Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El
trumpismo acaba de recibir un duro golpe en su línea de flotación. En estos
tiempos, es esencial para su existencia y eficacia el control de la información
y de los informadores. A los mecanismos de censura automáticos, los aplicados
desde la tecnología y la difusión de la información —como los "sombreados"
de información, la aplicación de algoritmos selectivos o eliminación directa de
los mensaje en la redes— le siguen aquellos realizados desde la administración
en ejercicio de fuerza directamente sobre los informadores.
Las maneras autoritarias de la presidencia se han extendido por todo su entramado administrativo intentando controlar la información. A los insultos directos sobre los informadores en ruedas de prensa y declaraciones (especialmente sobre las periodistas dejando al descubierto además del narcisismo el machismo creciente) se suman las prohibiciones de acceso a la información a medios y personas en distintos accesos, esta vez en la Secretaría de Guerra. Es aquí donde los jueces han puesto freno, tal como se nos cuenta en RTVE.es:
A mediados de octubre del año pasado, decenas de
reporteros entregaron sus credenciales y abandonaron el Pentágono. Lo hacían en
señal de rechazo a una nueva normativa por la que eran sometidos a una
autorización previa de información por parte del secretario de Guerra.
Estas nuevas reglas permitían expulsar a periodistas que publicaran
información no aprobada: una restricción grave a la labor de los medios de
comunicación. Organizaciones periodísticas de todo tipo prometieron seguir
informando pero advirtieron que estas medidas representaban una amenaza al
periodismo independiente. La imagen de los reporteros abandonando el Pentágono
cobró relevancia en redes sociales y medios de comunicación.
Apenas medio año más tarde un juez federal de
Estados Unidos ha declarado este viernes ilegal la norma del secretario de
Guerra, Pete Hegseth, que restringía el acceso de la prensa a sus
instalaciones, al considerar que violaba la primera Enmienda.
Paul Friedman, juez del Tribunal de Distrito de Washington, ha sostenido que la normativa otorgaba al Pentágono un poder excesivamente amplio y arbitrario para retirar acreditaciones a reporteros, sin criterios claros ni mecanismos de apelación.*
Esa distinción de "independiente" es algo que se queda corta. No debemos asumir esa gorma de clasificar a los medios que el propio poder asume y exige como "conmigo o contra mí". El periodismo que no es independiente no es periodismo, es otra cosa, es propaganda disfrazada.
El verdadero periodismo es independiente en su función social. En tiempos en donde la independencia se considera un problema, como los actuales, lo que se hace es reducir la consustancial independencia por medios tan burdos como los de la Secretaría de Guerra o los que los poderes financieros ejercen sobre los medios restringiendo su capacidad de informar e imponiendo direcciones que le sean favorables. Se promueve a determinadas personas afines al poder a la dirección de los medios, dejándolos bajo un control absoluto.
Aquí hemos comentando cómo un determinado país ha logrado entregar los medios a la presidencia como "regalo" asegurando así que solo se muestre una parte de lo que ocurre en él, eliminando la crítica o, sencillamente, la imagen de la realidad sustituyéndola por una fantasía colorista. Eso no es Periodismo.
Que en Estados Unidos se plantee algo similar como objetivo no deja de ser una acción más en la ruta del totalitarismo encubierto, como las guerras lo son del imperialismo camuflado.
La deriva estadounidense es grave y acelerada, extremándose en los momentos críticos. Cuando mayor es la crítica, aumenta la represión, los impedimentos para informar y crece la manipulación mediática, una herramienta esencial de acción sobre la ciudadanía convertida en audiencia expuesta en un universo mediático.
Con una estructura en dos pasos, el de la información vertical (control de los medios de forma activa, positiva o negativamente) y el de la difusión horizontal para el que se controlan las redes y se crean instituciones para duplicar sus efectos, como la red universitaria de extrema derecha que cubre todo el país y cuyo líder fue asesinado.
¿Se recuperará el país de esta presidencia, volverá a promover valores acordes con su esencia democrática? Es la gran pregunta. Se está viendo que los mecanismos de defensa de la caída interna de los valores, sustituidos por una retórica patriotera, mítica y reaccionaria están más incrustados de lo que se pensaba y que hay mucha gente detrás, tanto votantes como instituciones ocupando el tejido social.
Los jueces van frenando, como ocurre en este caso, los intentos de control absoluto, de una combinación de aplausos y silencios, pero puede que pronto no sea suficiente. Cada vez hay menos dudas de que lo que ocurre es un fenómeno de enorme profundidad que nos arrastra a todos, dentro y fuera del país.
Lo preocupante es la falta de respeto a los principios democráticos. Cada vez que los jueces tumban alguna acción del gobierno, se comienza a buscar la forma de volver a sus efectos mediante otras, Es decir, no ha sentido alguno de que se vulneran las normas y principios de la democracia sino que se busca una manera de volver contra ellos. No hay espíritu de enmienda sino voluntad de volver a saltarse los principios buscando huecos legales para infringirlos de nuevo. Esto es cada vez más imitado en otros países al ver que les funciona. La voluntad autoritaria crece.
* Miguel A Castro Uceda "Un juez de EE.UU. anula la política del Pentágono que limita el acceso a la prensa independiente" RTVE.es 21/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260321/juez-eeuu-anula-politica-del-pentagono-limita-acceso-a-prensa-independiente/16991040.shtml



















































