jueves, 19 de febrero de 2026

Poder y abusos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Al parecer la gente está preparada mentalmente para aceptar que existan políticos corruptos y acosadores, quizá por la frecuencia, pero provoca un gran choque que esto se asocie con altos cargos de la Policía. Si esto ocurre, piensan, con aquellos que deben defendernos, ¿adónde vamos, a quién acudimos cuando tengamos un problema?

Claro, llevamos una racha fina. Nos llegan las noticias de médicos que violan a sus pacientes anestesiadas o de jefas de guardería que torturan con chinchetas a los niños entre otras lindeza. Esto crea un panorama oscuro, dudoso. Es cierto que no se trata de actos masivos, pero la actuación de los medios, su presencia escandalosa en ellos, nos afecta y pensamos que nos pueda tocar a nosotros.

No sé si esto pasa en todas partes y se trata de una fase de retroceso de la humanidad, pero tampoco importa mucho. Hay que lidiar con lo que tenemos y lo que tenemos es el crecimiento del número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, un crecimiento de los casos de acoso sexual en muchos ámbitos,  casos de abuso de poder que involucran a instancias cada vez más arriba, etc.

Los que tienen que defender sus actuaciones encontraron hace tiempo un mantra, el del aumento de las denuncias. De esta manera le dan la vuelta a la tortilla y presentan como positivo lo que tiene consecuencias negativas. El problema es que el aumento de las denuncias se traduce en más violencia, en más muertes, y no en más detenciones, como debería ser. Hay otro mantra más descriptivo: "tenía una orden de alejamiento".

Está claro que las órdenes de alejamiento sirven para muy poco en estos casos, donde el asesino se puede permitir la distancias muy cortas, como este último estrangulamiento. Quizá no se explica bien lo que significan y creemos que con dictarla es suficiente. Está claro que no funcionan en muchos casos.

Hay algo que falla a la vista de los resultados. Las excusan son muchas, pero todas muy débiles ante los efectos, las muertes de más mujeres, precisamente las que han confiado en el sistema ya sea por las denuncias o por la creencia en que una orden de alejamiento es suficiente.

Otro factor es la lentitud de la justicia, los juicios que se alargan eternamente, que no llega nunca la fase final. Las excusas aquí son la saturación de casos, los pocos efectivos en los juzgados, etc. Las larguísimas esperas contribuyen a que los casos no se cierren, que aumente la tensión y que estalle la violencia.

Cuando los casos son muy mediáticos porque los intervinientes lo son ocurren cosas como las del llamado "caso Errejón", en el que la presión mediática constante acaba haciendo perder la salud mental y estallas. Los ejemplos de este acoso mediático constante sirve de alerta a muchas que no están dispuestas a vivir esta tortura. Los famosos de turno saben de este poder y lo utilizan en sus abusos, cuentan con él.

La España que estamos descubriendo, la "España del acoso", no nos gusta. Se mueve siempre en el terreno de lo sórdido en el abuso y de lo chapucero e ineficaz entre los que deberían frenarlo.

No vale la excusa de la visibilidad si esta causa más muertes. Necesitamos más de una pedagogía anti abuso, algo adaptado a esta situación que va desde las escuelas infantiles a las residencias de ancianos, que afecta a las personas humildes y a las altas esferas de la política, las empresas e instituciones, como el caso en la cumbre de la Policía.

En el caso de la mujer secuestrada, violada y golpeada durante casi dos años, se ha inculpado a los vecinos, cómplices por su silencio. ¿Qué extraña excusa ha hecho que no denunciaran lo que escuchaban? ¿Puede cualquier mujer ser objeto de secuestro, violencia y silencio sin que se denuncie la situación por los vecinos, familiares, etc.? ¿Atendemos lo que nos muestran los medios, pero nos hemos vuelto incapaces de ver lo que tenemos frente a nosotros? Algo de esto hay.

Mucho me temo que hay cada vez más indicadores de que se está retrocediendo en aspectos relacionados con las mujeres. Se está retrocediendo cuando ya existe división en los partidos, cuando las encuestas nos dicen que hay muchos que consideran que la violencia "está justificada en ciertos casos", cuando descubrimos que las personas situadas en altos cargos los usan como forma autoritaria de conseguir lo que "desean".

El caso del alto cargo de la Policía Nacional ha marcado (por ahora) un listón. Nos ponemos a buscar responsables políticos, revisamos que falla en los protocolos, cómo las instituciones intentan silenciar los escándalos, etc. pero no vamos al fondo del problema, la existencia de una forma violenta de dominación sexual, un sentido de propiedad sobre las mujeres. Nos llenamos de tópicos sobre lo que hemos avanzado, pero la realidad es que no encontramos el modo adecuado de prevención de algo muy extendido y del que salen a la luz las muertes diarias y los casos muy mediáticos.

Necesitamos comprender mejor para poner remedio, si es que lo tiene. Necesitamos saber qué lleva a estos comportamientos violentos, en qué forma se ve el poder y su abuso y porqué muchos no hacen nada. Algo está fallando.

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