domingo, 15 de febrero de 2026

Las malas ideas de Marco Rubio sobre Europa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras nos debatimos en Europa sobre qué significa "aliado" y quiénes son, desde Estados Unidos nos siguen llegando sus propias interpretaciones, esta vez a cargo de Marcos Rubio, uno de los aspirantes mejor colocados para ejecutar sus políticas en el futuro.

Las declaraciones que escuchamos o leemos desde esta parte del mundo occidental van dejando claro que esto ya no es lo que era, que son otras las condiciones y otros los objetivos. Con Trump no solo ha llegado si figura a la presidencia. Trump es la punta del iceberg de un fenómeno más complicado y con fines más oscuros o, si se prefiere, cada vez más claros.

El discurso norteamericano ha sido durante décadas el de la democracia, el de las libertades, el del apoyo a sus aliados. Ahora esto ha cambiado. Estados Unidos se alía con regímenes dictatoriales de su preferencia mientras decreta como dictadores a todos los que no entran en su juego. En ocasiones, son dictadores reales, pero en otros no son más que la oposición al verdadero cambio, que no es más que la oposición a la libre determinación de los países y a su ajuste obligado a los intereses de los Estados Unidos. Ahora entendemos el verdadero sentido del MAGA: conseguir un poder basado en la fuerza, en el militarismo, en la amenaza constante de ser invadidos, bombardeados, sometidos a aranceles o cualquier otra forma de presión que les lleva la contraria en sus planes de dominación. Estados Unidos, en resumidas cuentas, ha abandonado su propio mensaje, sus discursos universales de paz y libertad, por el desprecio universal y la imposición de la fuerza.

Es irónico darse cuenta que lo que el trumpismo y lo que hay detrás pretende es el paso que hizo Rusia a la Unión Soviética y el control del llamado Pacto de Varsovia, que no era más que la toma por la fuerza de los países, invadidos por Rusia, y convertidos en "países satélites", sin capacidad de oponerse, países cárcel, gobernados por marionetas, invadidos por sus tanques cuando asomaba un intento de insumisión. No es muy diferente lo que plantea el nuevo orden.

El papel que le deja a Rusia es el de la "amenaza exterior" pero a la que usa para tener controlado al resto, como podemos ver con las concesiones que Estados Unidos le otorga para sorpresa europea. Esto significa que no hemos comprendido del todo los fines estadounidenses y su alcance.

Por eso no sorprenden mucho que Estados Unidos esté alentando la desunión europea. Le interesa una Unión Europea deshecha internamente, dividida por la extrema derecha y los ultranacionalistas, que son los que viajan alternativamente a Moscú o Washington a recibir fondos e instrucciones sobre su labor destructiva.

Sobre la mesa, ante esta situación, dos problemas: el de un ejército europeo unificado y el de la defensa nuclear de Europa. Sobre el primero hay diferencias, sobre el segundo intereses divididos. Las dos cuestiones no forman parte del mismo paquete. Unos son partidarios de una solución separada, como España, cuyo presidente ve deseable la primera, pero rechaza la cuestión del desarrollo nuclear; otros son partidarios de ambas y algunos de ninguna. Sobre todo esto gira el nuevo debate sobre la OTAN, una herencia de un orden antiguo, que es vista hoy como un control de los Estados Unidos sobre Europa y su defensa. En este nuevo modelo de "guerra fría", tan diferente, se ve con más claridad un ataque a Europa que uno a los Estados Unidos. Lo que no está muy claro, según lo visto en Ucrania; qué harían los Estados Unidos en la antigua "Alianza". Por otro lado, a Rusia le beneficia esta situación, ¿por qué iba a atacar a su máximo benefactor, los Estados Unidos?

Con cuestiones sobre la mesa como la de Groenlandia, ¿quién es el "enemigo", quién es el "aliado"?

Ante estas situaciones, los discursos se hacen más retóricos y menos convincentes. Un ejemplo lo tenemos en las declaraciones de Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad  celebrada en Múnich: 

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha afirmado este sábado que Estados Unidos no busca separarse de Europa, sino revitalizar una vieja amistad y "renovar la mayor civilización de la humanidad", porque lo que ambas partes lograron durante el último siglo ya es historia y un nuevo orden mundial o futuro es "inevitable".

Rubio ha alertado de los efectos de la "migración masiva" y la "desindustrialización" en Occidente, fenómenos ante los que anima a los europeos a actuar de manera que se fortalezcan los vínculos entre Europa y Estados Unidos.

"La migración masiva no fue y no es algo con pocas consecuencias. Fue y sigue siendo una crisis que está transformando y desestabilizando las sociedades en todo Occidente", ha dicho Rubio en su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM), en la que ha criticado decisiones políticas de líderes occidentales que llevaron a la pérdida de poder industrial.

"La desindustrialización no era inevitable, fue una elección política consciente, una tarea de décadas que ha restado a nuestras naciones riqueza, capacidad productiva e independencia", ha abundado Rubio, que también ha aludido a las peligrosas dependencias y vulnerabilidades desarrolladas en Occidente al perder soberanía en cadenas de suministro.*

Es difícil usar una retórica discursiva más retorcida que la usada por Rubio, a la que hay que añadir la cuestión religiosa —la del "cristianismo" a la americana—, para completar el mensaje.

Hemos pasado de las diferencias ideológicas —liberalismo democrático frente a comunismo totalitario— como base de la distinción, a una forma de entender el mundo construido sobre capas en la que la más profunda es la religión, después la raza y finalmente la economía, entendida esta como una relación donde unos producen y otros compran.

La religión es entendida no como una forma de ver a los seres humanos como iguales, sino por el contrario, la conexión norteamericana con Israel ha dado lugar al llamado "sionismo cristiano" (del que hemos tratado aquí). Desde esta perspectiva, el pueblo norteamericano es el nuevo pueblo elegido, destinado a gobernar y dirigir el mundo. El radicalismo religioso interior en USA se ha extendido por el llamado "cinturón bíblico" y son estas sectas previas las que controlan el mensaje ideológico-religioso, asegurando que Dios está de su parte. Esto, que ha estado en el interior, se expande ahora por toda la superficie del país gracias al activismo. La muerte en atentado del líder de la ultraderecha en las universidades norteamericanas dejó todo este mensaje al descubierto, así como su espectacular extensión entre la juventud.

Con más claridad, el mensaje de Rubio atiende al segundo "problema": los "países cristianos", Europa más concretamente, están ante el peligro de una inmigración cuyo objetivo es la destrucción de los verdaderos valores. Esto se ha aplicado en los propios Estados Unidos, aunque su inmigración sea mayoritariamente de países cristianos, un pequeño detalle sin importancia.

Europa, según Rubio, debe ser "protegida" de esa inmigración con otros valores, un auténtico peligro, una agresión en toda regla. Este es el mensaje que la ultraderecha europea transmite en sintonía con la política del trumpismo y lo que hay detrás.

El Español 14/02/2026

El tercero es que Europa compra a quien no debe, especialmente a China, convertida en enemigo porque le disputa los mercados. Comprar a China es favorecer al enemigo principal, por lo que todo el que compra está cometiendo un atentado contra los Estados Unidos de Trump, es decir, un acto contra el pueblo elegido y el nuevo orden necesario. Realizar cualquier acto, comercial o político, con China es ir contra los intereses norteamericanos y supone sanciones económicas.

No comprar, armas o petróleo o cualquier o otra cosa es un pecado político, económico, etc. Por eso un ejército europeo o armas nucleares son desafío directos pues son claramente formas de distanciamiento del poder estadounidense. En este "nuevo orden", te pueden invadir, bombardear, secuestrar a tu presidente, alentar revueltas, imponer aranceles, etc. Solo cabe la sumisión.

Los europeos no solo debemos luchar por nuestra independencia, sino por nuestra supervivencia. Muchas voces nos alertan de los nuevos peligros. Según los países, según su proximidad a los focos de peligro, las respuestas difieren.

Estados Unidos interfieren en nuestras políticas económicas, migratorias, etc. Debemos ver el mundo por sus ojos, sus valores y sus alergias. El "viejo orden" ha sido roto por los Estados Unidos de Trump; quien no quiera verlo nos plantea un problema.

Rubio habla de "revitalizar", un bonito eufemismo que parte del principio de que Europa está muerta o agonizando y que solo ellos la pueden "salvar". La ambigüedad de su mensaje no debe engañarnos. El diagnóstico que nos hacen es claro: "no quieren aliados débiles", es decir, que no piensen como ellos, que compren a otros y que no manden fuerzas armadas a perseguir inmigrantes por calles, colegios o casas. 


* "Rubio asegura que EE.UU. no busca separarse de Europa sino revitalizar la alianza" RTVE.es / EFE 14/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20260214/rubio-eeuu-europa-revitalizar-alianza/16938199.shtml

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