primer momento. No sé si Erdogan se merece este "regalo", pero Turquía desde luego no. Lo que allí ocurre es la máxima gravedad y con enormes consecuencias internacionales. La complejidad aumenta y con ella la incertidumbre. La megalomanía de Erdogan, su autoritarismo sin límite es el responsable de que la inestabilidad haya llegado a estos niveles.
Con los islamistas es cuestión de tiempo y Erdogan, el modelo de democracia, finalmente ha desvelado su programa. Mientras la economía turca funcionaba, Erdogan podía apuntarse el éxito. Tras un año de hundimiento y pocas perspectivas de éxito económico y político, el panorama es otro. Ahora Erdogan busca otros caminos.





* Sukru Kucuksahin "How long can Turkey's post-coup unity last?" Al-Monitor 19707/2016 http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/07/turkey-coup-attempt-can-political-unity-last.html
** "Turkey Economic Outlook" FocusEconomic 5/07/2016  http://www.focus-economics.com/countries/turkey
*** Kerim Karakaya "After political shake-up, is Turkey heading for economic crisis?" Al-Monitor 12/05/2016  http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/05/turkey-ambiguity-around-economy-creates-concern.html#ixzz4EwusoaD5
**** "Turkish navy ships still missing since coup attempt as it remains unclear which side admirals are on" The Independent 20/07/2016 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/turkey-coup-attempt-turkish-navy-ships-admirals-military-president-erdogan-a7144141.html


 



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