Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¡Estamos
gafados! Ya no podemos disfrutar aunque nos toque el Gordo, como se ve por lo
ocurrido este año en el pueblo de Villamanín. Lo que debía ser alegría,
compensación de cómo nos trata la vida, se ha convertido en causa de
confrontación y hasta de riesgo de cárcel si se demuestra que había intención
fraudulenta y no de una "chapuza" más de esas que no nos dejan desde
hace algún tiempo.
Hace
algunos meses señalamos aquí que "chapuza" era la palabra que nos dejaba
en evidencia. Lo del Gordo de Villamanín no deja de ser otra chapuza, como la
del apagón masivo o el Picasso olvidado en un descansillo en el traslado de
obras de arte.
Ahora
que se hace recuento de lo sucedido en el año que nos deja, no resulta extraño
ver que muchos de ellos son auténticas chapuzas. Nos surgen en todos los
ámbitos, en todas las zonas sociales, partidos, etc. La chapuza reina.
Muchas
de ellas se deben a desidia, pero muchas otras son predecibles ante la
disminución de personal en muchos ámbitos y su inexperiencia (contratar
provisionalmente a personas inexpertas es más barato).
Hay otro tipo de chapuzas con responsables bien marcados, la clase política, que no afronta los problemas y se dedica a crear otros. Si hay que hacer un balance de chapuzas, el que está en el poder siempre destaca porque es mayor su responsabilidad. Ha sido un año negro para Pedro Sánchez y el PSOE. La chapuza ha permitido que todos los filtros que debían funcionar no funcionasen y el partido ha ido quedan en evidencia ante sus propios ojos. Muchos no logran entenderlo, pero es lo que ocurre cuando las cosas no funcionan como deben.
La
corrupción es mala, el machismo acosador es peor. Lo que nos han demostrado
ambos males es que se pueden instalar con comodidad en nuestras instituciones,
precisamente en aquellas que deberían de protegernos, liderar un progreso que
sobre el papel está muy claro y en la realidad no tanto.
Este año han escandalizado las grabaciones que dejaban al descubierto la corrupción y el machismo vergonzoso de personas que estaban ahí para otra cosa. Nosotros no lo tenemos claro, pero ello sí. Ahora se han convertido en un escándalo tras otro a lo largo del año. No es cuestión solo de partidos, sino la enfermedad del abuso extendida por todos los ámbitos sociales, de las universidades a las empresas. No hay signos de que remita, de que se haya agotado. Es probable que sea la enfermedad social dominante en este próximo año. No se erradica fácilmente lo que lleva años gestándose, creciendo en la sombra amparándose en la chapuza institucional, en el silencio del miedo a denunciar.
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| Cadena SER |
Cada día nos llegan datos de nuevas chapuzas en el ámbito sanitario, un sistema sometido a estrés y abandonado a los negocios que juegan con nuestra salud. Más te vale estar sano porque puede acabar peor si tienes que ir de médicos. Los casos de cirujano plástico violador, del anestesista fraudulento que causó la muerte de una niña y casi acaba con otra, etc. han marcado nuestro año en lo concerniente a la salud, pero el problema es mucho más serio en su cotidianeidad, las largas esperas o los errores. Los problemas con los cribados de cáncer, creados por una chapuza tras otro, nos han marcado un año de vergüenza. Por más que los políticos traten de reducir las cifras estas siguen creciendo.
No voy
a hablar de la dana y su cadena de errores, ¿para qué? Tenemos culebrón
judicial y político para rato. Nuevas inundaciones en los mismos lugares auguran
que el Mediterráneo ya no es lo que era, un lugar de inviernos soleados y
apacibles, algo que los intereses turísticos no dejan apenas comentar, pero no
por ello deja de ser una realidad. Vemos como la trampa del turismo se cierra a
nuestro alrededor.
Los
partidos deberían hacer balance de responsabilidades y darse cuenta que se han
ido desviando de sus funciones, que el griterío y la gresca continua no sirven
para nada, que no solucionan y que, por contra, favorecen la degradación
social, los malos ejemplos cunden rápido y el delincuente se reivindica ante lo
que ve cada día en las alturas. Si otros lo hacen, ¿por qué no él?
Picassos olvidados, informes cobre cáncer olvidados, denuncias olvidados, papeletas premiadas olvidadas... Somos el Reino del Olvido. Entre chapuzas y maldades, entre olvidos y delitos, España marcha como puede y hacia donde se la empuja. Ya aquello del "España va bien" no cuela ni con la mejor sonrisa. Vivienda, Sanidad, Educación... en fuerte crisis. Mejor no hablar de lo demás.
Deseo
de todo corazón lo mejor para todos (para casi todos) en este año que comienza
mañana. No tiene el listón muy alto para ser un año mejor.





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