viernes, 3 de abril de 2026

Una guerra tapa a otra o la realidad se esconde tras las noticias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Una cosa es lo que ocurre y otras las "noticias", es decir, lo que se nos cuenta bajo el concepto de "actualidad". La idea de "actualidad" es subjetiva y variable. Es la interpretación de alguien cobre lo que "pueda interesar" a los que la van a recibir. Bajo la idea de "actualidad" se decide qué y cómo se van a presentar los acontecimientos.

No es descubrir nada la subjetividad de las selecciones y de las de la forma de representación. La idea de variedad de fuentes es la respuesta que se nos da ante la aparición de visiones unipartidistas que supondrían que no se puede contrastar lo que se nos dice. No hay más. Llegamos a los acontecimientos a través de una versión única.

Todo esto podemos comprobarlo cada día. Las muertes de periodistas en Gaza no es más que la señal de todo esto, de que solo debe existir una versión de los hechos, la de quien tiene el poder. Así aceptamos las "causas" y las "intenciones" de los que participan en esta guerra. Se nos dice quiénes son "terroristas" y quienes empiezan una guerra que debe ser vista como "operación militar" y justificada como "derecho existencial" o "acción preventiva", tal como se la calificó por nuestros medios.

Hoy nos enfrentamos a los retos de lo que supone la "actualidad", el "centro" o "foco" de las noticias. La atención se dirige hacia la guerra de Irán y nos olvidamos de lo que costó calificar como "genocidio" en Gaza, cuya población sigue sometida a las mismas violencias que antes de que estallara la guerra contra Irán.

En RTVE.es encontramos entre el resto de las noticias un intento de no perder el foco en Gaza. Su titular es "La sombra de la guerra en Irán asfixia a Gaza: precios triplicados y una crisis humanitaria que el mundo deja de mirar"*. El resumen que se nos da de la información en formato audiovisual es:

La escalada bélica en Irán ha desviado el foco informativo de la Franja de Gaza, agravando una situación ya desesperada para la población debido a una inflación asfixiante. Pese al alto el fuego, la continuidad de los ataques israelíes impide la entrada de ayuda humanitaria y mantiene el hacinamiento de los gazatíes, en lo que la UNRWA califica como una situación crítica. En este escenario, las "colas del hambre" se han convertido en el día a día para muchos, como es el caso de Lamis, una joven que relata cómo el conflicto en Irán ha triplicado el precio de los productos básicos. Ante la imposibilidad de comprar alimentos, Lamis y miles de personas más se ven obligadas a recurrir a comedores solidarios para intentar conseguir algo de comida en medio de una crisis que parece no tener fin.*

En un mundo competitivo, también parece que las guerras compiten por atraer la atención. Algunos incluso se aprovechan del cambio de foco informativo para intensificar sus campañas a sabiendas de que la opinión pública estará menos atenta a lo que hagan, tal como ocurre con la guerra de Ucrania por parte de Rusia. Debemos rastrear entre las informaciones para encontrar información sobre su situación antes de pasar rápidamente a otro conflicto de mayor "importancia".

Hemos pasado de preocuparnos por un gravísimo genocidio en Palestina a preocuparnos por si los petroleros pasan por el Estrecho de Ormuz y cómo afecta esto a los mercados. Evidentemente todo esto es también importante, pero el problema existe cuando el peligro es el olvido, como recuerda el texto de RTVE.es, cuando un titular eclipsa a otros por la sencilla razón de que nuestra atención es guiada hacia unos puntos en detrimento de otros.

Si a esto le añadimos que un porcentaje cada vez más elevado de la información es pura trivialidad, algo que me resisto a llamar "noticias", algo con lo que alimentamos la estupidez colectiva de forma barata, el panorama de la información se complica en sus fines y funciones.

Una guerra tapa a otra, esto lo saben los manipuladores de la realidad y su representación noticiosa en función de la atención disponible. A la guerra real, se le suma la guerra por los titulares, por el espacio informativo disponible. El gran maestro es, por supuesto, Donald Trump, el hombre con más poder sobre la realidad (puede ordenar guerras, detenciones, invasiones...) y sobre los titulares (cuenten cuántos tiene cada días). Trump ha comprendido bien la relación entre unos y otros, usando los primeros para lograr los segundos como nadie se había atrevido a hacer antes. Nunca se había concentrado tanto poder, pero tampoco había habido tanta irresponsabilidad concentrada.

Por muchos países y medios se multiplican mensajes que como este tratan de recuperar a Gaza en nuestra atención. No nos resignamos a eso que llaman "agenda" y que hace olvidar la realidad, que muchas veces es olvido intencionado, manipulación.

Gaza se merece más atención de la que se le está prestando. Lo merece el sufrimiento, las muertes, los desplazamientos, la destrucción masiva, el genocidio... Dicen a veces que la falta de noticias es buena noticia. ¡Falso! ¡No olvidemos Gaza, como no debemos olvidar a las mujeres afganas o tantos problemas que no pasan a ser menores por la falta de noticias!

 

* "La sombra de la guerra en Irán asfixia a Gaza: precios triplicados y una crisis humanitaria que el mundo deja de mirar" RTVE.es 2/04/2026 https://www.rtve.es/play/videos/la-tarde-en-24h/sombra-guerra-iran-asfixia-gaza-precios-triplicados-crisis-humanitaria-mundo-deja-mirar/17008375/

 

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