martes, 7 de abril de 2026

Cita con el apocalipsis

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Todavía debo recuperarme. Acabo de escuchar la rueda de prensa en directo del presidente en la Casa Blanca. Se confirma lo que planteé hace tiempo, que Trump es la mejor caricatura de sí mismo, una caricatura trágica para el mundo, una caricatura que carece de la más mínima gracia cuando sabemos que puede ser cierta, hacerse realidad. Él tiene el poder y es el destino de todos aquellos sobre los que pone la mirada.

No ha dejado ningún elemento fuera: es el verdadero merecedor del Nobel de la Paz porque ha acabado con ocho guerras. María (por María Corina Machado) se lo ofreció porque se dio cuenta de que era injusto que no se lo dieran a él. Es el único presidente que "ha hecho su trabajo" en décadas, los demás han sido mediocres y cobardes; veremos qué pasará cuando no esté él.

Ha ensalzado la operación de Venezuela como grandiosa, una manifestación de poder, decisión y tecnología. Es una pena que no haya funcionado en Irán, desde luego. Pero la guinda del pastel la ha puesto cuando ha dicho que millones de personas en Venezuela le desean como presidente. Ha dicho que cuando termine esto (no sabemos si la guerra o la presidencia), aprenderá con rapidez el español (posee un verdadero don de lenguas) y se presentará a las elecciones para ser presidente de Venezuela.


No existe la posibilidad de comparación histórica con Trump, es imposible encontrar un caso similar, nada que se le parezca.

Ha dicho que la OTAN es un "tigre de papel", que no tiene función real alguna y que a lo único que se teme es a Estados Unidos, que lo sabe por lo bien que conoce a Putin. El apartado de los amigos ha sido bastante jugoso. Tras afirmar el buen conocimiento de Putin ha confirmado su buena amistad con Kim Jong-un, el presidente norcoreano.

Su forma de entender la "amistad", como puede comprobarse, es bastante peculiar. Es amigo de los dirigentes de los países enemigos. Se siente mejor con ellos, según parece.

Ha manifestado su desacuerdo con la OTAN y Europa de forma clara y precisa: no le quieren dar Groenlandia, que él necesita y quiere. Ahora está muy ocupado, pero finalmente conseguirá lo que quiere porque para eso sirve ser poderoso.

Por ello no entiende que países que le deben todo a los Estados Unidos se nieguen a seguir sus andanzas militares por el mundo. Así ha criticado a Reino Unido, Australia, etc. por negarse a seguirle. ¡Qué ingratitud! De todas formas, afirma, no los necesita para nada; se basta y sobra.


Pero el fin del ultimátum dejará las cosas claras e Irán quedará como "en la edad de piedra", comparación que ha usado para expresar que no tendrán electricidad ni fuentes energéticas, que no tendrán puentes ni nada en pie. Destrucción absoluta e inmediata.

Ha sido especialmente poco delicado con muchos periodistas. Cuando no conocía a quien le preguntaba, les requería sobre el medio al que representaba. Duro ha sido con las preguntas de The New York Times, al que ha calificado como "fallido" y sin credibilidad alguna. Todo lo que ofrecen son mentiras, son "fakes".

Por su parte, ha recomendado su libro si quieren entender el mundo. Se habrían ahorrado muchos sinsabores si se hubiera leído entonces.

Es difícil quedar impasible ante este espectáculo. No es posible imaginar cómo un individuo al que todos consideraban un "payaso" nacional, cuyos méritos solo salen por su propia boca, haya llegado hasta la Casa Blanca en dos ocasiones; no es posible que se haga con el control del país y de gran parte del mundo a base de amenazas, invasiones y chantajes de todo tipo, de los militares a los arancelarios. Definitivamente el mundo no se merece algo así, estar pendiente de cada palabra que surge de él.


Dio la casualidad de que había visto un par de horas antes la película de Neil Jordan, La extraña que hay en ti (2007), donde se hace un comentario jocoso sobre Donald Trump. Es en medio de un intercambio de palabras en el que sale a relucir su nombre. No te lo esperas, ya que no tiene nada que ver con el filme, por lo que sueltas una carcajada. Es un dato más sobre lo le ha supuesto para la vida norteamericana la existencia del millonario. Es hoy algo más que un chiste; es un apunte de realismo social en la película, un momento de costumbrismo en el que sale a relucir el nombre del magnate, considerado por muchos una estupidez andante. Al ser de 2007, el nombre no está revestido con los ropajes de la actualidad o de su primer mandato. Pero está ahí.

De organizar concursos de belleza a salir de extra en películas, pasando de juicios demandado por actrices porno. Ese el pasado que le llevó a la Casa Blanca y a la cima del mundo. Lo estamos pagando con creces. Una pesadilla que solo ha empezado. 

No sabemos qué pasará mañana, pero nada bueno. No con él. Es una cita con el apocalipsis.


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